lunes, 29 de noviembre de 2010

Humor + Metal = El Reno Renardo




Hace casi unos tres años conocí a un grupo nuevo. A una nueva forma de hacer música. Metal y humor unidos, frikismo de la mano para cubrir un hueco existencial. El Reno Renardo viene con sus letras inspiradas en humor y composición, en cabreo y rock a ocupar el corazón, la mente y la risa de muchos jovenes, de aquellos del Crecí en los 80 enfrascados en las series de TV y los columpios de aristas y con suelo de gravilla. Aquellos que en la más tierna infancia nos dió por ver las aventuraras quijotescas en formato de dibujos animados para cambiarle la letra de su pegajosa canción por un "Anchooo - cipote; Cipoteeee - Ancho"... Somos una generación que no sabe porque existen los gimnasios, que imaginan a las ketchup de fiesta con Antonio Angles. Cansados de la canción del verano añoran el bogavante; Y somos esos frikis que corean la melodía de El Señor de los Anillos, con una sonrisa en la boca, una cerveza en la mano (nunca Cruzcampo) y los cuernos del metal en la otra.

Decir que asistí junto a mi hermano a un conciertazo maravilloso de El Reno Renardo en la Sala Porta Caelí, en Valladolid el pasado sabado. Inciso para hablar de la discoteca que triunfo como la coca-cola, con un precio bueno y una buena oferta de conciertos. Creo que volveremos. El audio genial, el precio del alcohol y su calidad en su sitio, ¡hasta el ropero fue barato!... Y llego la hora de escuchar a los del Reno.

Inconmensurables e incorregibles. Nos hicieron vibrar a los 800 huevos que nos juntamos alli, con muchas ganas de reir y disfrutar gracias al buen metal. Porque el frikismo no esta reñido con la calidad, y el bajo, bateria, guitarras y voz del Reno no deslucen letra y presentación. Corear canciones que se han hecho un hueco en mi mente y mi ácido sentido del honor es todo un lujazo: Un hasta la polla gritado con vehemencia por esta situación insostenible; cagarnos en la puta madre de farruquito por cabron e impresentable; o reir hasta el valvuceo con la genuina Ni Una sola parada, auténtico himno homenaje a los viajes interminables, las digestiones pesadas y los esfinteres sufridos. Durante casi dos horas de concierto, el Reno fue desmembrando sus dos discos (El homónimo y El Reino de la cagadera de Bisbal). Muchos fueron los himnos registrados y vitoreados para vivir a un poderoso "Tu Hasm" y tener un bis pletórico con el himno de una generación: "Creci en los 80".

Ivan, Ander y Mikel acompañaron a este autodidácta, katxondo y sabio a partes iguales, el Jevo Jevardo, creador de la idea, padre de la criatura, sufrida madre; compositor y letrista capaz de coger el éxito de radio formula y hacer que nos partamos de la risa. El Reno Renardo tiene un estilo desenfadado orientado en general al rock/metal pero sin dejar de lado otros estilos con temas tan sorprendentes como “el bogavante”, parodia de lo que podría ser sin ningún problema la canción del próximo verano! Otro tema que me ha encantado es “cambio radical”, con una letra ácida y corrosiva pero siempre muy divertida que critica este tipo de evento televisivo. No dejan de tocar una de nuestras pesadillas como es la lucha interminable con nuestro querido windows en su tema “ctrl+alt+supr”. Además podreis encontrar su ya archiconocido “creci en los 80” que ilustra perfectamente la infancia y pubertad de muchos “maduritos” como es mi caso. Capaz de plasmar en papel y cantar una letra en la que descarguemos la ira por lo que vivimos-sufrimos. Hacer sentir y disfrutar a toda una sala, volcada, segura de que iba a disfrutar de un rato cojonudo de música y humor y que aún sale del local pletórica y sorprendida con ganas de más, de repetir, algo que sin duda haré.

P.d. Gracias a Sergio por pillarnos las entradas y por una tarde maravillosa en Valladolid de cervezas, conversación meta física, social y cotidiana que indudablemente repetiremos. En Pucela y en Charrilandia.
video

y esta una imagen ya "profesional" de el Norte de Castilla

Y aqui dejo unos temitas:







viernes, 26 de noviembre de 2010

La crisis y la compra de países


Un efecto indeseado por las masas yermas en la inopía, y posiblemente previsto por las altas esferas de la política y la economía, pero seguro que aprovechado por estas élites del robo y la falacia es la compra de países. Primero Grecia. Después con su ejemplo el deterioro del estado del bienestar, las libertades y la calidad de vida de la población media (y por supuesto baja) del resto de meimbros de la Unión Europea. Y finalmente, cobrarse nuevas víctimas. En este momento, Irlanda.

A medida que escuchamos más detalles del escabroso plan de “rescate” de Irlanda, más claro está que no hay por donde agarrarlo. El problema de Irlanda es el sector financiero, y en ninguna parte del plan hay una solución para este problema. La Sra. Angela Merkel tiene toda la razón cuando habla de que los acreedores deben compartir las pérdidas que se derivan de sus malas apuestas- pues bien, este es el momento de hacerlo. Es absolutamente inaceptable hacer a los contribuyentes irlandeses trabajar durante años para pagar los errores de sus bancos. Este plan no da ninguna esperanza de recuperación a un país, sino que lo endeuda más, lo machaca a impuestos nuevos, y lo hunde en la miseria de la deuda eterna e impagable. Es un plan, en definitiva, de rescate de los acreedores, no de los Irlandeses.

Como hemos dicho en este blog en varias ocasiones, Irlanda, por medio del NAMA, estaba dando un paso dramático y loable en el saneamiento de un sistema financiero que estaba en una crisis muy profunda: comprar las deudas inmobiliarias malas a un precio muy descontado, tratar de renegociar su pago con los constructores, y si no presentaban un plan de pago, llevarlos a la quiebra. Perfecto (excepto en algunos aspectos de su implementación, que Tano ha criticado).
Lo mismo tendría que haber hecho con los bancos que resultaran no ser rescatables (que fueran insolventes): si tras eliminar del balance los activos (deudas de los constructores) que no valían nada, el banco se queda descapitalizado y es insolvente, entonces el banco se cierra y los acreedores (excepto los depositantes) se quedan sin lo que imprudentemente prestaron. Es exactamente el mismo principio que Irlanda estaba aplicando a los constructores- el que la hace la paga, y no los demás. Y que Islandia ha aplicado tras una explosión inicial mucho peor, aparentemente con éxito (y en el wsj), a sus bancos (ha devuelto los depósitos, pero no los préstamos de los acreedores extranjeros).

La lección clave de las salidas de crisis bancarias que hemos aprendido de Suecia (en positivo), de Rogoff y de Japón (en negativo), es que es crucial distinguir instituciones solventes e insolventes, y que las insolventes deben morir en todos los casos posibles, ordenadamente, pero morir. Es repugnante moralmente e incorrecto económicamente hacer que los contribuyentes irlandeses respondan de todos los compromisos bancarios adquiridos criminalmente, corruptamente, o al menos imprudentemente. El problema de deuda de Irlanda se agrava con los rescates, porque cuanta más deuda privada menos solvente es el país. La única salida es dejar que las entidades insolventes (cuidado, NO EL ESTADO IRLANDÉS) se vayan a la bancarrota.

Esperamos que un diputado rebelde o irresponsable del partido del gobierno pare esta locura antes de condenar a Irlanda al horror. El mundo debe desaprender cuanto antes la supuesta lección de Lehman’s. Una bancarrota ordenada de aquellos actores que no pueden pagar sus deudas es la única respuesta justa moralmente y económicamente correcta.

El siguiente cadaver a rescatar y dejar jodido no se sabe todavía si será Portugal o España. Apuesto por los lusos, no porque tengan una situación económica y social peor que la española, pero es que te tipo de casos es mejor ir de menos a más. En el caso español tenemos por un lado al pusilánime Zapatero aplicando el guión neo-con a la deapuperada, terciaria y poco productiva economía española y por otro lado a la oposición generando confianza, dudando de la veracidad de las opiniones, cuentas y medidas que hace el gobierno socialista, digo neocon, digo socialista, y al cabeza de partido hablando sin dar medidas, únicamente pidiendo elecciones. Vamos, lo que necesita un país para generar confianza en el interior y en el exterior

El asco que me dio ver en el telediario una intervención de Rajoy con pleno convencimiento pero sin decir nada, sin dar ni una sóla receta, ni una sóla propuesta constructiva, sólo la moncloa, dimite zp... Vamos lo que necesitan los mercados para invertir y tener confianza. Si ya sabemos que son esos mercados y su desregularación liberal nos han metido esta, pero si ya están repartiendo otra vez dividendos millonarios (en euros) confiemos otra vez en ellos.

La crisis es cada vez más una excusa y una pantalla de una política criminal que se está perpetrando a conciencia. Los gobernantes de turno están robando al pueblo, y no lo llaman robar, sino medidas de ajuste.

¿Cuáles son estas medidas de ajuste?, el desarrollo y esplendor de la economía de la corrupción. Algo que queda enquistado en una falsa democracia, pues el partido del gobierno y el de la oposición hacen lo mismo una vez que logran el poder, aunque digan cosas diferentes en el teatro electoral y de los medios de comunicación. Es la dictadura del bipartidismo, algo que hay que desvelar y luchar contra semejante tiranía.

Se aplican políticas keynesianas fuera de su contexto y como trampa para organizar una estafa a nivel de Estado. Se fusionan las practicas del libre mercado con la inversión pública en un neoliberalismo estratégico en el que los políticos y técnicos gubernamentales actúan de timadores. ¿No os dais cuenta....?

Se invierte dinero público, pero esto para que cree puestos de trabajo debe ser a través de empleo público, pero no, se establece un negocio sin precedentes que consiste en contratar a empresas privadas. Más de la mitad del presupuesto de las obras que van a hacer van a beneficios bajo el eufemismo de “gestión de empresa”.

Consiste en un trasvase de dinero público a beneficios privados. Luego estas empresas darán una parte de lo ganado para los campañas de los partidos a parte de los agradecimientos que circulan en este tipo de operaciones, que se estructuran como modelo de corrupción de Estado.

A la masa salarial llega una pequeña parte de la inversión pública, pues los costes de materiales también se compran a empresas privadas, generando beneficios en escala. Ya en los años 30 del siglo pasado en su obra “El doktor Faustus”, Thomas Mann escribe: “La construcciones de tantos absurdos edificios sirvió para enriquecer a no pocos albañiles y decoradores, lograron trasformar la locura en un buen negocio“. En otra obra “La montaña mágica” advierte: “El trabajo se ha convertido en un valor absoluto”. Y parece que no hemos aprendido.

Afecta a una red que lo enmascara, que va de la comunidad universitaria que es incapaz de denunciar estas prácticas, los sindicatos, los partidos del poder, y gestores de instituciones que no hacen nada por evitar este atraco continuo. Para ellos no hay crisis. Hacen declaraciones grandilocuentes, hacen que se conmueven pero cada vez hay más paro y menos prestaciones.

Quienes mantienen este modelo esencialmente corrupto son los burócratas de los partidos, que trabajan a sueldo en el mismo, sin otro mérito que defender incondicionalmente lo que decidan los estrategas. Se han convertido en mercenarios, que se colocan en las instituciones y en cargos para llevar a cabo el ejercicio del Poder. Que el partido promete una cosa, que defiende algo que sale de un congreso pero luego hace o dice lo contrario da lo mismo. Sólo les importa cobrar. Las ideas y las personas les traen sin cuidado.

Hace poco hablé con un político que ocupa un cargo, le recordé que estaba defendiendo lo que un par de años antes criticó con vehemencia. No hubo argumentación por su parte, simplemente que él tiene una familia y la tiene que mantener, claro que “mantener” es tener todo tipo de lujos.

Se dice que no hay dinero y se hacen obras fastuosas, por ejemplo un tranvía en León que no quieren los ciudadanos en su mayoría, que será deficitario todos los años, lo que tendrán que pagar los ciudadanos a una empresa privada. Cuando la misma función se puede hacer con los autobuses eléctricos con un 5% de ese presupuesto. ¿No hay dinero?.

No lo hay para los parados, para los pobres, pero sí para campañas publicitarias millonarias que no sirven más que para contratar con dinero público a empresas de mercadotecnia privadas a las que se engorda el presupuesto y luego harán la campaña electoral del partido que las ha contratado a través de una institución. Y es en estas prácticas de contrataciones públicas donde se hace la ingeniería financiera y fiscal.

¡Cuántas obras inútiles se hacen con la excusa de mantener o crear puestos de trabajo!. Algo que nada les importa. ¿Qué cobertura tienen los parados sin prestaciones?. Y sin embargo el dinero público se utiliza para generar beneficios a las grandes empresas. Eso es lo que les preocupa. La tiranía económica funciona de esta manera. Lo cual es preciso desenmascarar. Porque en una época de crisis el dinero público sólo tendrá efecto en el empleo cuando éste sea público, ya que los beneficios empresariales no se invierten en la ampliación de la empresa y en incrementar la producción, sino que se utilizan en la economía financiera para producir dinero y enriquecerse aún más.

Pondré un ejemplo sangrante. A finales de los años 70 y comienzo de los 80 la socialdemocracia española tuvo que funcionar por sí misma. El equipo de Willy Brandt, quien hasta 1987 fue presidente del Partido Social Demócrata alemán, les propuso que para existir políticamente hace falta dinero. La derecha tiene sus propios apoyos. Tenían que hacer lo mismo, dejando a un lado las ideas. Lo importante fue obtener el poder.

Se estableció una estrategia bajo el nombre de “capitalizar las empresas”, las que pudieran ayudarles en sus campañas electorales. Consistió en hacer obras públicas sin sentido, contra todo criterio de sostenibilidad y cada vez más. Esto ha funcionado de manera generalizada en los países desarrollados y ahora en los que están en vías de desarrollo. Los políticos y los mercaderes han puesto al planeta al borde de la destrucción con la grave amenaza del cambio climático y a la sociedad la han llevado a la ruina. El robo que han hecho a la sociedad es lo que llaman crisis.

Voy a poner un ejemplo ilustrativo. Durante la crisis no hay dinero y un ayuntamiento recorta los gastos para monitores de música y actividades extraescolares. Sin embargo ese mismo ayuntamiento paga 180.000 euros en poner floreros gigantes de adorno por la ciudad. ¿Hay dinero o no hay dinero?. ¿Por qué se elige un gasto y no otro?. La educación de la juventud es necesaria y más en una enseñanza con un modelo de jornada única, que deja la tarde para actividades complementarias. Que haya floreros gigantes de colores no es necesario, pues se puede prescindir de ello.

¿Por qué se elige gastar en una cosa y no en otra?. Porque en el caso de los monitores se gasta en sueldos para los monitores íntegramente y es para los trabajadores. Sin embargo con los floreros se encarga a una empresa. Del presupuesto del ayuntamiento, con dinero público, una parte es para beneficios y para “gestión de empresa”. Otra para costes y una mínima parte para pagar salarios. La empresa contratada estará agradecida y con tanto dinero puede dar una gratificación al encargado de llevar a cabo esa “idea” y dar dinero para financiar la campaña del partido que gobierna el municipio, o hacer publicidad o algo “gratis”, para que si sale elegido le siga haciendo encargos. ¿Se evitan gastos necesarios porque hay una crisis o para hacer un saqueo?.

El ayuntamiento del ejemplo ha tenido que pagar por abrir una zanja en medio de la ciudad para hacer un tranvía, que luego la tuvo que cerrar por una sentencia judicial, pagando también por ello. Por una decisión de los tribunales de justicia no se hará el tranvía en la parte del centro de la ciudad. En una entrevista posterior a esta decisión, dice que no sabe en qué va a emplear ese dinero, ¿?. ¡En obras!, finalmente se destinó a hacer obras en los barrios, cuando con un 5% de esta inversión podría pagar a los monitores de las actividades extraescolares.

Las instituciones se han podido endeudar a empresas que a cambio cogen terrenos, imponen sus criterios para hacer obras. Pero cuando no hay más espacio para construir, piden directamente dinero. Un ayuntamiento para saldar su deuda vendió a bajo precio unos terrenos que recalificó para hacer un polígono de viviendas, en el años 2005. A los dos años en que no se vendían los pisos con facilidad pidieron que se les saldase la deuda con ellos contraídas, todas ellas empresas constructoras. Exigieron al Ayuntamiento dinero. Una concejala les dijo que eso ya lo cumplieron al venderles a precio de regalo los terrenos. Pero como ya aquella operación no les sirvió tuvieron que contrariar el programa electoral por el que salieron y privatizaron el servicio de aguas (2010).

En 1986 el gobierno socialdemócrata de España decide hacer cerrar una presa que aprobó el consejo de ministros de la dictadura en 1963. Deciden continuar su obra y destruyen uno de los valles más ricos y uno de los ecosistemas más importantes de Europa: Riaño. Ocho pueblos quedan bajo las aguas, a pesar de la resistencia de lugareños y ecologistas. La excusa fue pasar de secano a regadío 82.000 hectáreas. Y fijar población. Algo incongruente ya en aquella época en que España se integraba al mercado común.

Pasados unos pocos años, 9.000 hectáreas, sin haberse regado nunca, se acogen a las subvenciones para la protección de las aves esteparias y cobran por reconvertirse a lo que eran ya, tierras de secano cerealistas. Nada se ha regado del proyecto y se gastan millones de euros en hacer canalizaciones que no se usan. Suponiendo que se regasen las 82.000 hectáreas previstas y que se comercializase su producción ni en doscientos años rentabilizaría tal inversión. Muchos agricultores no quieren este cambio a regadío que exige una gran inversión y sólo es rentable con las subvenciones.

Tal es la cantidad de dinero que sin contar el coste de la presa y de las expropiaciones, sólo con el dinero de las concentraciones parcelarias, los canales y demás gastos de infraestructura y de organismos en torno a este proyecto, hubiera sido más rentable dar a cada agricultor 600.000 euros con la condición de vivir en el pueblo. Y como este caso otros muchos, no tan dramáticos, pero bajo el mismo esquema. El objetivo fue pasar millones de euros para beneficio de empresas privadas.

Se ha cogido el dinero de todos para dárselo a unos pocos, cuando ya no queda para seguir invirtiendo se dice que es una crisis. ¿Dónde está el dinero?. Porque “haberlo haylo“. Nos han atracado. Nos engañan con promesas de puestos de trabajo, como el actual presidente que salió elegido bajo la promesa de pleno empleo. Para que funcione la economía es necesario aplicar la Renta Básica. No hay otro remedio, tal medida hubiera evitado la crisis.

Con la Renta Básica la economía parte de las personas y las inversiones no se harán para crear puestos de trabajo/ingentes beneficios, sino las que hagan falta, al no haber excusas. Es necesario salir de la economía de la corrupción para poder distribuir la riqueza con una base de supervivencia.

La situación actual de necesidad, de gente sin medios para vivir, tiene unas causas, y sobre todo tiene unos responsables, a quienes hay que denunciar y luchar por medidas que eliminen la pobreza y planteen un modelo económico diferente. Salir a la calle para hacer visible al Poder y que de esta manera hacer que pierda su capacidad de acción y dominio sobre las personas, sobre su conciencia, sobre su conducta, sobre su vida.

Según Terry Goreld: “Estamos gobernados por psicópatas. Son gente sin conciencia, sin corazón. Para llegar arriba sólo les preocupa el beneficio que les va a proporcionar el Poder en forma de dinero, mujeres, grandes casas, coches. No se ocupan de los pobres, ni de los desdichados”.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El proyecto republicano


Que gran parte de nuestra ciudadanía se encuentra cada vez más escéptica ante la política es un hecho manifiesto. Y, si contemplamos el espectáculo que últimamente se nos ofrece, no es de extrañar tan penosa situación. Ante la actual crisis nos encontramos, por una parte, con un Gobierno que, carente de iniciativa, no dictamina más medidas que aquellas que le son dictadas por los grandes mercados financieros y sus directivos, altamente perjudiciales para la mayoría de la sociedad y contradictorias con la ideología que dice profesar. Por otra, una oposición, la del PP, que critica implacablemente dichas medidas, pero que no ofrece otra alternativa que no sea la de reducir impuestos y, consiguientemente, dañar aún más a los trabajadores y clases medias, disminuyendo los servicios sociales.


Ya antes, año tras año, venimos asistiendo a debates parlamentarios en los cuales, bajo el reinado de un bipartidismo impuesto y nada representativo, la política parece quedar reducida a la confrontación entre PSOE y PP con discursos, que, en gran medida, se limitan a un intercambio de reproches sobre quién lo hace hoy mal o lo hizo peor en pasados tiempos. Y así, cuando las acciones de protesta, como la última huelga, son convocadas, hemos podido oír a más de uno que no participa “porque ello no sirve de nada”.

Ahora bien, si queremos diagnosticar la última raíz de nuestro evidente malestar político, yo diría que se sitúa en la falta de un proyecto histórico que atraiga el interés popular. Y, sin embargo, este proyecto capaz de abrir un futuro mejor ha existido y sigue alentándose bajo el actual reinado de la mediocridad oficial. Es el que representó la II República y que fue criminalmente yugulado. Aunque siguió vivo en la oposición a la dictadura, para naufragar, desdichadamente, en las componendas de la Transición.

La II República española, en efecto, no significó sólo un cambio en la concepción de la Jefatura de Estado, al sustituir la arcaica forma de transmisión por herencia sanguínea de las monarquías –con una monarquía, además, corrompida y decrépita– por una Presidencia democrática. Constituyó el esfuerzo, aupado por el mundo de una floreciente cultura y por las masas históricamente relegadas, de acometer los grandes problemas que, bajo el poder de las clases dominantes, venía arrastrando nuestra vida colectiva. Heredaba tal empeño la larga crítica del anquilosamiento español realizada desde el siglo XIX por la intelectualidad innovadora, por los movimientos obreros y feministas, por los nacionalismos.

Y, al llevarlo a la práctica, se atacaron males ancestrales. Por ejemplo, el abandono de la enseñanza pública en la vieja política, mediante la creación de 13.570 escuelas en dos años y la mejora de la situación de los maestros en ingresos, en dignidad y en la atención a su formación. Se trató de remediar la injusta distribución de la tierra mediante la Ley de Reforma Agraria. Se proclamó rotundamente la soberanía de un Estado laico frente a la retardataria gravitación del poder eclesiástico sobre nuestra historia. Se concedió a las mujeres el derecho al voto, conquista que todavía se encontraba inalcanzada en otros países democráticos. Y se abrió paso a las reivindicaciones nacionales a través de los estatutos de autonomía.

En otros ámbitos, se prosiguieron y culminaron avances ya emprendidos en el despertar de nuestra sociedad, en el florecimiento cultural que, desde la mitad del siglo XIX, se había ido produciendo en literatura, en ciencia, en arte, en teatro. Y se llevó la cultura a los pueblos en las Misiones Pedagógicas, en La Barraca, en el Teatro Proletario. Y, de un modo decisivo, se asentó una vida pública basada en la austeridad y la honradez, frente a la corrupción que se había extendido desde la corona a los más diversos campos.

Pero, al rememorar la II República, lo pertinente como lección actual no consiste en ponderar sus logros- o reconocer sus limitaciones y errores; lo decisivo es hacer hincapié en la voluntad de afrontar los problemas y crear una nueva realidad española, rompiendo el estancamiento en que las clases dominantes habían sumido al país. En la visión de la tarea política como un proyecto creador. Como un debate entre proyectos de futuro, ya que, evidentemente, dentro de la República coexistían muy diversas concepciones, capaces de ser discutidas. Y es esta marcha hacia nuevos horizontes lo que atrajo, por encima de las grandes diferencias de orientación, un fervor popular, una entusiasmada esperanza, y permitió una defensa heroica por parte del pueblo frente a ejércitos mucho más poderosos. Y es lo que hoy día falta en una política sin alas. Y hace que unos se desengañen y otros se orienten, como escapatoria, hacia las ilusiones de un aislamiento separatista.

Pero el aplastamiento bélico de la II República no derrotó sus necesarios ideales. Siguieron vivos en la oposición a la dictadura. Bajo su brutal represión se desarrollaron los movimientos obreros, universitarios, feministas. Floreció una importante creación cultural en el cine, el teatro, la literatura, el pensamiento, y brotó la solidaridad unitaria propia de la lucha. Se dibujaba la posibilidad de una nueva España, unidos sus pueblos en una república federal, en la que el capitalismo fuera superado y en que la política internacional se guiara por el apoyo al Tercer Mundo. La III República es el proyecto que hoy día puede devolver la ilusión a muchos ciudadanos desencantados, superando la herencia de la dictadura.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El Polisario pisoteado


Después del ataque indiscriminado, violento e ilegal por parte de Marruecos sobre el campamento montado en las cercanías de El Aaiun leó que los refugiados del Frente Polisario tienen dos opciones: “Irnos a la mierda o volver a la guerra”. Así de simple. Supongo que la comunidad internacional estará contenta. Igual de contenta que lo está la hipócrita Unión Europea tan altanera y auto proclamada garante de la legalidad internacional y la democracia; y las libertades, cuando se habla de Cuba, pero con una capacidad de sin vergoncería, hipocresía y cinismo cuando eso mismo ha de denunciarse sobre la situación del Sahara Occidental y la dictadura monárquica y clerical de Marruecos, ogro opresor del pueblo saharauí. Parece que mientras los presos políticos, los exiliados, muchos de ellos millonarios en Miami, y los que claman libertades en la isla de los Castro se pone el grito en el cielo y se apela a las elecciones o a la democracia. Pero por el contrario, no se puede molestar al hijo puta del Mohamed VI por pisotear los derechos y libertades de 4 millones de personas y mantenerlos en un limbo legal bajo una ocupación de la que España es cómplice y culpable por omisión de socorro. Aquí no se piden elecciones y no se dice nada, se atan los machos, no sea que nos lleguen más pateras, no sea que nos pongan más bombas...

La comunidad internacional estará contenta de su incompetencia. El Frente Polisario está en tregua desde 1991 porque esa comunidad internacional se comprometió a avalar una salida justa y pacífica del conflicto saharaui. Se comprometió a la realización de un referéndum de autodeterminación en el Sahara Occidental. Se comprometió, y no ha cumplido.

El mensaje de la comunidad internacional al pueblo saharaui ha sido nítido: si quieres que se cumpla la legalidad internacional, no cuentes con nosotros. Si quieres que se celebre el referéndum de autodeterminación que la legislación internacional te reconoce, no cuentes con nosotros. Si quieres ser independiente, ve a la guerra y gánala. Si no, vete a la mierda. Y eso es lo que dicen los saharauis que están debatiendo: “Irnos a la mierda o a la guerra”.

Pero no nos engañemos: el inicio del problema no es que la comunidad internacional abandone por segunda vez a los saharauis. El inicio del problema está en el primer abandonó que sufrió el pueblo saharaui, abandono que todavía dura. España abandonó el Sahara y a los saharauis, acordando con Marruecos y Mauritania que estos se repartieran el territorio. Era el año 1975, 14 de noviembre, y Franco agonizaba. El jefe del Estado en funciones era Juan Carlos de Borbón. En vez de llevar a cabo un proceso de descolonización como era su obligación, regaló el territorio a marroquíes y mauritanos, y obligó al Frente Polisario a ir a la guerra contra esos dos estados.

Desde entonces, España no ha movido un dedo para remediar el mal que hizo. Ni uno solo de los gobiernos que se han turnado durante estos 35 años ha intentado que se cumpla la legalidad internacional. Eso si, la amistad entre "nuestro" monarca y el difunto Mohamed V, era según los medios de ambos lados del estrecho "inquebrantable". No me extraña, tras acordar la denigración de las libertades y la vida de millones de personas por mutuo acuerdo e interés, es imposible romper esa alianza.

Todos han dado la espalda al pueblo saharaui y a la obligación que tenían y tienen de finalizar el proceso de descolonización del Sahara Occidental. Al principio, hace tres décadas, la excusa eran Ceuta, Melilla y las islas canarias, la reivindicación que Marruecos podía hacer sobre ellas. Hace unos años, la excusa era el tráfico de drogas: si Marruecos no ayudaba, el país se iba a llenar de drogas. Después fueron las pateras, cuyo flujo Marruecos parecía poder controlar a su antojo. Excusas. Excusas para no hacer frente a las obligaciones que España tiene. No que España tenía, no. Obligaciones internacionales que España sigue teniendo. Esa misma España que sigue sin reconocer la independencia de Kosovo porque la declaración de independencia vulneró la legalidad internacional, incumple las obligaciones que dicha legalidad internacional le reclama respecto al inconcluso proceso de descolonización del Sahara Occidental. Y si el Gobierno español no sabe cuáles son esas obligaciones, que se lo pregunte al Gobierno portugués. Portugal en ningún momento olvidó sus obligaciones con Timor Oriental, que fue invadido por Indonesia y privado de su independencia. Portugal jamás abandonó a Timor del Este y lideró el trabajo de la comunidad internacional para que ese pequeño país –15.000 kilómetros cuadrados y un millón de habitantes– pudiera acceder a la independencia a través de un referéndum de autodeterminación celebrado en 1999, en el que aproximadamente el 80% de la población apoyó la independencia.


Y es precisamente eso lo que hay que reclamar a España. Al Estado español. Que lidere la comunidad internacional para que el Sahara Occidental termine su proceso de descolonización con un referéndum de autodeterminación, tal y como se prevé en el derecho internacional. Para que el pueblo saharaui decida entre tener o no un estado independiente, y no entre irse a la mierda o a la guerra. Estas reflexiones me las hacía hace una semana, antes de nuestro abortado viaje a El Aaiún. Y antes también de que el ejército marroquí atacara militarmente un campamento de civiles.

Ahora es más urgente que nunca que España abandone su política del avestruz. Que nadie del Gobierno hable, por favor, de las reclamaciones legítimas de las dos partes, porque hay una parte, la saharaui, que tiene la legalidad de su parte, y otra, la marroquí, que no tiene legitimidad en sus posiciones. Que nadie hable de neutralidad, ni dé sensación de equidistancia. No porque no pueda España ser equidistante –que no puede, porque la legalidad internacional le obliga a no serlo–, sino porque es mentira que España esté siendo neutral, es mentira que España trate igual a las dos partes. Para ello, lo primero que tendría que hacer sería reconocer que el representante legal del pueblo saharaui es el Frente Polisario, y establecer relaciones diplomáticas con él. Que es precisamente lo que hizo la Sudáfrica de Nelson Mandela: reconocer la República Árabe Saharaui Democrática. Os acordáis del caso surafricano, ¿no? La comunidad internacional le impuso a Sudáfrica sanciones económicas y diplomáticas. Y llegó la democracia y se restauró la legalidad internacional, que propició, entre otras cosas, la independencia de Namibia, territorio ilegalmente ocupado por Sudáfrica.

España, hoy, tiene que mandar un mensaje claro: respeto a la legalidad internacional, solicitud a Marruecos para que permita organizar el referéndum de autodeterminación en el Sahara Occidental, apoyo a las legítimas exigencias del pueblo saharaui y liderazgo dentro de la comunidad internacional para que esta obligue a quien incumple la legalidad internacional a cumplirla sin más demora. En resumen, España debe dejar de jugar al avestruz. Pero como todo en este país, que nos esperen sentados. No es el momento de crearse enemigos, rencillas, de alterar a la opinión pública en su dormidera. Vienen las elecciones, no vale arriesgar.

Y mientras el pueblo saharauí, deambulará sin patria, con la legalidad en la mano, con el horizonte salado del desierto como país, escapatoria y paraíso de la democracia y la libertad. Nosotros nos mantendremos en nuestros sillones y sofás, pero yo no, prometo luchar y hacer eco en las manifestaciones que por la causa saharauí se convoquen o improvisen. Libertad para el Sahara Occidental. Ánimo al Frente Polisario.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Laicismo Ya


El embajador Vázquez, que alardea de socialista y católico, hacía lo propio hace poco al referirse a las excelentes relaciones entre el Gobierno de su partido y la Santa Sede. Sin embargo, la opinión del Padre Benedicto es muy otra y parece que hasta tuvo prisa en expresarla nada más aterrizar en Compostela, pues según su santísima mala fe lo que soporta su institución en España es una persecución, similar a la que se dio en los años treinta del pasado siglo.

Alguien del Gobierno que nos representa debería protestar ante la infamia que comportan esas palabras del pontífice de Roma y jefe del Estado del Vaticano, pues aparte de la delirante patraña que significa comparar los privilegios de que disfruta la Iglesia actualmente en España -los máximos en los últimos 35 años- con el deplorable periodo durante la Guerra Civil en que se cometieron asesinatos incontrolados de sacerdotes y religiosos, es ignominioso hacerlo por parte del máximo representante de la institución que hizo de aliada en la represión franquista, a cuyo dictador honró con el título de caudillo por la gracia de Dios, llevó bajo palio en las ceremonias religiosos, dedicó preces y sigue enterrado en una basílica católica.

No es por lo tanto Benedicto XVI el más indicado para hablar de persecuciones, a menos que pida perdón por las que cometió su Iglesia al lado del bando promotor y vencedor de la que El Vaticano consideró como cruzada. Si es inadmisible que un jefe de Estado exponga este tipo de declaraciones al visitar un país cuyo Estado, además, sufraga su estancia, más lo es hacerlo en nombre de una institución que históricamente ha pactado no sólo con la dictadura franquista, sino con la mussoliniana y hitleriana, según los respectivos concordatos firmados con sendos dictadores por Pío XI y Pío XII. Gracias a esos regímenes, que implantaron en Europa la más cruel de las persecuciones y el más cuantioso de los exterminios, Franco y la Iglesia pudieron imponer en España su doble dictadura nacional-católica.

Es de suponer que cualquier otra declaración de cualquier otro jefe de Estado de visita en nuestro país, que vilipendiara de modo tan falaz y fragrante la ejecutoria gubernamental en relación con ese Estado, encontraría la enérgica reacción diplomática que sería menester. No la habrá porque, como dice Vázquez, las relaciones con la Santa Sede son excelentes y siempre lo serán. Las propias entre un Gobierno acosador y una Iglesia perseguida.

El taxi más caro del mundo circulará este fin de semana por Santiago de Compostela y Barcelona. Se llama papamóvil, y cada hora de trayecto con ocupante divino sale por 800.000 euros de nada. O lo que es lo mismo: 13.333 euros por cada minuto que pase Benedicto XVI en España. Aunque el problema no es el precio, sino quién paga la mayor parte de esta abultada factura. Los papamóvil –han traído dos– llegaron la semana pasada a bordo de un avión Hércules del Ejército español. Es decir, fue el dinero de todos los contribuyentes el que también cubrió el traslado del vehículo privado de este señor, don Joseph Ratzinger, cuyas próximas visitas pastorales costarán a las menguadas arcas públicas 29,8 millones de euros.

El gasto en dinero público y la tarifa por horas las ha calculado la organización Europa Laica: tres millones de euros en Santiago, 1,8 millones en Barcelona y 25 millones el año próximo en Madrid. No sabemos si estas cuentas se quedan cortas o se pasan porque, inexplicablemente, no está del todo claro el dinero público empleado. El coste de las visitas no aparece detallado, sino que se reparte en varias partidas para que abulte menos –como el traslado de los papamóvil, que paga Defensa–.

Sabemos que Benedicto XVI viene a predicar su testamento. Sabemos también que la visita es religiosa, y no como jefe del Estado teocrático del Vaticano. Sabemos que esta gira está bendecida por cada ayuntamiento y autonomía implicados, y también por el Gobierno, esos rojazos comecuras que llevan meses pactando cada detalle con Roma y Rouco Varela. Sabemos que incluso hay descuentos fiscales para las empresas que financien estas misas –dinero que dejará de cobrar Hacienda–. Pero es un misterio lo que nos cuestan los viajes del Papa a este estado aconfesional llamado España.

Porque siguen anclados en el pasado y en el rancio derechismo, violento y subersivo contra todo aquello que hace la vida humana digna, feliz y productiva.

Porque no se puede permitir el ataque desmesurado contra una democracia de un señor que se asemeja en la historia a Pio XII que acuso y al final festejo la victoria de los alzados hace 70 años.

Porque el ataque es la recalcitrante y continua tendencia a cuestionar las leyes dictaminadas por parlamentos democráticos en aras de los privilegios y el oscurantismo de siempre, con una bula insoportable para inmiscuirse en los asuntos de una nación.

Este Gobierno laicista radical ha subido un 34% la asignación de la casilla católica del IRPF, ha renunciado a la reforma de la ley de libertad religiosa y se ha gastado varios millones de euros públicos en pagar el reciente viaje del Papa.

Este Gobierno ateazo y secular también financia la enseñanza de religión católica en las escuelas públicas, ha recortado todas las partidas presupuestarias, salvo los más de 6.000 millones anuales que recibe la Iglesia, y mantiene un Concordato preconstitucional, donde el único precepto que aún no se cumple es esa promesa que hizo el Vaticano de autofinanciarse.

Este Gobierno de rojazos comecuras, que incluso nombró al frente del Tribunal Supremo a un magistrado que considera que la verdadera justicia emana del amor a Cristo, es, en palabras de Benedicto XVI, el representante de una España donde “ha nacido una laicidad, un anticlericalismo fuerte y agresivo como se vio en la década de los años treinta”. Rouco Varela, siempre a la ultraderecha del padre, completó la extemporánea comparación con una entrevista, ayer en El Mundo, en la que aseguró que el Gobierno es “hostil contra la familia” y nos ha colocado “en el ranking de primera línea en el laicismo europeo y mundial”.

Las respuestas que da la jerarquía católica ante la generosidad del Gobierno demuestran dos cosas. La primera: que la Iglesia es insaciable, y sólo una teocracia como la iraní, donde la sociedad se somete a sus criterios morales, parece capaz de satisfacerla. La segunda: que no ha servido de mucho la estrategia del apaciguamiento que ha seguido Zapatero.

Si reconocer los derechos de algunos colectivos históricamente oprimidos por la Iglesia –como son los homosexuales o las mujeres– es una hostil muestra de agresivo anticlericalismo, ¿qué dirá la jerarquía católica cuando, en vez de ampliar los derechos de terceros, sean sus privilegios los que al fin se recorten? Me temo que tardaremos muchos años en saberlo.

Por eso yo ni he esperado ni esperare al Papa ni a nadie, ni a ningun credo que venga a imponerme sus creencias, sus razones o sus inmoralidades porque estoy cansado de la censura y la inquisición. Cansado de pagar siempre los mismos las excentrecidades de unos pocos, las fiestas de una parte de la población que ya no tiene ninguna capacidad de representación, porque los que asisten a misa, los que siguen los dictados rancios y trasnochados del pasado que denigra las libertades en ambos hemisferios y la vida de millones de personas en el Sur, no me convencen y jamás lo harán. Porque cada vez son menos, como en los toros, y porque acabaran muriendo les asista su dios o no. El siglo XXI es el siglo de las personas de todas aquellas y aquellos grupos sociales que han permanecidos en la sombra frente al miedo y la intransigencia. Y de la ciencia y tecnología para que por fin los que han estado y están bajo el yugo de coranes, biblias y dictaduras eclesiásticas, puedan por fin levantar el vuelo, y vivir con una igualdad plena de derechos y libertades. Nadie puede permitirse mantenerse asociado y vinculado a esta organización, esta secta, y hablar de futuro, progreso o igualdad. Basta ya de aconfesionalidad, de 35 años de un "concordato" pre-constitucional, heredero de la visión de los que mataron en nombre de Dios, masacraron al pueblo al que supuestamente iban a defender y debían lealtad. Por eso, ahora mas que nunca, es la hora del laicismo.

jueves, 4 de noviembre de 2010

La trascendencia de lo intrascendente

El Palomero ha rescatado la trascendencia dentro de este vacío de vorágine insulsa para motivarme e inspirarme en uan nueva entrada. Según dicen algunos expertos en la materia, las buenas noticias no son noticia. Y quizá por eso la sensación que se nos queda después de ver o escuchar un noticiario es de desánimo y de hastío cansino.

Se nota que estamos sumidos en una crisis profunda, que muchas cadenas de televisión están al borde de la quiebra y que por eso tratan de producir programas propios y reducir así de forma drástica los fastuosos gastos de antaño.

Y es por eso quizá, que algunas cadenas de televisión han decidido ocupar casi todo el horario de su programación con unos concursos telefónicos, dignos de ser llevados a un juzgado de guardia, y con programas del corazón que elevan a la categoría de estrellas a personas cuyo único mérito ha sido acostarse con algún famoso o divorciarse de aquella cantante de éxito efímero.

Porque vivimos en una sociedad tan vacía de valores, tan superficial y materialista, que es incapaz de prestar atención a asuntos que requieran un esfuerzo extra o dar un paso más allá de los intereses de uno mismo. Porque nadie puede dar lo que no tiene y la boca sólo puede hablar de lo que hay dentro del corazón.

Y es por eso quizá, que algunas cadenas de radio centran su programación en los acontecimientos deportivos, en si un entrenador opina esto o aquello, en las declaraciones de aquel jugador que afirma que hay que tener respeto al rival, que está contento por los goles que ha marcado pero que lo importante es el colectivo, que el equipo sume tres puntos y vaya paso a paso, porque en esa competición no hay equipo pequeño y la sorpresa puede llegar en cualquier momento.

Sí, una sorpresa que nunca se da en este tipo de declaraciones que se podían grabar una vez y para siempre y así emitirlas una temporada tras otra, partido tras partido. Esto sí que sería una buena manera de reducir gastos y sin que el aficionado de turno fuera consciente de ello.

Erich Fromm, uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, habla en su libro “El arte de amar” de la “necesidad de trascendencia”. Según él, esta “necesidad de trascendencia es una de las necesidades básicas del hombre, arraigada en el hecho de su autoconciencia, en el hecho de que no está satisfecho con el papel de la criatura, de que no puede aceptarse a sí mismo como un dado arrojado fuera del cubilete…”. Básicamente viene a decir que el ser humano necesita crear, manifestarse, sentirse importante… en definitiva, sentirse humano.

Escribir en un blog es una búsqueda de trascendencia. Hacerlo, como humildemente hago, sobre mis experiencias, vivencias, sensaciones y sentimientos es una válvula de escape. Existen los blogs temáticos, sobre tecnología, deporte, noticias, etc. que obviamente buscan su necesidad de trascendencia, pero la interacción de los habituales y conocedores en el blog de una determinada temática puede que coarte diversas expresiones de emotividad o intimidad.

Si embargo los blogs personales se caracterizan por tener un tono que podríamos llamar “existencialista”, en el sentido de subjetividad y visión personalista, y no en el muchas veces erróneo de calvario y sufrimiento porque sí –aunque también los hay así-. La mayoría están confeccionados a modo de diario personal en el que el autor expone su visión del mundo sin llegar a interaccionar con el lector, y dando un uso al blog claramente catártico, por un lado, y de “quiero hacerme oír y comprender”, por otro. Lo cierto es que en este tipo de blogs te puedes encontrar de todo. Navegando no hace mucho, fui a caer en uno en el que su autor exponía en un post una lista de razones por las cuales no se suicidaba. En un principio me chocó un poco, pero luego comprendí que “la necesidad de trascendencia” estaba detrás; a su vez, me sirvió de idea para escribir este post.

En realidad, el fin último de esta entrada era preguntar: ¿hasta qué punto estos blogs se ajustan a la famosa “Web 2.0”? Y por otro lado: Tratándose de enfoques tan personalistas, ¿tienen un interés “didáctico” y/o comunicativo en la blogosfera? A la segunda pregunta me atrevo a responder: creo que su interés quizá no esté en estos campos; pero la creatividad, las ideas y los sentimientos que irradian muchos de ellos los hacen parte imprescindible de la blogosfera.

Yo vengo de un blog de ese estilo y quizá el día de mañana acabe en uno de ellos tratando de purificarme a base de posterar… nunca se sabe.

La trascendencia es una hermosa [cualidad de la consciencia] a cultivar, es un arnés válido y fundamental para saltar de lleno en la intensidad de la vida y encarar la noble tarea de hacer con nuestras personas una espléndida obra de arte a través de nuestros actos, con mayor consciencia y responsabilidad.

Hoy en día la trascendencia esta oculta. La tapan sombras y capas de inutilidad, futilidad, soberbia, casposidad, sinvergoncería,... Es la muestra continua, el regalo inesperado e indeseado para las gentes que vivimos bajo los yugos de la opresión, economíca, moral o libertaria. Nos queda luchar y sacar fuerzas de la esquelética existencia que nos han dejado para recuperar nuestra trascendencia, lo que a cada uno y cada una, nos hace vivir, sentir y pensar. Lo importante, lo que recordaremos nos espera. No importan los demás, lo que nos ofrecen o las opiniones que sacan de nosotros. Lo importante es vivir.

Dame un leuro!!!