Aunque en este mismo blog no todos los años he dedicado un rato a escribir sobre el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, todos los años y todos los días, es necesario recordar que la igualdad es el objetivo. Que es un derecho humano y que no debe discriminarse a nadie por el hecho de ser mujer. O por ser pobre. O de otra raza u otro color de piel distinto al nuestra.
Pudiera parecer que no hay que recordarlo día a día, no sólo esta efeméride, que aún así aprovechamos para reflexionar, para intentar ser mejores en esto tan necesario y tan vital de acompañar a las mujeres en su lucha por la igualdad, y en no ponerles más barreras, techos de cristal. En acabar ya con las actitudes machistas, sexistas, con los abusos y con la tolerancia hacia convenciones sociales que impiden de facto la igualdad, suponen un lastre a la dignidad de las mujeres, y encima, les causan dolor y aflicción.
¿Hace falta celebrar y reivindicar este día? Si, sin duda. Sólo basta con ver los titulares de las últimas semanas:
-
Sarah Santaolalla denuncia en redes una "agresión física" por parte de Vito Quiles y "sus matones"
-
¿Por qué los discursos antifeministas ganan terreno entre los más jóvenes?
-
Una subinspectora de Policía demanda al comisario Emilio de la Calle por acoso sexual y lesiones
-
Detenidos tres menores de 14 y 15 años por violar a otra menor en València
-
Una segunda mujer denuncia a Íñigo Errejón por agresión sexual
-
Una segunda mujer denuncia haber sido víctima de "acoso laboral" por parte del ex DAO
-
El futbolista Achraf Hakimi será juzgado por violación tras la denuncia de una mujer en 2023
-
Un inicio de año de terror machista: por qué siguen las instituciones sin llegar a las víctimas
-
El rapero Costa, investigado por violencia machista, queda en libertad con una orden de alejamiento
-
Dimite el director del Instituto Canario de la Vivienda después de ser procesado por delito sexual
Y podría continuar eh....
Y esto sin poder hablar, porque queda fuera de la inmediatez diaria y de la atención mediática, el terrorismo de sala de estar, la misoginía del sistema heteropatriarcal, los abusos en el entorno laboral, así como la desposesión del trabajo de las mujeres sumido en la dinámica de la desigualdad alentada por el capitalismo.
Todo esto indica que seguimos sin ser capaces de revertir este sistema perverso e indigno que oprime a las mujeres por el hecho de serlo y lastra sus vidas y su futuro. Ya no es que la ley se convierta en ineficaz o insuficiente. En que no estén dotadas las policías para ayudar y proteger a las mujeres (que ya es grave). O que los servicios sociales aparezcan atados de pie y de manos para apoyar a las maltratadas. Es que no podemos tolerar o permitir que se menosprecie la vida de las mujeres. Que se afirme que la igualdad ya se ha conseguido, cuando los ejemplos de la desigualdad y la opresión están tan presentes y son tan continuos. Cuando logros y derechos aparentemente conseguidos, como el aborto, la libertad sexual o el acceso a los medios de comunicación, son de nuevo atacados dentro de esta oleada fascista. Cuando se sigue atacando y minusvalorando el valor y dignidad de las mujeres por su aspecto físico, convertidas en objeto de posesión sexual del hombre. O cuando en el trabajo se reproducen los casos de acoso y abuso. No podemos quedarnos callados, ni quietos. Ni ellas. Ni los hombres solidarios.
Frente a la legítima y necesaria activación de las mujeres en el feminismo está la reacción visceral y depredadora de los machistas y sus voceros que quieren hacer creer que “el feminismo ha ido demasiado lejos”, “que ya no se puede decir nada, ni un piropo”, o que “el feminismo es una amenaza a los hombres”. Pues no, no lo es y no lo ha sido nunca, y si se es tan poco hombre para sentirse amenazado por las ansías de libertad y dignidad de las mujeres, revisa tu bragueta y sobretodo tu cerebro.
La lacra de la violencia de genero, lejos de frenarse o atenuarse, parece que este año pretende batir un siniestro récord. Si durante 2025, 48 mujeres murieron a mano desus parejas o ex parejas (los datos no oficiales disparan las cifras), durante los meses de enero y febrero de este año fueron asesinadas 10 mujeres y 2 menores, dejando además un terrible reguero de decenas de niños/as huérfanos y huérfanas.
Hay que denunciar el nulo compromiso político de muchos Gobiernos, de la derecha y del sistema capitalista neoliberal para erradicar la violencia contra las mujeres, así como la desigualdad y discriminación que padecen en el ámbito laboral.
Y no puedo dejar de recordar la situación de mujeres que no tendrán su 8 de marzo y por las que es necesario movilizarse aún mucho más, por sufrir una mayor discriminación por el hecho de ser mujer. Mujeres, de todas las edades y estratos, en sociedades fundamentalistas, retrógradas y de corte fascista, que proliferan en todo el mundo, uniendo a la desigualdad por ser pobre, desheredada, víctima de una guerra o un exilio, de la prostitución y la trata, del hambre y la enfermedad, y también, desgraciadamente cómo no, por ser mujer.
El 8 de marzo hay que levantar la voz por los derechos laborales, la eliminación de las desigualdades de las mujeres y contra la lacra de la violencia de genero. Por la falta de respeto a los derechos humanos y civiles de todas las mujeres en el mundo.
Hay motivos de sobra, para hoy 8 de marzo de 2026, salir a las calles y seguid acompañando a las mujeres. A nuestras esposas, novias, parejas, amantes, amigas, madres, hermanas, compañeras.
Unos enlaces para dar contexto:
El trabajo doméstico: Dignidad, derechos y necesidad, marzo de 2025
La Reacción de la Reacción, marzo de 2019
8 de marzo: Huelga Feminista, marzo de 2018
8 de marzo: Día de la Mujer Trabajadora. Reivindicativo y festivo para acabar con la desigualdad, la violencia y la precaridad, marzo de 2017
8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora: Mucho que luchar, marzo de 2016





