viernes, 15 de abril de 2011

Bienvenidos a Hispanistán


Bienvenidos al país con el mejor sistema educativo de toda África. El país de las hipotecas crecientes y los sueldos menguantes, una democracia joven que lo mismo te patenta la fregona que te planta un adosado sobre una fosa común por aquello de cerrar viejas heridas.

Bienvenidos al país con los directivos mejor pagados de Europa y la tasa de paro más alta del mundo libre. El país donde el 65% del dinero circula en billetes de 500, la nación de naciones con más idiomas, bailes regionales y cocaína por habitante del planeta. La capital mundial del currículum vitae, el neón en los bajos y el inglés nivel medio, orgullosos inventores de la hipoteca a cincuenta años y el minipiso cuco pero asfixiante.

Bienvenidos a este fantástico país donde los ingenieros son parias y las chonis líderes de opinión, ¿me entiendes? Donde la innovación es un anglicismo y la prensa un conglomerado de propagandas con sudoku adjunto. El país donde los políticos inauguran descampados no vaya ser que alguien, algún día, monte ahí un hospital.

Digan hola a nuestros jueces progresistas y a nuestros jueces conservadores. Somos tan demócratas que lo tenemos todo bipolar. Aquí los poderes del Estado están separados por paneles corredizos de Pladur para agilizar el tránsito de maletines.

¡Contemplen el milagro económico erigido con poderosas vigas de arena de playa! Si no te gusta cómo están las cosas, manda un SMS con el texto LA GRAN FIESTA DE LA DEMOCRACIA y entrarás en el sorteo de un contrato como mano de obra barata más allá de Pirineos.

Tomen asiento y disfruten del país donde la corrupción es avalada democráticamente, el balcón desde el que Europa salta a la piscina con resultado de traumatismo craneoencefálico y repatriación de cadáver.

Griten conmigo: ¡bajo los adoquines están las máquinas perforadoras compradas al primo del alcalde!

Para quien no lo sepa, Hispanistán es la manera coloquial de denominar a la monarquía bananera en que se ha convertido España. Para quien no lo sepa, es el mismo país que arrasa en deportes y cuyos ciudadanos se cuelgan todas las medallas del MARCA, mientras su regatista Jefe de Estado, en sólo treinta años, lograba surcar los mares de la pobreza para llegar a puerto convertido en una de las mayores fortunas del mundo. Para quien no lo sepa, es el mismo país cuyos líderes aseguran habernos convertido en una democracia del siglo XXI, mientras la casta política y la sindical hacen la ley para que no les condenen por sus corruptas trampas. Y para quien no lo sepa, también es el mismo país cuyos cinco millones de parados se van a quedar en pocos meses sin ayudas económicas, mientras los banqueros están siendo salvados con una monstruosa socialización de pérdidas de miles y miles de millones de euros. Si alguien todavía se está preguntando por qué digo que vivimos en Hispanistán, que vuelva a la guardería televisiva, donde pretenden instalarnos perpetuamente. Decenas de cadenas de TDT en nuestros ventanos, y sin embargo ninguna habla de estos asuntos. Perplejo me hallo.

Bienvenidos a Hispanistán.

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