viernes, 27 de mayo de 2016

Amanecer


La luz se escabullía entre las rendijas de las cuarterones envejecidas por el paso de lustros a la intemperie y a la crudeza de los elementos. En el interior la luz jugaba con las motas de polvo y el humo de los rescoldos de la chimenea de la noche anterior sin atender a los ojos que se desperezaban.
No era la luz quien lo había despertado, sino el frescor que le rozaba la piel ante la ausencia de manta y nórdico que dibujan el camino de la ausencia. Contrarrestando esta sensación la notaba en la palma de su mano sobre la sabana enfriándose huérfana del calor de un cuerpo.
Llegaba el aroma a su nariz del café recién hecho y justo con la segunda inhalación sonaba el pitido de la filtración.
Sus primeros pasos lo dirigían como un autómata hacía la cocina. El frio hacia mella en sus pies desnudos. Al cruzar el umbral de la puerta, la piel de gallina era su traje. Y el cambio a mayor claridad le hacían entornan los ojos. Esperando a que se adaptasen a la nueva luz, intuía las formas de Sophie.
El rotundo y policromado tatuaje de su brazo izquierdo tomaba detalle, mientras se acercaba a besar el cuello de ella en un ambiente que se disputaban el frio y el aroma cálido del café.
No hubo muchas palabras porque su idioma era el de las miradas. Y ambas conjugaron la preocupación cuando sonaba el ruido de un coche de gran tamaño pararse frente a la puerta de la vivienda. Oído el frenazo, el motor se paro; y a los pocos segundos sonaron dos golpes secos que eran las pesadas puertas del todo-terreno cerrarse. Las pisadas crujían sobre la nieve y ya no hubo mayor paz porque llamaban a la puerta con violencia.
Había llegado el momento. No interesaba al extranjero oponer resistencia o huir. Ni siquiera discutir, puesto que no manejaba la lengua materna de aquellas tierras y esos hombres nunca habían tenido un contacto con un foráneo, por lo que ni sabían ni le veían utilidad aprender una lengua que no fuera la suya.
Abrió la puerta con resignación y el frio helador fue el primero en pasar a dentro. No le siguió nadie.
Lanzaron un anorak y unas botas de campaña mientras se miraban a los ojos.
Få klädd snabbt och låt oss gå” -sonó como un gruñido.
They want you to get dressed and you go with them” -tradujo Sophie. Ambos se miraron extrañados, pero también resignados. Había acabado su aventura. Era el final de un sueño hecho realidad que había dado sentido a sus vidas.
Sin embargo, rápido cubría su oscura piel con su propia ropa. Aprovechaba dos gordos jerseys y el pantalón térmico que introducía en unas botas de travesía que ataba con dedicación.
Se incorporaba y se ponía el anorak meditando si despedirse.
El ensortijado y áspero pelo quedaba por tapar y Sophie, mientras le besaba con una lágrima en los ojos, se lo cubría con uno de sus gorros, tejidos a mano por su madre tiempo atrás de la lana. Le ayudaba a cerrar la garganta con una bufanda similar y le acompañaba a la puerta.
La abrieron y todavía parecía que hacía mucho más frío.
Los dos nórdicos permanecían junto a la puerta como si tal cosa, acostumbrados a éste frío, y contemplaban los contrastes entre él, moreno, de piel oscura, fuerte y abrigado en extremo junto a ella, menuda, de piel blanca y simplemente tapada con un pijama de algodón.
Abrieron la puerta trasera del coche. No querían perder tiempo, ni tampoco dar una despedida romántica a los amantes. El tiempo apremiaba y ya tienen edad suficiente para saber que esos vientos que venían del norte traerán tempestad en forma de más frío y nieve. Montaron en la parte delantera del coche. El más viejo como copiloto, apurando un cigarrillo de tabaco de liar, y el más joven colocándose unas gafas de sol daba la vuelta al coche para disponerse a conducir sin perder la mirada sobre los ojos de Sophie.
Ésta aguantaba la compostura hasta el último momento en el que sintió los dedos de él desprenderse de los suyos. Ahí, cerro los ojos y agacho la cabeza. Sabía que el destino no era el más placentero. Sin embargo, se recompuso y gritó: “Förvänta”.
Se dio la vuelta sin cerrar la puerta. Los tres sabían que les iba a acompañar. Sophie no es una mujer timorata y acomplejada, sumisa a un patriarcado. Ella es una valiente incluso en un pueblo de mujeres valientes y aguerridas. No se va a amilanar, ni tampoco resignar. Luchará como el primero y será la última en abandonar.
No tardo mucho en salir pertrechada para una jornada de batida en el helado bosque. Su indumentaria no dista de la de sus compañeros. Y le añade una carabina de precisión capaz de tumbar a un reno adulto macho a dos kilómetros. Es una experta tiradora y aunque no se lo habían pedido, los tres saben es buena compañía para la tarea a emprender.
No saben la hora exacta que es, pero seguro que es temprano por la mañana. Hace ya varias semanas que no amanece, porque no anochece. En aquellas latitudes, los solsticios se alargan en el juego entre la luz y la oscuridad. Y son el terreno abonado a los terrores y los misterios. Pero si que es el primer día en luchar contra el amanecer de las bestias.

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martes, 24 de mayo de 2016

Me declaro Ministérico


Anoche TVE emitía el último capítulo de la segunda temporada de la serie El Ministerio del Tiempo. Lo hacía sin haber confirmado la posible renovación de una tercera temporada, extremo éste, en el que tampoco los creadores, guionistas o actores de la serie se mojaban. Aunque si lo hacían de manera disimulada con un hastag #SayonaraMdT para expertos puesto que ninguna referencia cultural y freak del capítulo se aproximaba al universo Terminator (suceso que en otros capítulos si ha ocurrido). Y ya conocemos la traducción del japonés de “Sayonara”.
Al mismo tiempo las redes sociales respondían al llamamiento con otro hagstag #RenovaciónMdT pidiendo que el ente público contratará una tercera temporada de la serie, cumpliendo así lo que parece la intención de los creadores de la serie en su génesis hace un año. Curiosamente ambas etiquetas se han mantenido dentro de las tendencias más seguidas de Twitter desde la hora de emisión del capítulo hasta bien avanzado el día de hoy.
Y es que en las redes sociales, y particularmente en twitter, El Ministerio del Tiempo, ha podido exhibir músculo y mantener una posición de fuerza por su supervivencia, frente a las audiencias televisivas y su modo de medir el éxito o fracaso de un espacio televisivo. Mientras estas audiencias se siguen recabando por un método notoriamente arcaico, fácilmente manipulable, twitter ha demostrado la fuerza de una legión de seguidores, los ministéricos, que hemos participado, junto al notable equipo de redes sociales de la serie, comentando y compartiendo los mejores momentos de cada capítulo, generando una comunidad que va más allá del televidente pasivo que degluta cualquier contenido que le pongan delante sin la más mínima capacidad de intervención, ni de crítica hacia los productos subversivos que le pongan delante.
Frente a este tipo de espectador, tenemos por contra un espectador, el fan del siglo XXI, que va a visualizar su serie favorita, cuando quiera, basándose en las oportunidades que las nuevas tecnologías le otorga. Un aficionado que no va a tener ningún reparo en mostrar sus conclusiones y sentimientos antes, durante y tras el visionado. Y que además es más proclive a adquirir productos oficiales de mercadotecnia. Todo ello ya tuvo su recompensa, porque para la primera temporada ante la indecisión aparente de una TVE gestionada como un cortijo particular en el siglo XVIII, la actuación y presión de los fans de la serie garantizo la supervivencia de la misma, con la renovación.
Por eso el que haya existido un producto de tan alta calidad en su concepción, originalidad en sus planteamientos. Que sea netamente español, e incluso víctima de plagios por las veneradas ficción estadounidense o británica, y que haya creado toda una legión de freaks convencidos y activos en su defensa, promoción y critica es una fantástica noticia para la tv en nuestro país, para las profesiones de la narración cinematográfica y también por supuesto, para nuestra sociedad.
Motivos para la serie hay muchos y todos ellos buenos:
  • Por sus historias. Si te gusta la Historia está es tu serie. Y si no te gusta, te acabará gustando. Y es que el Ministerio del Tiempo se define como una serie inteligente y así trata al espectador. Lo hace sin caer en el elitismo. Historia para todos, con veracidad, rigor (muy interesantes los documentos anexos a cada capítulo conocidos como “Los Archivos del Ministerio”) y también con un proceso de humanización y acercamiento del personaje y el hecho histórico a la audiencia, con sus anécdotas y quehaceres diarios. Así desde recurrentes como el Spinola de Ramón Langa o un fantástico Velázquez artista con todo lo grande de la palabra, agente del ministerio, a un Lope de Vega mujeriego y pendenciero y un Cervantes y un Cid por los que sentir empatía en sus búsquedas de inmortalidad. Todo ello creando un producto arriesgado en su propuesta pero reforzado, entre otras cosas, por una cuidada ambientación y unos guiones, que más allá de ciertas licencias de la física, resultan en su componente histórico y humano, redondos. Y es que cuando las cosas se hacen con mimo, con tiempo y sobretodo con talento, el resultado es algo a lo que estamos tan poco acostumbrados en nuestro país, que hace que nos vengamos arriba en su defensa y promoción.
  • Ciencia ficción, ¿en España?. Si. Y de la buena. Adaptando la vasta literatura del género y de la física al género (con las licencias democráticas del saber necesarias), tenemos por obra y gracia de la pluma de los hermanos Olivares un “Doctor Who” a la española y con personajes de varias épocas distintas adaptando tanto su vestuario como su sentir y expresividad a momentos históricos diversos. Todo esto genera el clima perfecto para al dramatismo de la situación poder añadir toques de humor, condicionados por la cultura popular, la más absoluta realidad política y social de la idiosincrasia española, que componen una de las características más apreciadas de la serie: Ironía y sarcasmo de buen gusto. Inteligencia también para hacer reír y fidelizar al público en base a la calidad. Y junto a ello, no falta la crítica social, a veces indisimulada, siempre de las más ferviente actualidad mostrando una empatía por parte de los guionistas y creadores y de todo el elenco, con las clases populares, su sufrimiento y esa historia de España plagada "de grandes soldados y nefastos jefes".
  • Por las interpretaciones. Siempre he sido un gran defensor de los y las interpretes españoles. Pero es que los registros en los que se mueve esta serie son de la más pura excelencia. El elenco protagonista funciona a la perfección con una gran química. Desde una suerte de personajes arquetipos, han sabido llevar al espectador a empatizar e incluso identificarse con ellos, axioma que parecía harto complicado conseguir para una serie nacional. Aura Garrido da vida a Amelia Folch, una de las primeras universitarias en nuestro país. Es inteligente, decidida y líder de la patrulla. Rodolfo Sancho es Julián un enfermero del SAMUR en Madrid que tras perder a su mujer encuentra de casualidad el Ministerio del Tiempo y en él una nueva ilusión para continuar, entre otras cosas, visitando a su amada. Es socarrón, ágil de mente y de lengua y da soluciones creativas pero plenamente funcionales. Quizás resulta el personaje menos evolucionado, quizás porque vive en su época y aún siente reciente su pérdida personal. Nacho Fresneda interpreta a Alonso de Entrerríos, un soldado de los Tercios de Flandes, leal y corajudo como pocos. El más alejado temporalmente de su época sufre con cada innovación tecnológica, referencia cultural y avance social. Es el hombre de acción del grupo, y personalmente el actor que más me gusta como desarrolla su personaje.
También interesante aunque sin salir del todo en su régistro ya encasillado, Hugo Silva, interpretando varios capítulos a Pacino, un policía del Madrid de los 80 que entra a formar parte de la plantilla en lugar de un Julián exiliado en su búsqueda de redención.
Sus superiores son Irene, interpretada por Cayetana Guillén Cuervo, a quien el papel de lesbiana, empoderada, empancipada del patriacardo, dueña de su vida y resolutiva le sienta como anillo al dedo; y Juan Gea quien interpreta a Ernesto, un clásico ya del Ministerio para quien el rigor y la seriedad llevan el camino de una vida dedicada a la rectitud del trabajo, pero a la que el avanzar de capítulos nos descubren curvas. Y por encima de ellos un soberbio Jaime Blanch, como Salvador Martí, Secretario del Ministerio, máxima autoridad del mismo y directamente vinculado con presidencia que pone en la dirección, humanidad a raudales en forma de fino humor y critica social en la exigencia a sus subordinados.
  • Por su fenómeno fan. Partiendo de mi caso particular, atraído por una idea sugerente y original (aunque no innovadora ya que los viajes en el tiempo son un subgénero dentro del género de aventuras), me encontré con una serie que no me trataba como un estúpido, sino que lo hacía con inteligencia y respeto. Los recursos como el humor, la ironía, la denuncia político-social, las múltiples referencias a la historia pero sobretodo a la cultura pop y la ingeniosa y atrevida puesta en escena de las distintas historias han atraído a personas de todas las edades y condición que se sienten, nos sentimos, integrados dentro del denominador común de los Ministéricos.
Cuando ves un capítulo del Ministerio del Tiempo, a las historias troncales que ya conoces, se le añade el desarrollo de una historia genérica del capítulo que es la misión en la historia a la que se enfrenta la patrulla protagonista. Pero si algo me ha parecido más innovador y arriesgado es sortear en cada capítulo el planteamiento de la historia, desde un género cinematográfico distinto. Así hemos tenido capítulos desarrollados a modos de Western (el del Lazarillo), bajo la intriga y el suspense, el género de Aventuras, el terror y la fantasía (La Vampira del Arrabal), el drama (el capítulo de HImmler en Montserrat con Hitler y Franco departiendo en un tren en Bayona), la comedia o incluso el vodevil amoroso (Un Napoleón genialmente interpretado por Fernando Cayo en un monasterio de Tordesillas).
Todo un riesgo y un acierto, que unido a lo anterior han compuesto un retrato de audiencia muy hetereogéneo, y como decía más arriba activo incluso en la defensa de la continuidad de la serie, tanto en este momento como al finalizar la primera temporada ante los rumores de no renovación por parte de una siempre dubitativa, acomplejada y temerosa TVE.
Así unos cuantos números para documentar tal fenómeno: Más de 70.000 seguidores en twitter. 35.000 en facebook. Miles en instagram y tumblir. Foros míticos del internauta español (meneame.net, ACB.com, elotrolado.net, etc.) con hilos temáticos sobre la serie con miles de posts al día. Blogs dedicados. Videos y gifs creados por la audiencia.
Y cuando llega la emisión estandar en televisión del capítulo de turno, el fenómeno se convierte en TT incluso mundial, con más de un 95% de comentarios positivos, haciendo también tendencia a los personajes históricos que aparecen en la trama.
Y para rematar con un número de visionados en la plataforma de RTVE en torno a los 600.000 de media por capítulo de una serie brillante.
Y el capítulo final 
Pero la más absoluta brillantez la alcanzó anoche con el capítulo final de esta segunda temporada, titulado “Cambio de tiempo”, un auténtica obra maestra para seriéfilos. Siguiendo el compromiso con la línea de creatividad que en todo momento ha tenido la serie, anoche ofrecieron un giro más, este dentro del subgénero de los viajes en el tiempo, como representan las líneas paralelas y las paradojas basándose en una interpretación de los mundos múltiplesde Everett (existen infinitos universos posibles que pueden ocurrir simultáneamente y a los que se accede a través de cambios en un punto común).
Así mientras la patrulla protagonista viajaba a la Guerra de Independencia para poner a salvo a Argüelles y con él el germen del constitucionalismo en España, en la línea del tiempo “que es, el que es”, Felipe II era informado de la derrota de la Armada Invencible, y en ese momento pretende usar el Ministerio del Tiempo para cambiar la historia, ganando la batalla. Hasta aquí el spoiler. Lo que sucede después sólo puedo animiar a que lo disfrutéis. La trama del capítulo se desarrolla como una realidad totalmente paralela, en la que los tres protagonistas de vuelta se ven en fuera de juego, pese a que sus propias intrahistorias encajen perfectamente con sueños y anhelos. La resolución volverá a ser el dilema entre el deber y el placer.
Y todo ello paladeando un guión ingenioso, estimulante y divertido; una dirección ágil y una ambientación sensacional. Y unas interpretaciones de vértigo, tanto de los protagonistas, recurrentes, como de los invitados, con un Carlos Hipólito en el papel de Felipe II, soberbio.

Lo único seguro es que el Ministerio del Tiempo va a pasar a la posteridad primero como un hito en cuanto a la generación del fenómeno freak en España, con lo que conlleva hoy en día en cuanto a participación, critica y feedback entre creadores y espectadores. Pero en parte por ello mismo, y por la propia idiosincrasia del producto creado, tal y como he venido explicando durante esta entrada, también será una obra de culto. Un auténtico rubicón en cuanto a la ficción televisiva en nuestro país.


Por todo esto y más, y sobretodo por lo que pueden descubrir y redescubrir, les invito a que vean y se pongan al día con el Ministerio del Tiempo. Al final harán como yo, campaña para la renovación de la serie por una temporada más con las cuotas de libertad creativa y expositiva que hasta el momento han tenido creadores, guionistas y directores. #RenovaciónMdT.


martes, 3 de mayo de 2016

Porque SI a la Confluencia entre Izquierda Unida y Podemos (y otras fuerzas de la izquierda, política y social)



  1. Llegamos tarde. Esta es la primera nota que quería expresar. El momento fueron las elecciones Generales del 20D. Era el momento de la generosidad en los pactos y la responsabilidad ante la situación social y política del país para organizar una confluencia electoral seria que sobrepasara la relación de fuerzas del bipartidismo y las de su agente naranja de renovación. Ahora el tacticismo y el deleznable espectáculo ofrecido de una campaña electoral indisimulada disfrazada de pactos post-electorales enfangan todo propósito y sobretodo abren la puerta y de par en par a una gran confluencia nacional (PP+PSOE+Cs) que mantengan la economía al servicio del capital y la oligarquía, entierren la cuestión del modelo de estado y sumerjan la emergencia social, libertaria y democrática tras varias capas más de indignidad, insidia, corrupción y fascismo.
  2. Existe un clamor social por la confluencia. Es evidente. Las bases electorales de ambos partidos, y buena parte de la militancia de los mismos, se han mostrado favorables a la unión bajo el paradigma de la coalición electoral. Es bien sabido, que no pocos lamentamos el fracaso de la anterior ocasión, momento, que como decía hace un momento era el más oportuno e idóneo. También incluso caras conocidas del mundo de la cultura y el arte han elaborado un manifiesto por esta confluencia. Prácticamente, todo aquel que se defina de izquierdas aboga por la suma de fuerzas, que pese a las evidentes diferencias programáticas, puedan provocar el famoso “sorpasso” al PSOE y forzar a estos a buscar un pacto de gobierno de izquierdas, duradero y que luche por salvaguardar la democracia poniendo la economía al servicio de las personas.
Como fuerza social, que es lo que es, o debería ser un partido político ya con el primer argumento debería valer para generar un clima de diálogo entre las fuerzas de izquierdas. Pero como existen resistencias quiero dejar claro, y sólo bastaría con navegar por este blog, si algo ha dejado claro estos casi 5 meses de gobierno del PP en funciones, sumados a 4 años de mayoría absolutista, es el agravamiento de la emergencia social que vive el estado, junto a la “crisis del sistema del 78” con su deslegitimización política.
Se sigue desahuciando a un ritmo escandaloso. El empleo creado es precario, mal pagado e inseguro y está sustituyendo al empleo de calidad cualificado que se destruye vertiginosamente. Los para nada aislados casos de corrupción siguen irrumpiendo en la vida diaria de los españoles y españolas, con partidos políticos urgidos en una trama corrupta, con asociaciones mafiosas y chantajistas, y con jueces y fiscales vendidos a los mismos o a la supervivencia del sistema. Los casos de intolerancia y delitos de odio aumentan. El machismo, el racismo, la xenofobia, la transfobia o la homofobia salen dolorosamente a la palestra casi cada día. Europa sigue su hoja de ruta hacia el fascismo y el ultra liberalismo, como demuestran las filtraciones del #TTIPLeaks o la vergonzosa actuación de la UE ante la Crisis de Refugiados y la Guerra Civil en Siria, que demuestran como el bagaje de un siglo de lucha por los derechos civiles, los derechos sociales y los derechos laborales, la defensa del medio ambiente frente al oscurantismo de los medios del capital y de las instituciones están yéndose por el sumidero a un ritmo endiablado.
No nos jugamos las próximas elecciones. Nos jugamos los próximos 30 años. En España (y también en Europa) los pilares de la democracia, como puedan ser la Justicia o el periodismo, se supeditan al poder económico, a la oligarquía del 1% que decide y despoja al 99% restante de derechos y libertades para su lucro incesante.
Es el momento de intentar darle la vuelta al país, al estado de las cosas, para mejorar la vida de todos y todas, y asegurar el porvenir a las siguientes generaciones dejando un legado de democracia, libertad y derechos, medio-ambiente, patrimonio y bienestar.
  1. El programa es lo más importante. Esto es evidente, y para Izquierda Unida es así. Existen importantes diferencias programáticas entre lo que ha propuesto Izquierda Unida y lo que tras la deriva al centro y la transversalidad, finalmente propuso Podemos.
Ahora bien. La importancia máxima del momento, la incertidumbre, la falta de tiempo y debates menos trascendentes pero también importantes en un primer momento, hacen que no se pueda, y tampoco deba, a mi juicio, entrar en el terreno programático. Sin embargo, si es importante fijar un programa de mínimos, unos objetivos para unos (supuestos) 100 primeros días de gobierno de izquierdas:
  • Derogación Ley Mordaza
  • Ley de Emergencia Social
  • Derogación LOMCE
  • Derogación Ley Estabilidad Presupuestaria
  • Derogación del voto rogado
  • Ley de la reforma de la Justicia
  • Ley de la reforma del Ejército
  • Derogación de la Ley del Auto-consumo Eléctrico
  • Derecho a decidir. Sistema federal y encaje de todos dentro del estado plurinacional español.
  • Compromiso del Estado para publicar todo lo que tiene sobre el TTIP y defensa de la legalidad sanitaria, medioambiental, laboral y social de España y de la Unión Europea, por encima de cualquier normativa que sólo busca el crecimiento económico.
Unas pocas medidas, pero significativas y ambiciosas, dentro de lo mucho que hay que legislar y ejecutar, pero que componen un retrato de las coincidencias programáticas entre Podemos e IU (y donde también se pueden sumar más partidos y movimientos sociales).
  1. Por escrito y firmado. Es clave resolver en primera instancia el asunto de las listas electorales, pero no desde un punto de vista de buscar acomodo a unos y otros, sino más bien, como síntoma de garantía y respeto. Es necesario, circunscripción electoral por circunscripción, componer las mejores listas electorales posibles, con el compromiso claro de ganar todos los escaños en juego, pero sabiendo disponer las piezas para tener la representatividad que merecemos.
Ante la confluencia es fundamental posicionar a las mejores personas, hombres y mujeres capaces de representar los intereses de la clase trabajadora y de sus provincias, sin ninguna tacha a su honorabilidad y capacidad. Pero junto a esa composición de las listas electorales, Izquierda Unida debe exigir la firma de un protocolo claro que garantice los espacios de expresión de nuestra organización, así como la creación del grupo parlamentario propio, dentro de la rigidez que el reglamento del Congreso propone, pero que permite esta posibilidad.
No nos engañemos. Las encuestas por un lado han hecho pagar a Podemos, en mi opinión, su escaso acierto en la gestión de los resultados electorales del 20D. Por contra, Izquierda Unida – Unidad Popular, ha incrementado en la intención de voto, fruto de la coherencia esgrimida por Alberto Garzón en todo momento, así como la demostración dolorosa y empírica de la vigencia de la lucha de clases, y el conflicto entre trabajadores y poderosos.
Izquierda Unida respeta el loable impacto que la irrupción de Podemos ha supuesto, y aunque haya diferencias programáticas, que las hay, ese respeto prevalece en búsqueda de una confluencia que pare la tremenda desigualdad que crece cada día en en nuestro país. Por contra, Podemos, debe reconocer la valía del programa de Izquierda Unida, su coherencia y su infatigable lucha durante muchos años (algunos de ellos en la clandestinidad) alzando la voz contra un sistema de las cosas que tiene poco de democrático y de justicia social.
En este viaje para empoderar a las clases populares son necesarias alforjas en forma de lucha social y unión en la conflictividad contra los poderosos, pero también lo son las mochilas, cargadas de experiencia, ilusión, ganas y programa para conseguirlo.
  1. Las resistencias internas. Existen como es inevitable en una organización democrática, y además son positivas, si se hacen con respeto e ímpetu innovador y constructivo. Parece ser (lo digo así, porque no pertenezco a Podemos y no me parece apropiado asegurar por mis escritos cosas que no conozco) que ante la posibilidad de una confluencia para el 20D, una corriente del partido morado se mostraba contraría a tal confluencia porque rajaba el principio de transversalidad que ha regido los designios de este partido desde su congreso fundacional en octubre de 2014.
En Podemos parece que esas resistencias, sin haberse vencido, si han quedado algo lapidadas fruto de la actuación de su mesías y líder Pablo Iglesias, principal impulsor de la confluencia y que se lanzó para asegurar el viaje en este sentido.
En Izquierda Unida, como de costumbre, no hay unión y si un debate que lamentablemente ha trascendido debido al interés del capital y a lo jocoso que ha resultado dadas algunas de las intervenciones de los reaccionarios a la confluencia.
Como decía apenas hace un par de párrafos la disensión en una organización política es positiva. Desde luego hay planteamientos en la tendencia contraria a la confluencia que han de ser tenidos en cuenta, ya que no les falta razón y permiten asegurar la supervivencia del partido más allá de la coherencia con la vigencia del programa. A nadie se le escapa que en su momento de irrupción Podemos, trato y con algunos consiguió, fichar a cuadros valiosos de Izquierda Unida. Su principal objetivo era Alberto Garzón, con lo que también buscaban, por qué no decirlo, la desactivación de la fuerza política que ha ocupado irremediablemente el ala izquierda del tablero ideológico para lograr algo parecido a lo que Cs ha conseguido con UPyD.
El problema reside cuando los gritos no dejan oír los mensajes. La anterior dirección del partido y la actual pertenecientes a Izquierda Abierta consideran que una confluencia sería negativa para Izquierda Unida, pero mientras que el coordinador federal, Cayo Lara, dentro de la divergencia ha entendido el mandato ciudadano y el respeto a unas bases que ven que es el momento, otros como Gaspar Llamazares se han lanzado en una espiral de declaraciones a los medios favorecido por su importancia en la historia del partido con absoluta vehemencia en contra de la confluencia, con ataques in disimulados tanto a Podemos como a Alberto Garzón y tergiversando la realidad, haciendo que el temor a una absorción o una eliminación de Izquierda Unida crezca en algunos de los militantes.
La libertad de expresión no debería de usarse para mentir o cuando menos falsear la realidad. Alberto Garzón e Izquierda Unida están constantemente defendiendo la independencia de Izquierda Unida dentro de este momento histórico en el que podemos, por primera vez, proponer una oferta electoral capaz de asaltar el poder para cambiar las cosas. Y estos también han sido vehementes asegurando la defensa del programa, su vigencia, así como la supervivencia de Izquierda Unida.
Desde luego todos estamos avisados de lo que el círculo de la Complutense trasladado ya al Congreso pueda hacer otra vez hacia IU, con la que cabria sospechar que están intentando el mismo juego de antes del 20D: que parezca que hay muchas ganas de una coalición, para en el último momento levantarse de la mesa llevándose lo único que a Podemos le interesa de IU: sus votos.
Pero como digo se trata de una Confluencia, con significado y plural que reconozca a las partes y claramente e irrenunciablemente de izquierdas. Una auténtica Revolución Democrática de la izquierda social y política que multiplique el efecto. Programa, propuesta federal, primarias abiertas, respeto a las partes y ausencia de imposiciones. Una confluencia que desborde a la mera unión electoral.
  1. La situación de Izquierda Unida. Ya escribí sobre ella y no ha cambiado. Mientras se esfumaba la legislatura y se ha empezado a buscar la confluencia electoral, Izquierda Unida ha ido cubriendo los plazos para su XI Asamblea, que debe traer la refundación de la coalición para asegurar su supervivencia unida a un programa rupturista y vigente en defensa de los derechos humanos y el bienestar de la clase trabajadora.
Es en el marco de este proceso interno donde deberían aparecer las voces discordantes con la confluencia electoral de la izquierda. Pero a estos, puedo decirles algunas cosas:
Como bien dice Julio Anguita, “Los partidos no son fines en sí mismos. Son herramientas (…) Si tengo que renunciar a la simbología, a lo externo, para conseguir lo interno, el mensaje, lo hago ahora mismo”. Cuando nuestra Constitución no se cumple en absoluto; Cuando los Derechos Humanos son pisoteados por instituciones en apariencia democrática se hace necesario, y más aún, si existe un clamor social, ser consecuentes y arriesgar lo que haga falta por cambiar las cosas. Yo le digo a los contrarios a la confluencia, ¿de qué sirve Izquierda Unida con 2 diputados pese a tener 920.000 votos en las últimas generales?
¿En qué va a cambiar la realidad? ¿Cómo vamos a recuperar los derechos laborales perdidos durante la estafa llamada crisis? ¿Qué vamos a hacer en la situación que tenemos y vivimos para denunciar y conseguir que cambie la política migratoria y contra los refugiados de la UE neoliberal y fascista?
Yo estoy en política para cambiar la realidad de las personas. Para conseguir un mundo mejor, con futuro. Quiero mejorar el bienestar de todos y todas. ¿Cómo conseguimos con el actual impacto de Izquierda Unida disipar la línea divisoria entre las fuerzas políticas y las fuerzas sociales? Esa línea es la UE, el €, la OTAN, el debate de la deuda pública, el Art. 135 de la Constitución... El enemigo no es Podemos ni otras fuerzas de Izquierdas. El enemigo es la derecha. Es el fascismo. El neoliberalismo.
Me gustaría saber señor Llamazares, y todos y todas los que piensan y se manifiestan como él, ¿Cómo ha impedido Izquierda Unida comportándose como un satélite o una muleta del PSOE la realidad en la que vivimos?
  1. La Gran Coalición. Los resultados del 20D y la, porque no decirlo, coherencia de Pedro Sánchez han imposibilitado el anhelo pajillero del capital. El orgasmo de la troika. El Gran Pacto entre PP y PSOE, más Ciudadanos. Una Gran Coalición que ya existe en la toma de decisiones y en el anclaje del poder en las fuerzas conservadoras, ultraliberales y fascistas. Por lo tanto, es claramente contraria a los intereses de la ciudadanía, de las clases populares. De la clase trabajadora.
Éste riesgo existe y seguramente crezca si la Confluencia Podemos e IU sale adelante. Por eso es importante que toda la ciudadanía, y sobretodo las bases del PSOE, sepan que candidatura va a representar un programa verdaderamente de izquierdas que rompa con el estado de las cosas. Si conseguimos ese reconocimiento, con él vendrá aún más fuerza para poder cambiar las cosas y así empoderar a la sociedad civil en la defensa de su libertad, su democracia, su bienestar y del futuro.
  1. Una confluencia electoral de izquierdas, integradora y abierta. Desde luego este pacto, esta confluencia electoral no debe cerrarse a una unión Podemos e IU. Compromis, Ahora en Común o Anova son parte importante en este juego. Sindicatos, desde CC.OO. hasta CGT, SAT o CNT, pasando por CSIF o algún sindicato sectorial que ha sido claramente beligerante con el bipartidismo. Movimientos sociales, que se activaron con el 15M y que ahora están desconectados. Mareas Ciudadanas, Marea Granate, Rodea el Congreso, las Marchas de la dignidad, plataformas como la PAH, colectivos periodísticos, estudiantiles, culturales...
Incluso otros partidos políticos de ámbito nacional como PACMA, Izquierda Anticapitalista o el Partido Pirata tienen su encaje dentro del modelo de país y sociedad que propugnamos.
A la confluencia política, se le debe de unir una confluencia social, que sea capaz de sostener en las calles y en la opinión pública, el mensaje de ruptura con el estado de las cosas, ante las agresiones que verán por parte de quienes temen, y van a perder su oligarca poder.
Desde las instituciones, con el gobierno, y con una sociedad activada, participe y exigente tanto en el fondo como en las formas, será posible hacer cumplir desde las normas más evidentes, pero no por ello menos pisoteadas, como la Constitución o los Derechos Humanos, hasta programas de progreso, todo ello con un doble objetivo final: Erradicar el fascismo de Europa para siempre y generar una economía, un sistema económico, que esté al servicio de las personas, que haga menos pobres a los pobres. En definitiva de recuperar y ganar dignidad para todos y todas.

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