lunes, 18 de abril de 2011

¿Por qué Libia y no Costa de Marfil?


En el mundo hay abiertos una treintena de conflictos armados y en todos ellos hay víctimas inocentes. Algunos, como Birmania, llevan sangrando más de medio siglo. Otros, como Darfur, hace tiempo que dejaron de salir en los periódicos; hace unos días murieron 17 personas en una escaramuza entre los rebeldes y el ejército de Sudán, y la noticia ni siquiera fue un breve. Por eso es inexacto decir que la comunidad internacional no se ha dado prisa en acordar su intervención en Libia. Al contrario: cuesta encontrar precedentes de una guerra amparada por la ONU con un consenso más rápido. Cuánta hipocresía a la sombra de intere$e$: el mundo puede vivir sin cacao pero no sin petróleo

Obviamente, el aceite que engrasa el engranaje de nuestra exquisita diplomacia se llama petróleo. Hoy no habría bombardeos en Libia si este país, como tantos otros en África, sólo exportase desdichados inmigrantes. Sin embargo, este argumento es reversible. ¿Acaso los civiles que están siendo masacrados por las tropas de Gadafi se merecen el olvido internacional porque el país sea clave en el mapa energético? ¿Es justo que las potencias igualen a todas las víctimas a la baja, y que por ello apliquen a Libia el mismo desprecio que a otros lugares del planeta?

Lo que me indigna es que Costa de Marfil cuyo mayor rédito económico a occidente es la exportación de cacao, un bien impresicindible para la salud y alimentación mundial pero de escaso valor económico, no tenga también su operación que acerque a aquellas gentes a la democracia. Qué tras unas elecciones aparentemente democráticas el perdedor presidente se enroque en su palacio de gobierno, se atrinchere y movilice su parte del ejército afín y su etnia a la voz de su persona, bajo vete tu a saber por qué y para quién, y en occidente no se remueva una conciencia, ningún presidente plantée ir más allá. Supongo que nuestra sociedad puede permitirse el lujo de pagar el cacao algo más caro, pero no con el petróleo y con sus maravillosas ventajas y facilidades no podemos jugar. Nos toca elegir donde intervenir y quien es más malo, más atroz y quien merece más rápida salida. Es una vergüenza. No hay catadura moral que aguante esto, y aún así, nos mantenemos convencidos de nuestra superioridad moral.

Hasta hace poco se hacían grandes negocios con Gadafi, se le vendían las armas con las que ahora mata rebeldes y se le recibía como invitado de honor. También por el doble rasero: ¿por qué Libia, y no Costa de Marfil, Bahrein, Siria, Yemen y, tal vez mañana, Arabia Saudí o Marruecos? ¿Y por qué no se remedia la injusticia histórica con el pueblo palestino, la madre de todos los conflictos?. El imperialismo sigue vigente y lo hace y de manera mucho más sangrante cuando se ejecuta de forma clandestina y financia a base de intereses económicos el poder de uno y otro presidente, tribu o etnia. Pero aún así, hay que dejar cosas claras.

Una guerra no es ni mucho menos una gran noticia. Es un fracaso, y en este caso lo es total del diálogo, la diplomacia y la capacidad de influencia que se supone que Estados Unidos y sobretodo en este caso, Europa tienen. A Gadaffi se le han rebelado como antes le han hecho al resto de dictaduras del magreb y quien sabe por qué, si por el apoyo de personajes como Aznar, o porque su mente enferma y endiosada se ha puesto el mundo por montera y lo ha añadido a su extravagante vestimenta. La lástima es que de gracioso no tiene nada, puesto que Gadaffi, sigue en sus trece de mantener el poder dictatorial y unánime, y mientras las multinacionales del petróleo y los grupos financieros sigan mandando y controlando en la sombra los gobernantes que supuestamente elegimos en democracia, no habría ninguna legitimización a la presión diplomática exterior para que en Libia se produzcan los cambios que la población espera y ansía. Como dijo ese cabrón que tenemos por ex-presidente, Gadaffi es un amigo extravagante, pero es un amigo, y mientras mantenga Libia como un hipermercado del crudo, a salvo de cualquier nacionalización y con una mano de obra autóctona barata y con poco poder adquisitivo y menores posibilidades de servicios sociales, mejor. Nuestro consumismo y bienestar lo necesita. Esta búrbuja de aislamiento y falsa seguridad no puede estallar por el lado que pensaban más seguro.

Los insurgentes libios merecen todo nuestro respeto, apoyo, trabajo y presión para obtener la libertad. Gadaffi es indefendible por muy necesario que sean nuestros coches o mucho miedo que quieran vender con el terrorrismo internacional. Pero pese a la coalición internacional, numerosa y con escasas voces en contra, no se construye el camino a la democracia con la imposición de la fuerza. Esa es la principal enseñanza moral que debe de dejar la(s) guerra(s) de Irak. Aquellos conflictos, más allá (cómo no) de los intereses económicos particulares, han dejado bien claro que el camino de la libertad es un ejercicio de tesón, esfuerzo, diálogo y presión y apoyo a las voces del pueblo, para que se puedan expresar libremente.

Yo no sé si he visto muchas películas, que puede ser. Pero en estos casos uno cree que más fácil que bombardear un país, y más barato y seguro por supuesto, puede ser que esos cuerpos especiales de los ejércitos del primer mundo sacaran del poder a estos mequetrefes oligarcas y sus familias, en suerte de operaciones cuasi quirúrjicas que nos ahorrarían muchos costes, y sobretodo los mal nacidos daños colaterales. Pero en esto como en otras cosas, hay intereses, económicos ocultos y es más rentable una guerra con sus destacamentos, bombardeos y asedios sobre el malo, pero inevitablemente también la población civil, que no sacar al Gadaffi, el presidente sirio o el de Costa de Márfil de la circulación.

Y las bombas de racimo


Según varios medios de comunicación se ha comprobado que Gadaffi está borbardeando las posiciones rebeldes, que no olvidemos que es su propio país, con bombas de racimo, expresamente prohibidas por las Naciones Unidas y que tienen sello de fabrica, el típico Made In, español.
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Países (en rojo los más importantes) a los que España exporta armas

Debe de haber muchas armas 'made in Spain', y municiones, y bombas, repartidas por el mundo. España es una gran potencia, uno de los principales exportadores de armas. Vende por valor de cuatro millones de euros al día. Están por delante Alemania y cuatro de los cinco países que se sientan en el Consejo de Seguridad de la ONU con derecho a veto. El Consejo de Seguridad es, en teoría, el organismo que vigila la aplicación del llamado derecho internacional, es decir, la ética y la justicia en las relaciones internacionales.

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La industria de las armas es un sector que no conoce la crisis. Las exportaciones aumentaron un 77% en el primer semestre de 2010. Entre los clientes, Irán, país modélico en el respeto de la vida y las libertades de sus ciudadanos. Como lo era el régimen de Muamar el Gadafi en 2007, año en el que el Gobierno español vendió al antiguo financiador de terroristas (Abu Nidal) y promotor de atentados aéreos (Lockerbie y Níger), bombas de racimo.

Fue un año antes de la prohibición de este tipo de armas. Un negocio redondo. Como vender mercancía al por mayor a punto de caducar.









Ha querido la desgraciada realidad que esas bombas de racimo cayeran, o las lanzaran, sobre la asediada ciudad libia de Misrata, para que C.J. Chivers, periodista del diario 'The New York Times', ex marine y con experiencia en armas, informara de este hecho, de esta solemne hipocresía.

Seguro que no es el único caso. Francia, Reino Unido...

España ha vendido y vende armas a países en conflicto: Marruecos (Sahara), Argelia (su propia pobliación). Lo mismo que a Túnez y a Arabia Saudí.

España ha vendido bombas de racimo con una mano y con la otra retira las que arroja Israel en el sur de Líbano. España acompaña con sus aviones los bombardeos de otros más decididos sobre Gadafi mientras que las tropas de Gadafi bombardean a sus civiles con armas prohibidas made in Spain. Esto debe llamarse eficacia militar, comercial y política. Y de marketing.

Sitios útiles para entender mejor:

-¿Qué es un bomba de racimo? Una dirección y un vídeo.

Cómo se retiran; sus colores y formas atraen a los niños.









-Por qué son peligrosas las bombas de racimo.

-La campaña para su erradicación.

-Asesinos eficientes, negocio y derechos humanos.

-Qué es el comercio de armas.

-La prohibición de las bombas de racimo.

-España es el sexto exportador mundial en 2008.

-Análisis de las exportaciones españolas en 2009.

-EEUU, el mejor.

-Y Rusia no se queda atrás.

-El gran negocio global.

Y la gran pregunta que José Luis Rodríguez Zapatero no respondió.











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