lunes, 30 de agosto de 2010

Boicot a las casetas


Recopilo parte de la entrada que escribí el año pasado al acabar las Ferias y Fiestas de Salamanca:

Las Ferias y Fiestas de Salamanca, nunca habían sido de mi devoción más allá de algún escarceo musical, o fiestero similar al de cualquier momento del año. Y en este la programación tampoco es que fuera como para imaginar cosas nuevas, pero con ese invento de las casetas las fiestas patronales se han animado muchisimo más, aunque lo que empezo siendo una idea ingeniosa, divertida y una forma de sacar al salmantino medio, tercio, cuarto y a los orgullosos de serlo, no serlo o sufrientes por el estado de la ciudad y provincia a la calle.

Pero ya va siendo hora de mejorar; y no lo dice un tio que ha salido uno o dos días. He cenado de casetas todos los días, menos uno, y en ese comí de casetas. He visitado todas las zonas. Rúa, Dominicos, Santa Eulalia, Agustinas, Úrsulas, calle Toro, Plaza Colón y sólo me ha quedao las de la Alamedilla, donde parece ser, se encontraba el mejor pincho de feria. Así que habló con conocimiento de causa, y antes de enfrascarme y reirme de los buenos momentos vividos, capítulos a mejorar: Servicios públicos, urinarios o lo que sea, portátiles o fijos, da igual, pero es lamentable que se invite a la gente a beber en la calle y el ayuntamiento no ponga unos urinarios portátiles para que la gente micione donde no estropeé ni la vista, ni el olfato y mucho menos el patrimonio. Entrando ya en la calidad del pincho/consumición, lo primero que llama la atención es que instalen casetas baretos que no se dedican a ese menester de manera habitual. El precio ha subido, y la calidad ha bajado. Se tira de lomo en muchos de los sitios, cada vez más fino, cada vez con menos salsa. O es que no hay creatividad, que no, o no hay interes, que tampoco, o solo hay mucho morro, que seguro que si. Promover que se yo, un concurso premiando la originalidad. Así llegar a pinchos como los del Doze en la Rúa con su solomillo y morcillas con mermelada sobre cebolla caramelizada, o ese pinchazo de garbanzos con marisco es un lujo, por lo tanto para mi ganadores (no obviar a las 3 camareras más guapas de toda la feria). También muy agradable, las casetas regionales, Asturias, Extremadura y Andalucía, a mi con Salamanca me sobra todo el resto, jejeej. Esas sidras, vinos de pitarras, rebujitos, cervecitas, pinchos tardicionales, tablas de quesos... Y nuestra sidreria particular, con David de garante y amigo, corrió la sidra, literalmente calle abajo (aprenderé a escanciar, koño)... pero en otras muchas era de risa las cantidades. Chupitos de cerveza parecían, coño, no te digo que nos pongan un pilon, pero joder... así se hacen de ricos los de siempre, con la complicidad del ay-untamiento.

Días sin sol, noches sin estrellas, 17 de septiembre de 2009

Pues bien, estamos un año después a menos de una semana de la apertura "oficial" del invento de las casetas o "Fería de Día" y ni asociación de hosteleros ni ay-untamiento han puesto de su parte las suficientes medidas para mejorar el acontecimiento cara a la ciudad, sus visitantes y ciudadanos y cara a la moralidad. Eso si como ninguna de estas tres cuestiones les preocupan si que van a mejorar sus beneficios, bajando un poco más la calidad y subiendo, algo más, el precio.

Por lo tanto anuncio mi boicot a estas "casetas". Un sólo día ocupare plaza en barra y serán para las que me dejaron satisfecho el año pasado: La del Doze, la de la sidrería Mater Asturias y las regionales del Campo San Francisco. Para lo demás si salgo de tapas, anuncio que lo haré a los bares de verdad, esos en los que por el 1'80 famoso tienes derecho, a mesa, silla, periódico, Tv, servilletas, palillos, elegir el pincho o tapa sin caer repetidamente en el lomo embadurnado en una salsa que mejor ni preguntar, una bebida en una cantidad no irrisoria, baño con papel higiénico, jabón y servilletas (incluso los hay con artilugios llamados secadores). Iré a esos bares que te cuidan todo el año y daré las voces, cantaré o bialaré lo que quiera, sin molestar a los vecinos que tienen la caseta y su patrimónico escape de humos al lado del balcón. Ensuciaré y pagaré por ello a los dueños del bar, para que ellos limpien su bar, y no pagaré a los hosteleros para que sean "nuestros" servicios públicos de limpieza los que limpien las calles tras jornadas repletas de beneficios para la mafia. Ire a los bares a compadrear con camareros que esperemos e intentemos tengan sus contratos y horas "B" bajo regla, y no bailaremos en torno a la constante precariedad laboral que se cobra por dignidad lo que respecta a la higiéne, la manipulación de alimentos, la cortesía, la educación o la profesionalidad. Por lo tanto no a participar en este fraude, timo y risión de la que nos hacen participes por nuestra ignorancia y ganas de fiesta.

Soy salmantino y NO quiero unas fiestas así.

P.d.: Lo de los conciertos y la carpa para los actos creada por la asociación de comerciantes. Esta bien, pero se creen que somos imbéciles. Habrá conciertos para todos los gustos y los disgustos, o es que esperan que alguien vaya a comprar el bono de 60 euros para ver a Mago de Oz, los Mojinos, los poperos de la gala de los 40 y los del gitaneo. Seguro que de cada 100 personas que veamos a Mago de Oz, 95 habremos pagado la entrada para ese único día a precio de oro (25 euros) como asi sucesivamente cada día. ¿Por qué no aprenden como en otras ciudades donde los conciertos son gratuitos? Es que hasta en fiestas tienen que mantener su estatus y ganancia. Asco de empresariado.

Santa Marta y el consenso

Santa Marta de Tormes no es sólo uno de los principales municipios de la provincia, sino la referencia del alfoz salamantino. Sorprende sin embargo, que mientras municipios como Béjar, Ciudad Rodrigo, Guijuelo o Peñaranda han “colocado” a sus Alcaldes en las Cortes de Castilla y León, la Diputación, e incluso en las Cortes Generales, Santa Marta haya sido siempre un “dolor” de cabeza para los dirigentes políticos de PP y PSOE.

Y no era para menos, si se tiene en cuenta una cifra incontestable: siete cambios de Alcalde en 15 años. Pero nadie debe llamarse a engaño pues la confrontación institucional vivida hasta las últimas elecciones municipales no tiene nada que ver con que las formas de ejercer el poder hayan sido opuestas. Más bien al contrario, la política en Santa Marta puede resumirse en un “quítate tú para ponerme yo”, una especie de gatopardimo pero menos refinado, y en el que el urbanismo ha jugado un papel no menor. Por eso es menester mantenerse alerta ante la nueva tendencia: la adulación permanente al Alcalde por haber acabado con la confrontación y la falta de estabilidad.

Asumir semejante planteamiento equivale a reconocer que las minorías –o todo lo que no sea presidencialismo- es inconveniente para los intereses públicos, cuando realmente, la existencia de una pluralidad y de concejales y vecinos que participen y aporten una visión crítica suele ser un mecanismo útil para evitar desmanes, y sobre todo, para evitar que quienes se “instalan” en el poder, pierdan la perspectiva y olviden las diferencias entre los intereses públicos y lo privados.

Si el Alcalde de Santa Marta, Javier Cascante, goza de la estabilidad que les ha faltado a otros, es por la extraña conjunción de dos factores que en cualquier municipio darían lugar a la sospecha: de una parte, rozar la mayoría absoluta, de otra, contar con un PSOE arrobado de sumisión, incapaz de plantear una sola alternativa.

Si sobre algo se sustentan hoy los acuerdos, seamos claros, es sobre tres pilares que evidencian la forma de entender y hacer la política en Santa Marta: el urbanismo, el reparto de dinero y la expulsión del ciudadano del centro de la política. El resto es circunstancial. ¿Por qué suicidarse políticamente o dar espectáculos innecesarios, si con el tiempo los que estaban en el poder serán oposición y viceversa?

Si alguien desconfía de lo que está leyendo, que pregunte por las razones que mueven al PSOE a votar en Santa Marta al contrario de lo que hace en Salamanca si en ambos municipios está en la Oposición. ¿En qué municipio en el que el Alcalde no cuenta con mayoría absoluta la oposición le aprueba o se abstiene en tres ejercicios presupuestarios? ¿Qué hay detrás de los consensos? La respuesta es sencilla: externalización de servicios públicos (agua, basura, Escuela Infantil), huida de los eternos problemas (matadero, Valdelagua), venta de recursos públicos, subida de tasas e impuestos, modificación del reglamento de participación ciudadana, plenos a horas a las que apenas van tres vecinos y por supuesto, una generosa política de retribuciones para los concejales y un Alcalde que en su día se presentó al cargo “altruistamente” y hoy lo ejerce a razón de 53000 euros anuales.

Cuidado con la solidaridad

La liberación de Albert Vilalta y Roque Pascual ha roto un silencio que las ONG han mantenido durante nueve meses. Con los cooperantes españoles ya en casa, el debate se ha abierto: ¿hay que mantener las caravanas solidarias que reparten ayuda a países pobres, o se trata de un método desfasado y poco eficaz? Si la vulnerabilidad de los cooperantes en el mundo aumenta, ¿es seguro enviar convoyes sin protección alguna a zonas de riesgo? Las entidades cuestionan los métodos (que no la buena voluntad) de iniciativas como la de Barcelona Acció Solidària y piden un enfoque profesional de la actividad solidaria.

"Nadie tiene el monopolio de la solidaridad ni cuestionamos el corazón de las personas. Pero la experiencia demuestra que las caravanas tienen un impacto muy bajo en el desarrollo de los países pobres", resume Francisco Rey, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH). Rey cree que hay "otras vías más eficaces" para canalizar la ayuda. "Aunque las empresas y los Ayuntamientos paguen esas campañas, la relación entre costes y beneficios es negativa", insiste. "Una caravana tiene poco impacto de ayuda", coincide la Coordinadora de ONG para el Desarrollo España (CONGDE), "para lo costosa y peligrosa que es".

Entidades y expertos no solo ponen en duda los aspectos prácticos (poca relevancia de las caravanas) sino que critican también el fondo del asunto. No les gusta lo que representan las caravanas. Están fuera de lugar, dicen, y no encajan con la idea de cooperación tal como se entiende hoy: cambiar las estructuras de los países del Tercer Mundo para fomentar su desarrollo.

"Hace medio siglo se podía entender esta redistribución de bienes. Pero ahora se trata de combatir las injusticias sociales", argumenta el presidente de la Federación Catalana de ONG para el Desarrollo (FCONGD), Ferran Mateu.

"Las caravanas han ido desapareciendo. Los materiales que se necesitan para los proyectos se compran en el propio país. Además, las buenas prácticas dicen que es mejor trabajar al máximo con la parte local. La caravana básicamente es logística, y ya no se trabaja así", indica David Minoves, director general de Cooperación al Desarrollo y Acción Humanitaria de la Generalitat.

Barcelona Acció Solidària ya ha anunciado que organizará una nueva edición de su "caravana solidaria", que concibe como un "homenaje" a los tres secuestrados por Al Qaeda en Mauritania: Pascual, Vilalta y Alicia Gámez. La entidad navega contracorriente, ya que a las críticas del sector se han sumado las objeciones de las instituciones. El presidente de la Generalitat, José Montilla, se unió ayer a la petición de la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, en el sentido de no celebrar nuevas expediciones de ayuda. Al menos, en zonas de riesgo como el Sahel.

Acció Solidària replica que, si el problema es la seguridad, extremará las precauciones y evitará errores pasados. En la última edición, por ejemplo, la entidad informó a través de Internet del lugar exacto en el que dormían cada noche. Los coches tenían incluso un localizador "para facilitar el seguimiento a los familiares", según Francesc Osan, de la ONG catalana. No se plantearon que esa información pudiera ser utilizada para fines más perversos.

"Lo haremos todo de forma discreta y segura. Evitaremos circular de noche y haremos rutas cortas. Ahora sabemos que las condiciones de seguridad en la zona han cambiado", dice el portavoz de la ONG, quien insiste en que la carretera principal de Mauritania (donde se produjo el asalto) era, hasta el año pasado, un lugar seguro. Si la entidad no cambia de criterio, la próxima caravana partirá de España en noviembre y llegará por mar hasta Dakar, para repartir ayuda a Senegal y Gambia. La segunda parte del viaje se hará, por tierras marroquíes, en Semana Santa.

La entidad a la que pertenecen Gámez, Vilalta y Pascual ha hecho autocrítica en materia de seguridad, pero no acepta que su ayuda sea, como apunta el sector, poco útil. "Nuestro proyecto sirve. Trabajamos con ONG pequeñas que no tienen forma de enviar los materiales que reúnen a los países de África con garantías. Somos casi como mensajeros, nos aseguramos de que la ayuda llegue a su destino", dice Osan, que cita el ejemplo de una pequeña entidad de La Bisbal (Girona) que envió un contenedor con camas para un hospital de Dakar. El contenedor tardó nueve meses en salir del puerto. "La corrupción en esos países es brutal. Los robos, también".

La ONG reta a la Agencia Española de Cooperación Internacional a que realice esa tarea y le evite así su "necesaria" misión. "Hay desconocimiento de nuestra caravana. Y algunos lo han aprovechado con mala fe. Hacemos un servicio que deberían hacer las instituciones públicas y nos dicen que somos la caravana de los Reyes Magos".

Las críticas, sin embargo, arrecian también desde ese terreno: los expertos creen que hay un punto de exhibicionismo en las caravanas solidarias. No niegan la buena fe, incluso heroísmo, de sus integrantes, pero sostienen que estas excursiones en grupo hacen más mal que bien a la causa humanitaria. "Estas iniciativas suelen ser humillantes para los países receptores y no sirven para nada al desarrollo. Son irrelevantes", tercia Antonio Sánchez, experto en cooperación no gubernamental. Según Sánchez, la caída de las subvenciones públicas hará que determinadas ONG "desarrollen iniciativas más mediáticas para nutrirse de recursos privados".

La caravana no es exactamente turismo solidario, que consiste en viajar a un país y comportarse de forma solidaria y responsable. Lo que hacen los miembros de la ONG tampoco son vacaciones solidarias, que busca la sensibilización de jóvenes que pasan una temporada en un país pobre. Estas opciones tienen su público y las entidades les ven cierta utilidad, sobre todo a la hora de concienciar a los ciudadanos y crear una "base social" de apoyo a las ONG.

Pero la caravana es una iniciativa sui generis que ha quedado obsoleta, ya que una caravana olvida la implicación con las entidades y la población local, que da pleno sentido a la cooperación. "Dejan la ayuda en manos de sus contactos allí. Es indudable que, a quien le llegue el saco de comida, le sirve, pero eso no es acción humanitaria", precisa Rey.

La acción humanitaria, o sea el traslado de materiales y productos para la población, es útil cuando se trata de afrontar una situación de emergencia. Por ejemplo, las recientes inundaciones en Pakistán. "Lo normal es que ocurra una desgracia y, entonces, envíes allí lo que haga falta", dice Mateu, de la federación catalana de ONG, quien asegura que estas iniciativas son "absolutamente minoritarias dentro del sector".

Gámez es funcionaria de juzgados y Vilalta y Pascual son empresarios. Pese a que acumulaban experiencia por su participación en varias ediciones de la caravana, no son profesionales de la cooperación. "El voluntariado está bien, pero en este sector, y sobre todo en zonas en conflicto, hay que garantizar profesionalidad. Esta caravana era muy vulnerable y no creo que hayan sido secuestrados por ser cooperantes, sino por ser españoles", sostiene Rey.

"Lo del secuestro le puede pasar a cualquiera, porque trabajar en ciertos países, como Sudán o Congo, es difícil", cuenta Mateu. Él mismo quedó en una ocasión atrapado por las guerrillas de Angola, y sabe que el amateurismo no ayuda a salir airoso. Hace falta prevención y una formación prolongada. "Los que se han formado tienen unas preocupaciones, se mueven de una forma determinada, saben cómo enviar mensajes...", insiste Mateu. "Ese voluntarismo siempre ha preocupado, porque no logra construir una verdadera base social", se suma Sánchez.

Además de cuestionar cierto modelo de ayuda humanitaria, el secuestro de Vilalta, Pascual y Gámez ha puesto de relieve los riesgos inherentes a la tarea del cooperante. La Unión Europea, de hecho, ha alertado de que la situación va a peor cada año y que, en una década, la cifra de muertos en países en conflicto se ha triplicado.

Ese balance plantea otra cuestión: ¿cómo garantizar la integridad de los trabajadores solidarios con la necesidad de mantener la cooperación en los países que la necesitan? Antoni Bruel, coordinador general de Cruz Roja española, lo tiene claro: "Mantener la ayuda es lo más importante. No nos podemos ir. Es como si un bombero no quisiera enfrentarse al fuego", afirma.

Bruel dice que los accidentes de tráfico son más peligrosos para los cooperantes que los terroristas. Pero admite que hay que extremar las precauciones. "Lo nuestro no es algo naïf exento de riesgos. Por eso tenemos nuestro protocolo internacional y guías de seguridad. Si hay una situación de riesgo, nos separamos de allí. Y nuestros delegados han de reportar sus movimientos cada cierto tiempo", precisa. Médicos sin Fronteras, por ejemplo, logró autorización para retirar el logo de la Unión Europea de sus campamentos en países en conflicto, para evitar estar en la diana.

Pero la seguridad no depende únicamente de un protocolo. "Hay otros factores: cómo somos aceptados por la población y qué relaciones establecemos. Si un turista es un dólar con pata, muchos cooperantes pueden ser muchos dólares con patas", dice Rey. Los problemas (y los hay) llegan cuando se presentan en un país en conflicto grupos sin formación que, en ocasiones, ni siquiera avisan de su llegada a las embajadas.

Los riesgos para la cooperación en el mundo

- Cooperantes muertos. La Unión Europea advierte de que la seguridad de los cooperantes en los países del Tercer Mundo se halla cada día más comprometida. En la última década se ha triplicado el número de víctimas mortales: de 30 fallecidos en 1999 se ha pasado a 102 en 2009.

- Riesgo de secuestros. El secuestro de nueve meses de Roque Pascual y Albert Vilalta es uno de los 92 que se registraron el año pasado sobre cooperantes. Ha sido el más largo en la zona. La cifra también supera con creces la de 10 años antes: 20.

- Registro de incidentes. Humanitarian Outcomes es una organización de especialistas en cooperación internacional que ofrece información a ONG y gobiernos. Sus bases de datos indican que, entre 1997 y 2010, casi 3.500 trabajadores han sido víctimas de algún tipo de agresión (incluidos secuestros, asaltos y asesinatos) en todo el mundo.

- Los cooperantes. Unos 2.300 españoles trabajan como cooperantes en distintos países del mundo, incluidas zonas en conflicto. A ese número hay que sumar una cifra indeterminada de voluntarios que desarrollan tareas de acción humanitaria y de cooperación al desarrollo.

- La ayuda, en cifras. La ayuda humanitaria internacional alcanzó en 2008 los 18.500 millones de euros. En España, la Administración General del Estado aporta 358 millones en acción humanitaria; las comunidades autónomas, 36,9 millones; y los Ayuntamientos, 8,6 millones de euros.

- Los sectores. Los donantes del Comité de Ayuda para el Desarrollo aportan 6.399 millones para alimentación; 708 millones para agricultura; 685 para protección y derechos humano y 587 para agua y saneamiento, entre otras iniciativas.

- La base social. En España, el 15% de la población colabora con ONG y entidades solidarias, mientras que en otros países europeos el porcentaje se eleva al 35%. Las organizaciones no gubernamentales denuncian su escasa "base social", pero son las instituciones mejor valoradas por los jóvenes.

Artículo publicado por EL PAÍS, lunes 30 de agosto de 2010

lunes, 23 de agosto de 2010

La tragedia falsamente natural de Pakistán

Partiendo del principio de que la realidad supera a la ficción, las tragedias se han convertido en los espectáculos preferidos de la sociedad mediática. Cuando el ocio abunda, la gente se pasa horas y horas delante de la televisión viendo inundaciones, edificios que se desmoronan, autobuses que se despeñan en los Andes o restos de sangre que recuerdan las peleas rituales de los suburbios.

Cada vez hay más ocasiones en las que el subconsciente cristiano apela a nuestra conciencia de culpa y nos impide gozar del espectáculo. Y por eso hemos ido eliminando de la programación las guerras, las hambrunas y los crímenes de las dictaduras, para centrarnos con fruición en las catástrofes naturales -inundaciones, terremotos, huracanes, sequías y nevadas- que nuestra ignorancia o nuestra soberbia le puede imputar a Dios. Pero eso hace que el subgénero preferido por los medios siga siendo «la falsa tragedia de verano», que, al convertir en desastre natural lo que en realidad es una crimen contra la humanidad, nos permite gozar de su intensidad garantizada mientras lavamos nuestra conciencia de sus negras responsabilidades. Y esto es la tragedia de Pakistán.

De los cuatro millones de desplazados que provocó el monzón en Pakistán, solo 100.000 lo son por causas naturales. Los otros 3.900.000 hay que imputárselos a una dictadura corrupta que se gasta su dinero en armamentos, o se lo lleva para casa en bolsas de plástico, mientras deja sin infraestructuras y sin orden urbanístico alguno a docenas de millones de habitantes que conviven al mismo tiempo con las armas nucleares y la miseria.

Desde hace tres décadas, Pakistán ha sido la niña mimada y consentida de Estados Unidos y de sus aliados occidentales, que, para garantizarse el control de Oriente Medio, de su petróleo y de su situación estratégica, consintieron y financiaron a dictadores, provocaron la ruptura interna y la talibanización de una nación creada artificialmente, y derivaron toda la ayuda hacia un militarismo salvaje que, mientras asienta y protege a la élite dirigente, hunde en la miseria y el caos al 90% de la población.

Por eso quiero prevenirle frente a los falsos lavados de conciencia. Porque, si bien es cierto que algunas inundaciones de Valencia, Tarragona o Andalucía son «espectáculos de verano» producidos en la fábrica del Altísimo, la gran tragedia paquistaní es una catástrofe humanitaria imputable de lleno a la incuria y a la injusticia de los dirigentes de dentro y de fuera del país, y en modo alguno puede ser contemplada sin sentir que estamos disfrutando de algo ganado con malas artes, dominando y abusando de la gente que murió o va a morir porque así lo hemos querido.

sábado, 21 de agosto de 2010

La Catastrofe perfecta



Extractos y reflexiones sobre el libro La Catástrofe perfecta, de Ignacio Ramonet sobre como la deriva neo-con, ultraconservadora y de libre mercado nos ha llevado a la situación actual, con posibles soluciones, causas probables y consecuencias futuras.

LA CATÁSTROFE PERFECTA

Ignacio Ramonet

¿Acaso es casual que el 6 de diciembre de 2008 la juventud griega haya ocupado las calles de las principales ciudades al grito de “Balas para los jóvenes / dinero para los bancos”, protestando contra la muerte de un adolescente asesinado por las fuerzas de la policía? En este país alcanzado de lleno por la crisis actual, donde –como en otros estados de la Unión Europea- las privatizaciones golpean a los trabajadores del sector público, donde los funcionarios son víctimas de reducciones presupuestarias drásticas, donde la universidad, el sistema de pensiones y de salud están amenazados por la privatización y donde los salarios siguen estando congelados, los enfurecidos jóvenes griegos expresaron su hartazgo frente a un modelo económico y social que un profesor denunciaba en estos términos :”Estamos hartos del deterioro de nuestras vidas”. Puesto que este mismo modelo está funcionando en el resto de la Unión Europea, ¿podemos descartar que se reproduzcan las protestas en otros países?

El sentimiento nacional de Estados Unidos –explica Moisés Naím, director de la revista Foreign Policy- es de linchamiento hacia “los ladrones de Wall Street” y de rechazo “a los inmigrantes que nos quitan el trabajo, las multinacionales que exportan nuestros empleos a la India, los ricos que pagan pocos impuestos”.

La crisis será larga. Se producirán inmensos sufrimientos sociales, que no deben ser en vano. Por eso, no habría que “desaprovechar” esta “ocasión”, sino aprovechar el impacto para finalmente cambiar un sistema económico internacional y un modelo de desarrollo desiguales y obsoletos. Y redundarlos sobre bases más justas, más solidarias y más democráticas.

¿Hacía una pesadilla social?

Donde la crisis golpea con mayor dureza es en el sector inmobiliario. En el Reino Unido, en Irlanda y España, por ejemplo, millones de pisos y casas ya no encuentran comprador. Los precios de las viviendas están a la baja. Los de los terrenos construibles también. El aumento de los créditos inmobiliarios, así como los temores de una recesión, sumergen a todo el sector en una espiral infernal, que provoca efectos arrasadores en el conjunto de la industria de la construcción. Todas las empresas de esta rama se encuentran en el ojo del huracán. Se destruyen miles de empleos.

Así, la crisis financiera se transforma en crisis social, provocando el resurgimiento de políticas autoritarias. Varios gobiernos europeos, por ejemplo, ya proclaman su voluntad de favorecer el regreso a sus países de miles de trabajadores extranjeros, apoyándose en la “directiva retorno”, votada por el Parlamento Europeo el 18 de junio de 2008.

No ignoran que la protesta y el saqueo suelen ser respuestas proletarias al descenso del poder adquisitivo. El mundo se encamina hacia su peor pesadilla económica y social.

Para salvar a los bancos, los jefes de Estado de los países más ricos fueron capaces de organizar varias cumbres en pocos meses y de movilizar más de 2’3 billones de euros. Pero ¿qué se hizo para salvar a la mitad de la humanidad que vive en la pobreza? Prácticamente nada. Sin embargo, según las Naciones Unidas, con una suma 50 veces menor, se podría abastecer de agua potable, alimentación equilibrada, servicios de salud y educación elemental a cada habitante de nuestro planeta.

Hayek y el “Estado Mínimo”

El austriaco Friedrich von Hayek es mucho más ideólogo. Es el verdadero pensador, el profeta de los neoliberales. Critica toda forma de regulación de la economía con el pretexto que está sería demasiado compleja como para pretender organizarla. Defiende una concepción mínima del Estado, una “democracia limitada”, y preconiza la supresión de las intervenciones sociales y económicas públicas. Su objetivo principal: derribar el “Estado providencia”.

Su concepto de “Estado mínimo”, desprovisto de todo poder de intervención económica, y su idea del “mercado que siempre tiene razón”, cuya “autorregulación espontánea” no debe ser planificada (apología del “laissez faire”), se convirtieron, durante 3 décadas, en los pilares de un dogma cuasi religioso para los neoliberales. Una “Verdad Única” en materia de economía.

Hayek consideraba que el “Estado mínimo” permitía escapar al poder de la clase media. La cual, según él, controla el proceso democrático con el fin de obtener la redistribución de las riquezas en su propio favor por medio de la fiscalidad. Otra tesis de Hayek: el Estado no debe garantizar, en nombre de la “justicia social”, la redistribución de la riqueza.

En sus dos obras más conocidas, Camino de servidumbre (1944) y Los fundamentos de la libertad (1960), Hayek expuso su programa: desregular, privatizar, limitar la democracia, suprimir las subvenciones para la vivienda y el control de los alquileres, disminuir los seguros de desempleo, reducir los gastos de la seguridad social y, por último, quebrar el poder sindical. Llegará hasta el punto de proponer, en 1976, la desnacionalización de la moneda, es decir, la privatización de los bancos centrales para someter la creación monetaria a los mecanismos del mercado…

Estas ideas terminaron imponiéndose entre los economistas liberales opuestos al británico John Maynard Keynes (1883-1946), inspirador de las políticas del New Deal del presidente Franklin D. Roosvelt y los acuerdos de Bretón Woods de 1944. Para Keynes, el pleno empleo era un objetivo decisivo. Pensaba que el capitalismo necesitaba del Estado para estimular la economía por medio de las inversiones públicas. También consideraba que los mercados funcionaban mejor si estaban enmarcados por mecanismos de regulación decididos por el Estado.

Opuestos a las tesis keynesianas –que no habían podido impedir la “estanflación” (inflación sin crecimiento) de las economías occidentales durante la década de 1970-, los adeptos del neoliberalismo, ayudados por una impresionante batería de think tanks, van a imponer sus análisis. Éstas ejercerán una hegemonía intelectual excepcional en el campo de la teoría económica. Y se impondrán en las prácticas gubernamentales tras la elección de Tatcher en el Reino Unido y de Reagan en Estados Unidos.

Prueba de este dominio intelectual, en 1974 Hayek recibe el premio Nobel de Economía. Premio también otorgado a no menos de 5 de sus amigos ultraliberales: Milton Friedman (1976), George Stigler (1982), James Buchanan (1986), Ronald Coase (1991) y Gary Becker (1992).

Neoliberalismo y Democracia

En el fondo, el neoliberalismo mantiene una relación poco feliz con la democracia, que Hayek aceptaba sólo de modo “limitado”. Se siente más cómodo con regímenes autoritarios que, en caso de ser necesario, pueden imponer por medio del terror las alteraciones económicas y sociales que exige la aplicación de su teoría. Según el politólogo quebequense Dorsal Brunelle:

El ultraliberalismo exige una transformación profunda de la gobernanza política. En virtud de esta transformación, el ejercicio del poder es llamado a volverse contra el poder. Este giro del sentido y del alcance del poder político conduce a una transformación profunda de la gestión y la administración del bien público. El ultraliberalismo desempeña entonces un papel capital en la transmutación del Estado, de los gobiernos y los poderes públicos que, al renunciar a asumir el papel de promotores de los bienes públicos y de protectores de los pueblos, se transforman en depredadores. Ahora bien, una alteración de este tipo no puede ponerse en marcha ni sancionarse sin recurrir a la fuerza, incluso al terror político.

Muy probablemente no sea casual que los primeros “laboratorios” donde se experimentaron, con una población cobaya y forzada, las tesis ultraliberales de Schumpeter, Hayek y Friedman, fueran la Indonesia bajo la bota del general Suharto y el Chile aterrorizado del general Pinochet…

En su libro La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, Naomi Klen mostró cómo, durante el primer año de aplicación de la terapia prescrita por estos “locos eruditos ultraliberales”, la economía de Chile experimentó un retroceso del 15% y la tasa de desempleo –que había sido sólo del 3% durante el gobierno democrático de la Unidad Popular de Salvador Allende- trepo al 20%... En 1988, luego de quince años de experiencias ultraliberales, el 45% de los chilenos se encontraba bajo la línea de la pobreza. Semejante cataclismo social no impidió que Milton Friedman admirara la política económica del general Pinochet, calificando sus resultados como “el milagro de Chile” y… recibiera como recompensa, como ya hemos visto, el Premio Nobel de economía en 1976.

Los 10 Mandamientos de la religión neoliberal

El filósofo Dany Robert Dufour ha explicado, no sin humor, que la ideología neoliberal funciona como una nueva religión:

[Ésta] difunde unos Mandamientos llamados a convertirse en norma en todos los ámbitos de la Cultura. […] Encontré 10 que valen como las instrucciones liberales del nuevo dogma […] Allí donde cada uno se cree absolutamente libre, liberado y liberal, siguen, sin saberlo, instrucciones que lo determinan. […] La puesta a punto y la difusión de estos nuevos Mandamientos no están reservadas a los círculos militantes del liberalismo económico, ni mucho menos. Pueden haber sido experimentadas perfectamente durante las luchas culturales llevadas a cabo por la izquierda, e incluso por la extrema izquierda. […]

Primer Mandamiento: Te dejarás conducir por el egoísmo y entrarás amablemente en el rebaño de los consumidores.

Segundo Mandamiento: Utilizarás al otro como medio para lograr tus fines.

Tercer Mandamiento: Podrás venerar a todos los ídolos que elijas, siempre y cuando adores al dios supremo, al Mercado.

Cuarto Mandamiento: No inventarás excusas para evitar entrar en el rebaño.

Quinto Mandamiento: Combatirás todo gobierno y preconizarás la “buena gobernanza”.

Sexto Mandamiento: Ofenderás a cualquier maestro que esté en condiciones de educarte.

Séptimo Mandamiento: Ignorarás la gramática y barbarizarás el vocabulario.

Octavo Mandamiento: Violarás las leyes sin dejarte atrapar.

Noveno Mandamiento: [En materia de arte] derribarás indefinidamente la puerta abierta por Duchamp.

Décimo Mandamiento: Liberarás tus pulsiones y buscarás el goce ilimitado.

Esto también ha significado un enorme saqueo ecológico. Las grandes firmas han saqueado (y saquean aún) el medio ambiente, obteniendo ganancias de las riquezas de la naturaleza, bienes comunes de la humanidad. Lo han hecho sin escrúpulos y sin freno. Esto ha sido acompañado de una criminalidad financiera vinculada con los medios de negocios y los paraísos fiscales que reciclan sumas que superan los dos billones de euros por año, es decir, el equivalente al PIB de Francia.

A lo largo de las tres décadas neoliberales, los gobiernos han respetado las consignas de política económica definidas por organismos mundiales reunidos dentro del llamado “Póker del Mal” –FMI, Banco Mundial, OCDE y OMC-, que ejerció una verdadera dictadura en la política económica de los estados.

Por su parte, al favorecer el libre flujo de capitales y las privatizaciones masivas, los responsables políticos permitieron la transferencia de decisiones capitales (en materia de inversión, empleo, salud, educación, cultura, protección ambiental) de la esfera pública a la esfera privada.

Los altos ejecutivos de las firmas globales y de los grandes grupos financieros y mediáticos mundiales detentaban el poder real y se imponían con todo su peso en las decisiones políticas. Confiscaron la economía y la democracia para su propio beneficio.

Esta solución de inyectar dinero público a cambio de la nacionalización parcial o total de algunos bancos habría sido calificada como herética hace apenas unos pocos meses por las mismas autoridades que hoy las ponen en marcha. Una retractación tan brutal traduce muy bien la gravedad de la crisis.

Pruebas del fracaso del modelo, estas intervenciones de los estados –los más importantes, en volumen, de la historia económica- prueban que los mercados no pueden autorregularse. Su propia voracidad los conduce a la autodestrucción. Por lo demás, el desvío del dogma neoliberal llevado adelante por las autoridades no apunta justamente a ayudar a los ahorristas víctimas de los banqueros sino, por el contrario, ¡a salvar a estos últimos! Clara aplicación del viejo credo liberal: privatizar las ganancias, socializar las pérdidas. Se hacer que los pobres paguen las excentricidades de los bancos, amenazándolos, en caso de que se negaran a pagar, con empobrecerlos aún más.

A pesar de algunas reticencias del Congreso, la administración estadounidense no reparó en gastos cuando hubo que salir al rescate de los “banksters” (banqueros gágnsters).En la primavera de 2008, el presidente Bush se había negado a firmar una ley que ofrecía, por un monto anual de 6.000 millones de euros, una cobertura médica a 9 millones de niños pobres. Un “gasto inútil”, según él. 6 meses después para ayudar a los rufianes de Wall Street, nada le parecía suficiente. Es el mundo al revés: el socialismo para los ricos y el capitalismo salvaje para los demás.

Siete decisiones urgentes

Cambiar de modelo energético sin modificar el modelo económico liberal sólo servirá para desplazar los problemas ecológicos. Sin resolverlos. A riesgo de agravarlos. Para salvar al planeta, resulta imperativo imponer a todos los poderosos de este mundo la adopción de al menos siete medidas capitales: 1) un programa internacional a favor de las energías renovables centrado en el acceso a la energía en los países del Sur; 2) decisiones a favor del acceso al agua y su saneamiento en vistas a reducir a la mitad, de aquí a 2015, el número de personas privadas de este recurso vital que es un bien común de la humanidad;3) leyes para proteger las selvas, como prevé la convención sobre la biodiversidad adoptada en Río en 1993. 4) resoluciones para poner en funcionamiento un marco jurídico que instituya la responsabilidad ecológica de las empresas y reafirme el principio de precaución como previo a toda actividad comercial; 5) iniciativas para subordinar las reglas de la OMC a los principios de las Naciones Unidas para la protección de los ecosistemas y a las normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT); 6) reglamentos para exigir a los países desarrollados que se comprometan a dedicar un máximo de 0’7% de su riqueza a la ayuda pública y al desarrollo; y 7) recomendaciones para la supresión de la deuda a los países pobres.

Al destruir el mundo natural, los hombres volvieron la Tierra menos habitable. Hay que intentar invertir las tendencias que pueden conducir fatalmente a la catástrofe ecológica integral. Un desafío crucial que hay que ganar, porque si no, el propio género humano estará amenazado con la extinción.

El contexto sería propicio, pues, para un cambio de modelo energético, que las industrias del Norte parecen haber percibido primero, y que, con la perspectiva de formidables ganancias, promete desencadenar un nuevo ciclo económico, el de la economía verde.

Pero, ¿realmente logrará salir triunfante el medio ambiente? No es seguro, porque ya se anuncia la construcción de cientos de nuevas centrales nucleares, que, aunque no producen CO2, implican otros peligros no menos mortales.

La apuesta por los agrocarburantes, bien recibida en un primer momento, también comienza a mostrar efectos perversos. Primero, porque permiten –con las mejores intenciones- mantener, e incluso intensificar el nefasto modelo del auto o el camión omnipresentes, con el pretexto que los vehículos contaminarán menos. Luego, desencadenan una especulación desenfrenada por los productos alimentarios de base, como el azúcar o el maíz, que sirven para producir el etanol. Los precios del trigo y la cebada aumentaron un 70% u 80% en 2008 y los del maíz se duplicaron. El alza de la demanda mundial de agrocarburantes obliga a aumentar entre un 20% y un 30% las superficies cultivables. Lo cual es imposible, salvo que se provoquen deforestaciones extraordinarias en la Amazonia o en la cuenca del Congo.

viernes, 20 de agosto de 2010

Los 10 tabúes políticos más temidos


¿Qué político se atreve hoy en día a cuestionar la amenaza del cambio climático o su lugar privilegiado en la agenda política mundial? ¿Alguno defiende sin tapujos ni medias palabras la energía nuclear? ¿Quién osa revocar ahora la paridad en las listas electorales? ¿Alguien propondría cambiar la legislación de la violencia de género, para eliminar la desventaja del hombre maltratado? ¿Por qué ningún político da detalles sobre cómo debe ser la reforma laboral en España? ¿Se imagina a alguien en Aragón defendiendo por solidaridad con las regiones secas el trasvase del Ebro? ¿Por qué molesta tanto al PSOE hablar de la sucesión de Zapatero? ¿Nadie en el PP critica la Fiesta Nacional?

Los tabúes crecen como hongos en la política, marcan los límites de los discursos como alambradas electrificadas que se miran con terror. Cada partido tiene los suyos propios y hace malabarismos con sus mensajes para sortearlos y ser siempre, por encima de todo, políticamente correcto. El debate sobre la energía nuclear, y el circo montado por los partidos en torno al nuevo depósito de residuos, son el mejor ejemplo.

El número de ayuntamientos que reclaman el cementerio para su comarca se ha multiplicado, pero los partidos y sus dirigentes se han apresurado a desautorizarlos. Todos lo rechazan, pese a que el Congreso aprobó una resolución en 2004 en apoyo a la construcción del depósito. José Montilla y Artur Mas dieron el «sí» a Ascó en 2008, según el alcalde, y ahora, en pleno debate público, son los primeros detractores. Mariano Rajoy pide a José Luis Rodríguez Zapatero que explique con claridad su postura sobre la energía nuclear, mientras su propuesta consiste sólo en «abrir un debate serio». El jefe del Gobierno se limita a afirmar que ayudará a todos, a los que están a favor y a los que están en contra.

Apoyar la energía nuclear en público no es políticamente correcto. El experto en comunicación política Daniel Ureña explica que el exceso de corrección política tiene que ver «con el miedo de los partidos a comprometerse demasiado con asuntos espinosos». Un apoyo claro y nítido a la energía nuclear podría irritar a propios y extraños, y por eso se miden las palabras y se propone «abrir debates», hasta comprobar de qué lado se inclina la balanza de la opinión pública.

Los políticos temen ante todo ser minoría, quedarse aislados y enfrentados a la opinión mayoritaria. Le ocurrió a José María Aznar con la guerra de Irak y le ocurrió a José Luis Rodríguez Zapatero cuando se empeñó en negar la crisis económica. Ambos quedaron aislados y sufrieron un fuerte desgaste. José Luis Sanchís, decano de los consultores políticos, advierte que se trata de temas polémicos, por encima de ideologías, que pueden cambiar el voto.
Cuando un político observa que su posición pierde terreno, se muestra inseguro y menos propenso a opinar abiertamente, mientras la posición dominante se refuerza. Es la espiral del silencio, la teoría política que formuló Elisabeth Noelle-Neumann. Sólo políticos de la talla de Nicolas Sarkozy tienen capacidad de plantar cara a la corrección política y cuestionar, por ejemplo, las virtudes del Mayo del 68, sin miedo a quedar aislado. Ellos arrastran a la opinión. Para eso hay que tener madera de líder.

Hay que abrir un debate
El PP ha introducido la cadena perpetua revisable en el debate político, pero lo ha hecho con pies de plomo. Así se ha expresado su secretaria general: «El PP está a favor de abrir un debate sobre la cadena perpetua». Y Rajoy añade: «No hay que tener miedo a abrir un debate». De nuevo quieren «debatir», sin pronunciarse con claridad. Para el PSOE, la cadena perpetua es tabú, pues supone el fracaso de sus teorías sobre el sentido de las condenas a los presos.

Con la reforma laboral ha ocurrido algo parecido. En plena crisis, Rajoy planteó la necesidad de acometerla. Palabras prohibidas para el PSOE, que acusó al PP de querer el despido libre. Durante meses la reforma laboral fue tabú para la izquierda: ni siquiera se planteaba. Pero las cifras escandalosas del paro obligaron a Zapatero a asumir que tenía que actuar.

Narciso Michavila, director de Gabinete de Análisis Demoscópico (GAD) y experto en análisis electorales, sostiene que «marcar la agenda de los temas de debate es esencial en la contienda electoral». Cada partido busca los suyos, pero «el candidato debe estar dispuesto a presentar batalla en las cuestiones donde su contrincante esté fuerte, porque por ahí le van a atacar». Michavila afirma que «la forma en la que un líder político afronta los problemas es para el elector más importante que su posición ante cada problema».

En la última campaña, Rajoy se atrevió a «tocar» el cambio climático, para desdramatizarlo, con una alusión a su primo científico. Fue una batalla perdida, por la forma y por situarse frente a una mayoría social consolidada.

Uno de los tabúes más robustos de los últimos años tiene que ver con las pensiones. A ningún político en España se le ocurriría proponer un recorte del sistema. Hasta ahora. El Gobierno ha defendido retrasar la edad de jubilación a los 67 años, una medida impopular, que no es la única adoptada por el PSOE: aprobó la subida de impuestos. Antonio Sola, consultor político de prestigio internacional, sostiene que hay un punto de no retorno en el que los gobiernos deben tomar decisiones a pesar de su coste político. Los hechos se imponen -la crisis y el paro, y en este caso la demografía, como se ha encargado de mostrar el Gobierno- y hay que reaccionar. Ahí es donde se ve la madera de un líder: «Tiene que ser un político valiente, capaz de mover a la masa crítica adonde él quiere, persuadirla con argumentos de que su propuesta es necesaria. Ahí se ve el liderazgo de un político», comenta. Y en estos debates va a ser donde se librará la mayor batalla por el liderazgo social y de la opinión pública entre Zapatero y Rajoy.

Políticamente incorrecto
1. Energía nuclear. En política es difícil encontrar a alguien que apoye abiertamente el uso de centrales nucleares. El PP quiere «abrir un debate» y mantener las ya existentes.
2. Cadena perpetua. Es uno de los mayores «tabúes» de la política española. El PP se ha asomado tímidamente, al pedir otro debate sobre la cadena perpetua «revisable». El PSOE ni se lo plantea.
3. Reforma laboral. Palabras prohibidas para el PSOE en los últimos años, hasta ahora, cuando los datos del paro han obligado al Gobierno a reaccionar. El PP la defiende, pero sin dar muchos detalles.
4 Pensiones. Nadie, hasta ahora, se había atrevido a proponer un recorte del sistema. Zapatero se juega buena parte de su credibilidad política si no logra convencer.
5 Cambio climático. La nueva «religión» laica. Quien lo cuestiona es tachado de «hereje». Rajoy se atrevió en campaña electoral, pero se equivocó en la forma.
6 La paridad. Lo políticamente correcto llevado al extremo. Su crítica ya es tabú. Está por descubrir el político que se atreva a proponer acabar con la paridad en las listas electorales.
7. La guerra de Afganistán. Tabú para el PSOE, que lo llama misión de paz, pero jamás guerra, porque ellos son pacifistas. El PP tiene su propia prohibición: hablar de la guerra de Irak.
8 El aborto.Los partidos están a favor o en contra de la reforma de la ley, pero nadie defiende públicamente sanciones a la mujer que acabe con la vida de su hijo no nacido. Es tabú.
9 El agua. Para hablar de agua en España siempre hay que pensar primero en qué región se encuentra uno. En algunas comunidades hablar de trasvase tiene riesgos.
10. Estado de las Autonomías y nacionalismos. Las comunidades son muy buenas por naturaleza. Prohibido criticar el sistema territorial.
11. La Eutanasía. Falta el tabú más polemico, incluso a nivel mundial: La EUTANASIA, no sólo para los casos de tetraplejia, respetando la decisión del enfermo, sino en situaciones tan polémicas como qué hacer las personas, que cada vez vivimos más solas, por elección o por circunstancias de la vida, cuando tengamos una edad en la que no haya quién nos cuide y no podamos valernos por nosotros mismos. ¿Dónde está nuestra libertad? Ya se han emitido en TV programas sobre el turismo a clínicas veterinarias de México para conseguir el pentobarbital sódico. ¿Por qué no proporcionarlo con normalidad, respetando a quienes no deseen la eutanasia y a quienes la deseen? La vida es propiedad de cada cual en particular, respetando las creencias de cada persona.

Y mientras el ojo clínico de Mariano Rajoy para la ejemplaridad pública quedó ayer nuevamente demostrado. La Fiscalía Anticorrupción remitió al juzgado el escrito de calificación en el que pide para Carlos Fabra tantos años de cárcel como los que lleva presidiendo la Diputación de Castellón. Es decir, 15 años, los mismos que el fiscal solicita de inhabilitación, además de una multa de 2,3 millones de euros.

Rajoy calificó a Fabra de “ciudadano ejemplar” y la acusación lo considera autor de los delitos de tráfico de influencias, cohecho continuado y fraude fiscal. Como se recordará, Rajoy también definió a Jaume Matas como “un ejemplo”, “una gran persona”… y proclamó su intención de “hacer en España lo que Jaume hizo en Baleares”. Seguro que Rajoy no quiere someter a España al saqueo que Matas organizó en Mallorca.

Por supuesto que cualquiera puede equivocarse de amigos, incluso ser tan ingenuo que no le provoquen sospechas las compras de palacios, de yates o de joyas de oro macizo con un sueldo público. Hasta cabe ser tan crédulo que no se extrañe de que a alguien le toque el Gordo de la Lotería todos los años impares. Pero la ingenuidad (al menos la de los ciudadanos) tiene un límite, como lo tiene el abuso político del derecho a la presunción de inocencia. La Justicia deberá conseguir que Fabra devuelva lo que al parecer robó a los contribuyentes. La ética exige que Rajoy lo obligue a dimitir y a darse de baja en el PP. Por ejemplo.


miércoles, 4 de agosto de 2010

4 de agosto



Cómo describir la pena si cada palabra enlaza a un recuerdo. Un recuerdo de felicidad extrema, de sueño cumplido y cumpliéndose; parajes extraños de paradísiaca belleza, en que la soledad era un lejano problema, o una solución intempestiva. Allí donde cada noche compruebo si sigues alojada en mi corazón, perenne en mi mente. Dibujas mi sonrisa y al momento la borras con mis lágrimas como aliadas.

Ahora que las fechas y los números no son aliados, y me acuchillan a deshoras. Ahora que el tiempo me confirma que no cura nada, que agrava heridas que dejan de molestar cuando infestas han muerto por costumbre. Ahora que sólo quiero llorar y no puedo hacerlo, ahogado en cuatro muros y en un aire yermo sin tu fragancia. Ese silencio me mata, no volver a sentir tu risa es un suicidio. Hoy que soy sentido del vacio, ausente de metas, no me quedan ni principios ni pasiones. Durante horas el papel ha estado muerto, agonizando en las tentativas de poesía y desafección. Mañana cuando recuerde tu despertar, el primero y especial, cuando añore todos, cuando sienta que se me han escapado entre los dedos, esos dedos perteneceran a manos incapaces de enjuagar el lloro de mis ojos.

Me ahogo con un vacío en el pecho díficil de llenar. Mis manos palpan a oscuras y no encuentran nada. Sólo existe el lamento que sube por la garganta, que empapa mi boca, antaño llena de tus placeres, ávida por hacerte feliz. Las fuerzas se han quedado en el camino, exhausto no encuentro motivos, la esperanza fue lapidada y enterrada; no se la espera, fue una cabrona mentirosa. Deshidratado, sin más llanto que empape la almohada me giro para intentar respirar, para tratar de vencer el sueño en ese momento. Cerrar los ojos es lo más cercano a amarte que tengo. Es imposible querer seguir hacia adelante, cuando mi guía y compañera, sueño de amistad, de amor y de vida, decidió extraviarse.

En este bosque solitario y oscuro no tengo miedo. Lo conozco, lo anduve y llegue a ti, te encontre entre las malezas secas. Es la tristeza hecha palabra y música. Relato trágico, melodía cadenciosa... inalterables, perpetuos; sin más ánimo que el pasar de los días, soñar con encontrar tu vida, y por ende la mía, ya suena a escalada inaccesible. Rendirse no es la solución, pero no hay otra señal más que la segura confirmación que lo tenemos todo. Estas lágrimas que algún tiempo fueron esquivas, huelguistas y ausentes por el amparo del rechazo y el intento de un caminar firme... ahora se derraman, mojan el papel, difuminan el azul del bolígrafo... quedan estelas en blanco del amor que siento, de la tristeza por no tenerte, por haberte perdido. Te quiero.