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miércoles, 2 de septiembre de 2026

Inicio del curso político para los ciudadanos y ciudadanas


 

Arranca en estas fechas el curso político 2026-2027 en España que acabará con las elecciones generales en julio del año que viene. Con ellas se cierra la XV Legislatura de la democracia del reino de España tras la transición española que siguió a la dictadura franquista.

A estas elecciones generales o de ámbito nacional -a las Cortes Generales, es decir Congreso de los Diputados y Senado-, le anticiparán en un par de meses las elecciones municipales y autonómicas en varias de las autonomías del Estado. Por importancia Madrid, Comunitat Valenciana, Canarias, Baleares, Murcia, Asturias, Cantabria, La Rioja y Castilla La Mancha también pondrán en liza a sus representantes y con ellos a sus gobiernos, por lo que prácticamente la mitad del estado estará llamada a las urnas hasta en 3 ocasiones en uno o dos meses.

Por lo tanto, este curso político se antoja decisivo en el futuro del estado. A saber, si España se suma a la ola reaccionaria que asalta los gobiernos democráticos en buena parte del globo, esencialmente en el hemisferio Occidental (Estados Unidos y América Latina), así como también muchas de las naciones europeas. O si por el contrario, España se mantiene como un dique de la democracia liberal frente a un mayor autoritarismo y al dominio de los marcos de discusión, o mejor dicho de abuso, que la extrema derecha está logrando imponer.

Anticipar los resultados electorales a prácticamente un año vista es un ejercicio inútil y condenado al fracaso. Más si cabe en un caso como España, con una alta política volátil en extremo, muy condicionada a los estados de opinión inducidos desde arriba (habitualmente por la prensa escrita en Madrid y las direcciones empresariales, de los grandes bancos y de los partidos del bipartidismo; ahora dispersada a través de las redes sociales y los personajes que pululan alrededor) y en el que el hartazgo de los votantes tradicionales de la izquierda determinan tanto el voto. Si estos no votan uniendo en unas pocas papeletas el sentir de opiniones y voluntades diversas en torno al feminismo, las cuestiones identitarias o de clase, y las sensibilidades hacia temas tan trascendentes en este momento como la situación de la vivienda, la protección del medio ambiente o la posición internacional y geoestratégica en defensa de los derechos humanos y el anti-fascismo, la victoria para la derecha estará más cerca, porque estos últimos consiguen aunar sus votos sin discrepancia ni casi ausencias.

El ciclo de elecciones autonómicas de esta primavera ha reforzado una tendencia hacia fortalecer los gobiernos de la extrema derecha en coalición entre PP y Vox, y a castigar a los partidos en el gobierno central, en especial al PSOE al que se le presenta una crisis profunda en regiones que tradicionalmente habían votado socialista como puedan ser Andalucía, Extremadura o Aragón. Sin embargo, estos resultados no han tenido la amplitud que buscaba la dirección nacional del PP, sino más bien han demostrado su propia debilidad al tener que volver a ceder y por un margen bastante mayor a los postulados ultras de Vox, lo que a su vez, imposibilita a menos de momento, cualquier acercamiento entre las derechas nacionalistas y burguesas vascas y catalanas, con lo cual o asaltan el umbral de escaños de la mayoría absoluta sin contar con Euskadi o Cataluña, o el período que se abrirá será el de nuevo gobierno de coalición liderado por Pedro Sánchez.

Y es que en la capacidad de resistencia de Sánchez y en el papel central y vertebrador que el PSOE tiene entre las diversas sensibilidades en la política española radica el principal argumento que pueda tener una victoria de la España progresista -con notorios matices-, ante la avalancha ultra a la que, no olvidemos, mantiene y potencia la ola reaccionaria internacional de un capitalismo depredador y oligarca.

Desde luego el gobierno central tiene un desgaste colosal. Son 8 años desde que Pedro Sánchez asumió el poder y se convirtió en Presidente del Gobierno (el segundo más largo en duración de la democracia española). Ocho años de un ataque que no cesa. Que tiene un fuerte carácter personal hacia la deshumanización del personaje y de su familia. Que ha surgido desde la oposición, desde los medios de los emporios mediáticos de la derecha (incluidos los pseudo-medios patrocinados por estos emporios y financiados por las autonomías del PP), y con furibundos ataques de la justicia y los mandos anticorrupción policiales que ahondan en un cada vez mayor desprestigio de estas instituciones entre el pueblo. Y sí, también del goteo de casos de corrupción en torno al PSOE, a su figura o a la de Zapatero que han provocado un desgaste colosal y puesto en solfa la superioridad moral de la izquierda y la propia coherencia y legitimidad de los altos cargos del PSOE. Sean ciertos o no, sean manipulaciones, bulos o campañas orquestadas desde la oposición y de los enemigos internos y externos a la democracia y a un tibio reparto de la riqueza.

Tampoco se debe de olvidar en el período de análisis y reflexión durante este año, la situación de las fuerzas políticas y sociales de la izquierda. Partidos, sindicatos, organizaciones, asocaciones, colectivos y las consiguientes confluencias entre todos estos agentes deben ser puestos a consideración.

Pero lo cierto es que todo este descrédito, que queda por ver si se debe a unas causas concretas verídicas, y no a campañas orquestadas de “el que pueda hacer que haga” (el miserable de Aznar dixit) no ha acabado de abrir las puertas de la Moncloa a esta ola reaccionaria. Hay varias causas:

Una de las primeras es el propio fantochismo y la incapacidad absoluta, moral, política, comunicativa y funcional de quienes aspiran a gobernar el país. Feijoo y Abascal no son más que unos mamarrachos. Unos títeres que responden a las órdenes de los que mandan, y sus silencios y sus palabras dejan a la altura del betún el interés nacional. Sistemáticamente. Y eso, no es favorable para ganar unas elecciones por mucho dinero e interés que se ponga.

Las incongruencias, la inconsistencia mental y discursiva, las fotos con un narco, las asociaciones con ultras que insultan y menosprecian a una España, que aunque se empeñen, ya no es una única, centralizada y gloriosa, impiden, de momento, aunar la suma de apoyos electorales que requieren. Eso si, están cerca. Y además, no se debe olvidar que esta España también es esa Españistan de corrupción y chiringuito. Que no se pierda en perspectiva.

Pero también el gobierno de coalición ha hecho sus cosas buenas. Los datos macro-económicos son excelentes. El proceso de diálogo y Amnistía con Catalunya ha permitido cierta reconciliación entre Catalunya y España, con una normalización que ha rebajado en varios tonos la crispación que el tema identitario provoca entre los españoles. De hecho, sabedores de que este tema ya no funciona, ha quedado desactivado, las derechas apenas lo mencionan, y lo dejan todo a las negociaciones subterráneas que entre derechas burguesas y parasitarias estén llevándose a cabo. Y otro éxito incontestable del actual gobierno que desmorona el argumentario de la derecha en torno a la cohesión territorial está en el fin de los controles fronterizos en Gibraltar.

Y por supuesto, Pedro Sánchez y todo el gobierno han adquirido una notoria trascendencia internacional por su oposición a esta ola reaccionaria que representan personajes como Trump o Netanyahu, con especial énfasis en el genocidio del pueblo palestino. También no ha habido dudas en abrir conflictos diplomáticos con Italia o Dinamarca por las cuestiones migratorias. De hecho, la propia regularización de inmigrantes (más allá de que se abran las puertas a cientos de miles de ciudadanos latinoamericanos no muy proclives a votar izquierda, digámoslo así) no supone ni "una teoría de reemplazo", ni "un efecto llamada", sino que ha ayudado a mejorar las perspectivas económicas y salariales, al fortalecer los escudos sociales así como la hucha de la pensiones. Más allá estará por ver si la política y la sociedad española son capaces de tejer redes de colaboración y asimilación ante una composición demográfica mucho más diversa.

Evidentemente la labor de gobierno también es censurable en muchos temas. En materia laboral estos 8 años se han mejorado las condiciones empezando por una mejor equiparación entre los salarios mínimos españoles con los europeos. Sin embargo, seguimos lejos en las políticas de racionalización de horarios, reducciones de jornadas, mucha mayor beligerancia en torno a la seguridad laboral y los accidentes y enfermedades profesionales, y mejoras de la movilidad y la vida diaria de las clases trabajadoras.

El terrorismo machista sigue ejerciendo su violencia silenciosa con el beneplácito de unas derechas fascistas y machistas que componen todo ello una lacra social. Ha habido fallos en la protección policial y judicial a las mujeres y esto no se debe tolerar. Tampoco se pueden olvidar las polémicas con los socios de gobierno en torno al tema de la dignidad de la mujer y la igualdad entre géneros, pero es preciso recordar quienes amparan la desigualdad, la atacan y pretenden volver a un mundo talibán de dominio abosluto del hombre sobre la mujer. No lo olviden.

Por otro lado, el gasto militar ha seguido creciendo en un contexto de mayor volatidad internacional. Las guerras en Ucrania, Oriente Próximo, Irán y la situación en África han avalado estos impulsos militaristas que además, no discuten la permanencia en la OTAN, mientras sus aliados en el gobierno, y buena parte de la sociedad, está ya cansada y dispuesta a debatir sinceramente sobre la OTAN, la política de bloques y si esto es una estrategia de defensa como se presenta, o en realidad es un sistema de ataque propiciado por la ideología neoliberal y consolidación del imperialismo estadounidense con la complicidad de los países europeos.

Y por supuesto, la vivienda es el principal problema del estado sin atisbo de acuerdos entre las diversas partes y que sigue castigando inter-generacionalmente a las clases trabajadoras. Estas imposibilidades de acuerdo motivadas en buena parte por la cainita actitud de las derechas patrias impiden acuerdos de Estado en otras materias que por ejemplo permitan la defensa de los bienes públicos, en especial la educación y la sanidad (ambas con conflictos laborales y profesionales muy intensos y lejos de solucionar en la maraña de administraciones y competencias), o el más que recurrente e imprescindible Pacto contra el Cambio Climático y en defensa del medio ambiente y el patrimonio natural. De hecho, agosto tuvo la nefasta noticia de la prórroga de la central nuclear de Almaraz. Tampoco es positivo para el gobierno su poca implicación en la defensa de las libertades civiles, y en especial, la de pensamiento, opinión y prensa cuando estas voces han sido atacadas por la ultra derecha y no han encontrado ni la solidaridad, y ni mucho menos, la respuesta enérgica en su defensa por parte del Gobierno. No han hecho nada, y parece que la inacción ha favorecido un abuso creciente de brutalidad policial y la sensación de impunidad, para que las policías ejerzan su labor conforme a un estado de derecho democrático, y sin embargo, ahí los tenemos afianzando a la ultra derecha, anticipando un estado policial. La Ley Mordaza sigue vigente y tampoco en materia de memoria democrática se han dado todos los pasos imprescindibles. Pero aún queda otro factor que no puede pasarse por alto.

En la gestión de las múltiples y concatenadas emergencias que el gobierno de la nación ha tenido que afrontar en estos años radica otra potencia de movilización electoral que el PSOE y sus socios pueden y deben activar. Mientras que la gestión de la pandemia de covid, la situación en el Hierro tras la erupción volcánica de 2021, la de la DANA en Valencia tanto antes, como durante y después de la tragedia, el asalto de la frontera en Ceuta y las subsiguientes crisis migratoria y humanitaria (el episodio de emergencia nacional peor tratado y todavía no resuleto por el gobierno central en estos años), o los episodios de incendios forestales masivos han demostrado la incapacidad absoluta de los mandos políticos de la derecha, así como lo nefasta que resulta su ideología inmoral y reaccionaria con una estrategia de bajadas de impuestos, recortes en servicios públicos (sanitarios, educativos y sí también en emergencias) y asignación de presupuestos en chiringuitos de la derecha (como símbolo el taurino), ha sido el gobierno central los que han tenido que asumir el mando y dotar de eficacia a la respuesta institucional y administrativa que todas estas emergencias han ido reclamando. Aún con matices, críticas y propuestas para mejorar estas respuestas, el ciudadano debe extraer sus propias conclusiones y comparar cómo se ha sentido ante una catastrofe natural o humana cuando gobiernan unos u otros. Y la principal, es que mientras el gobierno central muestra capacidad resolutiva, implicación y voluntad de acuerdos y trabajo común por solucionar los problemas, la derecha regiendo administraciones o desde la oposición, solo se limita a poner palos en las ruedas, a mostrar su inoperancia y su sinvergoncería en vender el patrimonio de todos, y otras veces a tapar su incapacidad atacando a quien ha venido a salvarles el culo.

De hecho, en cuanto a las elecciones autonómicas y municipales en el horizonte es muy importante que el electorado analice y saque sus propias conclusiones para hacerse valer y defenderse de las agresiones que el capital perpetra con el consentimiento, cuando no, el enérgico apoyo de casi todos los ayuntamientos y autonomías que están en manos de la derecha.

No hay gran ciudad del estado español, ni área regional, que no estén siendo pasto de la degradación del entorno natural y de la propia convivencia. El turismo desatado, auspiciado por la economía del pelotazo ha convertido cualquier espacio en un lugar y un momento sobre el que extraer la riqueza económica denigrando los derechos y el bienestar de los habitantes, y de hecho convirtiéndolos en ciudadanos de tercera, totalmente prescindibles si a la ciudad (o al pueblo, o a la playa, o a la montaña) llegan turistas con dinero en el bolsillo. Especialmente si pensamos en ciudades como Málaga, Valencia, los archipiélagos, Galicia, y por supuesto, y dominando el debate público, Barcelona y Madrid.

Por lo tanto, todos estos ayuntamientos y los gobiernos regionales que caducan mandato en 8 meses deben ser puestos bajo el análisis racional, la crítica constructiva y la reflexión sobre qué modelo de sociedad queremos para nuestros municipios y autonomías.

Temas decisivos como las políticas de vivienda, de movilidad, de protección del medio ambiente y tratamiento de los residuos, de gestión de los espacios, los recursos naturales (especialmente el agua potable) y de las emergencias, las políticas públicas de empresa y sectores productivos (qué y cómo se produce en cada espacio), la defensa de los ciudadanos en su rol de consumidor o de vecinos de un lugar, la protección del patrimonio y de la cultura, entre otras, son políticas traspasadas a las Comunidades Autónomas y a los Ayuntamientos y sus organismos derivados (diputaciones, consejos comarcales, consejos insulares, mancomunidades, etc.) y son quienes las deben de ejercer para beneficio del pueblo. Es el momento de exigir una política municipal y autonómica centradas en el bien común.

Sería inabordable para mi hablar qué retos particulares tienen que afrontar cada una de estas autonomías y la miriada de ayuntamientos que serán elegidos en mayo de 2027. Además, convendría hacerlo con un mayor conocimiento del contexto actual y fundamentalmente, de los problemas y necesidades que van teniendo los vecinos y habitantes. Sin embargo, centrándose en los grandes temas expuestos en el párrafo anterior, y haciéndolo con un sentido público de gestión sincera y eficaz por el beneficio colectivo, buena parte de ellos podrían ir solucionándose para goce de toda la población.

Por todo esto, es un año muy importante y lo es, fundamentalmente, para las y los electores. Es la ciudadanía la que tiene ante sí una etapa trascendente de su vida y de su país. Y es sobre su acción política, simplificada en el acto de la votación donde debe ejercer su derecho y deber democráticos con una clara y sincera reflexión en el bien común y en la prosperidad del estado. Es a lo que se reduce el papel ciudadano en la democracia liberal, toda vez que se han desmontando las herramientas de conflicto colectivo y de expresión y actuación social, y que el propio sistema no iba a permitir que el pueblo, en bruto, tomará sus decisiones de acuerdo a sus necesidades, principios y posibilidades. Aún con todo, es el momento de preocuparse y de hacer los deberes que como ciudadano todos tenemos obligación y necesidad de acometer ante unas elecciones. Se trata de exigir y conseguir una información veraz, que aporte datos y que nos permita discernir el sentido de nuestras opiniones, el contraste de alternativas, el análisis de hechos, de causas y de consecuencias, y en definitiva, la decisión que hayamos de tomar. Hacerlo de forma sosegada y razonada, no dejándose llevar por impulsos, ni por los forofismos de partido sería lo ideal. Pero por desgracia, en España no funcionamos así.

viernes, 6 de marzo de 2026

La Generación Z


Puede que no lo sepas o que no te hayas dado cuenta. Quizás hayas oído algo, como un eco muy lejano, por alguna notificación random de las redes sociales, un teletipo que se ha escapado de la censura capitalista de los medios de disuasión de masas o por un comentario de algún conocido o conocida más ducho en eso de estar informado fuera del sistema. O es posible que realmente sepas de lo que estoy hablando y seas capaz -te lo agradezco mucho-, de comentar esta entrada y añadirle más datos, más contexto y si, también más periodismo.

Desde hace unos años, y ante un silencio interesado y buscado en Occidente, numerosas manifestaciones han ido salpicando multitud de países por todo el mundo. Lo que a mediados de 2021 comenzó en el sudeste asiático, se ha ido extendiendo por todo el planeta, vertebrando protestas y movimientos sociales que, aún surgiendo con diferencias temáticas por los distintos países, comparten mucho.

En primer lugar, un mismo malestar ante la falta de oportunidades que se identifica como generacional, y que es fruto no sólo de una crisis económica concreta, o de las consecuencias de la pandemia de covid-19 en 2020. Sino que se muestran como descalabros cíclicos del sistema económico capitalista, que provoca una cada vez mayor desigualdad social (y entre géneros, entre clases y entre regiones o países), y donde la corrupción y la inoperancia de los sistemas políticos vigentes son tanto causas como ingredientes que empeoran la situación.

En segundo lugar, son protagonizadas, cuando no surgidas, por grupos de jóvenes pertenecientes a la llamada Generación Z. Es decir, aquellas personas, hombres, y también mujeres, aunque dadas las características sociales y culturales de los países en donde han empezado estas movilizaciones los protagonistas son mayoritariamente masculinos, nacidas desde finales de los años 90, hasta 2010. Por lo tanto, una generación marcada por la predominancia de Internet como escenario de las relaciones sociales, y cuya inmediatez acrecenta la sensación de rapidez e insatisfacción. El paso durante la adolescencia por el trauma que supuso la pandemia de covid y los distintos confinamientos, también han marcado profundamente la madurez y expectativas de estas generaciones.

Esa falta de oportunidades y el sentimiento de pertenencia a una misma generación, acostumbrada como digo a “vivir” en las redes sociales e Internet, han tomado cuerpo en una clara posición de hartazgo ante la situación actual. No sólo se trata de la insatisfacción por las esperanzas de futuro, la perenne crisis económica, la falta de respuestas y voluntades ante el cambio climático y los efectos que provoca, la colosal y mundial crisis habitacional o crisis de vivienda que vivimos, la corrupción y un escenario global que se encuentra en la antesala a un conflicto bélico de escala mundial.

Lo más novedoso de estas protestas en comparación con las de los anteriores ciclos de rebeldía juvenil, es que la falta de alternativas tangibles, así como el deterioro continuado de las condiciones de vida y de futuro, se han hecho en oposición a una gerontocracia y un nepotismo que tiene los rostros septuagenarios (¡por lo menos!) de una ristra de dirigentes que pertenecen a lo que se conoce como generación boomer (los nacidos entre 1946 y 1965) o a la anterior, la generación silenciosa (aquella nacida en el período de entreguerras y hasta 1945). No es casualidad que todas las protestas se hayan materializado ante los escándalos gubernamentales, políticos o económicos, protagonizados por dirigentes que peinan más que canas y ostentan mandatos desde hace más de 25 años en muchos casos. El autoritarismo, cuando no directamente el totalitarismo, de muchos países choca de frente con las ansias de libertad de las nuevas generaciones abiertas al mundo como nunca lo habían estado antes. El militarismo y la represión política, con los abusos de los derechos humanos y la laminación de la democracia efectiva han sido el estado latente de muchas de las protestas de la Generación Z, y son causas directas del descontento y de la desigualdad social, política y económica contra la que se levantan.

No es casualidad revisar muchas de las élites políticas y representativas de los distintos países y ver a los mismos personajes ostentan el poder sin haber dado el testigo a las nuevas generaciones. Enclaustrados, pisoteando a los que vienen, ahogándolos y dejándolos sin poder aportar, cercionando de raíz cualquier tipo de progreso (económico, social, cultural, tecnológico, etc.), al tiempo en que se convierten en parásitos y las organizaciones que “lideran” las dejan inútiles e indefensas ante los retos del mundo actual. Por cierto, esto es lo que muchas personas de mi generación hablamos y vemos en nuestro día a día, en las empresas, en los trabajos, en las organizaciones. A veces, es verdad, los boomers no encuentran relevo. Otras las más, y por desgracia, son ellos los que se anquilosan e impiden un correcto y necesario paso de testigo.

Hasta en Occidente siguen dominado los países y domado el poder líderes que llevan diciendo lo que tenemos todos que hacer desde hace más de 25 años. Lo de Trump y Biden, pero también muchos personajes que ya pasaron su época y se siguen atreviendo a dar lecciones como nos ocurre en España con Felipe y Aznar. Pero, sobretodo en los demás países, que además tienen democracias menos consolidadas, cuando no regímenes autoritarios directamente, los mismos rostros, las mismas familias y un ecosistema general, de crisis sistémica.

Todo esto provoca, naturalmente, que las generaciones cuanto más jóvenes de manera más grave, nos sintamos decepcionados, sin ser tenidos en cuenta como agentes políticos o cívicos, y ni nuestras necesidades, ni intereses, ni propuestas sean tomadas en consideración, ni tenidas en cuenta. Nos sentimos abandonados y desgraciados, lo que lleva en buena parte, y parece más en el hemisferio Occidental, que en el Oriental, a la desafección democrática-liberal y al nuevo alzamiento del fascismo, pero que en Asia o África toma la forma de poblaciones jóvenes que quieren participar y que tienen iniciativas e ideas para llevar a cabo en eso de hacer del mundo un lugar donde vivir.

  • La lista de países y movimientos revolucionarios juveniles tuvieron un primer conato en Myanmar en 2021 como respuesta a un golpe de estado militar, que amenazaba con romper las escasas medidas democráticas y progresistas que tenía la ex colonia francesa.

  • Rápidamente, se extendieron a Tailandia o Sri Lanka. En Irán a mediados de 2021 apareció una nueva oleada que tuvo el símbolo de Mahsa Amini, una joven de origen kurdo, que murió asesinada y torturada por la policía religiosa islámica por no llevar el hiyab “correctamente”. Las protestas se extendieron por todo el país y con ellas, la represión y la violencia del estado teocrático.

  • También Pakistán tuvo una oleada de protestas, así como Corea del Sur, donde el golpe de estado perpetrado por el presidente trataba de limitar la democracia en aras de un gobierno autoritario con fuerte presencia militar, en el contexto de una crisis económica gravísima, las amenazas del hermano del Norte y un sistema cultural-social perverso.

  • El siguiente episodio, y quizás donde el movimiento ha tomado sus símbolos y mayor impulso, fue en Bangladesh, que terminaron en la Revolución de Julio (de 2024) como una serie de protestas juveniles y universitarias ante el incremento de un mayor autoritarismo en el país y de las masacres que sucedieron a la primera oleada de protestas en junio.

  • Nepal fue el punto de inflexión. Allí los jóvenes de la Generación Z tomaron partido para protestar contra el bloqueo de las redes sociales determinado por el gobierno del partido comunista nepalí. La brutalidad de la respuesta gubernamental se saldó con varias decenas de muertos, lo que unido a la corrupción y el autoritarismo, llevó a los jóvenes a asaltar diversos centros de poder, incluidas las residencias del gabinete e incendiando el parlamento. El sistema cayó y está a la espera de unas próximas elecciones democráticas que deberán dotar al país de una nueva constitución. El tiempo dirá si este cambio es tan productivo y espontáneo como quiero creer.

  • Las protestas saltaron a África. Nigeria, Kenia y Mozambique vieron movimientos juveniles que protestaban por la falta de porvenir, la perversión de la democracia, la corrupción y el nepotismo, así como la insoportable desigualdad económica.

  • Marruecos ha sido un punto importante, donde las protestas contra la dictadura monárquica de Mohamed VI han venido a reclamar mayor democracia, mayor futuro económico para una población mayoritariamente joven y condenada a emigrar al Norte. El catalizador fue la noticia de la altísima mortalidad femenina en los paritorios marroquíes fruto de la intrínseca corrupción del régimen, así de su nulo respeto por los derechos humanos y de la mujer, y el sobre-coste de las instalaciones del futuro Mundial de Fútbol que buscan blanquear al régimen, que provoca la falta de recursos en los servicios sociales del país.

  • También en América Latina ha habido brotes de esta serie de protestas revolucionarias en República Dominicana por protestas por la corrupción y los pucherazos electorales. O en Perú, donde el golpe de estado de 2021 que sacó el presidente democrático Pedro Castillo, ha derivado en una sucesión de presidentes y una inestabilidad política y económica notable. También Colombia, Chile o ya Argentina, donde la gestión fascista y liberticida de Milei viene siendo contestada con manifestaciones y huelgas. Punto importante fue Puerto Rico en 2024 donde las injerencias norteamericanas amenazan la coexistencia del país como estado libre.

  • Y Europa no podía quedar atrás. Primero las protestas en los Balcanes: Bulgaria, Serbia, Grecia, en ambos casos por la corrupta e inmoral gestión de sendos accidentes ferroviarios. También en Hungría. O en Macedonia del Norte tras el incendio de una discoteca. Y en Georgia, dónde el gobierno pro-ruso se ve cuestionado por una oleada popular que proclama una mayor democracia, un acercamiento a la UE y una mejora general de las condiciones de vida. No puede tampoco obviarse Francia, donde las protestas el pasado septiembre, tomaron forma en una huelga general, el movimiento Bloquons tout (bloqueemos todo), de indudable éxito, convocada a través de las redes sociales y donde tomaba parte muy importante el llamamiento a cesar todo consumsimo.

  • Y otros muchos más países y lugares como Filipinas, Malasya, Timor Oriental, Maldivas, Madagascar, Paraguay, Italia, Suiza, San Marino, Bolivia, Camerún, Tanzania, Uganda, México, de nuevo en Irán, está vez por el incremento del costo de la vida y la falta de democracia, y que ha derivado de aquella manera, en lo que está pasando actualmente.

Internet y las redes sociales, han sido el lugar donde se han alumbrado las protestas y el movimiento, que desde lo nacional o regional, ha derivado en una protesta global. En Internet se han puesto de acuerdo problemas y agendas. Se han organizado quedadas y coordinado protestas, así como se han dado noticias sobre la represión y las salidas políticas y mediáticas que cada contexto exigía. Y por supuesto, ha traído una interconexión entre diversos grupos de jóvenes de muchos países que identifican los mismos problemas y las mismas necesarias soluciones.

Si hace 15 años fue facebook, y sobretodo twitter, el arma que encendió el movimiento del 15M y Occupy Wall Street, ahora han sido Telegram, TikTok y la plataforma de mensajería en entornos de juegos online, Discord. En todos los casos las protestas y movimientos han sido pacíficos, y sólo ante el silencio, cuando no la opresión de los regímenes en el poder, es cuando las protestas han ido a más, respondiendo con disturbios y violencia, a la violencia de las fuerzas gubernamentales.

Sin duda, es bienvenido y bien necesario esta activación global, generacional y aspiracional por hacer del mundo un lugar mejor. Acabar con las crisis capitalistas, revertir o si como parece ya no es posible, aminorar en la medida de lo posible las consecuencias del cambio climático. Terminar con la desigualdad social, con el sufrimiento humano. Garantizar los derechos humanos y la vida en dignidad. Eliminar la corrupción, la censura, la represión y el autoritarismo. Avanzar en la igualdad entre géneros, entre razas y etnias, entre clases. Derrumbar desde abajo desde las poblaciones civiles (más cuando las generaciones jóvenes se supone serán “enviadas” a la picadora de carne que es la guerra) los conflictos internacionales y mundiales, la deriva al fascismo y a la violencia y al confrontación armada como única salida a la disputa. Acabar ya de una vez con la industria militar, y su gigantesco peso. Cerrar para siempre la amenaza a la extinción nuclear.

Todo esto, y mucho más, se tiene que hacer con activación política, cívica y social. Con un músculo contestatario fuerte, que precisa de estar informado y fortalecido por redes de apoyo mutuo, que por supuesto, no deben estar cerradas a otras personas, de otras generaciones, razas o clases. No. Al contrario, somos más fuertes cuanto más mejor, y cuando aprovechamos y nos enriquecemos de la experiencia de unos y de la fortaleza y rebeldía de otros.

La bandera de El Jolly Roger de los Piratas de Sombrero de Paja de la serie de manga One Piece se ha convertido en el símbolo de toda esta serie de protestas. También aparecen referencias a otras sagas como Los Juegos del Hambre o Harry Potter. Son manifestaciones culturales apropiadas a las generaciones más jóvenes. Símbolos naturales de identidad y pertenencia. Si los ves, no tengas miedo. Infórmate. Súmate y participa. Lo que se está dirimiendo en todo el mundo es mucho más allá que el acceso a las redes sociales. De hecho, hay que recordar que la génesis del 15M, no fueron las protestas de la llamada Primavera Árabe, sino la intención del gobierno socialista de imponer la Ley Sinde para acabar con la compartición de archivos peer-to-peer y el internet “gratuito”. De ahí se engranó una activación política que pretendía cambiar lo necesario para hacer del mundo, y de España, un lugar mejor.

Existe un clamor popular y social por un nuevo rumbo en el mundo. Probablemente ya no esté ligado a las ideologías de clase, pero si que es la protesta de unas generaciones que han sufrido las consecuencias de un sistema fallido: el neoliberalismo. Pobreza, desigualdad, privatizaciones, colapso de los estados de bienestar, derrumbe de las certezas de igualdad y libertad que alentaban el progreso generacional (lo de vivir peor que nuestros padres), frenazo a los planes de vida, incomprensión, hartazgo,… crisis económicas, crisis de valores, crisis ambientales… derechos humanos pisoteados, mayor autoritarismo, mayor militarismo y belicismo. Auge del fascismo.



domingo, 18 de enero de 2026

El problema de la vivienda en España: Un apropiado resumen



Decíamos antes de ayer El problema de la vivienda en España: A tener en cuenta a la hora de alquilar una vivienda 

 

Decíamos el jueves El problema de la vivienda en España: A tener en cuenta a la hora de comprar una vivienda.

Decíamos el miércoles El problema de la vivienda en España: Una perspectiva geográfica a sus ramificaciones en el Urbanismo.


Decíamos el martes El problema de la vivienda en España. Una aproximación histórica al fenómeno de la especulación inmobilaria.


y decíamos el lunes El problema de la vivienda en España.

 

 

Había dedicado varios días a preparar las entradas al blog de esta semana (enlazadas ahí arriba) con la intención de escribir y discurrir sobre la vivienda y su crisis, con algunas de sus ramificaciones a nivel socio-económico, político, geográfico y ambiental. También con un par de artículos con consejos y aspectos a tener en cuenta antes de buscar vivienda, en propiedad o en alquiler, basados en mi experiencia. Además, de juntar unas letras en torno a este último año de nuestra vida bajo una situación dantesca, así como, recapitular algunas experiencias propias y de conocidas y conocidos en torno a la vida en alquiler. Pues bien, como si pareciera que me re-programasen -no aspiro a tanto y no soy tan iluso-, la propia deriva e inmediatez cíclica de la agenda política y mediática ha proporcionado más contexto aún a la crisis de la vivienda en España, que es una parte de la crisis de la vivienda mundial que tenemos entre manos. 

En las tertulias políticas de los medios y por supuesto, en los propios partidos saben que la situación de la vivienda va a ser el factor de la vida real que va a erosionar la mayoría social por el gobierno de coalición y entregárselo a la ultra-derecha. Por eso, de vez en cuando, se lanzan medidas en política de vivienda, como hemos visto estos días con respecto a los alquileres. Pero estas propuestas lanzadas por el PSOE pecan de lo mismo de siempre: de un afán por no incordiar a los amos del cotarro, es decir, de no restar ni un ápice de rentabilidad y seguridad a la especulación financiera frente a las necesidades habitacionales y de vivienda de la gente. Sólo así se entiende que una vez más se anuncien medidas que protejan a los rentistas y sus ganancias frente a la dignidad de los alquileres. Que vuelven a ejercitar la extracción de capitales por los privilegiados castigando por segunda vez los más desfavorecidos. La tercera es cuando además se premia a los inquilinos con bonificaciones fiscales, cuando no dejan de tener dos viviendas, por lo menos. Otros muchos millones no tenemos ninguna.

Solo basta con echar un vistazo a lo que he escrito y publicado esta semana para ver que el actual gobierno “de izquierdas”, así como el propio estado liberal no atajan el problema. Ni siquiera discuten la necesidad de garantizar el escudo social que puede promover una política que tenga a la vivienda como un derecho humano y económico que permita una vida con dignidad. Por lo tanto, las medidas anunciadas profundizan en un modelo claramente fallido, ineficaz, que no cumple con el derecho constitucional de la vivienda digna, ni tampoco con la progresividad fiscal.

Se garantiza el negocio de la vivienda. El de alquileres abusivos fuera de mercado. Un mercado que no se regula ni vigila y que tiene como resultado a una minoría fagocitando los recursos y la capacidad de ahorro de las clases trabajadoras. Para ser de “izquierdas”, “socialista”, “progresista” o “comunista” como dicen desde los medios, todos de derechas, resulta que este gobierno legisla a favor de los ricos. Una nueva traición a las bases y a las clases obreras para no molestar a las élites y para seguir apostando por los marcos de discusión liberales. En vez de hablar de clases, de su intrínseca lucha, de propietarios y excluidos, es decir, de la realidad material de las cosas, nos centramos en la cuestión aspiracional, en que la gente compre una casa, y después otra, alquile o revenda la primera, y así sucesivamente. Se “vende” la idea de clases medias a las que se pertenece o aspira a, desechando la verdad del día a día de cada hogar, cada familia e incluso cada individuo. Nadie quiere ser un trabajador. Quiere ser clase media. Y la vivienda es el medio, no para vivir, sino para especular. Todos entonces creen que pueden hacer lo mismo, pero con la cada vez mayor especulación se lastran las rentas del trabajo y se lamina el ahorro de las familias. Por lo tanto, se parte de una idea falsaria y manipulada que no beneficia a la mayoría, sino que cimenta la hegemonía de los de arriba.

En este sentido, el fracaso de la socialdemocracia como opción política, y de los partidos e ideas más a la izquierda, dentro del modelo liberal se debe a que se embaucaron en este marco impuesto por la propia derecha. Sin discutir los derechos económicos como parte de los derechos humanos donde no debería caber ni una sola cesión, se han “comprado” las exigencias ultra-liberales, y lo que ayer era radical, en contra del estado o del propio sentido común en materia económica o política, hoy es lo aceptado y normalizado. La publicidad y el marketing electoral pueden presentarte como muy de izquierdas, pero si en gobierno o en oposición aceptas los marcos neoliberales y los dogmas capitalistas, no sólo estas avalando esas políticas agresivas, anti-sociales y hasta anti-patrióticas (porque van en contra de la abrumadora mayoría de la población y además despojan del sentido al estado como estructura material de la nación). Es que además favoreces que se desplace el umbral de lo tolerable hasta el punto de que un estado-mínimo (ejércitos y fuerzas del orden, judicatura y sistema de partidos) sea concebido como lo normal, mientras que la defensa de unos derechos públicos de calidad se convierta en lo radical. Sin duda, una aberración.

Evidentemente todavía hoy hay diferencias entre que te gobierne una derecha elitista, ultra, amoral y corrupta a que lo haga una pseudo-izquierda que propone reforzar derechos o que en cuestiones identitarias de igualdad o en cultura dan batalla (a parte de que sean corruptas o no), pero cuando se someten a los dictados de una ideología conservadora en aspectos de defensa o interior y neoliberales en lo económico lo que hacen es afianzar el régimen. Que las cosas no cambien independientemente de quien gobierne. Y lo que es peor, que en el tiempo medio se den por sentadas esas tropelías y ya no se cambien, ni se acepte ni la más mínima discusión. Por ejemplo, pensad en la Ley Mordaza. O en las constantes cesiones que desde el PSOE se ha hecho en materia de igualdad de género con la ley del “Sí es sólo Sí”.

Ni siquiera el hecho de haber encabezado por así decirlo la oposición al estado de las cosas internacional en cuanto al tema del Genocidio en Gaza o las presiones intolerables de la administración Trump (con el silencio y comodidad evidente de la élite europea), sirven para que a la mayoría de la ciudadanía le queden simpatías por un gobierno que se dice de izquierdas y garantista del bienestar de la gente, pero que en realidad funciona respaldando las peores políticas económicas de la derecha.

Y eso, como digo, se ha refrendado en la política de vivienda que ha perdido su valor como derecho y que es aceptado como un medio de negocio donde prima la rentabilidad y la especulación.

Frente a la lucha contra la especulación inmobiliaria que ya muchos países, no precisamente comunistas, han empezado a ejercer (Singapur, Países Bajos, Austria, Nueva Zelanda, Dinamarca, etc.), “nuestro” gobierno continua con las cesiones y favores a los propietarios que quieren hacer negocio con la vivienda. Deducciones fiscales, bonos, incentivos o llamamientos a la construcción desaforada que no van a cerrar los agujeros en los bolsillos de las clases trabajadoras, sino que sustentan el régimen de propiedad, profundizando en un mercado dual y muy diferenciado entre propietarios y no-propietarios, y que además, cumplen con el ideario neoliberal. Cualquier cosa antes que discutir el marco narrativo, llamar a las cosas por su nombre y centrarse en donde está el problema: las viviendas son para vivir con dignidad, y no activos financieros dopados por los gobiernos en seguridad y rentabilidad.

Es este modelo económico neoliberal, ultra y radical, el que ha provocado esta situación de crisis mundial con respecto al tema de la vivienda. No hay sociedad, país, región o ciudad que no tenga severos problemas a la hora de dotar de vivienda a sus poblaciones, y esto genera una serie de problemas de toda índole. Se ha ganado mucho dinero con la vivienda que ha ido a parar a determinados bolsillos, al tiempo que se ha despojado de función social a la política inmobiliaria.

Y esta situación, este contexto, no es un fallo de mercado o un problema de teoría económica. No. Se trata de un mercado capitalista funcionando de manera perfecta para sus propios intereses. Esto es, con las viviendas capturadas en mercados financieros y especulativos, como valores seguros y de alta rentabilidad, sin ningún tipo de protección social o gubernamental, desprovistas de su garantía, lo que se ha generado es un mercado donde los beneficios se privatizan y las pérdidas, cuando las hay, se pasan al conjunto de la sociedad que las paga con sus servicios sociales y derechos básicos. Y ahí, las clases trabajadoras son atracadas por segunda vez.

El anuncio de esta semana de bonificar con el 100% a los rentistas que no suban el alquiler a sus inquilinos es un insulto a los millones de personas que no tenemos una casa en propiedad y tenemos que vivir bajo esos alquileres.

¿Qué clase de sistema moral e ideológico se tiene para que haya que premiar a los que no van a especular con un bien básico? ¿Por qué entre todos tenemos que pagar (porque al fin y al cabo si se decide que unos cuantos no paguen lo que les corresponde, directa o indirectamente los pagamos el resto) los impuestos y excepciones de los demás? ¿Por qué no se lucha contra la compra-venta de viviendas y propiedades que no se utilizan para habitarlas de forma permanente? ¿Por qué no se prohíbe la especulación inmobiliaria?

Han pasado 17 años de la crisis de 2008 provocada por la avaricia descontrolada de unos pocos sobre el derecho a la vivienda. Más de 3 lustros en los que se validó un mercado loco, desregulado, que no se dejo colapsar porque “era demasiado grande para caer”. Sin embargo, los derechos básicos y sociales, la educación, la sanidad públicas de los países occidentales si se están dejando caer lastrados por los presupuestos públicos que tuvieron que “salvar” la economía, los bancos, etc., que en realidad, garantizaron con los recursos de todos, los beneficios privados y guardados de unos pocos. Por eso, después de la crisis y la recesión, los precios de la vivienda no bajaron tanto, se contuvieron, y cuando se ha ido recuperando la economía, particularmente con la intervención directa de los estados con la crisis de la covid en 2020, ha vuelto a crecer exponencialmente el precio de la vivienda, provocando de nuevo una crisis sistémica que es el mar de fondo de muchas de las crisis de toda índole que vivimos (generacionales, internacionales, mentales e individuales, económicas, sanitarias, ambientales, etc.)

Y hoy como entonces en aquel momento, vuelve a ser más que evidente que el mercado inmobiliario, la vivienda, no puede estar libre de controles y garantías. Es el momento de consolidar el derecho a la vivienda, cuando no recuperarlo y ejercerlo de manera sólida y garantista para el grueso de la población. No cometamos los mismos errores una y otra vez.

 

viernes, 16 de enero de 2026

El problema de la vivienda en España: A tener en cuenta a la hora de alquilar una vivienda



Decíamos ayer El problema de la vivienda en España: A tener en cuenta a la hora de comprar una vivienda.

Decíamos antes de ayer El problema de la vivienda en España: Una perspectiva geográfica a sus ramificaciones en el Urbanismo.


Decíamos el martes El problema de la vivienda en España. Una aproximación histórica al fenómeno de la especulación inmobilaria.


y decíamos el lunes El problema de la vivienda en España.




Si los consejos que humildemente proponía ayer a la hora de comprar una vivienda eran fruto de la experiencia, qué decir del alquiler cuando llevo ya casi veinte años viviendo de alquiler. Con varios parones, muchas mudanzas y distintas experiencias por varias provincias del estado. Así que me veo en la necesidad y la posibilidad de facilitar una serie de cuestiones a tener en cuenta ante la disyuntiva de vivir de alquiler.

La primera de todas ellas es bastante evidente y emana del hecho público y notorio de que vivir de alquiler es "tirar el dinero". Que es mucho mejor tener una propiedad e ir pagándola poco a poco, que no traspasar una cantidad de dinero mensual a un tercero por el concepto del alojamiento. Este mantra es un axioma y un lugar común instalado en el subconsciente del españistaní medio. Es fruto de muchos años del establecimiento de una política interesada en fomentar la propiedad como parte del lucrativo negocio inmobilario. Para dotarlo de dinamismo, y de paso cubrir las necesidades habitacionales del estado, desde los tiempos no tan remotos del franquismo se procuró una política inmobiliaria que hablará en términos de propiedad y que incluía un sistema crediticio favorable a la extensión de las hipotecas, garantizando los avales y los créditos. De este modo, muy resumido eso sí, el volumen de viviendas compradas por las clases trabajadoras ha ido en aumento, lo que a su vez ha facilitado al sector de la construcción mucho trabajo, y al especulativo-financiero pingües ganancias.

La transición a la democracia no cambió esta inercia y el paso a través de las burbujas y recesiones, lo que ha hecho ha sido apuntalar el discurso de que ante la necesidad humana de alojamiento, mejor comprar y tener en propiedad, que estar de inquilino. Así, y como indicó con mucho resumir, se ha desprestigiado y desposeído de función social al alquiler, en beneficio de la compra.

¿Qué quiero decir con esto? Muy sencillo: Si hoy en día se piensa que estar de alquiler es "tirar el dinero", tiene que ver con la perspectiva de seguridad a través de la propiedad. Vivir de alquiler es una posibilidad ante una emancipación o una situación concreta de emergencia o cambio, pero lo que en otros países del Norte de Europa es una posibilidad vital totalmente plena de lógica y sentido vital, en España es un absurdo. Porque pasas a vivir a expensas de las necesidades, vicios y tejemanejes de los caseros. Porque estarás desprotegido. Porque tu vida se complicará (un episodio que me gusta mucho es cuando el inquilino tiene que gestionar las incidencias y reparaciones de la vivienda propiedad de su casero), carecerás de seguridad y será imposible hacer planes a largo tiempo, incluidos algunos tan fundamentales como tener hijos, estudiar o aligerar la carga de trabajo. Los alquileres acaban mostrándose como una solución eventual, durante un tiempo. Y encima y cada vez más, ante el crecimiento de las rentas, con menor o ninguna capacidad de ahorro para los inquilinos.

De este modo se produce un nuevo traspaso de rentas desde las clases trabajadoras a las clases rentistas. Estas por lo general, han consistido en pequeños propietarios también salidos de las clases productivas que parasitan un bien inmobiliario para beneficio propio. Pero a peor al mercado del alquiler han llegado grandes capitales y grandes propietarios, patrios e incluso extranjeros (la mayoría) para despojar de función social al alquiler, encariciendo hasta el absurdo los alquileres, generando conflictos a varios niveles en las ciudades y pueblos, y agravando la crisis de vivienda en España que tiene sus inmensas ramificaciones a nivel social, económico y político.


En cuanto a los consejos y procesos a seguir para alquilar una vivienda, muchos de ellos son los mismos o cuando menos similares a los que ayer veíamos cuando pensamos en comprar una vivienda. Pero evidentemente hay diferencia y procedimientos propios que es vital tener en cuenta para no tener futuras sorpresas. Y aún con todo, aún llevándolo al día, no dejando impagos, quejas o desperfectos, probablemente, por no decir seguro, vas a tener problemas.

El primer consejo es pensar detenidamente dónde y cómo queremos vivir. Analizar la zona donde vamos a buscar el alquiler, las ventajas e inconvenientes que tiene con respecto a asuntos como la disponibilidad de servicios, transportes y accesos, el tipo de vecindario, zonas verdes, etc. Lo mismo se puede decir en cuanto a las propias condiciones de la vivienda: número de habitaciones, baños, tipo de cocina, climatización, salidas al exterior, terrazas, portal, garaje, trastero, etc. No debe de olvidarse pedir al futuro casero garantías en el estado de la vivienda así como de sus instalaciones. Ya que estaremos de alquiler tendremos más libertad, en teoría, para amoldar estas situaciones ante nuestras necesidades, pero tenerlas claras de antemano ayudan para sobrellevar el pago de la renta.

Una vez sabemos dónde y cómo queremos nuestra próxima vivienda, vamos al mercado del alquiler. Concertaremos citas para ver los inmuebles que nos interesan y nos los enseñarán, por lo general, agentes inmobiliarios. En estas visitas es fundamental inspeccionar las instalaciones (grifos, cisternas, caldera, llaves de luz, manetas de puertas, de los armarios, que los cajones van bien, y las persianas). Examinar con mimo las paredes para ver posibles humedades, manchas o imperfecciones. Cuidado en este punto con los pisos "recién" pintados porque pueden tapar desperfectos que más tarde aflorarán. Lo mismo con las ventanas y puertas y el aislamiento que ofrecen ante el ruido o la contaminación. Examinar también con atención las instalaciones comunes: ascensor, portal, escalera, zona de trasteros, contadores y el garaje.

En esas visitas es pertinente cuestionar al agente, o al propietario si está presente, en cuanto al estado de todas estas cuestiones, a las normas de uso que pueda tener la comunidad. También hay que recabar información clave en cuanto a quién se hace cargo de las reparaciones, de los suministros, si es la primera vez que alquilan o no, el histórico de alquiler en su caso o por qué se fue el úlitmo inquilino. Evidentemente, si se percibe retiencia a satisfacer estas cuestiones, a mostrar documentación o incluso a hacer fotos del inmueble, mejor huir. Son señales ineludibles de que algo malo avecina.

 

Por ello el primer consejo es salir de la lógica individual para pasar a la colectiva. Ante esta situación general y la particular de estar sólo ante un casero (del tipo que sea) que es apoyado por la administración, la legalidad vigente y el sistema socio-económico es necesario asociarse. Compartir experiencias y encontrar lugares donde poder expresarse y sentirse acompañado ante esta lucha desigual y compleja. Por eso, si vives de alquiler o vas a hacerlo, no dejes para mañana lo de ponerte en contacto con el sindicato de inquilinos, el inquilinato, de tu ciudad o provincia. Si no existe, es recomendable hasta empezar a movilizar uno porque seguro que cerca habrá organizaciones y asociaciones que tengan el tema de la vivienda y del alquiler entre sus preocupaciones.

Por lo tanto, una vez que tienes un apoyo cooperativo, y con él, una asesoría o consultoría legal y de acción, habrá que tener en cuenta:

  1. Esto parece una tontería, pero ante la avalancha de contratos fraudulentos expedidos por inmobiliarias sin escrúpulos y el intrusismo de fondos buitre y corporaciones fundamentadas en la especulación financiera, es clave comprobar que quien alquila la vivienda, quien aparece en el contrato como arrendador es el propietario de la vivienda. Esto es fácil de comprobar. Se puede pedir una nota simple al registro de la propiedad o un certificado urbanístico al ayuntamiento donde se ubique la vivienda. Si se trabaja con un intermediario, una agencia inmobiliaria, te lo deberán dar sin problemas junto a al referencia catastral.

  2. El intermediario. Cuestión espinosa. Lo primero de todo es asegurarse de que tienen mandato expreso del dueño de la vivienda para negociar el alquiler. Una vez comprobado hay que tenerlos en perspectiva como figura mediadora entre arrendador y arrendatario, es decir, entre casero e inquilino. Eso no quiere decir que lo vayamos a ver como un árbitro independiente, ecuánime o neutral. Actuará a favor del dueño, por una razón muy sencilla: Cuánta más rotación de alquiler haya más dinero ganan.

    1. En este sentido viene una cuestión a tener en cuenta: ¿quién paga los honorarios del agente inmobiliario? Por lo general, se abonan a la firma del contrato. Y siempre se ha obligado a los inquilinos a que pagasen estas comisiones de intermediación lo que suponía, claramente, un abuso. Había jurisprudencia antes y desde mayo de 2023 con la entrada en vigor de la Ley 12/2023 es obligatorio que sea el dueño de la vivienda, el arrendador o casero, el que recibe los servicios de la agencia (asesorándole, enseñando el piso a interesados, redactando el contrato, etc.), y por lo tanto es quién tiene que pagar estos servicios. Evidentemente, y no me chupo el dedo, se lo repercuten al inquilino, bien en el precio final de la renta, o bien diciendo “si no quieres pagarlo, te dejo sin alquiler y me busco a otro que lo pague”.

  3. El contrato. Ni que decir tiene que es preciso leerlo con detenimiento y valorar en que cuestiones se puede negociar. Tiene que incluir necesariamente: el pago inicial, el valor de la renta mensual, la forma de pago, la duración del contrato, la posibilidad y naturaleza de prorrogarlo, actualizaciones de la renta (importante), quién asume los diferentes gastos (impuestos, comunidad, seguro deberían de ir de la mano del casero, y, suministros o pequeñas reparaciones del inquilino), condiciones de cesión, finalización del alquiler (con causas, justificaciones y plazos). Además, se agradece que adjunte fotografías con el estado de la vivienda y de los bienes incluidos, que deberán aparecer listados (inventarios) en caso de viviendas amuebladas.

    1. Imprescindibles en el contrato es la dirección, la referencia catastral de la vivienda, la cédula de habitabilidad y el certificado de eficiencia energética (obligatorio para viviendas de más de 50m2). De hecho aconsejo que se incluya una revisión de los equipamientos críticos como la caldera, radiadores, caldera o grifería antes de la firma del contrato. También son obligatorios adjuntar copias de los dnis de los implicados en el contrato.

    2. El precio. Tener en cuenta si el municipio o la zona donde se ubica la vivienda está declarada como zona tensionada, por lo que el precio máximo estará fijado y será ilegal tratar de firmar un contrato con un valor de renta superior.

    3. Actualizaciones de la renta. Asegurarse de que el contrato no incluya estas actualizaciones en base al IPC o al Índice de Garantía de Competitividad (IGC). Si bien estas subidas del alquiler están ya legisladas, si no aparecen en el contrato no pueden aplicarse. Esto quiere decir que en ningún momento pagaremos más que el valor firmado. Esto nos permitirá un poco de ahorro como inquilinos.
      En cuanto a si se incluyen en el contrato estas actualizaciones de la renta hay que tener 3 consideraciones:

      1. Bajo ningún concepto nos pueden exigir pagos retroactivos de la renta en base al IPC de años anteriores. Es ilegal y denunciable. Es decir, no nos pueden decir, “como no actualizamos al ipc de 2022 me tienes que pagar 67 euros del año 2023”. Repito: es ilegal, es denunciable y existen sentencias favorables a los inquilinos.

      2. Si que nos pueden devengar dentro de la actualización del año en curso el acumulado de años anteriores aunque no lo hubieran actualizado en su momento. Si por ejemplo para 2024 el baremo es de un 1,4%, ese porcentaje si podría aplicarlo al valor de la renta con el ipc de los años anteriores aunque no cobrarán la renta actualizada. Deberían calcular el valor de la renta con el ipc correspondiente de los años en los que no se aplicó, y desde esa renta calcular el porcentaje del año que si que quieren aplicar. Si que pueden hacerlo, pero mi experiencia con los caseros es que son tan vagos e imbéciles que no lo hacen.

      3. En cualquier caso, la actualización de la renta tiene como tope el valor máximo fijado por el gobierno y facilitado por el INE. Si dice que es el 2’3%, el máximo que pueden actualizar es el de 2’3%.

      4. Y aunque no lo sepáis, si se incluye la actualización de la renta a través del ipc, y éste es negativo se puede reclamar una actualización a la baja de la renta, y el casero estará obligado a aceptarla. Es peliagudo pedirlo por no hablar de que se dé un ipc negativo en esta España nuestra, lo sé, pero es una posibilidad real. En todos los casos, se debe anunciar la nueva renta con un mínimo de un mes de antelación a la fecha de finalización o renovación del contrato.

    4. La duración mínima del alquiler es de 1 año para el arrendador y de 6 meses para los arrendatarios. Es decir, a partir del medio año los inquilinos podrán abandonar la vivienda, realizando la comunicación pertinente (normalmente un aviso con un mes de antelación) sin tener que pagar indemnización. Mientras que la obligatoriedad para el casero será de 1 año. Si no cumplen esos plazos la parte perjudicada tendrá derecho a la indemnización, bien incluida en el contrato, o la fijada por la ley. La duración máxima del contrato de alquiler es de 5 años. Esto es, un arrendatario puede ocupar un alquiler durante esos 5 años sin cambios en las condiciones de renta, sólo pagando las actualizaciones por ipc, si son pertinentes. No nos pueden echar de un alquiler si no se ha llegado a ese plazo, y tienen que tener mucho cuidado de iniciar procesos de desalojo o ruptura del contrato dentro de ese plazo.

    5. Tras firmar el contrato la ley obliga a depositar la fianza en el organismo competente de la comunidad autónoma donde se celebra el contrato. El objetivo es dejar esa cantidad inmovilizada en una entidad neutral, dependiente de la administración regional (con competencias en materia de vivienda) y que ésta, quede disponible para ser devuelta al arrendatario de forma inmediata. Si bien, como digo es obligatorio el cumplimiento (artículo 7, decreto 147/1997) es conveniente comprobar que el arrendador ha cumplido con su obligación.

  4. Los suministros. Atendiendo a lo que se haya acordado en el contrato, por lo general, el inquilino se hará cargo de abonarlos. En ocasiones, y como parte de la gestión de la inmobiliaria intermediaria, está agiliza los trámites para dar de alta al nuevo arrendatario como depositante de los suministros (luz, agua, gas). Pero lo más común es que el arrendador “pase” las facturas al inquilino y este le transfiere las cantidades. Recomiendo la primera posibilidad, siempre teniendo claro el dar de baja en tiempo y forma los suministros, o mejor dicho, tu perfil en los suministros de la vivienda, comunicando al intermediario y al casero que se va a pagar hasta tal día. Por lo general, al finalizar el contrato, la fianza queda dispuesta para pagar esos últimos suministros. Pero esto tenéis que saber que es ilegal, y que el deber del casero es restituirla íntegra (si no ha habido desperfectos o impagos que puede demostrar) y por parte de los inquilinos, el de pagar las facturas hasta la fecha de ocupación de la vivienda. Es por eso importante, adjuntar en la comunicación de fin de contrato, el día hasta el que se ocupa la casa que será el día hasta el que se hacen responsable de los pagos.

  5. El estado de la vivienda. No será la primera, ni la segunda, ni la quinta vez que entro en una vivienda y me como la mierda que han dejado los anteriores ocupantes. En otros países europeos, por ejemplo en Países Bajos, es obligatorio por ley que el arrendador y/o la agencia intermediaria adjuntar la factura de una empresa de limpieza que ha dejado en perfectas condiciones la vivienda. Aquí sería un trato justo para con los futuros arrendatarios, sobretodo si se consigue que este gasto no se sufragará en la siguiente renta. Pero es que muchas y muchos estamos hartos de entrar a vivir en viviendas que no reúnen unas condiciones mínimas o no cumplen con un estándar de limpieza. Suelos, techos, detrás de los electrodomésticos (que también resulta conveniente hacer una inspección del estado de los mismos, sus años de uso incluidos), cocina, baños, terrazas, ventanas,… son algunas de las instalaciones que acompañan la vivienda y que se supone que ante la entrada de un nuevo inquilino son responsabilidad del casero tener en óptimas condiciones. En todo caso, y aunque no sea obligatorio por ley, se puede negociar a la hora de la firma del contrato, o bien, lo que yo hago, es demostrar con fotos el estado lamentable de la vivienda, y así forzar al casero a asumir después de la firma el pago de una empresa de limpiezas. Y en las cuatro ocasiones que lo he intentado ha colado.

  6. Reparaciones. Pueden ser estructurales o de bienes concretos, y pueden deberse al deterioro natural, a un mal uso o a una negligencia por parte de los ocupantes actuales o pasados de la vivienda. La ley indica que en cualquier caso el arrendador debe gestionarlas, esto es, buscar profesionales y productos que solventen la incidencia, y por supuesto, hacerse cargo del pago de las mismas, porque al final son mejoras que se incluyen en su propiedad. Pero lo general, es que mientras se produzcan cuando tu estás usando la vivienda, el casero delega en ti la gestión de esta incidencia y luego ya se ajustará el pago a través de una rebaja en la siguiente renta mensual. Conservar y adjuntar siempre las facturas porque en el caso de pagarlas vosotros, luego incluso os las podéis desgravar (en vez del casero).

  7. Fin del contrato.

    1. Somos los inquilinos quienes abandonamos la vivienda. Imprescindible comunicar la fecha de desalojo de la vivienda y fin del contrato con al menos un mes de antelación y por escrito (siempre que el contrato no especifique una fecha de aviso mayor y/o un medio de comunicación determinado). Si hay que dar de baja suministros, incluirlos en la comunicación y la fecha y forma hasta la que se hace responsable del pago. Recordar: puedes rescindir el contrato sin penalización en cualquier momento cuando hayan pasado 6 meses desde la firma de este documento.

      1. Tema de la fianza. Abro aquí un particular. Dependerá de la “salud” o bienestar que tenga la relación entre casero e inquilino. Yo ya he tenido de todo. En las buenas y normales, lo lógico es que se pague ese último mes como un mes más, se abonen las últimas facturas de suministros cuando lleguen (aplicando desgloses si es preciso) y se te devuelva la fianza íntegra en tiempo y forma.
        En las malas y muy malas, y también en caso de que nos echen, lo que recomiendo es no pagar el último mes e indicar que esa fianza depositada es el cobro de la renta de ese último mes y que al finalizar se harán cuentas. Es una ilegalidad o una a-legalidad cuando menos, que me recomendaron hasta 3 abogados diferentes en su momento, porque ante la explicación del caso todos convenían en “
        haz esto porque no te va a devolver la fianza”. Por cierto, si la cosa se empieza a ponerse fea siempre ayuda presentar escritos bien redactados, que se note que son de mano de un profesional de leyes para tener al casero acojonado.
        La devolución de la fianza tiene un plazo máximo de 30 días desde la devolución de las llaves, y pasado ese plazo el inquilino debe reclamar intereses de demora (artículo 36 LAU).
        Ah, se me olvidaba, siempre me han devuelto la fianza, si no entera, casi siempre, una parte proporcional mayor que la que me correspondía.

    2. Nos han pasado el burofax para que abandonemos la vivienda. Aquí hay varios casos pero todos se basan, fundamentalmente en que quieren ganar más dinero con el alquiler:

      1. En primer lugar hay que recordar que dentro de los primeros 5 años de vigencia del contrato, no pueden echarnos de la vivienda, a menos que inicien procedimientos extraordinarios, y que además están muy determinados en la ley y casi siempre por el mismo contrato de alquiler, como puedan ser por impagos de la renta, desperfectos continuados y demostrados en el bien y la propiedad, comportamientos antisociales, etc.

      2. Indican que necesitan la vivienda para el uso de un familiar. Por mi experiencia esta es la forma más habitual que usan los caseros para desalojar inquilinos con los que están descontentos. Pero ojo, porque sobre el papel, sobre la ley, no lo tienen tan fácil. En primer lugar, tal causa debe estar recogida en el contrato. Si no aparece es ilegal acogerse a ella. Si efectivamente aparece el arrendador tiene que demostrar la “urgencia y la novedad de la situación que implica la necesidad de la vivienda”. Esto es, tienen que acreditar que el familiar indicado necesita vivir en esa vivienda por una situación de fuerza mayor, sobrevenida de imprevisto en tiempo reciente y que carece de otra forma de alojamiento. Tienen que demostrar, con declaración jurada de por medio, que ni el casero, ni ese familiar tienen más viviendas en la localidad. Cosa bastante fácil de comprobar porque deben de aportar los dnis de los familiares involucrados y automáticamente puedes hacer una consulta al registro de la propiedad (pangado la tasa, claro). También tienen que adjuntar un compromiso para que en un plazo inferior a 3 meses estar instalados en la vivienda y empadronados en la propiedad. Si no se cumplen estos requisitos el desalojo es ilegal de pleno derecho, es denunciable y los inquilinos tendrán derecho a indemnizaciones por daños y perjuicios, incluida la vuelta a la vivienda con la misma renta y por un nuevo período nunca inferior a 3 años.

    3. En cualquier caso, deberás desocupar la vivienda en la fecha indicada y dejarla en las mismas condiciones en las que te la encontraste (lógicamente a menos que haya habido intervenciones o reparaciones estructurales de la vivienda). Por ejemplo, si se estropeo un grifo y el casero pagó su reparación, el grifo se queda; si lo compraste y arreglaste tú, te lo puedes llevar, aunque recomiendo no hacerlo. Entregarás las llaves con todas las copias. Realiza fotos del estado de la vivienda el día de entrega de las llaves. Haz las fotos donde se vea claramente un periódico del día, como prueba de vida. Esto es un seguro ante posibles reclamaciones. Y por supuesto ante el caso de que tu tengas que denunciar a tu ya ex-casero (lo mismo si hay que denunciarlo con el contrato vigente).

Por último, no dejes de tener en mente y a mano la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). Te aseguro que tu la conocerás mejor que el casero y que los intermediarios (y a veces, incluso que abogados “especializados en materia de vivienda”), y simplemente con parafrasear, citar o adjuntar artículos a tu favor en las comunicaciones con tu casero, tanto formales como informales (dichoso grupo de whatsapp) harán que todos bailen a tu ritmo. Aunque sea temporalmente.


La Revolución Francesa de 1789

 Prise de la Bastille (1789), de Jean-Pierre Houël   La Revolución Francesa es el acontecimiento que originó el mundo tal y como lo c...