jueves, 26 de mayo de 2011

El maquiavélico sistema electoral español

El sistema electoral español es infinitamente más original de lo que parece a primera vista, y es bastante maquiavélico. Quien así habla no es ni un desinformado ni un antisistema resentido, es Oscar Alazaga, uno de los padres del propio sistema. Los dos adjetivos que utiliza describen a la perfección la criatura que él y otros miembros de la UCD alumbraron durante la Transición y que todavía perdura.

Su originalidad es tal que los especialistas no acaban de catalogarlo. Aunque la Constitución habla de “representación proporcional”, lo cierto es que las desproporciones en los resultados son de las mayores de la escena internacional. No sólo no se garantiza una proporción más o menos ajustada entre votos y escaños, es que ni siquiera se salvaguarda el mero orden en el que los votantes colocan a los partidos: una formación con menos votos que otra puede conseguir más escaños. Por eso muchos estudiosos del sistema no lo consideran proporcional sino mayoritario atenuado.

Pero un sistema mayoritario se caracteriza por sobre-representar al partido ganador facilitando así que forme gobierno. Y nuestro sistema no siempre beneficia al primer partido: en 2004 las elecciones las ganó el PSOE, pero el más beneficiado fue el PP. Mientras los votantes socialistas recibieron un 3’3% de escaños por encima de lo que hubiera sido proporcional, los populares se vieron agraciados con 3’7%. De hecho, con el actual empate técnico puede suceder que el PP quede segundo en votos pero primero en escaños, perdiendo y ganando a la vez las elecciones (¡!). Las más elementales leyes de la semántica impiden denominar “mayoritario” a un sistema que posibilita semejante resultado.

Entonces, ¿qué es? Bien, ya se ha dicho: es original. De hecho, lo es tanto que puede afirmarse que su esencia consiste en su inexistencia. El “sistema electoral español” es una construcción meramente verbal que carece de una realidad empírica a la que aplicarse con sentido. Lo que hay son 52 sistemas electorales (50 por provincia más Ceuta y Melilla). Los sistemas en los que se eligen muchos escaños son proporcionales. Los sistemas en los que se eligen 3, 4 o 5 escaños no. La ciencia política suele estimar que estos últimos tienen efectos “mayoritarios”, algo que a mi juicio no merece el noble principio de mayoría. Por eso, si me permiten la licencia yo les voy a denominar “distorsionantes”. Porque lo que hacen esos sistemas es distorsionar, y por partida doble y superpuesta.

Pensemos en Teruel, con 3 escaños. Un sistema así distorsiona en primer lugar el propio voto de muchos ciudadanos. Un voto útil no es otra cosa que una emisión de preferencias distorsionada: “Yo prefiero A, pero he de votar por B”. Y distorsiona, en segundo lugar, los resultados. Porque el reparto de escaños va a ser prácticamente siempre de 2 a 1 –aunque el partido vencedor lo sea sólo por un voto- y porque todos los votos a terceros partidos se quedan sin representación.

Conviene entonces no claudicar ante la magia de las palabras: no hay “un sistema electoral español”, y es preferible hablar, como empiezan a hacer los especialistas, de “los sistemas electorales para el Congreso”. La imagen mental adecuada no es la de una entidad más o menos unívoca, sino más bien la de una escala. Una escala en la que se sitúan 52 posibilidades y cuyos límites son por un lado la distorsión y por otro la proporcionalidad.

Soria, con 2 diputados, es un extremo de esa escala; Madrid, con 35, es el otro. Y cada provincia se sitúa de acuerdo a su número de escaños. El 62% de los españoles votan en circunscripciones de 10 escaños o menos, por lo que saben que si su primera preferencia no supera aproximadamente el 10% de los votos, su voto será electoralmente inútil. En ellas se impone a fuego el bipartidismo, ya que sólo el PP y el PSOE pueden en la práctica verse representados (o, en su caso, los nacionalistas). En las 5 provincias en las que habita el 38% de españoles restante serían a priori posibles nuevos partidos e iniciativas, pues la proporcionalidad es elevada. Pero recordemos a Alzaga: no sólo original, también maquiavélico.

Como en un taller de alquimia, la escala que acabamos de describir se encuentra salpicada con unas cuantas gotas de sufragio desigual. Las provincias más pequeñas eligen más escaños de los debidos, disfrutando así de un poder de voto mayor. En las últimas generales el precio del escaño basculó desde las 20.000 papeletas de Soria hasta las 100.000 de Madrid. Tenemos así dos escalas que corren paralelas pero en sentido contrario. La primera nos divide en 52 grupos de acuerdo a nuestra mayor o menor proporcionalidad (sistemas electorales diferentes). La segunda nos divide en otros tantos grupos de acuerdo a nuestro mayor o menor poder de voto (sufragio desigual).

Maquiavelo habría tomado apuntes: los electores cuyos votos son fuertes se hallan en los sistemas “distorsionantes” y por tanto presionados para votar útil o, lo que es lo mismo, a los dos grandes; los votantes eximidos de esa losa psicológica son libres, pero sus votos son débiles. En cifras: en Teruel bastan 25.000 votos para alcanzar un escaño, peor es que eso es un 33% de los votantes turolenses y por tanto sólo el PP y el PSOE pueden permitirse tales escaños de saldo. En Madrid un 3% de los votos suponen 3 escaños, pero es que eso equivale nada menos que a 300.000 votantes.

Aunque centrarse sólo en ellos es ya a mi juicio parte del problema, los efectos del entramado son obvios. Por un lado se impone el bipartidismo y se fomenta la polarización, siendo casi imposible que surja un partido de centro que pueda ejercer un factor moderador. Por otro, la única alternativa para pactar la ofrecen los nacionalistas.

¿Qué hacer? La decisión sobre el sistema electoral configura una situación en buena medida excepcional desde el punto de vista de la filosofía política. Nadie defiende, por ejemplo, que sean las empresas las que redacten las leyes anti-monopolio; esa labor ha de corresponder a instituciones que, situadas por encima de ellas, vayan más allá de sus intereses. Pero el sistema electoral lo deciden los partidos y, ¿qué hay por encima de ellos? “La ley y el Estado de Derecho”, se dirá, pero es que la ley y por tanto el derecho son, empezando por la propia Constitución, creaciones suyas.

Si hay otro cuerpo en el Estado que comparte esa situación soberana de los partidos es el militar. El ejército no tiene por encima nada que pueda controlarlo, lo que explica el destacado papel que el honor y la obediencia han desempeñado siempre en su código moral: son nuestra única garantía. De ahí que, de la misma manera que la democracia sólo germinó cuando las cúpulas militares interiorizaron de verdad su acatamiento al poder civil, compartieran o no sus designios, la regeneración de la democracia sólo será posible cuando las cúpulas partidistas asuman ciertos principios, convengan o no a sus intereses.

Por eso, a pesar de que de ellos no se escuche ya últimamente ni el más leve susurro, resulta fundamental volver a hablar de principios. Cuando uno lee a los viejos defensores del ideal de la proporcionalidad descubre los valores que la nutren: a los electores les garantiza la libertad; a los resultados justicia. Y cuando uno vuelve a los clásicos de la democracia, recuerda que hay un valor que bajo ningún concepto puede claudicarse: la igualdad del voto. Son las élites de los grandes partidos las que han impedido que esos tres valores sean hoy y ahora una realidad entre nosotros. Llevar los principios del centro del debate y recordar lo que significa “inalienable” es el primer paso para evitar que puedan seguir haciendo.

martes, 24 de mayo de 2011

La vuelta del panfleto: La génesis de todo

Stéphane Hessel. Este francés de 93 años ha escrito un pequeño alegato de 32 páginas en el que solicita a la juventud francesa que se movilice ante la grave crisis económica y ante un actual modelo económico agotado y que está mostrando sus incoherencias.

El panfleto Indignez-Vous narra en la primera parte la historia de este hombre que luchó contra el régimen nazi y que fue uno de los redactores de la carta de los derechos humanos. Con la autoritas que da predicar con el ejemplo, su librito está siendo un éxito editorial en Francia. Pronto se traducirá al español.

Es curioso observar como en España la juventud en general y la universitaria en particular se muestra muy poco indignada (al menos no lo manifiesta) con el actual estado de cosas.

¡Indignaos!, 19 páginas, publicado en Francia por una pequeña editorial, parece alumbrar el renacer del panfleto, ese veterano género que trata de satisfacer la necesidad de comunicar ideas a contracorriente en tiempos difíciles; un género que, en todos los países y en todos los momentos históricos, siempre ha sido perseguido por las autoridades.

Está en la naturaleza del ser humano el querer expresar la crítica y la denuncia aunque el poder no se lo permita. Con los antecedentes de las filípicas griegas y los libelos romanos, el panfleto atraviesa el medioevo como sinónimo de escrito de carácter satírico y/o difamatorio. Para algunos autores, el vocablo toma el nombre de una obra teatral del siglo XII que llegó a constituir un género, Pamphilius seu de amore. Más tarde, en el último tercio del siglo XVIII, los panfletos pasaron a transformarse en escritos políticos e ideológicos con las revoluciones democráticas norteamericana y francesa. Surgieron como reprobación al orden establecido y con el objetivo de difundirse rápidamente al margen de los canales tradicionales que les estaban vedados. Su época dorada, sin embargo, es el siglo XIX. Los movimientos obreros utilizaron el panfleto para la difusión ideológica y para incitar a la acción libertadora; la obra cumbre del género es el Manifiesto Comunista (1848).

En cuanto a España, varias instituciones ilustradas canarias conservan panfletos del siglo XIX, de pulcra caligrafía, convocando a la insurrección contra la invasión francesa. Y bajo el franquismo, las octavillas a multicopista fueron arriesgados ejercicios de oposición y llamamientos a rebelarse contra una dictadura asfixiante.

La similitud de circunstancias está en la clave de la vuelta hoy del panfleto político y social. Si en el siglo XIX se produjo una gran convulsión con la industrialización y el nacimiento de la clase obrera, asistimos ahora a una transformación profunda que está acabando con los derechos laborales y sociales logrados desde entonces. La única diferencia es que el asalariado del siglo XXI se considera a sí mismo, al menos en España, “clase media” y no se mueve. Casi nadie lo hace.

Y sin embargo, el nuevo panfleto se abre paso con inusitado vigor, publicitado, como siempre, de boca a oído, horadando el “pensamiento único” oficial, combatiendo la resignación y la cobardía. Si ¡Indignaos!, de Hessel, es ya el libro de no ficción más vendido en España, Reacciona, publicado por Aguilar, que ahonda en nuestros motivos particulares, ha escalado en solo tres semanas al quinto puesto. En este caso es Hessel quien prologa un libro que inicia el relato coral con José Luis Sampedro levantando una alfombra donde se ocultan las miserias al gran público: “Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento”. Como él, Federico Mayor Zaragoza, ex director general de la Unesco, habla de los cambios radicales a acometer: “¡Ha llegado el momento de ‘rescatar’ a los ciudadanos!”. Pero la economía no es el único sector del que se habla en este librito, por la sencilla razón de que no es el único afectado por esta profunda crisis.Toda una generación estafada de jóvenes -como dice el periodista Ignacio Escolar-, la sociedad desinformada o la debacle de la ciencia, la educación y la cultura, que son la base del auténtico progreso, sufren hoy las consecuencias de un sistema injusto.

Y hay más: el Manifiesto de economistas aterrorizados, de autores franceses, también comienza a propagarse en España.

El descontento de una parte de la ciudadanía -la que con criterio propio se siente seriamente agraviada- se está canalizando también en iniciativas como juventud sin futuro/sinmiedo o democraciarealya, entre otras, con creciente seguimiento en Internet. La actuación de los políticos sufre un claro desprestigio (representa el tercer problema para los españoles tras los económicos), lo que menoscaba peligrosamente el valor de una actividad destinada a dignificar el papel del ciudadano y a regular la acción del Estado en beneficio de la sociedad.

Las asambleas y mítines de los siglos XIX y XX parecen haberse trasladado a las redes sociales e Internet con su enorme poder amplificador. En un océano de masificación informativa, en el que los grandes medios difunden de manera casi uniforme la cultura dominante, se necesitan brújulas, periscopios y radares para orientarse. Y así, impresa o digital, una literatura panfletaria -cuya calidad desmiente el carácter peyorativo que solía acompañar al género- se abre paso con el mismo espíritu crítico de antaño. Son textos breves y directos que hablan con vehemencia cargada de razones. Dos nonagenarios -con décadas de historia vividas y reflexionadas- marcan el camino por el que ya muchos avanzan para indignarse y reaccionar. Ignorarlo sería insensato.

Porque Hessel no es un outsider, ni un buenista, ni un idiota. Stéphane Hessel, a estas alturas ya un abuelito venerable pero todavía activo, ha sido muchas cosas en Francia. Un hijo de intelectuales refinados, un luchador, un prisionero de guerra, un resistente… y un hombre del establishment francés de posguerra, donde ha ejercido numerosas funciones de responsabilidad, tanto como asesor como en primera línea, participando en hitos como la redacción de la Declaración de Derechos de Naciones Unidas. Lo que Hessel cuenta en apenas 20 páginas en Francia tiene mucha más importancia de la que podemos otorgarle desde España porque resuenan en sus líneas hálitos de un proyecto político y cívico en el que todo el Estado francés, desde la élites a los trabajadores, se embarcaron a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Como nada de eso hemos tenido en España, nos cuesta entender hasta qué punto es significativo que un señor mayor escriba esas cosas que, desde aquí, se ven como obviamente deseables pero imposibles de conseguir en contexto actual. Y nos conformamos.


Algunos extractos de esta obra ya legendaria del movimiento político y social y de la insurrección pacífica como método de cambio y mejora:

-El interés general debía primar sobre el interés particular y el reparto justo de las riquezas creadas por el mundo del trabajo, sobre el poder del dinero. La Resistencia propuso “una organización racional de la economía que garantice la subordinación de los intereses particulares al interés general, libre de la dictadura profesional instaurada a imagen de los estados fascistas”, y el gobierno provisional de la República recogió el testigo.

-Son los cimientos de las conquistas sociales de la Resistencia lo que hoy se pone en tela de juicio.

-Pero mi optimismo natural, que quiere que todo aquello que es deseable sea posible, me llevaba hacia Hegel. El hegelianismo interpreta que la larga historia de la humanidad tiene un sentido: es la libertad del hombre que progresa etapa por etapa. La historia está hecha de conflictos sucesivos, la aceptación de desafíos. La historia de las sociedades progresa y, al final, cuando el hombre ha conseguido su libertad completa, obtenemos el Estado democrático en su forma ideal.

La inmensa distancia que existe entre los muy pobres y los muy ricos, que no para de aumentar. Es una innovación de los siglos XX y XXI. Los que son muy pobres apenas ganan actualmente dos dólares por día. No podemos permitir que esta distancia siga creciendo. Esta constatación debe suscitar de por sí un compromiso.

No me resisto a citar el artículo 15 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a una nacionalidad”, y el artículo 22: “Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la Seguridad Social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables para su dignidad y para el libre desarrollo de su personalidad”. Y aunque esta declaración tiene un alcance declarativo, y no jurídico, ha desempeñado un papel muy importante desde 1948; hemos visto cómo hacían uso de ella los pueblos colonizados en sus luchas por la independencia; sembró los espíritus en su combate por la libertad.

Lo sé, Hamás, que ganó las últimas elecciones legislativas, no ha podido evitar que se lancen cohetes a los pueblos israelíes en respuesta a la situación de aislamiento y bloqueo en la que se encuentran los gazatíes. Evidentemente pienso que el terrorismo es inaceptable, pero hay que admitir que, cuando un pueblo está ocupado con medios militares infinitamente superiores, la reacción popular no puede ser únicamente no violenta.

- No deberíamos exasperarnos, deberíamos esperanzarnos. La exasperación es una negación de la esperanza.

-Sartre escribe en 1947: “Reconozco que la violencia, cualquiera que sea la forma bajo la que se manifiesta, es un fracaso. Pero es un fracaso inevitable puesto que estamos en un mundo de violencia. Y si es cierto que el recurso a la violencia contra la violencia corre el riesgo de perpetuarla, también es verdad que es el único medio de detenerla”.

-El mensaje de un Mandela, de un Martin Luther King encuentra toda su pertinencia en un mundo que ha sobrepasado la confrontación de las ideologías y el totalitarismo conquistador. Es un mensaje de esperanza relativo a la capacidad de las sociedades modernas para lograr la superación de los conflictos a través de una mutua comprensión y una atenta paciencia. Para conseguirlo, hay que basarse en los derechos, cuya violación, cualquiera que sea el autor, debe provocar nuestra indignación. No cabe transigir respecto a estos derechos.

-Pero no es menos cierto que se han hecho importante progresos desde 1948: La descolonización, el final del apartheid, la destrucción del imperio soviético, la caída del muro de Berlín. Por el contrario, la primera década del siglo XXI ha sido un periodo de retroceso. Este retroceso lo atribuyo en parte a la presidencia de George Bush al 11 de septiembre y a las desastrosas acciones que como consecuencia ha emprendido Estados Unidos, como esa intervención militar en Irak. Nos hemos encontrado con esta crisis económica, pero no hemos aprovechado la ocasión para iniciar ninguna nueva política de desarrollo. De la misma manera, la cumbre de Copenhague contra el cambio climático no ha conducido al compromiso de una verdadera política para la preservación del planeta. Nos encontramos en un umbral, entre los horrores de la primera década y las posibilidades de las siguientes. Pero hay que tener confianza, no hay que perder la confianza nunca. El decenio anterior, el de 1990, fue el origen de grandes progresos. Las Naciones Unidas supieron convocar conferencias como la de Río sobre el medio-ambiente, en 1992; la de Pekín sobre las mujeres, en 1995; en septiembre de 2000, a partir de la iniciativa del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, los 191 países miembros adoptaron la declaración sobre los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, a través de la cual se comprometía a reducir la pobreza en el mundo a la mitad desde 2000 hasta 2015. Mi principal disgusto es que ni Obama ni la Unión Europea hayan propuesto una aportación para una fase constructiva apoyada en los valores fundamentales.

-No, esta amenaza no ha desaparecido del todo. De la misma manera, apelemos todavía a “una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no proponen otro horizonte para nuestra juventud que el del consumo de masas, el desprecio hacía los más débiles y hacia la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de todos contra todos”.
A aquellos que harán el siglo XXI, les decimos, con todo nuestro afecto: “CREAR ES RESISTIR, RESISTIR ES CREAR”.

lunes, 23 de mayo de 2011

No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros IV




1. Es falso que sólo traigan protestas y no propuestas. Están en su web, y son más concretas que algunos programas electorales.

2. Es falso que estén contra los políticos. Lo que piden es políticos responsables que no estén en contra de la sociedad y que no utilicen las instituciones de todos para su interés personal.

3. Es falso que rechacen la democracia. Lo que quieren es más democracia, y que la soberanía resida en el pueblo, no en los mercados ni en los banqueros.

4. Es falso que no crean en el voto. De hecho somos nosotros los que hemos traido la política a esta campaña electoral. Por eso exigen una reforma electoral, para que cualquier voto de cualquier ciudadano valga igual.

5. Es falso que sean unos antisistema. Antisistema es la corrupción, la injusticia o la impunidad. ¿Es acaso esa democracia, que ellos reivindican desde la primera palabra, contraria al sistema actual?

6. Es falso que sean violentos. Apenas ha habido incidentes, a pesar de la muchísima gente que hay.

7. Es falso que sean apolíticos. Es un movimiento apartidista, que no es igual.

8. Es falso que sean sólo jóvenes. Hay muchos jóvenes en esas plazas; jóvenes a los que ya no se podrá descalificar como “ninis” o “conformistas”. Pero también hay ciudadanos de cualquier edad.

9. Es falso que pidan la abstención. Lo que piden es el voto responsable: un atrevimiento “contra la libertad“, según el casposo criterio de la Junta Electoral de Madrid.

10. Y sobre todo es falso que esto se vaya a terminar el domingo, después de votar. Porque la democracia no consiste en votar y callar. Porque el lunes, cuando estas elecciones hayan terminado, el Mayo de 2011 continuará.


¿Harto de capitalistas explotadores, especuladores, mafias del ladrillo y ladrones con traje armani y jaguar que crean crisis y se van de rositas? ¿Harto de politicastros charlatanes, mentirosos, trepas y vividores? ¿harto de la España del atado y bien atado, de rey puesto por Franco, de estudiar para ser parado, de casta bipartidista PPSOE’s, tanto monta monta tanto, de mediocridades ZP-Mariano, de Belen Estaban y gilipolleces atontantes en TV, de manipulación mediática y de pan y circo futbolero en la TDT y en la TV’s autonómicas, de justicia ciega, sorda y muda (excepto con el rico/poderososo), harto de los fascistas (del sistema) y charlatanes populistas demagogos?. ¿Estas harto? ¿Sí? Pues eres de los 15M. “antisistema”, pues, para ellos, los bienpensantes PPSOE, de algo hay que morir.

Y ante la manipulación de los medios vocíferos de los de siempre, cuando ya es imparable y todo el mundo lo vive y lo ve:


¡Manos arriba esto es un atraco!

De donde viene esto. Con la ley Sinde, la gente se dio cuenta de que podía usar la red para organizarse, para comunicar su frustración. Con #nolesvotes, se vio que podían, además, plantear batalla, pedir represalias, organizarse para buscar ámbitos de consenso mucho más amplios, más generalistas, no necesariamente relacionados con la vida en la red.

Después llegaron las revueltas del norte de África, y en España, grupos como JuventudSinFuturo o DemocraciaRealYA demostraron fenomenalmente bien que, además, podíamos ser capaces de trasladar los movimientos de la red a la calle.

Con las manifestaciones del 15M, muchos dejaron de sentirse solos, de sentirse frikis, de creer esa teoría de los cuatro gatos que algunos políticos nos querían contar. Mirábamos a un lado, mirábamos a otro, y veíamos miles o decenas de miles de personas en la calle, con lemas parecidos o afines a los nuestros, pero sobre todo, con una característica común: exigiendo un cambio. Había, como bien dice Ricardo Galli, un acuerdo tácito de mínimos: la partitocracia y los políticos actuales no nos representan, no toleramos su nivel de corrupción, el sistema que han diseñado para perpetuarse en el poder, o el que se dediquen a representar los intereses de lobbies económicos en lugar de representar a los ciudadanos que los votan. Podías ver muchas pancartas – jamás vi tantas pancartas distintas en una misma manifestación – y no estar necesariamente de acuerdo con todas ellas, pero daba igual: estábamos ahí porque exigíamos un cambio.

Ese mismo 15M, ya por la noche, algunos valientes decidieron acampar en Sol, y fueron desalojados por la Policía durante la noche. Al día siguiente, la Puerta del Sol y muchas otras plazas españolas se volvieron a llenar de ciudadanos, muchos más, y las acampadas se generalizaron. El papel de los acampados en las plazas ha sido, está siendo, fundamental a la hora de mantener viva la llama de las protestas. Es una demostración de rebeldía, un punto de reunión, el germen de algo que desde entonces se ha ido llenando de gente, en modo de demostración de “seguimos aquí y somos cada vez más”, cada tarde-noche desde el día 15. Cada vez más personas, en cada vez más sitios, generando un movimiento que crece sin parar. Los acampados, además, han demostrado ser eficientes organizando las plazas mediante la creación de asambleas: han dado una imagen de protesta pacífica en todo momento, han mantenido logísticas de gestión de suministros de alimentos y bebidas que permiten visualizar el apoyo de otros ciudadanos de todo tipo y condición, de todas las edades. En muchos sentidos, los acampados representan a mucha gente que, por las razones que sean, no pueden o no quieren dormir en una plaza, una opción perfectamente respetable, y que o bien colaboran con pequeños gestos, o acuden a secundarlos a determinadas horas.

A partir de ahí, la dinámica falla: espoleados por las preguntas de medios de comunicación, los acampados pasan a creer que están de alguna manera obligados a presentar una especie de “programa político”, de “lista de peticiones”. Empiezan a discutir entre ellos todo a target="blank" href="http://estonopuedeseguirasi.wordpress.com/2011/05/19/intereconomia-leeme/">tipo de temas: desde la vivienda a la nacionalización de bancos y empresas, pasando por temas como la memoria histórica o las centrales nucleares, pretendiendo llegar a unas líneas de consenso entre los presentes. Y ahí surge el verdadero problema: los presentes en las asambleas no representan a NADIE. Nadie los ha votado, nadie les ha pedido que escriban nada ni debatan nada, carecen de cualificaciones de ningún tipo para discutir esos temas, no tienen más mérito que el de haber decidido quedarse allí sentados. ¿De verdad alguien puede seriamente esperar que la resolución de los problemas de un país vaya a surgir de una serie de gente que, sin datos de ningún tipo y sin representatividad alguna, se sientan en una plaza? De las asambleas solo pueden surgir propuestas que inciden en temas que rompen esos acuerdos de mínimos antes citados, que dividen y fragmentan las protestas, que hacen que mucha gente deje de acudir a las plazas porque, simplemente, no se ven representados.

Las propuestas de las asambleas van desde cosas que muchos podrían apoyar, hasta reivindicaciones más o menos realistas sin base alguna, pero lo peor: no sirven para nada. Me da exactamente lo mismo que las propuestas sean de derechas, de izquierdas o de centro: no sirven para nada. Han sido generadas por gente que no representa a nadie, que simplemente llegaron a una plaza y se pusieron a arreglar el mundo por su cuenta. Cada español lleva dentro un árbitro de fútbol y un presidente de gobierno. Lo sabemos. Pero de eso, que sirve para que disfrutemos discutiendo en torno a un café, a que lo discutido se convierta en directrices de un programa político que pretende representar a decenas de miles de personas, va un trecho enorme. Un trecho insalvable. Creer que por haberte sentado y haber pasado la noche en una plaza tienes derecho a arrogarte la representación de decenas de miles de personas es caer en los mismos errores que los partidos políticos contra los que salimos a protestar. Ignoro cuánto de la dinámica de las asambleas se genera por la presión de los medios, cuánto por las buenas intenciones de los presentes y cuánto por la mediatización de determinados grupos, y me niego a hacer especulaciones desinformadas sobre ello, pero sí sé una cosa: no sirve para nada bueno. No es lugar, ni momento, ni participantes, ni metodología para hacer algo así. Nadie nos puede exigir que bajemos al detalle de las propuestas: es una trampa.

Si quieren que el movimiento 15M llegue de verdad a algo, que acallen a las asambleas. Neguemos toda representatividad a sus propuestas, porque simplemente no la tienen, nunca la han tenido. Las asambleas y los acampados merecen todos mis respetos porque hacen algo que no todos estamos dispuestos a hacer. Pero que no se extralimiten, porque pueden hacer mucho daño al movimiento. Cuando una persona, por haber pasado la noche en una plaza o quedarse acampado en ella, se cree con derecho a erigirse en órgano que habla con la prensa o en comisario político que comunica las supuestas demandas de las decenas de miles de personas que integramos el movimiento 15M, algo se rompe en todo esto. Que las asambleas se dediquen a gestionar las acampadas, a velar porque la vida en las plazas se mantenga en orden, que sigan funcionando como ágora donde los ciudadanos acuden a seguir manteniendo viva la protesta. Es un papel importante y digno. Pero no confundamos los términos: no les hemos pedido que nos gobiernen ni que digan cómo nos queremos gobernar en el futuro.

Es lo que cantan a estas horas las más de 4000 personas que se reúnen en Plaza de Catalunya pidiendo que se les haga un poco de caso, porque ya están cansadas de escuchar cuentos de los hermanos Grimm para adormecer a niños pequeños. Muchas personas. Muchos jóvenes hartos de ver como sus esfuerzos por sacarse una carrera universitaria conducen al callejón sin salida del paro. Muchos padres viendo que el sacrificio realizado para dar a sus hijos una educación que pudiese liberarlos de sus años de trabajo mal recompensado, los ha transformado en ocupas permanentes de sus casas. Muchos autónomos y emprendedores, que querrían estar aquí, pero que su esfuerzo diario contra los proveedores, los clientes, las administraciones, los impuestos y el mundo los deja en casa agotados y pensando en cómo sacar adelante su negocio mañana. Muchos funcionarios, empezando por la misma policía que no sabe si debe “reducir” a jóvenes que podrían ser sus hijos, o ellos mismos hace no mucho tiempo, cuando algunos luchaban por otros ideales. En fin, muchos ciudadanos, si ciudadanos, cansados de tantas historias para no dormir contadas desde los medios de comunicación de masas.

Por eso, ¡manos arriba esto es un atraco! Cantan porque es como lo sienten. Después de esforzarse por acabar una carrera y conseguir un trabajo, muchos ahora se ven sin esperanza en el paro. Otros peor, además pierden su casa, mientras el banco o la caja que le dio la hipoteca ahora considera que no cubre el préstamo y que deberá seguir pagando. ¿Con qué derecho? Además de equivocarse el banquero dando el crédito por avaricia, se le protege siendo rico, mientras los que no tienen nada se ven con menos. Y encima, los gobiernos se rascan el bolsillo para capitalizar de nuevo a estos bancos arruinados por sus errores y por los astronómicos salarios de los ejecutivos que condujeron a occidente a la ruina. Eso provoca indignación.


Entonces… ¿quién nos representa? Es la pregunta. La política tradicional, desde los Bushes y Aznares, hasta los Obamas y los Zapateros, nos ha decepcionado a todos. Bush era malo. Y Obama llego como premio Nobel de la paz, siendo sus mayores logros su capacidad continuar la guerra. Prometió acabar con la avaricia de los banqueros, y el único que ha tenido que abandonar su cargo ha sido Eliot Spitzer, azote de Wall Street. Guantanamo no se ha movido, ni se ha cerrado. Aznar era un misero. Y Zapatero prometía mucha igualdad social y, mirando más al pasado que al futuro, ha terminado igualando a toda la juventud en el paro. En estos momentos, en Italia y en Alemania, concentraciones similares a la #spanishrevolution aparecen con fuerza, entre ciudadanos también desencantados de sus mal llamados representantes populares.

Muchos buscan al culpable equivocado. El sistema D’Hondt no es el problema. Todos los sistemas de representación parlamentaria tienen defectos. Sistemas electorales en otros países provocan tantas desigualdades o más que en el nuestro. En EEUU todos los representantes de un estado se los lleva el que gana el estado, aunque sea por un escaso margen de votos. En Inglaterra el representante territorial de la circunscripción es aquel que la gana y los votos del perdedor van a la papelera. Algunos oportunistas pretenden obtener ventaja y votos de ciudadanos descontentos con los partidos mayoritarios, pero esa no es la solución. El problema no son tanto los sistemas electorales, sino el funcionamiento de los partidos políticos actuales y los intereses a los que protegen.
Sin embargo, no tenemos miedo. Hay muchos que ningunean este movimiento por no ser de sangre azul. Es normal que no haya mucho rico en la calle. Pero los luchadores siempre han sido aquellos que no tenían nada que perder, como rezan las camisetas “Sin futuro, sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo”. Y es el sentimiento que hay, que ya no queda nada que perder. Esta democracia del siglo XXI no puede ser como la vieja del siglo XX, de chanchullos y oscurantismos. Como decía Machado: “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Hay que dar un paso adelante y el camino se ha empezado a andar ahora.

Y al final de la semana, elecciones



Tenemos ya los resultados de las elecciones. Como era previsible, el PSOE baja, vamos que se hunde, y el PP sube, tanto que algunos les da por emborracharse y llamar democracia a lo que no es; también sube algo IU y UPyD en menor medida y con la ya manida ley electoral haciendo de las suyas su representatividad queda muy en entredicho, para no variar.

Estos resultados pueden hacer creer que el movimiento del 15M o #acampadasol sólo han sido, o hemos sido, un oasis, un paréntesis en la aburguesada monarquía proletaria de baja productividad, llamada Hispanistán, que todo sigue igual y que nada vamos a cambiar en este trozo de tierra donde la única democracia existente parece ser hecha por y para Eurovisión.

Habrá gente que se cuestione ahora el movimiento del 15M, por si acaso hemos metido el enemigo en casa, por si hemos dejado la puerta abierta al lobo. Quien piense así, por favor, que me lo haga saber, que no quiero volver a saber nada de ellos. Que nadie se engañe, la hecatombe del PSOE es culpa de ZP y su abnegada predisposición a implantar políticas de derechas dentro de un gobierno (supuestamente) socialdemocrata y que ha hecho que mucha gente desheche el voto útil en aras de tener políticas neoliberales de verdad, con los de siempre. Vamos que nos engañen, pero por lo menos tengamos el derecho de pataleta. Y es que esto no lo ha ganado el PP con su política de no hacer nada hasta esperar lo que exactamente ha ocurrido: que el prpio PSOE le haga el trabajo sucio. Eso si, el movimiento 15M, o ¡Democracia Real Ya! tal y como yo lo entiendo, engloba a toda la clase política por igual, ya que la forma de comportarse en los últimos tiempos tanto en un bando como en otro (hablando de los partidos mayoritarios) ha sido análoga. Claman por una reconversión de toda la sociedad actual, no quedándose sólo en lo político, sino que quieren que empecemos por los escalafones más básicos. EMPECEMOS. TODOS.

Ahora mismo, mientras vosotros bajáis la cabeza, los políticos a los que hemos gritado esta semana están ganando doblemente. Se perpetúan 4 años más en sus puestos y han conseguido callarte la boca. No hay mejor escenario para ellos. Pero mirad de nuevo los resultados totales. ¿Veis que el PP no ha conseguido tantos votos como pensaban, a pesar de la crisis? Casi 500.000 votos más que es una cifra nada despreciable y que habla indudablemente de proletarios que votan al patrón. Es un sintoma de que ahora toca gritar con más fuerza que nunca ¿Veis que el PSOE ha perdido muchos votos? Debido a su deriba neoliberal, antiracional. IU y UPyD han crecido poco, pero crecido y no lo han hecho tanto porla falacia del voto en blanco y la dolorosa mentira del voto útil. Y todo esto con una acampada de una semana de la cual se lleva hablando en los medios de comunicación 3 días, 3. Imaginaos lo que podemos conseguir de aquí a un año, para las generales, si continúa la denuncia si nos demostramos como una sociedad atenta y vigilante ante cualquier desmán. Ni PP ni PSOE consideran mencionar los 11 millones que se abstuvieron. Para ellos sigue siendo un agran jornada para la democracia, para la suya claro. Y ni mucho menos le preocupan los del voto en blanco, y mira que lo dijimos... Los cierto es que los partidos minoritarios, y más si son de izquierdas, deberían de haber aumentado más sus votos, y no lo es, por lo que deberían de hacerselo mirar.

Y es ahí donde hay que convencer. Demostrar a la gente que no pueden legitimar con su voto la corrupción y la salida de la crisis provocada por el neoliberalismo más exarcebado, saliendo con más neoliberalismo radical, antihumano, ladrón de dignidad y de sueños. No decimos a quien votar y no se ha dicho. Sólo se ha pedido reflexionar sobre quien votar y quien representa y escucha a los desheredados de este país que somos muchos, muchisimos, que perdimos una guerra hace 70 años y hemos ido perdiendo batallas durante estos 35 de falsa y eterna transición. Despertar conciencias, abrir los ojos a la nueva realidad ese es el propósito y el camino. Hacer que la gente respete y se respete con sus armas, como la protesta, la manifestación y el voto, capaces de cambiar el destino, para hacer un país y un mundo mejor, con solidaridad, libertad, igualdad y justicia para tod@s.

Evidentemente, el vaso se puede ver medio vacío o medio lleno. Yo por una vez, abandono el pesimismo porque con él no se hace vida, y aunque el estado del malestar se profundiza y enraíza, no voy a dejar de clamar, como he hecho desde hace mucho tiempo en este blog, y la última semana en la calle, por cambiar este país. No sólo la maniquea ley electoral y la representatividad, sino todo, desde lo más básico e intrínseco hasta lo último primordial y casi imposible. Si seguimos trabajando, indginados y revolucionarios se conseguirá. Se abrirán muchas más mentes y ojos a la realidad de un sistema que aplasta a las personas en beneficio de unos pocos, y combatiendo la raíz del problema que esta en las mentes y corazones de muchas personas ciegas, podremos cambiar España, y construir y construirnos un futuro mejor, una sociedad más igualitaria, justa y libre.

Eso sí, los que ayer ganaron lo van a poner jodido. No va a ser fácil ni placentero. Poco menos que nos vamos a tener que dejar la garganta gritando y denunciando, y desgastarnos la yema de los dedos de tanto escribir. Es duro y sacrificado, pero muchos lo haremos a gusto. Pensad, que al menos no tenemos que luchar contra los "grises" ni mucho menos, aunque seguro que con tanta mayoria absoluta local y provinciana las ordenanzas represivas van a salir como hongos en otoño. Que los tiempos tan duros de nuestros padres y abuelos ya pasaron, y ahora somos nosotros los que tenemos que contar, escribir y vivir ahora las batallitas de nuestro tiempo, en nuestras redes y desentrañarles las cagadas políticas que no cuentan las televisiones y medios tradicionales para que también sepan que su lucha sigue viva con nuevos luchadores al frente y para que el día de mañana nuestros hijos y nietos sepan que sus antepasados de principios de siglo, no dejaron perder lo conseguido por las gentes del siglo XX. Hemos de educar a nuestros mayores, niños, porque nuestro futuro, y el suyo, dependen de nosotros, y de nadie más.

Para terminar y como resumén perfecto de lo que pasó ayer el post de hoy de

miércoles, 18 de mayo de 2011

No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros III


Lo qué es España, y lo que se ha fomentado que se crea que es

Pequeño resumén de la historia económica y social de este país, sin entrar en muchos detalles pero haciendo hincapie en el asunto de fondo: La idea intrínseca, arraigada y muy "española" de aparentar y creerse (creernos) más ricos de lo que realmente somos. Consiste en propagar una soflama de manera continúa, repetitiva y autocomplaciente hasta que cala en la población de que España es un país rico que, debido a una serie de circunstancias, ha estado viviendo por encima de sus posibilidades. Sin embargo, como España tiene muchos resortes, podrá soportar sin problemas los descensos que se van a producir en su renta a fin de sanear los problemas que España ha ido acumulando. Será un poco duro, sí, aunque no demasiado y, en cualquier caso, superable, de forma que en muy pocos años ‘España volverá a ir bien’. Este mensaje, curiosamente, no solo están propagando políticos, sino expertos, y utilizan cualquier tipo de foro que posibilite la extensión del mensaje, incluidos medios de difusión media o, incluso, reducida. La idea esta clara, y ahora en el apogeo del sistema neoliberal muy definida: Como esto de las crisis trae muchas y rentables ventajas, provoquemos una estafa y llamémosla crisis. Serán el pueblo quien pague y quien rescate. Nadie acabará con sus huesos en la cárcel y de paso derogamos todos los avances en democracia y derechos civiles y laborales de los últimos 100 años.

Ahora bien, la realidad, es absolutamente diferente. España tuvo su oportunidad en el siglo XVI y la desaprovechó, la desaprovechó porque desde el siglo XIII las partes que después compondrían España habían estado haciendo cosas incorrectas y, además, de forma incorrecta, y cuando a finales del XV se formó España, España continuó haciendo cosas parecidas de forma muy semejante.

Cuando llegó el siglo XIX España estaba totalmente descapitalizada y gobernada por una oligarquía terrateniente que utilizaba idénticos instrumentos que sus antepasados; la escasísima industria que había estaba fragmentada, anticuada, no innovaba y existía gracias al proteccionismo; y la banca que empezaba a despuntar se hallaba más preocupada de negociar con el Estado que con una burguesía raquítica y caciquil. ¿La población española?, mísera, como todas las europeas, pero más por el estado en que se hallaba la educación y de la cultura.

El siglo XX un período que para España pasa en blanco hasta su última década. La burguesía de pequeñas zonas (las mismas que antes) serpentean, tras la independencia de Cuba y con el comercio del mineral de hierro con Inglaterra como trasfondo, entre el tráfico de la Gran Guerra y la postguerra civil, con un pie en la capital y otro en su comarca, el resto “-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga” (Manuel Machado). Después de eso, la emigración de los 50 y 60, la interior y la exterior, el boom del ladrillo de los 60 y los bochinches financieros: ¿alguien se acuerda de Sofico, de Matesa, de Redondela?, las horas extras, el 600, las suecas en bikini, los mantecados de vainilla: ‘España va bien’, pero detrás sólo había eso.

A España empezaron a dejarle ser algo en los 80: España había alcanzado una masa crítica tal que posibilitaba la realización de negocios -en España- a gran escala, es decir, España ya estaba madura para ir introduciéndola en el circuito de financiero-productivo internacional. Tras la deriva hacia un enfoque monetarista: España fue pionera: el Sr. Abril Martorell, la ‘reconversión industrial’ -¿la recuerdan?-: 3 B de pelas de entonces, la introducción del IVA -sin transición-, la reforma laboral, … la entrada en Europa, y a partir de aquí la Expo, las Olimpiadas, la inversión extranjera, el boom del ladrillo, el crédito, la segunda reconversión, el new boom del ladrillo, el hiperendeudamiento, cinco millones de inmigrantes, el ‘España va más que bien’, el Mundial de Sudáfrica.

Ahora resten los fondos europeos recibidos, toda la deuda contraída: TO-DA, la inversión especulativa recibida, … ¿qué queda?, pues lo cierto es que muy poco en el haber y mucho en el debe. Y esto que queda nos dicen que corresponde a un país rico. Bueno, si comparamos a España con Albania, o con Malawi, o con Birmania, o con Surinam, pues si: España es un país rico, y las españolas y los españoles deben estar satisfechísimas/os, pero, ¿son esos los espejos en los que debemos mirarnos?.

¿Cómo va a ser rico un país en el que su región más rica tiene una tasa de paro que aún siendo la menor de España es más del doble de la del país europeo que la tiene más reducida?, ¿cómo va a ser rico un país en el que el desempleo en algunas de sus regiones supera el 30%?, ¿cómo va a ser rico un país en el que su modelo de protección social se halla a una distancia sideral del país europeo que lo tiene mejor?, ¿cómo va a ser rico un país en el que se da por sentado que la solución se halla en la exportación ya que el consumo interno estará liquidado durante muchos años?, ¿cómo va a ser rico un país en el que su renta no llega al 90% de la media de los países más cotidianos del área económica a la que pertenece?, ¿cómo va ser rico un país que ha basado el boom que ha vivido en hacer pisos baratos vendidos a precios astronómicos, en atender a turistas de bajo poder adquisitivo y en ensamblar automóviles de bajo valor en empresas que no eran de aquí y que eran exportados en su mayor parte?, ¿cómo va ser rico un país que ha hecho todo lo que ha hecho a base de crédito y contrayendo una deuda total que es una de las más elevadas del planeta?.

España es un país pobre, lo ha sido desde que entró la primera libra de plata en la Casa de Contratación de Sevilla, sin embargo se quiere hacer creer a su población que el país es rico y que ellos: el pueblo, van a poder soportar sin problemas los recortes que inevitablemente van a tener que abordarse debido a que hay que pagar la fiesta de estos años pasados, un ajuste que, se dice, será poco más que un día de dieta y tomarse un Alka-Seltzer.

¿Qué me lleva a pensar esa pretensión?, pues que lo que viene va a ser dantesco, que tras el 22 M se desatará el infierno sobre España, que el saneamiento al que se enfrenta la economía española será monstruoso: recortes de gasto inimaginables hoy acompañados de aumentos de figuras fiscales y de precios de servicios. Todo ello con el objetivo de intentar devolver la deuda pública que España debe y de sostener la mayor cantidad posible de la deuda de las entidades financieras. Las empresas y las familias que se las compongan como buenamente puedan para pagar lo que deben.

España es un país pobre que se va a empobrecer más. España seguirá exportando lo que ahora exporta si sus costes de producción son lo suficientemente bajos como para que lo que vende fuera sea competitivo, pero como lo que España fabrica es de bajo valor será a través de salarios reducidos, impuestos reducidos, despidos baratos y flexibilidad flexible como España logrará mantener su competitividad. España seguirá recibiendo turistas, pero como las capacidades de gasto de la mayoría de gentes que a España vienen van a menos, España necesitará abaratar más y más lo que España ofrece para que esos turistas cada vez más pobres continúen viniendo. Y, ¿qué más exportará España?, algún bien y servicio de muy alto valor elaborado en los escasísimos clusters tecnológicos que en España hay, y poco más, y con eso España va tener que crecer para pagar lo que debe, alimentar y cuidar a su ciudadanía, y hacer hucha para el futuro. Como que no, ¿verdad?.

Agárrense a la silla porque vienen curvas: ríanse de las del Col de Turini. Cuanto más oigan que España es un país rico, peor será; cuanto más se repita que las rentas medias españolas van a poder afrontar sin problemas los ajustes que vienen, más terrible será. Agárrense a la silla porque lo que viene es fuerte, y lo peor: es inevitable, por lo que aquello de que ‘Virgencita: que me quede como estoy’, es imposible. Amén.

15 de mayo

Bien. Hasta aquí claro y quizás simplista para explicar por qué ahora la juventud ya no solo estamos indignada sino que estamos movilizándonos. El caso es que en este momento, en plena campaña electoral para las municipales y autonómicas, lo que parecía palpable, una falta de tejido asociativo y juvenil escandalosa ha sido sustituido por un sentimiento de revolución, conciencia de grupo y de clase de los jóvenes y con ellos gran parte de la sociedad, como reacción ante los abusos, desmanes, robos y cara dura de las clases política y económica, principalmente atacando tanto el bipartidismo, la corrupción, y la salida neoliberal al cuadrado que se le esta dando a esta crisis, perdón estafa, que ellos mismos (los neoliberales) han creado y de la que se han beneficiado.

El momento es el oportuno pero no queda en esta semana. Es el mejor momento para golpear en toda la nariz a la clase dirigente de este país y demostrarle que esto va a cambiar, que estamos hartos de estar hartos, y que a muchos, no nos vale con las consolas. No vamos a tragar más, porque es injusto en lo que se está convirtiendo el mundo, sin evitar que cada vez más gente caiga tras el umbral de la pobreza y que una generación entera, en el primer mundo, por primera vez en la historia vaya a vivir en peores condiciones que sus progenitores.

Y más aquí, en España con un paro juvenil del 42% (y los que trabajan por supuesto en regimenes de precariedad), con la emancipación más tardía de toda la OCDE y donde la familia mantiene la dignidad social de los jóvenes, y que aunque ciertamente ha mantenido a estos despreocupados, ha llegado un momento en el que la desesperanza ha colapsado, dando lugar a la indignación, la reacción y la revolución. Qué el desencanto y desencuentro de los jóvenes con la política española es real y viene de largo es tan cierto, como el hecho de que las castas políticas, tradicionales y sin aires de regeneración (hablamos de Ley Electoral, listas cerradas, partidos sin primarias, amparo de la corrupción,...) han ido traicionando a la sociedad española, y a la juventud de manera más que particular. Los programas electorales de los grandes partidos (incluyo en el binomino PP-PSOE a los nacionalistas, otro cáncer del espectro político español) no tienen y no han tenido jamás en cuenta a los jóvenes es otro hecho incontestable, puesto que más valioso ha resultado siempre prometer y prometer a otros sectores poblacionales con mayor peso electoral y que encima saben apreciar lo especial que resulta el hecho de votar, puesto que antes no lo hacían.

Si además la participación cívica escasa y falta de estímulo por parte de las administraciones ha tenido continuamente desprecios a sus propuestas y a las personas que forman parte de ellas (por ejemplo, recordad como se trato en Salamanca a las asociaciones de vecinos tras el tarifazo, que ahora tan conveniente es de olvidar...), es evidente que un malestar y un sustancioso caldo de cultivo para la indignación se ha ido generando. O si no echar un vistazo a este blog...

Y si ya para rematar como solución a la crisis la única solución aportada es que seamos los de siempre los que paguemos, porque tenemos unos políticos vendidos a los mercados y que no nos escuchan porque unilateralmente, han decidido un sistema en el que los mercados y el capital estén por encima de las personas. Y aunque es cierto que mucho ha avanzado la vergonzosa deriva social a la derecha y el neoliberalismo, porque ha tardado mucho esta movilización, a mi modo de ver, y esto a hecho creer a los políticos con el poder absoluto ya que no se han visto machacados por la sociedad (en España, incluso corruptos, presuntos y condenados, no han tenido castigo electoral, algo delirante).

Pero ahora y gracias a Internet el tejido asociativo ha calado, nacido, crecido e incluso está ya maduro. Es la estructura sobre la que desarrollar y forzar una nueva democracia, un punto de inflexión a esta eterna transición, o mejor dicho: Hacer de una vez por todas una transición verdadera y absoluta a una democracia real, participativa y de las personas, no de los mercados.

Y la lucha continúa

Y si estas manifestaciones en toda España, que el Consejero de Presidencia, Interior y Justicia de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, señala que con ellas esta gente perturba la convivencia, ¿fueran, aunque con distintas causas sociológicas, como el principio de las desarrolladas en los países árabes durante los últimos meses? Las cosas son exageradas hasta que dejan de serlo.

Todo se radicaliza, especialmente cuando se usa la porra contra ciudadanos aún no airados. ¿No estarán Rubalcaba, Granados y demás representantes de Comunidades Autónomas incitándolos? Ya es tópico, pero ¿cómo empezó Mayo del 68? La primera norma del orden es no invitar al desorden. ¿No recuerdan Rubalcaba, Granados y demás a los grises de Franco a caballo? ¿No recuerdan a los violentos antisistema que rompen papeleras y escaparates cuando se reúnen los capitostes del mundo?

Y sobre todo, ¿no recuerdan que estos muchachos tienen razón porque están jodidos con su presente y su futuro, que estos líderes políticos son incapaces de al menos amortiguar de incertidumbres? La porra no es la solución, ni la prohibición tampoco. Y menos y más vergonzante, querer aprovecharse política y electoralmente de rebeldías cabreadas. No quieren nada de nada con ustedes.

Los biempensantes están tranquilos, aún, contemplándolos desde la distancia del televisor. Por fortuna sus hijos no están. Pero, ¿quién les garantiza que no estarán? Pueden convertirse en llamitas incendiarias, porque saben que el sistema no les sirve. Los hijos de sus padres.

No les doren la píldora, arreglen sus angustias. Ustedes, nosotros, todos, somos los responsables. ¿O ciertamente es que tienen razón cuando claman que esto no es una Democracia Real y exigen que YA lo sea? Al menos escúchenlos sin porras. No les obliguen a dejar de ser jóvenes.

Porque, además, sepan que, aunque las concentraciones cesen, en sus corazones habrá quedado instalado el rencor. Viene el Papa y ustedes paralizan Barcelona, Valencia o Madrid varios días. Tenemos 6 partidos del siglo al año y los que acampan para comprar las entradas pueden hacerlo. También una revolución hormonal se agolpa varias noches antes de un concierto de un niñato de la disney y no pasa nada. Estos chicos acampan pacíficamente en la Puerta del Sol y ustedes les mandan los antidisturbios (sin cerebrlo al lado del que les ha robado parte de su sueldo, en vez de alinearse del lado de los que exigen una salida justa y social a la crisis).

Y mientras tanto, Rajoy dice sobre el Movimiento 15-M de estos jóvenes: “Lo fácil es descalificar la política y a los políticos”. Estaba rodeado de imputados.

Y así hasta la victoria

Primero en las redes sociales, o con nuestros amigos, familiares y compañeros de trabajo y vecinos, nos dimos cuenta de que no estábamos solos. Qué muchos más piensan como yo, que esto es injusto, inmoral, ilegal, antisocial... Qué no puede seguir esto así y quiero manifestar el hartazgo por la dictadura de los bancos, el terrorismo financiero y la actuación de los gobiernos temerosa y claudicante tanto ante los poderes económicos, como contra los planes de “ajuste, austeridad y contención del gasto público”; es decir, los proyectos y los hechos reales para hacer pagar la crisis a las clases populares en beneficio de los poderes financieros, que les facilitan un sistema bipartidista excluyente y a través de sus financiados y controlados medios de comunicación que nos exigen volvera nuestras casas (en este caso facebooks). Es tan indignante que politicuchos de tres al cuarto se atrevan a llamarnos perturbadores o que una Junta Electoral niegue una concentración ciudadana, y de clara demostración apolítica...

En lugar de rescatar a la gente, a las familias, se está rescatando a los bancos y rebajando o eliminando los impuestos que pagan los ricos, en la falsa creencia de que hay que salvar como sea el sistema financiero para de esta forma volver a crear empleo y crear riqueza apoyando a los poseedores. Falacia esta que está fracasando estrepitosamente, lo que aún cabréa más. Porque pensemos un momento. Hoy ha hecho una semana del desgraciado terremoto en Lorca; hace un año se rescato multimillonariamente a los bancos que han provocado la crisis, con sus malas acciones, sus decisiones equivocadas, sus errores y su avaricia con el dinero de todos. De momento no he oído a nadie, y no por falta de orejas, que un banco vaya a perdonar la hipoteca de alguién a quien su vivienda de mierda y con un precio explotado se le ha venido abajo. ¿Es justo? ¿Es social? ¿Es ético o moral?. Evidentemente NO.

Por eso ha surgido este movimiento. Por eso estoy aquí, cada vez más convencido de que la lucha, que ya había comenzado hace tiempo, atacando a la población por parte de banqueros y políticos, tiene ahora la respuesta de la ciudadanía. Ha sido un movimiento que, aún sin saberlo claramente sus promotores, engancha con la tradición del pensamiento regeneracionista y republicano español. Con lo mejor del legado de la República social, de trabajadores de todas las clases, en pos de denunciar tanto a la oligarquía bancaria y rentista que sufrimos, como a las claudicaciones políticas frente a ella y el neo-caciquismo que nos invade.

El desarrollo de todo el movimiento no va a acabar aquí o el 22 de mayo. Las manifestaciones y acampadas tiene esa fecha, pero el movimiento y la revolución ya son imparables. No podemos dejar escapar la oportunidad de seguir despertando las mentes y los corazones de todos los que viven en este país, y por ende en Europa. Las revueltas que empezaron en el Magreb y Oriente Medio, aparentemente poco tienen que ver con lo que está pasando en España, pero este país es inevitable para dar el salto a toda Europa y poder conseguir así un mundo mejor. Quizás sea muy optimista. Pero en el Magreb y aquí empezaron por los jovenes y con las redes sociales e internet como herramientas. Y aunque aparentemente pueda parecer o quieren hacernos creer, los medios de comunicación de masas y tradicionales, que nada tienen que ver, que aquí hay democracia y en Egipto, Túnez o Libia no, y nos silencien a nosotros como Mubarak, Ben Ali o Gadaffi hacían con sus manifestaciones, esa no es la realidad. La verdad es que la juventud del siglo XXI ha estado dormida y domesticada, y se han aprovechado para pisar todos los derechos, civismo y moralidad que el hombre tan sacrificadamente ha ido ganando a lo largo de los siglos para sus iguales.

La voz del pueblo se ha aclarado la garganta y ya canta lo que quiere: Más Democracia, igualdad, justicia, derechos y deberes y por supuesto participación. Vivienda digna, trabajo digno y riqueza compartida; solidaridad y laicidad. Educación, sanidad y servicios sociales asentados, menos guerras y menos violencia. Y ante todo libertad y menos capital y más personas.

Un ejemplo más de lo que es la lucha, de lo que sentimos y lo que no vamos a tolerar. Por ejemplo que periodistas de mierda nos vendan y nos traten como si fueramos basura. Somos lo que necesita este país.

Muchas gracias, Cristina de Burgos, y a ti Juan Miguel del video de arriba. Estamos con vosotros.

martes, 17 de mayo de 2011

No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros II


Pasadas unas horas del tremendo éxito de la movilización del 15 de mayo de todos los indignados ante la destrucción y perversión moral de un sistema que sólo sirve para engordar a los más ricos dejando esqueléticos los servicios sociales y raquíticas las posibilidades de los ciudadanos de a pie.

Cansados del bipartidismo, esta generación ni-ni de ni PSOE, ni PP, no queremos un mundo en el que primero estén los mercados y después las personas, y pese a quien pese y pase lo que pase (esta madrugada, con nocturnidad y alevosía han desalojado en la Puerta de Sol la acampada que siguió a la manifestación del domingo. ¿Cuál es la diferencia entre Egipto, Libia, Siria y España?) vamos a continuar en la lucha por cambiar las estructuras y la moralidad de este país, despertar y soliviantar las conciencias para construir un futuro mejor, más ético, social y solidario.

Pasadas unas horas y analizado el impacto en las redes sociales han mostrado y en el mundo en general, unas pequeñas reflexiones:
1 Es un éxito incuestionable que una organización creada hace apenas tres meses sea capaz de movilizar a decenas de miles de personas en más de 50 ciudades de España sin el apoyo de ningún partido político, de ningún sindicato, de ningún gran medio de comunicación.

2. Un dato esclarecedor: el 15-M sacó más gente a la calle que las manifestaciones sindicales del último 1 de mayo.

3. Es una buena noticia que el desencanto social se traduzca al fin en protestas pacíficas porque de lo otro, de la abnegada resignación, hace años que vamos bastante sobrados.

4. Es una noticia preocupante la increíble distancia que se está creando entre los políticos y el resto de los ciudadanos. El 15-M no es el único síntoma de que esta democracia está enferma, de que no podrá sobrevivir si se mantiene la injusticia, la corrupción y la impunidad. Que los políticos aparezcan en las encuestas del CIS como uno de los principales problemas del país es otra evidencia más que los partidos no deberían ignorar si no quieren que la sociedad les pase por encima.

5. El mensaje más claro es para los partidos de izquierda, especialmente para el PSOE. Dudo que hubiese el domingo entre los manifestantes muchos votantes del PP.

6. Se equivocan los políticos que reduzcan estas protestas a un episodio violento, a un cabreo pasajero, a una estrategia de la derecha para dividir a la izquierda en las próximas elecciones o a una rabieta sin más.

7. Se equivocan quienes ignoran que el debate está en la Red. Pero también quienes creen que basta con que #spanishrevolution sea ‘trending topic’ en Twitter para que de verdad empiece una revolución.

8. Por primera vez la sociedad civil española se ha organizado al margen de los cauces establecidos para protestar contra los políticos. Ocurrió el pasado domingo en más de 50 ciudades de toda España. Miles de personas convocadas por una organización de apenas unos meses de vida, Democracia Real Ya, a la que se sumaron unas 200 microasociaciones de todo tipo, se echaron a las calles para gritarles a los políticos que están hartos, que no sienten que les representen y que se han cansado de que quienes eligen para protegerles, ni siquiera se molesten en escucharles.

9. El PP seguro que ve la movilización con deleite. Sabe que pocos fueron votantes suyos los que se manifestaron anteayer y si muchos de izquierdas (naturalmente más crítica y dispersa). En el PSOE crece la inquietud. E IU intenta captar votos en el descontento. NO digo a quien votar. Pero si puede ser útil que reflexionemos un momento antes de depositar el voto y pensemos quien nos representa como ciudadanos, y quien es portavoz y adalid de los mercados, las oligarquías y los ricos.

10. Cuando la policia la emprende a palos con el que se queja. No hay diferencia entre democracia y dictadura. Por lo tanto, ahora es cuando el pueblo tiene que construir su destino y su democracia, no la vieja herederada del franquismo y sus acólitos, solamente actualizada al neoliberalismo económico, insolidario y denigrante para el 98% de la población.

Este es nuestro momento. Queremos una sociedad nueva que dé prioridad a la vida por encima de los intereses económicos y políticos. Lo queremos todo y ahora. Y lo vamos a conseguir.

lunes, 16 de mayo de 2011

No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros


Imagen tomada de ultimahoranoticas.es


Ayer decenas de miles de personas, bajo el manifiesto de Democracia Real Ya!, se manifestaron en cincuenta ciudades de España, siendo Madrid la más multitudinaria, en contra de la degradación democrática. Otra cosa es que quizas no te lo creas porque probablemente no lo hayas visto en los informativos. Pero ocurrió, créeme, y aquí tienes la crónica de The Washington Post como prueba.

Fue una concentración nacida y difundida en blogs y redes sociales. Durante varias semanas fue lo más comentado y discutido en Twitter, pero ningún medio de comunicación se hizo eco de ello. Parece que las cyber protestas sólo son de interés para el lector español cuando se producen en África.

Al final, quizá por culpa de la cobertura de The Washington Post, los diarios españoles acabaron reflejando las manifestaciones en sus páginas. El País, que fuera diario independiente de la mañana antes de ser diario global en español, incluso lo colocó en portada, justo debajo de la mamada frustrada del FMI. Es díficl pensar en que mundo vive la RTVE pública que ni siquiera en su magazine estrella, España Directo, dió el directo de lo que estaba sucediendo. Una revolución en las calles de Hispanistán, como las de Túnez, Libia o Egipto, pero aquí contra un sistema del que los medios de comunicación claro esta que son cómplices interesados. La historia más o menos debe de funcionar así: Mientras aquí se pueden ver las manifestaciones en los países árabes y ellos las tienen censuradas; las movilizaciones en España se pueden ver en el Magreb, pero aquí son silenciadas. Sin entrar a valorar que muchas de las fotos con las que adornan sus crónicas, tienen dueño y el que estén en Twiter o Facebook (por cierto, la red social que esta limpiando cada actualización que se hace o linka del acontecimiento), no implica que un medio de comunicación con interés ecónomicos (publicidad) la haga suya sin ni siquiera pedir permiso. Pero volviendo a la TV pública, era mejor sin duda retransmitir una casa que se cae, las comuniones, quizás alguna que otra fiesta popular o como se prepara un guiso de champiñones con presa de cerdo ibérico. Lamentable que funcione un sistema que mantiene los marcadores al minuto de los partidos de fútbol, pero que fuera imposible estar al tanto de lo que sucedía en el resto de ciudades. Increíble que una manifestación de gente, de ciudadanos cabreados y ninguneados, lo fueran también en los medios y sobretodo en los que pagamos todos. Una vez más, lamentable.

Los medios ubicados más a la derecha vieron en las concentraciones la abortista y atea mano de la extrema izquierda, esa panda de depravados que lo mismo votan a los Verdes que a los antitaurinos, enemigos de España, de Cristo y de la familia como Dios manda.

Con la corrupción campando a sus anchas, sin transparencia, sin listas abiertas. Con paro, servicios sociales denigrados y desmontándose como si fueran los culpables, o los fueramos nosotros, clase obrera, de la situación. Continúas nacionalizaciones. Un Plan Bolonia que estrangula la educación pública superior, un ejemplo más de la compromisos electorales inclumplidos, que me hacen afirmar seguro y rotundo que ayer os votamos confiados, pero ahora y en adelante, ya no me engañareis. Sin laicismo y sin acofesionalidad del estado siquiera, los impuestos del pueblo pagan los lujos de la clase política, los banqueros y los empresarios inconscientes que hipotecan el futuro de todo un país por especular con lo básico. Viven los borbones y la retrógrada iglesia mientras se permiten dictar sentencias y moralidades vacías, interviniendo en la vida pública del país en materías en las que no tienen ni voz, ni palabra. La justicia politizada y convertida en un lujo, no en un servicio, y en el que el malechor obtiene tan fácil premio. Mentiras y chulería. No más mafia. Ya está aquí la ciudadanía movilizada. Es nuestra hora. La movilización ha empezado y habrá huelgas y palos. No es un camino fácil pero es el inevitable, el justo y social, pero sobretodo el humano. Es un paso para construir un mundo mejor donde las mentiras globales se destierren, la justicia no sea algo tan arcaico y la paz tan de quita y pon.

Y yo he estado por supuesto, en la concentración de Salamanca. Allí había gente de plataformas ecologistas y de plataformas contra el racismo, republicanos, niños, jóvenes no tan jóvenes, estudiantes, becarios, trabajadores con trabajo y trabajadores en paro, había autónomos, fotógrafos aficionados, camareros, informáticos, mecánicos y escritores, sindicalistas, feministas, republicanos, los de Anonymus, independentistas, perroflautas y pijoprogres. Sin banderas ni pancartas, solo personas que sentimos que la democracia española se desangra, violada y humillada, por nuestros representantes políticos y los grupos mediáticos que les ríen las gracias. Empezó a las 6 de la tarde en la Plaza de los Bandos. Y allí primera demostración de quienes defienden la libertad y la democracia: Desde la carpa del PP (¿quién la pagará?) intentaron boicotear nuestro acto subiendo a todo volumen su asquerosa melodía justo cuando se comenzaba con la lectura del comunicado de las plataformas convocantes. Una vergüenza. Para quemarles el chiringuito. ¿Esta es la democracia que quieren? ¿esto es lo que nos venden? Atajo de sinvergüenzas.

Continuó la marcha (Calle Zamora, Avda. de Mirat, Plaza España, Gran Vía para acabar en la mal llamada Plaza de la Constitución). Y si, me sorprendí. Y muchos también. Porque no esta mal que en una ciudad de tan racio carácter, costumbres y acostumbrada a la sempiterna derecha, que 2000 personas aproximadamente, nos reunieramos para cantarle las 40 a este sistema es más que un buen comienzo. Seguro que algún policia, llamo a central, pidiendo refuezos, -"Oye que dijisteis que serían 40 o así, y aquí ya hay por lo menos 400"... La marcha de carácter reivindicativo y también festivo, no tuvo ningún conato de violencia, más allá del ya reseñado por la provocación pepera. Los lemas erán y son claros:
"Si somos el fúturo, por qué nos dais por culo"
"PP y PSOE la misma mierda son"
"No hay pan para tanto chorizo"
"Bipartidismo = Dictadura"
"Me sobra mes para llegar a fin de sueldo"
"Qué pasa, Qué no tenemos casa"
"Queremos un pisito, como el del principito"
"Menos bodas reales, más gastos sociales"
"Aquí está, este es. El estado de Malestar"
"Qué no, Qué no. Qué no nos representan"
"Con este sistema vamos de culo"
"Si seguís así os hacemos la islandesa"
"No nos mirés, ¡Únete!"
"Te están robando y te quedas sentado"

Lo que ocurrió ayer en 50 ciudades españolas puede ser una anécdota, pero también, vete tú a saber, puede ser el principio de algo. A lo mejor es que a esta joven democracia por fin le empiezan a salir los dientes de leche. Y con ellos la capacidad crítica, el carácter y el punto de mala hostia, para quejarse, molestarse, indignarse y rebelarse. No dejar que nos sodomicen con dormidera, le pongan el yugo a la mayoria de la población para que los de siempre sigan controlando el tinglado.

Todos estamos reunidos, con nuestras diferencias y distintas ideologías. Pero unidos por un sentimiento de rebelión alimentado por una crisis, que no es una crisis, es una estafa a nivel mundial en el que el rescate de países es un negocio redondo, y donde los culpables no sólo han salido directos a prisión, sino que se reparten bonus multimillonarios, pagados con las pensiones, las becas, la sanidad y la educación pública, derechos todos que deberían garantizarse, pero que sólo han servido para ser vilipendiados, arruinando la vida a millones de familias, destrozando los sueños de generaciones enteras. Había banderas, afiliaciones y creencias diversas, pero no había ni mucho menos división. Las decenas de miles de personas que ayer salimos a la calle somos completamente distintas entre nosotras. Pero nos une algo. No les vamos a votar. Ya no.

El próximo domingo la mayor parte de los españoles votará con la nariz tapada al PSOE, al PP, a CiU o al PNV, las siglas de la degradación. Votarles, eso pensamos muchos, supone avalar la corrupción, la codicia, la sumisión a las corporaciones y la mordaza a la libertad de expresión. Pero ojo. No quiere decir esto que la lucha acabe. Todo lo contrario. Las generaciones mejor preparadas de este país, no nos vamos a callar, por que nuestro peso electoral sea escaso o menor al del resto de población, cuya capacidad intelectual y cultural practicamente debería de prohibirles firmar un contrato de telefonía. NO. No podemos dejar que nos ningunen, que se salten cualquier ética y moral, con unos votos que valen más que otros. Esto se ha acabado ya. Las reformas, profundas e íntrinsecas han de ponerse en marcha. Tanto a nivel político como social, este país ha de desperezarse y construirse porque ya se ha acabado la fiesta. La Revolución esta en marcha.

Lo más díficil se ha conseguido que es romper el hielo. Ahora todos saben que hay una movilización masiva en marcha y ha llegado la hora de hacerla madurar, hacer que más gente se apunte, montar campañas, charlas y seguir con las manifestaciones.

Es la hora de que los indignados de Hessel pasemos a la acción y tratemos y hablemos y actuemos. En la calle, en las fábricas, oficinas, en el campo y la mar, en los mercados. Es la hora de que todos nos demos cuenta y nos unamos como pueblo y ciudadanía convencidos de que este sistema tiene que cambiar, este país ha de progresar y salir de la falsa transición a la democracia, que sólo ha servido para tapiar los servilismos de siempre y mantener a la población en un letargo de fútbol y crónicas rosas. La democracia real ha llegado y va a derogar esta maniquea Ley electoral que hace que el voto de muchos este secuestrado por la falacia del miedo y el voto útil.

Como ya he dicho, en ocasiones en el blog, hay muchisimas cosas a mejorar este país, y bajo plataformas como Anonymus y su lucha contra la Ley anti piratería y el control de internet, Democracia Real Ya, No les Votes, Ciudadanos en Blanco, o Malestar.org, entre otras muchas y por supuesto particulares, sobretodo personas, la mecha está prendida.

Como dijo otro lema de la manifestación: "EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO"