miércoles, 23 de abril de 2008

La violencia sexual también se instala en el mercado inmobiliario

La actitud machista llega allí donde hay mercado y necesidad. Algunos llegan a llamarlo "libre mercado", "intercambio mutuo" o "acuerdo entre partes". En cualquier caso, esta nueva moda inmobiliaria trata el cuerpo de la mujer como un bien de consumo, como un crédito de mercado, además de especular con el derecho a una vivienda digna. El artículo 47 de la Constitución Española dice que "toda persona tiene derecho a una vivienda digna", mientras que el 15.1 dicta que "todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que en ningún caso, puedan ser sometidos a (…) tratos inhumanos o degradantes." Ambos artículos quedan manifiestamente violados con este tipo de anuncios.

"Alquilo habitación en Quintana a cambio de sexo. Es un piso de 3 habitaciones, con cocina, baño, despensa y cuarto de estar, tambien hay conexion a internet y tv. Solo chicas.", es sólo un ejemplo de anuncio publicado en internet y de libre acceso de cualquier internauta.

De nuevo es la mujer quien paga los problemas derivados del precio de la vivienda. Si en otras ocasiones hemos hablado del alto coste de la vivienda, de la imposibilidad de buena parte de la población para adquirir un lugar en el que vivir, ahora tenemos que sumar a esta realidad la imposición de un mercado de alquiler degradante e insultante para la mujer y para todo ciudadano con un mínimo de sentido ético.

La cosificación de la mujer es tradición en otros ámbitos. La explotación sexual de inmigrantes es el ejemplo más claro de cómo, en alianza con la miseria, se puede usar a la mujer como objeto. Incluso hemos conocido clínicas donde llevar pantalón era motivo de despido. Ahora, aprovechando los residuos de la especulación inmobiliaria -que afecta directamente al mercado del alquiler-, nos encontramos con que el machismo ha encontrado una nueva forma de agresión sexual: "o follamos, o a la puta calle".

Las autoridades competentes -y también las agencias de anuncios clasificados- tienen la obligación de proteger a la mujer de esta forma de violencia sexual, de acuerdo con el Artículo 15.1 de la Constitución acerca de los derechos y libertades. Es impensable que, en una democracia moderna, el acceso a una vivienda digna -que garantiza la Constitución- esté en función de la aceptación de una serie de prácticas sexuales abusivas sobre la desprotegida mujer que sin recursos, sin techo y, probablemente, sin trabajo, ve degradada su integridad moral desde el momento en que lee el vomitivo anuncio del proxeneta disfrazado de casero.

La Igualdad es un asunto de Estado para todo país democrático por ser el pilar fundamental de esta forma de gobierno. Y, en España, sigue brillando por su ausencia. ¿Quién dice ahora que la Igualdad no necesita un ministerio?

miércoles, 16 de abril de 2008

14 de abril: República ayer, hoy y mañana


No resulta fácil explicarlo, recordarlo en los medios de comunicación, llevarlo a las aulas para que los jóvenes lo aprendan. Pero España fue durante cinco años una República parlamentaria y constitucional. “Una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de libertad y justicia”, proclamaba el artículo primero de su Constitución, aprobada el 9 de diciembre de 1931, tan solo siete meses después de que cayera la Monarquía de Alfonso XIII.

Esa Constitución, que decía que la República era “un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y de las Regiones”, declaraba también la no confesionalidad del Estado, eliminaba la financiación estatal del clero e introducía el matrimonio civil y el divorcio. Su artículo 36, tras acalorados debates, otorgó el voto a las mujeres, algo que sólo estaban haciendo en esos años los parlamentos democráticos de las naciones más avanzadas.

Constitución, elecciones libres, sufragio universal masculino y femenino, gobiernos responsables ante los parlamentos. En eso consistía la democracia entonces. No era fácil conseguirla y menos consolidarla, porque todas las repúblicas europeas que nacieron en aquellos turbulentos años que siguieron a la Primera Guerra Mundial, desde Alemania a Grecia, pasando por Portugal, España o Austria, acabaron acosadas por fuerzas reaccionarias y derribadas por regímenes fascistas o autoritarios.

Nunca en la historia de España se había asistido a un período tan intenso y acelerado de cambio y conflicto, de avances democráticos y conquistas sociales. En los dos primeros años de la República se acometió la organización del ejército, la separación de la Iglesia y del Estado y se tomaron medidas radicales y profundas sobre la distribución de la propiedad de la tierra, los salarios de las clases trabajadoras, la protección laboral y la educación pública.

Pero esa legislación republicana situó en primer plano algunas de las tensiones germinadas durante las dos décadas anteriores con la industrialización, el crecimiento urbano y los conflictos de clase. Se abrió así un abismo entre varios mundos culturales antagónicos, entre católicos practicantes y anticlericales convencidos, amos y trabajadores, Iglesia y Estado, orden y revolución.

Como consecuencia de esos antagonismos, la República encontró enormes dificultades para consolidarse y tuvo que enfrentarse a fuertes desafíos desde arriba y desde abajo. Los primeros desafíos fuertes, y los que más se vieron porque solían acabar en enfrentamientos con las fuerzas de orden público, llegaron desde abajo, desde la protestas sociales, y después insurrecciones, de anarquistas y socialistas. El golpe de muerte, el que la derribó por las armas, nació, sin embargo, desde arriba y desde dentro, desde el mismo seno de sus fuerzas armadas y desde los poderosos grupos de orden que nunca toleraron lo mucho que la República tenía de democracia social y de soberanía parlamentaria.

España comenzó los años treinta con una República y acabó la década sumida en una dictadura derechista y autoritaria. El discurso del orden, de la patria y de la religión, se impuso al de la democracia, la República y la revolución. La larga dictadura de Franco, que mató, encarceló, torturó y humilló hasta el final, durante cuatro décadas, a los vencidos, resistentes y disidentes, culpó a la República y a sus principales protagonistas de haber causado la guerra, manchó su memoria y con ese recuerdo negativo crecieron millones de españoles en las escuelas nacionales y católicas. Nada hizo la transición a la democracia por recuperar su lado más positivo, el de sus leyes, reformas, sueños y esperanzas, metiendo en un mismo saco a la República, la guerra y la dictadura, un pasado trágico que convenía olvidar.

La distancia entre la democracia actual y la que podía promover la República hace más de setenta años es abismal. El respeto a la ley y a los resultados electorales, la defensa de la libertad de expresión y asociación y de los derechos civiles, forman parte hoy de nuestra cultura cívica. Las dos burocracias que tanto pesaban en la historia de España, la armada y la eclesiástica, el ejército y la Iglesia católica, que asesinaron a la República y dominaron durante la dictadura, están hoy subordinadas al Estado y al poder civil que emerge de los ciudadanos, aunque la Iglesia se resista a abandonar algunos de los enormes privilegios que la victoria en la guerra y los servicios prestados a Franco le concedieron. El analfabetismo, los latifundios, los fascismos y los sueños revolucionarios desaparecieron, sustituidos por la defensa de una sociedad civil democrática y por la cultura de la paz. El capitalismo ha vencido y el consumo, el coche y la casa en propiedad han obrado el milagro de que hasta los más pobres parezcan ricos. No es una República, pero esta democracia ha sido un logro de muchos y conviene cuidarla y mejorarla.

En los últimos años ha salido a la luz la memoria de los vencidos en la guerra, de las víctimas del franquismo. Pero nadie desde los poderes de la democracia actual se atreve a defender a la República. Casi nadie recuerda a sus grandes dirigentes, muertos la mayoría de ellos en el exilio, a quienes presidieron sus instituciones, hicieron sus leyes y dieron el voto a todos los ciudadanos. Y sin embargo, todavía están con nosotros los nombres de las calles, monumentos, símbolos y ritos del franquismo. Es el momento de cambiar eso, de devolver la dignidad a quienes defendieron la democracia y la libertad con la palabra y la ley. Hasta que un golpe de Estado les obligó a hacerlo por las armas.

Pero tal día como hoy que es lo que tenemos de República. Recuerdos enterrados en cunetas, cuentos de una tarde o viejas palabras pronunciadas por viejos labios que se marchitan con el tiempo. Lo cierto es que por ejemplo, laicismo hay poco (ayer todos los cargos públicos prometieron su cargo delante de una cruz, algo así como el ni contigo pero sin ti). El sistema bicameral sigue siendo un cáncer para las profundas reformas que se necesitan en este país, grande, diverso y multi-territorial. Y persisten actitudes retrógradas, machistas e impresentables, que producen escarnio y sonrojo pero no provocan una catarata de acciones para sacar a estos vociferantes de sus medios.

Seguimos pidiendo República, de manera revolucionaria, grotesca y en ocasiones cómica, pero no por ello, deja de ser cierto, el hecho de que es necesaria y el futuro de esta sociedad, porque aquellos valores de los años 30 del pasado siglo, son a día de hoy, más progresistas, igualitarios y sociales que los que tenemos en los albores del siglo XXI. Es la oportunidad de volver a tener lo que hace 80 años nos robaron con armas y violencia. Libertad, igualdad, paz y solidaridad.

LA II REPÚBLICA: CINCO AÑOS QUE TRANSFORMARON ESPAÑA

14 de abril de 1931: cuando el rey perdió su trono. En los planes de Alfonso XIII no casaba la idea de que unos comicios municipales, los del 12 de abril, pudieran echarle del poder. Así fue. Las listas republicanas vencieron en 41 de las 50 capitales de provincia. El pueblo lo leyó como un plebiscito sobre la Monarquía. El rey cayó. Y se marchó.

28 de junio de 1931: las primeras elecciones. La primavera de 1931 se presentó agitada. Bajo el Gobierno provisional de Niceto Alcalá-Zamora se impulsaron las primeras reformas: la reestructuración del Ejército, los cambios en el campo y en la escuela, el discurso secularizador. Pronto estallaron los conflictos con una Iglesia ultra. Prendió de nuevo la violencia anticlerical, que ya emergió en mayo. El Ejecutivo preparaba mientras las primeras elecciones. Las constituyentes del 28 de junio, ganadas por republicanos y socialistas.

9 de diciembre de 1931: España tiene Constitución. El otoño se llenó con la redacción de la Carta Magna republicana. La derecha desertó y se abstuvo en la votación, el 9 de diciembre. Al día siguiente, las Cortes eligieron a Alcalá-Zamora presidente de la República.

10 de agosto de 1932: primer golpe, la ‘Sanjurjada’. Con Manuel Azaña como presidente del Gobierno tuvo lugar la primera algarada militar: la rebelión, en Sevilla, del general José Sanjurjo. Fracasó. El miedo a la involución aceleró la aprobación, en septiembre, de la reforma del sector agrario y del Estatuto de Catalunya.

Enero de 1933: disturbios en Casas Viejas. La inquietud por el lento implante de las reformas en el campo derivó en los sucesos trágicos de Casas Viejas (Cádiz), promovidos por los anarquistas y reprimidos con dureza por el Gobierno. La factura le costó el puesto a Azaña.

19 de noviembre de 1933: comienzo del ‘bienio negro’. La inestabilidad condujo a la convocatoria de nuevas elecciones en noviembre de 1933, las primeras en las que votaron las mujeres. Triunfan los radicales de Lerroux y la derecha de la CEDA de Gil-Robles. Comienza el bienio negro, el desmontaje de las reformas promovidas desde 1931.

Octubre de 1934: revuelta en Asturias. Hasta octubre de 1934 no se integrarán miembros de la CEDA en el Gabinete. Eso soliviantó a la clase obrera, que se sintió atacada y reaccionó violentamente. La huelga revolucionaria caló en Asturias y en Catalunya, donde Companys proclamó el Estado catalán. Su autonomía fue suspendida y los líderes políticos, detenidos. Hubo más de 1.300 muertos.

16 de febrero de 1936: la victoria del Frente Popular. Desde mayo de 1934 hasta las elecciones de 1936 se sucedieron ocho gobiernos. La derecha fue derrotada en esos comicios por la conjunción de republicanos e izquierdas integrados en el Frente Popular.

17 y 18 de julio de 1936: el golpe que mata la República. Es la sedición de parte del Ejército, liderada por Sanjurjo, Mola y Franco, la que desencadena la Guerra Civil. Con ella sucumbe un quinquenio de florecimiento de las libertades. De apuesta firme por el Estado laico, la educación, la cultura. Por la modernización de un país atrasado.

¡¡Qué bueno mi hermano!!

miércoles, 9 de abril de 2008

Injusta Justicia

Que la justicia en el capitalismo es una mera retórica que disfraza los defectos y vicios de los poderosos eso estaba claro. Contra más poder tienes, menos tienes que perder, más fácil te es defenderte (muy caro, por cierto, en este sistema donde los abogados son carnívoros de la desgracia) y más exclusivo te sientes, por poder burlar a la dama ciega y a la miope opinión pública.

Los últimos acontecimientos sufridos en este país hace que la desconfianza en el sistema judicial se borre del subconsciente ciudadano. Mientras medio funcionarado judicial de este país se enfrasca en una huelga legítima pero fatalmente vendida (¡¡qué daño hubiera hecho esta huelga durante la legislatura ya montada, y no en estos momentos de amnesia colectiva post-electoral y pre-investidura!!), las noticias con actuaciones más que desafortunadas de la judicatura han asaltado los desayunos, comidas y cenas de todos los españoles.

Pero vayamos por partes. Primero fue la huelga, que ha tenido parado el funcionamiento de la Justicia en aquellas comunidades en las que no están transferidas las competencias. Por ejemplo, como siempre Castilla y León. Y lo que los huelguistas y sindicatos, legítimo y de "justicia" social. Porque en la España de las múltiples nacionalidades, resulta que funcionarios con mismas responsabilidades, categorías y curriculum cobraban entre 180 y 220 euros más dependiendo de la región en la que desarrollarán su actividad. Así es que tras muchas reuniones, boicots, protestas, 8000 acciones judiciales paradas, un ministro en entredicho y jugándose la cartera y expedientes apilándose por donde se puede se llego al acuerdo, satisfactorio para ambas partes, menos para el ciudadano, a quien nos asalta la duda, de que si la Justicia ya esta tremendamente parada, ¿cómo se asumirán todos estos trámites, y autos que se han aparcado junto al retrete?

Pero lo peor de todo son las noticias que últimamente han ido sangrando la actualidad siempre motivadas por negligencias, falta de rigor, dejadez e irresponsabilidad de las autoridades y el sistema judicial, que aunque se conocen de sobra, sólo en ocasiones son vociferadas. Casos como el del joven condenado a pagar en la cárcel por enarbolar una bandera republicana y que a dejado una de las declaraciones más acertadas de los últimos tiempos. O el sabido hoy, que a tenido durante un año a un hombre encarcelado por la continua negligencia y parsimonia de una jueza, aunque quien sabe si no hubiera seguido delinquiendo si hubiera estado en la calle. Violadores y asesinos que salen a la calle pasados menos años en la cárcel que los que sus víctimas tienen para recuperarse. Multitud de alcaldes, concejales y constructores también pueblan nuestras cárceles por gestiones horrendas que acaban con nuestro entorno por el beneficio económico de unos pocos. Se mezclan con multitud de inmigrantes, yonkis, ladrones de barras de pan, locos del asfalto, machistas y algún que otro etarra. Por no decir, los casos de aquellos "famosos" retratados en la Galeria de Vips del Jueves, que gracias a su acaudalada honradez consiguen que abogados de prestigio, renombre y retribuciones de 4 ceros les libren de dar con sus huesos en el talego, pese a ver atropellado mortalmente a un hombre y darse la fuga o ser un especulador y corrupto alcalde.

Y por último el de la niña Mari Luz, asesinada y vejada por un pederasta conocido en los juzgados de Sevilla y Huelva pero que sin embargo, nunca cumplió condena, gracias a la "generosidad" de la actuación de jueces y fiscales que no deberían volver a ejercer... Lo único ejemplar, la figura del padre de la niña muerta, a quien ofrezco mi pésame, pero también mi reconocimiento y halago por convertirse en una voz de la justicia y cordura en plena injusticia y locura vivida. Son hombres y mujeres como él los verdaderos jueces de la sociedad, porque mantienen la lucidez y la razón como fuentes de sosiego y acción.

Indudablemente la Justicia debería ser un tema fundamental en la nueva legislatura política. Necesita medios. Humanos, técnicos y de infraestructura. ¿Para ponerse al día que le harían falta? Dos, tres años sin añadir causas. La multitud de enjuiciamientos que hay, muchas veces por absurdos "non-sense" o por recursos, apelaciones y trámites que engordan la cartera de unos, a cambio de la poca paciencia que le quedan a los que la sufren, embarran la vida diaria de los juzgados que en ningún caso pueden desenvolverse con soltura. Importante también es sacar de los juzgados a aquellos "profesionales" cargados de pre-juicios y que atentan contra lo que todos los españoles eligen democráticamente, ya sea la Constitución o las nuevas leyes de carácter social para todos, y que son antepuestas por los valores de la Iglesia retrógrada. Esto sería lo prioritario, pero por desgracia, también es urgente una revisión del código penal, siguiendo las directrices marcadas para la seguridad vial. Penas más largas y pérdidas de algunos "privilegios" que algunos tienen en las cárceles en aras de aumentar las posibilidades de reinsercción. Y no menos urgente, es finalizar el desbloqueo de las altas esferas de la Justicia (Tribunal Supremo, Tribunal Constitucional y Consejo General del Poder Judicial), que se mueven entre las mayorías y minorías, los liberales y los conservadores... la lucha bipartidista ante la cegada mirada de la dama de la balanza y la espada, en aras de unos pocos votos, la defensa del pasado y competencias o papeles que en nada favorecen la vida y obra de la gente de la calle.

¿Cuánto puede costar sanear la justicia? ¿Cuántas plazas por función pública harían falta? ¿El ciudadano español esta concienciado y preocupado por ello? ¡¡Qué bien me vienen esos 400 euros y no los voy a regalar... pero qué buenos serían los míos y los de toda la población para la educación, la sanidad y la justicia pública y para todos!!.

lunes, 7 de abril de 2008

Se acabo la fiesta




Termino la especulación. Finalizo el robo a mano armada que la población de este país ha ido sufriendo en los últimos años (por lo menos, uno de ellos) ; tras años de injustificables subidas del precio de la vivienda que han hipotecado y arruinado la vida de miles de jóvenes y no tan jóvenes que no han podido acceder a un derecho básico en propiedad ni en alquiler y que están degradando nuestras libertades individuales, nuestro bienestar y nuestros sueños de futuro.

Era insostenible la situación, los precios, la sobre-explotación del suelo y la corrupción que la avaricia, el descontrol y el sin-sentido han provocado. Empresarios farloperos, pequeños "dioses" han diezmado, nuestros bosques, prados y costas en un efecto circense del más difícil todavía de dudoso gusto, de nula necesidad y gula desmedida. En España se han venido construyendo más de 650.000 viviendas al año (más que en toda la Europa de los 15), en calidad de segunda residencia y primera vivienda, pero inaccesible para los 150.000 jóvenes que al año tratan en este país de independizarse y salir de la vivienda de sus progenitores.

La ley de la oferta y la demanda ha quedado en desuso. Pese a la ingente cantidad de pisos construidos, vacíos, ofertarbles tanto en alquiler como en propiedad, sus precios no solo no bajaban sino que se disparaban. Las ayudas del Gobierno caían en saco roto porque los propietarios las utilizaban para subir los precios. El afán de todos aquellos especuladores ahora se estrella en la realidad tras la explosión de una burbuja que no nos deja ver las verdaderas consecuencias de la locura urbanística de este decenio.

Y es que bajo el gobierno de Aznar, con unas leyes muy ligeras en cuanto a las licencias de construcción y muy duras en la financiación de los ayuntamientos, se dejo a estos, la única posibilidad de la continua recalificación de terrenos, deteriorando el medio-ambiente que rodea a nuestros pueblos y ciudades, como solitaria fuente de ingresos. Los casos de corrupción han ido saltando por todos los pueblos de las costas españolas. Marbella, Cullera, Benidorm, Rianxo, Vilagarcía, El Pedrete, Murcia,... los Polaris Word, las Malaya, las ciudades de vacaciones y los sueños del Pocero y todos aquellas personas (por no decir ratas) grandes y pequeños "inversores" que han hecho de la especulación su forma de vivir. Si compro un piso por 10 lo vendo por 14. Si me das 20 espera que hay uno que me da 23 y me sale a cuenta el anularte el contrato, enviarte unos matones, pagar los juicios, hacer mobbing inmobiliario. Ahora yo y todos los que como yo hemos sufrido esta barbarie denunciable y denunciada nos reímos de aquellos que ahora van a perder dinero intentando vender desesperadamente aquellas adquisiciones que hicieron, aquellos pisos, viviendas, casas, garajes, locales, y demás humildes posadas no para vivir, sino para vivir de ellas...

La solución está cerca. Los pisos van a seguir bajando, ¡¡deben hacerlo!!, y también precios como los de la leche, los huevos, el pan o las carnes de consumo, que también nos hacen sufrir a los consumidores abusivos precios, mientras que los productores apenan producen unos céntimos por encima de los precios de coste. Para ambos casos el gobierno y las administraciones tienen que intervenir. El capitalismo no sirve. Los ricos sin trabajan, a través de la especulación, los intermediarios y la corrupción del sistema son más ricos, mientras que los trabajadores sufrimos para llegar a final de mes, con una soga en nuestro cuello que no nos deja vivir plenamente. Política intervencionista en los precios de los alimentos básicos y los derechos fundamentales de las personas.

Y es que toda esta borajine, esta explosión de la burbuja, también deja víctimas humildes. Los Pocero, Roca, el gilipollas del anuncio de polaris word y el resto de alcaldes, concejales y constructores corruptos no van a tener problemas para llegar a fin de mes; tampoco los jefes de Llanera y muchos de los que no siendo constructores han especulado... pero sí los trabajadores de todas esas compañías que crecieron desmesuradamente durante la explosión inmobiliaria y ahora van al paro con miseras prestaciones (putas comisiones que no entran en la nomina). También todos los albañiles, nacionales e inmigrantes que esperan en una cafetería a las 5:00 de la mañana la posibilidad de trabajo a destajo sin las más mínimas garantías, ni salariales, ni contractuales, ni tampoco de seguridad. Malos tiempos, también para todos aquellos que viven de la industria auxiliar: ladrillos, azulejos, cristalerías, fontaneros o electricistas, o puertas de Villacañas que van a ir engrosando las filas del paro han parar el motor de la economía española. Los que no sufren estas consecuencias, o cuando menos luchan por no hacerla, son los banqueros, que hartados han quedado de firmar hipotecas que son contratos de esclavitud en el siglo XXI, ahora ven peligrar todo lo que han amasado. Y es que más trabajo para las autoridades, que deben de una vez por todas girar la producción económica de este país desde el sector servicios y la construcción hacia el sector secundario, la industria, mínima de nacimiento y cada vez más escasa, sin descuidar y potenciando también las industrias primarias (agricultura, ganadería, recursos forestales, minería y pesca).

El fantástico trabajo que cuatro emitió el pasado viernes nos ha hecho ver la realidad del sector. Todas las caras del prisma se ven reflejadas... y entre ellas también la de personas como tú y como yo, que hemos sufrido en nuestra alma y en nuestros sueños la avaricia y la lujuria urbanística de un decenio, y que ahora con mofa, orgullo y alegría comprueba como los atentados de todos los días, los que no aparecen en la prensa, empiezan a pasarle factura a los catetos como el Pocero y otros. Seseña es la muestra, el símbolo de esta crisis, que por desgracia afecta a toda la economía española, pero que por lo menos, nos va a poner más fácil el encontrar vivienda sin tener que menospreciar nuestra calidad de vida.