lunes, 2 de mayo de 2011

Justicia a la americana


A las 4 de la pasada madrugada, hora española, el presidente estadounidense, Barack Obama anunciaba la muerte del terroristma más buscado del planeta, Osama Bin Laden, a manos de comandos especiales norteamericanos en una operación de unos 40 minutos de duración sobre el bunker-mansión (así está siendo descrito por los todos los medios) en una localidad pakistaní cercana a Islamabad. Sin disfrazar mis preferencias a que este individuo estuviera fuera de la circulación, como demócrata sin duda alguna, lo prefería juzgado. Quiero ser bueno y suponer que si lo han abatido es porque no ha habido más remedio. Porque el líder de Al Qaeda no cedió y no hubo otra manera que pegarle un tiro en la cabeza.

Tampoco me importa en demasía. Es más, me parece bien la decisión que han tomado con su cuerpo (si es que todo es verdad y no es más que una farsa). El mundo no necesita otro santuario religioso al que ir en procesión y o barra excursión, y menos por un personaje con una larga cuenta de muerte y destrucción a sus espaldas. Por fortuna, creó que poco a poco vamos dejando atrás la edad media, pese a espectáculos tan lamentables como el de este pasado fin de semana en Roma.

Pero no quiero desviarme del tema. En primer lugar, mantener que no me creó nada. A muy pocos inocentes, les pillaría de sorpresa una revelación tipo Wikileaks que hablará de una realidad del 11-S que por encima del islamismo hable del neoliberalismo y de la convenencia de tener una excusa para quedarse con el petroóleo y la reconstrucción de varios países, sino enemigos, por lo menos no amigos. Que el precio fueran la vida de miles de estadounidenses es una idea que apesta por si sola, pero las cloacas del capitalismo están podridas cuando un sistema económico se mueve en base a crear y regenerar destrucción y desigualdades por el mundo. Bendita globalización.

Los yankees lo celebran. Muchos en el resto del mundo también y entre ellos me incluyó porque cuanto menos fundamentalistas haya en el mundo más sana sera la convivencia. Ojalá también se apliaquen igual contra los fundamentalistas del capitalismo y el liberalismo exarcebado. También nuestros políticos, los europeos en general digo, lo celebran con entusiasmo no se vaya a enfadar el líder. Pero hay un lado oscuro, en el que todos aquellos hermanos musulmanes y discípulos de Bin Laden, claman y con nocturnidad y maldad tratarán de buscarse su justicia, honrar a su mártir. Nos darán más dosis de violencia, guerra e injusticia, porque seremos el pueblo, los curritos, la clase media baja los que lloraremos a nuestros muertos. Por lo tanto alegría, pero a medias. Esta guerra no está ganada aunque sin Bin Laden y sin armas de destrucción masiva no haya justificación para mantener la ocupación de Afganistán o de Irak.

Pero quedán tantas preguntas en el aire... Estados Unidos ha puesto toda su maquinaria y precisión para aniquilar a Bin Laden, ¿por qué no hacen lo mismo con Gadaffi? ¿Con los de El Congo o Costa de Marfil?. ¿Qué pasa con Pakistán? aliado que ha ayudado, aliado que no ha molestado ¿y acambio de qué? o simplemente traidores que también sustentan y alojan terroristas. Tienen la bomba nuclear. No como en Irán. Es ahora casual o era el momento señalado (Obama se ha asegurado en su momento más bajo de popularidad desde que llego a la Casa Blanca su reelección). Va a haber fotos y documentos feacientes de la veracidad de la operación y su resultado o todo van a ser fotomontajes. La legalidad ha perdido en favor de la legitimidad que USA, como primera nación del planeta, potencia en primacía decadente y animal herido desde hace 10 años. No han usado la lógica, sino la ira alimentada por el dolor de más de 3000 muertos el 11-S, y por los incontables que la Guerra contra el terror, ha traído muchos ellos en las filas del puelbo estadounidense. ¿Hasta cuando seguirá siendo el terrorrismo un arma política?; soy un soñador, o a este tío no hubiera sido mejor, más justo y democrático, enjuciarlo y encacerlarlo, a pan y agua, toda la vida al sol, pero darle un juicio, antes que matarlo. Por qué permanecer al lado de la violencia e igualar nuestro sistema de valores y eso que llamamos democracia, al mismo nivel que el islamismo radical y medieval que tanto detestamos y al que combatimos. Se ha perdido una oportunidad para ganar la guerra.

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