lunes, 28 de marzo de 2011

Movilízate


Soy un ciudadano cabreado. No me avala ningún partido político, ningún sindicato, ninguna asociación. Sólo soy un ciudadano que utiliza la herramienta más grande jamás conocida (Internet) para MOVILIZAROS.


España (el Estado Español, el Estado autonómico-cuasi-federal Español, Hispanistán, etc., como quieras llamarlo), está en el fango, en la mierda:


-4.696.600 personas en el paro (20,33% en marzo de 2011); más de 1 MILLÓN DE FAMILIAS SIN NINGÚN INGRESO


-Gente hipotecada que, tras no poder pagar su piso, devuelve las llaves al banco y sigue endeudada durante años


-Más de 100.000 españoles (casi todos, licenciados universitarios en los que España invirtió en su educación) se fueron en 2010 al extranjero, en la llamada "fuga de cerebros", y a coste cero para otros países (Gran Bretaña, Alemania, EEUU,...)


-Reducciones cercanas al 20% del presupuesto estatal dedicado a la investigación, y un tiempo medio de becario (es decir, sin derechos laborales básicos) de 10 años


-Más de una cuarta parte de los empleos son temporales, lo que se traduce en incertidumbre económica


-Reforma laboral que alarga la edad de jubilación, alarga el período de cotización (para tener que pagar menos a los futuros pensionistas...NOSOTROS), y apenas bonifica al becario post-universitario = VUELCO HACIA LOS PLANES DE PENSIONES PRIVADOS


-Porcentaje de abandono escolar cercano al 33%, mientras que el sistema educativo se alarga y alarga con una formación en cultura general cada vez peor


-Decenas de papeles y de horas para poder crear una empresa, miles de problemas para financiarla y decenas de miles de euros en impuestos cobrados a PYMES que no llegan a fin de mes, mientras se hace competencia desleal (por ejemplo, como medida para que las grandes empresas españolas entrasen en el mercado chino, España firmó un acuerdo para que los empresarios chinos que instalen tiendas en nuestro país no paguen determinados impuestos durante 5 AÑOS)


-Bancos y cajas de ahorros que practican el libre mercado cuando les va bien, pero llaman a papá Estado cuando les va mal (el clásico "libre mercado de beneficios, socialización de pérdidas"); por ejemplo, se han inyectado, fíjate bien en cuantos números, 11.559.000.000 de euros en las cajas de ahorro (más de 11 mil millones), y se dice que necesitará hasta 120 mil millones (más de un 10% de la riqueza de todo el país) para todo el sistema financiero español. Que no dudes, ACABARÁS PAGÁNDOLO TÚ.



-Senadores y diputados cuyos sueldos cobran entre 4000 y casi 7000 euros al mes (tres cuartas partes de ellos solamente por calentar el asiento y aplaudir a los líderes de sus partidos, que les han puesto ahí); eso por no contar el descontrol de cada una de las 17 autonomías y de los ayuntamientos (mientras se acumulan cifras como los 8.000.000.000 de euros que acumula de deuda el Ayuntamiento de Madrid)


...


¿Qué más quieres que te diga para que te muevas del asiento?




La idea es sencilla: hacer una CONCENTRACIÓN CIUDADANA (sin siglas, sólo ciudadanos) el próximo día 15 DE ABRIL A LAS 20:30H EN TODAS LAS PLAZAS MAYORES (símbolos del punto de encuentro entre los habitantes de una ciudad) DE TODAS LAS CIUDADES DE ESTE PAÍS.


La fecha es aleatoria. Pero curiosamente estará en medio de la pre-campaña electoral y antes de la campaña electoral. Aunque sinceramente, NO ME IMPORTA. Si la clase política nos hace caso o no, me da igual. Ya me han engañado muchas veces. Lo importante es que nos veamos las caras, y sepamos que somos más de uno. Y que fluyan las ideas entre nosotros sobre lo que queremos cambiar, quien sabe si de cara a nuevas concentraciones u otras cosas.


Vale llevar lo que queráis (pancartas, mensajes,...). Pero no hagamos de esto un mensaje partidista. Porque sólo pedimos regenerar la sociedad. Ya es hora de que conectemos la indignación de la Red con la de la Calle.


Nos vemos el día 15 de abril, querido internauta. Y ya sabes lo que se dice en estos casos:



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(para cabrearos más, tenéis bastantes posts del blog)


viernes, 25 de marzo de 2011

Sobre la energía nuclear y el terremoto de Japón


En primer lugar, 15 días después del seísmo las impresionantes imágenes de destrucción y de la ola gigante llegando a tierra contrastan con la solemnidad con la que el pueblo japonés afronta su destino y tragedia. La educación y el civismo en estado puro del pueblo nipón es un ejemplo de cordura y saber estar de todos los estratos e integrantes de la sociedad japonesa. Todos menos uno: la dinastía del Emperador tardó 8 días en hacer una declaración pública. Los muy hijos de put... Siguen las tareas de desescombro y ahora expiada la posibilidad de encontrar supervivientes la ingente tarea de reconstrucción. Pero la población japonesa y también mundial vive en un estado de alarma debido a la situación de la central nuclear de Fukushima que tras el terremoto y el tsunami ha entrado en un punto sin retorno ante la catastrofe nuclear.

Los partidarios del “pensamiento positivo y de la ley de la atracción” opinan que es mejor estar “a favor” de algo, que estar en contra de su opuesto, aunque no hay fundamento científico real al respecto. Según eso, es preferible estar “a favor” de las energías renovables, que “en contra” de las energías sucias. Pero ante el tema de la energía nuclear hay que situarse, aunque ya está casi todo dicho.

La energía nuclear es “razonablemente segura”. Eso está demostrado con los “pocos” accidentes que ha habido en la historia. En ese argumento no miramos la opinión de los que murieron, o tienen cáncer, o deformaciones de nacimiento… La cuestión es que muchos pensamos que las centrales nucleares son un RIESGO innecesario. Supongamos que la central de Japón resiste lo mejor posible con los datos que tenemos… ¿Quien nos asegura que no vendrá un terremoto más grande en un periodo de miles de años?

Recordemos que los residuos nucleares, y las centrales nucleares (aunque se cierren), son contaminantes durante miles de años (el Plutonio-239 tiene 24000 años de vida media). Lo cual nos lleva a lo CARÍSIMO que es “guardar” residuos nucleares durante miles de años: ESTAMOS USANDO ENERGÍA HOY, Y HASTA NUESTROS TATARANIETOS… TENDRÁN QUE PAGAR LA FACTURA… Pagaremos por mucho más tiempo que la vida de una central nuclear, que debería tener una vida máxima de apenas unos 50 años, siempre si se mantiene bien y se parchean los desperfectos… No quiero que mis descendientes paguen por la electricidad que usamos AHORA. Aún así, si alguien aún tiene la indecencia de afirmar que la energía nuclear no es cara, que ponga precio a lo que están pasando la multitud de japoneses desplazados de sus casas, u obligados a no salir de ellas… Nadie va a pagar por eso, no hay seguro que lo cubra.

La energía nuclear es, así, MUY CARA, INJUSTA y PELIGROSA. No necesitamos accidentes para asegurar que es peligrosa: los riesgos son evidentes y duraderos. Unos científicos estadounidenses hicieron un estudio sobre la energía nuclear en este estupendo libro: Ciencias Ambientales. Si es tan cara… ¿por qué se usa esta energía? Muy fácil: Porque está subvencionada por los gobiernos, y porque gran parte de los costos no los pagamos ahora, sino que los pagarán otros.

La industria nuclear y los que ganan dinero con esto suponen que las medidas de seguridad son suficientes, pero la vida demuestra que nos equivocamos si suponemos que todo sale siempre bien (y más si se ahorran gastos en seguridad y no siguen las recomendaciones de los expertos, como la del sismólogo japonés Ishibashi Katsuhiko, quien avisó de los riesgos…). Chernóbyl existió, pero si no hubiera habido Chernóbyl, los que estamos en contra, seguiríamos en contra de esta energía… No necesitamos accidentes para ver que esa posibilidad EXISTE, y además es grave. Si en Japón pasa lo peor, el lobby nuclear argumentará lo mismo que en Chernóbyl… y si no pasa lo peor dirán que la seguridad funcionó. Lo que muchos decimos es que nos da igual lo que pase en Japón: lo peor puede pasar cualquier día, porque el peor terremoto posible no ha sido el reciente de Japón (en cientos de años… volverá a pasar, tarde o temprano). Por cierto, que dicen el lobby nuclear paga a gente para que opine a favor de esta energía en los foros sociales y blogs de internet.

Creo que la política energética en España y en el mundo se puede hacer muchísimo mejor. En Chernóbyl nos engañaron, igual que en Three Mile Island y ahora ya están Fukushima y otras centrales japonesas en la lista negra (y también mienten)… Como no queremos que España figure en esa lista, muchos ciudadanos estamos pidiéndole al presidente de España que cumpla su compromiso electoral y elabore un plan de cierre de las nucleares españolas, y ya ha firmado esto mucha gente.

Sobre los riesgos de la energía nuclear al hilo del terremoto, tsunami, explosion nuclear y tragedia en Japón:

LOS RIESGOS: 1º El riesgo de Accidentes Nucleares (como se ha demostrado) siempre esta ahi por baja que digan que es la probabilidad (Errores Humanos, Desastres Naturales, Terrorismo, Sabotaje Informático, Ataques de Guerra, Fallos de Diseño ó Fabricación, etc.), y nunca puede contenerse lo Incontenible ni Preveerse todos los accidentes Impredecibles, y menos AÚN las Cadenas de Eventos Catastróficos, ni los accidentes aleatorios). Y si las centrales están obsoletas ó viejas, por postergar su vida útil más allá del año para el que fueron diseñadas, todo por un asunto de dinero, pues al final como los coches, por mucho mantenimiento y recambios, llega un momento que todo son averías. 2º Las consecuencias de un accidente nuclear pueden ser Desastrosísimas, por Graves y por muyyy Duraderas, como: Poblaciones enteras desplazadas, Ciudades abandonadas, Territorio y Entorno Natural estériles e inhabitables para SIEMPRE JAMÁS por el polvo radictivo, niños con malformaciones, mutaciones genéticas que pueden pasar a los descendientes de los afectados vía genetica, etc. Cuál es el Coste Económico de todo esto??, De una Autonomía entera abandonada?? Y No olvidar que la Vida Media de desintegración de por ejemplo el Plutonio es de 24.360 años, luego para que se desintegre y desaparezca el 90 % de una muestra de un kilo hacen falta unos 200.000 (Doscientos Mil años) en los que seguirá emitiendo radiación. Eso es más tiempo que desde que salieron de África los primeros Neandertales para hábitar las Cavernas de Europa, hasta la actualidad!

CONCLUSIÓN: 1º La Nuclear es Potencialmente muy Peligrosa ante Fallos de Diseño y Construcción, Desastres Naturales, Ataques de Terroristas, Errores y Negligencias Humanos, Ataques de Guerra, robo de Uranio, Proliferación Armas Nucleares, (Bomba H, bombas sucias, etc) y puede ser muy dañina para la Gente, las ciudades, el territorio, la economía y el Medio Ambiente Natural en caso de accidente. 3º Las Nubes Radiactivas No conocen fronteras, contaminan y se extienden matando. 4º Los efectos de la Contaminación Radiactiva duran milenios, y pueden mutar genes pasando la mutación a los hijos. El plutonio dura más de Doscientos Mil años emitiendo radiación. 4º La minería y metalurgia del Uranio es muy contaminante, afecta a los trabajadores, y las Empresas Nucleares se Desentienden de pagar los gastos de Restauración de las minas y de los residuos de fabricación, y tiene que hacerlo el estado. 5º El Enriquecimiento del Uranio necesario es peligroso, se hace en forma de un GAS tóxico corrosivo y muy radiactivo (hexafluoruro de Uranio). 6 º Enriquecer el Uranio es caro, y hay que hacerlo en algún país como Francia, Japón, EE.UU. ó Rusia, que te cobran mucho y suelen pedir Contrapartidas Diplomáticas. 7º El Uranio NO es un recurso renovable, SE AGOTA y más deprisa cada vez por las nuevas centrales de China e India. 8º Entre menos Uranio hay, más caro es; y su mercado es opaco y controlado por 4 lobbies. 9 º Ninguna empresa quiere invertir en Nuclear si el estado NO va de AVALISTA de toda la inversión, Paga los Seguros, se hace cargo de los residuos radiactivos y su coste, etc. y ellos a por el Dinero solo.

Y 10º, último y no menos importante: ¿Quién se encarga de los residuos nucleares? La respuesta es clara y sencilla: El gobierno. No las empresas que se han lucrado vendiendo esa energía que han generado con la utilización del combustible nuclear y que ya recibieron generosas subvenciones para la puesta en marcha, construcción y desarrollo de la central nuclear. NO, ellos no se encargan. Tampoco lo hacen o lo harán las ciudades llenas de pantallas gigantes de publicidad y consumo nocturno desmesurado. No se encargarán los centros comerciales. Ni tampoco las caras residencias y urbanizaciones del extra-radio de ambiente paradisíaco. No. Lo harán pueblos y secarrales de las regiones más deapuperadas económica y socialmente quienes hipotecarán de por vida y para siempre (porqué para siempre hay que considerar la vida de los cementerios nucleares, puesto que hablamos de 40.000 años) por un cierto impulso económico, pagado claro esta por papa Estado, que será imposible amortizar puesto que en el futuro, quien querrá que sus hijos nazcan y crezcan al lado de un cementerio nuclear.

Lo que ninguna voz a favor de la energía atómica te podrá contestar jamás que hacer con el combustible y los deshechos radioactivos una vez empleados en el proceso de creación de energía nuclear, puesto que sus costos económicos, sociales y ambientales son tan altos, y de una injusticia tan grande puesto que afectará a miles de generaciones venideras, que si nuestro modo de vida y ocio ha de depender de la energía nuclear, sería preferible volver a las cavernas.

martes, 15 de marzo de 2011

Mundo de Mierda II


A veces, y las gentes de mar saben distinguirlo, el mar parece tranquilo en superficie, pero sin embargo anda revuelto en el interior. La aparente tranquilidad puede estallar en cualquier momento.

Ocurrió en Túnez y posteriormente en Egipto. Pero nada es casualidad. Trataré de explicarme: La crisis financiera mundial, en especial tras el estallido de la burbuja especulativa de la economía casino, ha puesto muchas cosas al descubierto: como que se trata de la crisis de un SISTEMA, y que la economía de ese sistema está solo al servicio de unos pocos ricos y poderosos, de forma muy especial los bancos y los banqueros. Que todas las medidas para superarla por parte de los gobiernos, y de forma muy especial los europeos, han ido encaminadas a salvar los bancos y no a la ciudadanía.

Tras el fracaso del “casino económico”, excepto en Islandia nadie ha exigido responsabilidades a los banqueros, a los economistas neoliberales y neoclásicos, a los “profesionales y directivos”. Antes bien al contrario, se han exigido sacrificios a la población, a la ciudadanía, mediante el incremento del paro, despidos aún más baratos, incremento en dos años en la edad de jubilación, ERE en multitud de empresas, congelaciones de sueldos y pensiones, privatizaciones de servicios públicos y desaparición de las Cajas de Ahorros, entre otras lindezas.

Esta subiendo el combustible, la electricidad y los alimentos y, sin embargo, todas y todos ganamos menos. Es decir, nos estamos empobreciendo, pero solo las clases populares. Los poderosos y los bancos no pagan más impuestos, sino menos y reciben cuantiosas subvenciones públicas. Los autónomos y pequeños empresarios ven como quiebran sus pequeños negocios, y sin embargo el crédito bancario no les llega.

A esto, hay que sumar una democracia de baja calidad, con menos participación ciudadana cada vez, casos de corrupción no resueltos, profesionalización excesiva de la política en ausencia de formulas participativas de elección de cargos públicos y transformación de los entes políticos en empresas de gestión sin apenas diferencias y con comportamientos similares.

¿Cuál es la respuesta institucional?

Relanzamiento de la energía nuclear como energía barata (menos mal -y es una desgracia-, que el terremoto y tsunami en Japón han puesto al descubierto su criminal peligrosidad). No dejo de preguntarme ahora que dirán Rajoy, el PP, así como el lobby pro-nuclear del PSOE.

Privatización de las “joyas de la corona” de AENA y más medidas de control del gasto público; es decir, menos inversión pública y por tanto menos empleo, todo para pagar la famosa deuda. Deuda pública que, en estos momentos en el estado español, ya sabe todo el mundo que es privada mayoritariamente.

En el fondo, aquí y ahora, todas y todos los que tenemos la suerte de tener trabajo lo hacemos para sufragar la deuda de los bancos y cubrir sus déficit generados por una burbuja inmobiliaria tan absurda y destructiva de territorio, como dañina a la postre y que tanto paro ha creado.

Por todo esto, la gente esta reaccionando y se está organizando por su cuenta a través de mil formas aún inconexas, pero que advierto a quien corresponda se están generando.

Mientras, los profesionales de la política, en sus torres de marfil, siguen sin enterarse de lo que la calle empieza a convocar. La verdad es que nosotras y nosotros no merecíamos esto, y claro, se pasará factura. La desconfianza es tremenda y la falta de ilusión en las respuestas políticas convencionales también.

ATTAC lleva doce años pidiendo a la ciudadanía que se empodere y responda. Que tome en sus manos su destino y se reapropie de la política. ATTAC en estos últimos meses ha denunciado lo erróneo de las medidas tomadas por los poderes públicos y está presentando sus alternativas. No somos un partido, no nos mueve la lógica electoral, ni mucho menos el cortoplacismo. Tampoco el regusto de la discusión teórica e intelectual de estrategas de salón. Pero hemos advertido de lo que es imprescindible hacer.

Afortunadamente, la calle siempre va e irá por delante. Por eso creo que hay que ver con simpatía las distintas redes sociales y de convergencia ciudadana que están apareciendo como muestra de la indignación ciudadana. Tras la ilusión de la Huelga General del 29-S caminamos hacia lo frustrante e inesperado, y tras el aumento de la edad de jubilación y la reducción de las prestaciones por desempleo y las desapariciones de pequeñas, pero imprescindibles ayudas, hemos comprobado, sentido la soledad cívica. Pero no estamos solos somos multitud.

Debemos advertir de pescadores de río revuelto, así como aplaudir diversas iniciativas ciudadanas tendentes a lograr más democracia, justicia fiscal, justicia climática e igualdad. No es el momento de vanguardias, sino de las gentes indignadas, y esto se verá y se notará, y el clamor llegará a los centros de poder, haciéndoles saber que estamos aquí y que no les pedimos nada: exigimos reparto, igualdad y democracia.

lunes, 14 de marzo de 2011

Mundo de mierda


Desde el abatimiento escribo estas obligadas letras, entre la indignación, y el desánimo que me produce el espectáculo que contemplo.

25.000 personas mueren de HAMBRE cada día…Gente que previamente ha pasado graves carencias, verdadera necesidad, tremendas incomodidades, dolor, tristeza, sufrimiento, enfermedades, desamparo, desesperación y desprecio, después de ver morir a sus hijos sin poder hacer nada para evitarlo, a pesar de que su salvación habría costado tan sólo unos cuantos euros.

Un reparto equitativo y racional de la riqueza, y una planificación de los recursos habrían bastado para evitar tanta ignominia.

Pero en este mundo de mierda en el que estamos viviendo la mayor parte de la riqueza está en muy pocas manos.

Esta distribución discriminatoria se da por clases sociales y por regiones del planeta, generando a los que se van “salvando de la quema” la quimérica idea de que con un reparto equitativo todos seríamos más pobres y por lo tanto prefieren conservar lo que creen su situación de privilegio.

Divide y vencerás, dijo Julio Cesar, y el sistema se vale de esta artimaña para mantenernos en el profundo agujero de la desigualdad, mientras que avanza catastróficamente, sin miedo a cargarse la biodiversidad, el aire, el agua, o los mismísimos ecosistemas que hacen posible nuestra existencia, y se afana, en una cruel ofensiva por monopolizar los recursos del planeta convirtiendo a los ciudadanos en simples consumidores y mano de obra barata, que se conforman con saber que se jugarán, o en el mejor de los casos, con ver en la tele, tres partidos de futbol a la semana.

Mientras, en la Europa dónde aun se hablaba del bienestar, y de logros sociales, se imponen lo que llaman los mercados, a saber, el capital, puenteando a los Gobiernos, que en vez de responder a las necesidades de la población se comportan como marionetas de los poderosos, privatizando, las empresas públicas, la gestión y la titularidad, de los servicios públicos, y hasta los sectores estratégicos de los países, como transportes, comunicaciones, educación, o sanidad, el sistema de prestaciones sociales, y el sistema de pensiones.

¿Pero es que no tenemos ojos en la cara? Y encima nos ponen la película de Espartaco para que ni lo intentemos… Hay que negarles su presumida propiedad de los recursos, y redistribuirlos, pero mientras tanto … creo que deberíamos dejar de participar en este juego boicoteando al sistema ya, pero claro…aparte de no distinguir una lechuga de una escarola, ni un puerro de unos ajetes, reconozco que yo tampoco sé muy bien por dónde empezar.

P.d.: Mi más sentido pésamen con la tragedía de Japón. Terremoto, tsunami y desastre nuclear. Mi más sincero apoyo.

martes, 8 de marzo de 2011

Greg Page, el hombre que controla la alimentación del planeta




Tiene 59 años y jamás concede entrevistas. Seguramente, su nombre y el de su empresa no le digan nada. Pero por sus manos pasa la mayoría de los alimentos que usted pueda imaginar. Cargill es una de las cuatro compañías que controlan el 70 por ciento del comercio mundial de comida. Mientras el mundo se enfrenta a la mayor crisis alimentaria en décadas, ellos hacen caja ‘leyendo los mercados’… Así funciona.



Usted no lo sabe, pero la tostada de su desayuno es una mercancía más valiosa que el petróleo. La harina con la que está hecha tiene nombre: Cargill. ¿Le suena? Pues también se llaman Cargill la grasa de la mantequilla que unta su tostada y la glucosa de la mermelada que la endulza. Cargill es el pienso que engordó a la vaca lechera y a la gallina que puso los huevos que se fríen en la sartén. Cargill es el grano de café y la semilla de cacao; la fibra de las galletas y la bebida de soja. ¿El endulzante del refresco, la carne de la hamburguesa, la sémola de los fideos? Cargill. Y el maíz de los nachos, el girasol del aceite, el fosfato de los fertilizantes... ¿Y qué me dice del biocombustible de su coche, ese almidón que las petroleras han refinado para convertirlo en etanol y mezclarlo con gasolina? Adivine.

No, no busque marca o etiquetas; no las encontrará. Cargill ha pasado de puntillas por la historia. ¿Cómo puede ser que una empresa fundada en 1865, con 131.000 empleados repartidos en 67 países, con unas ventas anuales de 120.000 millones de dólares que cuadruplican la facturación de Coca-Cola y quintuplican la de McDonald’s, sea tan desconocida? ¿Cómo se explica que una compañía tan gigantesca que sus cuentas superan la economía de Kuwait, Perú y otros 80 países haya pasado tan inadvertida hasta ahora? En parte, porque es una empresa familiar. Sí, sus números pasman, pero Cargill no cotiza en Bolsa y no tiene que dar explicaciones. Sus socios son un enjambre de tataranietos de los fundadores, los hermanos William y Samuel Cargill, campesinos de Iowa que levantaron un imperio en el siglo XIX gracias a un ascensor de cereal arrimado a la vía del tren en un pueblecito de la pradera que no venía en los mapas. Más tarde, un cuñado -John MacMillan- tomaría las riendas. Durante décadas, los Cargill y los MacMillan fueron añadiendo silos de grano, molinos harineros, minas de sal, mataderos y una flota de barcos mercantes. Hoy, unos 80 descendientes se reparten los dividendos y juegan al golf. Poco más se sabe de ellos, salvo que los varones visten falda escocesa en las fiestas para honrar a sus antepasados. Y que siete se sientan en el consejo de administración y están en la lista Forbes de los más ricos del planeta, con fortunas que rondan los 7000 millones por cabeza. El presidente de la compañía es Greg Page, un tipo flemático al que le gusta decir, con cierta sorna, que Cargill se dedica «a la comercialización de la fotosíntesis».

Pero no está el patio para bromas. Los precios de los alimentos básicos se han disparado en el último año: el trigo, un 84 por ciento; el maíz, un 63, y el arroz, casi un diez; los tres cereales que dan de comer a la humanidad. Son máximos históricos, advierte la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Por encima de los que en 2008 causaron revueltas en 40 países y condenaron a la hambruna a 130 millones de personas. Y los precios seguirán subiendo, pronostica Financial Times. «El coste de los cereales es crítico para la seguridad alimentaria porque es la materia prima de referencia en los países pobres. Si los precios continúan elevándose, habrá más algaradas.»

Las razones son múltiples. Un cóctel de sequías, malas cosechas y especulación. Pero los ganadores son muy pocos. Y entre ellos están las mastodónticas empresas que controlan el comercio mundial de cereales. Cargill ha triplicado sus beneficios en el último semestre y sus ganancias superarán los 4000 millones de dólares, récord alcanzado en 2008 en el río revuelto de la crisis alimentaria. La compañía apostó a que la sequía en Rusia, uno de los grandes productores mundiales, obligaría a Vladimir Putin a prohibir las exportaciones para asegurar el consumo interno. Y acertó. «Hicimos un buen trabajo ‘leyendo los mercados’ y reaccionamos con rapidez», explicó una portavoz de Cargill. ¿En qué consiste esa reacción? En esencia, se trata de jugar al Monopoly comprando cosechas en el mercado de futuros, en ocasiones antes de que se plante una sola semilla. Y moviéndolas de un lugar a otro del planeta, allá donde resulte más rentable.

Las grandes cerealeras basan su poder en el control de las redes de distribución. Silos, almacenes, ascensores de grano estratégicamente situados en los tendidos ferroviarios, flotas mercantes transoceánicas... No poseen la tierra. Prefieren que los agricultores corran el riesgo de perder la cosecha. Si hay abundancia, las compañías hacen acopio y esperan. Si un desastre climático arruina la producción en un lugar del mundo, tienen la capacidad para transportar los excedentes desde otros lugares, por lejos que estén.

Es un juego arriesgado. Rusia, por ejemplo, suministraba a Egipto y otros países árabes. Cargill vio venir el desabastecimiento antes que nadie -por algo tiene un servicio de inteligencia que han comparado al de la CIA: utiliza satélites de comunicación, sensores de clima y un ejército de informadores y ‘ topos’ en los gobiernos- y se adelantó a sus competidores: las también estadounidenses Archer Daniels Midland (ADM) y Bunge y la francesa Louis Dreyfus. Estas cuatro firmas -todas, centenarias, familiares y muy reservadas- controlan en torno al 70 por ciento del comercio mundial. Así que Cargill acaparó trigo de otros productores para colocarlo en los puertos del norte de África y apretó las clavijas en el precio. Negocio redondo. Solo que el pan subió en todo el Magreb y el espectro del hambre se sumó al ansia de libertad. La mecha de la revolución estaba preparada para que Facebook la prendiese.

Para apagarla, algunos países árabes han incrementado sus importaciones de trigo, como Argelia y Arabia Saudí. Ejemplo que han seguido otros gobiernos, como el de México, escarmentado por la reciente crisis de las tortillas y donde grupos de desesperados armados con piedras y machetes asaltan los trenes cargados de cereal y los saquean, a razón de 35 toneladas cada mes. Pero acumular reservas provoca que los precios sigan al alza. Pura ley de la oferta y la demanda. Y la demanda no deja de crecer. Porque la población mundial aumenta y porque la emergente clase media china e india come cada vez más y mejor. Las inundaciones en Australia y Paquistán también han contribuido a que escasee el grano. Las reservas mundiales actuales totalizan 432 millones de toneladas, lo que equivale a solo 70 días de consumo, que bajarán a 64 en primavera.

«Hemos entrado en un terreno peligroso. El precio mundial combinado de cereales, grasas vegetales, productos lácteos, carne y azúcar lleva seis meses consecutivos subiendo y ha superado los niveles del último pánico alimentario. Y todavía hay margen para que se encarezcan mucho más si la ola de calor en Argentina se convierte en sequía, o si Ucrania y Rusia vuelven a tener malas cosechas», explica Abdolreza Abassian, economista jefe de la FAO. El Banco Mundial prevé que los precios elevados se mantendrán al menos hasta 2015. Hay quien va más allá y considera el cambio climático otro factor inflacionario. Algunos expertos estiman que por cada grado que aumente la temperatura se perderá un diez por ciento de la producción agrícola. «La era de los alimentos baratos ha terminado», sentencia Gonzalo Fanjul, de Intermón Oxfam. La cesta de la compra en América Latina ya se ha encarecido un 45 por ciento desde el verano. Y el relator especial de la ONU en derecho alimentario, Jean Ziegler, considera un «genocidio silencioso» que cientos de millones de toneladas de cereal se quemen como biocarburantes.

Con estas perspectivas, que los especuladores entrasen a saco en el mercado de materias primas y hayan convertido la Bolsa de Chicago -el parqué de referencia en materias primas- en un casino donde las fichas son habas, granos y frijoles estaba cantado. Es algo que viene sucediendo desde que estalló la crisis financiera en 2007. La burbuja inmobiliaria y crediticia es ahora una burbuja alimentaria. Según la desaparecida consultora Lehman Brothers, alrededor de 270.000 millones de dólares habrían emigrado de Wall Street a la caza de chollos en los contratos de futuros de Chicago, cuyas ganancias se han disparado un 65 por ciento en el último año. Bancos de inversión, fondos de pensiones y de alto riesgo (hedge funds) se están dando un festín a costa del hambre de millones de personas. Se aprovechan de mecanismos tan sofisticados que les permiten apalabrar compraventas descomunales desembolsando un porcentaje muy pequeño del valor de mercado. «¿Cómo es posible que un especulador pueda adquirir el 15 por ciento de la producción de cacao sin pagar un céntimo para revenderla después?», se preguntaba, escandalizado, elpresidente francés, Nicolas Sarkozy.

Pero estos recién llegados no dejan de ser unos advenedizos en un negocio controlado desde hace más de un siglo por los mismos de siempre: las cerealeras surgidas al calor de la Revolución Industrial, cuando millones de campesinos emigraron a las ciudades y dejaron de comer lo que cultivaban para depender del pan. En Europa, las dinastías del trigo surgieron a lo largo del Rin: los Fribourg (Continental), los Louis-Dreyfus y los Bunge. De origen humilde, se ganaron la amistad de reyes y tuvieron algunos momentos de gloria. En 1870 salvaron de la hambruna a los parisinos que, cercados por el Ejército prusiano, se comían sus propias mascotas. Y en 1917 burlaron el bloqueo de los submarinos alemanes que estrangulaban las rutas de abastecimiento a los países aliados. Después de la Segunda Guerra Mundial, el Plan Marshall sirvió para colocar los excedentes norteamericanos y alimentar a medio mundo, incluida España. Fueron esfuerzos heroicos, aunque muy bien remunerados.

Hoy, el mundo les pide que estén a la altura de las circunstancias. Pero el negocio es el negocio. Hay un dicho en Argentina: «Bunge le da al campesino crédito, le vende la semilla y le compra el grano. Y cuando la cosecha está lista, le vende la soga para ahorcarse». Por eso, algunos organismos piden que se cree una reserva mundial de grano de la que puedan echar mano los gobiernos cuando haya escasez y que, además, sirva para estabilizar los precios. Porque esta vez, advierte la ONU, además de condenar a millones de personas a no poder llenar el estómago en los países desfavorecidos, todos notaremos en mayor o menor medida las consecuencias de la burbuja alimentaria.