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martes, 26 de mayo de 2026

La caída del símbolo y el falso dilema de la izquierda

 

En la siempre desechable y prescindible actualidad política mediática, generada ex profeso por los dueños del capital y de esos emporios comunicativos, solo hay una noticia sobre la que girar: la imputación del ex-presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

La actuación como lobbista de Zapatero en el caso del rescate de la aerolínea Plus Ultra, tiene varias ópticas y ninguna buena para el ciudadano y ciudadana “normal”, que cree en la democracia y no se encuentra idiotizado por la derecha o el frentismo del PSOE. Si finalmente existió el delito de tráfico de influencias y enriquecimiento y el expresidente es culpable, se habrá acabado con una figura trascendente de la historia política del país. Que la acusación de las asociaciones ultras haya ido ya más allá de la mera instrucción policial ya causa un daño tremendo a la imagen pública de Zapatero y al legado e inspiración que tienen en una parte de la sociedad. No hay nada más que conjeturas y suposiciones en los informes de la UDEF que avalen la imputación del ex-presidente, simplemente por el hecho de recibir "cajas de vino" o "facturar trabajos de maquetación en la empresa" de sus hijas. Evidentemente, hay cosas raras, no voy a decir que no. La primera de ellas y quizás más trascendente, el desparrame ético del Zapatero ex-presidente, actuando como mediador o lobbista entre una aerolínea en dificultades extremas y un gobierno. Pero si finalmente, las acusaciones son rechazadas tras las instrucciones judiciales, tendremos un nuevo caso de lawfare, y puesta en marcha de toda la fuerza del aparato del estado para acabar con un gobierno legítimo y más aún con posiciones ideológicas y de compromiso políticas. Como si eso nos sorprendiera, por otro lado.

En cualquier caso hay dos hechos evidentes. El primero que no puede haber democracia si no se atiende a acabar y condenar las presiones que los ricos y poderosos ejercen sobre los representantes políticos, ya sean instituciones, partidos o personas. El lobbismo es una gangrena grave de la democracia que no se debe tolerar, sino combatir, porque pervierte la función política y dinamita la supuesta igualdad entre ciudadanos.

El segundo de los hechos evidentes es la caída del símbolo. La destrucción de Zapatero, un político que aparentemente había pasado por la Moncloa, sin acusar un desgaste personal y a su imagen grande, y donde la corrupción, parecía, no se había instalado bajo su gestión.

Desde luego Rodríguez Zapatero era una pieza de caza mayor para las ultraderechas españolas, toda vez de que lo acusen de ilegítimo, traidor y todos los males de su “españa”, donde entran sin ambages tácticas de deshumanización de la persona, y como se está escribiendo, la puesta en funcionamiento de los resortes del estado en forma de policías, investigadores y jueces, todos ellos empleados a sueldo de los poderosos, y donde su ideología prevalece a unas supuestas lealtades institucionales y a las de los ciudadanos y ciudadanas. Aznar dijoQue quien pueda hacer algo, que lo haga” y bajo esta orden periodistas, jueces, policías y ultras de todo pelaje y condición se han empeñado en derruir la democracia, pervertir sus instituciones y emplear todo lo que tienen a su alcance para acabar con el gobierno de coalición. El poder y el dinero son los objetivos y prevalecen a todo lo demás.

La dicotomía entre la culpabilidad, ya hecha carne y escarnio del acusado, su familia y su partido, y la inocencia, todavía formalmente como presunción, se convierte en secundaria. Si es inocente es un caso más de lawfare, es decir la instrumentalización de la Justicia o la judicialización de la polítca en forma de acoso judicial y mediático, como fueron los cientos de casos que ya ha habido contra miembros de Podemos, IU o Monica Oltra, por decir unos pocos, y que han ido sistemáticamente archivándose por falta de pruebas. Si es culpable, teniéndome a lo especificado en los informes de la UDEF y de fiscalía, sus cuitas parecen poca cosa ante las mentiras de Aznar tras el 11M, el GAL del señor X, o la incógnita de M. Rajoy. Y esto sólo en cuanto a los expresidentes, puesto que ya conocemos los tejemanejes de dinero e intereses en el juego de puertas giratorias entre la empresa privada y los partidos políticos. Sin olvidar la Gurtel y otras tramas, qué decir de la impunidad manifiesta de personajes como Mazón con la tragedia de la Dana, o de Ayuso con los 7291 ancianos muertos durante la pandemia por su homicida y neoliberal gestión. O las labores personales de Montoro y su “gabinete económico”. O de decenas de ex-ministros del PP condenados por mucho menos de lo que se acusa ahora a ZP.

En todo caso, y desde el punto de vista de la izquierda, y de quienes tenemos un sentir patriótico y progresista por el futuro y el bien de este país y sus gentes, el daño ya está hecho. Y no porque Zapatero se hubiera convertido en un emblema o un símbolo, que lo era, sino más bien porque su acusación apuntala la sensación de hastío, de abandono y de derrota general en la que estamos sumidos. Más si cabe, cuando pese a la incompetencia de los líderes regionales que buscaban revalidación y a la nefasta estrategia electoral del botarate de Feijoo que ha provocado el fortalecimiento de la extrema derecha, la izquierda, y fundamentalmente el PSOE, ha ido fracasando elección autonómica por elección autonómica.

No quiero que el lector confunda este sentimiento derrotista ante las previsibles futuras elecciones y al resultado nefasto para la mayoría social que salga de ellas, con una supuesta lealtad o simpatía para con Zapatero.

No. Sin entrar en su inocencia o culpabilidad literalmente Zapatero me importa una mierda. Quienes salimos a las calles el 15 de mayo de 2011, o quienes antes también hicimos la Huelga General de septiembre de 2010, lo hicimos contra su gobierno y su política económica que habría abrazado el neolberalismo, y con él la desposesión de las clases trabajadoras.

Y sí. Yo voté a Zapatero el 14 de marzo de 2004 en unas condiciones muy concretas y dolorosas, pero con una doble esperanza. La primera era recuperar la política para la gente, y evidentemente con lo acontecido aquellos días y el revanchismo de los franquistas del PP, era muy difícil. Pero sobretodo, y aún reconociendo las tremendas dificultades que había, para que se parase en seco la burbuja inmobiliaria, la especulación financiera salvaje sobre la vivienda y el deterioro de las condiciones de trabajo y de vida de las clases populares. Aquellos gritos de “Zapatero no nos falles” en la noche electoral eran el mensaje de que el apoyo electoral, era concreto y determinado de unas personas muy definidas: Cientos de miles de ciudadanos de izquierdas, los más veteranos, desengañados del tacticismo y el coorporativsmo del PSOE, y todos hastiados tanto de las mayorías absolutas del PP y sus acompañantes (las derechas nacionalistas vasca y catalana), como de la intrínseca corrupción de todos.

La memoria, la hemeroteca y este blog atestiguan que Zapatero y el PSOE nos fallaron, y que con el futuro, el esfuerzo y los sueños de varias generaciones se pagaron los destrozos de la orgía ultra liberal.

Por lo tanto, y sin querer caer en la venganza, y mucho menos en la deshumanización del personaje, vaya por delante que se investiga lo que se tenga que investigar, que se judicialice y se condene si es necesario. En todo caso, lo fundamental, es de una vez por todas, que la democracia y sus sujetos, es decir “nosotros” el pueblo, exijamos una prohibición total de los lobbys y los grupos de poder que presionan a los representantes para que legislen a su favor. Que se persigan y también enjuicien y condenen (evidentemente para ello se hace necesario una real y probada separación de poderes, y una judicatura democrática).

Por último, y no menos importante, hacer lectura política del momento. Mientras el PSOE va cayendo en barrena en las elecciones autonómicas, deberíamos trabajar en una configuración de izquierdas estatal, con unas medidas claras, tanto en defensa de los trabajadores como de los derechos humanos. El último escrutinio, el de Andalucía, vislumbra la posibilidad: La suma de las dos candidaturas de izquierdas (Adelante Andalucía, es decir, anti-capitalistas ex de podemos entre otros, y Por Andalucía, confluencia con IU y Sumar) ha sumado más de 100.000 votos que Vox, pero 2 diputados menos por esa fragmentación. Aún teniendo en cuenta la especial configuración de la región del sur español, se sigue mostrando como evidente que hay un espacio a la izquierda del PSOE enorme. Que ese espacio es ideológico basado en una política de izquierdas clara, ecologista, igualitaria, anti machista, anti fascista y anti imperialista. Democrática y socialista que garantiza los derechos sociales (sanidad y educación), así como mejores condiciones de vida y de trabajo y una clara voluntad por acabar con el problema de la vivienda. Un espacio que además está abierto a quien quiera un mejor país y a quien esté desencantado de la corrupción y el bipartidismo.

Sólo hace falta ponerse de acuerdo. El programa no es un problema. Y lo que lo impide, que son los intereses particulares de quienes son o se han auto proclamado portavoces de los demás, debe ser erradicado por esos mismos colectivos que reclamamos la unidad electoral, política y de acción.

Porque mientras esto escribo los conflictos sociales y sectoriales continúan y se agudizan (por la vivienda, trabajadores de la educación y sanitarios, agricultores, mundo rural, mujeres, etc., etc.) y antes que después nos daremos cuenta de que juntos es posible articular una fuerza que los trata y empuja a solucionar.

Y mientras tanto lo que ocurra con Zapatero y con Sánchez o el PSOE es lo de menos. Porque lo importante es que las buenas personas que creen en la democracia y en este país luchen por mejorarlo.

sábado, 14 de febrero de 2026

Por la enésima Unión de la Izquierda

  

La semana comenzó con el nuevo mínimo y chasco de la izquierda tras las elecciones de Aragón, adelantadas casi dos años por la incompetencia y el tacticismo de las ultra derechas, tan incapacitadas para ponerse de acuerdo como las propias izquierdas. Mientras PP y Vox se reparten los dineros y cientos de miles de aragonesas y aragoneses van a vivir peor, el psoe se lamía sus propias heridas, y la Izquierda clamaba, fundamentalmente a través de algunos medios y de sus bases electorales, por una unión de fuerzas que sume ante tanto descalabro. Como respuesta, aunque evidentemente con muchos meses de trabajo previo, dos iniciativas parecen empezar a poner cimientos en esa unidad de la izquierda.

Por un lado, los partidos que forman parte del conglomerado Sumar se citan para el sábado 21 de febrero para presentar la nueva plataforma electoral que debe conformarse para disputar cada escaño circunscripción por circunscripción. La idea añadir a más partidos y personas, en especial y en primer término las fuerzas de Adelante Andalucía, pero sin olvidar a Compromís o a las izquierdas Canarias. Con Podemos se puede esperar poco o nada, dada la enemistad abierta entre unos y otros, y el cerrojazo que se han impuesto para fastidio de todos los demás.

Por el otro, el anuncio del diputado de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián de sentarse en una charla con un miembro de Más Madrid, ha abierto la perspectiva a un acuerdo interestatal de las izquierdas, sobre el que se intuía que Rufián y su equipo estaban trabajando y que aparece ya en el horizonte. Este nuevo Frente Popular recogería el testigo del proclamado hace 90 años durante la II República, y contemplaría la suma de las fuerzas independentistas y de izquierdas de Euskadi (EH Bildú), de Galicia (BNG) y de la propia Catalunya.

No por menos célebre y comentada, la famosa escena de la “Asamblea de lzquierda” en Judea de la película La Vida de Brian viene al pelo para ilustrar la situación actual de la Izquierda a la izquierda del PSOE (es decir, La IZQUIERDA). La genialidad de los Monty Python se ríe entre otras cosas, de la falta de sentido y de perspectiva de los dirigentes y cuadros de la izquierda. Y a la vez denuncian la sinrazón de comportamientos que en lugar de construir alternativas para la gente, se empeñan en destruirlas, y destruirse, para regocijo de las élites y desesperación del lumpen.

Parece mentira, y más con todo lo que está sucediendo en estos años, pero en julio se cumplirán 8 años de la Moción de Censura que sacó el inútil, corrupto y fascista Mariano Rajoy del gobierno. Parece irreal, pero Pedro Sánchez y el PSOE van a cumplir 8 años como Presidente del Gobierno (de hecho, se va a convertir en el segundo presidente más duradero de toda la Historia). En aquel momento, y antes, ante las elecciones Generales de 2015, distintos partidos y personalidades políticas y mediáticas se pusieron de acuerdo para crear una serie de alianzas electorales y confluencias, que pudieran “sumar” y con ello, “multiplicar”, el apoyo electoral.

Sin embargo, este apoyo electoral ha ido sufriendo una continua laminación, tanto interna como externa, que han impedido la construcción de un espacio político de izquierdas. De manera lógica, e inmediata, si hacemos la siempre tan necesaria auto-crítica de la izquierda, el desgaste político y comunicativo por estar en el gobierno podría explicar buena parte de esta pérdida de apoyos. No puede obviarse en esa línea, la dificultad titánica de acercar al PSOE y a Sánchez a “la izquierda”, teniendo que lidiar con todas las contradicciones, incoherencias, cuando no directamente traiciones. Esto es claramente visible en muchos aspectos como la vivienda, el trabajo, la lucha contra el cambio climático, o los derechos de los consumidores.

Desde luego, tampoco ayuda el contexto internacional con una ola de ultraderecha exacerbada que acicala la deriva ultra liberal e individualista que asola el mundo. Mientras las incertidumbres de la existencia se apuntalan ante las diferentes y continuadas crisis, que nos llevan hacia una crisis sistémica, y por ende, hacia un momento de cambio y catarsis, que no tiene porque ser positivo para el común, o para la mayoría, se han fortalecido todos los discursos de odio y afirmación identitaria frente al diferente, sin discutirse en ningún momento, ni la pervivencia del capitalismo depredador, ni la creciente desigualdad económica. Si, tú también, jovencito confuso con chaleco acolchado y sudadera de símbolos fascistas, también eres y vas a a ser “un muerto de hambre” cuando menos, si no antes, “carne de cañón”.

Ya he contado por aquí, que este trabajo ya estaba hecho de antes, que Izquierda Unida ya era un partido que es una confluencia de partidos y asambleas ciudadanas de izquierdas, que buscaba precisamente eso, lograr un partido que representase a las masas trabajadoras, y todas sus inquietudes (obreras, medioambientales, en igualdad, democráticas, territoriales, anti-fascistas, etc.), con la suficiente fuerza como para constituirse como un agente de cambio y revolución.

En algún momento, alguien decidió que lo que venía proponiendo con relativo éxito, y sobretodo, con convencimiento y coherencia, Izquierda Unida, era demasiado rompedor para el Régimen del 78. Y desde entonces, toda iniciativa, venida desde arriba, defendida como de izquierdas, se queda extremadamente corta frente a los planteamientos rompedores de IU. Por eso, parece que habría que construirlo todo de nuevo, y encima hacerlo, con una muchedumbre individualizada de opiniones, sesgos, cuitas, expectativas y experiencias.

El individualismo y como consecuencia natural del mismo, el “fracturalismo”, alimentan las tendencias que rompen los acuerdos y espacios comunes de pensamiento y acción, no son monopolios de la izquierda. Ni siquiera de la española. Toda organización, toda jerarquía y todo proyecto son susceptibles de quebrarse y dividirse. De fraccionarse en múltiples cabezas o taifas donde las diferencias, a veces únicas, insignificantes o intrascendentes, se magnifican para justificar la ruptura y emancipación, mientras que aquello que nos une, que suele ser lo más importante y significativo (el programa, el enemigo común, la emergencia de la coyuntura) son relegados y no tenidos en cuenta porque garantizan la unión y la coherencia de los trabajos comunes. La comparación de ser “cabeza de ratón”, en vez de “cola de león”.

Este es el gran drama de la izquierda, pero como digo, no exclusivo. De hecho, si pese a todo, todavía puede haber partido, es porque la derecha ha implosionado, y la emergencia, parece sin techo de la ultraderecha en Vox, ha roto por un lado el voto hegemónico de la derecha española en el PP (salvo, de momento en Madrid), y también impide de facto acuerdos de investidura y trascendencia con las derechas de la periferia del estado en Catalunya o Euskadi. Por lo menos, de momento, porque tampoco sería inteligente fiarse a la voluntad de a quienes sólo les preocupa el dinero.

Porque además tienen memoria y experiencia de haberse unido cuando la amenaza de la revolución aparecía. Las clases dirigentes, las élites, no van a permitir un fraccionamiento interno que les limite y ponga en peligro, este sistema de democracia simulada que no atenta, es más garantiza, sus privilegios. Con una llamada de un poderoso bastará para exigir el orden a toda la caterva de la derecha (extrema, ultra, económica, neoliberal, católica, clerical, mediática o militar). Tiempo al tiempo.

Por eso mismo, es tan necesario, urgente y beneficioso cualquier trabajo que vaya en la dirección de aunar proyectos políticos que en su vertiente electoral y mediática, construyan discursos únicos y reconocibles. Crear candidaturas de izquierdas que den la batalla y el partido. Además y de propina, daría fuerza para tratar de acercar al PSOE algo más a la izquierda, y aunque sea desde el pacto y la concesión, y dentro de las estructuras liberales, hacer políticas que acaben con la desigualdad y garanticen la libertad y la dignidad de todas las personas.

Desde luego, la tarea empezada por Rufián y por quienes estén trabajando para crear esa Unión de las Izquierdas, y esa alternativa al estado de las cosas, es colosal y llena de tremendas dificultades. La primera de ellas las ambiciones personales de quienes llevan ya demasiados años copando los micrófonos, los altavoces, las plumas, los parlamentos y las direcciones de los partidos.

Si bien este trabajo por un nuevo Frente Popular que impida que la ultraderecha nos arrase, ha surgido desde arriba, desde la élite de los partidos, no es menos cierto, que sigue siendo un reclamo y una exigencia de las bases electorales y trabajadoras. Qué llevamos muchos años pidiendo que se pongan de acuerdo. Qué se aparten y se retiren quienes no estén por la labor, o quienes crean que son más importantes que la suma de todos. Mientras para estos empotrados en las gerencias son mucho más importantes la conformación de listas electorales, y desde ahí, ponen palos en las ruedas y zancadillas a los procesos políticos y asamblearios de confluencia, para los militantes y simpatizantes son mucho más trascendentes los acuerdos para el día después. Es decir, acuerdos sólidos y ya firmados, que incluyan los organigramas y distribuciones. Las órganos de rendición de cuentas, y los mandatos cerrados a un único ciclo electoral.

Otro punto fundamental es el compromiso de generar partido más allá del parlamento y mucho más allá de la convocatoria de elecciones. Hacer militancia de base, volver a las calles y a los conflictos, en el trabajo y en los centros de estudios. En los ayuntamientos y en los barrios. Algo que nunca quiso construir Podemos y de lo que Sumar abiertamente ha renegado, pero que se demuestran tan necesarios para la ciudadanía, como imprescindibles para un momento social en el que, aunque no lo veáis, hay muchísimas protestas, muchísimos colectivos que se sienten, todavía hoy, indignados y que tienen la fuerza para luchar por cambiar sus condiciones. Es básico escuchar y acompañarlos, al mismo tiempo, que se abren sinergías y estructuras capaces de aunar las reclamaciones, y esa indignación, para cambiar todas las cosas. En esto entra, por supuesto el programa, porque aunque hay alguna que otra diferencia entre lo que dicen Podemos, IU, ERC, Bildu, o cualquier partido o asociación que se sume, al final se comparten muchos planteamientos, muchos análisis de causas, desarrollos y consecuencias, y casi todas las propuestas que hacen o pretenden conseguir, una vida y un futuro mejor para cuantas más personas, mejor.

Por todo esto, no puede uno estar más ilusionado por los planteamientos que vuelven a buscar la Unidad de la Izquierda, y con ella, las ganas por construir una alternativa a tanto fascismo, a tanto ultra-liberalismo y a un mundo, y un país, que se van desquiciando por momentos.

 

martes, 31 de diciembre de 2024

Una revuelta a la televisión española

 Lalachus y David Broncano nos van a dar la bienvenida a 2025

 

Esta noche, como muchas de las personas y familias de este país, volveremos tras muchos años a sintonizar Televisión ... Española para recibir el nuevo año. Ver en la Primera las Campanadas y tomarse las uvas al son que marcan, para inmediatamente felicitar con quienes compartimos el momento y pasar a llamar a los que por desgracia están lejos.

No puedo, ni debo, posicionarme en lo alto del podio de la superioridad moral en la que ciertos sectores de la izquierda se presentan como cool-es, elitistas y estándar de calidad suprema cultural, y por supuesto, de pureza ideológica. Yo al contrario que ellos digo que tengo televisión. Y la uso. Diariamente.

A veces, y sobretodo últimamente a consecuencia de tener que lidiar con caseros en el ecosistema salvaje de la vivienda en España, buscando las vueltas para poder ver canales y programas. Tengo que usar las plataformas de internet, libre y gratuito, para poder ver lo que quiero ver, porque desde hace unos meses la antena ha muerto ante el maltrato de arrendatarios anteriores y la indiferencia de los arrendadores. Apenas conservo 3 o 4 canales. Por fortuna puedo ver después de comer Expedición al pasado, que me parece lo único entretenido e interesante a partes iguales. Los autonómicos y el femenino en el que puedes ver el también interesante y necesario programa de los trajes de novia talla XXXL, a ratos entre las reformas de los gemelitos. Y ya. El resto no se ve. Se pixelea, se bloquea y desaparece. Y ya está. No pasa nada.

Desde luego hace décadas que no me informó a través de la televisión. No veo sus informativos, salvo la información meteorológica, y muchos menos, los programas, matinales, vespertinos y nocturnos, de debates políticos. El espectro de la derecha ultramontana copa todo el plasma catódico actual, y sólo sobrevive a duras penas la televisión pública, a esperas de que en el siguiente cambio de gobierno se ope por la Cadena Ser y se controlé el consejo político e ideológico de RTVE.

Aún con esto, vuelvo al hilo de la pureza ideológica de los pata-negra de la izquierda, tan limpios y tan brillantes, alejados de todo lo que huela a conflicto y a masa obrera, y que nos dan lecciones a los demás sobre cómo actuar en caso de hacerlo. Desde el posmodernismo, desde la urbanización de viviendas unifamiliares, desde las cátedras universitarias y desde el acceso a los medios de comunicación se está muy bien y se articulan relatos que deslegitiman la finalidad de la política como es la acción hacia la transformación de las condiciones materiales de la gente y el avance, o el progreso si se prefiere, de la sociedad, para que sea más justa, libre, igualitaria y emancipadora.

Discutir en las asambleas de partidos y sindicatos, en la barra de bar o en las redes sociales está muy bien y sería muy divertido, si no fuera porque enfrente cabalga una oleada reaccionaria de carácter ultra montano, injusta, criminal y malévola. Tener que discutir con tus supuestos compañeros ciertas cosas ante esta avalancha de inutilidad, casposidad y rancio patrioterismo no sólo es una pérdida irrecuperable de fuerzas y de tiempo. Es que además, se pone la alfombra roja desteñida para que nos arrasen, puesto que enfrascados en estas cuitas internas hemos dejado de ocupar los campos de batalla, a veces pero no solo en la dialéctica, para que la ultra derecha se apropie de los discursos, los debates, los escenarios y las mentes.

Una de las estrategias que más éxito renta a las élites cleptómanas de la derecha es la proliferación de bulos, mentiras y medias verdades. Las fake news no son un fenómeno nuevo propio de las redes sociales, ni mucho menos. Llevan desde siempre instalados en el día a día de la política liberal que supuestamente se decide a través de unas elecciones. Esto hace que sea conveniente convencer al electorado, aunque a veces se haga faltando a la verdad, insultando a la veracidad y poniendo en cuestión la propia lógica y los saberes que como sociedad con un acervo cultural sostenido teníamos ya más que asumidos.

Perder tiempo también en tener que desmentir toda la sonora maña de estupideces de toda índole que se escuchan por los medios de comunicación e internet es ya de por sí una putada y una derrota. Lo primero porque da igual que avales con sentencias o ciencia la verdad. Los destinatarios del bulo no te van a creer, porque el bulo reafirma sus prejuicios y sus cuñadeces. Si ya eres un reaccionario, un inmoral, un racista, un machista o un anormal que piensa que la tierra es plana o que los extraterrestres construyeron las pirámides egipcias y de Meso-América te vas a trufar en todos los datos verificados que te planten delante de la jeta. Esto no quiere decir que demos el partido por perdido en el minuto 1 y no desactivemos la mentira, la media verdad y el relato falsario interesado en sustentar ciertos estados de opinión y concienciación. No. Se trata de construir relatos que aporten estos datos reales y poder así discutir al imbécil y desacreditar su imbecilidad. Eso sí, sin caer en su propia cochiquera porque ya sabemos que no se puede pelear con un cerdo, porque al final te va a morder, te va a tirar al barro y ahí te va a ganar.

La televisión generalista en España desde siempre ha sido un alumno bien aplicado en la creación y difusión de mentiras enfocadas a sustentar mayorías y opiniones de derechas. Sólo en este año hemos visto como ciertas presentadoras y programas de televisión en las cadenas privadas han lanzado una campaña de bulos en torno al principal problema del estado, el acceso a la vivienda. Pero no lo han hecho desde el punto de vista de los millones de familias trabajadoras que no pueden acceder a este derecho básico con justicia social y sostenibilidad, sino de los grandes tenedores de vivienda, de los especuladores y de los arrendatarios que tratan de pagar la letra de un chalet de lujo a través de la renta por un pisucho de mala muerte sin reformar desde 1996.

Ana Rosa, Griso o Vicente Vallés no se han quedado ahí y han convertido en un problema de primer orden en la opinión pública la cuestión migratoria. Pero no dando voz a las personas que migran, desde dentro del país o que vienen desde fuera, sino dando un altavoz descomunal a los conflictos que se producen, cuando no hay arraigo o cuando chocan formas diversas de ver la vida. Aunque estos conflictos y problemas afortunadamente no sean la tónica general y si episodios esporádicos (por el momento) gracias a la labor de laminación de la opinión pública y de la inteligencia, se ha convertido en el problema nº1 de la nación, reafirmando las posiciones del partido ultra y llevando a la derecha y al centrismo del psoe de la mano a posiciones racistas y xenófobas.

En este juego de bulos y condicionamiento del votante entraron hace unos años otro tipo de programas. Sobretodo desde la pandemia de covid en 2020 los que eran programas de entretenimiento dieron un paso más allá y comenzaron a lanzar sus soflamas incendiarias y reaccionarias a un público cautivo, que en principio llegó hasta ahí por otros contenidos, pero que de la noche a la mañana, se veía inducido por la más rancia presentación de la sociedad.

Hay un programa en este país con más de 10 años en antena liderando el conocido como access prime time de lunes a viernes, esto es, el acceso o la hora previa a los programas estrellas de las cadenas los días de diario. En este programa, una persona se dedicaba a entrevistar a personajes públicos tanto del mundo del arte, de la política o del deporte, con una mezcla de rigor y humor en el que participaban dos marionetas de trapo con forma de hormigas. Varios colaboradores salían y hacían que la invitada o el invitado se lo pasarán muy bien haciendo trucos de magia, experimentos científicos o de cinética, probarán como se está dentro de una melé de rugby o lo que fuera.

Con el tiempo los colaboradores se fueron marchando del programa, todavía sin saber muy bien por qué. Fueron sustituidos por gente sin ningún talento más que el ser hijo de alguien. Y ahí tienes a una pareja de imbéciles riéndose sus gracias, a una supuesta periodista tóxica sentando cátedra, o a una pija demostrar al mundo que se puede ser una perfecta hija de la gran puta con un tono de voz suave y lánguido y con planteamientos propios de una niña de 6 años.

Al mismo tiempo se hacían más evidentes la actitud machista y sexista del presentador para cuando las invitadas eran mujeres a las que hacía pasar por su diversión, el más indisimulado acoso y violencia sexual. Todo ello ya con una clara línea derechista, de ataque al gobierno central y a todo lo que huela a izquierda o a sindicatos, dando pábulo a cualquier bulo y mentira interesada y creando de esta manera estados de opinión artificiales y construidos para cimentar mayorías reaccionarias.

Otro programa en esta deriva fue ese que se dedicaba a buscar fantasmas y extraterrestres y que de un tiempo a esta parte se ha dedicado a lanzar las mismas soflamas incendiarias, a replicar bulos y medias verdades y a dar cobijo a nazis directamente poniéndolos ante una audiencia que no se creía que los fantasmas fueran tan reales y dieran tanto miedo.

Tengo que decir que yo estos programas apenas los he visto. El primero sólo una vez, porque fueron unos conocidos (el “B” del Complutense que jugó el sábado anterior en Salamanca y nos lo dijo en el Tercer Tiempo) a hacer una demostración de rugby. Lo vi y el programa me pareció un formato deleznable. El otro lo veía hace unos años con mi mujer los domingos para coger el sueño, y entre cabezadas saltaba ya para soltar aborchonado “menuda gilipollez que acaban de decir”. Así que si, estoy escribiendo de oídas. Pero ahí los tienes hoy en día, quejándose de que no hay libertad de opinión, de que en los 80 se podía hablar de todo y todo tipo de ocurrencias y cuestionamientos de cosas tan importantes como la violencia machista o el cambio climático. Como si no estuvieran televisión, llegando a millones de espectadores, soltando sus mentiras, bulos y gilipolleces.

Ante este clima catódico, unido a las soflamas incendiarias de la radio matutina de los federicos, herreras y ansinas, y a los periódicos en papel, que sin excepción pertenecen a los emporios mediáticos de la ultraderecha, algunos ya llevamos tiempo diciendo que es necesario que desde la izquierda, los partidos, sindicatos y asociaciones se haga un esfuerzo por publicar y difundir nuestras opiniones, iniciativas y propias noticias. Y que en la cima de la pirámide aprovechar, que en teoría, se está en el gobierno para que la radio-televisión pública sea un espacio donde haya variedad y la verdad sea el objetivo primordial.

Bien, pues no parece que en el primer punto estemos haciendo mucho. Pero por lo menos, hay que decir, que Pedro Sánchez ha entendido, por otra parte como suele ser habitual en él, las necesidades intrínsecas para garantizar su supervivencia política y ha decidido dar batalla por el control del relato mediático a través de RTVE. Con pocas medidas, es verdad, y por supuesto, sin abrirse a contenidos más atrevidos y necesarios en los que se hable de feminismo, de cambio climático o de los problemas reales de la clase trabajadora. Pero algo es algo.

Para discutir el liderazgo en audiencias del mequetrefe y las hormigas, RTVE fichó en verano a unos chavales humoristas que llevaban años haciendo en la televisión de pago un formato de entrevistas y bromas irreverentes. Un estilo desenfadado, joven y actual que no había hecho que el canal de pago ganará más abonados, pero si que sus visualizaciones en youtube fueran de récord.

Brocano y su tropa han revuelto el panorama televisivo del país de tal manera que hasta RTVE ha tenido que rendirse a la evidencia, y pese a las primas trabas de una dirección nacida de los senos de Rajoy, encargar a Broncano y Lalachus la presentación de las campanadas de Nochevieja. Probablemente el programa más importante del año.

Sin duda, La Revuelta es un formato mucho más fresco e interesante que el resto de propuestas de la televisión generalista española. Si quitamos a La2 que aún con borrones imperdonables, es un espacio para la cultura y la divulgación, el resto de canales es una bazofia. Repetición hasta la nausea de los mismos programas. La mayoría producidos en las televisiones de pago de Estados Unidos con formatos que sustentan la ideología neo-con que tan bien les ha ido hasta ahora allí, verdad. Repetición de las mismas series, los mismos reallitys, las mismas películas. Una y otra vez. Te tiras un mes viéndola porque no tienes más remedio, porque estás convaleciente o por lo que sea, y al día 32 ya no hay nada que te resulte original y divertido.

Por eso, La Revuelta es tan exitosa y una idea tan acertada. Porque frente a una presentación de la realidad con una clara intención hay otra que es más acorde al mundo de la gente que viene a divertirse, a reír y a pasárselo bien. Porque hay problemas, pero no pueden convertirse en opresiones, hay que echarle humor como primer paso para superarlos. Porque frente a unas nuevas generaciones idiotizadas por los youtubers que se han posicionado gracias al dinero de papa y lanzan más bulos y más opiniones individualistas y trasnochadas, pese a ser jóvenes, hay aquí un formato que intenta ganarlos para la causa de la democracia, de la participación política y en el que además, comparten espacio, aunque sea televisivo, con otras generaciones.

Y si, es verdad. Yo no veo la Revuelta todos los días. Muchos días ni enciendo la televisión. Otros a lo mejor lo pongo y veo como Broncano, Grison, Castella o Ponce bromean y dan pie a la participación del público (un acierto brutal y de lo más destacable de este programa). Veo la intervención de Lalachus, un descubrimiento que me tiene enamorado por su frescura, su espontaniedad y su sentido del humor. A veces veo la entrevista y a veces no. A veces, no me gusta que Broncano o Grison interrumpan constantemente a las invitadas con sus bromas, porque a veces a fuerza de repetirse caen en la misma ranciedad que otros. Y otras veces apagó el televisor porque los entrevistados son esos cantantes y actores “modernos” que gustan ahora a la gente joven y que a mi, lo siento, no me dicen nada. Pero lo positivo es que exista este programa y no eché de antemano a toda la gente a los brazos de los reaccionarios y ultras. Porque disputando el terreno de juego de la audiencia, no sólo es que ya gane, es que además, de entrada, está demostrando que hay partido. Y que la mayoría de la gente es inteligente o por lo menos lo suficiente para construirse su propia opinión si les das alternativa en la oferta de relatos.

El éxito de La Revuelta y la noticia de que Broncano y Lalachus van a presentar las campanadas de La1 han provocado una reacción machista y fascista en redes sociales y en columnas de opinión en periódicos, televisiones y radios de toda esa purria cavernícola con la que tenemos que lidiar en este país.

Los tuits refiriéndose al aspecto físico de Lalachus son vomitivos y el más puro ejemplo de rancio abolengo españistaní que te puedes echar a la cara. Cuando las campanadas las presenta hombres con sobrepeso como Chicote o Ibai nadie se ha quedado. Todos celebran que Pedroche salga desnuda porque así empezaban el año con una paja. Si no queréis ver a Lalachus y a Broncano vete a otro canal, y no molestes. Y sobretodo, no insultes.

Yo, y estoy seguro que muchos, nos quedamos con el humor, con la originalidad y con esa sonrisa natural y divertida que gente con talento nos viene a mostrar.


Por un 2025 donde demos de verdad batalla al fascismo y donde las clases trabajadoras venzan. Donde acabemos con la desigualdad y defendamos lo que realmente nos hace libres, iguales y fraternos. Por un 2025 con humor, salud y revolución.


jueves, 2 de enero de 2020

El estable pacto anti natura



No se ha abierto la sesión de investidura y ya está toda la caterva mediática ultra-franquista, ultra-nacionalista-madrileña y ultra liberal echando espumarajos en contra del que, presumiblemente, será el primer gobierno de coalición en España en los últimos 85 años. De izquierdas por supuesto. Atrás quedan las treguas de “los primeros 100 días de gobierno” o de los primeros datos macroeconómicos estacionarios. Desde ya, con el simple anuncio de la viabilidad de un gobierno bajo un programa tibio de socialdemocracia pro europea, se pronostican los 7 males, la ruptura de mi Españita, el colapso de la economía y mil plagas bíblicas más.
Sin embargo, el apocalipsis que se cierne sobre nosotros a tenor de las tertulias de tvs y radios y portadas de periódicos, según la derecha y ultra derecha mediática no pasa de ser una mera muestra de revanchismo y mal perder. Al igual que en abril, en noviembre, las derechas perdieron. Y las izquierdas ganaron, pese a la nefasta estrategia de Sánchez esos meses de querer derrocar a Podemos (lo que le llevo a perder la maravillosa posibilidad que hubiera dado una mayoría en el Senado).
Confirmado el pacto y los apoyos para la investidura -y para unos presupuestos 2020 que olviden ya los detestables presupuestos de Montoro de 2017 que seguimos padeciendo hoy- la rabia de la caverna ultra es amplia porque se viene una legislatura completa, ya que para echar abajo el gobierno sería necesaria a priori el voto a favor de PP, Cs, Vox y de Bildu, de Ciu, de Esquerra, del BNG,…
Esto no quiere decir que vayamos a tener un gobierno fuerte y que podrá hacer lo que quiera. No. El equilibrio es precario por la continua descomposición de la clase política en nuestro país y por la nula capacidad que se tuvo en el pasado reciente para articular sistemas electorales y de representatividad acordes con el sentir mayoritario y minoritario de la población (que es de lo que va una democracia).
Habiendo leído el acuerdo programático entre PSOE y Unidas Podemos da para ilusionarse puesto que la totalidad de las medidas que lo integran también son promesas de los principales socios, voy a decir periféricos, de la coalición. La reforma fiscal planteada, la limitación de los alquileres, la derogación de la Ley Mordaza, de la reforma laboral del PP de 2012, de la desastrosa LOMCE, la subida del salario mínimo, la renta mínima, seguir avanzando en Memoria histórica y justicia democrática y todo el resto de medidas van a otorgar de mucha mayor dignidad a nuestro país. Y nos debemos sentir por ello contentos, pero también alerta para defender un poco de justicia social en el lupanar para los poderosos que España nunca ha dejado de ser.
Monarquía, ejército, judicatura, nobleza, iglesia, grandes empresarios, derecha mediática y derecha política están ya enfrente blandiendo de sus armas para contestar. Una reacción previsible, la de una mafía, pero no por ello, es menos indignante y que exige por nuestra parte la solidaridad y la defensa de un gobierno, que como digo, sin ser de nuestro pleno gusto, es mucho más deseable que la opresión ejercida por ultras y liberales, todos ellos herederos directos de los privilegios de la dictadura franquista.
Se viene un tiempo de diálogo, de negociación por parte del gobierno, mientras uno de los miembros del pacto, Podemos, debe renovar su proyecto, además de constituir de nuevo una fuerza en las calles, con militancia, horizontalidad y representatividad (también y muy importante en los mundos laboral y rural con todo lo que ello implica). Conseguir los objetivos de clase empezará por defender las pocas medidas que se han conseguido en este pacto y que ya se atacan con dinero, con descalificaciones y mentiras desde los medios de persuasión de la derecha y con mucha judicatura dispuesta a cavar las trincheras. Nos espera la legislatura más crispada de la historia. Y el nivel ya estaba muy alto.
Desde luego quien espere mucho de éste nuevo gobierno se va a desencantar pronto. No faltan ya criticas desde la izquierda pero es que poco más se puede hacer. Es importante tenerlo en cuenta y en ese caso, corre el riesgo de hacerle el juego a las derechitas cobardes y a la derecha ricachona valiente. Como ya he explicado en este blog en alguna otra ocasión la política española vive una crisis de legitimidad antológica. La estabilidad que habían aportado durante muchos años las burguesías vasca y catalana ya no existe porque no le quedan argumentos para pactar (o amenazar con pacto) con la derecha castellana. El procès voló pocos puentes ya en esa concordia, porque la mayoría los dinamitó el propio PP cuando mandó el Estatut en 2006 a un Constitucional partidista e hiper conservador.
Al tiempo, la corrupción sistémica del estado español y la crisis económica del modelo neoliberal y su salida socializando las pérdidas y manteniendo a buen recaudo los beneficios derrumbó el edificio socio-político patrio haciendo que sobretodo los jóvenes salieran a las calles aquel 15 de mayo de 2011. De aquel impulso revolucionario sólo queda el recuerdo, una desmovilización pasmosa y un partido político Podemos cuya emergencia fue tan brillante como desesperante su caída.
Hoy de aquellos impetús por asaltar los palacios de invierno queda un pactismo progre que sobre el papel ha arrancado una serie de medidas para dotar a las clases trabajadoras de algo de dignidad en la resaka tras la orgía neoliberal de los últimos 30 años, dentro del franquismo democrático.
En el momento actual y tras 4 elecciones generales en los últimos 4 años no se puede aspirar a más y es necesario enfrentarse a los tremendos retos que tiene esta sociedad por delante. Y es que los 9 años, de gobiernos de Rajoy han dejado el país hecho unos zorros. Hay problemas como la España vaciada o el conflicto territorial que se han agravado casi hasta términos de lo irremediable. El paro y la precariedad, gracias a las reformas laborales son sustanciales al sistema económico español, así como la inseguridad en el trabajo. Se mantiene un machismo violento y cultural. El patrimonio cultural y el medioambiental se degradan día a día entre negacionistas y lobbystas.
En el pacto de gobierno hay unas pocas medidas y mucho de simbolismo que como clase trabajadora debemos defender. Es posible que por fin podamos poner en marcha esa Transición 2.0 que venga a remediar los inconcebibles pactos del mal menor de la primera Transición y se pueda construir ya un edificio democrático en España, sólido, con valores y con futuro acorde a la Europa y el siglo XXI.


2019 terminó con el anuncio de la viabilidad del gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos y 2020 empezará, todo parece ser así, la investidura de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno. A todas y todos los trabajadores de éste país nos toca mantener la ilusión por un cambio que dé futuro y prosperidad a las clases populares, además de tomar conciencia para defender un gobierno que no será ideal, pero si cuando menos, cuantitativa y cualitativamente mejor que cualquier otro gobierno en el escenario actual.

miércoles, 6 de marzo de 2013

En la muerte de Chávez


El pasado 5 de marzo, hoy hace 7 días, fallecía víctima del cáncer, Hugo Chávez, presidente electo y reelegido democraticamente de Venezuela y lider de la Revolución Bolivariana. Y por lo tanto, era imperecedero escribir en mi pequeña bitácora a la red una entrada sobre este sucedo de gran importancia a nivel internacional y a nivel revolucionario. Durante todos estos días, en #Españistán, he podido leer bastante y ver algo de televisión, intentando huir de los debates sesgados ideologicamente, que en la amplia mayoria viran hacia la extrema derecha, clasista, xenófoba y/o neoliberal. Y he encontrado dos posturas diametralemente opuestas y en la que brillan por su ausencia los puntos de unión. Por un lado tenemos a los nostálgicos del regimen anterior, vasallo y cómplice del imperialismo yanki y que sumió a la población venezolana en la podredumbre y en unas cuotas de democracia nulas. Y por el otro, las opiniones de los que lloramos la muerte de Chávez, no sólo como símbolo de lo que Venezuela es hoy (el lugar del mundo donde más ha crecido la capacidad adquisitva de la clase media, según datos de la Agencia Mundial del Desarrollo, del año 2011), sino también como estandarte de una revolución popular, quizás cercana al populismo, pero sobretodo y netamente de izquierdas, que primeramente entendía a la población como garante y poseedora de la soberanía nacional y de su propio destino, para un fin último que era mejorar en la medida de lo posible las condiciones de la mayor parte de la población.

En primer lugar me voy a centremos en la situación de Venezuela, y por supuesto de venezolanos y venezolanas, porque considero que en cualquier proceso, por encima de cualquier cosa, de cualquier teoría y dogma, están las personas. Antes de que Hugo Chávez ganase las primeras de las muchas elecciones que ganó, Venezuela había sido siempre una colonia de las diversas potencias a nivel mundial, ya fuera España cuando era parte de su imperio, o Reino Unido y Estados Unidos desde su independencia. En los años 80 y 90 en Venezuela se vive en una situación de inestabilidad total (para ejemplo sirva el "Caracazo" en 1989), y de pobreza aún mayor, pues los ingresos de una de las mayores potencias petrolíferas del mundo no servían a los intereses de la mayoría de la población venezolana, sino a incrementar la desigualdad y la riqueza de la gran burguesía venezolana (muy unida a los criollos de tez más blanca), así como, sobre todo, de las grandes multinacionales extranjeras. En esa situación, además, se suman las duras políticas que impone el FMI neoliberal que aplican innumerables recortes, subidas de servicios públicos, aumento de precios y bajada de salarios ( a mi esto, mientras me he documentado sobre Venezuela y su historia, me suena como que bastante cercnao), con lo que la situación se vuelve insostenible a nivel social (no sólo en Venezuela, sino en el conjunto de América Latina como demuestran episodios posteriores en países como Argentina o Uruguay). Y así, en esa situación, llega Hugo Chávez al gobierno tras ganar las elecciones de 1998.

Bajo el gobierno de Hugo Chávez, se rompe con las políticas del FMI y se inicia un indudable proceso democratizador, que tiene como eje la redacción de una nueva constitución. Como ejemplo de este proceso valgan un par de datos, como son la convocatoria de tres referéndums en apenas dos años del primer gobierno, y el convocar nuevas elecciones en Venezuela antes de que acabase su primer mandato. En su segundo mandato Hugo Chávez se enfrenta decididamente con las grandes empresas de su país y tiene en la oposición a la patronal, la cúpula de la iglesia y las grandes potencias extranjeras debido a la realización entre otras cosas de la Reforma Agraria y la Ley de Hidrocarburos, que quitaban poder a aquellas minorías que lo habían concentrado en las décadas anteriores. Eso conlleva el golpe de Estado de 2002, dirigido desde la oposición por los grandes empresarios y medios de comunicación, que es derrotado gracias al inquebrantable apoyo popular.

Desde el golpe de Estado, el gobierno de Hugo Chávez ha continuado avanzando en un contínuo proceso de Revolución democrática, ganando proceso electoral tras proceso electoral, convocando varios referéndums (perdió uno de ellos, y en otros varios, no consiguió la mayoria social que buscaba). Resultan significativas al respecto de la democratización las declaraciones de Jimmy Carter (ex-presidente de EEUU y fundador del Centro Carter) que manifestaba ciertas dudas allá por el año 2000 sobre los procesos electorales en Venezuela y que años después afirmaba que con las mejoras del sistema introducidas por Chávez el de Venezuela "era el mejor sistema electoral que él había conocido" (significativo viniendo de alguien cuyo centro se dedica a observar procesos electorales).

Además de esto, hay numerosos datos de organizaciones internacionales que reflejan lo que ha significado la política de Chávez, por un lado la reducción imparable del índice de pobreza y por otro el aumento de la tasa de alfabetización son dos de los más significativos, y que reflejan una orientación de las políticas en favor de aquellas personas que menos tienen y en contra de aquellos que más tenían, como refleja que la oposición a Chávez sea encabezada por las grandes fortunas y empresas venezolanas y extranjeras.

Estos grandes éxitos en la política interior no deben de inferir en las críticas. Al aumento del nivel de vida y mejora de las condiciones de la mayor parte de la población, le sobrevino un aumento de la violencia en las calles, propagándose en bandas callejeras que atrían a los jóvenes y a un complicado control de armas. También en el lado de la libertad de expresión, Chávez recibió innumerables críticas, por un yugo puesto a las opiniones en periódicos, radios o televisiones opositaras a la política que la Revolución Bolivariana emplazaba, opuesto al control que el chavismo tenía de la mayor parte de medios. No cabría esperar ni un segundo a comentar que esas voces discordantes en los medios venezolanos con la política de Chávez, están financiados con dinero del anticastrismo en Miami y de las coorporaciones multinacionales (tanto petrolíferas como alimenticias) que prefieren una América Latina (granero y depósito de los Estados Unidos) dóciles y controladas. Y no sólo eso, sino que tal supuesta mordaza no se corresponde con la realidad, como han puesto de manifiesto numerosas organizaciones internacionales, algo que los medios neoliberales y fascistas de medio mundo, y ampliamente mayoritarios en Occidente han ocultado lanzando mentiras sobre la legislación en internet y medios de prensa e información en Venezuela.

Ya saliendo de Venezuela, Chávez sin ninguna duda encontramos el mayor éxito de su vida: Chávez ha sido el impulsor de una serie de alianzas en América Latina que han posibilitado la independencia de muchos otros estados de las políticas dictadas por el FMI, y salir poco a poco a esta región de un estado de dependencia económica total y absoluta de Estados Unidos, que se traducía en una situación casi colonial. Todo esto, ha posibilitado así mismo una estabilidad en la zona como pocas veces antes había tenido.

Al calor del petróleo nacionalizado venezolano y con el apoyo de la Cuba comunista, Chávez inició un camino en América Latina, que se antoja inevitable y próspero. Por primera vez desde que un blanco piso aquellas tierras, los puesblos autóctonos, los índigenas adquierieron la importancia que merecen, ni más ni menos que la de otros colectivos sociales, y con ellos nació la justicia social en el continente. Llegaron al poder índigenas, primero en Venezuela, y luego la Bolivia de Morales, el Ecuador de Correa, o la Nicaragua de Ortega; o el Brasil de Lula, seguido en sus políticas sociales y empeño por Dilma Rouselff. Argentina con el mandato de Cristina Fernández de Kirchsner. E incluso en Colombia, el último reducto, pero el más fuerte por sus connotaciones comerciales, del imperialismo yanki en latinoaméricana, el izquierdista y ecologista Ollanta Humala luchó en unas elecciones bastantes oscuras, con el candidato oficialista.

Es curioso que en menos de una semana hallan fallecido las dos veces más representativas de la izquierda, e incluso de una revolución social y democrática. Seguro, hasta el momento el mandatario político más influyente en el siglo XXI y referente para latinoamérica en su lucha ocntra la opresión y el explio de sus vidas (como lo fue Fidel en los 50, el Che en los 60, Allende en los 70 o el subcomandante Marcos en los años 90). Pero lo cieto es que mientras en latino américa fallecía el presidente reelgido y electo de Venezuela, Hugo Chávez, en Europa, lo hacía un filósofo, un pensador, un teórico, Stephane Hessel.

Quiero plasmar esta analogía en este instante, donde en Europa, entre otros factores, pero al calor del Estado del bienestar y la evolución social y cultural, la población perdiendo sus derechos y dignidad se moviliza sin un líder claro, mientras en America del Sur, los pueblos degradados per se y que nunca tuvieron dignidad ni estado del bienestar, consiguieron en una figura, un líder, mejorar su vida y dar pequeños pasos pero seguros y provechosos para el bien común a través del socialismo.

Resumiendo y de manera inevitable, se podrán hacer críticas al gobierno de Hugo Chávez, y su política pues podía haber sido más radical en sus políticas y emprender un camino más decidido hacia el socialismo; podía haber sido más simpático o políticamente correcto, y seguramente podría haber hecho cosas mucho mejor, pero sus logros están ahí y creo que es justo valorarlo, así como ser capaz de diferenciar críticas con sentido y críticas que provienen de  medios y sectores con importantes intereses comerciales y económicos en Venezuela, y que demuestran además importarles una mierda lo que sufra o padezca el pueblo, ya sea en Venezuela, España o Afganistán, con tal de quedarse con todo el pastel, y más ahora que en España estamos sufriendo brutalmente las consecuencias de los intereses de esa mafia económica y financiera que intenta (y muchas veces consigue) doblegar gobiernos y postrarlos ante sus intereses.

Por todo ello, soy de los que, precisamente por ser objetivo, llora la muerte de Hugo Chávez y desea que el pueblo venezolano siga con la revolución democrática ya emprendida y pueda algún día hacer que esta se convierta en una revolución socialista.

D.E.P. Hugo Chávez. Hasta la vista Comandante!

y
Viva los pueblos latinomaericanos en su lucha por la Libertad y la Justícia!!    

Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

Ahora que ya está aquí el veranito con su calor plomizo, pegajoso y hasta criminal, se llenan las terracitas para tomar unas...