lunes, 7 de abril de 2008

Se acabo la fiesta




Termino la especulación. Finalizo el robo a mano armada que la población de este país ha ido sufriendo en los últimos años (por lo menos, uno de ellos) ; tras años de injustificables subidas del precio de la vivienda que han hipotecado y arruinado la vida de miles de jóvenes y no tan jóvenes que no han podido acceder a un derecho básico en propiedad ni en alquiler y que están degradando nuestras libertades individuales, nuestro bienestar y nuestros sueños de futuro.

Era insostenible la situación, los precios, la sobre-explotación del suelo y la corrupción que la avaricia, el descontrol y el sin-sentido han provocado. Empresarios farloperos, pequeños "dioses" han diezmado, nuestros bosques, prados y costas en un efecto circense del más difícil todavía de dudoso gusto, de nula necesidad y gula desmedida. En España se han venido construyendo más de 650.000 viviendas al año (más que en toda la Europa de los 15), en calidad de segunda residencia y primera vivienda, pero inaccesible para los 150.000 jóvenes que al año tratan en este país de independizarse y salir de la vivienda de sus progenitores.

La ley de la oferta y la demanda ha quedado en desuso. Pese a la ingente cantidad de pisos construidos, vacíos, ofertarbles tanto en alquiler como en propiedad, sus precios no solo no bajaban sino que se disparaban. Las ayudas del Gobierno caían en saco roto porque los propietarios las utilizaban para subir los precios. El afán de todos aquellos especuladores ahora se estrella en la realidad tras la explosión de una burbuja que no nos deja ver las verdaderas consecuencias de la locura urbanística de este decenio.

Y es que bajo el gobierno de Aznar, con unas leyes muy ligeras en cuanto a las licencias de construcción y muy duras en la financiación de los ayuntamientos, se dejo a estos, la única posibilidad de la continua recalificación de terrenos, deteriorando el medio-ambiente que rodea a nuestros pueblos y ciudades, como solitaria fuente de ingresos. Los casos de corrupción han ido saltando por todos los pueblos de las costas españolas. Marbella, Cullera, Benidorm, Rianxo, Vilagarcía, El Pedrete, Murcia,... los Polaris Word, las Malaya, las ciudades de vacaciones y los sueños del Pocero y todos aquellas personas (por no decir ratas) grandes y pequeños "inversores" que han hecho de la especulación su forma de vivir. Si compro un piso por 10 lo vendo por 14. Si me das 20 espera que hay uno que me da 23 y me sale a cuenta el anularte el contrato, enviarte unos matones, pagar los juicios, hacer mobbing inmobiliario. Ahora yo y todos los que como yo hemos sufrido esta barbarie denunciable y denunciada nos reímos de aquellos que ahora van a perder dinero intentando vender desesperadamente aquellas adquisiciones que hicieron, aquellos pisos, viviendas, casas, garajes, locales, y demás humildes posadas no para vivir, sino para vivir de ellas...

La solución está cerca. Los pisos van a seguir bajando, ¡¡deben hacerlo!!, y también precios como los de la leche, los huevos, el pan o las carnes de consumo, que también nos hacen sufrir a los consumidores abusivos precios, mientras que los productores apenan producen unos céntimos por encima de los precios de coste. Para ambos casos el gobierno y las administraciones tienen que intervenir. El capitalismo no sirve. Los ricos sin trabajan, a través de la especulación, los intermediarios y la corrupción del sistema son más ricos, mientras que los trabajadores sufrimos para llegar a final de mes, con una soga en nuestro cuello que no nos deja vivir plenamente. Política intervencionista en los precios de los alimentos básicos y los derechos fundamentales de las personas.

Y es que toda esta borajine, esta explosión de la burbuja, también deja víctimas humildes. Los Pocero, Roca, el gilipollas del anuncio de polaris word y el resto de alcaldes, concejales y constructores corruptos no van a tener problemas para llegar a fin de mes; tampoco los jefes de Llanera y muchos de los que no siendo constructores han especulado... pero sí los trabajadores de todas esas compañías que crecieron desmesuradamente durante la explosión inmobiliaria y ahora van al paro con miseras prestaciones (putas comisiones que no entran en la nomina). También todos los albañiles, nacionales e inmigrantes que esperan en una cafetería a las 5:00 de la mañana la posibilidad de trabajo a destajo sin las más mínimas garantías, ni salariales, ni contractuales, ni tampoco de seguridad. Malos tiempos, también para todos aquellos que viven de la industria auxiliar: ladrillos, azulejos, cristalerías, fontaneros o electricistas, o puertas de Villacañas que van a ir engrosando las filas del paro han parar el motor de la economía española. Los que no sufren estas consecuencias, o cuando menos luchan por no hacerla, son los banqueros, que hartados han quedado de firmar hipotecas que son contratos de esclavitud en el siglo XXI, ahora ven peligrar todo lo que han amasado. Y es que más trabajo para las autoridades, que deben de una vez por todas girar la producción económica de este país desde el sector servicios y la construcción hacia el sector secundario, la industria, mínima de nacimiento y cada vez más escasa, sin descuidar y potenciando también las industrias primarias (agricultura, ganadería, recursos forestales, minería y pesca).

El fantástico trabajo que cuatro emitió el pasado viernes nos ha hecho ver la realidad del sector. Todas las caras del prisma se ven reflejadas... y entre ellas también la de personas como tú y como yo, que hemos sufrido en nuestra alma y en nuestros sueños la avaricia y la lujuria urbanística de un decenio, y que ahora con mofa, orgullo y alegría comprueba como los atentados de todos los días, los que no aparecen en la prensa, empiezan a pasarle factura a los catetos como el Pocero y otros. Seseña es la muestra, el símbolo de esta crisis, que por desgracia afecta a toda la economía española, pero que por lo menos, nos va a poner más fácil el encontrar vivienda sin tener que menospreciar nuestra calidad de vida.







No hay comentarios:

Publicar un comentario