miércoles, 26 de abril de 2017

¡¡¡Metal en Burgos!!!


Voy a hacer una pequeña crónica de la fantástica noche de conciertos que vivimos en Burgos el pasado martes 11 de abril, en plena Semana Santa 2017.
No suele ser lo habitual, por desgracia, que en ciudades de provincias se monte un cartel como el que tuvimos en la ciudad castellana aquella soleada tarde y que se replicó también en Málaga el día anterior y en Zaragoza el posterior. Que Amon Amarth cubra otra etapa de su gira Jomsviking y tan sólo un par de días después de sus espectaculares conciertos de noviembre anunciaran está ronda fue sorprendente. Que además sumarán al elenco a unos prometedores Omnium Gatherum y a unos consagrados, padres del death metal melódico como Dark Tranquillity me llenó de alegría y convencimiento de que por esas fechas iba a andar en Burgos visitando está bella ciudad y disfrutando de las morcillas y otras lindezas gastronómicas.
Y es que si al gran sabor que me acaban de dejar las huestes de Johan Hegg en La Riviera se le sumaba el disfrutar y paladear una vez más a mi grupo favorito, Dark Tranquillity, estaba claro que allí iba a estar y aquí y ahora, recordando y escribiendo no puedo más que sonreír y agradecer a mi chica, por regalarme las entradas por mi cumpleaños, ya que el espectáculo fue soberbio, a la altura de las expectativas creadas. Una noche mágica de música, de Melodic Death Metal, fiesta, cerveza y vikingos.
Así nos pusimos en ruta hacia la capital burgalesa y después de comer y descansar, nos encaminamos bajo el sol hacia la Sala Hangar, espacio de conciertos habilitado en 2009, en los antiguos talleres e intercambiador de la estación de tren de Burgos.
Tenía cierto temor al entrar en la sala. Las críticas en internet a la acústica eran considerables, así como también la disposición de la platea ya que existían una serie de columnas de hierro forjado, propias de la construcción original y que vienen a cumplir función estructural por lo que podían estropear el disfrute de los conciertos.
Pero ahí están una de las certezas de la vida. Tan cierto como la corrupción sistémica del PP o que la inteligencia simplifica lo difícil y la estupidez complica lo sencillo, es reconocer y aplaudir la calidad y maestría de los técnicos de sonido suecos.
Ahí estaban una vez más el equipo de sonido que acompaña a una banda nórdica, ajustando a la perfección el sonido de los conciertos, dando a todas las bandas la misma calidad y claridad sin distinciones. Unos pequeños ajustes al empezar y a disfrutar. Es verdad, que con respecto a la exposición en La Riviera, se ajusto más bajo el micro de Hegg, pero también lo es el hecho de que salimos de la sala encantadísimos con todo y el sonido que disfrutamos fue pieza importante. Así, con la experiencia y maestría en la escenografía se pusieron todos los requerimientos necesarios para que los músicos pudieran expresarse y darnos una noche más espectacular de metal.


Era Omnium Gatherum los que abrían la tarde noche de conciertos y cumplieron maravillosamente bien en su papel de teloneros y animadores de la fiesta. No habían pasado 10 segundos de la hora fijada de inicio y ya estaban descerrajando The Pit, tema introductorio de su último álbum Grey Heavens. Fue un brillante inicio para una actuación corta, pero de tremenda calidad, en la que a base de simpatía de su frontman Juka Pelkonen y del resto de miembros, se metieron a todo el público en el bolsillo a cambio de imbuir en el ambiente y en el sentir general que íbamos a vivir una noche épica, imborrable.
Sin duda, estos finlandeses se han ganado un hueco en mis gramolas y el estar atento a sus futuras visitas (vendrán en noviembre) ya que ofrecen un Death Metal vigoroso, virtuoso y vibrante, a parte de demostrar mucha profesionalidad y simpatía cuando acabaron su actuación.


No tardaron nada en aparecer Dark Tranquillity y ofrecer otra dosis de tremenda calidad y ese Melodic Death Metal tan auténtico. Venían como invitados presentando su último disco, Atoma, y se hace necesaria su futura visita ya como cabezas de cartel. Además, esta visita trajo la sorpresa de presentar una formación prácticamente nueva ya que Niklas Sudin es baja temporal y está siendo sustituido ni más ni menos por Christopher Amott, el hermano de Michael Amott padre y fundador de los también imprescindibles Arch Enemy. También eran nuevos el para mi desconocido Johan Reinholdz que sustituía a Martin Henrikson y el ex-bajista de In Flames Anders Iwers que venia a ocupar esa bacante huérfana desde 2013 cuando salió Daniel Antosson.
Sin embargo ese status y esta nueva formación no fue óbice para que Mikael Stanne y los suyos dieran todo lo que tienen en un setlist, por exigencias, corto pero en el que nos presentaron alguno de sus últimos temas y varios de los clásicos imperecederos como un Therein que siempre que escucho evoca mis más profundos sentimientos, o un The Wonders at your feet que sonó espectacular y Misery Crown con la que cerraron la actuación.
Y por supuesto tampoco fueron menos, y acabada, tras una ovación de varios minutos su actuación, derrocharon simpatía y cordialidad con todo el público recibiendo con sonrisas toda petición de fotografía, como la de este servidor, y sonriendo a los agradecimientos y felicitaciones por el tremendo show que una vez más, nos habían dado.


Como siempre, Dark Tranquillity, máxima eficiencia y calidad sobre el escenario, y tanto a mi, como a muchos de los asistentes nos dejaron con ganas de más y con la sensación de haber ofrecido el mejor concierto de la noche.
Una media hora fue lo que se tardó en dejar ese mismo escenario listo para Amon Amarth. Las huestes de Johan Hegg salían con ganas y utilizando la misma escenografía y el mismo setlist que en noviembre en La Riviera hicieron a todos los presentes divertirse y disfrutar de un concierto vikingo que a la vez fue único.
El nivel de la banda está por las nubes y no hubo apenas diferencias entre lo que ofrecieron en Burgos y el tremendo concierto que se cascaron en La Riviera en noviembre. De hecho, exceptuando el ajuste de sonido que bajando algo el micrófono del frontman dio mayor brío a la puesta musical, lo cual nos regaló una “versión” más atenuada con la admirar y disfrutar de la clase que tienen estos músicos y que quizás Hegg no estuvo tan locuaz como en aquella ocasión, no hubo ninguna diferencia, ni añadido, con aquella actuación.
Es decir, máxima profesionalidad. Un día más “en la oficina”, pero en la que no cabe la comparativa, porque el nivel fue tan alto en ambos conciertos ofreciendo lo mismo que volver a comentarlo sería absurdo.
Lo único que puedo decir es lo de aquella vez: Siempre que tengan la oportunidad vean y disfruten a Amon Amarth. O generen esa oportunidad.


En definitiva, una gran jornada la vivida en Burgos. Las ciudades pequeñas, las ciudades de provincias también merecen aspirar y organizar estos eventos con bandas internacionales. Burgos y la Sala Hangar demostraron su capacidad, llenando el recinto, y haciendo una llamada para que metaleros de los alrededores (había gente de Valladolid, de Segovia, de Tudela, de Vitoria, de Logroño, de Madrid, de Salamanca, nostros mismos que íbamos desde Toledo,...) se acercarán a la villa castellana.
Ahora lo único que podemos desear es que el buen nivel (al menos aparente; habrá que ver si esa impresión se han llevado los músicos y también desde el punto de vista de la profesionalidad de los promotores y la posible rentabilidad que les haya dejado) y buenas sensaciones hagan ver que hay más vida, y más metal en España a parte de Madrid o Barcelona, y que cunda el ejemplo y más y más bandas de nivel se acerquen a ciudades pequeñas para demostrar su tremenda calidad.


martes, 25 de abril de 2017

Contra las Minas. Si a la vida. Si a nuestros pueblos.

 Los Valles Pasiegos, desde Vega de Pas

En las últimas semanas por distintos motivos he estado viajando y en contacto con zonas rurales y montañosas de nuestra geografía como puedan ser la Sierra de Yemas en Ávila o los Valles Pasiegos en Cantabria.
En ambos al hecho de escapar de la rutina, visitar la montaña, saborear el paisaje y disfrutar de la compañía se le ha añadido el conocer de primera mano la terrible situación que se está viviendo en estas zonas y en otras de nuestro país. De un tiempo a esta parte nuestros vecinos en estos parajes al igual que las gentes del Valle del Yeltes en el Campo Charro están viendo como proyectos megalómanos de minería basados en la especulación están arruinando sus vidas y lastrando para siempre su futuro y el de unas tierras que ya de por sí, han permanecido relegadas y olvidadas, siempre en la retaguardia del interés nacional.
No cabe duda que desde siempre el mundo rural, y más aún, en Castilla son vistos por las administraciones como adyacentes, sin más importancia que la de unos pocos votos, y sobretodo como un buen lugar para especular con un beneficio económico sin importar ni lo más mínimo la vertebración del territorio, el bienestar de la ciudadanía que vive en las zonas rurales, ni tampoco la salud del paraje o la conservación del medio ambiente.
Y es que como un ataque al sentido común y como un agresión al medio ambiente se puede calificar las pretensiones de los promotores y sobretodo de las administraciones que lo permiten el querer montar una mina de uranio en pleno Campo Charro, una mina de feldespatos en la cornisa paisajística de la ciudad, Patrimonio de la Humanidad, de Ávila. O permitir y seguir promoviendo el uso del fracking como técnica de extracción de gas en las zonas de montaña de Burgos, Palencia, Cantabria y Alava.

 La Sierra de Yemas, vista desde Riofrío

Para llevar a cabo tan siquiera el planteamiento de estos atentados se hacen necesarias una serie de cuestiones básicas.
Por un lado es muy importante la legislación. Y en cuanto a las minas, España es un paraíso para las multinacionales extranjeras que tienen ante sí un texto legal que ampara la práctica totalidad de las tropelías que se les ocurra para ir ganando dinero, desde el primer momento, de planteamiento del proyecto, hasta el día en el que se marchen.
La Ley de Minas, del año 73, es decir, no ha pasado ni tan siquiera por un refrendo de unas Cortes democráticas, da prevalencia a los usos mineros y de extracción de los suelos, amparando incluso la expropiación de viviendas tanto para la instalación misma, como para todo lo que esta pueda necesitar, ya sean pasos de camiones, balsas de agua, zonas de seguridad para voladuras, escombreras, etc. Incluso habilita el cauce legal de la expropiación para generar actividad minera en zonas con algún tipo de protección especial de la conservación de la Naturaleza. Y todo esto, además, en un país, no hay que recordarlo mucho, basta con mirar los titulares de cada día, en cuyos dirigentes siguen funcionando como hace 40 años, aceptando sobornos, mordidas y prebendas para facilitar por acción u omisión la ejecución de estas barbaridades.
La legislación además favorece permisos de explotación abusivos, de hasta 30 años y prolongables por término general de 10 en 10 hasta otros 90 años. Un impacto brutal que acabaría para siempre con los modos de vida de nuestros pueblos, mandando al olvido el folclore de cientos de años y borrando el futuro y el entorno que quedaría irrecuperable.
Sin duda a esta legislación propia por origen y funcionamiento de una dictadura fascista, le favorece y mucho el control caciquil y cortesano de la Junta de Castilla y León y las diputaciones provinciales, todas ellas desde siempre dominadas con mano de hierro por el Partido Popular. Sus prepostes, no tienen ningún reparo en laminar el medio ambiente de todos y los usos, costumbre y el futuro de los pueblos y sus habitantes si con ello consiguen más comisiones y más re-elecciones. Total, el club de campo y el chalet en la pedanía de Valladolid va a quedar muy lejos de las voladuras y el paso de camiones.

 Escena de el Campo Charro en Villavieja de Yeltes

Resulta curioso cuando menos, como durante años, la Junta de Castilla y León ha dejado a su suerte a comarcas enteras y miles de trabajadores y a sus familias que vivían gracias a las minas de carbón. Alegan con desfachatez su falta de rentabilidad, sin dar alternativa siquiera para tratar de arraigar esas gentes y frenar la despoblación que sufre una región sin futuro, que parece sólo sirve para hacer negocio sin importar gentes, historia o medio ambiente.
Incluso y gracias a su control de las élites, consiguen frenar las iniciativas que han ido modificando normativas en defensa del medio ambiente y las personas. Así, para salvaguardar la obligatoriedad introducida en 1994 para dejar el entorno como lo encontraron antes de empezar la actividad extractora, han encontrando en la ingeniería financiera una solución a todos sus problemas. Lo que hacen es sencillo y muy perverso. La empresa promotora, multinacional, crea una sociedad en el país a la que pone al nombre del proyecto y que “vende” los réditos de la actividad a la multinacional madre a través de paraísos fiscales y demás parafernalía burocrática. Cuando se va a acabar la actividad minera, la sociedad radicada en el país, aduce quiebra económica, por lo que se cierra al día siguiente de acabar el permiso de extracción, quedando esa obligación de retornar el entorno a su estado primigenio en manos de las administraciones. Una burla dolorosa e inmoral más.
Otra parte importante para lograr los objetivos es disponer de unos medios de comunicación serviles en todo momento. Capaces de sin remordimiento lapidar estas informaciones y tergiversarlas hasta el infinito para el beneficio de promotor y administración. En estos medios tradicionales, como puedan ser los periódicos provinciales será imposible encontrar informaciones de las plataformas ciudadanas en contra de este tipo de explotaciones. O las declaraciones de partidos, ecologistas o consumidores que se muestran beligerantes ante estas agresiones. Sin embargo ese espacio y mucho más podrá ser vendido al promotor para que cante durante meses las alabanzas de su proyecto y las supuestas bondades que van a introducir en el pueblo, la comarca y la provincia en forma de inversiones, puestos de trabajo o incluso infraestructuras.
Ni que decir tiene que pasados los tiempos de la propaganda, las inversiones son mínimas, los puestos de trabajo precarios y muy reducidos, y las infraestructuras, no os voy a hacer reír. Un buen ejemplo de todo esto fueron los publirreportajes que durante casi dos años, La Gaceta de Salamanca, fue dedicando a Berkeley la promotora de la Mina de Uranio en Retortillo. Estos, de varias páginas a color y en cuadernillo central los domingos, contrastan con los escasos(o nulos) espacios que se dedican para la información de la actividad de las asociaciones en contra del proyecto, su voz o de las profundas ilegalidades que esta empresa lleva cometiendo en nuestra Salamanca todo este tiempo. Sin embargo, hasta que no saltó el escándalo a nivel nacional nada se leyó en La Gaceta sobre la tala de miles de encinas, algunas centenarias, que Berkeley ha llevado a cabo sin tener los permisos necesarios para ello.
Al final se constata una realidad y es que para las administraciones, los medios tradicionales y por supuesto estas empresas plantear en Castilla y León y en general en el mundo rural español estos proyectos era muy rentable puesto que no se encontraban con oposición y resistencias o si la había era de muy baja intensidad, ya que se trata de zonas despobladas, con población envejecida y además, por lo general, con un bajo nivel de estudios.
Sin embargo y afortunadamente esto ya no es así. La paulatina vuelta al campo de jóvenes, el auge (esperemos que moderado) del turismo rural, el mayor acceso a la información y contactos que la llegada, moderada, de Internet a nuestros pueblos y el siempre rocoso y combativo sentimiento de pertenencia que algunas veces sacamos a pasear los castellanos han tejido redes para saltar las barreras y encontrar altavoces que le hacen llegar a audiencias reivindicativas mayores, tanto en las propias capitales de provincia, como también en Madrid.
Mientras que los medios del capital silencian estas actuaciones y abusos que las multinacionales, de la mano de “nuestras” administraciones, perpetran la sociedad civil, primero en los pueblos y luego poco a poco, en las ciudades, hacen resonar el clamor por la justicia y la defensa del interés general.
Aún con todo, estos pueblos no tienen recursos (casi siempre económicos) para defenderse, alzar la voz y dar conocimiento de su lucha que no sólo es suya, por su porvenir y entorno, sino también por toda la sociedad. Y es que es muy díficil creerse el interés general de estos proyectos cuando los beneficios se los queda una multinacional extranjera, que subcontrata hasta la extenuación y ejecuta trampas fiscales para pagar menos impuestos.
No hay estudio de impacto medio-ambiental, ni análisis de causas económicas y de viabilidad y rentabilidad que avale este tipo de proyectos en nuestro mundo rural. Es absolutamente demagogo y falso ese interés general en la apertura de una mina de cielo abierto a 20 km de la ciudad, Patrimonio de la Humanidad, de Ávila; lo mismo en el caso de la mina de uranio en plena dehesa salmantina, un ecosistema, de intervención humana, único en el mundo que alberga además, humedales y zonas de especial protección para las aves; Y lo mismo podemos hablar sobre el fracking en los Valles Pasiegos que vaciaría unos pueblos con modos de vida peculiares, interesantísimos desde el punto de vista antropológico e histórico, y que también han legado uno de los paisajes más interesantes y ricos de la goegrafía nacional.
En los enlaces anteriores he dejado la información de las Plataformas en contra de estos proyectos mineros y a favor de la vida, el medio ambiente y el futuro para nuestro mundo rural. A continuación dejo las campañas en change.org para presionar y evitar estas agresiones al entorno y a los modos de vida y el futuro de todos y todas:
Por favor, firmar y compartir. Nos jugamos mucho.

El interés general es defender nuestros pueblos. Nuestro medio ambiente. Los campos, montañas, rios y acuíferos de nuestra región. Y los usos y costumbres milenarios. Así como el futuro de un mundo rural y el sector primario (agricultura, ganadería, recursos forestales) que lo sustentan en el día a día. Así como también garantizar los derechos de nuestros vecinos y vecinas en el mundo rural, empezando por el primero de ellos: su elección de un modo de vida.





lunes, 27 de marzo de 2017

Abandono CC.OO.


Hoy es un día duro. Seguro que te dirás cómo he aguantado tanto. Cómo se han soportando tantas tropelías, tantas sinvergoncerías, tantas fotos, reuniones y declaraciones bochornosas para la lucha obrera y la dignidad colectiva trabajadora. De qué manera se convive con tantos intereses creados, estómagos agradecidos y calaña de miserables. Pues con mucho estoicismo. Y con más convencimiento aún si cabe, de que sólo unidos, sólo informados y sólo comprometidos podemos defendernos como clase trabajadora de las continuas agresiones que el sistema, su sistema, nos infringe.
Es difícil decir adiós cuando has formado parte de algo 18 años. En el sindicato al que tu padre te llevó; donde desde su otrora bien suministrada biblioteca conseguí las primeras lecturas disidentes y alternativas, y donde me dieron el primer Estatuto de los Trabajadores que tuve. Desde que cumplí los 16 y comencé con aquel recuerdo malogrado de la Sección juvenil. Ya con 18 afiliado de pleno derecho, compatibilizando con el Sindicato de Estudiantes, y trabajando. Con 19 siendo delegado de personal. Luego con 28 otra vez en otra empresa en otro sector. Siempre, todos estos años, atento a las informaciones y convocatorias, siempre tratando de estar en vanguardia, informar a mis compañeros, amigos, familiares. Hacer militancia sindical, crear conciencia de clase. Siempre en Comisiones Obreras.
Hasta hoy, que he solicitado formalmente mi baja de Comisiones Obreras.
Desde hace años CCOO perdió la identidad de lo que fueron aquellas Comisiones Obreras de base de los años 70, comprometidas en la lucha, enfrentado los planes del Gobierno de turno y comprometidas en la unidad de toda la clase obrera y los sectores mas oprimidos de la sociedad.
Desde hace años, los dirigentes de CCOO se olvidaron de aquel compromiso de lucha por crear una Central Única de Trabajadores, basada en la democracia obrera, por definición abierta y pura, de funcionamiento asambleario.
Y desde entonces el esfuerzo de miles de luchadoras y luchadores por intentar reconducir el curso del sindicato ha chocado una y otra vez con un aparato entregado a los gobiernos de turno, a los pactos permanentes con la patronal, a hacer de la Paz Social, un principio sacrosanto, para al final depender, y cada vez más, económicamente del Estado y sus subvenciones, que no han sido más que correas, cadenas y bozales, útiles para perpetrar todas la ristra de agresiones con la que el neoliberalismo, la oligarquía y la España rancia y cutre nos han obsequiado todos estos años.
La actual dispersión de las organizaciones sindicales, centrados en ser únicamente “sindicatos de servicios”, la división de la clase obrera huérfana de conciencia de clase, las tremendas diferencias materiales entre distintos sectores de trabajadores, tiene a los dirigentes de CCOO (y también de UGT) como principales responsables, por haber apuntado a toda la clase trabajadora a una cacería en el papel de presas.
La “paz” presupone que ambos contendientes dejan de atacarse, pero mientras la patronal y los gobiernos (tanto del PSOE, como sobretodo del PP) nos declaran la guerra, hablar de paz social es un eufemismo más que esconde una vergonzosa capitulación por vete a saber tú que intereses personales en el juego de las puertas giratorias.
El 25 de enero de 2010, día infame, CCOO y UGT firmaron con la CEOE el Acuerdo para el Empleo y la negociación colectiva, un pacto para bajar los salarios y no aplicar en las empresas las condiciones recogidas en los convenios colectivos de ámbito superior, dejando al 70% de los asalariados que trabajan en PYMES solos ante la negociación con sus patrones (tampoco se lo deja fácil a los contratados en empresas grandes y multinacionales). Con semejante acuerdo, que por supuesto, de nuevo se hizo sin consulta alguna a los afiliados/as, se daba carta blanca a los empresarios para poder hacer a su antojo cambios de horarios, de jornada y de funciones de trabajo, descuelgues de convenios, etc.
Muchos lo denunciamos en su momento, tanto en las redes, como a través de los cauces internos asamblearios y asistimos al silencio y la desconsideración para con la militancia desde la cúpula directiva federal a cada federación y sector. Defendíamos que tal acuerdo no hacía más que facilitar el gobierno al PP que ya poseía la más grande mayoría parlamentaria (unida a casi todas las regiones e infinidad de ay-untamientos) de la democracia española. Que así iban a poder aplicar una lesiva reforma laboral, en la que “nuestro” secretario general Toxo justificaba “que se necesitaba el acuerdo y lo demandan las personas que están en el paro”. El mismo argumento de Rajoy para la Reforma Laboral. Pues bien, ¿cuántos puestos de trabajo se iban a crear? ¿Cuántos se han creado? ¿Cuáles eran y cuáles son las tasas de actividad, empleo y paro? Aquel acuerdo supuso media reforma laboral y al escenificarlo con las direcciones sindicales mayoritarias se garantizaron, intuyo que pronto sabremos a qué precio, el silencio en los centros de trabajo.
Desde entonces, cientos de miles de trabajadores y trabajadoras de este país han salido a las calles para solicitar en varias ocasiones la petición de la Huelga General, instrumento máximo del conflicto obrero, para constatar la negativa a la Reforma Laboral, así como para lograr su derogación y así abrir desde la empresa más pequeña hasta la administración las vías de la negociación, restitución de las condiciones laborales, el diálogo para su mejora, que pasan inexorablemente por la disminución de la jornada laboral manteniendo (por lo menos) los salarios.
En frente, no nos hemos encontrado al gobierno y la patronal, sino a Toxo y Méndez (y a unos cuantos secretarios provinciales o regionales) haciendo declaraciones de “no querer confrontar”, sino que el gobierno “rectificará” que querían “negociar”. ¿Pero cómo negociar con corruptos y miserables que perpetran un atraco y una estafa a la clase trabajadora y a su país?
No quisieron ni quieren escuchar otra cosa que no sea garantizar con el Gobierno la "paz social" a costa de la cada vez mayor miseria de los trabajadores y el pueblo.
No hay otra salida para derrotar esa Reforma, para crear conciencia de clase y lograr la defensa y progreso de la clase trabajadora que no sea, la huelga general y no testimonial de un día como pasó el 29 de Septiembre, sino como parte de un plan de lucha hasta echarla a abajo.

Cuanto más nos hace falta un sindicato para unirnos y luchar más convierten los dirigentes de CCOO y UGT a sus sindicatos en un factor de división y de entrega.

¿Cómo vamos a defender desde la sección sindical de CCOO los salarios, los derechos conquistados, si nuestros dirigentes firman sus recortes primero y ahora se niegan a responder con contundencia a la reforma? ¿Cómo vamos a decirles a nuestras compañeras y compañeros que las cosas las decidimos entre todas, democráticamente, en asambleas, si nuestro sindicato hace lo opuesto, funciona por "el ordeno y mando" de los jefes del sindicato sin consulta a la base? ¿Cómo vamos a decirles a nuestras compañeras que el pan y el trabajo se defienden luchando si nuestros dirigentes se entregan una y otra vez al gobierno de turno y a la patronal? ¿Cómo hacer pedagogía de la lucha obrera si el sindicato es en sí una organización kafkiana en la que quien menos talento tiene y menos hace mayor progreso obtiene? ¿Cómo lograrlo todo esto desde una estructura dedicada a la prestación de servicios (cursos, seguros, vacaciones,…) que ni siquiera respeta lo que dice defender cuando trata sus propias relaciones laborales con sus propios empleados y empleadas?

Quizás haya tardado mucho pero no se puede seguir ni un día más en un Sindicato así. Quedarse, desgraciadamente, es acabar haciéndose cómplices de cuanto éste hace.

Abandono CC.OO. pero no la lucha obrera, de la que cada día, me encuentro y pese a las dificultades que siempre versan en los egoísmos personales de mediocres, más convencido.

viernes, 24 de marzo de 2017

El mundo amarillo de Albert Espinosa


 
Hace unos años, seis o siete incluso, era un asiduo al late night de Buenafuente (ahora de vez en cuando, lo sigo visualizando, pero a la carta) y en uno de sus programas apareció Albert Espinosa, autor de El mundo amarillo, libro que presentaba y del que fue a hablar, haciendo una declaración de positivismo y ganas, pese a las circunstancias, que caló en mi, fijo su obra como pendiente en mis lecturas, hasta que en el pasado mes de noviembre, conseguí el libro, hasta atacarlo y devorarlo en apenas un par de tardes esta semana.
El mundo amarillo, está considerado como un libro de auto-ayuda por mucha gente, aunque el propio autor desde el prólogo ya defiende que no se trata de ese tipo de libros porque no pretende dar soluciones, sino que se constituye como un relato episódico de las enseñanzas que ha ido adquiriendo durante su vida, no precisamente fácil, no catalogable como común. Al contrario, se trata de un libro trascendente cargado de vitalidad y valor para afrontar la vida y sus etapas, sus problemas y momentos duros y también los buenos.
Albert Espinosa, el autor, durante su adolescencia y juventud padeció cáncer, hasta cuatro diferentes, que se han saldado por interminables temporadas residiendo en el hospital, innumerables pruebas y diagnósticos y sin una pierna, un pulmón y con un trozo de hígado. Pero hoy ya está curado, y decidió sentarse a plasmar lo que aquella experiencia también le ha legado en materia de aprendizaje y crecimiento, justo en esa época en la que cada uno de nosotros nos configuramos como personas.
Aunque me diréis que tal preámbulo, o incluso habiendo leído partes totalmente el libro hace referencia a un libro de auto-ayuda al uso, no se puede, ni debe, encasillar esta obra en ese epígrafe, porque al final lo que compone el relato de Espinosa es una forma de enfrentarse a la vida, con vitalidad, con honestidad, amor propio y solidaridad y cooperativismo con los demás.
El libro, lógicamente tiene mucho de autobiográfico. Es capaz de sacarnos más de una sonrisa y también llevar nuestras lágrimas al filo. Está escrito de manera cercana, como quien enseña a vivir. Y también de una forma amena y clara, facilitando más aún lo que de por si misma es una lectura divertida y estimulante.
A modo de capítulos nos muestra una serie de descubrimientos que el autor tuvo durante su vida en los hospitales mientras luchaba contra la enfermedad, tanto la propia como la de sus compañeros de planta. Todos esos descubrimientos y experiencias llevan al mundo amarillo y a quienes son los amarillos y por qué son importantes, imprescindibles, en nuestra vida. Un resumen que no quiere en absoluto laminar vuestro interés para leer El mundo amarillo, es que los amarillos son esas personas especiales en tu vida, que no tienen porque ser parejas, familia, o amigos, sino que en un momento concreto han cumplido una función fundamental en nuestro devenir, aportando conocimiento, calma, estímulo o lo que sea necesario en ese instante.
La lectura es tan amena e interesante que te lleva casi sin querer a que tú, lector, inconscientemente te plantes con el libro entre cerrado a pensar quienes son tus amarillos, si tu has sido o eres amarillo de alguien, y a darte las herramientas necesarias para poder reconocerlos y valorarlos en el presente y el futuro, así como para ofrecerte tu mismo como tal.
Por todo esto, no puedo más que animaros a leer o releer El mundo amarillo de Albert Espinosa. En definitiva, no se trata más de una lectura vitalista, divertida e interesante para intentar ser mejores personas y construir un mundo mejor para todos y todas.

jueves, 9 de marzo de 2017

El deporte de élite femenino en #Españistan


La selección femenina de baloncesto, celebrando su medalla de Plata en los JJOO Rio 2016

La selección está jugando el europeo”.
Sí, has oído bien. Puede que la selección está jugando y tú no te hayas enterado. Los bares no sacan pantallas gigantes a las terrazas, no hay anuncios televisivos protagonizados por las estrellas del equipo, los supermercados no ofertan merchandising, y ni siquiera vemos los balcones adornados con banderas. Por si fuera poco, seguramente, la selección está compitiendo a un muy buen nivel, está ganando, ha pasado a cuartos de final invicta, pero no se oyen petardos ni la gente se baña en las fuentes. 
¿Qué es lo que pasa?
"Es baloncesto, no es fútbol". “O balonmano”. “Es natación sincronizada o gimnasia rítmica”.
"Sí, pero 'los chicos de oro' llenaron la plaza de Colón cuando ganaron el mundial en Japón".
"Es la selección femenina".
"Haber empezado por ahí".


Selección femenina, hay que decirlo todo, que si no puede dar lugar a confusión. La selección de baloncesto, de fútbol, o de balonmano; el deporte sin "apellido" siempre es el practicado por hombres. Consideramos necesario colocar un adjetivo detrás si las que juegan son mujeres. El deporte masculino es el universal, el bueno, el de verdad, no necesita presentaciones. El femenino es una excepción y por eso hay que especificar.
Sabemos que quien destaca en un deporte se convierte en referente, en un ejemplo a seguir para niños y jóvenes que buscan alguien a quien parecerse. Seguro que eres capaz de nombrar tres o cuatro grandes deportistas de diferentes disciplinas, aunque no sean tu preferida. Y seguro que los primeros que se te vienen a la mente, sin pensarlo mucho, son hombres. Encontrar un referente femenino cuesta más, una niña que empieza a jugar y a ver baloncesto conocerá a Juan Carlos Navarro, Pau Gasol o Sergio Llull de manera casi inmediata, porque todas las semanas podemos ver algún partido de ellos. Para conocer a Alba Torrens, Marta Xargay, Silvia Domínguez, estas tienen que llegar a clasificarse para algún campeonato internacional y que alguna televisión haga un hueco en su parrilla.


Y es que no es noticia. A pesar de los logros alcanzados en europeos, mundiales y olimpiadas, el deporte femenino ocupa una columna en un periódico, treinta segundos en la radio, una imagen al final del telediario o una franja horaria nocturna en algún canal secundario. Los medios de comunicación siguen ejerciendo un papel muy importante en la opinión de la sociedad, y las decisiones que toman sobre los contenidos que incluyen y la relevancia que les adjudican son determinantes a la hora de hacer que un tema esté de actualidad, que hablemos de ello con los vecinos en el ascensor o al llegar al trabajo. Sin repercusión mediática, el deporte femenino es invisible. Y si es invisible es muy difícil que una niña vea que se puede llegar alto, que con esfuerzo y constancia nosotras también podemos lograr grandes hazañas.
Siempre hay excepciones. Carolina Marín y Mireia Belmonte han saltado a las portadas llegando al máximo nivel de sus respectivos deportes, han conseguido escalar el muro, desplazando noticias muchísimo menos relevantes pero que están protagonizadas por hombres. Pero ningún medio informa sobre cómo ha sido el entrenamiento previo a la competición de Mireia, o si Carolina ha tenido problemas físicos, algo a lo que estamos acostumbrados cuando se trata de deporte masculino. Por eso, aun en casos excepcionales como los de estas dos portentos, el deporte femenino sigue relegado a un segundo plano.
Es más, en multitud de ocasiones, “la noticia del día” referente a estas deportistas, u otras, del brillante panorama polideportivo femenino en España, son sus relaciones, sus parejas, o sus fotos en bikini en un descanso o en su tiempo de ocio. Y estamos hablando de medios, periódicos, supuestamente deportivos, que no pasan de ser gacetillas forofas de Madrid o Barça, según sea la localización de la redacción, o tertulias “salvamizadas” de fútbol protagonizadas por hinchas garrulos acompañados de alguna mujer florero.
Frente a esta realidad que atormenta al deporte patrio, esta el día a día de todos y todas los deportistas que trabajan en silencio durante toda su vida para un momento, una calificación, una final que a lo mejor distrae la atención colectiva durante unos pocos minutos al año.
Si está realidad colectiva del deporte español es dolorosa para nuestros atletas masculinos, lo es mucho más para nuestras mujeres deportistas. Ellas además de esta discriminación, sufren la del adjetivo del principio de este artículo: la femenina.
Al igual que el resto de mujeres en sus ámbitos laborales o personales, las mujeres deportistas sufren discriminaciones y desigualdades que van desde el acceso a menores en número y cuantía becas deportivas; la dificultad extrema para compatibilizar la vida diaria, los entrenos, la competición y la posibilidad de ser madre, una situación común a la vida de la mujer, en cualquier profesión. Y además, tienen que luchar para que su mínima exposición a los medios no se convierta en una caricatura o en una llamada de atención al onanismo.
Ayer fue 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Como cada año, miles de mujeres (y hombres) salimos a las calles a reclamar igualdad de derechos entre hombres y mujeres, justicia social y acabar ya con una política firme de Estado con el machismo, el heteropatriarcado y la violencia doméstica.
Y mientras caminábamos, pensaba en la oportunidad que estamos perdiendo como sociedad, para a través del deporte, y el talento, descaro, trabajo y fenomenal ejemplo de nuestras deportistas, educar en valores de emancipación femenina, e igualdad, respeto y tolerancia hacia la mujer, tanto en el mundo laboral, como en el social y el afectivo.
Debemos de exigir que el deporte femenino tenga su espacio, amplio, consecuente y trabajado en los espacios de información y retransmisión deportiva. Ampliando las disciplinas y los eventos, como por supuesto en el deporte masculino que no es fútbol de Madrid y Barça.
Sólo así, de esta manera, el deporte, ayudará a la concienciación y la educación en valores y respeto e igualdad, tanto por exponer la práctica deportiva como una forma de enriquecimiento personal tanto a hombres, como mujeres, así como para mostrar la inmensa capacidad de las mujeres para lograr el éxito en todo lo que se propongan y provocar, como han hecho en cada momento de la historia, el avance como sociedad.

miércoles, 8 de marzo de 2017

8 de marzo: Día de la Mujer Trabajadora. Reivindicativo y festivo para acabar con la desigualdad, la violencia y la precaridad



Desigualdad, precariedad, discriminación y violencia son las palabras que definan la situación de la mujer en este 8 de marzo, un año más, Día Internacional de la Mujer, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Desigualdad con respecto a los hombres, precariedad en el trabajo -el desempleo, el empleo temporal y a tiempo parcial y la precariedad laboral le afecta más que a los hombres- discriminación para acceder a puestos de responsabilidad y la violencia de genero que en este comienzo de año esta alcanzando cotas inimaginables.
Algunos datos ejemplificares de la brecha y la desigualdad laboral de las mujeres:
  • 11 puntos en la tasa de actividad, el 53,41% para las mujeres frente al 64,50% de los hombres.
  • 3 puntos en la tasa de paro, 20,36% mujeres 17,34% hombres.
  • 11 puntos en la tasa de empleo femenina, el 42,59% frente 53,63% de los hombres.
  • El 72,60% de las personas con contrato a tiempo parcial; es decir, 7 de cada 10 son mujeres.
  • 30% de brecha salarial: el salario medio anual de las mujeres tendría que aumentar un 30% para equipararse al masculino. (Encuesta Estructura Salarial 2014).
  • Se incumple el porcentaje de paridad 40/60 establecido en la Ley de Igualdad de 2007 en el acceso de las mujeres a la toma de decisiones; en las empresas del IBEX las consejeras tienen una escasa presencia del 19%.
  • Del total de personas desempleadas, 2.218.273 son mujeres, lo que cons tuye el 53,44% del paro registrado.
  • 10,6% en la tasa de cobertura de la prestación por desempleo (49,5% mujeres frente al 60,1% hombres), con menor cuantía de la prestación (un 19% menos para las mujeres al depender del tiempo y salario cotizado).
  • La pensión media de las mujeres está en 767 euros, frente a los 1.219 euros de los hombres.
  • Además, con la crisis, perdón estafa, que desde 2008 venimos sufriendo las clases trabajadoras, la mujer ha tenido que ampliar su papel de cuidadora y ama de casa, algunas veces expulsada de los “mercados” laborales y otras tomando esa decisión para cuidar y sostener a sus progenitores y/o los de su pareja, o a parientes con enfermedades y discapacidades. Cifras estimadas, porque no hay una estadística oficial, indican que sólo en España y desde 2010, 450.000 mujeres han dejado su trabajo a tiempo completo fuera del hogar, para desempeñar labores de cuidadoras, teniendo a consecuencia una disminución de los ingresos en las economías familiares del hasta 35% en algunos casos, sin contar con la disminución en las cotizaciones y en los seguros públicos de jubilación de estas mujeres.
Es decir, la contrarreforma laboral del Partido Popular y los recortes en Sanidad y servicios sociales (también en Educación que junto a un modelo aupado en la LOMCE, olvida la educación inclusiva en igualdad y respeto) se ha cebado más con las mujeres, lo que une en una sola norma la más absurda ideología neoliberal, con la no menos lacerante y abusiva ideología heteropatriarcal, machista y conservadora de la que los “populares” hacen gala día si y día también.


Por otro lado, la lacra de la violencia de genero, lejos de frenarse o atenuarse, parece que este año pretende batir un siniestro récord. Si durante 2016, 53 mujeres murieron a mano desus parejas o ex parejas, durante los meses de enero y febrero de 2017 fueron asesinadas 15 mujeres, dejando además un terrible reguero de decenas de niños/as huérfanos y huérfanas.
Ante esta situación el gobierno del PP se muestra ineficaz en las políticas públicas para combatir la violencia estructural contra las mujeres. Yendo de la palabrería vana a la más completa desidia. Por eso es comprensible y necesario el Paro Internacional de Mujeres para denunciar el nulo compromiso político de los Gobiernos para erradicar la violencia contra las mujeres, así como la desigualdad y discriminación que padecen en el ámbito laboral.
Y no puedo dejar de recordar la situación de mujeres que no tendrán su 8 de marzo y por las que es necesario movilizarse aún mucho más, por sufrir una mayor discriminación por el hecho de ser mujer. Mujeres, de todas las edades y estratos, en sociedades fundamentalistas, retrógradas y de corte fascista, que proliferan en todo el mundo, uniendo a la desigualdad por ser pobre, desheredada, víctima de una guerra o un exilio, de la prostitución y la trata, del hambre y la enfermedad, y también, desgraciadamente cómo no, por ser mujer.
El 8 de marzo hay que levantar la voz por los derechos laborales, la eliminación de las desigualdades de las mujeres y contra la lacra de la violencia de genero. Por la falta de respeto a los derechos humanos y civiles de todas las mujeres en el mundo.

martes, 7 de marzo de 2017

Historia del mayor crimen perfecto: Inside Job


 
A estas alturas la mayoría de vosotros ya lo habréis visto. A aquellos que no, os lo recomiendo. A los que sí, nunca viene mal volver a pensar un poco en lo sucedido, como hice yo la otra noche, siendo este documental un buen resumen y recuerdo de lo sucedido.
Documental americano estrenado en cines en a finales de 2010 gracias al Oscar al Mejor Documental que recibió en 2010, y sobre todo por el tema que trata: la crisis financiera de 2008 y que ha continuado hasta nuestros días.

Narrado por Matt Damon, curiosamente uno de los actores que apoyó a Barack Obama en su llegada a la Casa Blanca y que ha reconocido su desencanto por las decisiones que tomó el ya ex-presidente de los Estados Unidos en cuanto a sus decisiones en materia de política económica y regulación de las practicas financieras.
Damon, como un narrador omnisciente, va desgranando con detalle las razones que han llevado a la crisis mundial, con foco en EE.UU., donde la alianza entre los organismos políticos y las grandes corporaciones económicas fueron el día a día bastante antes de que todo estallara en 2008 (se remonta a los tiempos de Ronald Reagan). Entonces ya era más que evidente la alianza perversa y corrupta que empezó manipulando el mercado inmobiliario y generando letales burbujas y que ha llegado incluso a controlar las jerarquías universitarias y las decisiones legales. 
Nos cuenta la crisis financiera actual desde sus comienzos, vista por sus ejecutores, bien por acción o por inacción. No hay apenas hueco para las víctimas, aunque el autor logra concienzudamente que siempre estén presentes. Pretende aclarar las causas de las crisis financiera mundial provocada por las hipotecas “subprime” y señalar a sus responsables a través de los testimonios de inversores, economistas y hasta el antiguo director del FMI, el francés Dominique Strauss-Kahn o el filántropo George Soros, que ha acostumbrado a usar productos mass media, como pueda ser esta película, para quedar como el "rico bueno".
Construido de forma sencilla directa y ordenada cronológicamente se estructura en varias partes, dedicando la introducción a la crisis financiera en Islandia de 2008 y 2009 (y su revolución silenciada), continua exponiendo las causas de la crisis mundial y finaliza con un diagnóstico de la situación actual, concluyendo lo poco que se ha hecho durante la administración Obama y lanzando lo erróneas de sus planteamientos como los tratados comerciales como el TTIP o el Transpacifico. Se centra en los cambios en la industria financiera, los grandes riesgos que se permitieron tomar eludiendo las regulaciones que pretendían controlar el sistema, y sobre todo, el conflicto de intereses que existe en el sector financiero y que en la mayoría de los casos se oculta al público y la presión que ejerce dicho sector en los políticos.
Estructurada en cinco bloques y recurriendo a una combinación clásica de materiales, van sucediéndose en Inside Job multitud de entrevistas con los "responsables directos" de la crisis (muchos quedan en evidencia y otros declinaron participar), así como especialistas del ámbito económico, político, académico y empresarial, que se suman a materiales de archivo, imágenes urbanas, comparecencias públicas, gráficos ilustrativos de cifras y porcentajes... Uno lo aprecia sobre todo por su función periodístico-informativa, por su meticuloso rastreo y exposición y por el hecho de dejar constancia de algunos de los barros de los que proceden estos lodos.
 
Es cierto, que durante su transcurso en ocasiones se hace difícil seguir el hilo de la narración ante la avalancha de personajes, discursos, datos y teoría y práctica de la macro economía que se expone ante el cerebro del espectador que puede acabar atosigado, bombardeado e incluso desconectado.
Supongo que es difícil juzgar la objetividad del documental dependiendo en gran parte del posicionamiento ideológico del espectador y su conocimiento del tema. Aún así, me atrevo a decir que es bastante imparcial y no deja indiferente, aunque se llega a la triste conclusión que poco puede hacerse salvo indignarse.
Solamente añadir que aunque es un documental ameno y didáctico, a veces trata temas demasiado técnicos y de difícil comprensión.
El final del documental no es nada optimista pues afirma que a pesar de las regulaciones financieras que se han producido a raíz de la crisis, el sistema que la provoca no ha cambiado. Podemos acabar con las palabras del propio director Charles Ferguson al recoger el Oscar “… discúlpenme, pero debo arrancar señalando que tres años después de que estallara nuestra horrible crisis causada por el fraude financiero masivo, ni un solo ejecutivo ha sido encarcelado, y eso esta mal...” (de hecho, el único encarcelado en los Estados Unidos ha sido Madoff, precisamente por aprovechar la avaricia instalada en el sistema y robar y estafar a los ricos).
Conclusión: Inside Job es la historia de un crimen perfecto
Primero desde los años 80 se genero una corriente de opinión académica y universitaria que lanzaba el axioma de que el mercado era el regulador perfecto y que no era necesaria la intervención del Estado como supervisor.
Después, cuando esa ideología la inmoralidad del neoliberalismo cuajo, para lo que no hubo problemas para explotar dictaduras fascistas en el tercer mundo, sus seguidores se aupaban a los consejos de administración de Wall Street, los claustros de las principales facultades de economía de las universidades americanas y el mismo funcionaria-do de élite de los dos partidos americanos.
Desde allí, y usando las puertas giratorias de manera continuada, comenzaron a hacer negocios explotando la avaricia innata del ser humano. Se valieron de su control de las políticas económicas de los gobernantes de turno, como asesores. Invadieron los cuerpos de los organismos de regulación y control financiero y de las Agencias de calificación que fueron avalando las prácticas de esta mafia para al final  generan burbujas a cuyo estallido le ha seguido un mundo más injusto, inseguro y decadente.
El Estado que no hizo sus deberes para controlar y supervisar a los mercados, finalmente rescató con dinero público a las empresas corruptas. Los responsables del fraude no han acabado en la cárcel, regresaron a casa con los bolsillos llenos y hasta se re colocaron en el Gobierno u otras instituciones económicas mundiales desde las cuales incluso dictaron las recetas para salir del despropósito económico y social que ellos mismos habían provocado.
Y mientras, las calles, salvo esporádicos en el espacio o en el tiempo conatos de rebeldía, silenciadas.
Al final Inside Job viene a hacer un poco de justicia poética, porque de la otra, nada de nada.