jueves, 30 de abril de 2015

1 de mayo: Feliz Día del Precario




Mañana se celebra el Día Internacional de los Trabajadores, que es como dedicarle un día al lince ibérico, una especie en extinción. No sólo porque cada vez haya más parados sino porque también hay menos trabajadores, o sea, personas que tienen un trabajo. Ahora con suerte tienen varios y así completan un medio sueldo. Pero trabajadores de los de antes, con un único salario que les dé para vivir, unos derechos, unos convenios, un estatuto, una estabilidad laboral, una seguridad y prevención en riesgos laborales y enfermedades profesionales y un paro decente, de eso apenas queda.

Ahora lo que hay son curritos, currantes, explotados, becarios, mal pagados, impagados, temporales, contratados en prácticas, a media jornada, por horas, esporádicos, autónomos, mileuristas, seiscientoseuristas, trescientoseuristas y minitrabajadores con minisueldos que viven en minipisos. O en casa de sus padres. La nueva clase trabajadora es la clase precaria que, como su propio nombre indica, lo único que tiene, no lo tiene realmente, lo tiene en préstamo. Por eso vive de prestado.

Por no tener no tiene ni nombre. Tuvo que venir el economista Guy Standing a inventar un neologismo, el precariado, que es un proletario al que le han quitado los derechos laborales históricos del proletariado y su conciencia de clase. Aún no tiene historia a la que agarrarse y, por ello, tampoco el sentimiento de pertenencia a un grupo que le dé la fuerza para rebelarse. Es precario hasta en eso, en que no tiene siquiera una idea clara de sí mismo.

Sabe que está en precario, pero aún cree que es de a una clase social distinta, superior a la real. Aún sigue soñando que es clase media, el pobre. Piensa que su situación es pasajera como un catarro y que cuando todo esto se pase, será como sus padres, un trabajador con un empleo estable, un sueldo decente y una hipoteca. Y como cree que es un catarro, no hace gran cosa para curarse, solo meterse la cama a esperar. El gran éxito del sistema es haber robado lo único que no debería habernos quitado como trabajadores: la capacidad de lucha y el sentimiento solidario de masa obrera. La unión de ambas es lo que nos daba fuerza para reclamar un mundo mejor por y para todos y todas.

La gran trampa del sistema es hacer creer al precario que su precariedad es precaria, o sea, temporal como la crisis, que también nos han hecho creer que es crisis, o sea, un alto en el camino, cuando la realidad es que nos hemos instalado en ella para quedarnos. Es la primera generación que vive peor que sus progenitores, pero aún piensa que vivirá mejor que ellos. Paradójicamente, los padres que le han dejado este mundo en herencia a sus hijos, ahora les tienen que mantener. El sistema se lo ha montado muy bien para tenernos inmovilizados: unos cayendo por el precipicio y los otros sujetándonos.

La crisis no ha sido el detonante sino la excusa para apuntalar una situación que el neoliberalismo global lleva implantando desde antes. Desde el FMI a Díaz Ferrán pasando por nuestros gobiernos, ya nos han dejado claro que tenemos que trabajar más cobrando menos, que las empresas pueden echarnos por menos dinero, que la mayoría seremos autónomos, que nos jubilaremos con 67 años como poco y que no es seguro que tengamos una pensión. Hasta un partido que se dice renovador como Ciudadanos propone el contrato único que no es más que legalizar la precariedad permanente, valga la contradicción. Esa es la única seguridad laboral del precario: que no va a tener seguridad laboral en la puñetera vida.

Yo mismo estoy ahora mismo en el paro. Hace un año ya temía el desenlace fatal de final de 2014, pero tan sólo hace 3, estaba contento y mantenía seguridad en mi puesto de trabajo. Entonces vino la reforma laboral y alegría y seguridad se fueron al garete en cuanto comprobe que le era más barato para la empresa echarme que mantenerme, pese a que se rompa en mi puesto y función la carga de trabajo y el flujo de tareas en la consecución del beneficio empresarial. Esa reforma laboral no trato de los escuálidos sueldos que tenemos en #Españistan (yo mismo en mi antigua empresa cobraba ¡¡3 veces menos!! que un alemán, danés, inglés o sueco con mi misma categoría profesional). Aquella reforma laboral vino a generalizar la precariedad para todos independientemente de su edad, su sexo, sus perspectivas, su experiencia o su profesión.

Los que trabajan. Esos privilegiados. Bajo el paraguas de la neolengua, tener trabajo es una suerte o un privilegio. Ya no nos acordamos que es un derecho, por cierto recogido en alguna violada Constitución. Esa es otra de las trampas del sistema, que te sientes privilegiado si tienes trabajo, aunque sea un trabajo de mierda, aunque tengas varios trabajos mal pagados con los que reúnes lo justo para vivir. Puestos a engañarte, hasta te hacen creer que la precariedad es libertad, que así tú puedes gestionarte tu tiempo, cuando en realidad, te consumes tu vida buscando trabajo y de un trabajo a otro, organizando tu pluriempleo. Pero no te quejes que no sólo tienes trabajo, tienes varios. Esa es la gran diferencia del precariado con el proletariado. El proletario aspira a mejorar sus condiciones, tiene algo por lo que luchar. El precario aspira a no empeorar las suyas, tiene miedo de perderlas si lucha. Sabe que si no traga, hay una cola de precarios como él, dispuestos a tragar.

Así que mañana yo pediría a los sindicatos convocantes que empiecen a hablar de los precarios en sus reivindicaciones. Hasta ahora el sindicalismo no ha respondido a la nueva realidad y los precarios no sienten que los sindicatos les representen. Otra de las victorias del sistema ha sido quitarles a sus representantes, con la inestimable ayuda de algunos sindicalistas que han pasado por el aro. Lo que ha conseguido el sistema con el precariado es desactivar la lucha de clases.

Pero se está reactivando porque los precarios cada vez son más durante más tiempo y empiezan a ser conscientes de lo que son. Qué es el 15M y el movimiento indignado sino la primera manifestación del orgullo precario. Que se vayan preparando. Como dice Guy Standing (nombre que significa “tipo en pie”, por cierto), el precariado empieza a ser peligroso para el sistema porque su angustia le lleva a la protesta, la violencia, el delito y la radicalización. Al sistema le convendría evitarlo. A los precarios, ponerse en pie frente al sistema. Precarios del mundo, uníos.

sábado, 18 de abril de 2015

Las personas y el planeta antes que el capital. Stop TTIP



Manolo se llama mi peluquero y afirma ser de derechas. Además de las derechas que no tenemos en este país. Es un tío culto, atento, sabe escuchar y le interesa la política. En los 15 minutos cada 4 ó 5 meses en las que me corto el pelo (o me afeito) o si paso a saludarle, mantenemos conversaciones muy interesantes, con buenos argumentarios que versan en ocasiones sobre la situación del pequeño comercio, los autónomos, las bases de contratación o la libertad de horarios. Muchas veces salgo de allí y le dejo pensando en que de verdad es más de izquierdas de lo que piensa.

La frutería de mi calle la regenta Carlos quien cree que es de derechas. Piensa que si vienen los de izquierdas, le quitarán la frutería. Sabe que en mi familia y yo somos de izquierdas, muy de izquierdas. Mantenemos una relación cordial porque aprendí de una ocasión en la que discutimos de política, que era mejor quedarnos en nuestros papeles de tendero y cliente. Y en definitiva, está al lado de casa, tiene buen genero, a un precio razonable y hay que mentalizarse en apoyar al pequeño comerciante de cercanía, tanto en el trato como en el origen de los productos.

Los dueños de la farmacia de toda la vida en el pueblo, son de derechas. Tienen una posición cómoda y han ido funcionando con pocos contratados y muchos becarios en prácticas. Ahora la situación es peor "por la herencia recibida" y porque hay “demasiadas farmacias en el municipio”.

La familia de un buen amigo tienen una granja en el pueblo a media hora larga de la capital. Se declaran votantes alterno del PP y el PSOE, pues no tiene claro quien le dará respuesta a su lenta agonía financiera.

Mi ex pareja es funcionaria de la Administración. Profesora concretamente. Se muestra desencantada de la política. Ella cumple con su trabajo y no quiere saber nada más.

Mi amiga Paqui trabaja también en la administración, pero en Sanidad. Es de derechas. Militante del partido en gobierno anquilosado de la región años y años. Los de izquierdas somos populistas y no sabemos estar en el mundo del siglo XXI. Llevo meses sin hablar con ella. Con la situación del complejo hospitalario de Salamanca, no le interesa conversar conmigo.

Un buen amigo es del PSOE. De toda la vida. Se muestra muy critico con algunas leyes en materia de economía del período Zapatero, le escandaliza la corrupción y se siente muy orgulloso de las leyes sociales que se aprueban con los mandatos del PSOE. Es técnico informático tiene empleo estable, bien remunerado en esta provincia y se siente seguro en su chalecito comprado en una de las urbanizaciones de la periferia.

Pues bien, está a punto de empezar una nueva era para ellos, pero no lo saben. No pueden saberlo porque es el motivo que les lleva y nos lleva a este nuevo paradigma prácticamente secreto. Se lo he ido comentando en los últimos meses y me dicen pesimista y tremendista.

En los próximos meses, cuando entre en vigor el Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la UE (TTIP), algo que ninguno de ellos conoce, su pequeño universo se transformará:

La libertad de comercialización de los productos americanos hará proliferar nuevos supermercados, llenos de envoltorios de colorines y precios de risa. Los trabajadores precarios, que son mayoría, sólo podrán comprar a esos precios, su sueldo no dará para más. Los pequeños comercios de proximidad irán cerrando poco a poco y nuestro frutero acabará de reponedor, por 500€ al mes, en un “walt-mart”, descubriendo que la fruta que venden allí es una porquería y que él, para asombro general, es de izquierdas pero no lo sabía. Mientras Manolo, se levantará cada día sea sábado, domingo o lunes sin saber si trabajará en el espacio de peluquería masculina del “walt-mart”. Le avisan una hora antes de entrar a trabajar, y al final de cada mes redescubre que su capacidad de ahorro dista entre 10 ó 20 euros mensuales. Ambos se harán activistas de un grupo off-line, ya que las nuevas normas sobre datos de usuarios de internet los pondrían al descubierto si usaran las redes sociales.

Los acuerdos del TTIP obligarán a privatizar casi completamente la Sanidad, por lo que los trabajadores precarios, que son mayoría, no tendrán acceso a muchos tratamientos médicos, que tendrán unos precios cada vez más elevados. La farmacéutica de toda la vida verá disminuir su clientela y menguados sus ingresos, no podrá hacer frente a los créditos y pagos a proveedores. La farmacias, controladas y reguladas por el Estado, serán “liberalizadas” y nuestra boticaria, en quiebra, regalará su botica a “Procter & Johnson” a cambio de un salario de subsistencia. No le va a ir mucho mejor a Paqui, que ha pasado de la seguridad del puesto de por vida a la precariedad de ir rotando por centros privados y los antes públicos, sin conocer horarios o si el próximo mes trabajará. Ambas descubrirán con horror que ser de derechas siendo un asalariado provoca dudas existenciales severas.

La familia granjera de mi amigo, tan cuidadosos con las normas sanitarias para criar sus vacas, verá cómo el mercado nacional es invadido por toneladas de carne americana, baratísima, pero llena de hormonas. Además su pequeño huerto quedará para el autoconsumo si consiguen ocultarlo a las inspecciones privadas, puesto que todo la fruta y verdura que llegue a los mercados será tratada genéticamente y vendra de las multinacionales. Tendrá que cerrar en poco más de un año y subsistir como descargador en una distribuidora cárnica. Identificará al “libre comercio” como el enemigo del que no le defendieron ni PP ni PSOE. Abrazará la causa antineoliberal sin grandes resultados, pues la Ley Mordaza y el nuevo Código Penal impedirán protestas y manifestaciones “antisistema”.

Mi ex se verá afectada por la nueva legislación laboral que permitirá despedir a los funcionarios. Una demanda millonaria de la multinacional “All is mine” contra el Estado español por lucro cesante dejará el presupuesto estatal temblando para varios años y no habrá más remedio que despedir al 65% de los funcionarios para poder mantener los 250 cargos de confianza de cada ministro. Amargamente comprobará con estupor que su amiga Lola, que no fue capaz de aprobar las oposiciones, es ahora secretaria de un exdiputado que “trabaja” en la antes mencionada “All is mine”. Malvivirá trabajando sin contrato y descubrirá que sólo puede subsistir al margen del Estado.

Y si esta distopia futurista te parece exagerada, lee a continuación los puntos más destacados del TTIP:

La línea oficial es que esto va a crear empleo y estimular el crecimiento económico. No obstante los verdaderos beneficiarios de estos acuerdos serán las grandes empresas y no la ciudadanía.

La mejora o incluso el mantenimiento de normas relativas a la alimentación, el derecho al trabajo, la protección ambiental o los derechos de los consumidores y las consumidoras se convertiría en algo mucho más difícil.

Los cambios en las normas regulatorias afectarán a la producción y prestación de bienes y servicios (calidades, reglas de emisión de contaminación, inversiones y derechos de propiedad).

Los negociadores de la UE que se ocupan de este tratado están rodeados de los lobbies de las diferentes corporaciones multinacionales y patronales. La Comisión Europea se embarcó en más de 100 encuentros cerrados con lobbistas y multinacionales para negociar los contenidos del tratado. La Comisión Europea tuvo que reconocer esos encuentros a posteriori, y más del 90% de los participantes resultaron ser grandes empresas. Los documentos y negociaciones son opacos y secretos para el común. No se ha dejado participar a los sindicatos y a otros grupos de la sociedad civil. Ni siquiera los representantes elegidos democráticamente, los eurodiputados, tienen un acceso en condiciones de transparencia, participación e información digno a lo que se habla en la mesa de negociación.

El negociador principal de la parte europea reconoció en una carta pública que todos los documentos relacionados con las negociaciones estarían cerrados al público durante al menos 30 años. Concretamente aseguró que esta negociación sería una excepción a la Regla 1049/2001 que establece que todos los documentos de las instituciones europeas han de ser públicos. Como dice el premio Nobel Joseph Stiglitz sobre la negociación clandestina del TTIP, “no se entiende tanto secretismo, a no ser que lo que están tramando sea realmente malo”.

Porque si el tratado es tan positivo para ambos lados, se esta negociando de forma tan oscurantista y con tanto secretismo, tan lejos del debate político y social y tan de espaldas a los ciudadanos y los periodistas.

Una vez aprobado el TLC todos los gobiernos tendrán que adaptar sus normativas nacionales a los nuevos acuerdos internacionales, lo cual implicará una nueva ola de reformas laborales, financieras, fiscales, etc. que sirva a esa armonización regulatoria propuesta en el tratado. El TTIP estará por encima de la Constitución de cada país, será como una supraconstitución. Y los tribunales internacionales de arbitraje, que no están constituidos por jueces independientes, tendrán un nivel judicial más alto que los tribunales nacionales. El TTIP incluirá una cláusula de protección de los inversores extranjeros (conocida como Investor-State dispute settlement, ISDS), que permitirá a las multinacionales demandar a los estados cuyos gobiernos aprueben leyes que afecten a sus beneficios económicos presentes o futuros.

El TTIP no es sólo comercio, es un “Nuevo Constitucionalismo”, que garantiza derechos a los inversores por encima de los derechos de los ciudadanos. Aquí hay que hacer referencia a la modificación del artículo 135 de la Constitución española, que da prioridad al pago de la deuda sobre el bienestar de los ciudadanos, aprobado por PP y PSOE sin hacer la pertinente consulta ciudadana ante una enmienda constitucional.

En materia laboral, EEUU no ha ratificado seis de las ocho principales convenciones de la OIT, entre ellas las que conciernen a la libertad sindical y a la negociación colectiva. Por el contrario, todos los países de la Unión Europea han ratificado los ocho convenios fundamentales. Se habla de un proceso de mínimo denominador común en el que el resultado de la armonización será la igualación al nivel de la regulación más laxa.

Esto no va del tamaño del enchufe sino de cumplir con lo que quieren las multinacionales y lobbies comerciales: Destrozo de los derechos laborales, eliminación de los controles de tipo ecológico, de protección del consumidor. En USA no hay defensa de los derechos laborales, elemento que ha sido diferenciador y factor de construcción de la UE. En definitiva, las políticas comerciales se supeditan a todo lo demás, incluso a los derechos sociales.

Cuando se amplían los mercados la competencia se incrementa y las empresas nacionales se ven obligadas a competir con las extranjeras. Y en esa pugna acaban victoriosas las empresas más competitivas. Se va a producir un trasvase de ventas desde las empresas locales, más pequeñas, hacia las grandes empresas que son las que pueden mantener estructuras de costes y precios reducidos a lo largo del tiempo hasta que hayan logrado eliminar a la competencia local.
 
Todas las que no puedan competir y ofrecer precios más bajos tendrán que desaparecer junto con todos sus puestos de trabajo. De hecho, la Comisión Europea ha reconocido que la ventaja competitiva de algunas industrias estadounidenses generarán un notable impacto negativo en sus homólogas en la Unión Europea, pero asume que los gobiernos tendrán fondos suficientes para mitigar los costes que ello genere.

El modelo agrario europeo es muy diferente al estadounidense, tanto en su organización como sobre todo en su tamaño. En EEUU hay 2 millones de granjas, mientras que en la Unión Europea hay 13 millones. En promedio una granja estadounidense es 13 veces más grande que una europea, lo que permite a las empresas estadounidenses competir en mejores condiciones. Por eso los agricultores europeos están tan preocupados: la amenaza de una concentración de poder y riqueza en el sector es muy alta.

La estructura productiva de los países de la periferia europea está mucho menos desarrollada que en el centro y norte de Europa y es mucho menos competitiva, de modo que una mayor competencia proveniente de las empresas estadounidenses afectará fundamentalmente a España, Portugal y Grecia.

Los negociadores de Estados Unidos han señalado particularmente a la regulación sobre sanidad y productos fitosanitarios como principales objetivos a armonizar. Y es que la regulación de la Unión Europea en esta materia está mucho más desarrollada y es más rígida que la de Estados Unidos, razón por la cual una armonización a la baja será especialmente lesiva para los ciudadanos europeos. Por ejemplo en materia de cosmética pública, la Unión Europea bloquea más de 1.200 sustancias que se utilizarían en cosméticos, mientras que Estados Unidos sólo bloquea poco más de diez.

Los supermercados europeos se inundarán de productos que son habituales en Estados Unidos y que sin embargo a día de hoy están prohibidos en la Unión Europea por motivos sanitarios o ecológicos. Por ejemplo, el 70% de toda la comida vendida en Estados Unidos contiene ingredientes modificados genéticamente, algo impensable actualmente en la Unión Europea.


En materia de protección de datos, en Estados Unidos las grandes empresas pueden acceder sin límites a toda la información privada de sus clientes. Así, empresas como Facebook, Google o Microsoft tienen capacidad de utilizar esa información como deseen.
Sin embargo, en la Unión Europea hay límites que protegen ese espacio personal. ACTA y ahora el TTIP buscan romper esa regulación europea para armonizarla con la falta de límites de Estados Unidos. Este tratado de libre comercio atenta directamente contra este requisito al conceder una mayor protección legal a las grandes empresas que a los propios ciudadanos o a los estados.

Por poner sólo dos ejemplos la UE y sus Estados miembros serían presionados para permitir tecnologías peligrosas como, por ejemplo, el fracking (el fracking es una técnica controlada por las mulitnacionales frente a la energía solar que está absolutamente descentralizada y en la que por definición los propios ciudadanos a tipo individual pueden desarrollar, usar y comercializar su energía) o la modificación genética.


Van de patriotas pero la sola negociación de este tratado implica la destrucción del estado. Para el Estado hay dos riesgos esenciales: por un lado el de la difuminación absoluta en el marco del TTIP y la eventual imposibilidad de aplicar políticas distintas a los enunciados neoliberales que laten en el TTIP. Las características de un tratado como éste, dependiente además de la Unión Europea, harían materialmente imposible su modificación en el caso de que nuevas mayorías pidieran su modificación.

En segundo lugar, la privatización de la justicia, al someter todas las discrepancias sobre las inversiones exteriores a procedimientos arbitrales privados. Conviene recordar aquí la demanda que presentó Veolia contra Egipto ante el CIADI, organismo dependiente del Banco Mundial, por la elevación de 31€ el salario mínimo, lo que afecta al equilibrio económico del contrato de basuras de Alejandría. Philip Morris denunció al gobierno de Australia por poner fotos de pulmones enfermos en sus cajetillas.Una petrolifera demando al gobierno de Quebec por prohibir tras un referendum ciudadano el fracking...

Todo ello facilitará la liberalización y la privatización de todos los servicios, derechos, libertades y deberes de la ciudadanía dejándolos como meros consumidores. Estos procesos se volverán irreversibles. Es un golpe maestro de estado contra la soberanía popular. Abríriamos definitivamente las puertas de nuestra legislación al mercado salvaje y a las atrocidades que USA comete en todo el mundo en nombre de la democracia, cuando realmente lo hace en nombre del capital.

Si todo esto no te ha generado deseos de luchar contra el TTIP, creeré que no tienes sangre en las venas y que vamos camino de un neofeudalismo sin solución.



El CETA y el TTIP aumentarían el poder de las multinacionales en detrimento de la democracia y del interés público. ¡No debemos permitirlo! ¡Contamos con vosotros y vosotras, firmad la ICE!

miércoles, 1 de abril de 2015

Vivir en #Españistan: 3. La democracia sin lucha


Portada sobre el dossier publicado por La Marea sobre la Memoria Histórica

Como decíamos ayer, y como ya había soñado tras la jornada de elecciones del 20 de noviembre de 2011, auguraba una legislatura corta, muy caliente en las calles y contestataria a las políticas de viejo régimen que nos habían llevado tanto a la estafa que llaman crisis como al descrédito de la política en general, de las instituciones españistaníes en particular. En aquel momento la crispación era máxima, las manifestaciones eran diarias y las noticias que los medios sacaban cada día eran más combustible a la hoguera de la vergüenza, la indignación y la lucha.

Tanto la información, como las manifestaciones no han cesado estos años. Diarios alternativos (la marea, eldiario.es, infolibre,...) como periodistas en sus blogs y twitters han ido desmenuzando las oscuras perversiones y corruptelas de los años anteriores y las políticas fascistas, retrógradas, hipócritas y ultra liberales que Rajoy y su recua de ineptos por ministros han ido colando todo este tiempo, amparados en una mayoría absoluta aplastante, inmensa si le sumamos las que han tenido en casi todas los parlamentos autonómicos y en infinidad de ayuntamientos, su ideología de extrema derecha en las libertades y ultra liberal en lo económico para hundir más en la miseria al país y sus habitantes.

Tasas en la justicia, en la universidad, una reforma laboral que convirtió los derechos laborales y el empleo cualificado y estable en un recuerdo, recortes en sanidad y educación, y en ciencia y en investigación lo que ha llevado a un éxodo de jóvenes sangrante y que traerá consecuencias funestas; un banco malo que no ha parado la sangría de desahucios, sino que ha servido para salvar las pérdidas de la banca privada; apoyos a los colegios concertados y a las empresas que han ido como víboras a sangrar la sanidad pública; una ley educativa que bajo el amparo de los recortes y la austeridad al final ha demostrado sin maquillajes su propósito reaccionario, ultra católico e infame. Hogares vacíos y hogares fríos que no pueden pagar la luz, el gas o el agua. Aplica a la cultura un IVA abusivo que ha vaciado cines, teatros y librerías. Coronado todo ello con una ley de seguridad ciudadana, ley mordaza, que roba aún más derechos de los ciudadanos para pisotearlos con la bota de la opresión, la amenaza y la injusticia. Hoy en #Españistan hay más parados, más pobres, más oprimidos, menos derechos, garantías y libertades y ha aumentado la cuenta de los ricos y la sensación de impunidad de los poderosos y corruptos.

Hasta aquí se ha cumplido mi profecía de noviembre de 2011. Pero lamentablemente ahí se quedo. Han seguido y siguen las manifestaciones, las huelgas de educación o sanidad, o de empresas a quien la reforma laboral les ha dado la barata solución para precarizar y despedir. Las injusticias están a la orden del día, y se han seguido parando desahucios, exigiendo medicamentos para enfermos de Hepatitis C. Las mareas han continuado su defensa de los servicios públicos de calidad para todos... pero en realidad, en cada ciudad, en cada barrio, en cada manifestación, nos hemos ido encontrando los mismos.

La abrumadora marea de septiembre de 2012 o las marchas por la dignidad no han dado el salto definitivo para poder cambiar este país. No han tenido el apoyo de los sindicatos, visiblemente huérfanos de liderazgo, valentía y capacidad, o de una oposición pendiente más de sus problemas que los de la gente. El 15M muto y se transformo en partido político y quizás con alguien a quien votar, las calles dejaron de ser una opción.

Pero la realidad es más dolorosa. Lo cierto es que este país, este #Españistan que abochorna y averguenza carece del empaque democrático y del conocimiento del valor de la libertad porque hace mucho que ha dejado en su conjunto de luchar por ella. Franco murió en la cama, y el 23F las calles quedaron vacías. Ahora Rajoy y el #PartidoPutrefacto agotan legislaturas e incluso renovarán mandatos porque nos falta coraje y rebeldía. La mayoría de los españoles son acomodaticios, sumisos, poco participativos y consideran que la democracia es ir a votar cada 4 años, qué todos son los iguales, o que a mi la política no me interesa. Sólo con los 6 millones de parados, los cientos de miles desahuciados, los miles de dependientes olvidados o los estafados por la banca y el capital, no habría anti disturbios suficientes.

Nos falta coordinación. Nos falta cultura de lucha y resistencia callejera. Ignoramos lo que es el antifascismo y lo que representa. Se desconocen lo que suponen las luchas alter mundistas y su impacto en un mundo distinto, mejor, más humano. Nos falta minería y nos faltan décadas de educación asociativa y participativa. También nos falta solidez democrática en los medios de opinión pública y en la ciudadanía. Tenemos mucha partitocracia, mucho clientelismo, demasiado bipartidismo cautivo, demasiado miedo al cambio y poca democracia real. Por eso aquí no caen los gobiernos, caemos nosotros. Aquí no dimite ni dios porque no los hacemos dimitir. En otros países los políticos no dimiten porque sean mejores políticos sino porque tienen una sociedad mejor enfrente. Y eso hace mejores políticos.

Tenemos los políticos que nos merecemos. Es más, los políticos que la mayoría quiere, representan el modelo de comportamiento que desearían tener, o que directamente ya tienen, a pequeña escala de corruptelas, chanchullos y picarescas varias. Rajoy agotará legislatura y en 4 años habrá retrotraído nuestra legalidad y nuestras posibilidades a los años 60; habrá lastrado nuestro futuro para un par de generaciones.

Con este panorama es difícil no ser pesimista. Tras este año de todos los comicios, deseo que vuelva la conflictividad a las calles, la lucha, la resistencia. Las ganas de ganar para cambiarlo todo y que esa victoria venga por el empeño y el convencimiento en que representamos un mundo mejor. Tiene que ser así porque en #Españistan ya hay mucha gente que tiene hambre como en la posguerra, millones no tienen trabajo, miles han sido estafados, miles han perdido sus casas, miles abandonan el país, pasa que hemos sido engañados, apaleados y robados impunemente por quienes nos dirigen, pasa que nos han quitado infinidad de derechos, pasa que los ladrones andan sueltos y están en todas las instituciones del Estado y pasa que la sanidad, la educación, la innovación, el futuro de este país se van al garete. Pero no pasa nada. La revolución no será televisada porque la mayoría estará viendo el televisor.

#Españistan hunde los cimientos de su democracia en las fosas comunes de la Guerra Civil y sobretodo de la dictadura. Aquí no hubo investigaciones, ni reparaciones, ni juicios, ni justicia. Nos acostamos un día fascistas, y nos levantamos demócratas y así hoy no entendemos, la gente no entiende, que democracia es otra cosa y que hay muchas de las tropelías y realidades que no se pueden admitir. Hoy hemos dejado que se muera la generación de las víctimas de la barbarie y el fascismo y no les hemos dado justicia. Hasta que eso no pase, hasta que no hagamos todos juntos como sociedad, el acto de contrición, recuerdo, comprensión, y puesta en valor de aquellos sacrificios terribles en la lucha por la libertad seguiremos padeciendo. Es un trabajo arduo y duro, largo y que llevará a desfallecimientos, pero a su vez es inevitable. #Españsitan mutará a España, una democracia real, en la que ya no habrá calles a la División Azul y si a los brigadistas internacionales. Es un trabajo a través de la educación cívica, de valores para que se conozca de una vez por todas de donde viene la democracia y que supone realmente: La participación, el sentido crítico, el sentirse informado y ser pro activo en su búsqueda, la colaboración, el anti fascismo, el inconformismo... Con todo ello, podrá llegar un día en el que no me avergüence decir que soy español, y en el que quizás, no me considere apátrida.