lunes, 25 de abril de 2011

Nauseabundo


Son nauseabundos. Es inútil, son recalcitrantes de la basura mental. Por mucho esfuerzo que se haga para justificarlos, y decir, bueno, pero son demócratas y si el pueblo quiere que vengan, pues que vengan.

Pero no bajo la bandera de la indignidad. Porque todo les vale y, como del cerdo, lo aprovechan todo. No les basta con la involuntaria baza económica, todo lo empozoñan, todo lo envilecen. Ahora están en la casquería del etarra Troitiño:

Trillo intentando solemne revivir perejiles y glorias jurídico-políticas, bajo la sombra del yak y del 11-M.

Cospedal erigida en robótica Agustina de Aragón de cartón piedra, hablando cómicamente de lógica, normalidad y profesionalidad.

El querellable por calumniador Mayor Oreja refugiado en su inmunidad y en su iluminismo insano que le llevan a decir que la fuga del etarra no es casual y que el precio que el Gobierno tiene que pagar a ETA es una presencia suficiente en los ayuntamientos vascos porque el proceso de negociación continúa. Todo ello por deducciones y ninguna prueba.

ExAznar arrojando bombas de racimo sobre España y sus instituciones.

González-Pons, tragafuegos, tragasables, tragasapos, el tranquilo ejecutor de la propaganda, el hombre que expectora insidias permanentes.

Y el silencioso capo Rajoy bendiciéndolo todo.

¿Pero a qué le llaman estos señores respetar el Pacto antiterrorista, para qué lo firmaron?, solo el vascoespañol Basagoiti lo respeta, y aún.

Primero lanzan sus putrefacciones y luego van al Parlamento. Cuando ya los ciudadanos están intoxicados.

Interpretan las leyes a su imagen, semejanza y conveniencia. Defienden que a un ciudadano libre se le puede vigilar, basta que el fiscal solicite revisión de su libertad, ¡cómo si los fiscales fuesen quienes dictasen la legalidad!, aducen ejemplos inexactos de admitidas vigilancias a ciudadanos condenados en libertad condicional, como era el caso de Mario Conde en 1995. Da igual que el jefe Rajoy en su etapa de Interior mantuviera con el fugado etarra Ternera lo que ahora mantiene el Gobierno con el fugado etarra Troitiño. Todo, menos la cordura.

Todos tiene grado de excelencia: excelencia en su ruindad moral y política. No se cansan de engañar al pueblo español con astucias inicuas.

¡Qué asco que estos señores nos vayan a gobernar y no poder impedirlo!

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