lunes, 23 de mayo de 2011

No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros IV




1. Es falso que sólo traigan protestas y no propuestas. Están en su web, y son más concretas que algunos programas electorales.

2. Es falso que estén contra los políticos. Lo que piden es políticos responsables que no estén en contra de la sociedad y que no utilicen las instituciones de todos para su interés personal.

3. Es falso que rechacen la democracia. Lo que quieren es más democracia, y que la soberanía resida en el pueblo, no en los mercados ni en los banqueros.

4. Es falso que no crean en el voto. De hecho somos nosotros los que hemos traido la política a esta campaña electoral. Por eso exigen una reforma electoral, para que cualquier voto de cualquier ciudadano valga igual.

5. Es falso que sean unos antisistema. Antisistema es la corrupción, la injusticia o la impunidad. ¿Es acaso esa democracia, que ellos reivindican desde la primera palabra, contraria al sistema actual?

6. Es falso que sean violentos. Apenas ha habido incidentes, a pesar de la muchísima gente que hay.

7. Es falso que sean apolíticos. Es un movimiento apartidista, que no es igual.

8. Es falso que sean sólo jóvenes. Hay muchos jóvenes en esas plazas; jóvenes a los que ya no se podrá descalificar como “ninis” o “conformistas”. Pero también hay ciudadanos de cualquier edad.

9. Es falso que pidan la abstención. Lo que piden es el voto responsable: un atrevimiento “contra la libertad“, según el casposo criterio de la Junta Electoral de Madrid.

10. Y sobre todo es falso que esto se vaya a terminar el domingo, después de votar. Porque la democracia no consiste en votar y callar. Porque el lunes, cuando estas elecciones hayan terminado, el Mayo de 2011 continuará.


¿Harto de capitalistas explotadores, especuladores, mafias del ladrillo y ladrones con traje armani y jaguar que crean crisis y se van de rositas? ¿Harto de politicastros charlatanes, mentirosos, trepas y vividores? ¿harto de la España del atado y bien atado, de rey puesto por Franco, de estudiar para ser parado, de casta bipartidista PPSOE’s, tanto monta monta tanto, de mediocridades ZP-Mariano, de Belen Estaban y gilipolleces atontantes en TV, de manipulación mediática y de pan y circo futbolero en la TDT y en la TV’s autonómicas, de justicia ciega, sorda y muda (excepto con el rico/poderososo), harto de los fascistas (del sistema) y charlatanes populistas demagogos?. ¿Estas harto? ¿Sí? Pues eres de los 15M. “antisistema”, pues, para ellos, los bienpensantes PPSOE, de algo hay que morir.

Y ante la manipulación de los medios vocíferos de los de siempre, cuando ya es imparable y todo el mundo lo vive y lo ve:


¡Manos arriba esto es un atraco!

De donde viene esto. Con la ley Sinde, la gente se dio cuenta de que podía usar la red para organizarse, para comunicar su frustración. Con #nolesvotes, se vio que podían, además, plantear batalla, pedir represalias, organizarse para buscar ámbitos de consenso mucho más amplios, más generalistas, no necesariamente relacionados con la vida en la red.

Después llegaron las revueltas del norte de África, y en España, grupos como JuventudSinFuturo o DemocraciaRealYA demostraron fenomenalmente bien que, además, podíamos ser capaces de trasladar los movimientos de la red a la calle.

Con las manifestaciones del 15M, muchos dejaron de sentirse solos, de sentirse frikis, de creer esa teoría de los cuatro gatos que algunos políticos nos querían contar. Mirábamos a un lado, mirábamos a otro, y veíamos miles o decenas de miles de personas en la calle, con lemas parecidos o afines a los nuestros, pero sobre todo, con una característica común: exigiendo un cambio. Había, como bien dice Ricardo Galli, un acuerdo tácito de mínimos: la partitocracia y los políticos actuales no nos representan, no toleramos su nivel de corrupción, el sistema que han diseñado para perpetuarse en el poder, o el que se dediquen a representar los intereses de lobbies económicos en lugar de representar a los ciudadanos que los votan. Podías ver muchas pancartas – jamás vi tantas pancartas distintas en una misma manifestación – y no estar necesariamente de acuerdo con todas ellas, pero daba igual: estábamos ahí porque exigíamos un cambio.

Ese mismo 15M, ya por la noche, algunos valientes decidieron acampar en Sol, y fueron desalojados por la Policía durante la noche. Al día siguiente, la Puerta del Sol y muchas otras plazas españolas se volvieron a llenar de ciudadanos, muchos más, y las acampadas se generalizaron. El papel de los acampados en las plazas ha sido, está siendo, fundamental a la hora de mantener viva la llama de las protestas. Es una demostración de rebeldía, un punto de reunión, el germen de algo que desde entonces se ha ido llenando de gente, en modo de demostración de “seguimos aquí y somos cada vez más”, cada tarde-noche desde el día 15. Cada vez más personas, en cada vez más sitios, generando un movimiento que crece sin parar. Los acampados, además, han demostrado ser eficientes organizando las plazas mediante la creación de asambleas: han dado una imagen de protesta pacífica en todo momento, han mantenido logísticas de gestión de suministros de alimentos y bebidas que permiten visualizar el apoyo de otros ciudadanos de todo tipo y condición, de todas las edades. En muchos sentidos, los acampados representan a mucha gente que, por las razones que sean, no pueden o no quieren dormir en una plaza, una opción perfectamente respetable, y que o bien colaboran con pequeños gestos, o acuden a secundarlos a determinadas horas.

A partir de ahí, la dinámica falla: espoleados por las preguntas de medios de comunicación, los acampados pasan a creer que están de alguna manera obligados a presentar una especie de “programa político”, de “lista de peticiones”. Empiezan a discutir entre ellos todo a target="blank" href="http://estonopuedeseguirasi.wordpress.com/2011/05/19/intereconomia-leeme/">tipo de temas: desde la vivienda a la nacionalización de bancos y empresas, pasando por temas como la memoria histórica o las centrales nucleares, pretendiendo llegar a unas líneas de consenso entre los presentes. Y ahí surge el verdadero problema: los presentes en las asambleas no representan a NADIE. Nadie los ha votado, nadie les ha pedido que escriban nada ni debatan nada, carecen de cualificaciones de ningún tipo para discutir esos temas, no tienen más mérito que el de haber decidido quedarse allí sentados. ¿De verdad alguien puede seriamente esperar que la resolución de los problemas de un país vaya a surgir de una serie de gente que, sin datos de ningún tipo y sin representatividad alguna, se sientan en una plaza? De las asambleas solo pueden surgir propuestas que inciden en temas que rompen esos acuerdos de mínimos antes citados, que dividen y fragmentan las protestas, que hacen que mucha gente deje de acudir a las plazas porque, simplemente, no se ven representados.

Las propuestas de las asambleas van desde cosas que muchos podrían apoyar, hasta reivindicaciones más o menos realistas sin base alguna, pero lo peor: no sirven para nada. Me da exactamente lo mismo que las propuestas sean de derechas, de izquierdas o de centro: no sirven para nada. Han sido generadas por gente que no representa a nadie, que simplemente llegaron a una plaza y se pusieron a arreglar el mundo por su cuenta. Cada español lleva dentro un árbitro de fútbol y un presidente de gobierno. Lo sabemos. Pero de eso, que sirve para que disfrutemos discutiendo en torno a un café, a que lo discutido se convierta en directrices de un programa político que pretende representar a decenas de miles de personas, va un trecho enorme. Un trecho insalvable. Creer que por haberte sentado y haber pasado la noche en una plaza tienes derecho a arrogarte la representación de decenas de miles de personas es caer en los mismos errores que los partidos políticos contra los que salimos a protestar. Ignoro cuánto de la dinámica de las asambleas se genera por la presión de los medios, cuánto por las buenas intenciones de los presentes y cuánto por la mediatización de determinados grupos, y me niego a hacer especulaciones desinformadas sobre ello, pero sí sé una cosa: no sirve para nada bueno. No es lugar, ni momento, ni participantes, ni metodología para hacer algo así. Nadie nos puede exigir que bajemos al detalle de las propuestas: es una trampa.

Si quieren que el movimiento 15M llegue de verdad a algo, que acallen a las asambleas. Neguemos toda representatividad a sus propuestas, porque simplemente no la tienen, nunca la han tenido. Las asambleas y los acampados merecen todos mis respetos porque hacen algo que no todos estamos dispuestos a hacer. Pero que no se extralimiten, porque pueden hacer mucho daño al movimiento. Cuando una persona, por haber pasado la noche en una plaza o quedarse acampado en ella, se cree con derecho a erigirse en órgano que habla con la prensa o en comisario político que comunica las supuestas demandas de las decenas de miles de personas que integramos el movimiento 15M, algo se rompe en todo esto. Que las asambleas se dediquen a gestionar las acampadas, a velar porque la vida en las plazas se mantenga en orden, que sigan funcionando como ágora donde los ciudadanos acuden a seguir manteniendo viva la protesta. Es un papel importante y digno. Pero no confundamos los términos: no les hemos pedido que nos gobiernen ni que digan cómo nos queremos gobernar en el futuro.

Es lo que cantan a estas horas las más de 4000 personas que se reúnen en Plaza de Catalunya pidiendo que se les haga un poco de caso, porque ya están cansadas de escuchar cuentos de los hermanos Grimm para adormecer a niños pequeños. Muchas personas. Muchos jóvenes hartos de ver como sus esfuerzos por sacarse una carrera universitaria conducen al callejón sin salida del paro. Muchos padres viendo que el sacrificio realizado para dar a sus hijos una educación que pudiese liberarlos de sus años de trabajo mal recompensado, los ha transformado en ocupas permanentes de sus casas. Muchos autónomos y emprendedores, que querrían estar aquí, pero que su esfuerzo diario contra los proveedores, los clientes, las administraciones, los impuestos y el mundo los deja en casa agotados y pensando en cómo sacar adelante su negocio mañana. Muchos funcionarios, empezando por la misma policía que no sabe si debe “reducir” a jóvenes que podrían ser sus hijos, o ellos mismos hace no mucho tiempo, cuando algunos luchaban por otros ideales. En fin, muchos ciudadanos, si ciudadanos, cansados de tantas historias para no dormir contadas desde los medios de comunicación de masas.

Por eso, ¡manos arriba esto es un atraco! Cantan porque es como lo sienten. Después de esforzarse por acabar una carrera y conseguir un trabajo, muchos ahora se ven sin esperanza en el paro. Otros peor, además pierden su casa, mientras el banco o la caja que le dio la hipoteca ahora considera que no cubre el préstamo y que deberá seguir pagando. ¿Con qué derecho? Además de equivocarse el banquero dando el crédito por avaricia, se le protege siendo rico, mientras los que no tienen nada se ven con menos. Y encima, los gobiernos se rascan el bolsillo para capitalizar de nuevo a estos bancos arruinados por sus errores y por los astronómicos salarios de los ejecutivos que condujeron a occidente a la ruina. Eso provoca indignación.


Entonces… ¿quién nos representa? Es la pregunta. La política tradicional, desde los Bushes y Aznares, hasta los Obamas y los Zapateros, nos ha decepcionado a todos. Bush era malo. Y Obama llego como premio Nobel de la paz, siendo sus mayores logros su capacidad continuar la guerra. Prometió acabar con la avaricia de los banqueros, y el único que ha tenido que abandonar su cargo ha sido Eliot Spitzer, azote de Wall Street. Guantanamo no se ha movido, ni se ha cerrado. Aznar era un misero. Y Zapatero prometía mucha igualdad social y, mirando más al pasado que al futuro, ha terminado igualando a toda la juventud en el paro. En estos momentos, en Italia y en Alemania, concentraciones similares a la #spanishrevolution aparecen con fuerza, entre ciudadanos también desencantados de sus mal llamados representantes populares.

Muchos buscan al culpable equivocado. El sistema D’Hondt no es el problema. Todos los sistemas de representación parlamentaria tienen defectos. Sistemas electorales en otros países provocan tantas desigualdades o más que en el nuestro. En EEUU todos los representantes de un estado se los lleva el que gana el estado, aunque sea por un escaso margen de votos. En Inglaterra el representante territorial de la circunscripción es aquel que la gana y los votos del perdedor van a la papelera. Algunos oportunistas pretenden obtener ventaja y votos de ciudadanos descontentos con los partidos mayoritarios, pero esa no es la solución. El problema no son tanto los sistemas electorales, sino el funcionamiento de los partidos políticos actuales y los intereses a los que protegen.
Sin embargo, no tenemos miedo. Hay muchos que ningunean este movimiento por no ser de sangre azul. Es normal que no haya mucho rico en la calle. Pero los luchadores siempre han sido aquellos que no tenían nada que perder, como rezan las camisetas “Sin futuro, sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo”. Y es el sentimiento que hay, que ya no queda nada que perder. Esta democracia del siglo XXI no puede ser como la vieja del siglo XX, de chanchullos y oscurantismos. Como decía Machado: “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Hay que dar un paso adelante y el camino se ha empezado a andar ahora.

Y al final de la semana, elecciones



Tenemos ya los resultados de las elecciones. Como era previsible, el PSOE baja, vamos que se hunde, y el PP sube, tanto que algunos les da por emborracharse y llamar democracia a lo que no es; también sube algo IU y UPyD en menor medida y con la ya manida ley electoral haciendo de las suyas su representatividad queda muy en entredicho, para no variar.

Estos resultados pueden hacer creer que el movimiento del 15M o #acampadasol sólo han sido, o hemos sido, un oasis, un paréntesis en la aburguesada monarquía proletaria de baja productividad, llamada Hispanistán, que todo sigue igual y que nada vamos a cambiar en este trozo de tierra donde la única democracia existente parece ser hecha por y para Eurovisión.

Habrá gente que se cuestione ahora el movimiento del 15M, por si acaso hemos metido el enemigo en casa, por si hemos dejado la puerta abierta al lobo. Quien piense así, por favor, que me lo haga saber, que no quiero volver a saber nada de ellos. Que nadie se engañe, la hecatombe del PSOE es culpa de ZP y su abnegada predisposición a implantar políticas de derechas dentro de un gobierno (supuestamente) socialdemocrata y que ha hecho que mucha gente desheche el voto útil en aras de tener políticas neoliberales de verdad, con los de siempre. Vamos que nos engañen, pero por lo menos tengamos el derecho de pataleta. Y es que esto no lo ha ganado el PP con su política de no hacer nada hasta esperar lo que exactamente ha ocurrido: que el prpio PSOE le haga el trabajo sucio. Eso si, el movimiento 15M, o ¡Democracia Real Ya! tal y como yo lo entiendo, engloba a toda la clase política por igual, ya que la forma de comportarse en los últimos tiempos tanto en un bando como en otro (hablando de los partidos mayoritarios) ha sido análoga. Claman por una reconversión de toda la sociedad actual, no quedándose sólo en lo político, sino que quieren que empecemos por los escalafones más básicos. EMPECEMOS. TODOS.

Ahora mismo, mientras vosotros bajáis la cabeza, los políticos a los que hemos gritado esta semana están ganando doblemente. Se perpetúan 4 años más en sus puestos y han conseguido callarte la boca. No hay mejor escenario para ellos. Pero mirad de nuevo los resultados totales. ¿Veis que el PP no ha conseguido tantos votos como pensaban, a pesar de la crisis? Casi 500.000 votos más que es una cifra nada despreciable y que habla indudablemente de proletarios que votan al patrón. Es un sintoma de que ahora toca gritar con más fuerza que nunca ¿Veis que el PSOE ha perdido muchos votos? Debido a su deriba neoliberal, antiracional. IU y UPyD han crecido poco, pero crecido y no lo han hecho tanto porla falacia del voto en blanco y la dolorosa mentira del voto útil. Y todo esto con una acampada de una semana de la cual se lleva hablando en los medios de comunicación 3 días, 3. Imaginaos lo que podemos conseguir de aquí a un año, para las generales, si continúa la denuncia si nos demostramos como una sociedad atenta y vigilante ante cualquier desmán. Ni PP ni PSOE consideran mencionar los 11 millones que se abstuvieron. Para ellos sigue siendo un agran jornada para la democracia, para la suya claro. Y ni mucho menos le preocupan los del voto en blanco, y mira que lo dijimos... Los cierto es que los partidos minoritarios, y más si son de izquierdas, deberían de haber aumentado más sus votos, y no lo es, por lo que deberían de hacerselo mirar.

Y es ahí donde hay que convencer. Demostrar a la gente que no pueden legitimar con su voto la corrupción y la salida de la crisis provocada por el neoliberalismo más exarcebado, saliendo con más neoliberalismo radical, antihumano, ladrón de dignidad y de sueños. No decimos a quien votar y no se ha dicho. Sólo se ha pedido reflexionar sobre quien votar y quien representa y escucha a los desheredados de este país que somos muchos, muchisimos, que perdimos una guerra hace 70 años y hemos ido perdiendo batallas durante estos 35 de falsa y eterna transición. Despertar conciencias, abrir los ojos a la nueva realidad ese es el propósito y el camino. Hacer que la gente respete y se respete con sus armas, como la protesta, la manifestación y el voto, capaces de cambiar el destino, para hacer un país y un mundo mejor, con solidaridad, libertad, igualdad y justicia para tod@s.

Evidentemente, el vaso se puede ver medio vacío o medio lleno. Yo por una vez, abandono el pesimismo porque con él no se hace vida, y aunque el estado del malestar se profundiza y enraíza, no voy a dejar de clamar, como he hecho desde hace mucho tiempo en este blog, y la última semana en la calle, por cambiar este país. No sólo la maniquea ley electoral y la representatividad, sino todo, desde lo más básico e intrínseco hasta lo último primordial y casi imposible. Si seguimos trabajando, indginados y revolucionarios se conseguirá. Se abrirán muchas más mentes y ojos a la realidad de un sistema que aplasta a las personas en beneficio de unos pocos, y combatiendo la raíz del problema que esta en las mentes y corazones de muchas personas ciegas, podremos cambiar España, y construir y construirnos un futuro mejor, una sociedad más igualitaria, justa y libre.

Eso sí, los que ayer ganaron lo van a poner jodido. No va a ser fácil ni placentero. Poco menos que nos vamos a tener que dejar la garganta gritando y denunciando, y desgastarnos la yema de los dedos de tanto escribir. Es duro y sacrificado, pero muchos lo haremos a gusto. Pensad, que al menos no tenemos que luchar contra los "grises" ni mucho menos, aunque seguro que con tanta mayoria absoluta local y provinciana las ordenanzas represivas van a salir como hongos en otoño. Que los tiempos tan duros de nuestros padres y abuelos ya pasaron, y ahora somos nosotros los que tenemos que contar, escribir y vivir ahora las batallitas de nuestro tiempo, en nuestras redes y desentrañarles las cagadas políticas que no cuentan las televisiones y medios tradicionales para que también sepan que su lucha sigue viva con nuevos luchadores al frente y para que el día de mañana nuestros hijos y nietos sepan que sus antepasados de principios de siglo, no dejaron perder lo conseguido por las gentes del siglo XX. Hemos de educar a nuestros mayores, niños, porque nuestro futuro, y el suyo, dependen de nosotros, y de nadie más.

Para terminar y como resumén perfecto de lo que pasó ayer el post de hoy de

No hay comentarios:

Publicar un comentario