lunes, 21 de febrero de 2011

Hasta los cojones (y esto yo creo que lo he dicho ya alguna vez)




Buenas a tod@s. Soy Ángel Luis Domínguez. Soy (muy) de izquierdas, informático (programador y webmaster), me encanta el deporte y también la cultura. Me declaro internauta. Y soy un consumidor más de cine, series de TV, música y/o literatura.

Para alguna gente, los que se denominan creadores y se creen en posesión de la verdad única también soy un ladrón. Para ellos soy un ladrón porque con mi sueldo -legal- y mi sueldo -freelance- no puedo costearme los "productos culturales" que me gustan y me gustarían disfrutar en mi tiempo libre. Si ese tiempo libre que te queda después de echar horas y alguna que otra extra en el tajo, al que llegas y del que marchas tras media hora de tráfico causado por la ineptitud en el desarrollo urbanístico y viabilidad urbana. Ese desarrollo urbanístico que impide que sueñe con una vivienda en propiedad y me condena al alquiler o a la dictadura del banco. Ese banco que socializó las perdidas cuando ya no quedaron beneficios que capitalizar. Pérdidas que "todos" pagamos gracias a la socialdemocracia europea, el talante de Zp y el bochorno de esta supuesta democracia que disfrutamos en España. Democracia que surgió tras la muerte de un dictador al que el pueblo no pudo derrocar, del que el pueblo no pudo cobrarse justicia y reparación y que ahora encima se atreven a poner como ejemplo a las nuevas democracias en pañales. Una falsa democracia con un sistema electoral que reune todos los adjetivos menos justo, moral, representativo y equitativo. Todo ello en un país en el que la alimentación básica es un lujo; en el que vivimos bajo el yugo de combustibles cada vez más caros, y en el que la preocupación de una parte importante de la población es quién gana la Liga o quien gana Gran Hermano. Un país en el que no hay manifestaciones contra una situación que nos lleva a toda una generación a vivir peor que nuestros padres... A tener una educación y sanidad públicas denigradas y una Justicia partidista, enfangada y atrasada. Un país con una alternativa política real, al que le faltan paños y hábitos para tapar sus vergüenzas, dobles moralidades y corrupciones...

Y aún así, llegan varios artistas y se atreven en llamarme ladrón. Me llaman ladrón unos cuantos, que cobran un cannón ilegal en Europa, gestionado por la administración y del que se llevan el montante una serie de "artistas y creadores" por el derecho individual y colectivo a la copia privada. Por eso tengo que pagar más por mi impresora, mi cámara de fotos, mis tarjetas LSD, mi teléfono móvil, la radio de mi coche, un disco duro externo o unas tarrinas de dvd's y cd's para grabar y guardar mis datos y trabajos, o mis demás achiperres informáticos... Como también pagó un generoso canón por mi ancho de banda que sumado al facturaje de mi compañía proveedora de internet con sus "maravillosas" características y ventajas sobre la competencia, podemos decir sin ánimo de caer en demagogía que no, señora ministra, no tenemos precisamente un ADSL de primer nivel. Es más podemos decir que estamos a la cola de todos los países de nuestro entorno y a años luz de japoneses, canadienses o coreanos, teniendo 10 veces menos velocidad media y pagando 3 veces más... Me llaman ladrón algunos que ni siquiera cotizan en España, esos patriotas de medio pelo que se apuntan a los éxitos de "La Roja" pero que pasan de arrimar el hombro en momentos de crisis. Y en estos momentos todo patriotismo que no sea fiscal, no vale de nada. Me llaman ladrón y amenazan con cerrar las webs de enlaces (el enlace es el fundamento básico de internet, es decir del siglo XXI) porque me descargo contenidos culturales con copyright o derechos de autor y valor de propiedad intelectual. No contentos con este atropello infame y bajada de pantalones en toda la regla de una clase política vividora y avergonzante, los "creadores" amenazan con cortar el acceso a Internet, cual dictadura del Magreb, pasandose por el forro de los millones el derecho a la información, la libertad de opinión y expresión y el derecho de asociación. Derechos y libertades individuales, valores de todos los seres humanos a cambio de los privilegios económicos de unos pocos.

Y sí. Sí descargo. Descargo porque por fortuna y genes no soy una ameba hipertrofiada como esas que ahora saca con tanta facilidad la escuela pública. No soy un ni-ni de ni trabaja, ni estudia, pero si un ni ni, de los que ni nos derrotarán ni nos humillarán más.

La Música
Soy heavy y descargo bastante musica. Casi nunca española. Antes mantenía en mis marcadores de firefox varias páginas de enlaces especializadas en el metal. Tenía que dar vueltas y vueltas para descargarme lo último de Therion, Skyforge, Mnemic u Orphaned Land. Porque resultaba imposible escucharlas en la radio por internet y mucho menos en la convencional, intoxicada continuamente por las radio fórmulas con sus listas de éxitos y ventas artificiosas y artificiales. Tenía la opción de compra por catálogo y así conseguí algun disco como el Nyx Secrets de Wildpath o alguno de Rhapsody. Salían por 8 o 9 euros comprados en Francia o Alemania más 12 o 14 euros de gastos de envío. Daba lo mismo que yo los pidiera o lo hicieran desde Radire. Por fortuna y por conservar las papilas gustativas propias comprar música para mi ha sido 8 de cada 10 veces gratificante. No puedo imaginar lo que debe de sentir algún adolescente fanático venido a adulto cotizante cuando re-escucha los éxitos de los bisbi, busta o alejandro fans, y sin las hormonas revoloteando, darse cuenta de que pagástes 2000 ptas por esa "mierda". Algo que debe de doler.

Surgió internet, youtube y myspace y multitud de artistas, muchos de ellos jóvenes, utilizaron la red para promocionarse, darse a conocer y poder hacer lo que más les gustaba: tocar en vivo. Lo que a muchos nos llego a descubrir el verdadero "arte" de algunos. No os engañéis: a los "artistas poperos" lo que más les gusta es revolcarse en su dinero y demostrar que son auténticos con sus botas de piel de cocodrilo de 400 euros.

Ahora tengo Spotify y antes de comprar le puedo hacer unas cuentas escuchas a cada disco, convenciéndome de su compra, todo ello pagando una módica cantidad por una cuenta premium. También existen itunes y varios catálogos más de música online previo pago, que permiten una transacción producción-consumidor mucho más justa y asequible.


El cine
No soy un consumidor de cine español. Reconozco grandes obras como Celda 211, Los Cronocrímenes, Buried, el primer Aménabar o el primer León de Aranoa. Me han encantado algunas pelis de los Trueba y muchas de Alex de la Iglesia. Detesto lo subvencionado que está esta industria (curioso como ellos mismos se denominan industria, o arte dependiendo del interlocutor que tengan delante). No me gusta que cualquier guión salga bajo cuerda de una subvención pública, y que estas se den en una suerte de tejemanejes oscuros díficilmente desdreñables para la población (al igual que otras muchas cosas).

Me gusta que el ya ex-presidente de la Academia de Cine se sentará a dialogar y buscar soluciones. Y me gustó su decisión valiente de dimitir. No me gusta que una guionista enchufada desde la productora de su padre sea la ministra de cultura, y que en vez de preocuparse por propagar y atraer a la cultura a la población, incluyendo la más desfavorecida únicamente funcione al servicio de "la industria" y los puestos de trabajo con los que encima se permiten el lujo de justificar la existencia de la SGAE. Y si descargo cine. Y bastante.

Como me llamas ladrón, que creéis que no se me había olvidado, y ya pagó suficiente por mis cacharros informáticos y digitales, me bajo bastantes pelis, sobretodo americanas y europeas. Cuando una peli merece la pena, como Gomorra, Balada triste de trompeta, Celda 211, cualquiera de Eastwood u Origen, sin ir más lejos, me voy al cine. A un cine cochombroso en un centro comercial al que para llegar tengo que sortear las 200 rotondas y circunvalaciones que me han puesto por en medio, y de las que los que saben circular por ellas se cuentan con los dedos de una mano. Después de llegar y aparcar el coche en un subterráneo en el que alas 12 o asi cuando acabe la peli me pueden violar cualquier banda de latinos compuesta por hijos de inmigrantes que no tienen ni puta idea de a que vinieron sus padres a este pseudo-país. Además me toca hacer cola para comprar una entrada, porque el Día del espectador atesta los cines ya que pagar 5 euros por una entrada más refresco y algunas chuches es salvaje. Después de 20 minutos de espera toca correr para pillar un buen sitio, porque en muchos cines se ha perdido la costumbre de dar las entradas remuneradas, y como no existen ya los acomodadores (como tampoco los mozos de gasolinera, y el autoservicio es un peligro y aún así sigue subiendo los carburantes) rezamos para que los que estén al lado no vayan a dar mucho por culo durante la película. Y encima al acabar no puedo ni siquiera tomarme una caña y un montado de panceta, porque los cines del centro de la ciudad son ahora apartamentos de lujo u oficinas. Eso sí puedo ir al McDollar o a un kebab o un cañas y tapas, a que te saquen los ojos de la cara, y aún así esos pobres empleados no llegarán a los 600 euros mensuales... Como además en este país donde toda la gente controla el inglés ver una peli en Versión Orignal subtitulada es un imposible, me tengo que conformar con Constantino Romero o Ramón Langa, que me caen genial, pero el cuerpo me pedía ver y escuchar la voz de Morgan Freeman en Invictus.

Nunca descargo pelis que no están editadas en DVDs. Porque paso de descargar pelis grabadas en el cine con un móvil, por un simio con parkinson, escuchando las risas de la gente o viendo pasar cabezas. Además paso porque la experiencia me ha dicho que en los estrenos puedes cargar tu pc de virus y de pelis porno por doquier, pero de la peli que tienes ganas de ver olvidate. Aún así para cuando pueda descargarla tengo que utilizar el megaupload o el .torrent y en muchos casos descomprimir archivos y montarlos con el Alcohol 120º, para darme cuenta en el momento en que Bruce Willis va a decir su gracieta que me falta ese trozo y que las 3 horas de descarga y la otra hora montando la peli, no me ha valido pa na.

Pero aún así no es el cine reciente o actual el que compone mayoritariamente mi filmoteca pirateada. Por azares o vete tu a saber por qué soy un friki, y me encanta Días de Cine. Y antes de ver, digo descargar, una peli, por ejemplo The Crazies, estrenada el año pasado acudo a mi cina semanal con Días de Cine y resultan que me cuentan que la pelí es un remake de una de George H. Romero de 1978, pues ni corto ni perezoso oiga, me bajo esa obra descatalogada, prácticamente imposible de encontrar en la biblioteca pública de la que soy socio y que normalmente tiene una calidad bastante aceptable. Aunque cuando descargo alguna, como por ejemplo me paso con "Y al tercer año resucitó" (aiva curiosamente, una española, porque será que el ministerio de cultura no recopila, restaura y crea una verdadera filmoteca nacional y accesible desde internet por un módico precio, digamos 2 euros por peli, de todas esas obras que tienen más de 30 años, cuando las distribuidoras comerciales tanto multinacionales como españolas no tienen ese legado CULTURAL, si joder, cultural debidamente catalogado y disponible) grabada directamente en un vhs de un visionado en La2... Entonces es cuando me doy cuenta de que no me importaría pagar por un servicio de películas en streamming, con disponibilidad de subtitulos, en alta definición por 6 euros para estrenos. Aún así me preparo unas cervezas, un montado de panceta en mi casita, o que coño una hamburguesa, porque también estamos cansados de la caña y el pincho a 2 putos euros...

Las Series de TV
Esta es mi última gran pasión. Resulta que como me parece un timo la tdt que sólo sirve para tener a disposición 25 canales de telebasura, publicidad y debates de corte fascista; y como tampoco puedo permitirme el pagar la televisión de pago, pa ver 3 partidos de fútbol al mes, con suplemento extra por cada canal interesante (Historia, National Geographic, Calle13, etc.,etc.) cómo hago para ver las series.

Pues si también me las descargo. Y aquí todas son extranjeras porque el producto nacional televisivo es vomitivo, lesivo y siempre lo mismo. Actores y actrices de 25 0 30 años haciendo de personajes de 15 años que se aletargan en la educación secundaria, bajo guiones que convierten a toda una generación en pijos politóxicomanos y adictos al sexo. Por no hablar del resto de series españolas que funcionan basicamente copiando el éxito yankee del momento, ya sean médicos malhumorados, polícias científicas o folleteos varios en hospitales... Y como además me lleve una gran decepción con Guante Blanco, a mi las series españoles ni fu, ni fa. Ni están ni se les esperán.

¿Qué coño hagó yo para ver Perdidos, Los Soprano, Entourage, Mad Men, The Wire, Breaking Bad, House, Padre de Familia, South Park, Caballeros del Zodiaco, V (la original) o cualquier otro producto de las televisiones yankees que realmente reúnen calidad y originalidad? Pues puedo esperar a que la retransmitan en las teles nacionales. Si esperar y sentarme. Están muy ocupados con su apasionante programación, y directamente se escojonan de gente como yo. Y si tienes suerte y la que quieres ver, te la echan por TV, tendrás que aguantar cada día a que acabe el partidito de la champions para que empiece, pese a que te la anunciaron a las 10 de la noche. Normalmente empieza a las 11 menos quarto, te ponen 2 minutos, y otros 2 de publicidad, y en 40 minutos que dura un capítulo te colocan otros 2 bloques de anuncios. Con dos cojones. Tu mañana tienes y quieres levantarte pronto para evitar el atasco sin tener que ir a los abusivos precios de los autobuses y demás transporte público y estar un poco fresco en el currele. Pero eso ya es otro tema.

Puedo partirme el pecho y pagar 60 euros por una temporada de una serie, como por ejemplo Perdidos. ¿Estáis locos, 60 euros?. También puedo descargarme cada capítulo, en vamos a ver que calidad y a ver si el logo de alguna cadena me deja ver más de media pantalla, y si somos capaces de entender lo que se habla. No porque este subtitulada, sino porque la calidad de grabación es pésima. Por no hablar de esas veces que te tragas una temporada entera un finde semana, y el domingo a las 2 de la mañana te dispones a ver el último capítulo y resulta que es el casting porno de una de Hombres, mujeres y viceversa...

Y también podrían montar una plataforma online para cada serie, para que a través de una suscripción digamos 2 euros por capítulo o 30 por temporada descargarme todos los capítulos con las calidades y prestaciones más altas, disponiendo de las versiones originales, y si también, las de el resto de idiomas que componen el país de las 17 autonomías y el de los traductores en un parlamento nacional.

Literatura
Soy un lector compulsivo. Lo mismo estoy sin leer 3 ó 4 meses como en los siguientes 3 devoró hasta 15 o 20 obras. Leó historia, novela, poesía, ensayo político y social... Y aunque el mundo literario se puso las pilas, hace ya unos años, por el tema de las bibliotecas, y más o menos gracias a las ediciones de bolsillo resulta asequible comprar libros hay cosas que llamán la atención.

Por ejemplo los libros digitales. Es increíble que una versión digital valga más que una versión en papel, cuando el placer del tacto del papel, las tapas, las infografías y el acto social y cultural de ojear en los stands de una feria o en las estanterias de una libreria es de las pocas cosas que nos separan en este país de una manada de simios despojándose unos a otros de los piojos en mitad de la selva. Y me sorprende cuando no hay un formato standard aún (y recordemos que llevan con los kindle y ebook ya un par de añitos) y es propable que un libro digital que compras para tu dispositivo de hoy, mañana no te funcione. Además me sorprende que no puedas, al igual que en tu libro de papel, poder modificarlo a tu antojo, que pa eso es tuyo, y poderle añadirle notas, referencias (que en formato digital y con internet y el href tiene el cielo como límite) y poder asi enriquecerlo y compartirlo... Pero en esto, supongo que será cosa del tiempo.



En definitiva. Los consumidores de cultura no somos delicuentes. Tampoco sé hasta que punto se puede catalogar así a los que se enriquecen por las descargas como los de seriesyonkis. Pero el consumidor final no es ningún ladrón. Es más, la mayoría tenemos cuenta bancaria y tarjeta de credito, y apuesto a que muchos de los 5 millones de parados también, y que bastantes de ellos tienen ávidez cultural y de conocimiento, de esparcimiento y también de enriquecimiento personal e interior, algo de lo que jamás han oído hablar los señores Sanz, Bisbal, Bautista, Saura o la señora Sinde.

Y sin embargo son estos vividores, como portavoces de la industria cultural, que anhelan vivir a todo tren eternamente con solo un trabajo u obra cultural decente en sus carreras los que están creando una sociedad y un consumo cultural en el que lo natural sea piratear y descargar el contenido o material antes que pagarlo, directamente porque no existe, o existe en unas condiciones de calidad y adquisión infmaes. Como eso es así y estas marionetas maquilladas del lobby discográfico y las productoras de cine no van a cambiar esa realidad, y encima nos llaman ladrones, seguiré pirateando. Como los partidos políticos desprecian e infravaloran el poder de los internautas y la red, como si no estuvieran viendo lo que pasa en el Magreb, y como además existe una crisis económica y social que impide gastar más que en lo perentorio y necesario para gran parte de la población, se seguirá pirateando y luchando contra esta aberración que llaman Ley Sinde. Y como encima cuando compro un producto original, distribuido por una compañía española, gracias a esa legalidad y jurisprudencia que habéis creado conseguís antes de verlo ponerme de chorizo y pirata pa arriba, y cuando me la descargo eso no me pasa, seguiré descargando.

Y como es imposible ponerle puertas al campo, antes o después os daréis cuenta de que toda la animadversión que habéis creado hacia vuestro trabajo, tanto individual de cada artista como colectivo, os pondrá a cuatro patas y comenzará la penetración. Porque llegará el momento en el que os daréis cuenta, artistas de tres al cuarto, en que el modelo de negocio ha cambiado, como tantas veces ha sucedido en la historia, con infinidad de bienes y servicios. Y cuánto más tardéis en responder y adaptaros menos capacidad tendra el mercado universal (digital) de absorveros y vuestras mierdas más relegadas quedarán.

Y no. No vamos a permitir que con la excusa de los contenidos supcetibles a la propiedad intelecutal puedan censurar y amordazar internet, el único espacio que queda para la protesta, la revolución y la oposición al pensamiento único. Internet es la llave de la libertad y la autorealización de las sociedades del siglo XXI y no puede cerrarse por el yate de Alejandro Sanz, el palacio de Bautista o el chalet en la Moraleja de Ana Belen y Victor Manuel. No. Por encima de todo esto esta la libertad de la sociedad, que siempre será más libre si tiene una cultura libre, que no por ello a de ser gratuita, y con unas estructuras que permiten que el pueblo pueda libremente y sin presiones de ningún tipo expresar su opinión. La ley sinde es una excusa para poder cerrar webs "molestas" sin ningún tipo de proceso judicial y con un desamparo insultante para el ciudadano, ya sea creador o propietario de ese contenido digital, esa crítica o ese foro o de sus usuarios. La libertad de expresión e información siempre a de estar por encima del derecho a la propiedad intelectual.

No cabe duda de que la cultura como legado universal del ser humano merece un respeto y también una compensación económica capitalista justa, tanto para el creador, como para los que se enriquecen o sobrevivien como trabajadores a su costa, como justa a de ser también para que el ciudadano pueda admirarla. Mientras el lobby creador habla de adquisión, la ciudadanía habla de admiración y disfrute, de hecho cultural. Los internautas y el grueso de la población ya han expresado en que condiciones serían justas estas transacciones de productos culturales y no cabe duda de que el grueso de la industria, reconvertida, se mantendría en pie; aunque eso sí, ni los magnates de las productoras y discográficas, ni sus marionetas y artistas de medio pelo iban a tener tantos millones. Pero que duda cabe que tendríamos una sociedad mucho más rica, culta y seguramente más feliz, libre y decidida a maximizar, eso: Su felicidad y su libertad.

jueves, 17 de febrero de 2011

Kid Rock: All summer long

Después de una semanita de solete primaveral que invitaba a salir, patear la Salamanca de piedra y oro, y gozar de una temperatura más o menos agradable, ahora que hemos vuelto al tradicional invierno charro que los telediarios se empeñan constantemente en renombrar como ciclogénesis o temporales que atestan el mapa de simbolos de terror y alertas metereológicas y que nos invitan, muy sutilmente, a quedarnos en casa, por lo que pueda pasar, y no fuera a ser que nos diera por protestar... Pues en este momento me ha dado por saborear constantemente una canción veraniega y de estilo festivo que ha llegado a mis oídos últimamente.


El metalcore o ñu metal de Kid Rock no es de mis favoritos, más por desconocimiento y desafección del estilo después del 2004 que por la calidad compositora e interpretativa del de Detroit. Y es este All summer long una canción calida que invita al optimismo y la alegría y que sirve como homenaje a los que yo ya rendí homenaje hace unos meses, Lynyrd Skynird, y a un tema mítico del rock sureño y de toda fiesta veraniega: el Sweet Home Alabama.

Tomando la melodía del tema de los hermanos Van Zaant y el buen rollo, flower power, de la letra del himno del rock sureño, Kid Rock produce un alegato de la fiesta y la amistad; un recuerdo afectuoso y un sueño sonoro de aquellos veranos pre-adolescentes, a los que ya casi es imposible volver. Pero el tema no deja lugar a la nostalgia y sirve de exaltación de un periodo de la vida trascendental y vertiginoso en la formación de la persona, y del que anhelamos pasar inmediatamente cuando lo sufrimos, y el que añoramos continuamente. Esta dualidad sentimental expresada con gran acierto en este ya clasicazo de las fiestas de amigotes, el sirvió a Kid Rock como gran éxito de su carrera, curiosamente con el tema más alejado y el album más díscolo de su carrera musical, bastante lejos del metal-core del que hizo gala y se convirtió en uno de sus padres.

No les votes

Ayer día 15 de febrero de 2010 se aprobó en el Congreso de los Diputados la denominada Ley Sinde, que aunque los medios hayan incidido en que se trata de una norma para evitar las webs de descargas, es una norma que somete Internet a una legislación excepcional, con grave merma de los derechos a la libertad de expresión e información y a la tutela judicial efectiva, posibilitando un mayor control político de la red.

Un día antes, el día 14, un grupo de blogeros escribieron conjuntamente el texto de http://nolesvotes.com a cuyo contenido me remito. De lo que se trata ahora es de desarrollar la acción política subsiguiente, esto es, de cristalizar en el territorio físico utilizando Internet lo que podamos pensar entre todos.

El proyecto que se propone consiste en desarrollar iniciativas ciudadanas mediante la autoorganización de células territoriales independientes, replicables, sin ánimo de lucro y sin exclusividad territorial cuya labor sea la de propagar las ideas del texto de nolesvotes.com y realizar acciones territoriales concretas.

El sistema de organización previsto tendrá un continente y un contenido:

  • Como continente utilizaremos todos los medios gratuitos y lo más libres posibles que nos ofrece la Red: Google Groups y Flickr, por ejemplo. Personalmente no utilizaría Facebook por causa de sus términos legales, pero si la coordinación de una célula (por ejemplo: Potes, Cantabria) quiere hacerlo, no existe ningún inconveniente (cada grupo se autoorganiza).
  • En lo que respecta al contenido, dos son las cuestiones básicas: Dotar a las células de un argumentario que prepararemos quienes hemos estudiado a fondo la Ley Sinde y preparar un plan de acción de incidencia en el territorio. Serán objetivos, entre otros, las mesas redondas y campañas electorales de los tres partidos políticos PP, PSOE y CIU que han aprobado la Ley Sinde.

Dentro del continente y mediante los flujos de información que se generen entre todos y cada una de las células, iremos aprendiendo. Como es natural en el mundo de las redes, nadie representará a nadie sino sólo a sí mismo. La existencia de Internet hace innecesaria la representación tradicional: un ciudadano ya puede representarse a sí mismo sin necesidad de utilizar una voz ajena.

La medición del éxito del proyecto no se medirá en resultado electoral, sino en el aprendizaje que obtengamos del uso ciudadano de las redes. En definitiva, se trata de ir afilando ya una herramienta esencial para paliar el gravísimo déficit democrático que caracteriza a la sociedad española. En palabras de Eben Moglen: “We win”.


Eso si: La abstención no es la solución

A lo largo del día he visto como muchos blogs han ido lanzando una iniciativa para no votar a los partidos que apoyan Ley Sinde, de la cual también se han hecho eco varios medios. No entraré en mucho detalle sobre lo que trata la ley en sí, porque ya hay de sobra sitios en la web donde podéis consultar la ley en sí, y las razones por las que los internautas parte de la población se opone a ella.

Imagen tomada de Media Vida

Esto me ha llevado a reflexionar. ¿De verdad que no había razones suficientes para no votar a estos partidos, que es necesaria la aprobación de esta polémica ley para que surjan este tipo de iniciativas?

En los últimos años, no digo décadas porque podríamos no terminar nunca, ambos partidos han mostrado como corruptos y ladrones, han mirado únicamente por sus propios intereses, han dejado que se crease una burbuja inmobiliaria y han dejado que reviente sin intentar acolchar el golpe para el pueblo llano.

Los grandes partidos, PP y PSOE, han actuado mal, tanto estando en el gobierno como estando en la oposición. Puede que en algunos aspectos un partido lo haya hecho menos mal que el otro, pero eso es indiferente cuando estamos hablando de un nivel que rebaja la política de nuestro país a un nivel en el que hace sentir vergüenza de ser español.

Los malos dirigentes son elegidos por buenos ciudadanos que no votan.
- George Jean Nathan

Una vez dicho eso, aunque sea gracias a la Ley Sinde, me alegra comprobar que hay españoles que buscan el cambio y salir del bipartidismo no votando a los partidos mayoritarios. ¿Pero a quién van a votar? Me da igual, pero tal y como decía Bertolt Brecht en el Analfabeto Político, lo importante es votar.

Si no votamos, el pretendido castigo se quedará simplemente en un descenso de la participación en las elecciones, de la que posiblemente se hable unos días después de las mismas, pero esos números quedarán totalmente olvidados durante los cuatro años que dure la legislatura del partido político que haya ganado.

Tanto PP como PSOE se han mantenido firmes a la hora de no actualizar la obsoleta ley electoral. Les favorece claramente dado el bipartidismo que la gran parte de la población tiene prácticamente asumido… pero sorpresa: España puede no ser bipartidista.

Ninguno de estos dos partidos (ni tampoco los partidos regionalistas) votará a favor de que esa ley electoral cambie, pero está en nuestras manos hacer que crezcan los partidos que quieren que esto cambie. Para eso, tenemos que hacer algo muy simple: ir a votar, porque la abstención nunca será una solución.

Nota: Me consta que este movimiento "popular" y bloguero habla únicamente de no votar a PP y PSOE, sólo quiero hacer hincapié en el hecho de que la abstención tampoco soluciona nada.

martes, 15 de febrero de 2011

La peli de hostias definitiva: The Expendables


Todo el que me conoce sabe mi debilidad por el cine, sobretodo de acción, y ya dentro de este género la variable más extrema que yo he definido como Cine de Hostias. Esas pelis que de manera eficaz y rapida, y sin lugar a dudas, cumplen con su propósito de divertir en base a un ejercicio de resolución de conflictos fundamentado en el poderío físico y armamentístico, en la última palabra y en que las secuencias de acción, como persecuciones de coches, tiroteos, explosiones o peleas de artes marciales hacen que mentes como la mía se olviden de las visicitudes de Schopenhauer o Stendhal, del debate político y cultural sobre las descargas (por supuesto, que me la he descargado y la he visto en mi pc) o de la cotidianiedad, y disfrutemos con mayúsculas en la versión extrema de la película. Y hoy mi tedio y taciturnidad se han transformado en excitación violenta y cachonda gracias a Los Mercenarios.

Resumir la sinopsis no tiene gran mérito, porque esta serie de películas suelen funcionar con unos patrones y artesonados narrativos sencillos e incluso simples. En los albores del sub-género las muy recomendables Die Hard (lo que aquí alguién atiborrado de anfetas decidió llamar Jungla de Cristal), si que aparecieron los suficientes giros en el argumento, pero las visicitudes de John McClane que llegan hasta nuestros días, resultan la excepción que confirma la regla.

Puestos a recordar las Alertas Máximas de Steven Seagal o los blancos humanos de Van Damme (ambos las dos grandes ausencias en el reparto de la película en cuestión) y otros muchos ejemplos del cine de los 80 y 90 tenían como cualidades una exposición sencilla: unos malos muy malos que tratan de aniquilar y reducir a escombros la sociedad actual, amenazando salvajemente a la desguarnecida población civil casi siempre con el ánimo de lucro como fin último de sus actividades. Contra ellos, antihéroes que se convierten en héroes añadiendo la valentía y el tufillo redentor a unas personalidades oscuras y aun sinfin de capacidades, normalmente adquiridas en la marina y la Guerra de Vietnam, que pueden ir desde las sempiternas artes marciales, el uso de explosivos, tácticas de combate o incluso psicología. Pequeños toques de humor debidos a la socarranería y el sarcasmo del protagonista (siempre un ejemplo de virilidad) y ciertos momentos de critica política y social condimentan una ensalada que suele resultar muy apetitosa en taquilla, pero absolutamente insípida para la crítica.

Lo cierto es que este genero de acción tiene en bastantes de nosotros, ya sabéis, hombres jóvenes de menos de 35 años, que crecieron en los 80, a un gran público devorador de estos filmes cuando llegan al cine, al dvd, al pelis-yonkis o cuando en tardes y noches de desidia y aburrimiento decidimos aligerar el peso de nuestra intelectualidad al simple disfrute de una buena pelí de entretenimiento.

Y algo así es lo que me ha sucedido a mi esta tarde, toda vez que llegado del curre, atenazado por el frío y con cierto cansancio, me he metido una dosis de balas, soez palabrería y violencia gratuita sin contemplaciones, firmada (guión, dirección co-protagonismo) por el mismo Sylvester Stallone.

The Expendables, o como otra mente enferma a titulado en España, Los Mercenarios, cumple perfectamente con su apuesta y encargo: divertir. En 2009 se rodó esta obra que indudablemente será considerada una obra de culto, un mito y ejemplo de lo que el cine de acción puede llegar a ofrecer, y que funciona de manera solvente ante la pantalla. Seguro que pululan las criticas que la destrozan por todos los lados, pero a mi que quieres que te diga, la puse con una esperanza, que me divertiera y me evitará caer en el tedio, y lo ha conseguido.

El argumento: No lo voy a destripar. Una recomendación: vedla!. Porque el principal argumento y motivo de esta película es divertir y servir como homenaje cachondo a todo ese cine ochetentero que ha hecho vivir muy bien a toda esta recua de musculitos.

El Montaje y dirección. Pues en poco rato he podido leer como ponen fino a un Stallone, del que sabemos perfectamente que tanto lifting y botox ha reducido a cero su capacidad mímica (algo tampoco muy díficil si recordamos Rocky I). Podéis leer que la peli esta mal rodada y tal y cual, pero yo no opino lo mismo. La película se cuenta visualmente para servicio de los actores y en ella todos salen bastante bien parados. Yo también veo las semejanzas con la manera de dirigir de Michael Bay, también denostado y que a mi me parece sublime (recordad Pearl Harbor, La Roca o Armaggedon) y todo plano resulta convincente. Sólo hubiera faltado algo más de destreza para sacar más partido a las coreografías de peleas de Jet Li o de Jason Statham, sobretodo cuando estamos tan acostumbrados a admirar el partido que les sacan (Nacer para morir del chino o la saga Transporter en caso del británico).

Y en cuanto al reparto, qué. Pues salvo las ausencias por desabenencias "artisticas" de Steven Seagal o Van Damme todas las grandes estrellas del género aparecen. Aparecen los clásicos como el propio Stallone o el mítico Dolph Lundgren; forzudos reconocibles de otros productos violentos como Austin, Couture o Crews. Mike Rourke aplica el libreto de El Luchador para dar sentido moral con su interpretación a la película, momento en el que en un alarde de saberse reír de si mismos nombar una conocida marca de vodka cuya imagen publicitaria les presta Bruce Willis. Y dos clasicazos como el gobernador Schuache y el propio Bruce Willis (Sr. Church) nos dejan un diálogo a tres bandas con el propio Stallone, que alejado del lirismo y la retórica de Shakespeare, se lanzan pullas por dos minutos plétoricos que son más que justificados para pagar una entrada. Y también tenemos a las dos estrellas actuales del cine de acción, Jason Statham y Jet Li, para los que la película sirve como un paso de testigo de sus predecesores como líderes y santo y seña del cine de acción.

Incluso con tanta testosterona en ebullición no pueden faltar bellezas féminas, y de entre ellas destaca Giselle Itié.

Hasta la banda sonora tiene su punto con un tema final inigualable: El eterno himno de los Thin Lizzy, The boys are back in town:


En definitiva, decir que es una buena opción para tratar de aligerar la cotidianiedad, echar unas risas y relajarnos. No es la película para ver con tu chica el 14 de febrero, pero joder, lo que te puedes reír con ella (la película digo, mal pensados) y pasarlo bien, puesto que funciona como un homenaje y a la vez una válvula de escape para reírse de si mismos a todas estas estrellas del cine ochetentero. Sin duda ya guarda un lugar privilegiado en mi colección privada, como obra de culto, alocada, desenfrenada y de disparatada gamberrada, que te lo hace pasar en grande. Acción a raudales, un plantel que nos desmerece el sueño juvenil de ver a todos estos tipos duros juntos y muchas ganas de pasarlo bien y hacer pasadlo bien. Lo dicho: Vedla!

martes, 8 de febrero de 2011

Por qué lo llaman crisis, cuando se trata de una gran estafa


La Gran Banca Española ganó 14.000 millones en 2010. El beneficio neto de los “cinco grandes” (Santander, BBVA, Caja Madrid, La Caixa y Popular) alcanzó esa cifra a pesar de las fuertes dotaciones económicas que hubieron de hacer para afrontar la elevada morosidad y las dificultades que impuso el peor ejercicio de la llamada “crisis mundial”.

El Estado Español hizo en 2007 una dotación a la banca nacional de 30.000 millones de euros, que posteriormente se amplió a 50.000 millones, para hacer frente al debilitamiento de los activos financieros afectados por las hipotecas tóxicas y la explosión de la “burbuja inmobiliaria”.

A partir de ese momento comenzó a hablarse de la “gran deuda pública” y de la necesidad de su recorte, dinámica que desembocó en mayo de 2010 con la adopción de un conjunto de medidas laborales, administrativas y legislativas que supusieron el mayor recorte de derechos sociales que registra la historia de nuestro país.

Resulta evidente quienes han pagado y quienes han sido los beneficiarios de las consecuencias de una “crisis de diseño” de la economía mundial a tenor de resultados como el anterior que se repiten en casi todo nuestro ámbito.

La banca mundial se benefició de las aportaciones que el “papá Estado” le hizo, a pesar de los principios “liberales” por los que decían regirse, y cuando todo el mundo está afectado y sumergido en la crisis que creó su deliberada incompetencia, vuelven a ser los únicos beneficiarios de ese estado de cosas.

Puede decirse a boca llena, no hay crisis, lo que hay es una monumental estafa, mundial, planetaria y calculada. Una agresión sin precedentes del capitalismo contra las clases populares para súper enriquecer a los que ya eran ricos y regresar casi al esclavismo a millones de ciudadanos de todo el orbe.

Es el dinero y la riqueza convertidos en calentura, revelando su extrema naturaleza. Su extracto primordial: el lucro incesante, la estafa y el robo de activos de todo tipo, económicos, sociales, laborales…

Si la sociedad civil de Túnez, Egipto, Yemen y Jordania están dando una lección al mundo para defenderse de la tiranía y la pobreza, el mismo ejemplo tendría validez planetaria para defenderse de las peor de las dictaduras: la de los mercados, divisas y bancos. Ladrones en estado puro.

Ladrones que tenemos que sacar de nuestras vidas, quitarles esa dictadura real y palpable que ostentan. La banca es nuestro dictador. La banca siempre gana, aunque se equivoque. La banca no es productiva, no es eficaz y está sobredimensionada. No hay productos innovadores, solo hay engaños para robar. Cuando más grandes más información privilegiada gozan, esa es la ventaja de los grandes bancos. Además son demasiado grandes para quebrar. El gobierno siempre va a salir en su auxilio. Estamos vendidos a los bancos. Los partidos se financian con los bancos y así están atrapados. Después son los que manejan las grandes empresas porque en muchos casos son los grandes accionistas. Las grandes escuelas de economía están dominadas por la ideología neoliberal, en la que el mantra repetido hasta la infinidad, “desregularizar”, el libre mercado solventará por si solo los problemas sin la intervención del Estado. Los únicos que pueden recibir ayudas es la banca, no podía ser de otra manera. Los mismos que han cometido los errores son los que han puesto en marcha las políticas neoliberales que nos están machacando.

Es verdad que cualquier revolución pone en riesgo nuestro, escaso, bienestar. Es la cadena por la que nos sujetan, y en su fragilidad radica nuestro poder. El paso para que las personas recuperen su fuerza y eliminen el capital, la especulación y los intereses está a la vuelta de la esquina. El trabajo, tesón o talento ya no valen nada. El valor dictado por especuladores en lejanos mercados minimizan los reditos de nuestro esfuerzo y mantienen sostenible el yugo opresor de la falaz y soez mentira del capitalismo.

Una vez más, es el momento de las personas, de la Revolución.

lunes, 7 de febrero de 2011

Bloqueo de los “medios informativos” a #joseluisenhuelga contra el Banco de Santander


Bloqueo de los “medios informativos” a #joseluisenhuelga contra el Banco de Santander

Si es de tu agrado, siéntete libre para copiar y pegar este artículo en tu sitio, o difúndelo como creas más conveniente. Gracias.

Los dueños de la información, así titulaba El Mendigo un curradísimo apunte (imprescindible) sobre quien está detrás del acceso a la información que consumimos los súbditos del reino de España:

Existen varios caminos por los cuales el capital puede controlar, manipular, condicionar la información que recibe una sociedad a través de los medios de comunicación. Por ejemplo, con los contratos de publicidad en un medio con la condición implícita de impunidad informativa, maniobra harto frecuente en empresas como El Corte Inglés.

Una forma que tienen los bancos de controlar la información es gracias a su posición como tenedor de deuda, el mismo chantaje al que someten a los partidos políticos (sería gracioso que mañana El País destapase una información perjudicial para Botín, cuando PriSA está pendiente de renegociar con el Santander su descomunal deuda para poder seguir existiendo).

Pero sin duda la forma más directa y evidente que tiene el gran capital de controlar la información, de crear en la sociedad estados de opinión que sean favorables a sus intereses, es con la propiedad de esos medios de comunicación. Echando un rápida ojeada a la estructura de propiedad de los medios de comunicación se comprende rápidamente la homogeneidad ideológica de la sociedad, instalada en el pensamiento único. La diversidad se reduce a matices, a cuestiones secundarias.

Puedes seguir leyendo y no dejes de dar un vistazo al infográfico.

No es nuevo, pero no por ello menos necesario, recordar la necesidad de que la ciudadanía se dote de unos medios informativos propios, ajenos al capricho de los dueños/mercados y libres de toda coacción publicitaria. En el caso concreto de la prensa tradicional únicamente conozco los periódicos vascos Gara (bilingüe) y Berria (en euskera) como medios con la proyección suficiente como para considerar su significancia, y cuyo consejo de accionistas está formado 100% por aquellos ciudadanos que en su día quisieron embarcarse en la aventura de crear y mantener un medio informativo que recogiera sus necesidades de información. Su tiempo y su dinero les ha costado, pero ahí están.

Pero no quiero centrarme hoy en ese aspecto, sino volver a retomar el caso de de la huelga de hambre que José Luis Burgos mantiene contra la arbitrariedad y el intento de estafa (con visos de ser ejecutada el próximo día 9) contra el Banco de Santander. Los intentos llevados a cabo por varias personas puestas en contacto con todos los medios (des)informativos de todo el espectro ideológico han dado como resultado que únicamente el programa de Toni Garrido en RNE Asuntos Propios haya recogido la noticia emitiendo una entrevista al damnificado. El resto, La Nada. Imposible romper el bloqueo informativo, la censura por omisión a la que está siendo sometida la persona de José Luis Burgos y su lucha contra el Banco de Santander. Habrá quien alege que los medios de información privados son libres de publicar aquello que consideren de interés público y relegar a la nada lo que consideren irrelevante. Sería posible creer algo así si uno no estuviera harto de ver como minutos de radio y televisión y páginas de diarios y revistas “serias” son completadas con estupideces del tipo “hace frío”, “hace calor”, “nieva”, “llueve”, “fulanita relata cómo ha estado follando toda la noche con menganito”, “la asesinó clavándole un bolígrafo en la yugular repetidas veces delante de la presencia de su hijo menor”…. y demás sinsorgadas.

Siquiera la cívica revolución islandesa tuvo un hueco significativo en esa “información de interés nacional”, tanto menos va a ser retransmitida la revolución de una sola persona contra el Banco de Santander.

Hago una mención especial a los medios informativos digitales Periodismo Humano (@phumano) por sus artículos José Luis contra el Banco de Santander y José Luis 1 – Banco de Santander 0 (en elaboración un tercer artículo), a la plataforma ciudadana ATTAC (@attacespana) Carta de apoyo a José Luis Burgos en su segunda huelga de hambre, y a Tercerainformación3i (@tercerainfo3i) Concentración en Barcelona en apoyo de José Luis Burgos.

También una mención muy destacada a la labor incansable como promotores de la divulgación de la noticia a @victormsmadrid y @LorenaCastro

No vamos a decaer en nuestro empeño de seguir plantando batalla contra ese bloqueo informativo, y somos unos cuantos lxs ilusxs que con nuestras pocas herramientas insistiremos en divulgar el caso y ayudar en lo que podamos a José Luis Burgos.

Algunos enlaces que relatan el caso (y discúlpame si olvido el tuyo, o mejor, escríbelo en los comentarios y lo añado):

Mercabanca, la meca de la banca y de la corrupción, blog personal de José Luis Burgos.

José Luis Burgos en huelga, blog creado por @LorenaCastro para facilitar información diaria sobre el caso.

José Luis Burgos ha decidido plantarle cara a la dictadura del capital , por @manolox en Videoteca alternativa.

La peripecia de Jose Luis Burgos con el Banco de Santander y José Luis Burgos contra el Banco de Santander (y 2) por @iturri en Pedradas.

José Luis Burgos en lucha, en el blog personal de @LorenaCastro.

José Luis Burgos: “no podría quedarme en casa cruzado de brazos”, por @rosamariaartal en El Periscopio.

De José Luis a José Luis #joseluisenhuelga y Tu libertad termina donde empieza la imagen del Santander, por @hugomabarca en Quien Mucho Abarca.

Lección de dignidad, por @esmolante en La mirada del mendigo

El caso de José Luis Burgos contra el Banco de Santander por @Reven333 en Derecho a Réplica.

Carta a Botín. Solidaridad con J.L. Burgos en huelga de hambre por @javierM en Moscas en la Sopa.

Solidaridad con José Luis Burgos en huelga de hambre por @wenmusic en 1m2.

Solidaridad con José Luis Burgos por @ketari en ketari blog.

Solidaridad con José Luis Burgos por @alwayscandy en Una imagen vale más que mil palabras.

Solidaridad con José Luis Burgos, en huelga de hambre por @koldobika en Humanaika.

#joseluisenhuelga por @joseba_morales en Joseba Morales.

José Luis Burgos, por @angelmcastells en punts de vista.

Prou embargaments: concentració davant del Banc de Santander por Joan Tardá diputado del congreso por Esquerra Republicana de Catalunya.

Hoy vengo con unas fotografías… por @_awacat_ en El Faro y la Farola

#joseluisenhuelga El Banco Santander pretende quedarse con su vivienda y dejarlo en la calle a él y a su familia por @zigaurre en zigaurre.

Ese hombre podrías ser tú por @CarlosCAlvarez en Digo yo que…

Bloqueo de los “medios informativos” a #joseluisenhuelga contra el Banco de Santander por @filoblogia en Sobre ruedas

y algunos más que poco a poco iré añadiendo a la lista

¿Estarás tú?

Basta Ya de robar, abusar y de cultivar el miedo y el pensamiento único. Cansados ya tenemos que estar de vivir bajo el yugo de un sistema opresor y deshumanizado que como he dicho tantas veces, socializa las perdidas y capitaliza los beneficios. Es el momento de la revolución y de la solidaridad. Es el momento del hombre, como ser independiente, sensible, social y dueño de su destino, de su planeta. Es el momento de levantarse y cambiar la deriva de este mundo occidental que nos lleva a un ocaso de terror y pobredumbre, tanto material como moral.

sábado, 5 de febrero de 2011

El motor de los cambios

¡Qué año!. Esa exclamación fue lo único que pasaba por su cabeza mientras apuraba la última uva que aquella noche ponía fin al año. Ni tan siquiera imagino repetirlo, ampliarlo o volverse a ver pensar lo mismo, un año después, pero por experiencias distintas. Ya con veinte y muchos sabía que la vida no acostumbra a clonar sus vivencias, y una vez pasados, más que en momentos esporádicos no tienden a repetirse los momentos que solemos calificar como inolvidables. Más aún brindó con sus padres y con su hermano; escribió un par de mensajes a esas personas especiales para felicitarles por poder sumar uno al último digito del calendario, y agarró las llaves del coche, su ya desgastada chaqueta negra y se esfumó por la puerta hacia la calle. Cincuenta euros tenían la culpa y eran la excusa para emborrachar la conciencia.

A muchos kilómetros el ambiente era algo diferente. Casi recién cumplidos los veintitrés años, “la niña de la casa” sonreía junto a sus padres y hermanos. Hace un momento engullía las doce uvas con un solo deseo, que su padre superará esta depresión que me lo está quitando en vida, por culpa de lo que hace siete días el rey en su mensaje navideño, llamó “situación cíclica de reajuste financiero y recesión del PIB”. Universitaria soñaba con culminar su anhelo de poder ser maestra y no tener que deberle nada a nadie (o casi). Jamás quiso saber nada de política o sociología, pero veía con sus propios ojos como la alegría y la tranquilidad en su hogar, se habían esfumado por el retrete el mismo día que su padre recogió el número 89 en la cola para apuntarse a cobrar el subsidio de desempleo.

Prácticamente estaba preparada ya para elevar la libido de todos los jovenzuelos y sin vergüenzas que conocía de siempre, y que nunca le gustaron. Resignada hace mucho tiempo de encontrar al “hombre de su vida” sólo quería beber, reír quizás, pasar el mal trago de salir por obligación.

El primer acorde del “Breaking the law” de Judas Priest sonaba enlatado en el coche. Empezaba la fiesta y por un momento al volante le vinieron a la cabeza las nueve o diez “damas” que conquistó el año anterior. Hubo güiris, también dos o tres niñatas, y un par de maduras, una casada infiel y aburrida de ser un apéndice del estorbo de su marido y una divorciada cercana a la cuarentena que empezó por calentarle la bragueta y después la cabeza allá por el mes de julio. No había hecho falta que Rob Halford soltara el primer alarido del himno del metal, para que fuera él quien soltará un explícito: “Año nuevo, vida nueva”. Lo sorprendente sería que un año después no se acordaba del nombre de ninguna de ellas.

Aunque separados por mucha distancia, la luna llena era igual en la pequeña ciudad de interior y en el pueblecito cercano al mar. También el final de la noche para ambos amantes desconocidos fue el mismo. Y las sabanas y un analgésico fueron incapaces de domesticar la cruel resaca que se ceba con aquellos que consumen con nocturnidad bebidas hechas de un “quimi-juego”.

La rutina tiene la cualidad indudable de reconducirnos a todos. Nadie se acordaba ya de las navidades y la cuesta de enero se había subido como se había podido. El ajetreo del taller de chapista donde trabaja de lunes a sábado (hasta la mediodía) le tenía tan absorto que poco importaba la felicidad pasada. O la que pudiera llegar. Hacía mucho tiempo que aparcó los sueños, las necesidades. Seguía leyendo filosofía, historia o lo que pasará por sus manos y mantenía el tono físico en el gimnasio y salía a correr como vivía. En soledad. Era sorprendente, pero intentando mejorar el tiempo o no siendo atropellado se daba cuenta de que estaba en su vida tan sólo como jamás lo había estado. Se había separado del mundo. “Ya no encuentro a nadie a quién pueda llenar. Ni tan siquiera que me entretenga a mi un minuto. Estoy fuera del mundo”. Pensaba en el mismo momento, en el que una joven que apuraba las horas de sueño para estudiar el último tema antes del examen coincidía en ese pensamiento.

“Es una sensación terrible”. Separados por cientos de kilómetros confesaban lo mismo a sus mejores amigos. Luís, pidió otra cerveza para él y para su amigo Dani. “Tío, estoy cansado de todo. Tengo un vacío enorme”. “Ya no llamas a las zorritas del año pasado, eh”, interrumpió Dani para continuar con un “habrá que buscarse otras”. “No estoy de broma”. Tengo ya una pila de años, no soy ningún niño, y me he dado cuenta que he tirado mi vida. Ni he estudiado lo que quería. Trabajo esclavizao, para mantenerme en un alquiler sangrante, joder”.

“Eso de estar con varias mujeres alternando esta muy bien para vacilar a los colegas y reír. Pero esas risas me matan por dentro porque te aseguro que ninguna me ha dejado algo de valor. Con eso les puedo engañar, pero a mi mejor amigo no. Y a mi mismo, mucho menos”. Fue el alegato final de un Luís, consciente a viva voz de la inopia de su vida.

“¡Vámonos de aquí!”. “¡Ya estamos, tía!” soltó cabreada Laura porque Isabel volvía con el tema de siempre. Ya cansada de salir de fiesta porque sí, tenía claro que aquella noche no quería pasarla entre babosos y a oscuras forzaron su salida entre los improperios de los aprendices a Tony Manero y las “canis” enjoyadas en clave gitana.

Durante los veinte minutos que duró el paseo hasta casa de Isabel, nació la sinceridad entre ambas. “Joder, yo no lo entiendo. Estas estudiando, vives sola, no le debes nada a nadie y siempre estas amargada”. “No soy amargada, ni tampoco lo estoy. Sólo que no quiero hacer lo que todo el mundo. Y encima por más niñatos que se acercan y conozco ya sea en ese antro o en cualquier sitio, ninguno es capaz de hacerme amar”. Isabel termino la última palabra entre un sollozo incontrolable que no incomodó a Laura. “Bueno, esta bien… -trataba de tranquilizarla-. La semana que viene hacemos una cosa: Tengo la casa de mi tío Lucas en la playa libre podemos ir y charlamos un poco y de paso nos damos un bañito”. “Bueno, ya te avisaré entre semana…” fue la despedida de Isabel, que decidió nada más levantarse un domingo oscuro y triste confirmar un par de días de descanso con su amiga, lejos de aquella intimidad pública que reinan en los pueblos pequeños.

Luís e Isabel no veían la misma nube esa mañana aunque la buscaban con los mismos ojos. Estaban demasiado lejos como para dar esa casualidad, pero si que en sus pupilas se aglutinaban las lágrimas de rabia y dolor, de un sentirse vacío e inútil que rajaban corazones mucho más fuertes que lo que ambos pensaban. La ventana del salón de casa de ambos era un acceso directo a la desidia y la falta de amor. Ambos habían construido una vida quizás por accidente o por convencimiento, pero les faltaba el ingrediente que pusiera excelencia a los días y pasión en las noches. Aunque no se puede decir que vivían inmersos en su vida cotidiana con aburrimiento la falta de metas, y la ausencia del amor verdadero dejaba su rastro en lágrimas que surcaban rostros, ya demasiado habituados a esa humedad. Les faltaba algo.

Ese era el primer pensamiento de la mañana y el último del día. Eran las comillas a sus días, y hasta que no se encontrarán esos días seguirían siendo rara-avis en el destino que tienen marcados. La necesidad les urgía y así Luís decidió dejar su trabajo, buscarse un retiro para una temporada y preparar su acceso a la Universidad. Era el primer paso para vivir su vida.

Por su parte, Isabel apuraba el desayuno y se convenció de que tenía que cambiar, quizás salir del ambiente en el que se movía y que conocía hasta con los ojos cerrados. “Quizás la felicidad esta ahí fuera”, y ahí llamó a Isabel, para despertarla de su dormitar bañado en alcohol y confirmarle que el próximo finde lo pasarían lejos de la ciudad, para sincerarse y como primer paso para ordenar una vida que dejaba escapar por el desagüe la pasión y el amor.

La puerta de la oficina no volvería a ser la misma tras ese portazo. Luís no se había cambiado, y sin embargo interrumpió el primer café de la semana del gerente del taller donde llevaba arreglando “boyos” de los coches y montando faldones y alerones de niñatos y pijos nueve años. “Prepárame la cuenta que el jueves es el último día que trabajo aquí”, espeto sin un buenos días. “Ah, y me vas a dar la liquidación tal y como si te hubiera dado el mes de preaviso porque sino iré a Inspección de Trabajo a informar de que tienes a tres sin papeles currando aquí desde hace cuatro años, ni tampoco que pasáis a los pijales material de desguace como si fuera nuevo, ni que hacemos más horas que el reloj. Ya me cuidaré de no decírselo al soplón ese al que untáis”. Era una amenaza tan firme que en la conciencia del administrativo no hizo ni tan siquiera mella el segundo portazo que cerro el paréntesis en su desayuno de lunes. Llegó el jueves, y Luís sólo tuvo que recoger sus cosas, decir un “Oye que me marchó, qué ha sido un placer”. En una mano una bolsa de deporte y en la otra un sobre beige con un cheque para no estar preocupado en los próximos dos o tres años, más cinco mil euros de propina en billetes de 50.

Era viernes al mediodía y las dos amigas decidieron comer en un restaurante de menú del día junto a la playa. No era de Guía michelín, pero por poco más de 7 euros por persona se podía comer un primero-segundo más postre, más que digno. Ambas apuraban el primer plato, un arroz a la cubana, y coincidían en que fue una buena idea venir a aislarse un poquito, que luego marcharían a la playa, y esta noche saldrían a pasear y bailar. Qué mañana emplearían la noche para conversar, sincerarse y apoyarse como amigas igual que hacían cuando eran apuraban meriendas infantiles en el parque del barrio.

Al mismo tiempo, a unos escasos ya 3 kilómetros entraba en una rotonda un coche gris con una matrícula de las antiguas y un distintivo geográfico bastante alejado e inusual por esos lares. Luís llevaba 7 horas al volante, pero no estaba ni en un ápice cansado. Su coche si, puesto que llevaba equipaje para una larga temporada y sobre todo un par de cajas de mediano tamaño que contenían el material de uno de sus sueños. Por lo menos el que pensaba más fácil conseguir, porque venía autoconvenciéndose todo el camino, de que iba a sacarse esa carrera que tanto le apasionaba. Libros, apuntes y material para estudiar y pasar el examen de acceso a la Universidad para mayores de 25 años.

El camino ha sido largo y dilatado de música. Una botella de agua ha sido su único interlocutor. Le ha hecho los coros en los himnos históricos y asentía con un leve cabeceo -no se sabe si por conformidad o por el vaivén del asfalto- cada alegato del conductor. “Con dos cojones” y “he hecho lo que tenía que hacer” fueron las más repetidas. Pensaba en el momento en el que se marcho de su casa alquilada metiendo las llaves en el buzón de su casero. También en la bronca con sus padres, mientras apilaba en la cochera 4 cajas de mudanza y embalaje con las cosas que no se podía llevar a su viaje existencial. Y por supuesto en el momento en el que echó la inscripción para el examen de acceso a la Universidad para mayores de veinticinco años. Recogió el temario para pasarlo y más para entrar en Filosofía y en Geografía e Historia. Era el momento de vivir su sueño y el primer paso estaba dado

Una de las mejores formas de hacer una digestión es pasear por una playa de fina arena, con el primer Sol primaveral atizando levemente y la fría agua refrescando los pies. Para sincerarse ocurre lo mismo. Laura e Isabel llevaban aproximadamente una hora repasando los últimos años de sus vidas. A ambas les quedaba un año para acabar la carrera de sus sueños y poder trabajar como maestras de educación infantil. Sus estudios les apasionaban y aunque con altibajos sus notas eran más que aceptables. Precisamente algunos de esos altibajos truncaron uno de sus sueños, puesto que no pudieron obtener beca para pasar una temporada en el extranjero. Italia o Francia hubiera sido lo deseado, pero se tuvieron que conformar con una facultad semi-vacía durante el último año y soportar las anécdotas y fotografías de amigos y amigas con más “suerte” en la asignación de prestaciones. Esto solía suceder en los actos sociales de la comunidad universitaria. Es decir, en los botellones. Y como la envidia y el enfado se hacía latente en ambas, discretamente dejaron de aparecer y se convirtieron en ausentes para el resto de compañeros.

“De verdad, que estoy cansada, Laury”. No de la carrera o del apoyo de mi familia o de ti, pero si de la gente, de esas amistades y colegas que sólo te quieren para hacer bulto”. Las palabras de Isabel sonaban como una canción melancólica de esos antiguos cantautores, sólo que esta vez el acompañamiento melódico era el crepitar de las olas. “A mi me pasa igual, pero por lo menos Oscar me ayuda”. Laura queriendo ayudar a su amiga respondió con la verdad de que su novio ya no era un rollete de verano, un chico que tengo por ahí, o un pasatiempo. Sin saberlo ella se había enamorado tan locamente de este chaval al que al principio deshacía en negativas y sin él, ahora es incapaz de vivir.

“No me quejo en absoluto de él. Me quiere, me apoya y ayuda. Cada día que pasa estoy más segura de lo que tenemos y sólo deseo poder estar juntos para siempre. Quizás, deberías tu buscar y encontrar ya a esa persona”. Laura trataba de ayudar, pero lo que hizo fue tirar de la cadena. A Isabel nunca le gustó aquel muchacho, pero la envidia de ver a tu mejor amiga sentirse amada y amante, no es plato de buen gusto, si mientras tanto tú te conformas con estirar la mano en la cama y no encontrar a nadie. “Ya, no estaría mal”, dijo sollozando. “Pero aquí los tíos, son unos niñatos, no vale ninguno para nada y todos son más que decepcionantes”. “Joder, que generalidad si llevas sin salir con alguien más de un año y encima a parte de los tonteos de noche y en los bares no haces nada”. “Con tres imbéciles me vale y me he dado cuenta de que con diez palabras me es suficiente para comprobar que ninguno tiene sensibilidad, inteligencia o humor para que me enamore de él”. Las últimas palabras Isabel las pronunció mirándose los pies mientras se encalaba el bolso sobre los hombros con más fuerza para que el incipiente viento no se lo descolgará aún más.

“Buff. Joder tía, ¡qué mal rollo!” –soltó Laura subiendo el volumen de la conversación y finalizó su intervención al mirar a su eterna amiga, ensimismada esta vez, no en la arena, sino en la figura de un joven que se mojaba los pies hasta la altura de la pantorrilla y miraba hacia mar adentro como el que hace mucho tiempo que no ve lo que contemplan sus ojos o como quien espera la llegada del barco que le trae a alguien querido.

Isabel estaba absorta. Y tiempo después se lo recordaría una Laura que respeto el silencio y ensoñación de su amiga que no podía apartar la mirada del joven. Este llevaba unos pantalones vaqueros de azul oscuro intenso remangados sobre la rodilla. Vestía una chaqueta verde y la media melena que lucía volaba al viento sobre unos hombros sustento de los brazos cruzados en el pecho. Despreocupadamente había dejado en la playa casi desierta sus zapatillas deportivas, con los calcetines apelotonados en su interior y un pequeño bolso de esos masculinos que ahora se han puesto de moda.

La imagen provocaba en la joven Isabel la misma sensación que quien contempla por primera vez en vivo, in situ, un cuadro de un gran maestro renacentista o un paisaje espectacular.

“No tienes miedo a que te lo roben”, grito una Laura que ni a voces consiguió sacar de su ensoñación a Isabel. Sin embargo Luís se giró sobre si mismo, sonrió y con un expresivo gesto dijo “No”. En ese instante comenzó a caminar a hacia la orilla. No sabía el que pero algo le empujaba a saludar y presentarse a esas dos muchachas.

Por su parte Laura no le daba ya más importancia y hacia ademán de intentar continuar su camino, pero comprobó que Isabel no deseaba moverse de allí sin conocer a ese extraño. Por eso la imagen de ambas chicas paradas sobre sus zapatillas turbó algo a un Luís que con gracejo y ante una mar, nuevamente tranquila llego hasta ellas y saludó con dos besos. Primero a Laura, “Hola, soy Luís”. “Yo Laura, encantada”. Dos besos en las mejillas que no provocaron ninguna ruborización en ambos. “¿Y tú cómo te llamas?” –interpuso gracioso Luís. Le siguió un “esta sorda, hija” de Laura, que surgió efecto inmediato en Isabel que se presento y beso a un Luís que la dedicaba una mirada de absoluta devoción. Otros dos besos chocaron en las mejillas, pero esta vez él sintió la mano de ella sobre su hombro, y ella la mano derecha de él sobre su cintura. Fueron tres segundos desde que se presentaron hasta que a Isabel se le descolgó definitivamente el bolso para este caer sobre las zapatillas de Luís.

Fueron tres segundos, pero en ellos el mundo se paro. No rompió ninguna ola ni en esa playa ni en ninguna otra. El viento paro las nubes y donde llovía se pudieron contar las gotas de agua. La luna y el Sol pararon su baile para dedicarle una mirada al unísono al momento Acabaron todos los llantos de niños dejando ahora el sonido de sus risas. Los agonizantes suspiraron porque se dieron cuenta de que no querían morir sin una nueva historia de amor en el mundo. Las lágrimas se volvieron sonrisas. Él vio la felicidad en una sonrisa, unos ojos llenos de ternura de amor que regalar. Ella se vio sorprendida por el destino que le decía en ese instante tengo a alguien para ti. Dos personas, un hombre y una mujer, se habían enamorado.

Ambos se arrodillaron apresuradamente para recoger el bolso de Isabel de la arena y allí por primera vez sus manos se tocaron. Se sorprendieron en la calidez de la mano del otro y volvieron a mirarse alborozados, para en un sonreír tenue incorporarse. Laura escucho la invitación de Luís. “Voy a tomar una cerveza en una cervecería que he visto en esa calle que se ve. Esta a unos 40 metros. ¿Venís?”. En otra situación cualquiera de las dos hubiera sido más que descarada puesto que si algo compartían era su odio y repugnancia hacia los chulos o pretenciosos. Pero ninguno de estos adjetivos se podían aplicar a la invitación de Luís. Además los tres, y sobretodo Isabel y el propio Luís se veían empujados a conocerse.

La cervecería revestida en su interior de madera oscura de roble albergaba una pequeña mesa en la esquina más alejada de la puerta. Una ventana daba una magnífica vista a la playa aunque el trajín de personas en ese momento, no dejaba ver más que el azul en los intervalos entre transeúntes. No había mucha luz en el local, en el que sólo se hallaba una camarera, de mediana edad y aspecto norte-europeo y otros dos clientes que también respondían a esa misma descripción. Tampoco importaba demasiado, puesto que la mejor cualidad del amor es que puede surgir en cualquier momento y lugar.

Tres enormes pintas de cerveza de importación albergaba ya la mesa, cuando las palabras y las miradas empezaron a fluir. Los tres se pusieron en antecedentes. Y especialmente Isabel y Luís ávidamente interesados en la vida del uno y de la otra. Pronto Laura se dio cuenta de que “sobraba”, aunque realmente no era así. Más bien fue la que sacó las palabras en un principio y motivo las conversaciones. Así supieron la situación de Luís, como había dejado su trabajo el día anterior, su ya no tan tierna edad, y su lejana procedencia. También su deseo de estudiar y hacer con su vida algo más que reparar golpes de frenazos tardíos.

Asimismo, Luís, entendió la apatía y el vacío que Isabel sentía y por fin comprendió que a él hasta ese momento le había pasado igual. El no saber donde se encuentra esa persona especial, que el destino reserva; aquella con la que las coincidencias son gloriosas y los desacuerdos oportunos. Donde los besos más perfectos se podrán hacer eternos. Allí ante ya una cerveza medio acabada entendió que se había enamorado de una muchacha que acababa de conocer, y que le miraba con sus mismos ojos; con los ojos del amor.

Agotaron el primer envite y pronto sucumbieron ante un segundo extracto de cebada. “Me encanta la cerveza”, reconoció una entusiasmada Isabel. Luís asintió y apurando un sorbo, añadió: “La cerveza es buena; y ahí que reconocer que el paisaje de una playa es algo precioso de lo que la gente de esta zona podéis gozar. Pero lo mejor es vuestra compañía”. Como respuesta sólo obtuvo la risa de Laura, y el enrojecimiento de las mejillas de una Isabel que se sentía por primera vez enamorada.

“Bueno, yo creo que después de 4 pintas ya esta bien, no”. Sentenció Laura. El dorado líquido había corrido por las gargantas de los tres, y las miradas entre Luís e Isabel también. Cada uno de ellos miraba al otro con pasión. Ambos se dieron cuenta de que estaban amando y siendo amados. Luís recordó un pasaje de un libro, leído hace mucho tiempo, y que en palabras de un escritor latinoamericano describía la vida como el camino, el sendero de las decisiones que con fuerza, convencimiento y sinceridad puede hacernos especiales. Por su parte, Isabel, a su vez, añoraba un verso del primer poema que leyó en la soledad de su habitación con poco más de quince años:

“Despierta, tiempo al mirarte;

dormida, me atrevo a verte;

por eso, alma de mi alma,

yo velo mientras tú duermes.

Al salir de la taberna la apacible tarde costera se había convertido en un oscuro anochecer motivado por unas nubes que ya empezaban a descargar su presencia. Los tres corrieron al coche de Luís y durante el camino hacía el chalet del tío de Laura, convencieron al conductor para cenar con ellas. Al llegar a casa se introdujeron en la cocina y todos empezaron a elaborar una sencilla cena basada en una ensalada de canónigos con queso fresco, manzana, nueces y ciruelas y un guiso de champiñones con gambas. Mientras desempeñaban las funciones culinarias alguno de los nuevos amantes desaparecieron en algún momento de la cocina. Primero fue Luís que decidió ir a buscar una botella de vino a su apartamento alquilado, a unos cinco minutos en coche. Tardo poco menos de un cuarto de hora en llegar de vuelta a la casa de las dos muchachas y lo hizo con un reserva de 2001 de La Rioja que había comprado en el supermercado esa misma mañana al poco de llegar.

Durante la ausencia de Luís ambas ya viejas amigas sabían de que hablar.”¡Qué! te gusta, eh…” soltó una despreocupada Laura. Isabel trato con sus palabras de ocultar que se había quedado absolutamente enamorada de Luís, pero sus gestos fueron más allá. Al “no está mal”, se le sumó una sonrisa fresca, un timbre de voz agitado, un nervisiosismo en sus manos provocado por un corazón agitado y un brillo en los ojos. Ese brillo que se siente cuando estás viviendo algo trascendental.

En el escaso cuarto de hora que Luís estuvo sólo, no hacía más que preguntarse (y no precisamente al volumen de los pensamientos), qué quién es esa tía, que nunca había sentido esto, qué la quiere conocer, amar,… Así turbado llegó nuevamente a la casa ya casi a punto para ponerse a cenar. La fina lluvia que presagiaba algo mayor, cumplió las expectativas y descargaba ya con una virulencia inusitada en ese rincón.

Montaron la cena y justo antes de sentarse a la mesa, Luís aprovecho para dar un pequeño papel doblado a Isabel que apresuradamente guardo en un coqueto bolsillo posterior que su falda albergaba.

Cuando el sonriente y seguro Luís fue a tomar asiento, vio otro papel, de un rosa coqueto y cuidadosamente doblado en la silla, que sólo pudo advertir al retirarla de la mesa. Con naturalidad trato de salvar la situación, pero la seguridad de hace unos segundos se había marchado, y en su lugar, dejo una tiritona en sus manos y piernas que casi le hace caer de la silla al tomar asiento.

La cena siguió en el mismo tono cordial de toda la tarde. O mejor dicho seguía la evolución natural de esa cordialidad, hacia la amistad eterna pasando por el respeto y simpatía mutua, el simple colegueo y el de algo más. Trataron temas diversos durante una cena de aproximadamente 25 minutos, coronada con un poco de fruta, mandarinas y manzanas, para acabar en una sobremesa con un café con hielo para él y Laura y un poleo-menta para Isabel.

Mientras exprimía el sobrecito de la infusión Isabel no podía borrar de la cabeza la ilusión y la incertidumbre sobre que pondrá en el papelito que le ha entregado Luís y que azares de la vida contiene ese secreto sobre el que esta sentada en este momento. Luís, a su vez sentía el mismo cosquilleo y siempre más nervioso, atacado por un impulso irrefrenable, se disculpó de sus dos compañeras comensales, con la excusa de ir a buscar un poco más de café. En cuanto se aseguro que no le veían saco el papel rosado y leyó:

“Nunca te había visto y me eres tan natural, conocido,

mi vida se ha ido vaciado poco a poco,

y ahora que he conocido el acento que siempre busque,

creo encontrar el amor que nos es reservado,

en una persona a conocer y hacer esposo,

en ti mi amado, te pido amor para siempre.”

Azorado Luís volvió a la mesa. Pensaba en lo leído en la misma sensación descrita y que él albergaba en el corazón. También pensó en su mensaje en el que había escrito con tinta azul y el mismo nerviosismo que el que acababa de leer. Ni se dio cuenta de que ambas mujeres ya estaban recogiendo la mesa, y se sorprendió al ver que Laura se quedaba con él. Pero Isabel quiso con delicadeza tener su momento de soledad para descubrir la misiva que le había sido dedicada, y así otra vez con la cocina como escenario de amor en verso, leyó:

“He probado de mil rosas el veneno,

y renegada mi mente y mi cuerpo prometieron evitar castigo.

Y aquí que he conocido el amor,

sólo quiero probar de ti el Morfeo,

que me pueda llevar al cielo,

que sólo será si tu acompañas mi trasiego….”

La velada ya estaba avanzada y las cartas removidas. Habían sido 9 horas de conversación, compañía y descubrimiento. Y ambos deseaban estar a solas. No hizo falta forzar la situación y Laura, recientemente enamorada y conocedora de ese paso, decidió marchar, con sueño como alegato y un jocoso “¡No os portéis mal!, como despedida…

Los nervios apenas hicieron mella en los dos nuevos amantes que se descubrieron, por fin en soledad, con la única compañía de la brisa que había quedado tras la tormenta. Quizás por respeto, o incluso por miedo a romper la magia o el hechizo apenas aflojaron la luz del salón. En ese instante se dieron cuenta de que no tenían necesidades. Ni sed, ni hambre, tampoco frío o excesivo calor… No les apetecía una copa, ni tener música como acompañante, tampoco les apetecía asomarse a la ventana a ver el paisaje… Comprendieron que el amor es la necesidad más grande, la sensación que otorga plenitud a una vida. La pasión se adueño de su alma y el amor por extensión comprendió su poder cuando sentados en el sofá, a escasos diez centímetros el rostro de ambos, se quedaron inmóviles, sumergidos en una mirada.

En ese momento no había más que decir. Sólo, tan sólo, les quedaba vivir el sueño de toda su existencia. Ser felices haciendo feliz a la persona amada. Ambos en esa mirada lo compartían. Luís e Isabel se hicieron eternos en el momento en el que juntaron los labios por primera vez. Jamás tendrán que decirse uno al otro “Dime que me quieres”… Con sus ojos se estarán lanzando un continúo “Te quiero” por el resto de sus vidas.

El amor no tiene otra arma que su inmortalidad. Y no le hace falta

más cómplices, que dos almas idóneas…