viernes, 29 de abril de 2011

La religión intocable

Joder con la Iglesia Católica. Y con los curas. Y con sus secuaces… Pero no. En realidad lo que está pasando no es culpa ni de la Iglesia, ni de los curas ni de sus secuaces. Es culpa de una sociedad que consiente un Código penal medieval y un modelo de justicia que permite que cuatro locos y un juez sectario te metan un paquete por vía criminal a la mínima que se pongan a ello mientras tú te quedas con cara de tonto. Y es que ya lo hemos dicho en este blog una y mil veces. Que tanto reírnos de la intransigencia de la morisma con las viñetas de Mahoma, pero aquí tenemos un Código penal donde abundan delitos absurdos para proteger a las religiones (y especialmente a la única y verdadera, claro). No vale la excusa de que estos delitos nunca se emplean. No. Porque no es verdad, en primer lugar, a la vista está. Porque el mero hecho de que estén ahí es impresentable y resulta que provoca un enorme riesgo para la libertad de todos. Porque estando ahí, pues se acaban usando, ya sea para vetar tetas, ya para castigar procesiones ateas, dando armas a la represión más impresentable a poco que alguien tenga ganas.

Recapitulemos. Una asociación de gente a quien no conozco pero que tiene toda mi simpatía, aunque sea sólo porque se llamen a sí mismos Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores y alguien con ese nombre no puede sino ser un grupo de buena gente, decide convocar una manifestación-marcha-procesión para el próximo jueves para hacer profesión pública, colectiva y festiva de ateísmo y de su compromiso con la razón, el empirismo y la convicción de que brujas, príncipes, hadas y Dioses pues para los cuentos, pero no para la vida real y mucho menos para condicionar cómo vivimos la vida todos en sociedad a partir de dogmas revelados de origen místico. Obviamente, se trata de una acción protegida constitucionalmente por el art. 21 CE, que permite a los ciudadanos que nos reunamos en público para lo que nos dé la gana y como mejor nos parezca siempre que los objetivos de la reunión no sean ilícitos. Las reuniones en España y en cualquier país con un Estado de Derecho digno de ese nombre, como es sabido, ni siquiera requieren de autorización para realizarse, aunque si son en la vía pública sí habrán de notificarse a la autoridad competente (militar, por sup…. ah, no perdón, esto no iba aquí). Y una manifestación notificada sólo puede ser no autorizada si se evalúa con un mínimo de rigor que puede constituir un problema de orden público. Pues bien, los convocantes de tan higiénica marcha por Madrid no sólo han visto cómo se les negaba la autorización de la procesión atea sino que han acabado imputados por varios delitos. Como esto no es Arabia Saudí aunque cada vez lo parezca más, vamos a tratar de explicarlo:

1. La delirante negativa de la Delegación del Gobierno a que se realice la marcha

Una primera parte del asunto, absolutamente vergonzosa y contraria a Derecho (como deducirá cualquier lector mínimamente sagaz a partir del régimen vigente expuesto arriba de modo sucinto), ha sido la negativa del Gobierno a autorizar la manifestación alegando que es Jueves Santo y que eso puede “ofender a los católicos”. Tocarles las pelotas, vamos. Por lo visto el Gobierno progresista y comprometido con los derechos civiles y las libertades que tenemos no se ha enterado todavía de que tocar las pelotas al prójimo, siempre y cuando sea moderadamente y sin violencia ni nada, es un derecho de la gente. Por concretar, con lo que me fastidian a mí las procesiones que pasan cada dos por tres por debajo de mi casa, tanto en lo referido a su contenido como a las molestias que ocasionan, ¿acaso piensa alguien que se podría consentir que los pesados de los católicos salieran de marcha por ahí si el límite constitucional a la libertad se fijara en no herir la sensibilidad ideológica o religiosa de los demás? ¿O en no tocarles las pelotas con sus procesiones insoportables?

Si nos vamos a poner exquisitos pues vamos a serlo con todo Dios, ¿o no? Por cierto, empezando por la anomalía de que las procesiones religiosas de Semana Santa o en cualquier otra fecha del año se realicen violando la ley vigente, ya que a pesar de ser en la vía pública no comunican su realización a las autoridades en tiempo y forma. ¡Que las disuelvan por alterar el orden público sin haberlo notificado previamente! ¿O acaso alguien piensa que una manifestación pública de proselitismo de ese grupo social que son los católicos ha de tener, vete tú a saber por qué razones, un trato diferente al de cualquier otro colectivo con sus creencias e ideología?

Por lo demás, el delirio de la Delegación de Gobierno no da para mucho más. Cabrea mucho, pero a la vista de lo que ha venido después hay que reconocer que se queda en una broma ridícula y patética. Aunque no debemos olvidar que muy probablemente es en parte la actitud lamentable, decimonónica y antirracionalista del Gobierno el que ha dado alas a los siguientes desmanes. Lo que no quita para que toda la explicación dada por la Delegación de Madrid para prohibir la manifestación tenga un indudable valor cómico, por lo que transcribimos las 11 razones que han justificado una cercenación tan brutal del derecho fundamental del art. 21 CE y así al menos nos echamos unas risas:

- El lugar de la procesión “curiosamente” presenta nombres relacionados con la simbología católica. Más allá de que no se entienda el problema que pueda generar a nadie que un ateo vaya por calles con nombres religiosos (o que una procesión vaya por la calle Giner de los Ríos, por poner un caso) para cualquier persona que no tenga algún tipo de carencia grave, resulta evidente que no estamos ante una justificación de peso que permita limitar un derecho fundamental. Si se entendiera que la contradicción es insalvable, como parece creer la Delegación del Gobierno, lo que habría que realizar es una acción que primara el derecho fundamental y cambiar el nombre a todas las calles problemáticas.

- El día elegido: Jueves Santo. Por algún motivo la Constitución no contiene referencia alguna a la prohibición de manifestaciones en los 3 Jueves que relucen más que el Sol y otras fiestas de guardar. Sin duda, habrá que reformar cuanto antes la Constitución para meter esta limitación, pero mientras tanto, lamentablemente, no podemos introducir restricciones a un derecho fundamental sin base constitucional sólida.

- La hora coincide con las procesiones católicas. De nuevo, la Constitución no prohíbe manifestarse a determinadas horas. Tampoco se justifica la razón por la que la coincidencia sería tan dramática. ¿No se pueden manifestar los taurinos a las 5 de la tarde? Esta majadería, ¿qué es? ¿Para evitar desmayos entre los concienzados suficientemente asilvestrados como para pensar que las horas del día son suyas o qué?

- La denominación de los pasos de la marcha. Por lo visto el haber puesto unos nombres cachondos a diferentes pasos procesionales ateos es algo que altera el orden público o así, a saber por qué. La Constitución nada dice de que uno no se pueda burlar de ciertas cosas. Es más, la jurisprudencia del TC dice que el animus iocandi amplía el margen de libertad en cualquier manifestación expresiva. Habrá que revisar esa doctrina, sin duda, cuanto antes no vayamos a quedar todos excomulgados por tener un ordenamiento jurídico peligrosamente librepensador. Pero lamentablemente, mientras tanto, habría que permitir la procesión todavía con más motivo si la cosa tiene un contenido humorístico y burlesco, pues se supone que eso ha de ofender menos, no más, que un ataque despiadado y ayuno de sentido del humor.

- Discurre por una zona con múltiples parroquias. Esto es más de lo mismo. Si las parroquias en esa localización generan tales problemas de orden público que impiden que la gente pueda ejercer sus derechos habría que trasladarlas a lugares menos conflictivos, tales como polígonos industriales, por ejemplo, al lado de burdeles de tronío para que puedan despachar confesiones express, ya que estamos. ¡Todo son ventajas! Acercaríamos los santos lugares a las zonas donde son más necesarios y de paso liberaríamos mucho suelo público ilegal o anómalamente cedido a la Iglesia en el pasado.

- La convocatoria, carteles y declaraciones de los organizadores. La Delegación de Gobierno de Madrid aquí lo borda. Ya saben de cara el futuro los organizadores de manifestaciones. No convoquen, no haga carteles, no hagan declaraciones… porque eso va contra el art. 23 CE. O, al menos, es un fuerte indicio de que algo chungo pueda haber. Por si las moscas, en el futuro, absténganse.Y si eso convierte el derecho fundamental en de imposible ejercicio, mala suerte. ¡Haberlo pensado antes!

- Coincide con procesiones católicas de recorridos “conocidos desde hace años”. Tras este argumento uno escucha la voz de Manuel Fraga bramando…. “la calle es mía”. Allí por donde paso procesional haya hollado tierra alguna vez no podrá haber nunca una manifestación atea, ni judía, ni cristiana… En esas calles también se prohibirán las minifaldas, los besos en público y sólo se consentirán juegos como la canasta mientras tomamos chocolate con picatostes.

- Presencia de grupos antagónicos y radicales. Vayamos prohibiendo la final de la Copa del Rey, con esos grupos antagónicos de seguidores del Madrid y del Barça. Respecto de los radicales, ahí sí, coincidimos con la Delegación del Gobierno. No por la gente de AMAL, que parecen unos corderitos de nuestro Señor, sino por esos tíos que salen en las procesiones de Semana Santa autolesionándose y en comitivas de estética rara, sin duda agresiva, quizás con concomitancias racistas, todos ellos preñados de un poderoso imaginario violento, rancio y machista. Es verdad. Son radicales. Suponemos que los prohibirán.

- Gran afluencia de público y necesidad de proteger la imagen turística de Madrid. La Delegación del Gobierno piensa que, sin duda, la representación en vivo de Autos de Fe con la Inquisición personificada en el Delegado del Gobierno son un excelente reclamo turístico para Madrid y desea potenciarlo. Nos parece una buena idea. Para este año no da tiempo, y además las víctimas se las ha pedido antes una juez, pero para el año que viene a ver si montamos una buena quema de herejes y ya nos salimos, con todos los tour operadores del planeta fletando vuelos charter. Spain is different!!! Allí todavía”ser mucho católicos”. Pueblo español “orgulloso y noble, cristiano, decente”.

- Enclave de alto valor histórico-artístico. Pues nada, ya se sabe. Oído cocina, no más manifestaciones por ahí. Suponemos que las procesiones religiosas recibirán igual trato y las harán desfilar, con cabra de la legión incluida, por la Castellana.

- Policía, Ayuntamiento, Abogacía del Estado y Delegación coinciden en que no debe llevarse a cabo. Pido a mis amables lectores que vayan enlazando los informes de Policía, Ayuntamiento y Abogacía del Estado, a ser posible con los nombres de los pollos que los han realizado, y así nos echamos unas risas. Prometen ser tan psicodélicos como las razones apuntadas hasta aquí.

2. Los convocantes de la manifestación, imputados por varios delitos por una juez de esta peculiares que tenemos en España

Sin duda enardecidos por los éxitos logrados en la represión administrativa de una manifestación tan peligrosa como la que pretendían hacer los ateos porqueriosos estos, varios colectivos habituales en todo sarao de hostigamiento a la razón y a la libertad de pensamiento que se precie se pusieron las pilas y dejaron la impresentable actuación de la Delegación del Gobierno en anécdota grotesca. Aprovechando el triste Código penal español que nos legaron los que prepararon en 1995 el llamado “Código penal de la democracia”, completado desde entonces con varias reformas a cual más represiva, del mismo modo que han hecho en el caso de la capilla de la Complutense o con Leo Bassi y varias autoridades académicas de la Universidad de Valladolid (estos pollos que festejan el éxito son los mismos, y las mismas personas, que también están persiguiendo a esta buena gente), pues han hecho una querella contra los organizadores. Con un tino de estos que sólo se les supone a la policía (que suele saber, por ejemplo, a qué juez de la Audiencia Nacional hay que esperar a que le toque guardia para presentar las cosas) va y resulta que han acertado de pleno y han logrado, por pericia o por suerte, que la cosa caiga en manos de una juez, de nombre María Coro, que se ha cubierto de gloria. Nunca mejor dicho, claro.

La imputación por los distintos delitos daría mucha risa si no diera miedo ver hacia dónde va el país. Porque la acumulación de tipos que se gastan en su querella es un despropósito (aquí tienen el enlace a la querella por si quieren meterse drogra dura en vena y ver la calidad de los pseudo-argumentos jurídicos que se gasta esta gente). Lo más grave, sin embargo, no es que una serie de radicales liberticidas peligrosísimos en medio de sus delirios jurídicos pretendan ir metiendo a la gente en la cárcel. Lo que da mucho miedo es que la juez… ¡se lo admite a trámite! Y todo por cosas que sólo de leerlas darían risa si viviéramos en un país normal. Que si un delito de manifestación ilegal (¡señora juez, a ver si se entera, que la manifestación no se ha hecho porque se ha prohibido y ese delito no contempla el castigo de los actos preparatorios!), que si otro para aliñar el tema y que quede más bonito y con un lazo el proceso penal iniciado por escarnio a los sentimientos religiosos (de nuevo, lo mismo, ¡si el hipotético escarnio ni siquiera ha llegado a darse!… si en esta país ya ni te dejan cagarte a gusto en Dios y preventivamente te tapan la boca, ¿cómo va a ser posible blasfemar? … como no sea que la juez interpreta que, al igual que pecar, también se puede delinquir de pensamiento….), que si un tercero de incitación al odio (así, a lo bruto, total, para qué vamos a ponernos tontos y a especificar conductas concretas… ¡que son ateos!, ¡¡que son el demonio!) para completar la función con un delito de genocidio, a fin de que quede claro que aquí estamos ante una reacción ponderada y prudente de los querellantes, ante un uso del Derecho impecable (los de la asociación ultra están sobre todo muy orgullosos de los del genocidio como se puede ver en este titular) y, sobre todo, ante una juez de esas que uno tendría miedo de encontrarse incluso en un entorno tan pacífico como una sacristía, no vaya a ser que te obligue a comulgar, hacer donativos a la Iglesia, convertirte en un ser pío, bueno y benéfico y, lo que es peor, a amenzarte con llamar al Abogado del Estado, a la Policía, al Ayuntamiento e incluso a la mismísima Esperanza Aguirre para obligarte a santiguarte con agua bendita, con lo que escuece y arde en la piel pecadora de los rojazos ateos.

Un país serio no consiente que pasen estas cosas y pediría la inmediata dimisión del Delegado del Gobierno, clamaría por la autorización de la manifestación y protestaría por el encausamiento de los promotores de la marcha. En un Estado liberal de Derecho, civilizado y democrático, donde las libertades estuvieran debidamente valoradas, además de todo eso pediríamos responsabilidades a la juez que permite estos episodios de matonismo jurídico. Pero esto es un país de pandereta. O lo que es peor, de homilía y sacristía.

Así que todo mi apoyo a los convocantes de la manifestación. Es obvio que la única salida a este esperpento debiera ser el inmediato archivo de la causa. Cada hora que pasa agrava más el perfil carpetovetónico de todo este asunto. Y si a partir de ahora cualquier tontería dicha o escrita contra la religión católica en este país va a ser motivo de que te metan en la cárcel o te empuren penalmente pediría a los inquisidores de turno que revisen este blog porque se van a divertir. Porque volvemos a los tiempos en que ser perseguido por según qué cosas y según quienes comienza a ser timbre de honor antes que motivo de preocupación o descrédito.

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