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domingo, 8 de marzo de 2026

8 de Marzo: Día Internacional de la Mujer Trabajadora. La tarea irreplazable

 


Aunque en este mismo blog no todos los años he dedicado un rato a escribir sobre el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, todos los años y todos los días, es necesario recordar que la igualdad es el objetivo. Que es un derecho humano y que no debe discriminarse a nadie por el hecho de ser mujer. O por ser pobre. O de otra raza u otro color de piel distinto al nuestra.

Pudiera parecer que no hay que recordarlo día a día, no sólo esta efeméride, que aún así aprovechamos para reflexionar, para intentar ser mejores en esto tan necesario y tan vital de acompañar a las mujeres en su lucha por la igualdad, y en no ponerles más barreras, techos de cristal. En acabar ya con las actitudes machistas, sexistas, con los abusos y con la tolerancia hacia convenciones sociales que impiden de facto la igualdad, suponen un lastre a la dignidad de las mujeres, y encima, les causan dolor y aflicción.

¿Hace falta celebrar y reivindicar este día? Si, sin duda. Sólo basta con ver los titulares de las últimas semanas:

Y podría continuar eh.... 


Y esto sin poder hablar, porque queda fuera de la inmediatez diaria y de la atención mediática, el terrorismo de sala de estar, la misoginía del sistema heteropatriarcal, los abusos en el entorno laboral, así como la desposesión del trabajo de las mujeres sumido en la dinámica de la desigualdad alentada por el capitalismo.

Todo esto indica que seguimos sin ser capaces de revertir este sistema perverso e indigno que oprime a las mujeres por el hecho de serlo y lastra sus vidas y su futuro. Ya no es que la ley se convierta en ineficaz o insuficiente. En que no estén dotadas las policías para ayudar y proteger a las mujeres (que ya es grave). O que los servicios sociales aparezcan atados de pie y de manos para apoyar a las maltratadas. Es que no podemos tolerar o permitir que se menosprecie la vida de las mujeres. Que se afirme que la igualdad ya se ha conseguido, cuando los ejemplos de la desigualdad y la opresión están tan presentes y son tan continuos. Cuando logros y derechos aparentemente conseguidos, como el aborto, la libertad sexual o el acceso a los medios de comunicación, son de nuevo atacados dentro de esta oleada fascista. Cuando se sigue atacando y minusvalorando el valor y dignidad de las mujeres por su aspecto físico, convertidas en objeto de posesión sexual del hombre. O cuando en el trabajo se reproducen los casos de acoso y abuso. No podemos quedarnos callados, ni quietos. Ni ellas. Ni los hombres solidarios.

Frente a la legítima y necesaria activación de las mujeres en el feminismo está la reacción visceral y depredadora de los machistas y sus voceros que quieren hacer creer que “el feminismo ha ido demasiado lejos”, “que ya no se puede decir nada, ni un piropo”, o que “el feminismo es una amenaza a los hombres”. Pues no, no lo es y no lo ha sido nunca, y si se es tan poco hombre para sentirse amenazado por las ansías de libertad y dignidad de las mujeres, revisa tu bragueta y sobretodo tu cerebro.

La lacra de la violencia de genero, lejos de frenarse o atenuarse, parece que este año pretende batir un siniestro récord. Si durante 2025, 48 mujeres murieron a mano desus parejas o ex parejas (los datos no oficiales disparan las cifras), durante los meses de enero y febrero de este año fueron asesinadas 10 mujeres y 2 menores, dejando además un terrible reguero de decenas de niños/as huérfanos y huérfanas.

Hay que denunciar el nulo compromiso político de muchos Gobiernos, de la derecha y del sistema capitalista neoliberal para erradicar la violencia contra las mujeres, así como la desigualdad y discriminación que padecen en el ámbito laboral.

Y no puedo dejar de recordar la situación de mujeres que no tendrán su 8 de marzo y por las que es necesario movilizarse aún mucho más, por sufrir una mayor discriminación por el hecho de ser mujer. Mujeres, de todas las edades y estratos, en sociedades fundamentalistas, retrógradas y de corte fascista, que proliferan en todo el mundo, uniendo a la desigualdad por ser pobre, desheredada, víctima de una guerra o un exilio, de la prostitución y la trata, del hambre y la enfermedad, y también, desgraciadamente cómo no, por ser mujer.

El 8 de marzo hay que levantar la voz por los derechos laborales, la eliminación de las desigualdades de las mujeres y contra la lacra de la violencia de genero. Por la falta de respeto a los derechos humanos y civiles de todas las mujeres en el mundo.



Hay motivos de sobra, para hoy 8 de marzo de 2026, salir a las calles y seguid acompañando a las mujeres. A nuestras esposas, novias, parejas, amantes, amigas, madres, hermanas, compañeras.


 

Unos enlaces para dar contexto:

El trabajo doméstico: Dignidad, derechos y necesidad, marzo de 2025

La Reacción de la Reacción, marzo de 2019

8 de marzo: Huelga Feminista, marzo de 2018

8 de marzo: Día de la Mujer Trabajadora. Reivindicativo y festivo para acabar con la desigualdad, la violencia y la precaridad, marzo de 2017

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora: Mucho que luchar, marzo de 2016

 

viernes, 6 de marzo de 2026

La Generación Z


Puede que no lo sepas o que no te hayas dado cuenta. Quizás hayas oído algo, como un eco muy lejano, por alguna notificación random de las redes sociales, un teletipo que se ha escapado de la censura capitalista de los medios de disuasión de masas o por un comentario de algún conocido o conocida más ducho en eso de estar informado fuera del sistema. O es posible que realmente sepas de lo que estoy hablando y seas capaz -te lo agradezco mucho-, de comentar esta entrada y añadirle más datos, más contexto y si, también más periodismo.

Desde hace unos años, y ante un silencio interesado y buscado en Occidente, numerosas manifestaciones han ido salpicando multitud de países por todo el mundo. Lo que a mediados de 2021 comenzó en el sudeste asiático, se ha ido extendiendo por todo el planeta, vertebrando protestas y movimientos sociales que, aún surgiendo con diferencias temáticas por los distintos países, comparten mucho.

En primer lugar, un mismo malestar ante la falta de oportunidades que se identifica como generacional, y que es fruto no sólo de una crisis económica concreta, o de las consecuencias de la pandemia de covid-19 en 2020. Sino que se muestran como descalabros cíclicos del sistema económico capitalista, que provoca una cada vez mayor desigualdad social (y entre géneros, entre clases y entre regiones o países), y donde la corrupción y la inoperancia de los sistemas políticos vigentes son tanto causas como ingredientes que empeoran la situación.

En segundo lugar, son protagonizadas, cuando no surgidas, por grupos de jóvenes pertenecientes a la llamada Generación Z. Es decir, aquellas personas, hombres, y también mujeres, aunque dadas las características sociales y culturales de los países en donde han empezado estas movilizaciones los protagonistas son mayoritariamente masculinos, nacidas desde finales de los años 90, hasta 2010. Por lo tanto, una generación marcada por la predominancia de Internet como escenario de las relaciones sociales, y cuya inmediatez acrecenta la sensación de rapidez e insatisfacción. El paso durante la adolescencia por el trauma que supuso la pandemia de covid y los distintos confinamientos, también han marcado profundamente la madurez y expectativas de estas generaciones.

Esa falta de oportunidades y el sentimiento de pertenencia a una misma generación, acostumbrada como digo a “vivir” en las redes sociales e Internet, han tomado cuerpo en una clara posición de hartazgo ante la situación actual. No sólo se trata de la insatisfacción por las esperanzas de futuro, la perenne crisis económica, la falta de respuestas y voluntades ante el cambio climático y los efectos que provoca, la colosal y mundial crisis habitacional o crisis de vivienda que vivimos, la corrupción y un escenario global que se encuentra en la antesala a un conflicto bélico de escala mundial.

Lo más novedoso de estas protestas en comparación con las de los anteriores ciclos de rebeldía juvenil, es que la falta de alternativas tangibles, así como el deterioro continuado de las condiciones de vida y de futuro, se han hecho en oposición a una gerontocracia y un nepotismo que tiene los rostros septuagenarios (¡por lo menos!) de una ristra de dirigentes que pertenecen a lo que se conoce como generación boomer (los nacidos entre 1946 y 1965) o a la anterior, la generación silenciosa (aquella nacida en el período de entreguerras y hasta 1945). No es casualidad que todas las protestas se hayan materializado ante los escándalos gubernamentales, políticos o económicos, protagonizados por dirigentes que peinan más que canas y ostentan mandatos desde hace más de 25 años en muchos casos. El autoritarismo, cuando no directamente el totalitarismo, de muchos países choca de frente con las ansias de libertad de las nuevas generaciones abiertas al mundo como nunca lo habían estado antes. El militarismo y la represión política, con los abusos de los derechos humanos y la laminación de la democracia efectiva han sido el estado latente de muchas de las protestas de la Generación Z, y son causas directas del descontento y de la desigualdad social, política y económica contra la que se levantan.

No es casualidad revisar muchas de las élites políticas y representativas de los distintos países y ver a los mismos personajes ostentan el poder sin haber dado el testigo a las nuevas generaciones. Enclaustrados, pisoteando a los que vienen, ahogándolos y dejándolos sin poder aportar, cercionando de raíz cualquier tipo de progreso (económico, social, cultural, tecnológico, etc.), al tiempo en que se convierten en parásitos y las organizaciones que “lideran” las dejan inútiles e indefensas ante los retos del mundo actual. Por cierto, esto es lo que muchas personas de mi generación hablamos y vemos en nuestro día a día, en las empresas, en los trabajos, en las organizaciones. A veces, es verdad, los boomers no encuentran relevo. Otras las más, y por desgracia, son ellos los que se anquilosan e impiden un correcto y necesario paso de testigo.

Hasta en Occidente siguen dominado los países y domado el poder líderes que llevan diciendo lo que tenemos todos que hacer desde hace más de 25 años. Lo de Trump y Biden, pero también muchos personajes que ya pasaron su época y se siguen atreviendo a dar lecciones como nos ocurre en España con Felipe y Aznar. Pero, sobretodo en los demás países, que además tienen democracias menos consolidadas, cuando no regímenes autoritarios directamente, los mismos rostros, las mismas familias y un ecosistema general, de crisis sistémica.

Todo esto provoca, naturalmente, que las generaciones cuanto más jóvenes de manera más grave, nos sintamos decepcionados, sin ser tenidos en cuenta como agentes políticos o cívicos, y ni nuestras necesidades, ni intereses, ni propuestas sean tomadas en consideración, ni tenidas en cuenta. Nos sentimos abandonados y desgraciados, lo que lleva en buena parte, y parece más en el hemisferio Occidental, que en el Oriental, a la desafección democrática-liberal y al nuevo alzamiento del fascismo, pero que en Asia o África toma la forma de poblaciones jóvenes que quieren participar y que tienen iniciativas e ideas para llevar a cabo en eso de hacer del mundo un lugar donde vivir.

  • La lista de países y movimientos revolucionarios juveniles tuvieron un primer conato en Myanmar en 2021 como respuesta a un golpe de estado militar, que amenazaba con romper las escasas medidas democráticas y progresistas que tenía la ex colonia francesa.

  • Rápidamente, se extendieron a Tailandia o Sri Lanka. En Irán a mediados de 2021 apareció una nueva oleada que tuvo el símbolo de Mahsa Amini, una joven de origen kurdo, que murió asesinada y torturada por la policía religiosa islámica por no llevar el hiyab “correctamente”. Las protestas se extendieron por todo el país y con ellas, la represión y la violencia del estado teocrático.

  • También Pakistán tuvo una oleada de protestas, así como Corea del Sur, donde el golpe de estado perpetrado por el presidente trataba de limitar la democracia en aras de un gobierno autoritario con fuerte presencia militar, en el contexto de una crisis económica gravísima, las amenazas del hermano del Norte y un sistema cultural-social perverso.

  • El siguiente episodio, y quizás donde el movimiento ha tomado sus símbolos y mayor impulso, fue en Bangladesh, que terminaron en la Revolución de Julio (de 2024) como una serie de protestas juveniles y universitarias ante el incremento de un mayor autoritarismo en el país y de las masacres que sucedieron a la primera oleada de protestas en junio.

  • Nepal fue el punto de inflexión. Allí los jóvenes de la Generación Z tomaron partido para protestar contra el bloqueo de las redes sociales determinado por el gobierno del partido comunista nepalí. La brutalidad de la respuesta gubernamental se saldó con varias decenas de muertos, lo que unido a la corrupción y el autoritarismo, llevó a los jóvenes a asaltar diversos centros de poder, incluidas las residencias del gabinete e incendiando el parlamento. El sistema cayó y está a la espera de unas próximas elecciones democráticas que deberán dotar al país de una nueva constitución. El tiempo dirá si este cambio es tan productivo y espontáneo como quiero creer.

  • Las protestas saltaron a África. Nigeria, Kenia y Mozambique vieron movimientos juveniles que protestaban por la falta de porvenir, la perversión de la democracia, la corrupción y el nepotismo, así como la insoportable desigualdad económica.

  • Marruecos ha sido un punto importante, donde las protestas contra la dictadura monárquica de Mohamed VI han venido a reclamar mayor democracia, mayor futuro económico para una población mayoritariamente joven y condenada a emigrar al Norte. El catalizador fue la noticia de la altísima mortalidad femenina en los paritorios marroquíes fruto de la intrínseca corrupción del régimen, así de su nulo respeto por los derechos humanos y de la mujer, y el sobre-coste de las instalaciones del futuro Mundial de Fútbol que buscan blanquear al régimen, que provoca la falta de recursos en los servicios sociales del país.

  • También en América Latina ha habido brotes de esta serie de protestas revolucionarias en República Dominicana por protestas por la corrupción y los pucherazos electorales. O en Perú, donde el golpe de estado de 2021 que sacó el presidente democrático Pedro Castillo, ha derivado en una sucesión de presidentes y una inestabilidad política y económica notable. También Colombia, Chile o ya Argentina, donde la gestión fascista y liberticida de Milei viene siendo contestada con manifestaciones y huelgas. Punto importante fue Puerto Rico en 2024 donde las injerencias norteamericanas amenazan la coexistencia del país como estado libre.

  • Y Europa no podía quedar atrás. Primero las protestas en los Balcanes: Bulgaria, Serbia, Grecia, en ambos casos por la corrupta e inmoral gestión de sendos accidentes ferroviarios. También en Hungría. O en Macedonia del Norte tras el incendio de una discoteca. Y en Georgia, dónde el gobierno pro-ruso se ve cuestionado por una oleada popular que proclama una mayor democracia, un acercamiento a la UE y una mejora general de las condiciones de vida. No puede tampoco obviarse Francia, donde las protestas el pasado septiembre, tomaron forma en una huelga general, el movimiento Bloquons tout (bloqueemos todo), de indudable éxito, convocada a través de las redes sociales y donde tomaba parte muy importante el llamamiento a cesar todo consumsimo.

  • Y otros muchos más países y lugares como Filipinas, Malasya, Timor Oriental, Maldivas, Madagascar, Paraguay, Italia, Suiza, San Marino, Bolivia, Camerún, Tanzania, Uganda, México, de nuevo en Irán, está vez por el incremento del costo de la vida y la falta de democracia, y que ha derivado de aquella manera, en lo que está pasando actualmente.

Internet y las redes sociales, han sido el lugar donde se han alumbrado las protestas y el movimiento, que desde lo nacional o regional, ha derivado en una protesta global. En Internet se han puesto de acuerdo problemas y agendas. Se han organizado quedadas y coordinado protestas, así como se han dado noticias sobre la represión y las salidas políticas y mediáticas que cada contexto exigía. Y por supuesto, ha traído una interconexión entre diversos grupos de jóvenes de muchos países que identifican los mismos problemas y las mismas necesarias soluciones.

Si hace 15 años fue facebook, y sobretodo twitter, el arma que encendió el movimiento del 15M y Occupy Wall Street, ahora han sido Telegram, TikTok y la plataforma de mensajería en entornos de juegos online, Discord. En todos los casos las protestas y movimientos han sido pacíficos, y sólo ante el silencio, cuando no la opresión de los regímenes en el poder, es cuando las protestas han ido a más, respondiendo con disturbios y violencia, a la violencia de las fuerzas gubernamentales.

Sin duda, es bienvenido y bien necesario esta activación global, generacional y aspiracional por hacer del mundo un lugar mejor. Acabar con las crisis capitalistas, revertir o si como parece ya no es posible, aminorar en la medida de lo posible las consecuencias del cambio climático. Terminar con la desigualdad social, con el sufrimiento humano. Garantizar los derechos humanos y la vida en dignidad. Eliminar la corrupción, la censura, la represión y el autoritarismo. Avanzar en la igualdad entre géneros, entre razas y etnias, entre clases. Derrumbar desde abajo desde las poblaciones civiles (más cuando las generaciones jóvenes se supone serán “enviadas” a la picadora de carne que es la guerra) los conflictos internacionales y mundiales, la deriva al fascismo y a la violencia y al confrontación armada como única salida a la disputa. Acabar ya de una vez con la industria militar, y su gigantesco peso. Cerrar para siempre la amenaza a la extinción nuclear.

Todo esto, y mucho más, se tiene que hacer con activación política, cívica y social. Con un músculo contestatario fuerte, que precisa de estar informado y fortalecido por redes de apoyo mutuo, que por supuesto, no deben estar cerradas a otras personas, de otras generaciones, razas o clases. No. Al contrario, somos más fuertes cuanto más mejor, y cuando aprovechamos y nos enriquecemos de la experiencia de unos y de la fortaleza y rebeldía de otros.

La bandera de El Jolly Roger de los Piratas de Sombrero de Paja de la serie de manga One Piece se ha convertido en el símbolo de toda esta serie de protestas. También aparecen referencias a otras sagas como Los Juegos del Hambre o Harry Potter. Son manifestaciones culturales apropiadas a las generaciones más jóvenes. Símbolos naturales de identidad y pertenencia. Si los ves, no tengas miedo. Infórmate. Súmate y participa. Lo que se está dirimiendo en todo el mundo es mucho más allá que el acceso a las redes sociales. De hecho, hay que recordar que la génesis del 15M, no fueron las protestas de la llamada Primavera Árabe, sino la intención del gobierno socialista de imponer la Ley Sinde para acabar con la compartición de archivos peer-to-peer y el internet “gratuito”. De ahí se engranó una activación política que pretendía cambiar lo necesario para hacer del mundo, y de España, un lugar mejor.

Existe un clamor popular y social por un nuevo rumbo en el mundo. Probablemente ya no esté ligado a las ideologías de clase, pero si que es la protesta de unas generaciones que han sufrido las consecuencias de un sistema fallido: el neoliberalismo. Pobreza, desigualdad, privatizaciones, colapso de los estados de bienestar, derrumbe de las certezas de igualdad y libertad que alentaban el progreso generacional (lo de vivir peor que nuestros padres), frenazo a los planes de vida, incomprensión, hartazgo,… crisis económicas, crisis de valores, crisis ambientales… derechos humanos pisoteados, mayor autoritarismo, mayor militarismo y belicismo. Auge del fascismo.



lunes, 2 de marzo de 2026

La etapa de Irán ante la Tercera Guerra Mundial


Imagen de satélite del 28 de febrero de 2026, supuestamente de la residencia del Ayatolá Jameneí tras el bombardeo masivo de Israel y Estados Unidos sobre Irán.

 

El sábado 28 de febrero amaneció con el nuevo ataque de Israel y Estados Unidos sobre Irán. Un bombardeo indiscriminado, que aunque esperado, se efectuó sin aviso y dentro de una ronda de negociaciones que claramente era una tapadera de cara a ganar tiempo y organizar la acción militar. De todos los implicados. El resultado del ataque ha sido el descabezado de la cúpula militar y política de la teocracia iraní con la destrucción de infraestructuras críticas del aparato bélico y policial de Irán, así como de algunos de los centros de poder del país. Se cuentan las muertes de numerosos altos cargos del ejército, así como de miembros de los consejos religiosos y políticos destacando el ex-presidente Ahmadineyad (aquel que pusó en jaque Occidente con el programa nuclear) y fundamentalmente, el ayatolá Alí Jameneí. Por supuesto, las víctimas civiles se cuentan por millares.

Ni que decir tiene que sacar del mundo a semejantes impresentables hace del planeta y de Irán un lugar mejor. Desmontar y erradicar un sistema dictatorial, propio de una época medieval, en el que la visión extrema de una religión, incompatible con la vida, la dignidad y los derechos humanos es la doctrina moral y legal que condiciona e impide el desarrollo de sus propios conciudadanos, es siempre una buena noticia. Pero hacerlo, una vez más, al margen de la legalidad internacional, llevándose vidas inocentes por delante y violando la soberanía de otro país es una muestra más de un mundo desquiciado que se va al abismo por momentos.

Las implicaciones de la acción militar conjunta entre Israel y Estados Unidos son de muy amplio calado. El contexto, nacional y propio de Irán, de la región de Oriente Medio, de Asia y el Índico, y para todo el planeta no deben obviarse y por lo tanto, es fundamental conocer bien de lo que estamos hablando, para construirse y transmitir un juicio acertado sobre lo que está pasando. A estas horas los misiles de uno y otro lado se han cruzado sobre Oriente Próximo incluyendo ataques a bases e intereses occidentales en los emiratos de la península Arábiga, como respuesta del ejército de Irán, así como la apertura de nuevos frentes en Líbano. Incluso el suelo soberano de la UE ha sido objetivo al caer algunas bombas sobre la base británica en Chipre

Mientras el ataque bélico unilateral ha eliminado la posibilidad de que el pueblo iraní, empezando por sus mujeres y jóvenes, tomasen el poder y construyesen una democracia o un sistema político y social nuevo, lo que si ha hecho es abrir la brecha a la seguridad y la incertidumbre en todo el mundo. Si la población civil de Irán no va a poder enjuiciar e investigar su pasado y su presente, poner ante un tribunal y ante la Historia a cientos de dirigentes con una visión radical del islamismo que les ha permitido masacrar a la población, al tiempo que se hacían muy ricos, mucho menos se les va a permitir construirse un futuro propio, puesto que el sistema “ofrecido” ya viene teledirigido desde Washington y Tel Aviv con la oscura figura del heredero del Sha en el horizonte.

La excusa de esta guerra está en que Irán volvía a ejecutar un programa de armamento nuclear y de que antes de conseguirlo era preciso acabar con él. Las protestas y la represión contra su propio pueblo, son otra de las excusas que se han aducido en estas últimas 48 horas (y en las semanas previas), pero el motivo del ataque es la reconfiguración total de Oriente Medio, con Israel convertida en la potencia regional tras la ruptura de todas las alternativas que el Islamismo chií tenía en la zona (el Irán de los ayatolás, Hizbula en Líbano, Hamás en Gaza o Cisjordania, Siria, etc.).

Tampoco se deben obviar los balbuceos y debilidades de la presidencia de Trump que más allá de todo el histrionismo y los llamamientos fastizoides del programa MAGA (con sus propias "SS" en los ICE), atesora un desgaste colosal para un primer año de mandato, donde la anulación por parte del Tribunal Supremo, de sus recurrentes aranceles, implicaban el alzamiento de una nueva cortina de humo, una nueva distracción para sus bases. Sin embargo, esta acción, al contrario de lo ocurrido con Venezuela, no parece ser del agrado de buena parte de su propio aparato en el partido Republicano, así como de sus votantes, puesto que hasta a ellos, les parece que embarcar al país en una guerra, tan lejana y ante una nación tan grande y armada, puede provocar sonoros costes y muy reducidos beneficios para el norteamericano de a pie y gorra de beisbol.

Y es que la única conclusión a la que van a llegar los, supuestos, “enemigos de Occidente” es que la única garantía de seguridad es de disponer de armas de destrucción masiva, especialmente nucleares, para poder mantener una posición fuerte que impida el ataque preventivo y unilateral de los auto-proclamados defensores de la libertad y de la seguridad. Tanto la CIA como la agencia Internacional de la Energía Atómica, adscrita a la ONU, informaban de la inexistencia de indicios sólidos que sustentasen el relato de la tenencia por parte de Teherán de armamento nuclear. Si Irán hubiera dispuesto ya del arma nuclear y probada su eficacia, no hubiera sido atacada. Si tienes armas nucleares es para exhibirlas (por lo menos) primero con el afán de disuadir a potenciales enemigos, y en segundo, para henchir de orgullo a la propia nación, por lo que parece evidente que la excusa del armamento nuclear es por lo menos, falsa e infundada.

En conjunto, y como resultado, de estos años de alzamiento fascista internacional, y de escalada de las amenazas de guerra, tenemos el fin del orden internacional salido, no sólo tras la Segunda Guerra Mundial, sino mucho más recurrente, tras la caída de la URSS. Estados Unidos se empeña en mantener una posición de potencia única, como eje central en un mundo unipolar, que ya no existe. Aunque consolidan la vía de la fuerza militar, sin negociación diplomática, ni declaración de guerra, como elemento de resolución de los conflictos, lo que realmente está haciendo Estados Unidos y sus aliados -sobretodo Israel, y algo menos la Unión Europea donde crecen las voces disonantes (no dejamos de hablar de una organización supranacional a la que han cedido soberanía un conjunto de naciones, pero no en materia de representación internacional o militar)-, es alimentar un complejo militar-industrial gigantesco que necesita de guerras y conflictos para ganar dinero

Como añadidura, Trump no sólo ha incumplido con el Derecho Internacional, cosa con la que no se distingue de los presidentes estadounidenses, ya fueran demócratas o republicanos. Además, ha vuelto, por tercera vez, a ignorar los procedimientos políticos de su propia democracia, al emprender acciones militares sin contar con los preceptivos mandatos del Congreso y el Senado. Con lo cual ha quedado ya demostrado, empíricamente, como la democracia es pisoteada e ignorada, si se puede interponer en eso de ganar dinero. Las consecuencias a nivel interno y a la salud del régimen democrático-liberal están por venir.

En general, lo que subyace del ataque estadounidense e israelí sobre Irán es el cambio de modelo de gobernanza e internacional. Se rompen los consensos y las garantías democráticas, de soberanía y de justicia, implantando un modelo autoritario donde va a prevalecer la ley del más fuerte, y sobretodo, la de el que menos escrúpulos tenga. Un camino, ciertamente peligroso, al que como sociedad civil debemos oponernos y resistirnos. El primer paso, será ante el llamamiento a ese escenario de sumisión palmaria a Estados Unidos y a su aparato económico-militar como es la OTAN. Permanecer un solo minuto más en esa alianza belicista, que nos roba soberanía, dignidad y dinero, nos convierte en cómplices. El segundo, e inapelable, dar batalla frente al fascismo que se ha beneficiado en algunos casos demostrados de la teocracia iraní, y en otros, dando empaque a la cesión de dignidad frente a los imperios y sus élites.

La sucesión de escenarios de enfrentamiento esa clara: Desde cuestiones internas como Gaza, o incluso Ucrania, hacia consideraciones de mayor calado, como esta guerra contra Irán, que supone un incremento, que puede acabar en un enfrentamiento contra Rusia y China (no necesariamente coaligados más allá de frente a un enemigo común denominado “Occidente”) por la hegemonía mundial.

Aún así, hay quienes consideran que todos estos enfrentamientos no están relacionados y que son independientes. Interesados en hacer creer que lo que está en juego es la democracia, cuando eso es lo que menos les interesa, o incluso, la detestan. Extrapolado al tablero internacional hablamos de una disputa que va de hegemonía única o hegemonía multipolar. De relaciones con marcos y reglas claras basadas en el respeto y la transparencia, a teatros imprevisibles donde las acciones de fuerza se hacen con ninguna o poca antelación y que provocan una escalada de impredecibles consecuencias.

En todo esto tiene que ver la evidente pérdida de impulso y poder que está viviendo Estados Unidos, ya no sólo como potencia única, o como último Imperio, sino más allá, de la propia estructura y dinámica de país. El paso, inexorable como sociedad civil, es "des-americanzar" el mundo, haciéndolo más amable, más natural, más humano e intentando con ello, abolir la guerra y la violencia como método de resolución de conflictos.

Al estilo de la caída del Imperio Romano, la decadencia yankee que comenzó, indudablemente, cuando cayó su natural enemigo, la Unión Soviética, va acelerándose paso a paso, presidente a presidente, y semana a semana. La primera fase fue la exhuberancia de sentirse sólos en la cúspide, sin un enemigo al que batir, y sin ningún tipo de límite a sus intereses y deseos, al no haber alternativa real. En esa ensoñación se limitaron las transformaciones y adaptaciones necesarias a ese nuevo contexto. En vez de proteger a las clases populares estadounidenses, se apretó aún más el acelerador de su desposesión y claudicación para goce de los inversores y capitalistas. El sueño tuvo un abrupto despertar el 11 de septiembre de 2001.

A continuación una sucesión de presidentes, de ambos partidos, incapaces de parar el golpe, ni de dotar de dinamismo a su sociedad y economía. El actual un octogenario sociópata narcisista, misógino, corrupto, amoral y caprichoso. Entre medias de sus dos mandatos un presidente demócrata senil y corrupto desde los años 70, Joe Biden. En conjunto, unas copias malas de los Andropov y Chernenko en la URSS de los 80.

Donald Trump, rodeado de un gabinete de psicópatas y fascistas ejemplo de lo peor que el mundo ha dado. Acusado por la prensa y alguno de sus ex-amigos de ser parte integrante de la red pederastra de Epstein (un turbio personaje con pasado en los servicios secretos de Israel, Reino Unido y Estados Unidos, que fue, convenientemente, “suicidado” en prisión). Una administración sin rumbo fijo, con cambios de hombres y nombres, que demuestran la inexistencia de un plan de gobierno. Que suman ya varias docenas de mandatos del tribunal supremo o del Congreso ante el saltado de normas propias. Con un Trump que un día dice una cosa y al siguiente al contraria. Maltratando a sus aliados a base de aranceles disparatados que no han impedido el aumento constante del desempleo y la pérdida de bienestar de la población local. Ahora ya embarcado en guerras fuera de Estados Unidos, algo de lo que había hecho campaña, y que le había valido amplías capas de apoyo popular de un país harto del papel de policía del mundo.

¿Las siguientes escenas en esta escalada de la Guerra Mundial y el fin de Estados Unidos como potencia hegemónica? Pues en primer lugar vamos a ver qué capacidad le queda al ejército iraní y el régimen de los ayatolás de defenderse, fundamentalmente de Israel. ¿Tiene capacidad de aunar una liga chií contra sus atacantes? En qué estado están las fuerzas de sus posibles aliados en Siria, Líbano, Palestina ¿Cuál será la actitud de las potencias árabes de los petro-dólares como Arabia Saudí, los Emiratos o de Turquía ante el avance del gran Israel como potencia hegemónica en la región, la única con armas nucleares?

¿Qué capacidad le queda a la oposición democrática, laica y de izquierdas para construir un Irán de dignidad y futuro? ¿Le interesa eso a los actores implicados?

¿Qué piensa hacer la Unión Europea? ¿Hasta cuándo durará la OTAN?

¿Qué actitud van a tomar Rusia y China, tradicionales aliados, aunque con reservas, con respecto a Irán y su república Islámica? El petróleo iraní reúne buena parte de las respuestas a esta pregunta, así como el acceso al estrecho de Ormuz para los barcos rusos y chinos, y el cierre o no de los gaseoductos que desde los Urales hacen negocio en Europa.

¿Y la India y el resto de BRICS, contando con Indonesia? ¿Qué papel puede jugar Pakistán en todo esto? Hablamos de países cuya población se cuenta en centenares de millones de personas, tienen ejércitos sobredimensionados por años de intereses estadounidenses en la zona y cuentan con recursos minerales propios.

¿Hasta cuándo durará este ecosistema de frágil paz, dopado por una ola de neoconservadurismo, por no decir, directamente de fascismo, ante una realidad de nuevos países y agentes?

Estamos en la antesala de un conflicto global con implicaciones que pueden acabar en la destrucción mutua y en una extinción masiva. De cómo nos mantengamos informados, alentando el pensamiento crítico y la activación social, dependerá y mucho, nuestro futuro, y también el de la humanidad. 

 

domingo, 18 de enero de 2026

El problema de la vivienda en España: Un apropiado resumen



Decíamos antes de ayer El problema de la vivienda en España: A tener en cuenta a la hora de alquilar una vivienda 

 

Decíamos el jueves El problema de la vivienda en España: A tener en cuenta a la hora de comprar una vivienda.

Decíamos el miércoles El problema de la vivienda en España: Una perspectiva geográfica a sus ramificaciones en el Urbanismo.


Decíamos el martes El problema de la vivienda en España. Una aproximación histórica al fenómeno de la especulación inmobilaria.


y decíamos el lunes El problema de la vivienda en España.

 

 

Había dedicado varios días a preparar las entradas al blog de esta semana (enlazadas ahí arriba) con la intención de escribir y discurrir sobre la vivienda y su crisis, con algunas de sus ramificaciones a nivel socio-económico, político, geográfico y ambiental. También con un par de artículos con consejos y aspectos a tener en cuenta antes de buscar vivienda, en propiedad o en alquiler, basados en mi experiencia. Además, de juntar unas letras en torno a este último año de nuestra vida bajo una situación dantesca, así como, recapitular algunas experiencias propias y de conocidas y conocidos en torno a la vida en alquiler. Pues bien, como si pareciera que me re-programasen -no aspiro a tanto y no soy tan iluso-, la propia deriva e inmediatez cíclica de la agenda política y mediática ha proporcionado más contexto aún a la crisis de la vivienda en España, que es una parte de la crisis de la vivienda mundial que tenemos entre manos. 

En las tertulias políticas de los medios y por supuesto, en los propios partidos saben que la situación de la vivienda va a ser el factor de la vida real que va a erosionar la mayoría social por el gobierno de coalición y entregárselo a la ultra-derecha. Por eso, de vez en cuando, se lanzan medidas en política de vivienda, como hemos visto estos días con respecto a los alquileres. Pero estas propuestas lanzadas por el PSOE pecan de lo mismo de siempre: de un afán por no incordiar a los amos del cotarro, es decir, de no restar ni un ápice de rentabilidad y seguridad a la especulación financiera frente a las necesidades habitacionales y de vivienda de la gente. Sólo así se entiende que una vez más se anuncien medidas que protejan a los rentistas y sus ganancias frente a la dignidad de los alquileres. Que vuelven a ejercitar la extracción de capitales por los privilegiados castigando por segunda vez los más desfavorecidos. La tercera es cuando además se premia a los inquilinos con bonificaciones fiscales, cuando no dejan de tener dos viviendas, por lo menos. Otros muchos millones no tenemos ninguna.

Solo basta con echar un vistazo a lo que he escrito y publicado esta semana para ver que el actual gobierno “de izquierdas”, así como el propio estado liberal no atajan el problema. Ni siquiera discuten la necesidad de garantizar el escudo social que puede promover una política que tenga a la vivienda como un derecho humano y económico que permita una vida con dignidad. Por lo tanto, las medidas anunciadas profundizan en un modelo claramente fallido, ineficaz, que no cumple con el derecho constitucional de la vivienda digna, ni tampoco con la progresividad fiscal.

Se garantiza el negocio de la vivienda. El de alquileres abusivos fuera de mercado. Un mercado que no se regula ni vigila y que tiene como resultado a una minoría fagocitando los recursos y la capacidad de ahorro de las clases trabajadoras. Para ser de “izquierdas”, “socialista”, “progresista” o “comunista” como dicen desde los medios, todos de derechas, resulta que este gobierno legisla a favor de los ricos. Una nueva traición a las bases y a las clases obreras para no molestar a las élites y para seguir apostando por los marcos de discusión liberales. En vez de hablar de clases, de su intrínseca lucha, de propietarios y excluidos, es decir, de la realidad material de las cosas, nos centramos en la cuestión aspiracional, en que la gente compre una casa, y después otra, alquile o revenda la primera, y así sucesivamente. Se “vende” la idea de clases medias a las que se pertenece o aspira a, desechando la verdad del día a día de cada hogar, cada familia e incluso cada individuo. Nadie quiere ser un trabajador. Quiere ser clase media. Y la vivienda es el medio, no para vivir, sino para especular. Todos entonces creen que pueden hacer lo mismo, pero con la cada vez mayor especulación se lastran las rentas del trabajo y se lamina el ahorro de las familias. Por lo tanto, se parte de una idea falsaria y manipulada que no beneficia a la mayoría, sino que cimenta la hegemonía de los de arriba.

En este sentido, el fracaso de la socialdemocracia como opción política, y de los partidos e ideas más a la izquierda, dentro del modelo liberal se debe a que se embaucaron en este marco impuesto por la propia derecha. Sin discutir los derechos económicos como parte de los derechos humanos donde no debería caber ni una sola cesión, se han “comprado” las exigencias ultra-liberales, y lo que ayer era radical, en contra del estado o del propio sentido común en materia económica o política, hoy es lo aceptado y normalizado. La publicidad y el marketing electoral pueden presentarte como muy de izquierdas, pero si en gobierno o en oposición aceptas los marcos neoliberales y los dogmas capitalistas, no sólo estas avalando esas políticas agresivas, anti-sociales y hasta anti-patrióticas (porque van en contra de la abrumadora mayoría de la población y además despojan del sentido al estado como estructura material de la nación). Es que además favoreces que se desplace el umbral de lo tolerable hasta el punto de que un estado-mínimo (ejércitos y fuerzas del orden, judicatura y sistema de partidos) sea concebido como lo normal, mientras que la defensa de unos derechos públicos de calidad se convierta en lo radical. Sin duda, una aberración.

Evidentemente todavía hoy hay diferencias entre que te gobierne una derecha elitista, ultra, amoral y corrupta a que lo haga una pseudo-izquierda que propone reforzar derechos o que en cuestiones identitarias de igualdad o en cultura dan batalla (a parte de que sean corruptas o no), pero cuando se someten a los dictados de una ideología conservadora en aspectos de defensa o interior y neoliberales en lo económico lo que hacen es afianzar el régimen. Que las cosas no cambien independientemente de quien gobierne. Y lo que es peor, que en el tiempo medio se den por sentadas esas tropelías y ya no se cambien, ni se acepte ni la más mínima discusión. Por ejemplo, pensad en la Ley Mordaza. O en las constantes cesiones que desde el PSOE se ha hecho en materia de igualdad de género con la ley del “Sí es sólo Sí.

Ni siquiera el hecho de haber encabezado por así decirlo la oposición al estado de las cosas internacional en cuanto al tema del Genocidio en Gaza o las presiones intolerables de la administración Trump (con el silencio y comodidad evidente de la élite europea), sirven para que a la mayoría de la ciudadanía le queden simpatías por un gobierno que se dice de izquierdas y garantista del bienestar de la gente, pero que en realidad funciona respaldando las peores políticas económicas de la derecha.

Y eso, como digo, se ha refrendado en la política de vivienda que ha perdido su valor como derecho y que es aceptado como un medio de negocio donde prima la rentabilidad y la especulación.

Frente a la lucha contra la especulación inmobiliaria que ya muchos países, no precisamente comunistas, han empezado a ejercer (Singapur, Países Bajos, Austria, Nueva Zelanda, Dinamarca, etc.), “nuestro” gobierno continua con las cesiones y favores a los propietarios que quieren hacer negocio con la vivienda. Deducciones fiscales, bonos, incentivos o llamamientos a la construcción desaforada que no van a cerrar los agujeros en los bolsillos de las clases trabajadoras, sino que sustentan el régimen de propiedad, profundizando en un mercado dual y muy diferenciado entre propietarios y no-propietarios, y que además, cumplen con el ideario neoliberal. Cualquier cosa antes que discutir el marco narrativo, llamar a las cosas por su nombre y centrarse en donde está el problema: las viviendas son para vivir con dignidad, y no activos financieros dopados por los gobiernos en seguridad y rentabilidad.

Es este modelo económico neoliberal, ultra y radical, el que ha provocado esta situación de crisis mundial con respecto al tema de la vivienda. No hay sociedad, país, región o ciudad que no tenga severos problemas a la hora de dotar de vivienda a sus poblaciones, y esto genera una serie de problemas de toda índole. Se ha ganado mucho dinero con la vivienda que ha ido a parar a determinados bolsillos, al tiempo que se ha despojado de función social a la política inmobiliaria.

Y esta situación, este contexto, no es un fallo de mercado o un problema de teoría económica. No. Se trata de un mercado capitalista funcionando de manera perfecta para sus propios intereses. Esto es, con las viviendas capturadas en mercados financieros y especulativos, como valores seguros y de alta rentabilidad, sin ningún tipo de protección social o gubernamental, desprovistas de su garantía, lo que se ha generado es un mercado donde los beneficios se privatizan y las pérdidas, cuando las hay, se pasan al conjunto de la sociedad que las paga con sus servicios sociales y derechos básicos. Y ahí, las clases trabajadoras son atracadas por segunda vez.

El anuncio de esta semana de bonificar con el 100% a los rentistas que no suban el alquiler a sus inquilinos es un insulto a los millones de personas que no tenemos una casa en propiedad y tenemos que vivir bajo esos alquileres.

¿Qué clase de sistema moral e ideológico se tiene para que haya que premiar a los que no van a especular con un bien básico? ¿Por qué entre todos tenemos que pagar (porque al fin y al cabo si se decide que unos cuantos no paguen lo que les corresponde, directa o indirectamente los pagamos el resto) los impuestos y excepciones de los demás? ¿Por qué no se lucha contra la compra-venta de viviendas y propiedades que no se utilizan para habitarlas de forma permanente? ¿Por qué no se prohíbe la especulación inmobiliaria?

Han pasado 17 años de la crisis de 2008 provocada por la avaricia descontrolada de unos pocos sobre el derecho a la vivienda. Más de 3 lustros en los que se validó un mercado loco, desregulado, que no se dejo colapsar porque “era demasiado grande para caer”. Sin embargo, los derechos básicos y sociales, la educación, la sanidad públicas de los países occidentales si se están dejando caer lastrados por los presupuestos públicos que tuvieron que “salvar” la economía, los bancos, etc., que en realidad, garantizaron con los recursos de todos, los beneficios privados y guardados de unos pocos. Por eso, después de la crisis y la recesión, los precios de la vivienda no bajaron tanto, se contuvieron, y cuando se ha ido recuperando la economía, particularmente con la intervención directa de los estados con la crisis de la covid en 2020, ha vuelto a crecer exponencialmente el precio de la vivienda, provocando de nuevo una crisis sistémica que es el mar de fondo de muchas de las crisis de toda índole que vivimos (generacionales, internacionales, mentales e individuales, económicas, sanitarias, ambientales, etc.)

Y hoy como entonces en aquel momento, vuelve a ser más que evidente que el mercado inmobiliario, la vivienda, no puede estar libre de controles y garantías. Es el momento de consolidar el derecho a la vivienda, cuando no recuperarlo y ejercerlo de manera sólida y garantista para el grueso de la población. No cometamos los mismos errores una y otra vez.

 

viernes, 16 de enero de 2026

El problema de la vivienda en España: A tener en cuenta a la hora de alquilar una vivienda



Decíamos ayer El problema de la vivienda en España: A tener en cuenta a la hora de comprar una vivienda.

Decíamos antes de ayer El problema de la vivienda en España: Una perspectiva geográfica a sus ramificaciones en el Urbanismo.


Decíamos el martes El problema de la vivienda en España. Una aproximación histórica al fenómeno de la especulación inmobilaria.


y decíamos el lunes El problema de la vivienda en España.




Si los consejos que humildemente proponía ayer a la hora de comprar una vivienda eran fruto de la experiencia, qué decir del alquiler cuando llevo ya casi veinte años viviendo de alquiler. Con varios parones, muchas mudanzas y distintas experiencias por varias provincias del estado. Así que me veo en la necesidad y la posibilidad de facilitar una serie de cuestiones a tener en cuenta ante la disyuntiva de vivir de alquiler.

La primera de todas ellas es bastante evidente y emana del hecho público y notorio de que vivir de alquiler es "tirar el dinero". Que es mucho mejor tener una propiedad e ir pagándola poco a poco, que no traspasar una cantidad de dinero mensual a un tercero por el concepto del alojamiento. Este mantra es un axioma y un lugar común instalado en el subconsciente del españistaní medio. Es fruto de muchos años del establecimiento de una política interesada en fomentar la propiedad como parte del lucrativo negocio inmobilario. Para dotarlo de dinamismo, y de paso cubrir las necesidades habitacionales del estado, desde los tiempos no tan remotos del franquismo se procuró una política inmobiliaria que hablará en términos de propiedad y que incluía un sistema crediticio favorable a la extensión de las hipotecas, garantizando los avales y los créditos. De este modo, muy resumido eso sí, el volumen de viviendas compradas por las clases trabajadoras ha ido en aumento, lo que a su vez ha facilitado al sector de la construcción mucho trabajo, y al especulativo-financiero pingües ganancias.

La transición a la democracia no cambió esta inercia y el paso a través de las burbujas y recesiones, lo que ha hecho ha sido apuntalar el discurso de que ante la necesidad humana de alojamiento, mejor comprar y tener en propiedad, que estar de inquilino. Así, y como indicó con mucho resumir, se ha desprestigiado y desposeído de función social al alquiler, en beneficio de la compra.

¿Qué quiero decir con esto? Muy sencillo: Si hoy en día se piensa que estar de alquiler es "tirar el dinero", tiene que ver con la perspectiva de seguridad a través de la propiedad. Vivir de alquiler es una posibilidad ante una emancipación o una situación concreta de emergencia o cambio, pero lo que en otros países del Norte de Europa es una posibilidad vital totalmente plena de lógica y sentido vital, en España es un absurdo. Porque pasas a vivir a expensas de las necesidades, vicios y tejemanejes de los caseros. Porque estarás desprotegido. Porque tu vida se complicará (un episodio que me gusta mucho es cuando el inquilino tiene que gestionar las incidencias y reparaciones de la vivienda propiedad de su casero), carecerás de seguridad y será imposible hacer planes a largo tiempo, incluidos algunos tan fundamentales como tener hijos, estudiar o aligerar la carga de trabajo. Los alquileres acaban mostrándose como una solución eventual, durante un tiempo. Y encima y cada vez más, ante el crecimiento de las rentas, con menor o ninguna capacidad de ahorro para los inquilinos.

De este modo se produce un nuevo traspaso de rentas desde las clases trabajadoras a las clases rentistas. Estas por lo general, han consistido en pequeños propietarios también salidos de las clases productivas que parasitan un bien inmobiliario para beneficio propio. Pero a peor al mercado del alquiler han llegado grandes capitales y grandes propietarios, patrios e incluso extranjeros (la mayoría) para despojar de función social al alquiler, encariciendo hasta el absurdo los alquileres, generando conflictos a varios niveles en las ciudades y pueblos, y agravando la crisis de vivienda en España que tiene sus inmensas ramificaciones a nivel social, económico y político.


En cuanto a los consejos y procesos a seguir para alquilar una vivienda, muchos de ellos son los mismos o cuando menos similares a los que ayer veíamos cuando pensamos en comprar una vivienda. Pero evidentemente hay diferencia y procedimientos propios que es vital tener en cuenta para no tener futuras sorpresas. Y aún con todo, aún llevándolo al día, no dejando impagos, quejas o desperfectos, probablemente, por no decir seguro, vas a tener problemas.

El primer consejo es pensar detenidamente dónde y cómo queremos vivir. Analizar la zona donde vamos a buscar el alquiler, las ventajas e inconvenientes que tiene con respecto a asuntos como la disponibilidad de servicios, transportes y accesos, el tipo de vecindario, zonas verdes, etc. Lo mismo se puede decir en cuanto a las propias condiciones de la vivienda: número de habitaciones, baños, tipo de cocina, climatización, salidas al exterior, terrazas, portal, garaje, trastero, etc. No debe de olvidarse pedir al futuro casero garantías en el estado de la vivienda así como de sus instalaciones. Ya que estaremos de alquiler tendremos más libertad, en teoría, para amoldar estas situaciones ante nuestras necesidades, pero tenerlas claras de antemano ayudan para sobrellevar el pago de la renta.

Una vez sabemos dónde y cómo queremos nuestra próxima vivienda, vamos al mercado del alquiler. Concertaremos citas para ver los inmuebles que nos interesan y nos los enseñarán, por lo general, agentes inmobiliarios. En estas visitas es fundamental inspeccionar las instalaciones (grifos, cisternas, caldera, llaves de luz, manetas de puertas, de los armarios, que los cajones van bien, y las persianas). Examinar con mimo las paredes para ver posibles humedades, manchas o imperfecciones. Cuidado en este punto con los pisos "recién" pintados porque pueden tapar desperfectos que más tarde aflorarán. Lo mismo con las ventanas y puertas y el aislamiento que ofrecen ante el ruido o la contaminación. Examinar también con atención las instalaciones comunes: ascensor, portal, escalera, zona de trasteros, contadores y el garaje.

En esas visitas es pertinente cuestionar al agente, o al propietario si está presente, en cuanto al estado de todas estas cuestiones, a las normas de uso que pueda tener la comunidad. También hay que recabar información clave en cuanto a quién se hace cargo de las reparaciones, de los suministros, si es la primera vez que alquilan o no, el histórico de alquiler en su caso o por qué se fue el úlitmo inquilino. Evidentemente, si se percibe retiencia a satisfacer estas cuestiones, a mostrar documentación o incluso a hacer fotos del inmueble, mejor huir. Son señales ineludibles de que algo malo avecina.

 

Por ello el primer consejo es salir de la lógica individual para pasar a la colectiva. Ante esta situación general y la particular de estar sólo ante un casero (del tipo que sea) que es apoyado por la administración, la legalidad vigente y el sistema socio-económico es necesario asociarse. Compartir experiencias y encontrar lugares donde poder expresarse y sentirse acompañado ante esta lucha desigual y compleja. Por eso, si vives de alquiler o vas a hacerlo, no dejes para mañana lo de ponerte en contacto con el sindicato de inquilinos, el inquilinato, de tu ciudad o provincia. Si no existe, es recomendable hasta empezar a movilizar uno porque seguro que cerca habrá organizaciones y asociaciones que tengan el tema de la vivienda y del alquiler entre sus preocupaciones.

Por lo tanto, una vez que tienes un apoyo cooperativo, y con él, una asesoría o consultoría legal y de acción, habrá que tener en cuenta:

  1. Esto parece una tontería, pero ante la avalancha de contratos fraudulentos expedidos por inmobiliarias sin escrúpulos y el intrusismo de fondos buitre y corporaciones fundamentadas en la especulación financiera, es clave comprobar que quien alquila la vivienda, quien aparece en el contrato como arrendador es el propietario de la vivienda. Esto es fácil de comprobar. Se puede pedir una nota simple al registro de la propiedad o un certificado urbanístico al ayuntamiento donde se ubique la vivienda. Si se trabaja con un intermediario, una agencia inmobiliaria, te lo deberán dar sin problemas junto a al referencia catastral.

  2. El intermediario. Cuestión espinosa. Lo primero de todo es asegurarse de que tienen mandato expreso del dueño de la vivienda para negociar el alquiler. Una vez comprobado hay que tenerlos en perspectiva como figura mediadora entre arrendador y arrendatario, es decir, entre casero e inquilino. Eso no quiere decir que lo vayamos a ver como un árbitro independiente, ecuánime o neutral. Actuará a favor del dueño, por una razón muy sencilla: Cuánta más rotación de alquiler haya más dinero ganan.

    1. En este sentido viene una cuestión a tener en cuenta: ¿quién paga los honorarios del agente inmobiliario? Por lo general, se abonan a la firma del contrato. Y siempre se ha obligado a los inquilinos a que pagasen estas comisiones de intermediación lo que suponía, claramente, un abuso. Había jurisprudencia antes y desde mayo de 2023 con la entrada en vigor de la Ley 12/2023 es obligatorio que sea el dueño de la vivienda, el arrendador o casero, el que recibe los servicios de la agencia (asesorándole, enseñando el piso a interesados, redactando el contrato, etc.), y por lo tanto es quién tiene que pagar estos servicios. Evidentemente, y no me chupo el dedo, se lo repercuten al inquilino, bien en el precio final de la renta, o bien diciendo “si no quieres pagarlo, te dejo sin alquiler y me busco a otro que lo pague”.

  3. El contrato. Ni que decir tiene que es preciso leerlo con detenimiento y valorar en que cuestiones se puede negociar. Tiene que incluir necesariamente: el pago inicial, el valor de la renta mensual, la forma de pago, la duración del contrato, la posibilidad y naturaleza de prorrogarlo, actualizaciones de la renta (importante), quién asume los diferentes gastos (impuestos, comunidad, seguro deberían de ir de la mano del casero, y, suministros o pequeñas reparaciones del inquilino), condiciones de cesión, finalización del alquiler (con causas, justificaciones y plazos). Además, se agradece que adjunte fotografías con el estado de la vivienda y de los bienes incluidos, que deberán aparecer listados (inventarios) en caso de viviendas amuebladas.

    1. Imprescindibles en el contrato es la dirección, la referencia catastral de la vivienda, la cédula de habitabilidad y el certificado de eficiencia energética (obligatorio para viviendas de más de 50m2). De hecho aconsejo que se incluya una revisión de los equipamientos críticos como la caldera, radiadores, caldera o grifería antes de la firma del contrato. También son obligatorios adjuntar copias de los dnis de los implicados en el contrato.

    2. El precio. Tener en cuenta si el municipio o la zona donde se ubica la vivienda está declarada como zona tensionada, por lo que el precio máximo estará fijado y será ilegal tratar de firmar un contrato con un valor de renta superior.

    3. Actualizaciones de la renta. Asegurarse de que el contrato no incluya estas actualizaciones en base al IPC o al Índice de Garantía de Competitividad (IGC). Si bien estas subidas del alquiler están ya legisladas, si no aparecen en el contrato no pueden aplicarse. Esto quiere decir que en ningún momento pagaremos más que el valor firmado. Esto nos permitirá un poco de ahorro como inquilinos.
      En cuanto a si se incluyen en el contrato estas actualizaciones de la renta hay que tener 3 consideraciones:

      1. Bajo ningún concepto nos pueden exigir pagos retroactivos de la renta en base al IPC de años anteriores. Es ilegal y denunciable. Es decir, no nos pueden decir, “como no actualizamos al ipc de 2022 me tienes que pagar 67 euros del año 2023”. Repito: es ilegal, es denunciable y existen sentencias favorables a los inquilinos.

      2. Si que nos pueden devengar dentro de la actualización del año en curso el acumulado de años anteriores aunque no lo hubieran actualizado en su momento. Si por ejemplo para 2024 el baremo es de un 1,4%, ese porcentaje si podría aplicarlo al valor de la renta con el ipc de los años anteriores aunque no cobrarán la renta actualizada. Deberían calcular el valor de la renta con el ipc correspondiente de los años en los que no se aplicó, y desde esa renta calcular el porcentaje del año que si que quieren aplicar. Si que pueden hacerlo, pero mi experiencia con los caseros es que son tan vagos e imbéciles que no lo hacen.

      3. En cualquier caso, la actualización de la renta tiene como tope el valor máximo fijado por el gobierno y facilitado por el INE. Si dice que es el 2’3%, el máximo que pueden actualizar es el de 2’3%.

      4. Y aunque no lo sepáis, si se incluye la actualización de la renta a través del ipc, y éste es negativo se puede reclamar una actualización a la baja de la renta, y el casero estará obligado a aceptarla. Es peliagudo pedirlo por no hablar de que se dé un ipc negativo en esta España nuestra, lo sé, pero es una posibilidad real. En todos los casos, se debe anunciar la nueva renta con un mínimo de un mes de antelación a la fecha de finalización o renovación del contrato.

    4. La duración mínima del alquiler es de 1 año para el arrendador y de 6 meses para los arrendatarios. Es decir, a partir del medio año los inquilinos podrán abandonar la vivienda, realizando la comunicación pertinente (normalmente un aviso con un mes de antelación) sin tener que pagar indemnización. Mientras que la obligatoriedad para el casero será de 1 año. Si no cumplen esos plazos la parte perjudicada tendrá derecho a la indemnización, bien incluida en el contrato, o la fijada por la ley. La duración máxima del contrato de alquiler es de 5 años. Esto es, un arrendatario puede ocupar un alquiler durante esos 5 años sin cambios en las condiciones de renta, sólo pagando las actualizaciones por ipc, si son pertinentes. No nos pueden echar de un alquiler si no se ha llegado a ese plazo, y tienen que tener mucho cuidado de iniciar procesos de desalojo o ruptura del contrato dentro de ese plazo.

    5. Tras firmar el contrato la ley obliga a depositar la fianza en el organismo competente de la comunidad autónoma donde se celebra el contrato. El objetivo es dejar esa cantidad inmovilizada en una entidad neutral, dependiente de la administración regional (con competencias en materia de vivienda) y que ésta, quede disponible para ser devuelta al arrendatario de forma inmediata. Si bien, como digo es obligatorio el cumplimiento (artículo 7, decreto 147/1997) es conveniente comprobar que el arrendador ha cumplido con su obligación.

  4. Los suministros. Atendiendo a lo que se haya acordado en el contrato, por lo general, el inquilino se hará cargo de abonarlos. En ocasiones, y como parte de la gestión de la inmobiliaria intermediaria, está agiliza los trámites para dar de alta al nuevo arrendatario como depositante de los suministros (luz, agua, gas). Pero lo más común es que el arrendador “pase” las facturas al inquilino y este le transfiere las cantidades. Recomiendo la primera posibilidad, siempre teniendo claro el dar de baja en tiempo y forma los suministros, o mejor dicho, tu perfil en los suministros de la vivienda, comunicando al intermediario y al casero que se va a pagar hasta tal día. Por lo general, al finalizar el contrato, la fianza queda dispuesta para pagar esos últimos suministros. Pero esto tenéis que saber que es ilegal, y que el deber del casero es restituirla íntegra (si no ha habido desperfectos o impagos que puede demostrar) y por parte de los inquilinos, el de pagar las facturas hasta la fecha de ocupación de la vivienda. Es por eso importante, adjuntar en la comunicación de fin de contrato, el día hasta el que se ocupa la casa que será el día hasta el que se hacen responsable de los pagos.

  5. El estado de la vivienda. No será la primera, ni la segunda, ni la quinta vez que entro en una vivienda y me como la mierda que han dejado los anteriores ocupantes. En otros países europeos, por ejemplo en Países Bajos, es obligatorio por ley que el arrendador y/o la agencia intermediaria adjuntar la factura de una empresa de limpieza que ha dejado en perfectas condiciones la vivienda. Aquí sería un trato justo para con los futuros arrendatarios, sobretodo si se consigue que este gasto no se sufragará en la siguiente renta. Pero es que muchas y muchos estamos hartos de entrar a vivir en viviendas que no reúnen unas condiciones mínimas o no cumplen con un estándar de limpieza. Suelos, techos, detrás de los electrodomésticos (que también resulta conveniente hacer una inspección del estado de los mismos, sus años de uso incluidos), cocina, baños, terrazas, ventanas,… son algunas de las instalaciones que acompañan la vivienda y que se supone que ante la entrada de un nuevo inquilino son responsabilidad del casero tener en óptimas condiciones. En todo caso, y aunque no sea obligatorio por ley, se puede negociar a la hora de la firma del contrato, o bien, lo que yo hago, es demostrar con fotos el estado lamentable de la vivienda, y así forzar al casero a asumir después de la firma el pago de una empresa de limpiezas. Y en las cuatro ocasiones que lo he intentado ha colado.

  6. Reparaciones. Pueden ser estructurales o de bienes concretos, y pueden deberse al deterioro natural, a un mal uso o a una negligencia por parte de los ocupantes actuales o pasados de la vivienda. La ley indica que en cualquier caso el arrendador debe gestionarlas, esto es, buscar profesionales y productos que solventen la incidencia, y por supuesto, hacerse cargo del pago de las mismas, porque al final son mejoras que se incluyen en su propiedad. Pero lo general, es que mientras se produzcan cuando tu estás usando la vivienda, el casero delega en ti la gestión de esta incidencia y luego ya se ajustará el pago a través de una rebaja en la siguiente renta mensual. Conservar y adjuntar siempre las facturas porque en el caso de pagarlas vosotros, luego incluso os las podéis desgravar (en vez del casero).

  7. Fin del contrato.

    1. Somos los inquilinos quienes abandonamos la vivienda. Imprescindible comunicar la fecha de desalojo de la vivienda y fin del contrato con al menos un mes de antelación y por escrito (siempre que el contrato no especifique una fecha de aviso mayor y/o un medio de comunicación determinado). Si hay que dar de baja suministros, incluirlos en la comunicación y la fecha y forma hasta la que se hace responsable del pago. Recordar: puedes rescindir el contrato sin penalización en cualquier momento cuando hayan pasado 6 meses desde la firma de este documento.

      1. Tema de la fianza. Abro aquí un particular. Dependerá de la “salud” o bienestar que tenga la relación entre casero e inquilino. Yo ya he tenido de todo. En las buenas y normales, lo lógico es que se pague ese último mes como un mes más, se abonen las últimas facturas de suministros cuando lleguen (aplicando desgloses si es preciso) y se te devuelva la fianza íntegra en tiempo y forma.
        En las malas y muy malas, y también en caso de que nos echen, lo que recomiendo es no pagar el último mes e indicar que esa fianza depositada es el cobro de la renta de ese último mes y que al finalizar se harán cuentas. Es una ilegalidad o una a-legalidad cuando menos, que me recomendaron hasta 3 abogados diferentes en su momento, porque ante la explicación del caso todos convenían en “
        haz esto porque no te va a devolver la fianza”. Por cierto, si la cosa se empieza a ponerse fea siempre ayuda presentar escritos bien redactados, que se note que son de mano de un profesional de leyes para tener al casero acojonado.
        La devolución de la fianza tiene un plazo máximo de 30 días desde la devolución de las llaves, y pasado ese plazo el inquilino debe reclamar intereses de demora (artículo 36 LAU).
        Ah, se me olvidaba, siempre me han devuelto la fianza, si no entera, casi siempre, una parte proporcional mayor que la que me correspondía.

    2. Nos han pasado el burofax para que abandonemos la vivienda. Aquí hay varios casos pero todos se basan, fundamentalmente en que quieren ganar más dinero con el alquiler:

      1. En primer lugar hay que recordar que dentro de los primeros 5 años de vigencia del contrato, no pueden echarnos de la vivienda, a menos que inicien procedimientos extraordinarios, y que además están muy determinados en la ley y casi siempre por el mismo contrato de alquiler, como puedan ser por impagos de la renta, desperfectos continuados y demostrados en el bien y la propiedad, comportamientos antisociales, etc.

      2. Indican que necesitan la vivienda para el uso de un familiar. Por mi experiencia esta es la forma más habitual que usan los caseros para desalojar inquilinos con los que están descontentos. Pero ojo, porque sobre el papel, sobre la ley, no lo tienen tan fácil. En primer lugar, tal causa debe estar recogida en el contrato. Si no aparece es ilegal acogerse a ella. Si efectivamente aparece el arrendador tiene que demostrar la “urgencia y la novedad de la situación que implica la necesidad de la vivienda”. Esto es, tienen que acreditar que el familiar indicado necesita vivir en esa vivienda por una situación de fuerza mayor, sobrevenida de imprevisto en tiempo reciente y que carece de otra forma de alojamiento. Tienen que demostrar, con declaración jurada de por medio, que ni el casero, ni ese familiar tienen más viviendas en la localidad. Cosa bastante fácil de comprobar porque deben de aportar los dnis de los familiares involucrados y automáticamente puedes hacer una consulta al registro de la propiedad (pangado la tasa, claro). También tienen que adjuntar un compromiso para que en un plazo inferior a 3 meses estar instalados en la vivienda y empadronados en la propiedad. Si no se cumplen estos requisitos el desalojo es ilegal de pleno derecho, es denunciable y los inquilinos tendrán derecho a indemnizaciones por daños y perjuicios, incluida la vuelta a la vivienda con la misma renta y por un nuevo período nunca inferior a 3 años.

    3. En cualquier caso, deberás desocupar la vivienda en la fecha indicada y dejarla en las mismas condiciones en las que te la encontraste (lógicamente a menos que haya habido intervenciones o reparaciones estructurales de la vivienda). Por ejemplo, si se estropeo un grifo y el casero pagó su reparación, el grifo se queda; si lo compraste y arreglaste tú, te lo puedes llevar, aunque recomiendo no hacerlo. Entregarás las llaves con todas las copias. Realiza fotos del estado de la vivienda el día de entrega de las llaves. Haz las fotos donde se vea claramente un periódico del día, como prueba de vida. Esto es un seguro ante posibles reclamaciones. Y por supuesto ante el caso de que tu tengas que denunciar a tu ya ex-casero (lo mismo si hay que denunciarlo con el contrato vigente).

Por último, no dejes de tener en mente y a mano la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). Te aseguro que tu la conocerás mejor que el casero y que los intermediarios (y a veces, incluso que abogados “especializados en materia de vivienda”), y simplemente con parafrasear, citar o adjuntar artículos a tu favor en las comunicaciones con tu casero, tanto formales como informales (dichoso grupo de whatsapp) harán que todos bailen a tu ritmo. Aunque sea temporalmente.


Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

Ahora que ya está aquí el veranito con su calor plomizo, pegajoso y hasta criminal, se llenan las terracitas para tomar unas...