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martes, 26 de mayo de 2026

La caída del símbolo y el falso dilema de la izquierda

 

En la siempre desechable y prescindible actualidad política mediática, generada ex profeso por los dueños del capital y de esos emporios comunicativos, solo hay una noticia sobre la que girar: la imputación del ex-presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

La actuación como lobbista de Zapatero en el caso del rescate de la aerolínea Plus Ultra, tiene varias ópticas y ninguna buena para el ciudadano y ciudadana “normal”, que cree en la democracia y no se encuentra idiotizado por la derecha o el frentismo del PSOE. Si finalmente existió el delito de tráfico de influencias y enriquecimiento y el expresidente es culpable, se habrá acabado con una figura trascendente de la historia política del país. Que la acusación de las asociaciones ultras haya ido ya más allá de la mera instrucción policial ya causa un daño tremendo a la imagen pública de Zapatero y al legado e inspiración que tienen en una parte de la sociedad. No hay nada más que conjeturas y suposiciones en los informes de la UDEF que avalen la imputación del ex-presidente, simplemente por el hecho de recibir "cajas de vino" o "facturar trabajos de maquetación en la empresa" de sus hijas. Evidentemente, hay cosas raras, no voy a decir que no. La primera de ellas y quizás más trascendente, el desparrame ético del Zapatero ex-presidente, actuando como mediador o lobbista entre una aerolínea en dificultades extremas y un gobierno. Pero si finalmente, las acusaciones son rechazadas tras las instrucciones judiciales, tendremos un nuevo caso de lawfare, y puesta en marcha de toda la fuerza del aparato del estado para acabar con un gobierno legítimo y más aún con posiciones ideológicas y de compromiso políticas. Como si eso nos sorprendiera, por otro lado.

En cualquier caso hay dos hechos evidentes. El primero que no puede haber democracia si no se atiende a acabar y condenar las presiones que los ricos y poderosos ejercen sobre los representantes políticos, ya sean instituciones, partidos o personas. El lobbismo es una gangrena grave de la democracia que no se debe tolerar, sino combatir, porque pervierte la función política y dinamita la supuesta igualdad entre ciudadanos.

El segundo de los hechos evidentes es la caída del símbolo. La destrucción de Zapatero, un político que aparentemente había pasado por la Moncloa, sin acusar un desgaste personal y a su imagen grande, y donde la corrupción, parecía, no se había instalado bajo su gestión.

Desde luego Rodríguez Zapatero era una pieza de caza mayor para las ultraderechas españolas, toda vez de que lo acusen de ilegítimo, traidor y todos los males de su “españa”, donde entran sin ambages tácticas de deshumanización de la persona, y como se está escribiendo, la puesta en funcionamiento de los resortes del estado en forma de policías, investigadores y jueces, todos ellos empleados a sueldo de los poderosos, y donde su ideología prevalece a unas supuestas lealtades institucionales y a las de los ciudadanos y ciudadanas. Aznar dijoQue quien pueda hacer algo, que lo haga” y bajo esta orden periodistas, jueces, policías y ultras de todo pelaje y condición se han empeñado en derruir la democracia, pervertir sus instituciones y emplear todo lo que tienen a su alcance para acabar con el gobierno de coalición. El poder y el dinero son los objetivos y prevalecen a todo lo demás.

La dicotomía entre la culpabilidad, ya hecha carne y escarnio del acusado, su familia y su partido, y la inocencia, todavía formalmente como presunción, se convierte en secundaria. Si es inocente es un caso más de lawfare, es decir la instrumentalización de la Justicia o la judicialización de la polítca en forma de acoso judicial y mediático, como fueron los cientos de casos que ya ha habido contra miembros de Podemos, IU o Monica Oltra, por decir unos pocos, y que han ido sistemáticamente archivándose por falta de pruebas. Si es culpable, teniéndome a lo especificado en los informes de la UDEF y de fiscalía, sus cuitas parecen poca cosa ante las mentiras de Aznar tras el 11M, el GAL del señor X, o la incógnita de M. Rajoy. Y esto sólo en cuanto a los expresidentes, puesto que ya conocemos los tejemanejes de dinero e intereses en el juego de puertas giratorias entre la empresa privada y los partidos políticos. Sin olvidar la Gurtel y otras tramas, qué decir de la impunidad manifiesta de personajes como Mazón con la tragedia de la Dana, o de Ayuso con los 7291 ancianos muertos durante la pandemia por su homicida y neoliberal gestión. O las labores personales de Montoro y su “gabinete económico”. O de decenas de ex-ministros del PP condenados por mucho menos de lo que se acusa ahora a ZP.

En todo caso, y desde el punto de vista de la izquierda, y de quienes tenemos un sentir patriótico y progresista por el futuro y el bien de este país y sus gentes, el daño ya está hecho. Y no porque Zapatero se hubiera convertido en un emblema o un símbolo, que lo era, sino más bien porque su acusación apuntala la sensación de hastío, de abandono y de derrota general en la que estamos sumidos. Más si cabe, cuando pese a la incompetencia de los líderes regionales que buscaban revalidación y a la nefasta estrategia electoral del botarate de Feijoo que ha provocado el fortalecimiento de la extrema derecha, la izquierda, y fundamentalmente el PSOE, ha ido fracasando elección autonómica por elección autonómica.

No quiero que el lector confunda este sentimiento derrotista ante las previsibles futuras elecciones y al resultado nefasto para la mayoría social que salga de ellas, con una supuesta lealtad o simpatía para con Zapatero.

No. Sin entrar en su inocencia o culpabilidad literalmente Zapatero me importa una mierda. Quienes salimos a las calles el 15 de mayo de 2011, o quienes antes también hicimos la Huelga General de septiembre de 2010, lo hicimos contra su gobierno y su política económica que habría abrazado el neolberalismo, y con él la desposesión de las clases trabajadoras.

Y sí. Yo voté a Zapatero el 14 de marzo de 2004 en unas condiciones muy concretas y dolorosas, pero con una doble esperanza. La primera era recuperar la política para la gente, y evidentemente con lo acontecido aquellos días y el revanchismo de los franquistas del PP, era muy difícil. Pero sobretodo, y aún reconociendo las tremendas dificultades que había, para que se parase en seco la burbuja inmobiliaria, la especulación financiera salvaje sobre la vivienda y el deterioro de las condiciones de trabajo y de vida de las clases populares. Aquellos gritos de “Zapatero no nos falles” en la noche electoral eran el mensaje de que el apoyo electoral, era concreto y determinado de unas personas muy definidas: Cientos de miles de ciudadanos de izquierdas, los más veteranos, desengañados del tacticismo y el coorporativsmo del PSOE, y todos hastiados tanto de las mayorías absolutas del PP y sus acompañantes (las derechas nacionalistas vasca y catalana), como de la intrínseca corrupción de todos.

La memoria, la hemeroteca y este blog atestiguan que Zapatero y el PSOE nos fallaron, y que con el futuro, el esfuerzo y los sueños de varias generaciones se pagaron los destrozos de la orgía ultra liberal.

Por lo tanto, y sin querer caer en la venganza, y mucho menos en la deshumanización del personaje, vaya por delante que se investiga lo que se tenga que investigar, que se judicialice y se condene si es necesario. En todo caso, lo fundamental, es de una vez por todas, que la democracia y sus sujetos, es decir “nosotros” el pueblo, exijamos una prohibición total de los lobbys y los grupos de poder que presionan a los representantes para que legislen a su favor. Que se persigan y también enjuicien y condenen (evidentemente para ello se hace necesario una real y probada separación de poderes, y una judicatura democrática).

Por último, y no menos importante, hacer lectura política del momento. Mientras el PSOE va cayendo en barrena en las elecciones autonómicas, deberíamos trabajar en una configuración de izquierdas estatal, con unas medidas claras, tanto en defensa de los trabajadores como de los derechos humanos. El último escrutinio, el de Andalucía, vislumbra la posibilidad: La suma de las dos candidaturas de izquierdas (Adelante Andalucía, es decir, anti-capitalistas ex de podemos entre otros, y Por Andalucía, confluencia con IU y Sumar) ha sumado más de 100.000 votos que Vox, pero 2 diputados menos por esa fragmentación. Aún teniendo en cuenta la especial configuración de la región del sur español, se sigue mostrando como evidente que hay un espacio a la izquierda del PSOE enorme. Que ese espacio es ideológico basado en una política de izquierdas clara, ecologista, igualitaria, anti machista, anti fascista y anti imperialista. Democrática y socialista que garantiza los derechos sociales (sanidad y educación), así como mejores condiciones de vida y de trabajo y una clara voluntad por acabar con el problema de la vivienda. Un espacio que además está abierto a quien quiera un mejor país y a quien esté desencantado de la corrupción y el bipartidismo.

Sólo hace falta ponerse de acuerdo. El programa no es un problema. Y lo que lo impide, que son los intereses particulares de quienes son o se han auto proclamado portavoces de los demás, debe ser erradicado por esos mismos colectivos que reclamamos la unidad electoral, política y de acción.

Porque mientras esto escribo los conflictos sociales y sectoriales continúan y se agudizan (por la vivienda, trabajadores de la educación y sanitarios, agricultores, mundo rural, mujeres, etc., etc.) y antes que después nos daremos cuenta de que juntos es posible articular una fuerza que los trata y empuja a solucionar.

Y mientras tanto lo que ocurra con Zapatero y con Sánchez o el PSOE es lo de menos. Porque lo importante es que las buenas personas que creen en la democracia y en este país luchen por mejorarlo.

martes, 19 de octubre de 2021

Tras 10 años del final de ETA

 

Momento de la "Declaración del 18 de octubre", que leyóo en euskera Arkaitz Rodríguez y en castellano Arnaldo Otegi

En estos días se cumplen 10 años del anuncio del cese de la lucha armada por parte de la banda terrorista ETA. Aunque no lo parezca, aunque hayan pasado estos años sin avances, ni acercamientos públicos que garantizaran un estadio donde la paz y el progreso de la sociedad vasca y española fuera conseguida, como paso previo a unas relaciones normales en las que los objetivos políticos se consiguieran, el tiempo ha pasado y la sociedad vasca ha cambiado.

El pasado lunes 18 de octubre Arnaldo Otegui daba un paso más en la normalización y pacificación en Euskadi con una declaración en la que en nombre de la izquierda abertzale declaraba la sinrazón de tanta violencia y pedía perdón por los cientos de atentados, muertos y miles de heridos. Sin negar las resistencias internas, que seguro las hay, el paso dado por Bildu es decisivo. Es honestidad brutal y altura de miras en el contexto político y social actual. Y sin duda, la Historia juzgará a quienes han puesto escaleras y ascensores para alcanzar la paz y a quienes se han dedicado a echarlos abajo o no hacer nada, por cálculos partidistas y ambiciones personales.

El tiempo transcurrido desde el anuncio del cese de la actividad armada de ETA y el perdón y arrepentimiento expresado por Otegui no es casual. Es con distancia temporal, alejados de la inmediatez de un dolor, del cortoplacismo de batallas electorales y recostada sobre el día a día de la sociedad vasca como se puede elaborar un camino que cicatrice heridas que siempre sangrarán. Ha sido la única manera, no ya de construir el relato histórico fidedigno, veraz y académico que cuente para no olvidar lo que sucedió durante los últimos 60 años en Euskadi y en España (y en Francia). Sino de avanzar en el entendimiento entre distintos y el tejido de una sociedad y una política en la que quepan todos los que quieren el bienestar de las gentes vascas.

Eso sí, esperen sentados a escuchar el perdón y arrepentimiento de quienes utilizan el terrorismo como arma política para derrotar electoralmente al adversario despreciando la altura de miras política y el sentido de estado. Esperen sentados a escuchar el perdón y el arrepentimiento de quienes usaron todos los recursos del estado, incluso los ilegales e inmorales, para derrotar a los terroristas en su territorio, tirando por la borda toda la legitimidad democrática y del estado de derecho.

Solo en un estado con unas taras democráticas tan severas como el español es posible que la efeméride haya pasado sin trascendencia. Solo unos tibios programas en la televisión pública donde no se dio voz a la izquierda abertzale ni al nacionalismo vasco. Pocos artículos en prensa escrita, bastante más en la digital de izquierdas, y un silencio colosal para hablar sobre el dolor que causa hoy en día acciones como la negativa a acercar los presos etarras (una práctica abominable ahora que ya no existe la amenaza terrorista), la doctrina Parot (revertida en dos ocasiones por los tribunales europeos), la violencia institucional hacia lo abertzale que sigue vigente en Euskadi (pregúntese por Alsasua), sobre qué pasó en la lucha contraterrorista y paramilitar orquestada por el PSOE del señor X y por qué no hubo un diálogo en tiempos del inane de Rajoy para construir una relación sana.

La honestidad de Otegui y la izquierda abertzale contrasta con el silencio del PP. Por supuesto que a ETA se la ha derrotado con acción judicial, política y resistencia de la sociedad vasca, en especial del colectivo de víctimas. Pero sólo con eso sería imposible construir un futuro para Euskadi porque dejaría fuera a buena parte de la sociedad. Del mismo modo que los objetivos políticos de la acción terrorista hubiera derrotado el estado de derecho. No hay futuro, ni convivencia si no se respeta y escucha a las partes. Por eso es necesario, vital, plantear escenarios que teatralicen la paz y la hagan tangible para las sociedades vasca y española. Es lo mínimo a pedir a alguien que estaba o aspira a estar en gobiernos. A la extremísima derecha, nada se le puede pedir.

El diálogo y la intermediación han sido y son fundamentales. Seducir a la izquierda abertzale para que reniengue de la violencia y participe activamente en la política vasca -y nacional- fue la clave de bóveda para ir desmontando el convencimiento de la acción terrorista. Por eso, tener a Bildu haciendo política en ayuntamientos, en el parlamento vasco, en el Congreso o en los medios, escuece tanto a las cutres derechas patrias de rancio y atrasado centralismo. No sólo es la voz de los vascos. Es la voz de las clases trabajadoras.

El ruido y la furia de una extrema derecha exacerbada, anacrónica, ruin, miserable y antipatriótica denota, no sólo las severas minusvalías mentales de estos mequetrefes, sino que muestra cuán importante ha sido para sustentar el relato del tardo franquismo españistaní, la actividad de una banda terrorista que mataba y extorsionaba para conseguir sus objetivos; por el simple hecho de pensar distinto.

Queda un largo camino para cicatrizar a la sociedad vasca, y en buena parte, aún queda trabajo por la desidia de años de una derecha nacional que no sabe vivir sin, no tiene argumentario político, sino es agitando el miedo al distinto, aunque ese otro sea un compatriota. Sin terrorismo y sin manosear a las víctimas poco queda en el código del “extremo centro. Y eso explica una inacción política que ha supuesto incertidumbre, más dolor y el anquilosamiento de ciertas tendencias, a un lado y a otro, que abogan por no cerrar el conflicto.

Poner sobre la mesa cómo se pasó de una legítima disidencia antifranquista en Euskadi a la brutalidad del terrorismo, cómo se desarrolló el despliegue de la respuesta ilegal del Estado desde el Batallón Vasco-Español franquista a los GAL en los gobiernos de Felipe González o quiénes son los culpables desconocidos y cuáles los errores en las investigaciones policiales y judiciales de los atentados, que los hubo, es el camino que nos queda. Todo es memoria y toda memoria es positiva para conocernos, madurar como sociedad y no repetir un pasado tan cruel, superado, no obstante, por el de la represión franquista, que también espera su lo siento.

La izquierda abertzale ha asumido la inutilidad del terrorismo. Es una victoria de la democracia y también, claro está, de PP y sobretodo de un PSOE que en tiempos de Zapatero, pagó un alto precio por avanzar en la senda de la paz. El arrepentimiento expresado en las palabras de Otegui deja sin argumentos y quien solo sabe atizar el odio para vivir de la política. Sólo estos cafres malvados y sanguijuelas del dolor ajeno pueden tratar de pisotear estos avances para seguir enquistando las heridas. Como sociedad que apuesta por el futuro, la paz y la convivencia, pensemos o no en la autodeterminación de los pueblos, nos tienen que tener en frente. A toda la sociedad.

 

lunes, 12 de diciembre de 2011

La herencia de ZP


Como a la protagonista de la película Goodbye Lenin, una mujer a la que su hijo intenta ocultar la caída del socialismo en la RDA, a Zapatero la realidad le ha dado un buen disgusto. Parece claro que los tiempos que corren no acompañan a los socialdemócratas que abrazaron el neoliberalismo. El sueño de ZP y su partido se vino abajo con el estallido de la burbuja: ya no podían desarrollar sus políticas sociales y a la vez gestionar la economía al más puro estilo neoliberal.


Si recordamos, fueron las movilizaciones sociales, que culminaron con las protestas espontáneas contra las mentiras del gobierno de Aznar sobre el 11M, las que propiciaron que Zapatero se convirtiera en el presidente más votado de la democracia española y en la nueva esperanza de gran parte de la izquierda europea. “No nos falles” fue el lema que gritaron cientos de simpatizantes del PSOE la noche de la victoria electoral.

Sin embargo, ZP no entró a las cuestiones de fondo. Bajaban los sueldos pero el consumo crecía. Aumentaba la precariedad pero disminuía el desempleo. Daba igual que la economía se basara en la construcción infinita y en el endeudamiento generalizado. Daba igual que unos se estuvieran forrando y otros hipotecándose. No digamos ya el despilfarro de recursos naturales y el ataque a las costas ¡Los socialdemócratas nunca fueron ecologistas! Políticas sociales como la legalización del matrimonio homosexual o la promesa de la Ley de Dependencia iban de la mano de rebajas fiscales a las rentas altas, pérdida de poder adquisitivo de los salarios, precarización galopante del empleo y cero control del mundo financiero y las cajas de ahorro. En vez de plantar cara a la burbuja inmobiliaria y a sus beneficiarios, la represión se desató contra el movimiento de jóvenes de V de Vivienda. Nada podía estropear la fiesta, y es que según Zapatero estábamos entrando en la “Champions” de los países ricos, lo que sin duda le sirvió para aumentar los votos y revalidar la presidencia en 2008.

Y entonces llegó la crisis. Primero hablaron de desaceleración y después pusieron el acento en las causas internacionales. Más tarde, y para ir cambiando el sistema productivo, implementaron medidas para incentivar la construcción y el consumo de coches. Para los bancos un fondo de rescate de 90.000 millones de euros. La patronal aceptó la ayuda a los parados sin prestación a cambio de una rebaja en las cotizaciones a la Seguridad Social para las empresas. Finalmente, ZP tuvo que tragarse el buenrrollismo y acabar poniendo en marcha un paquete de medidas antisociales con reforma laboral y aumento de la edad de jubilación incluidas. Hasta aquí la crónica de una debacle anunciada: la retirada por la puerta de atrás de Zapatero y el hundimiento electoral del PSOE.

Pero, ¿qué hay detrás de la incapacidad del gobierno socialista para gestionar el ciclo alcista y la crisis de otra manera? ¿Cómo es posible que la socialdemocracia no haya propuesto un mínimo programa de medidas frente a la rapiña financiera? En los últimos treinta años, los partidos socialdemócratas europeos no han defendido los intereses de las mayorías. Han acatado los presupuestos de la economía neoliberal, con todas sus mentiras, hipocresías y pensamiento único incluido: desregulación financiera, reformas laborales, privatización de empresas públicas, precarización del empleo, externalización de los servicios públicos, deducciones fiscales a rentas altas y productos financieros, etc. Se mantuvieron a la defensiva como “contraparte” de algo peor, la derecha. Pero lo cierto es que ni siquiera el programa socialdemócrata de pleno empleo, ciudadanía nacional y propiedad pública es útil en nuestros días.

Cuando las elites económicas están más interesadas en los beneficios financieros que en el crecimiento económico de los países, levantar la bandera del pleno empleo es derrotista y poco creíble, también cuando lo hacen los sindicatos mayoritarios o los partidos a la izquierda del PSOE. El empleo se ha vuelto precario y el nivel de los salarios no se corresponde con las labores socialmente útiles. La fórmula salario-empleo no reconoce muchas de las actividades que generan riqueza como los cuidados, el trabajo doméstico, la formación o la producción cultural siempre colectiva y difusa. El PSOE, sin embargo, ha utilizado la zanahoria del pleno empleo para echar a perder los derechos laborales. Pero la cuestión fundamental no es el pleno empleo a cualquier precio, sino la distribución de la riqueza (mayor que nunca) mediante una fiscalidad que asegure el acceso a renta y servicios públicos para todos.

En cuanto a que los derechos de las personas estén adscritos a una determinada nacionalidad, cuando los movimientos financieros no son regulados por el Estado-nación, no deja de ser una burla al sentido común. En estos tiempos, los derechos de ciudadanía no deben ser una cuestión nacional, sino universal. Por último, para la socialdemocracia, la propiedad pública siempre ha sido estatal: el gobierno decidía y legislaba sobre lo público sin contar con los interesados, nunca se ha promovido una gestión social de lo público. Sin alternativas al modelo neoliberal, los líderes socialdemócratas han bailado la canción de inversores y expertos, no sin beneficio personal en forma de pensiones vitalicias y consulting millonarios. Ni siquiera la victoria de la democracia, la ley y la sociedad civil sobre el terrorrismo de ETA le vale a Zapatero para guardar un buen recuerdo en el ideario general. Unas memorias dentro de 15 años que hablen de estos 7 últimos, explicarán con perspectiva, muchas cosas.

Los políticos “socialistas”, asentados en su papel de “contraparte progresista”, los “menos malos” de la desregulación y la burbuja, dando pinceladas sociales a un modelo insostenible, cuando llegó la crisis, acataron las órdenes del mercado. ¿Refundar el capitalismo? El PSOE argumentaba que la culpa no era suya, sino del crash mundial, pero las movilizaciones de mayo le dejaron sin coartada. El gobierno podía cambiar la ley electoral, ayudar a los hipotecados, perseguir a los políticos corruptos y empresarios enriquecidos ilegalmente. También podía revocar la ley 15/97 que permite la privatización de la sanidad o acabar con los conciertos educativos. Pero no hicieron nada. Sólo adelantaron las elecciones, en uno de los mayores gestos de derrota política nunca vistos. Era el turno de la rotación bipartidista: el PSOE le cedía el puesto a sus compañeros populares. Durante la campaña electoral, ni el interesado acercamiento al 15M, ni la evocación del miedo a la derecha, ni las patéticas críticas a los banqueros, ni las cínicas promesas de subir los impuestos han sido creíbles.

A partir de ahora, el PSOE intentará recuperar protagonismo apuntándose a las movilizaciones contra las políticas de austeridad que aplique el gobierno de Rajoy. También tratará de hacerse un lifting político mediante la celebración de un congreso. Pero ya no estamos en 2004, la nueva ola de movilizaciones ha desplazado a la avanzadilla cultural del PSOE. Los progres, que desde la Transición monopolizaban la “Cultura”, han quedado retratados con su apoyo a la SGAE y la ley Sinde. La inteligencia colectiva, la que tomó las plazas e interactúa en forma de red, ha desbordado el discurso autocomplaciente de la progresía sobre la democracia que “tanto ha costado en este país”. Mucha gente queremos una democracia real y siete años después de la victoria de ZP tienen claro que el PSOE es parte del problema. En 2011, ya no hay nadie a quien esperar. Sencillamente, casi todo está por inventar.

jueves, 30 de septiembre de 2010

La Huelga: And the winner is???


Una de artículos de la constitución española. Esa obra literaria tan nuestra y tan desconocida que deámbula en un limbo entre la literatura de ficción, el texto legislativo, el escrito sobre lo paranormal y la columna satírica y de humor de cada día. El extracto de hoy es sólo para dibujar la hipocresía de quienes nos gobiernan, de su oposición y de este sistema capitalista y neoliberal denigrante, de talante fascista y coarcitivo.

Artículo 7
. Los sindicatos de trabajadores y las asociaciones empresariales contribuyen a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios. Artículo 28. Todos tienen derecho a sindicarse libremente. (…) Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses. Artículo 35. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia. Artículo 37. La Ley garantizará el derecho a la negociación colectiva laboral (…) así como la fuerza vinculante de los convenios. Se reconoce el derecho de los trabajadores y empresarios a adoptar medidas de conflicto colectivo. Artículo 40. Los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco de una política de estabilidad económica. De manera especial realizarán una política orientada al pleno empleo. Artículo 41. Los poderes públicos mantendrán un régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos, que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo. Artículo 47. Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.


Me encanta que el supuesto y autoproclamado partido de los trabajadores pide que se respete el derecho al trabajo para el día de ayer, el de la huelga, y ha venido haciéndolo durante las últimas semanas (por no decir meses), única y exclusivamente para ese día. Mi pregunta es, ¿qué pasa el resto del año?; ¿sólo es lícito cuidar, respetar y procurar satisfacer ese derecho (y también deber) cuando hay una huelga para que "nuestros" empresarios tan "progresistas" la mayoría de ellos no tengan "excesivas" pérdidas.

También es curioso como la derecha mediática ha mantenido su discurso de desprestigiar la huelga, sus noticias y necesidad. También entraba en la línea el derecho a deslegitimar a los sindicatos y su labor y por supuesto mantener ayer y en el día de hoy el que la huelga apenas ha tenido seguimiento.

La huelga ha terminado y Zapatero debe escuchar. La ciudadanía está cansada de los sindicatos, pero también de la desprotección y el aumento de la miseria que la crisis actual, y el sistema que la ha provocado sustentan. No ha sido el parón absoluto que los sindicatos hubiesen soñado, pero ni mucho menos el fracaso estrepitoso que a la derecha tanto le hacía salivar. El sindicalismo, afortunadamente, sigue vivo, aunque España es un lugar peculiar. Dentro de la Unión Europea, este país mantiene dos plusmarcas muy esclarecedoras: es uno de los estados con menor porcentaje de afiliación sindical entre los trabajadores (sólo el 15%); y también el que más porcentaje de empresas tiene asociadas en la patronal (el 72%).

Sin hacer sociología de barra de bar, y culpar a la pereza hidalga o a la siesta de nuestros males históricos, hay tres motivos que explican bien esta doble anormalidad, que tanto se nota después cuando se compara la protección social en España con la de los demás países europeos. El primero: que, a diferencia del resto de la UE, los sindicatos eran aquí ilegales hasta hace no tanto. El segundo: que la gran mayoría del tejido empresarial español está compuesto por pymes, por pequeñas empresas, donde cuesta mucho más plantar cara al patrón. El tercero: que también somos el país de Europa con mayor paro y mayor temporalidad en los contratos; es decir, el país con mayor precariedad laboral.

Que con mimbres como estos, con el miedo al abismo económico que nos derrota a todos, con la martilleante campaña antisindical y con casi todos los medios y las encuestas en contra, los sindicatos hayan sido capaces de movilizar a millones de trabajadores en una huelga como la de ayer, supone un toque de atención que el Gobierno no debería ignorar. Los que han protestado no son, precisamente, los votantes de Mariano Rajoy. Es el presidente José Luis Rodríguez Zapatero quien se juega el futuro del PSOE si no sabe escuchar, negociar y rectificar.


Evitar el crimen perfecto de Baudrillard

La crisis que estamos viviendo no es la única ni la más grande de la historia, ni los factores que la han desencadenado (la ingeniería financiera, la desigualdad, la plena libertad de movimientos de capital…) nos pueden resultar novedosos. Quizá sí haya sido la primera auténticamente global, pero tampoco esto es un hecho del todo nuevo en un planeta como el nuestro afectado por el cambio climático o por crisis alimentarias que tienen que ver con lo que ocurre en cada una de sus esquinas.

Pero me parece que está empezando a ser singular porque las respuestas que se les están dando no podrían llegar a ningún lado si no se estuviera produciendo al mismo tiempo el “exterminio progresivo del mundo real” del que hablaba Baudrillard.

Cada vez menos de lo que dicen y hacen los gobiernos y los grandes organismos internacionales es verdad. Han logrado convertir la crisis en una gran excusa. Haciendo creer a la ciudadanía que luchan denodadamente contra ella, toman en realidad medidas que van a provocar dentro de poco otra semejante a la que aún estamos sufriendo.

Afirman que ponen fin a la avaricia bancaria y al desorden regulatorio de las finanzas, pero no mueven ni una coma de las normas que han dejado y siguen dejando hacer a su antojo a la banca, que continúa sin utilizar los billones de recursos que se han puesto a su disposición para financiar a empresas y consumidores mientras se dedica a jugar al Monopoly sobre el tablero del mundo.

Dicen que desean relanzar la economía y favorecer la creación de empleo, pero lo que hacen es limitar el gasto y aplicar medidas de austeridad que van a volver a reducir el crecimiento. Y afirman que así debe ser para limitar el impacto negativo de los déficits y la deuda, cuando lo más probable es, como han demostrado recientemente Mark Weisbrot y Juan Montecino, del Center for Economic and Policy Research de Washington, que la nueva desaceleración que están provocando límite a medio y largo plazo las posibilidades de obtener ingresos y, por tanto, de reducirlas efectivamente.

El Gobierno español insiste en mostrarse como un adalid de las políticas de igualdad, pero acaba de presentar un proyecto de presupuestos en los que se reducen las prestaciones por maternidad, paternidad, riesgo durante el embarazo y lactancia natural y las ayudas a las familias con escasos recursos, y que incluso incumple la ley recién aprobada el año pasado que determinaba la ampliación del permiso de paternidad de las dos a cuatro semanas a partir del 1 de enero de 2011.

Hablan de que es imperioso obtener recursos para salir adelante y huir así de la amenaza de la crisis y, sin embargo, se dedican a remover el chocolate del loro que más daño hace a los trabajadores mientras pasan de soslayo por las inmensas fortunas de los poderosos o de los multimillonarios gastos militares.

Y con la reforma laboral que ha motivado la huelga general se alcanza, de momento, la cima del argumento falsario.

Ni siquiera les resulta necesario a quienes la promueven ponerse de acuerdo en los argumentos con que justificar el mayor recorte de derechos laborales de nuestra historia democrática. Sea una medida o su contraria, afirman sin rubor que es imprescindible para crear empleo, aunque a su lado el otro promotor diga que es para aumentar la productividad por lo que se adopta, o el de más allá afirme que es para reducir la temporalidad, y el de acullá sostenga que es para favorecer a los jóvenes desempleados. Y siempre, eso sí, porque sin tales medidas no podremos salir de la crisis, cuando la realidad indica que la teoría económica más solvente no es la que reduce los problemas del empleo a lo que ocurre en los mercados de trabajo, sino la que pone el acento en los mercados de bienes y servicios. Y los efectos que sin lugar a dudas va a provocar en ellos esta reforma es su nuevo y progresivo deterioro. Es decir, el empeoramiento de todo eso que dicen que van a mejorar.

No hay ni una experiencia histórica que muestre que reformas de este tipo traen consigo más bienestar, mejores salarios, empleos más numerosos y de mejor calidad, o derechos más potentes para los débiles. Todo lo contrario. Pero los gobiernos y quienes les han escrito la partitura articulan su discurso para convencer a la gente de que son estas normas las que muestran la perfecta correspondencia de los verdaderos progresistas con los nuevos tiempos. Y la derecha, mientras tanto, que hizo exactamente lo mismo al gobernar, aunque quizá con menos ditirambo, se autoproclama de seguido como el partido de los trabajadores. Puro teatro.

Los ajustes y reformas que se están llevando a cabo y las que van a venir enseguida para poner a disposición de la banca una mayor parte del ahorro que los trabajadores dedican a financiar las pensiones públicas y para proporcionar nuevas fuentes de rentabilidad privatizando servicios públicos no nos llevan al final de la crisis sino a las puertas de otra. Y las razones que se dan para poner todo esto en marcha no son argumentos, sino la forma de colocar a la ciudadanía en el “ombligo de los limbos”, al que se refirió Baudrillard.

Pero esta huelga general no es sólo una prevención frente al daño de la reforma laboral, o la que viene de las pensiones, sino una imprescindible defensa frente al crimen perfecto, mucho más peligroso, que las acompaña.

Siempre queda un hueco a la esperanza

martes, 28 de septiembre de 2010

Huelga General: Motivos a favor y en contra

Cierto que cada vez que los sindicatos han utilizado este excepcional recurso, lo han hecho convencidos de que la agresión del Gobierno y de ciertos sectores del poder empresarial merecían la respuesta sindical más contundente; pero no es difícil advertir que, en esta ocasión, las decisiones económicas y laborales del Gobierno la hacen más necesaria e imprescindible que nunca.

¿Por qué, entonces, irrumpen voces y opiniones, sobre todo en los medios de comunicación que cuestionan la oportunidad de esta huelga? Primero, porque en una sociedad abierta y democrática como la nuestra parece lógica y saludable la discrepancia; y segundo, porque una huelga general es la expresión más radical del conflicto social y se entiende que haya controversia social, política y mediática.

Pero, ¿qué me lleva a afirmar que estamos ante una huelga general necesaria e imprescindible? Que los sucesivos paquetes de medidas decretados por el Gobierno de Zapatero constituyen la mayor agresión al derecho laboral de los últimos 33 años. Me explico. El Gobierno aceptó tarde el diagnóstico de la crisis; enfrentó la misma, en una primera etapa, con promesas solemnes de respetar las prestaciones sociales y los derechos de los trabajadores; y protagonizó, sin solución de continuidad, un cambio súbito, del que se hizo abanderado dogmático, con tres ideas básicas: fin de las políticas públicas de reactivación económica, recorte sin precedentes de los derechos de los trabajadores, y renuncia a una reforma fiscal más justa, suficiente y redistributiva que, además, permitiera al Estado disponer de mayores recursos para enfrentar situaciones de crisis.

¿Difícil explicación o discrepancia con la huelga?

Sectores próximos al Ejecutivo o, incluso, portavoces de la derecha mediática, acusan a los sindicatos de convocar una huelga que no está justificada. En el caso de los medios más conservadores su campaña es consustancial a su ADN; llevan tiempo militando en el descrédito institucional de los sindicatos. En relación con las opiniones del entorno progresista, las cosas hay que llamarlas por su nombre: no es que los sindicatos encuentren dificultades para explicar las razones de la huelga; es que ciertos medios discrepan de su convocatoria, en algunos casos con argumentos de autoridad como el que atribuye las medidas del Gobierno a "exigencias de la realidad". No, la huelga se apoya en sobrados motivos para su convocatoria, pero como todas las huelgas, necesitan de una paciente, meticulosa y sostenida campaña de movilización sindical para garantizar la participación de los trabajadores activos y en paro en la huelga general.

Veamos. Se cortó de raíz la inversión pública y con ella se resintió el ya castigado empleo; se anunció el retraso obligatorio de la edad de jubilación a los 67 años; se redujo 5 puntos el salario de los empleados públicos; se congelaron las pensiones; se acabó con el derecho a la retroactividad de las personas dependientes; se decreta una reforma laboral que abarata, facilita y hace más rápido el despido -no es una afirmación ocurrente, es la conclusión práctica de la norma aprobada-; se renuncia a combatir la dualidad del mercado de trabajo y se perpetúa la temporalidad; se sigue dando manga ancha a los empresarios para que abusen de la precariedad con víctimas conocidas (jóvenes, mujeres e inmigrantes); y se enciende la luz verde para que las agencias privadas de colocación con ánimo de lucro intermedien en el mercado de trabajo, también en las Administraciones Públicas, mientras agonizan los Servicios Públicos de Empleo que el Gobierno se niega a mejorar. Los últimos datos de paro registrado vienen a cuestionar la oportunidad de la reforma laboral, al confirmar más desempleo, más temporalidad y reducción de la contratación indefinida.

"Son exigencias de la Unión Europea, los mercados y la propia realidad". Sorprendente. Las políticas, grupos y personas que provocaron la crisis económica y financiera son ahora las que marcan el camino de salida. Y lo que es peor; esta salida es aplicada y jaleada por quienes estaban llamados a combatirla. El propio Gobierno de Obama ensaya y pone en marcha otra política económica, mantiene los estímulos públicos y avanza parcialmente en la reforma del sistema financiero. La huelga es fácil de explicar directamente a los trabajadores, y no exageramos si concluimos que esta es la experiencia que estamos teniendo en los miles de reuniones y asambleas que hemos celebrado por todo el país. El problema es que cuando son otros los que informan y opinan de la huelga, el resultado es, obviamente, distinto.

La huelga será un hecho incontestable el 29 de septiembre. Las razones, más sólidas que nunca. No seríamos un sindicato a la altura de las circunstancias si atendiendo a mercados, lobbys financieros o inconfesables estrategias políticas sacrificáramos los intereses de los trabajadores por prioridades institucionales que siempre circulan por las avenidas del liberalismo económico. Cojan el Estatuto de los Trabajadores y la Reforma Laboral, evalúen si los derechos de los trabajadores están más o menos protegidos y saquen sus conclusiones.

No hagas huelga que va a ser un fracaso

“Lo extraño sería que la gente nos aplaudiera por convocarla. Una huelga general es una gran putada, es la constatación de un fracaso.” -Ignacio Fernández Toxo, Secretario General de CCOO-.

Para verificar el sondeo que El País sacó el domingo, según el cual tres de cada cuatro trabajadores no piensan sumarse a la huelga general, estoy haciendo mi propia encuesta. La dejo aquí, por si quieren participar.

La pregunta es: “¿Hará usted huelga el 29-S?” Y las respuestas posibles son: a)Sí; b)No, estoy en paro; c)No, trabajo en negro; d)No, soy precario y me echarían; e)No, voy justo y no puedo perder un día de sueldo; f)No, soy autónomo; g)No, no quiero ser yo el único en mi empresa; h)No, he leído en el periódico que va a ser un fracaso; i)No, los sindicatos son unos… (escriba lo que proceda).

La huelga es una putada, sí. En primer lugar para los convocantes, que se la juegan y lo tienen todo en contra: nunca tantos trabajadores tuvieron tan difícil ejercer su derecho a huelga, a lo que se suma una campaña mediática antisindical que viene ya de lejos y cuyo último capítulo es el intento de desmovilización a base de repetir desde un mes antes que va a ser un fracaso.

Y pese a ese ambiente tan poco favorable, yo creo que hay mar de fondo, y que más de uno se llevará una sorpresa el 29. En mi barrio ya hay un grupo de vecinos que espontáneamente se han juntado para trabajar por la huelga, sin que nadie los convoque. Porque no lo olvidemos: las huelgas las convocan los sindicatos, pero las hacen los trabajadores.

Y son muchos los trabajadores que en los últimos meses se vienen movilizando, pues al tiempo que el gobierno hace su reforma laboral muchas empresas están haciendo sus propias “reformas”, y están encontrando resistencia. Ahí están los trabajadores de Auto-Res, que han pasado el verano en pie de guerra sin que les hagamos mucho caso; o ahora mismo en Vallecas los de UPS, enfrentados a una empresa que, tras tres intentos frustrados de ERE, ha despedido a dos decenas en cuanto ha tenido a su alcance las facilidades que da la reforma laboral.

Según se acerque la fecha se multiplicarán los intentos desmovilizadores. Es una perfecta profecía de autocumplimiento: como la huelga va a fracasar, mejor no te sumes, y así seguro que fracasa.

Paren las maquinas

El pasado 29 de Julio, el Gobierno perpetró la mayor agresión a los derechos de los trabajadores de los últimos 30 años. Jaleado por los empresarios, el FMI, la banca española y el resto de grupos de derecha del parlamento (al margen del teatreo para la galería) se pusieron las bases para la completa precariedad y sumisión al empresario de todos los trabajadores del estado.

Esta Reforma Laboral no supone ‘un paso hacia la precariedad y la explotación extrema’, se trata simple y llanamente de la definición misma de precariedad y explotación extrema, que sufriremos con toda seguridad si no luchamos para pararlo. Nuestro sector tiene todas las papeletas para ser uno de los que más la sufra.

El sector tecnológico y de consultoría se caracteriza por usar cada vez más las peores posibilidades de la Ley para obtener el máximo beneficio para las empresas y las peores condiciones para nosotros, además de las numerosas ilegalidades realizadas rutinariamente. Si esta aberración de contrareforma laboral sale adelante, los trabajadores y trabajadoras informáticos seremos especialmente afectados.

Quieren destrozar cualquier derecho existente para ganar más y tenernos más débiles y amedrentados.

Mientras la maquinaria propagandística insiste en distraernos, mentirnos y que miremos a otro lado, se aprueban medidas como éstas:

* Posibilidad de despido ‘de 20 días por año’ si la empresa alega ‘pérdidas presentes o previsión de pérdidas o reducción en los ingresos’. Si el trabajador denuncia deberá conseguir probar que la empresa comete una irregularidad en su despido, algo prácticamente imposible de hacer.

* Ese despido a 20 días, que se convertirá en la forma habitual de despido, afecta a todos, incluso si entraste en la empresa hace años como indefinido. Además, no podrás acumular más de 12 meses de indemnización o, lo que es igual, 12 meses de sueldo es la indemnización máxima que te llevarás si llevas más de 18 años trabajando en la misma empresa.

* Mientras el Estado ha reducido el gasto social porque dice que no hay dinero, financia el despido con el dinero de todos, 8 días por año de cada despido, colaborando en que sea más fácil para la empresa despedir. Lo que generará mas explotación y despotismo al tener sobre nosotros cada día la amenaza de un despido libre prácticamente gratuito.

* El coste real para las empresas de un contrato temporal o indefinido será el mismo, 12 días: En lugar de reducir la temporalidad, todos los trabajadores tendremos, de facto, contrato temporal y una inestabilidad laboral total.

* El contrato indefinido de 45 días para nuevas contrataciones pasa a ser una reliquia, siendo sustituido por el de 33 días (esa sería la indemnización siempre y cuando la empresa no quiera usar la vía del despido objetivo a 20 días).

* Las empresas podrán modificar las condiciones laborales de los trabajadores (jornada, horario, turnos, salarios, localidad de trabajo), de forma unilateral. Si el abuso en el sector es ahora profundamente explotador esta reforma lo hará legal.

* Las empresas podrán no aplicar incrementos salariales de convenio colectivo de forma unilateral: trabajadores podríamos cobrar por debajo del mínimo por categoría. Si uno de los principales abusos del sector es trabajar con categoría inferior a la realizada, ahora el fraude se puede duplicar haciéndolo en parte legal.

* Las empresas podrán incumplir acuerdos con comité de empresa o secciones sindicales de forma unilateral si no tienen rango de convenio colectivo (el 99% de los acuerdos no tienen ese rango por lo que se convierten en papel mojado si la empresa quiere)

* Te podrán despedir procedentemente si tienes 2 bajas, aún justificadas, de más de 12 días en total si hay más de un 2,5% de ausencias en la empresa (en invierno ese margen es normal). Este cambio supone reducir los requisitos a la mitad de lo que había.

* Las ETTs podrán operar en sectores de alta peligrosidad (construcción, minería, explosivos) con el incremento previsible de accidentes que ello significa, además de participar en los servicios públicos de empleo para rapiñar y precarizar los nuevos empleos.

* Los desempleados tendrán la obligación de atender a los cursos o actividades de motivación e inserción laboral desde el primer día que cobren la prestación. Si no lo hacen, serán sancionados desde el primer día con la pérdida de un mes de prestación hasta la pérdida definitiva, si se repite. A esto se le puede llamar "fascismo" ocupacional, al criminalizar el disfrute de un derecho, eliminando la libertad personal de cómo insertarse en el mercado laboral.

En definitiva, podemos imaginar fácilmente el tipo de escenario en el que empresas crecidas y prácticamente omnipotentes nos exprimirían, machacarían y amenazarían con el despido barato de forma rutinaria, muchísimo más de lo que lo hacen hoy.

Por supuesto no olvidemos que está pendiente la reforma de las pensiones, la reforma del servicio de prestación por desempleo y las nuevas privatizaciones de servicios públicos.

Hace ya tiempo que la clase trabajadora del estado tendríamos que estar en la calle, la pasividad de ayer es el intento de aplastamiento de hoy. O reaccionamos de forma clara o que nos pongan de una vez el collar en el cuello y dejen de llamar democracia al capitalismo salvaje en que vivimos.

Los trabajadores y trabajadoras informáticos podemos ser pieza clave en la próxima Huelga General del 29 de Septiembre.

Si quieren que seamos esclavos, el próximo 29 de Septiembre les podremos decir que sean ellos los que solucionen las incidencias de cualquier sistema informático, que hagan ellos horas extras para que todo siga aguantándose por los pelos, que tengan el conocimiento necesario para saber qué hacer con la maquinaria, las aplicaciones, las comunicaciones, los cajeros automáticos, la gestión de administraciones públicas, el vending, los controles de acceso, de conexión a internet, de móviles, el tránsito, los sistemas de facturación, de ventilación, de alcantarillado...

Las puñaladas por la espalda duelen más que matan

Hay que agradecer a Zapatero que se haya quitado la careta de izquierdoso y demuestre su sentir social. Pero esto no es nuevo ni imprevisible en él, antes de ser Secretario del PSOE, en documentos publicados en medios de comunicación para su campaña, parecida a las primarias de ahora en Madrid, ya decía que en España "habían desaparecido las clases sociales".... Es por eso que las súper rentas del capital, sus ricos, impositivamente son intocables.

Pero no es solo al Sr. Zapatero a quien hay que agradecerle este desenmascaramiento; al Sr. González, al Sr. Boyer, al Sr. Almunia. ... al Sr. Solchaga, aquel que dijo e hizo "que España es el país en el que antes se podía uno hacer rico"; que se lo digan a las inmobiliarias y a los hipotecados compradores de viviendas.

Y D. Alfonso Guerra, el que dijo "que a España no la iba a conocer ni la madre que la parió". ¡¡ Qué razón tenía!!, sobre todo en los recortes sociales y derechos de los trabajadores/as. Se podrían poner más ejemplos que haría muy extensa la lista. ....Y todo esto con el "aplauso oculto" de la otra parte del "bipartidismo asimétrico": Partido Popular, junto a determinados partidos nacionalistas.

Los gobiernos del PSOE siempre les ha hecho el trabajo sucio a los futuros gobiernos del PP. Este juego bipartidista es bastante jugoso para los poderes económicos especuladores, y a ellos, PSOE/PP, les va bien. Por eso no cambian la Ley Electoral que les regala a ambos más de treinta escaños, lo que viene a demostrar, que las "mayorías asimétricas parlamentarias", en función de los votos recibidos, proporcionalmente representan una minoría.

La desmovilización de la izquierda, y el aletargamiento que le ha producido en gran medida, las políticas frustrantes de los gobiernos socialistas, nos lo están poniendo bastante difícil a esa clase desaparecida según Zapatero: clase trabajadora, ...y mañana a los pensionistas.

... estos comportamientos suponen que en políticas sociales estemos a la cola de Europa, en el puesto 20 de los 27. Ahora bien, somos campeones del mundo en deportes.

¿Habrá un día en el que todos podremos cantar orgullosos el estribillo de moda "yo soy españoool, españoool, español"?... Convencido que sí, el día como dice Labordeta en su "Canto a la Libertad", que "al levantar la vista, veamos una tierra que ponga LIBERTAD".

Para ello tenemos que levantar la cabeza...

La HUELGA GENERAL ES VITAL, las putadas continuas de los transformistas políticos son las causas que la han forzado.


¿Qué derechos tengo en una huelga?


No hay lugar a la resignación, la lucha nos ha enseñado muchas veces que es el camino, y será la lucha la que nos hará recuperar terreno y hacerles retroceder.

NO SOMOS SUS ESCLAVOS.


¿Los Servicios Mínimos son legales?

Los únicos servicios mínimos legales son aquellos que están publicados en el Boletín Oficial del Estado o en el del Gobierno autonómico que corresponda.

En ese boletín sale mencionado explícitamente el nombre de la empresa y departamento que tiene que hacer un servicio mínimo. El empresario, mediante carta, ha de hacer mención al punto del BOE exacto que justifique el servicio mínimo.

En el sector de Informática o Consultoría es casi imposible que haya cualquier tipo de servicio mínimo. El establecimiento de servicios mínimos fuera de los indicados por el Gobierno se consideran un ataque gravísimo al derecho de Huelga y es denunciable.

Mi Jefe me pregunta si voy a hacer Huelga ¿Tengo que responderle?

NO. El trabajador notifica a su empresa que hace Huelga cuando no va a trabajar. Esta decisión se puede tomar en el último momento y no afecta si antes dijo lo contrario.

Mi Jefe me presiona para que no haga Huelga ¿Qué hago?

El derecho a Huelga es considerado un derecho fundamental de los ciudadanos y, como tal, protegido especialmente por la Constitución.

Si algún jefe o empresario coacciona a un trabajador para que no haga Huelga está cometiendo un delito muy grave. Debe ser parado y denunciado. Ponte en contacto con la Sección Sindical de tu empresa en la que confíes más.

Ese día me toca Guardia ¿tengo que hacerla?

NO. En la Huelga, legalmente, no se realiza ningún tipo de trabajo, sea el habitual o el puntual como una intervención por guardia.

De hecho, uno de los objetivos de una Huelga es que la ausencia de nuestro trabajo tenga consecuencias en sus negocios. ¿No somos tan prescindibles para ellos? ¿No nos tratan como basura o despiden a la primera oportunidad?

Que comprueben cómo de prescindibles son los ’recursos’.

Si tienes móvil o portátil de guardia dáselo a la empresa o simplemente apaga el móvil las 24 horas de la Huelga.

¿Las horas que no trabaje las tengo que recuperar después?

En absoluto.

Y la Huelga ¿Servirá para algo?

Todo lo que hemos conseguido como trabajadores nunca se nos ha regalado. Desde el esclavismo del s.XIX cualquier mejora ha sido arrancada mediante movilizaciones y lucha de los trabajadores en diferentes países.

En todo este tiempo hemos parado también innumerables agresiones mediante nuestra movilización. A veces no es suficiente y no hay garantía asegurada de victoria porque el enemigo es muy poderoso, pero podemos tener algo muy claro: Si no luchamos, nos machacan hoy y nos aplastarán mañana.

La Historia no es sólo un libro, es la evidencia de que luchando recuperamos dignidad y seguridad mientras que no haciendo nada compramos sumisión, miedo y explotación salvaje.

miércoles, 19 de mayo de 2010

SGAE: ¿quién roba a quién?


No acabo de entender muy bien a dónde se quiere llegar con tanta acusación de piratería a diestro y siniestro.

Si me compro un CD virgen me cobran un canon (impuesto por la SGAE y toda su troupe) porque me consideran (de antemano, por su cara bonita) un pirata; pues bien, si lo soy y además ya me multan por anticipado por serlo, lo que no voy a hacer es poner cara de pardillo y dedicar mis CDs (vírgenes además de piratas) a copiar fotos que he hecho yo con mi cámara. Lo que voy a hacer, pirata de mí, es instalarme un programa de P2P y actuar como lo que soy.


Ahora saldría el enteradillo y me diría que se puede solicitar que te devuelvan el canon si utilizas tus CDs para otras cosas que no sean la piratería. Pues no. El tiempo que necesito para hacer la solicitud también vale dinero (bastante más que el canon de un CD); además, me pedirían mi CD como medio de prueba y me harían pagar a mí los gastos de envío, y para devolvérmelo me volverían a cobrar los portes. Que no, que no. Que si ellos dicen que yo soy un pirata, lo asumo y en paz.


Pero no contentos con que ejerza esa mi segunda profesión (la de pirata) con los CDs (y cuando digo CDs incluyo, por supuesto, a los DVDs), también me multan con el canon cuando compro un disco duro, una grabadora, un reproductor y hasta una televisión. Pues nada, hombre, a actualizarse toca en materia de tecnología: también tengo que descargarme programas pirata para poderlos instalar en mi disco duro, tengo que utilizar la grabadora para hacer más copias piratas y repartirlas (gratis total, por supuesto) entre mis amistades y tengo que buscar los cables necesarios (¿también incluyen el canon?) para que el reproductor de DVD y la televisión estén debidamente conectados a la grabadora o al disco duro… En fin, que al final me van a convertir, a base de multas preventivas, en todo un pirata.

Claro, que ahora, además de repartir el carnet de pirata para todos los compradores de tecnología de España (además de multarles preventivamente), quieren también ejercer de censores con licencia para cerrar páginas molestas según sus particulares criterios económicos. ¿Pero saben estos señores que las páginas que han de cerrar están alojadas en discos duros a los que, preventivamente, ya les han otorgado (¡¡¡ellos mismos!!!) la licencia (¡¡¡cobrada por ellos mismos!!!) para contener copias piratas? Esto es lo que piensa la SGAE sociedad tapadera y portada de los demanes inmobiliarios del Teddi Bautista. Esta oscura sociedad de estatutos anacrónicos y visión medieval. Aliada con un gobierno deudor de los favores de estos supuestos artistas, que no son más que faranduleros de tercera. Continua la batalla entre el progreso y futuro frente a la Inquisición, la ceguera cultural a la que nos quieren sumergir estos impresentables y vividores. Pero no. No van a ganar. La cultura es libre y a la vez un ejercicio de responsabilidad tanto del espectador como del creador, el verdadero que esta en un metro, o en un escritorio y no en un chalet de la Moraleja o Marbella.

Vamos a ver, vamos a ver. Aquí hay algo que falla. O la piratería está prohibida (y se prohíbe cobrar un canon por algo que está prohibido) o no lo está (y me siguen acusando y multando preventivamente por pirata y, en consecuencia, me dejan ustedes ejercer esa segunda profesión en paz), pero todo a la vez no cabe en ninguna cabeza que no esté afectada irremisiblemente por una avaricia sin límites.


Yo les propongo algo. Soluciones concretas. Cuando ustedes ponen a la venta una película en DVD a 40 € por copia, no pongan a la venta un disco de música con DVD incluido a 20 € por copia ni un disco de música (sin DVD) por 18 €, porque a mí eso me produce una extraña sensación de estar siendo estafado. O un DVD vale 40 € (como el de la película) o vale 2 € (como el del disco de música); y por la misma regla de tres, o un disco de música vale 18 € (como el que no incluye DVD) o no vale ni un euro (como el que incluye un DVD a mitad de precio que la película).

Ya, claro, que es que hay discos de música y discos de música y hay películas y películas. Claro, eso ya lo sabemos. Evidentemente yo con mi pequeña colección de cds comprados, de los que no me arrepiento salvo alguna excepción reprochable, y con las poquitas películas originales y legales compradas, o con las que he deciddo ir al cine, no puedo ni siquiera soñar con que a la salida del cine, o escuchado el disco, si estoy descontento me van a devolver el dinero "invertido". Pero ellos sin embargo, pese a colarte, sobretodo con el cine y la música comercial, un sablazo de campeonato subiendo el precio de los cd's hasta un 150 % de lo que cobran por Europa si tienen legitimidad para poder cerrar todas las webs y callar las bocas que no están de acuerdo, protestan y se alinean contra la SGAE, la ministra de cultura y proponen acciones y respuestas. Pues eso que ojalá tuviéramos otro gobierno.

Que no, señores, que no. Que ustedes han estado cobrando fortunas a cambio de mierdas (y sin derecho a devolución) y ahora que nadie quiere pagar por cagarrutas, ¿se enfadan? Una mierda con dolby surround y con sonido envolvente sigue siendo una mierda, igual que una mierda grabada en unos estudios del Polo Norte sigue siendo también una mierda.

¿Que no les gusta que veamos la mierda antes de que nos cobren por ella? Bueno, pues no fabriquen ustedes mierda y no hagan que nosotros, sus sufridos consumidores, nos sintamos estafados y sin derecho a nada cuando nos hacen pagar fortunas por productos de pésima calidad. Y sobretodo no nos pidan que nos callemos, que olvidemos las nuevas tecnologías, con lo que supondría de parón tanto en nustras libertades como en el desarrollo del sector TIC que debería ser, y por desgracia no lo es, uno de los pilares sobre los que cimentar una nueva sociedad y una salida sostenible y de siglo XXI de la crisis.


¿Lo van pillando? ¿Quién es el pirata? ¿Quién roba a quién?

Yo apuesto a que Punset sea el ministro de cultura:


lunes, 17 de mayo de 2010

Zapatero es tonto del culo


No soy economista, que esto vaya por delante, pero tengo la ligera sospecha de lo que pasa cuando pides que la gente gaste para superar la crisis y, al mismo tiempo, recortas sueldos, congelas pensiones y subes el IVA. Mira tú que a lo mejor (a lo mejor, eh) la cosa no se supera y nos pegamos una hostia de campeonato. Es lo que nos dice el sentido común. Pero hay que hacer caso a nuestros líderes, ya que ellos sí saben cómo resolver los problemas. Ellos y los afamados expertos decían que la burbuja inmobiliaria iba a reventar y, en cambio... Oh, wait!

Luego dirán que no podían saber que la cosa iría mal. Que es más o menos como arrojar una bomba nuclear en medio de una metrópolis y sorprenderse de que cause millones de muertos. “¡Pensaba que la explosión iba a ser la solución a nuestros problemas! ¿Cómo podía imaginar que mataría a la gente?” Ser ZP tiene una ventaja, eso sí: seguro que él nunca se imagina el final de las pelis, por previsibles que sean. Incluso la comedia más tonta de Jennifer Aniston, en la que los dos protagonistas acaban juntos (cosa que se ve venir desde que alguien en Hollywood dice “¡vamos a hacer una comedia con Jennnifer Aniston!”) debe de ser emocionantísima para nuestro presidente, incapaz de prever absolutamente nada de lo que ocurrirá. Un don práctico para el espectador de cine que desea ser sorprendido, pero bastante jodido cuando pretendes dirigir un país.

Y Zapatero es tonto del culo, además de por todo esto, porque le está regalando la presidencia a Rajoy. No sólo se la ha puesto en bandeja de plata, además le ha colocado un lacito y se la ha ido a entregar a la puerta de su casa con orquesta de 32 músicos tocando de fondo incluida (ya que vas...). Y son muchos en estos momentos los que piensan que el PP velaría mucho más por sus intereses. Y están en lo cierto... siempre y cuando estén forrados, claro. Citando al gran Jaume Perich (de memoria, o sea que tampoco os toméis la frase al pie de la letra): los pobres votan a la derecha para dejar de ser pobres; los ricos votan a la derecha para que los pobres lo sigan siendo.

A pesar de la evidente incompetencia (o tal vez para querer disimularla), la Moncloa ha divulgado hoy un documento en el que se afirmaba: Las medidas presentadas hoy por el Presidente Zapatero, en el Congreso de los Diputados, suponen un esfuerzo colectivo sin precedentes (lo han puesto en negrita, que se ve que así el esfuerzo colectivo parece mayor). Suena bonito, no digo que no, pero cuando ves cómo los políticos siguen campando a sus anchas con sus sueldazos, sus dietas y sus distribuciones absurdas del dinero público (los miembros del gobierno se van a bajar el sueldo un 15%, y lo celebramos, pero siguen chupando una barbaridad), cuando ves que los mismos empresarios que han provocado la crisis con su avaricia sin límites y su libre interpretación de la ley siguen en sus puestos, cuando ves tantas y tantas injusticias, piensas que, con todos los respetos y sin la intención de faltar a nadie, el esfuerzo colectivo lo hagan sus putas madres.

Y es que no podemos dejar de felicitarnos por este hecho de justicia pública: Ya era hora de que el coste de la crisis recayera en sus verdaderos responsables: los pensionistas, las futuras madres y los funcionarios. Estos sectores, con sus decisiones alocadas, han contribuido a llevarnos a todos al abismo. Bravo por dejar intactas las Sicav, donde las grandes fortunas tributan al 1% (mientras las rentas del trabajo lo hacen hasta el 43%). Bravo por dejar intactas las ayudas, subvenciones y exenciones fiscales de la Iglesia católica (IVA, IBI, etcétera). Bravo por dejar intacto el presupuesto de la Casa Real. Bravo por dejar intactas fiscalmente las jubilaciones multimillonarias de los ejecutivos de la banca (ese sector ayudado con el dinero público). Bravo por aplicar las medidas del PP antes de que llegue al poder. Sólo echo en falta alguna que otra medida como el despido libre o la privatización de la sanidad. Pero todo eso y mucho más lo tendrá que hacer el PP cuando alcance el poder. Nos aguarda un futuro esplendoroso.

Los funcionarios muy ilusos ellos piensan más o menos así: El Gobierno me va a bajar el sueldo un 5%; lo asumo. Estamos en crisis y hay que arrimar el hombro. Me dirijo al banco con el que tengo contratada una hipoteca para pedir que me rebajen la cuota mensual un 5%. No lo asumen; se ríen. Para acabar descifrando el siguiente silogismo: Arrimar el hombro en tiempos de crisis es de patriotas; yo arrimo el hombro, luego soy un patriota; los bancos no arriman el hombro luego... aquí siempre somos los mismos los que pagamos el pato.

Como el gobierno por fin se ha desenmascarado y muestra en su totalidad y asqueroso esplendor su perfil neo-con en materia económica y tenemos unos sindicatos adormilados profundamente mirándose su ombligo de estómagos agradecidos nos encontramos con unos precios por las nubes en todo, dando igual artículos de lujo, de primera necesidad, transportes, combustibles, paellas en los chiringuitos. El paro prosigue su escalada progresiva y por el otro lado tenemos ese gran partido de la oposición, oponiéndose precisamente a lo que habían venido demandando todos estos meses de atrás: Recorte del gasto público, congelación de los sueldos de funcionarios, pensionistas, etc. etc. Estos de la calle Genova, con tal de oponerse se oponen a todo. Son los que verdaderamente sufrimos la crisis en los que debemos confiar nuestro futuro, nuestro voto. Si esos que controlan las altas esferas de la justicia, dictaminando sentencias al gusto del consumidor, pidiendo eso sí respeto a las decisiones judiciales, menos cuando les tocan lo suyo. El partido de los ladrones, los que quitaron la fiscalía anticorrupción, los de las enormes ayudas a la iglesia católica y los que financian con dinero público las apariciones como estrellas de rock de los emisarios de nuestro señor... Los mismos que se asocian con empresarios y banqueros de dudosa moral que se jactan de pingües beneficios pagados por todos. Y todo ello bajo el auspicio de la comunidad internacional, los del Euro, los liberales, los que exprimen y ahogan Grecia pero no tienen problemas en mantenerles la venta de armas. Se cierran exportaciones griegas de leche, pero se mantienen las importaciones de los helenos en materia militar... Joder, ¡cómo está el patio!

P.D.: Porque todo no son malas noticias... o sí: ¡¡¡¡ Moncloa Palace!!!


lunes, 3 de mayo de 2010

Como las vacas al Tren

Así estamos todos. Quietos, conformistas, imbuidos en estupideces que poco tienen que ver con lo realmente importante. No, no estoy hablando del escarnio que produce la corrupción, el acoso y derribo al juez Garzón, de que este país no haya cerrado como se debe los años más oscuros de su historia. Tampoco hablo del IPC, de las ventajas fiscales de diversos grupos (desde aristócratas hasta tenderos chinos), de la situación de educación o sanidad, del camino al laicismo que todavía tiene que recorrer en la legislación y en la mentalidad España. Todos estos problemas deben solucionarse haya lo que haya por delante. Con crisis o sin ella. Hay temas que cuando surjen tienen que resolverse y algunos enquistados o de auténtica vergüenza mucho más porque es o ahora o ya nunca.

Pero todo esto tampoco preocupa. El fútbol y el resto de estupideces que adormecen y emboban a la sociedad nos hicieron pasar por el 1 de mayo sin pena ni gloria. Estamos ya en los más de 4'6 millones de desempleados y ya no nos engañan ni con los números más o menos amañados, ni mucho menos con los brotes verdes. Anestesiados por unos sindicatos atados con correa excesivamente corta a un supuestamente gobierno de izquierdas, sólo se consiguieron movilizar unas 6.000 personas en Madrid para protestar contra la situación, o mejor dicho hacer como qué. Pancartas sin cosignas, palabras vacías y necías sin amenaza seria y preocupante de reivindicaciones y revoluciones. La huelga general es una herramienta con la que a un gobierno de derechas ya se le habría castigado, totalmente correcta, y sin embargo ante el neo-conservadurismo económico de ZP (y de Europa) seguimos tendiendo mano a empresarios que auguran la ruptura de la izquierda como una barra libre para volver a maximizar los beneficios bajo un gobierno de derechas.

Tenemos que movernos ya. Agriculturores, autonómicos, obreros, inmigrantes, mujeres, jovenes, pensionistas y consumidores. Pongámonos en pie y gritemos con fuerza por nuestra libertad e independencia. Por el abandono de un sistema viciado y corrupto, basado en la especulación, la riqueza instantánea sin temor a los costes y represalias. Visto que las "autoridades" no dan con la tecla para "refundar el capitalismo" seamos nosotros, la base de la pirámide los que ya no sólo ansiemos y promovamos un nuevo modelo económico, más justo, social, responsable y sostenible, sino que cojamos el mando de la situación y consigamos un sistema en el que de verdad todos seamos iguales. A efectos fiscales, judiciales y sociales. Cambiemos ya de una vez la clase politica y los agentes sociales que de ambos lados se ríen de nosotros y continúan aliados y empeñados en perpetuar un sistema que ha llevado a la miseria a millones de personas. Basta ya de salarios bajos, prestaciones y subsidios recortados y precios tanto de los bienes más insustituibles (alimentación, vivienda, combustible, transporte) como de los que dan esa verdadera identidad y libertad (ocio y cultura) sólo al alcance de unos pocos sin capacidad de endeudamiento. Es la hora de la ciudadanía, de la sociedad. Es nuestra hora.

Estamos viendo pelar las barbas de los griegos, y las tijeras de la corrupción y la especulación también tiene barberos por estas tierras...

Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

Ahora que ya está aquí el veranito con su calor plomizo, pegajoso y hasta criminal, se llenan las terracitas para tomar unas...