miércoles, 28 de diciembre de 2016

Los silencios del Rey

Españoles buscando la maravillosa España que describió su majestad la pasada Nochebuena

La pasada Nochebuena, como es habitual, el Rey, Jefe del Estado dio su tradicional discurso navideño a la nación. Como viene siendo habitual en mi caso los últimos años no vi tan magnánima puesta en escena y reserve unos minutos el día de Navidad para leer la transcripción.
Lo primero a añadir es que parece que no fui el único, puesto la emisión multi-cadena del Mensaje de Su, de ellos, Majestad ha marcado un mínimo histórico en share, dejando bien claro y con datos en la mano, que la crisis del Régimen del 78, el desmoronamiento del tardo franquismo españistaní, y las ansías republicanas de la ciudadanía ante tanta altanería, inmoralidad, corrupción y estupidez borbónica no son sueños de una minoría, ni estados de agitación, ni corrientes de opinión interesadas... Son realidades. Son metas y objetivos alcanzables para hacer de este país un lugar más digno donde vivir y construir una sociedad donde justicia y libertad no fueran meras palabras con significado prostituido.
Después de todo el proceso de renuncia del anterior monarca; entronización de éste; campaña publicitaria de los medios del capital de exaltación de las capacidades de “el preparao” y de la “maravillosa” familia real, no era mi intención dedicar unas líneas (otra vez), y el tiempo en juntarlas, a éste evento de infamia. Pero las mentiras descaradas, las medias verdades interesadas, los lugares comunes y la superficialidad sobre la que surfea el principito del estado de las cosas en #Españistán, resulto tan vomitiva que me he puesto a la tarea.
Y es que, el mensaje del rey, no nos representa. El mensaje de la realeza, no refleja la realidad. Una vez más el rey, como institución, sin importar el nombre y el ordinal (aunque si el apellido) hizo un ejercicio de militancia con los poderes fácticos del estado y sobretodo con la Transacción, que no Transición a la democracia. Lo hace por convencimiento y por conveniencia porque sabe de su supervivencia como rey y la de su familia se basa en la imposición del atado y bien atado.
Sólo ahí y sólo así se concibe lo leído de su discurso que más me encabrono. “No hay que reabrir viejas heridas […] por los riesgos que conlleva”. Y se queda tan pancho. Y tan borbón. Es que esas heridas no se han cerrado nunca. Esas heridas se han infectado y carcomen el ruinoso edificio dictatorial y fascista que había en 1975 y que con remaches de escayola y artificio habéis querido constituir en democrático.
Hoy 80 años después del estallido de la Guerra (in) Civil todavía hay más de 150.000 desaparecidos del bando republicano esparcidos por todo el territorio nacional. Eres regente del estado con más fosas comunes y asesinados bajo represión por sus ideas y creencias de occidente, sólo superado a nivel mundial por Camboya. La Amnistía a los criminales de guerra y represores de dictadura entró en el mismo paquete que la corona que llevas puesta y hace que los asesinos fascistas hayan llevado y lleven una vida de lo más normal. Miento, de lo más normal, no. Fueron condecorados y mandamases recibieron cargos en el cuerpo del estado y en consejos de administración de empresas, y otros, los que golpeaban y torturaban y apretaban los gatillos, pensiones máximas. Es decir, están forrados, premios por sus leales servicios al fascismo.
Los monumentos y reconocimientos que vanaglorian a los vencedores lustran todavía hoy nuestras ciudades y paisajes, y siguen imponiendo una visión sesgada de la realidad. Por lo tanto a la hora de hablar de “no reabrir viejas heridas” hay que decir que primero habrá que cerrarlas y para ello es necesario asumir la legalidad internacional contra los crímenes de lesa humanidad y dar reconocimiento público de quienes fueron las víctimas, que defendían la legalidad expresada por el sufragio del pueblo, y quienes se levantaron contra esa decisión, y quienes se lucraron masivamente manejando desde detrás y anclando a éste país en la miseria y la indignidad durante 37 años de dictadura y una transición a la democracia que ya dura demasiado.
A mi me daría vergüenza reinar en un país donde la impunidad, la amnistía por amnesia y el orgullo de los vencedores enfanga todo propósito de progreso. Y por eso suscribo y apoyo la campaña de denuncia ante el Defensor del Pueblo interpuesta a raíz de tu mensaje, de quienes nos sentíamos vilipendiados como defensores de la Memoria Histórica. Pero claro, soy un radical de izquierda. Y a mucha honra.
Otra buena parte de la legitimidad de su corona está en el actual modelo de Estado, tanto desde el punto de vista formal institucional, como de la realidad de una única España. Sin citar ni una sola vez a Cataluña, pero con referencias deja claro que apoya la actitud y acciones del PP y los artesonados del estado franquista (tribunales) para mantener a Cataluña dentro de la nación, sin ningún tipo de cesión en un proceso de negociación entre iguales, y mucho menos de escuchar la opinión del pueblo.


Sin embargo, mucho más ofensivos me resultaron los silencios del monarca en su discurso navideño.
Volvió a caer en la legitimidad de la política institucional y los partidos políticos tradicionales, quienes por cierto lanzaron, PP, PSOE y Ciudadanos un mensaje a una voz congratulándose “del gran rey que tenemos”. Para el rey, al igual que para estos partidos no hay política más allá de sus instituciones donde usurpan la voluntad popular. El rey olvida premeditadamente que el 26J, el 67% de los votante no quería a Rajoy de presidente. Luego vino el golpe de estado en el PSOE y parece que todo volvía a funcionar para orgasmo del capital, la troika, los bancos y los empresarios que podían continuar exprimiendo y explotando a la clase trabajadora inmisericorde mente, al tiempo que entre unos y otros esquilman los derechos sociales (dependencia, sanidad, educación, etc.) haciendo negocio con ellos. Aplican mordazas para acallar la protesta social y así “España sigue siendo una gran nación”.
Sin embargo esto, para el Rey no es política. Y no sucede. Para el Rey y quienes salen a vitorear su mensaje el día después, el modelo político es incuestionable y reviste salud. Para todos ellos las mareas y las gentes que defienden la sanidad, los hospitales públicos, las universidades públicas y la educación no existen o son esporádicos. La PAH o las luchas de las organizaciones de consumidores. Quienes se enfrentan ante los colapsos ecológicos y las agresiones a nuestro medio ambiente por parte del capital. Las protestas contra la tauromaquia. Las huelgas sectoriales, las Iniciativas Legislativas Populares que son frenadas sin vergüenza en el Parlamento... los libros, los blogs, las pancartas en los balcones... el pensamiento critico. Todo esto, no existe en #Españistan. No es política, y por lo tanto no requiere atención. El mensaje del Rey es continué en su casa, en su sofá y ponga el fútbol. No hay nada de que preocuparse. Lamentable.
Chirrió el silencio con la corrupción, que sigue instalada en el funcionamiento colectivo y nacional. Por supuesto, paso por alto la situación de su hermana y cuñao. Y con ese bagaje moral de no reconocer lo que uno tiene dentro de su casa, no iba a salir a leerles la cartilla a PSOE y sobretodo PP que han robado a manos llenas de las arcas de cada administración que han tenido la desgracia de gestionar. Y mucho menos nos iba a decir a la ciudadanía que también tenemos que cambiar nuestra mentalidad para ser más solidarios y a la vez vigilantes y censores contra la corrupción. Cualquier tipo de corrupción.
Pero si hubo un silencio que me lanzo a escribir estas líneas fue sobre la situación de la mujer en España, donde el machismo campa a sus anchas. No ha terminado 2016 pero en #Españistan han sido asesinadas dos mujeres por sus parejas o ex parejas cada semana. Un terrorismo de sala de estar, doméstico y acomodado al sentir español tradicional y ultra católico que no ha sabido amoldarse al siglo XXI, y que sigue viendo y lanzando ese mensaje, a la mujer como un apéndice del hombre, de su propiedad, y cuya felicidad, la de la mujer, se tiene siempre que supeditar a la familia y la satisfacción del hombre.
En las fiestas tradicionales de éste país se siguen produciendo violaciones y actitudes hacia la mujer sexistas. La publicidad sigue usando el cuerpo de la mujer como un instrumento de placer y elemento de estatus del hombre. Hace falta un cambio de mentalidad y una educación para que las generaciones venideras no tengan esta lacra en sus vidas. Para que las que hoy son niñas puedan vivir su vida adulta, tanto profesional, personal, afectiva y sexual con garantías de igualdad con los que hoy son niños, y que estos reconozcan el valor y la dignidad de quien tienen como compañera de estudios, de trabajo, familiar, vecina, desconocida, amante, etc.
Pero al rey esto no le preocupa o no le parece lo suficientemente importante para dedicarle unas pocas palabras en los 15 minutos que al año tiene a bien, éste sujeto en dedicarnos a su plebe. Tampoco al florero de su mujer, y una vez más, perdió la oportunidad de exigir una política de cuestión de estado contra el machismo y por la igualdad entre sexos, que además hubiera traído una mejora en la cuestión de la tolerancia a quienes son, viven, piensan, sienten y aman distintos a nosotros, a la ortodoxia católica.


En definitiva, por todo ello, una vez más, me declaro ciudadano, no súbdito y mi deseo para 2017 es que sea un año de cambio, revolución y República.


jueves, 22 de diciembre de 2016

La Guerra de Siria y su principal víctima: La verdad

 
Éste es un escrito de guerra y periodismo. Pero no de periodismo de guerra. No de enviados y equipos especiales desplazados a la zona de conflicto. De cascos o chalecos identificativos, de cohabitación con traductores, conductores o guías, ni tampoco de empotrados en las filas del intervencionista. Y mucho menos de testimonios y retratos de víctimas y victimarios.
Habló de Siria. De una guerra incivil sobre la que continuamente se ha pasado de puntillas por los medios generalistas, que en Españistan, es sobretodo la televisión.
Utilizo el deleznable conflicto en Siria para denunciar el periodismo de trinchera, no como lugar físico de barro, sangre y miedo, sino como escenario simbólico para defender y ejecutar un relato de la realidad interesado y vasallo con el discurso dominante, imperialista y que no tiene ningún reparo en cambiar opiniones y hechos, en vestir como represores y represaliados a individuos y grupos con tal de mantener una línea editorial afín al interés económico de la élite oligarca y neoliberal.
Siria y sus personajes han pasado diversos estados en los últimos 30 años. Ubicada en Oriente Próximo, el avispero mundial por autonomía ha sido parte activa de la relación de tensas fuerzas entre territorios y nacionalidades, por supuesto religiones y grupos étnicos, y sobretodo intereses geoestratégicos, accesos y derechos sobre recursos naturales y energéticos, así como presiones entre potencias mundiales.
Tras las guerras por la Independencia frente a Egipto con apoyo de Reino Unido, Francia y Turquia en los años 40 y 50 Siria se constituía como República Independiente, y tras unos años de relativa calma y progreso, entraba en los 70 con el Golpe de Estado de Hafez Al-Assad y su partido árabe socialista Baath.
Durante 30 años frenó no sin vehemencia y episodios polémicos como la masacre de Hama, las ansías de grupos islamistas, como los Hermanos Musulmanes. Con medidas seculares y formando parte del grupo de dictadores aliados de Oriente Medio y el Magreb (Túnez, Argelia, Egipto, o el Irak de Saddam hasta la invasión de Kuwait y los Emiratos) frente al bloque impuesto por Irán, Libia, Líbano o Jordania. Formando parte de éste bloque aliado de Estados Unidos, Siria vivió un progreso mejorando ostensiblemente en los índices de calidad de vida, tanto en alfabetización, como en incremento de esperanza de vida.
Eran los años “buenos” y a Occidente no le pareció mal que a la repentina muerte de Hafez, le sucediera como Presidente su hijo Bashar al-Asad. Y pudiera pasearse por los estamentos internacionales. Incluso, y no se me olvidan, aquellos reportajes tanto de diarios con prestigio, como aquel El País, o de publicaciones de papel couché, que no tenían ningún reparo en usar su aseada imagen para ensalzar la del heredero a la corona española, Felipe “el preparado”, y que incluían y presumían de una buena amistad entre “ambos jóvenes líderes”. Como digo, eran los buenos años.
Pero la historia fue avanzando y cambiando. Las relaciones de fuerzas de Oriente Próximo cambiaron, sobretodo a raíz de la bochornosa, injusta, condenable e ilegal intervención de la alianza encabezada por el Estados Unidos de George W. Bush en Irak, que conocemos como “La Segunda Guerra de Irak”. De entre las muchas consecuencias de aquella barbarie, más allá del genocidio y los crímenes de guerra cometidos, de la mayor inseguridad instalada en todo el planeta, están las consecuencias económicas que pasaron y pasan por el flujo de petroleo desde los emiratos feudales de Oriente Medio encabezado por Arabía Saudí y los balances de cuentas de las trasnacionales americanas que primero quisieron aprovecharse y luego no quisieron que la situación afectarán sus balances.
Así, con este motivo subterráneo, aprovecharon las legítimas protestas en aras de mayor libertad y democracia al calor de las conocidas como “Primaveras Árabes” para agitar la situación interna de Siria que han provocado esta cruenta guerra. Desde luego, nadie con un mínimo sentido libertario y democrático castiga aquellas movilizaciones y aquella revolución hermana, donde estaban las clases trabajadoras cansadas de tanta corrupción y nepotismo, pero protagonizadas, las movilizaciones, por jóvenes y mujeres. Estoy seguro que a todos y todas nos parecieron aberrantes las represiones y la violenta contestación autoritaria del régimen de al-Asad.
Pero parece que a algunos, incluidos miembros de la izquierda bien intencionada y usurpadores del respaldo del movimiento obrero, obvian que aquella revolución fue apoyada directamente por grupos islamistas vinculados a Al Qaeda y al incipiente Daesh (Estado Islámico) que eran utilizados por Estados Unidos y Arabía Saudí para agitar el avispero de la zona y poder mantener y aumentar sus rendimientos económicos en la zona.
A aquellas movilizaciones y a esas represiones le siguió de una manera extraordinariamente rápida el enfrentamiento abierto y la declaración de Guerra Civil en Siria. “De la nada” surgieron las armas de los que se pasaron a llamar insurgentes. Y automáticamente la respuesta militar del régimen de al-Asad, con ocupación de zonas por parte de esos insurgentes que rápidamente formaron a pasar parte de Daesh y de su califato islamista que también es fascista, machista, retrógrado, feudal y aberrante.
Y decía “de la nada” pero con intención. Porque realmente los armamentos, equipamientos y suministros de Daesh en Siria vienen de Arabia Saudí en su afán de boicotear la zona en beneficio propio por su primacía en Oriente Medio frente a Irán. La inteligencia americana también asesoró y financió a esos “insurgentes” y pronto, de manera totalmente alegal y oscura se reanudó el tráfico de petróleo por los oleoductos de Siria que Daesh tenía en posesión, y pasando con camiones a Turquía, producto que no ha pasado por ningún filtro, ni control económico internacional, dando un dinero que ha ayudado a organizar toda la infraestructura de Daesh en la zona y también financiar sus acciones en Occidente que ha pasado a ser las esporádicas acciones terroristas en Europa en los dos últimos años, y las más continúas en África (Nigeria, Somalía, Níger, Egipto, Sudán,...) o ya en Yemen, donde Arabia Saudí tanto de forma directa como con Daesh a violentado el país para generar otra cruenta Guerra Civil.
Durante 5 años Siria se ha desangrado sin violentar en demasía la plácida comunidad internacional. El país se dividió entre la zona controlada por el ejército y la zona que pasó a formar parte del califato islámico de Daesh, (junto a territorios de Irak). Se procedió a la guerra de trincheras y acciones terroristas que afectaron como siempre a la población civil, verdadera víctima.
En estos 5 años la crueldad se ha instalado en el día a día de los sirios y sirias, produciéndose un éxodo de refugiados tratando de escapar de la barbarie de los yihadistas y que ya refleje en este blog, se han acabado agolpando ante las verjas y el Mediterráneo ante una Europa neoliberal y fascista, insensible, acomplejada e insolidaria.
Los combates, pueblo a pueblo, barrio a barrio, casa por casa han sido la constante. De un lado Daesh con su visión intolerante, fascista y regresiva de la vida. Del otro el estado Sirio, al que no vamos a idolatrar, que trata de mantener la vigencia del estado secular sirio, acompañados por el pueblo apátrida de los Kurdos y su PKK (Partido de los Trabajadores) de ideología comunista y revolucionaria que una vez más se ha erigido en defensor de la libertad y el derecho a la vida de la población.
Pues bien, hasta que Rusia no ha tomado parte activa de la contienda dando apoyo aéreo al gobierno de al-Asad el silencio ha sido la forma con la que los medios generalistas han tratado este tema. Primero el silencio y luego la ignominia frente al drama de los refugiados. Un silencio cómplice que cuando ya no ha habido más remedio se ha convertido en un altavoz de los intereses imperialistas, dando pábulo a los insurgentes. Esos mismos que son los terroristas que violentan el mundo hoy en día, son presentados en las sobremesas europeas como libertarios que luchan para borrar al al-Asad y su regimen del gobierno sirio. No hay dolores en ponerlos como defensores de mujeres y niños, y como víctimas de un imperialismo, el ruso e iraní.
Es de un bochorno tremendo la imagen que las empresas que son los medios de comunicación de masas están dando de este conflicto. Al silencio, le ha seguido una visión sesgada e interesada por poner a los victimarios como víctimas, confundiendo a la opinión pública, para poner siempre a “papa” yankee como el bueno, sin hablar en ningún momento de las injerencias de Arabía Saudí (esa aberración medieval que permitimos en el concierto internacional en pleno siglo XXI) y el papel que jugamos nosotros como consumistas irracionales de petróleo y combustibles.
¿Dónde queda la ética periodística? ¿la deontología profesional? ¿Dónde ponemos la verdad y la responsabilidad como cuarto poder de ofrecer a la ciudadanía un relato fidedigno y crítico para que éste extraiga sus propias conclusiones?
La Guerra Civil de Siria ha supuesto la demolición total de un país y un drama humanitario entre muertos, heridos y refugiados superior a lo visto en los Balcanes o en Ruanda en los 90. Pero también ha supuesto una palada más de tierra e indognimía en la profesión periodística. Un periodismo que ya va herido de muerte, por dilapidar su caudal y función social vendido a los intereses económicos de los poderosos y alejado de los problemas de la gente a los que debería de dar voz e instrumentos para expresarse y comprender la realidad.
Deseo ferviente de que termine la Guerra en Siria. De que se desintegre y acabe definitivamente con Daesh y esa visión fascista del islamismo sustentada por el concepto medieval saudí financiado con nuestro consumismo de coches y manufacturas. Acabemos con la guerra y acabaremos también con los atentados terroristas. Y deseo ferviente de recuperar un periodismo de calidad, sostenible, que comprenda la trascendencia de una profesión vocacional para la mejora y el progreso de nuestro mundo.
Esos son mis deseos para 2017.


miércoles, 21 de diciembre de 2016

El ataque de los clones



Te rodean. Te presionan y condicionan. Influyen en tu día a día, en cada noche. En tu vida cotidiana juegan un papel. Forman parte de un decorado subyacente de tus rutinas, que se repite cuando haces algo poco habitual ya sean vacaciones, escapadas o improvisaciones. Están siempre ahí, pero pocas veces los sientes. Es más, tal es su grado de adaptación, su característica normalidad en la formalidad, que cuando percibes su presencia y esencia, trasciendes y logras comprender un poco más el contexto. Este hoy en día en occidente. En sus democracias formales bajo el muro del fascismo capitalista.
Son los clones. No en un sentido estricto de la palbra, en una definición de diccionario. Hay individualidad; existen en principio como seres propios y sujetos únicos, con su dni, su nº de la seguridad social. Un número de teléfono móvil y un email. Constatan un desarrollo físico autónomo y propio. Tienen una fisionomía reconocible y única. Desnudas y desnudos, los puedes diferenciar.
Pero incluso así, despojados de materiales y convencionalismos guardan un reverso siniestro. Así individualizados, muchos de ellos, ven una mayoría entre sorprendente y abrumadora han adquirido patrones, hábitos y conductas y formalismos que los han homogeneizado, robado buena parte de su identidad y desarrollo personal y con ello mutado lo que debería ser una sociedad diversa, espontánea, rica y enriquecedora, en un pastiche compacto en forma de masa.
¿Todavía no sabes de que hablo? ¿Aún no habéis percibido a vuestro alrededor lo que digo? Pues están ahí. En la calle, en el autobús que coges cada mañana; en los centros comerciales o de ocio. En las aulas y en los centros de trabajo. Están con nosotros, y algunas veces hasta somos nosotros.
Hoy en día nuestra sociedad capitalista está viviendo un proceso a marchas forzadas de homogenización y de universalización de una srie de pautas y condicionantes que como fin buscan reducir al mínimo, el disenso y la confrontación de ideas, para en un último estadio hacer desaparecer la libertad.
La cultura de masas y las modas aceleran en un discurso que uniforma occidente tanto en el plano físico, como avanzando en el proceso moral, ideológico y mental.
Un simple paseo por una calle cualquiera de nuestras ciudades (este es un fenómeno que aunque crece en cualquier contexto es perentoriamente urbano) y no harás de ver repetidos, una y otra vez, los mismos patrones. Con cada vez, más parecidos en aspectos formales e identitarios, lo que no hace tantos años era una división por tribus urbanas, los estratos en edad de menores de 35 años, los hombres y mujeres, chicas y chicos, maduran y buscan una identidad personal que no deja de ser una imagen o espectro repetido por los distintos tipos de publicidad y los medios de comunicación dominados por un número minúsculo de grandes propietarios.
Las gorras, los pantalones anchos, las mechas californianas, las ondas imperfectas, los pendientes de brillantes, los vaqueros desgastados, los pintalabios... y así podíamos seguir desgranando multitud de productos estéticos y de vestimenta que cumplen pleitesía al culto a la imagen por encima de todo lo demás.
Todo forma parte de la iniciativa del sistema para imbuir a cada individuo en un dogma de ser aceptado en la masa social. Para es necesario abrazar un pensamiento único impuesto por la televisión y el resto de medios de persuasión que sirven al brazo de su amo, el capital. Con ello se elimina, poco a poco, la expresión personalizada, el espíritu libre, la madurez autónoma y el pensamiento propio. Nuestros jóvenes sufren una presión que generación a generación va en aumento por encajar, para huir del rechazo social. Las expresiones individuales y el desarrollo físico condicionan la adolescencia y cada vez más la infancia uniformando a los jóvenes, robando su esencia como personas y eliminando lo que debía ser un característico espíritu rebelde, o más bien mutándolo a una serie de inconformismos formales y en apariencia que son muy lucrativos para el sistema, pero que en nada cuestionan el sistema.
Así ante este rechazo y temor se adquieren productos y hábitos de consumo que incuso llegan a poner en peligro la salud, tanto física, como psicológica de las personas.
Incluso se va más allá y se llegan adoptar patrones de comportamiento que rayan y sobrepasan lo maleducado y lo delictivo por el simple hecho de "ser coool", "ser guay" o tener mayor relevancia y viralidad en la próxima visualización en las redes sociales.
Esto nos esta llevando a perder ya no solo identidad personal y riqueza y diversidad en nuestras sociedades. También trae consigo, como fin último, homogenizar las mentes e inquietudes de los sres humanos, dejándonos con un rol 24x7 de consumidores pasivos y adoctrinados, desinteresados de la política y el rumbo que toman nuestras vidas y del futuro del planeta. Todo ello parando y eliminando la conflictividad social, la lucha de clases y por la justicia social, así como las revoluciones en búsqueda de un mundo mejor.
Todo esto que no es más que un culto a la imagen no es más que una estrategia del ala más fascista del capitalismo, el neoliberalismo, en su búsqueda de maximizar sus beneficios, infinitamente con el coste mínimo de contestación social.