domingo, 22 de abril de 2012

El próximo puedes ser tú; Basta ya!!


Información sacada y compartida desde el twitter de @kurioso

Esta es la historia de un chico corriente, asmático, de 90 kilos y que no hace deporte. Vive con sus padres, depende económicamente de ellos, va siempre de vacaciones con ellos, los fines de semana si salen... también, no tiene una doble vida. Es un tipo normal, como tú o como yo. Hasta hace unas semanas.

Con 20 años está en tercero de Física y con estupendas notas (8,5 de Selectividad) el año que viene acabará la carrera y empezará otra, ingeniería electrónica. Por las tardes trabaja cuatro horas becado en el aula informática fundador de la Asociación de Robótica y Electrónica (Fisitrónica), es miembro del Consejo de Estudios de Física y candidato al Claustro Universitario cursando quinto de inglés en la EOI, miembro de la Asociación de Magos e Ilusionistas de Catalunya, fundador de la sección de la iIusionismo y Magia de la Lira Vendrellenca. Está afiliado a la Asociación de Estudiantes Progresistas de la Universidad de Barcelona. No sabe lo que es un antecedente. No pertenece ni ha pertenecido a ninguna organización violenta.

Este chico vive en Coma-ruga (El Vendrell, Tarragona) y su padre es conductor de autobús y su madre administrativa en Barcelona. Cada día salen de casa juntos, le dejan en la Universidad (está en la Diagonal, en la entrada de Barcelona) y le recogen al atardecer.

Siendo Semana Santa y todo el mundo de vacaciones, el decano de la facultad hizo una carta de apoyo y recomendación, ahora la ha hecho el rector; los abogados de Barcelona, la federación de vecinos de Barcelona, la Asociación Catalana de Defensa de los Derechos Humanos, los magos, la CUP y otros han intercedido a favor de él.

Se llama Ismael Benito y lleva encarcelado sin imputación, sin juicio y en prisión preventiva (supuestamente por la peligrosidad de sus estudios) desde la Huelga General del 29 de Marzo. Le vincularon con una mochila (él lo niega) con una botella de disolvente, unos petardos y un walkie-talkie y de pertenencia a banda organizada.


Todo esto se lo contó a un periodista de confianza unos padres desesperados. Él ha pedido ir a las televisiones a contar su versión y en ninguna le dejaron. En la cárcel, dónde ven solo Tele5 porque así lo quieren los 'más fuertes' que tienen el mando a distancia, está harto de que le vinculen a quema de contenedores y violencia. Cuando sus padres le llaman por teléfono, les dice "el mundo se ha vuelto loco".


Quieren criminalizar cualquier comportamiento fuera de este ‘establishment’ forzado, quieren vender miedo para que no discrepes encarcelando a tu vecino, quieren evitar que te manifiestes reformando un código penal para volver a años dictatoriales, manteniendo en la cárcel sin pruebas, impidiendo la resistencia pacífica, criminalizando la libertad de expresión, el derecho a reunión... Quieren meter en el saco de los cuatro violentos de siempre a los que protestan y luchan por unos derechos marinados durante 30 años y que en 6 meses les han arrebatado. En definitiva quieren gobernar y blindarse legalmente ante las respuestas legítimas del pueblo para convertir su fracaso estrepitoso en un silencio forzado que justifique sus políticas.

Utiliza tus herramientas personales para difundir, contar y luchar por defender la verdad de lo que está pasando. La verdad que veas por la calle, en tu trabajo, en tu administración, en tu colegio. Tú eres periodista, eres policía y eres político... tu voz no vale menos que la de ellos. No estamos en el siglo 18, ahora hay medios para construir una versión mucho más cercana a la verdad que la que ellos quieren ‘homologar’.

¡Pásalo!



Más Info:

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/04/10/catalunya/1334085835_795559.html

http://www.lacerca.com/noticias/espana/jovenes_libertad_ismael_daniel-112802-1.html

http://www.lacerca.com/noticias/espana/jovenes_libertad_ismael_daniel-112802-1.html

http://llibertatestudiants29m.blogspot.com.es/
estaticos.diaridetarragona.com/resources/archivos/2012/4/10/13340

viernes, 13 de abril de 2012

No es nostalgia; Es Justicia



La España laica, republicana y federal; la de las fraternidad entre personas y ciudadanos; de talante obrero; igualitaria, justa y libertaria; la de los ateneos culturales populares nacidos una mediodía de un 14 de abril murió en 1939 a manos del fascismo, tras tres años de guerra incivil, pero esos valores republicanos, por su carácter universal, perviven en el día de hoy y renacen, y ya no solo como mero recuerdo bonito y prescindible cada 14 de abril, con poderoso brío. Por eso, la conmemoración de la II República no es un acto nostálgico de recuerdo del pasado, sino que nos invita a una reflexión renovadora sobre los problemas que todavía permanecen sin resolver en la España de nuestros días.

La II República trajo muchas innovaciones de gran calado que pretendían superar, en sentido modernizador, los principales factores de atraso social y político que había venido padeciendo este país desde los inicios del siglo XIX: en lo político, el establecimiento de una auténtica democracia representativa; en lo social, la reforma agraria y una legislación laboral acorde con los tiempos; en lo religioso, la instauración de un Estado laico, mediante la separación del Estado y de la Iglesia, y en lo militar, la subordinación de las fuerzas armadas al poder civil. Hoy en día, sólo parece que mantengamos, siempre entrecomillado, la subordinación militar, porque del resto, estamos ya hastiados de comtemplar continuamente las maniobras y acciones de acoso y derribo al estado del bienestar, o a cualquier acción que desancle este país de un pasado atrasado, rancio, clasista, violento y polvoriento.

La II República fue el primer régimen realmente democrático en nuestra Historia, con medidas tan decisivas como la implantación del sufragio verdaderamente universal con reconocimiento del derecho al voto de las mujeres. La Constitución de 1931 fue también la primera que abordó el reconocimiento de los derechos sociales y económicos, y las bases de lo que hoy conocemos como Estado de bienestar. Asimismo, trató de resolver propositivamente la articulación territorial de España mediante el sistema de estatutos de autonomía elaborados por iniciativa de los territorios que aspiraban a su autogobierno y se adelantó en proclamar la renuncia a la guerra como instrumento de política internacional. La Carta Magna instauró un Estado moderno, laico y democrático. Introdujo el principio de laicidad del Estado y medidas como el divorcio, el matrimonio civil y la enseñanza laica.

El gobierno republicano era heredero del pensamiento progresista del siglo XIX, que vinculaba el laicismo al progreso de la nación. Para modernizar la sociedad española se hacía necesario, a su entender, una regulación que garantizara el control de la enseñanza pública, separándola de toda influencia de las órdenes religiosas. Dicho proyecto encontró una decidida oposición desde una Iglesia aferrada al principio de confesionalidad del Estado. La Constitución republicana afirmaba, en su artículo 3º, que “el Estado español no tiene religión oficial”.

Ninguna de las medidas del gobierno republicano causó tanta polémica como la decisión de instaurar una escuela laica y, más concretamente, la no obligatoriedad de la asignatura de religión primero y la supresión después de dicha asignatura en las escuelas públicas. El ideario republicano, que recogía las principales corrientes de innovación pedagógica, se resumía en una escuela laica, unificada y coeducativa de alumnos y alumnas. No en vano, se conoce a la II República como “la república de los maestros”. “Laica, obligatoria y gratuita”. Así defendía la enseñanza la Constitución de 1931, que atribuía al Estado el servicio público de la cultura.

La construcción de una propuesta política republicana debe ir más allá del cambio en la jefatura del Estado. Ha de ser una propuesta que desarrolle un marco común de valores, de derechos y de libertades con los que los republicanos nos sintamos identificados, en la construcción de una sociedad más libre, justa y social; pero a la vez adulta, que sea capaz de sentirse a la vez obligada y querer ser participe de la vida pública y política, y ser un agente activo en las decisiones por las que todos nos tenemos que regir, siempre con respeto e igualdad.

En la España del Gobierno del Partido Popular mas que nunca existen razones para reivindicar los valores republicanos y la necesaria defensa de la democracia, en un momento de ataque exacerbado a los derechos laborales, de recortes en el estado del bienestar y de represión política.

Hoy ser republicano es ser un demócrata consecuente, exigiendo que los ciudadanos y ciudadanas no sean meros consumidores en manos de los mercados, sino sujetos cívicos que accionan sobre todos los momentos y decisiones que tienen que ver con sus vidas, incluso sobre momentos y acciones de nuestra memoria histórica colectiva para recordar que el franquismo permitió morir al dictador en la cama pero que seguiremos, aunque les pese a los jueces del Tribunal Supremo, exigiendo memoria, justicia y reparación ante los crímenes de la dictadura franquista.

Hoy ser republicano o republicana en España es, por suerte, una señal de futuro, de propuesta ilusionada en una sociedad mas justa y en una política distinta que abra nuevas vías a la visión arcaica, costumbrista, conservadora, egoísta y neoliberal, que exprime todos los recursos, empezando por los naturales y axfisiando también a los humanos.

El PP contra la memoria

Hace unos meses nos enterábamos de que el legado de Miguel Hernández, conocido como el poeta del pueblo, sería retirado de la Biblioteca Central de Elche. La decisión fue tomada por el gobierno municipal del Partido Popular, que desde el pasado 22 de mayo gestiona el ayuntamiento ilicitano. Los 5.000 poemas, libros, objetos personales y cartas enviadas por el poeta a su esposa, Josefina Manresa, reposan desde entonces en la caja fuerte de una entidad bancaria, inaccesibles al conocimiento y cultura del pueblo. El concejal de cultura del municipio alegó razones económicas.

Por esas mismas fechas supimos que el nuevo ayuntamiento de La Zubia (Granada) optó por retirar los nombres a tres calles que llevaban inscritos los de Miguel Hernández, Che Guevara y Buenaventura Durruti según acordó en su día el primer ayuntamiento democrático (1979), en sustitución de los nombres de los militares franquistas Queipo de Llano, comandante Castejón y general Varela. Obviamente, también en La Zubia gobierna ahora el Partido Popular.

Unos meses antes, en  la ciudad de Granada, la placa que había sido descubierta en las tapias del cementerio en memoria de los casi cuatro mi republicanos fusilados durante la Guerra de España y los primeros años de la dictadura franquista, fue retirada por el gobierno municipal conservador, sin que ocurriera lo mismo con el monolito fascista en homenaje a José Antonio Primo de Rivera.
Siguiendo esa misma estela revisionista, el pasado mes de noviembre el ayuntamiento de Villamayor de Calatrava, en Ciudad Real, optó por anular el nombre de las calles que llevaban los de Pablo Iglesias, Tierno Galván y Pablo Neruda, y aprovechar la ocasión para dar a una plazuela de la localidad la denominación con que se conoce a la selección española de fútbol: La Roja.

Desde el pasado 26 de marzo, el teatro de Huércal-Overa (Almería) ha dejado de llevar el nombre del poeta gaditano Rafael Alberti por acuerdo del gobierno municipal del Partido Popular, dado que, según su concejal de cultura, el poeta no vende bien la ciudad al no tener ninguna vinculación histórica con el municipio. También considera el mismo gestor cultural que la manera en que se eligió el nombre de Alberti no fue la más democrática ni la más correcta, pues tal decisión se tomó a través de una encuesta por las redes sociales en la que podían votar todos los vecinos cuando gobernaba el PSOE.

El poeta Rafael Alberti escribió en el exilio, en 1956, Noche de guerra en el Museo del Prado. La obra se desarrolla en el mes de noviembre de 1936, cuando el gobierno republicano opta por trasladar las obras pictóricas del museo a Valencia en evitación de que puedan ser destruidas por los bombardeos de la aviación nazi durante el asedio franquista. En un momento dado, los personajes del cuadro de Goya Tres de mayo cobran vida y se aprestan a levantar una barricada en defensa de la pinacoteca y, con ella,  de la cultura y democracia republicanas.

De nada vale ocultar o erradicar los legados y los nombres que representan esa cultura y esa memoria, pues siempre podrán recobrar vida, como en la obra de Alberti. Pretender anularlos por ignorancia es malo, pero por resentimiento es mucho peor.

jueves, 12 de abril de 2012

Historia de una portabilidad fracasada

Llevo 10 años con Vodafone. En este tiempo un par de incidencias atendidas por personal latino américano, que ni conocían la existencia de unas Islas Canarias ni la LOPD en vigor al comprobar el uso fraudulento que hacen con nuestros datos (más tarde, trabajando para Telefónica móviles y para Orange Internet ya comprobé de primera mano, los convenios de cesión de bases de datos entre compañías...); Pasos de contrato a tarjeta, de tarjeta a contrato, sin más problema que alguna factura inflada, que con la pertinente reclamación se volvió a un descuento por unos meses. Cambios de móviles (recuerdo al menos 5 con el que tengo ahora) y ya esta. Diez años de cliente, pagando puntualmente, sin retrasos, y ni un ofrecimiento, ni una misera encuesta de calidad y confianza en el servicio contratado. Con Vodafone, como con otras compañías, he comprobado una de las máximas empresariales españistaníes: Una vez que eres cliente; nos importas tres cojones...

El caso es que mitad por esta sensación de abandono y que sólo se acuerden de uno a la hora de cobrarte, y otra mitad por las buenas referencias que tenía (y que ahora ya son sólo un recuerdo) sobre Yoigo, de por ejemplo mi hermano, decidí que una vez cumplido el compromiso de permanencía de mi actual contrato y terminal móvil, realizaría una portabilidad a Yoigo. Y aquí es donde empieza mi particular "vía crucis" (valga la redundancia y coincidencia festiva).

En primer lugar, como es lógico y natural confirme vía internet (foros de consumidores) el funcionamiento de Yoigo. No estaba mal, había opiniones muy positivas, unas pocas dolorosas (como sería la mía en mes y medio), pero todo parecía que si me cambiaba a la compañía era una buena decisión, aprovechando el tirón del "regalo" del móvil, algo en lo que sacaba ventaja contra sus competidoras (en mi caso, muy bien posicionada Symio) y también la tarifa era muy apetecible.

Pues dicho y hecho. El 5 de febrero se cumplia mi permanencia en Vodafone, y decidí acercarme a una tienda de Yoigo (concretamente la de la calle Zamora de la capital salmantina) a solventar algunas pequeñas dudas y a comenzar el proceso, utilizando además una oferta de "trae a un amigo" para que mi hermano se sacase una rebajilla en su gasto telefónico mensual. Nos atendió una chavala muy maja, morena, ojos azules, un encanto. Me ofreció una tarifa que no había visto en la web de yoigo. Pero lamentablemente no podía utlizar la oferta de "trae a un amigo" con lo cual era la primera mala señal. Me tomo datos, a papel y bolí (otro mal rollo), y me pidió 20 € como fianza. Hasta aquí todo normal. Iluso de mi, creía que mis días en Vodafone habían acabado y ya podía disfrutar de las ventajas de un smart phone, que para mi iban encaminadas a controlar el correo, twittear desde cualquier lugar y el whatsapp (what's up), aunque bueno, ya sabéis que soy un friki y acabaría encontrando y enganchándome a gadgets nuevos y otras aplicaciones.

Paso una semana. Pasaron dos sin noticias y volví por la tienda. La misma chica me comento que se retrasaba el alta con Yoigo, puesto que no llegaba el móvil que había elegido (un Hua Wei con Android). Yo andaba con prisas y una semana después volví a aparecer por la tienda. Me atendió otra chica, mujer diría ya, bastante menos guapa y sobretodo más arisca y anti profesional. Después de esperar 10 minutos a acabar de que hablará por teléfono ¡¡con su madre!!, le dije que me parecía fuerte que este esperando desde hace 3 semanas para simplemente comenzar una portabilidad y no recibir ni un sólo aviso o mail (tenían mi dirección, y por supuesto mi teléfono) que apelará a mi paciencia. Me expeto que no sabía cuando llegaría el dichoso movil, y por lo tanto desconocía la fecha en la que empezara el proceso de portabilidad; mi contestación fue que a través de la página podía yo iniciar el alta (iluso de mi) y ella respondió con un sorprendente: "Vale, pero ten claro que a los que se dan de alta por internet en la tienda los tratamos peor". Mi hermano, que me acompañaba, y yo nos quedamos a cuadros, y decidí que por favor, rompiera el papel con mis datos y firma, me devolviera mis 20€ de fianza, para irnos (hermano, billete y servidor) con algo de dignidad.

Rapidamente, y gracias a los alquileres de locales en el centro de una pequeña ciudad universitaria con un problema de hiper explotación del sector inmobiliario como modo de sacarse un sobresueldo en negro, pude girar a la esquina de la calle, 3 metros y entrar, ta-chan, ta-chan, en una tienda Vodafone. Allí una chica muy amable me explico que procedimiento seguir para tras realizar una portabilidad con otra compañía conseguir oferta y movil que satisfacieran mis preferencias. Todo muy diáfano y claro, y no menos sorprendente las maniobras que tiene que realizar un cliente, que siempre se ha mantenido al día de pagos, desde hace 10 años, para poder aspirar a oportunidad y condiciones cuando menos similares a las de un posible nuevo cliente.

Después de unas horas, un café, un trozo de tarta y un paseo a casa, se pasó la indignación y el cabreo en la medida justa y suficiente para plantarme delante del ordenador, abrir la página de Yoigo y comenzar mi proceso de portabilidad. Practicamente todo era igual. O quizás no tanto. Pude aplicar la oferta de "trae un amigo" y por ella que mi hermano consiguiera unos descuentos con mi consumo, que bien se los había ganado. Pude, además, elegir móvil y el lugar a donde querían que me lo mandarán. Aquí vino el gran error que cometí. Escogí un teléfono por error que no tenía Android, y para colmo con un recargo de 59€ a mi cuenta bancaria. No me di cuenta en ese momento. Guarde los datos y la página con el "Hecho" para la portabilidad desde yoigo. Apague el ordenador y fui a dormir. Y lleve mi rutina varios días más, hasta 9 días sin un mensaje de texto que dijera "tu portabilidad esta en marcha"; sin un email, ni una llamada. Nueve días en los que no tuve ninguna noticia desde Yoigo. Incluso, pese a que cobraron desde el primer momento los dichosos 59€ tampoco me llego un acuse de que se había producido esa operación desde la compañía telefónica.

Y así cansado de esperar llame. Llame a Yoigo y expuse mi indignación y quejas por el hecho de llevar 9 días esperando comunicación por parte de la compañía y no haber recibido nada. Me atendió una chica por teléfono a la que también le parecía un poco fuerte la ausencia de comunicación y diálogo entre las partes cuando están formalizando una relación contractual, pero evidentemente no pudo expresarse con toda la libertad y me indico que el proceso ya había comenzado y que en breve recibiría un sms detallándome la fecha en la que pasaría a ser de Yoigo. Y efectivamente así fue. Al día siguiente, me llego ese sms, y al intentar comprobar ya en mi ordenador de sobremesa como iba el envío, descubro con pavor que el móvil que había solicitado. No funciona con android. Maldito Windows mobile... El caso es que no me cabreé en exceso, pese o quizás también a que fue un error mío, y sobretodo porque esperaba en un momento u otro la inefable llamada desde Vodafone y desde su departamento de retenciones para seguirme manteniendo conectado a los hilos de Vodafone, cobrando cada mes y si puedo no dar mucho el coñazo...

Y asi fue. También al día siguiente, un sábado y por la tarde una chica del departamento de retenciones de Vodafone me llamó y me pilló jugando al fútbol. Le conteste que me llamase en una hora y media que la podría atender sin problema. Y volvió a llamar. Me cayó genial. Mitad su acento zaragozano, otra mitad el buen talante y profesionalidad que expresaba, puesto que todas las dudas que tenía y todas las ofertas, procesos y casuísticas me las dió a conocer y puso el orden en mi cabeza. Incluso empatizamos cuando con total sinceridad, le conteste a su pregunta, de por qué quería abandonar Vodafone, que me indignaba e incluso me molestaba que como clientes residentes y cotizantes en España (digo Hispanistán), se nos aplicaban facturas, tarifas e impuestos "a lo europeo" mientras nuestros sueldos son "a lo español" y encima los servicios estaban externalizados en Hispanoamérica, con lo que supone en ahorro de costos para la empresa, puesto como ya sabemos y es evidente, con un sueldo español, pagan entre 3 y 4 de trabajadores en Chile, Argentina o Colombia.

Pues bien, tan bueno fue el rollo que me dió esta chica que le pedí por favor que anulará el proceso de portabilidad con Yoigo y que me acogía a la contraoferta que me había lanzado. Contraoferta que por otra parte que jamás sin comenzar este proceso hubiera tenido al alcance: Móvil 3G última generación gratis (aunque curiosamente me quitaban todos los puntos vodafone, que ya sabemos que no valen pa na, pero bueno, cuando te los quitan, escuece), tarifa adecuada en torno a 20€ (mas IVA) al mes de consumo mínimo con 150 mb de datos y 150 minutos de llamada (no deja de ser una empresa telefónica) y descuento durante un año de hasta el 30% de la factura. Ahí es nada. Todo eso sí (ya lo sabía) con un período de permanencia de 2 años. Pero lo acepte. Y a los dos días lo anule.

Anule todo. Oferta, terminal y por supuesto, nuevo compromiso de permanencia con Vodafone. Curiosamente fue muy fácil, y en una gestión de 10 minutos quedo hecha vía teléfono. Y 24 horas más tarde activada (o mejor dicho, reactivada) mi antigua tarifa con vodafone. Pero más sorprendente fue recibir un sms de Yoigo informándome de mi anulación de mi portabilidad. De lo que no supe fue de mis 59€.

Pero volviendo al tema, quizás os preguntéis porque anule la nueva tarifa y condiciones que me ofrecía Vodafone. Pues bien, aún mantenía la esperanza de conseguir móvil y tarifa con Yoigo y con las ventajas de la oferta vía web para mi hermano y que globalmente me gustaba más que la de vodafone, compañía con la que os comentaba al principio del post, mantengo una relación basada en la indiferencia (la suya) y la paciencia (la mia). Y así dos días después, asegurado completamente de que el compromiso de permanencia con Vodafone ya no existía, volvía la web de yoigo y realice otra vez el proceso de portabilidad. Todo igual que la primera vez, salvo evidentemente, que escogí un móvil con Android, y para el que, curiosamente no había un recargo. Por lo tanto todo correcto.

Con la experiencia anterior reciente fuí mucho más calmado y sosegado. Espere dos semanas. Sin ningún tipo de notificación. Y ya tuve que llamar. Primero, por el hecho de ser cliente (futuro y posible) interpele con un operador de Yoigo (latinoamericano, por cierto) sobre la suerte que corren mis 59€ gastados en un proceso de portabilidad anterior y que ya está anulado. Le di el ID de portabilidad y demás datos, y así, derivado por dos veces a distintos departamentos conseguí que una chica muy amable me diera solución. En el momento en el que recupere mi pasta, le estaré eternamente agradecido, puesto que la operadora me comentaba que iba a proceder a abrir el proceso de devolución del importe abonado para aquella portabilidad. Esto fue el pasado miércoles, día 4 de abril. La portabilidad a la que hace referencia data del lunes 4 de marzo y anulada el día 19 del mismo mes. Y con la anulación de la portabilidad desde Vodafone, ¿no deberían haber iniciado AUTOMÁTICAMENTE ese proceso de devolución? ¿no deberían habérmelo notificado? Por supuesto desde antes, desde el primer momento en el que introduzco mis datos en sus formlarios web o en su tienda, ¿no deberían hacerme saber a través de una comunicación, carta o mail, con su CIF que están trabajando con mis datos? Si yo no reclamo ese dinero ¿me lo hubieran devuelto? ...

Pero ojo, que no todo acaba aquí. Seguidamente a la chica, le dije que por favor me pasara con los que llevan el tema de las portabilidades, porque tenía otra en marcha, y desde hacía 2 semanas todavía no habían tenido la dignidad de comunicarse conmigo. Y así llegue con un jóven, de un departamento, cuyo nombre no quiero acordarme, porque resulta que "aleatoriamente" eligen portabilidades de las hechas a través de la web para pedir una serie de datos (en formato pdf y que has de hacer llegar a ellos vía email). Mi pregunta aquí es: Si yo no llamo, ¿hubieran contactado conmigo inquiriéndome esa documentación que tenía que adjuntar? ¿Creen que soy adivino? ¿Es posible, que no se fiarán de mi, por la anterior portabilidad fracasada? Pero no acaban aquí mis desvelos.

Al día siguiente escaner mediante, dni por las dos caras, factura de mi compañía de teléfono e internet doméstico y recibo bancario de mi cuota sindical. Lo envío y sigo feliz, hasta que a las 4 ó 5 pocas horas (joder, la celeridad que se dieron con esto) me llama una tiparraca bastante borde del "departamento de documentación" diciéndome que mi recibo bancario de mi cuota sindical no valía, que tenía que ser algo, como por ejemplo (y curiosamente) un recibo de mi línea móvil con vodafone. "Pero vamos a ver, chiquilla, te he mandado lo que me han pedido; en los datos puedes ver y confirmar, claramente el domicilio (que no era el de envío del móvil, pero eso les daba igual), y sobretodo la cuenta bancaria que esta a mi nombre, ¿qué más quieres?". Pues no se llegó a saber, porque era imposible sacarla de que eso de los sindicatos no valía (vaya hombre, yo que me he partido el pecho a defender los derechos laborales y sindicales de los teleoperadores y ahora me vienes tú con esto) que tenía que ser otro recibo bancario. "Pues bien, -le dije-, lo único que tengo domiciliado ahí es este pago, el de mi laica y a la vez sacrosanta afiliación sindical, y quiero en esta cuenta hacer los pagos de Yoigo por movidas mías que a ti no te interesan, y lo otro que puede haber es cargo del seguro del coche, pero como es de hace más de 3 meses, esto es lo que hay. Si lo queréis bien, sino también... Seguro que alguna otra compañía acabará valorando mi dinero y el tenerme como cliente, que mi madre me quiere mucho. Por lo tanto, bonica, procede a anular la portabilidad de los cojones"

Total, después de una hora al teléfono y habiendo pasado por no menos que 5 operadores, termine mi relación con Yoigo, anulando esta segunda portabilidad que tanta insatisfacción me ha llevado. Dos meses para una tarifa de datos y un smartphone. Esto es #Españistan con una de sus magníficas características: Ciudadanos esclavos de los comerciales y las ofertas engañosas y completamente desatendidos y desprotegidos ante los desmanes de las grandes compañías, que independientemente del campo en el que se muevan, lo hacen todas de la mano, saltándose la ley y maximizando sus beneficios con competencia encubierta, en forma de oligopolio.


domingo, 1 de abril de 2012

100 días de desgobierno



100 días de Gobierno desde que Mariano Rajoy ganará las elecciones en noviembre. Por supuesto yo tenía claro que no nos iba a sacar de la crisis. Muchos también lo saben. Pero ahí algunos que tras 100 días se han despertado de una ilusión y parece que de un aletargamiento con unas grandes dosis de decepción. Cómo podía haber gente, obreros capaz de pensar eso, de esperar el milagro de parte de personajes que han basado los 7 años previos de oposición en la descalificación y el insulto, la beligerancia de las Fuerzas de Seguridad que destapaban los casos de corrupción entre los militantes y dirigentes del partido, la falta de alternativas, apostados y esperando el descalabro socialista para llegar al gobierno. Pues, por desgracia, los había.

Estos primeros 100 días de gobierno del PP suponen un punto crucial en el desmoronamiento de España como país y de su respuesta para la salida de la situación actual. Si ya en la oposición se sumaron a la perdida de sobernaía nacional, por el bien de Europa y a la falta de ideas y acción, en el gobierno no iban a cambiar. Pero no deja de sorprender que unos tipos que ya sabían que iban a llegar al gobierno, tardarán 20 días en dar a conocer su gobierno, y más de 3 meses en dar unos presupuestos, requisitos a la estabilidad que tanto clamaban y exigían a los socialdemocratas del PSOE los neoliberales de Francia y Alemania, y que con sus acólitos en el poder en #españistan ya no parecían tan urgentes, ni su presencia, ni sus requisitos. Y todo ello con dos ánimos fundamentales: No dar la cara, nunca, dejando que sean sus subalternos los que se coman los marrones (y estamos hablando de un gobierno que salvo por Gallardón, es de un perfil político ínfimo) y desmontar buena parte de las medidas sociales que ponían a España, en gran medida, en el siglo XXI, como la Ley de Dependencia, pertenecientes a la primera legislatura de los años de Zapatero.

Para colmo, Rajoy en el tiempo de gobierno que lleva se ha contradicho y olvidado sus (escasas) y ya rotas promesas electorales que iban en la dirección de Generar confianza. Esa confianza se supone indispensable para Merkel, Sarkozy, los mercados o para Lehman Brothers, pero a los ciudadanos españoles, cotizantes y votantes, nuestra "confianza" no importa nada.

Porque si importará lo último que se pasaría por la cabeza a un gobernante es una amnistía a los defraudadores para que aflore el dinero negro (verdadera causa de que en este país no surja una respuesta social "a la griega" con la que esta cayendo) pero que resulta injusta y éticamente un insulto a los millones de contribuyentes honrados, evidentemente menos pudientes. Si a este señor, a su gobierno,  a su partido político o al otro mayoritario de la acera de enfrente les importará algo el ciudadano de a pie más allá de que depositen su voto engañados una vez cada dos años, para diferentes administraciones chanchulleras, jamás se plantearían tan siquiera la degradación de las libertades, de la calidad de vida y del ejercicio de los derechos y deberes como ciudadanos, que supone por ejemplo la reforma laboral contra la que se protesto el pasado jueves en una gran jornada de huelga general.

Y no sólo una huelga general en menos de 100 días, han jalonado esta semana para Mariano Rajoy. Se puede decir que ha sido la guinda del pastel. Pastel que cogió forma cuando el pasado domingo fue incapaz, ya por el desgaste claro y manifiesto de su mayoría electoral (nunca olvidemos que del 27% de los electores, hubo 10 millones de abstentes...) de ampliar su mayoría autonómica en Asturias y Andalucía (aunque probablemente en base a pactos consiga gobierno en Oviedo). La prima de riesgo española se ha disparado permitiendo incluso que el primer ministro tecnócrata italiano, nos afeé la conducta y mientras día a día, las políticas de recortes, restrictivas en el gasto y flexibles para los pobres e inflexibles para los poderosos desde el neoliberalismo de Merkel y Sarkozy, que siguen mediocres como Rajoy, que desangran nuestro Estado del Bienestar y la calidad de vida en España por la estabilidad de una unión monetaria que no se fraguó bajo un respeto entre iguales.

Lo dije el día del resultado de las elecciones. Esta legislatura va a ser corta. Se va a demostrar que la confianza, por muy mayoritaria que sea, depositada en unas urnas que no es un cheque en blanco para desmontar el estado de bienestar español, y aplicar más neoliberalismo egoísta y clasista a la sociedad española. Y la tercera, heredera de la anterior, que hay mucha gente, molesta y que seguimos indignados, incluso ya cabreados. Los cambios en este país ya son imprescindibles y se van a seguir exigiendo como no podía ser de otra manera.

Cada paso recortando, denigrando libertades, coartando, usando la violencia, apretando la tuerca del neoliberalismo exarcebado, depredador y egoísta es una muesca más en el rodillo que mata la transición española, y de ahí van a surgir un nuevo sistema, en el que los ciudadanos tomen el testigo, la palabra y entre todos se pueda construir un país más justo, democrático y libre. En definitiva, auguro una legislatura "corta" y caliente, el momento en que España, definitivamente madure, gracias a que este país empezarán a tomar decisiones ciudadanos y políticos que no conocieron la dictadura, y que saben qué democracia quieren.