lunes, 23 de septiembre de 2019

Quién lo iba a decir



El pasado domingo 15 de septiembre y un par de semanas después de que se cumpliera el décimo tercer aniversario del primer título mundial, la Selección Masculina de Baloncesto se proclamaba Campeona del Mundo.
Lo hacia culminando con solvencia una competición al máximo de sus prestaciones. Y lo hacía para refrendar una de las mayores sorpresas en la historia del baloncesto, del deporte nacional y del deporte mundial.
La España de Scariolo llegaba sin mucha presión y con menos expectativas aún. El sorteo del calendario no había sido malo y cifraba en un hipotético partido en la segunda fase contra Italia el acceso a cuartos y la garantía del pre-olímpico. Esa era la exigencia real para el combinado nacional toda vez que las bajas eran prácticamente completas y que todos teníamos el deseo de ver a Pau Gasol en sus quintos Juegos Olímpicos y por qué no, luchando por el oro.
Pau era la primera de las notabilísimas bajas con las que iba a contar la selección. Sin competir desde mediados de marzo por una grave lesión y ante su última (o no) temporada en la NBA, el mayor de los Gasol fijaba el verano como recuperación y puesta a punto para un año que se prevé largo.
El siguiente en borrarse era el Chacho que ha aducido cansancio, una mudanza a otro nuevo país y pasar tiempo con la familia como causas a su baja. Sorprendente se sumaba a las bajas de los juniors de oro que como Navarro primero y luego ya Felipe o Calderón entre los más ilustres ya se bajaron del carro de la familia.
Pero no fueron menos sorprendentes las renuncias de Mirotic e Ibaka. Un culebrón de cada verano en el que había que decidir que extranjero, y con qué capacidades, se sumaba al equipo. Primero fue el hispano-congoleño cansado de ser segundo plato estos últimos años quien renunció. Un par de meses después, apenas a horas de darse la convocatoria, fue el hispano-montenegrino quien explico en un comunicado su cansancio para con el baloncesto, sobretodo la NBA y su necesidad de tener un verano más tranquilo. Tranquilidad alterada con su vuelta a Europa confirmada un par de días después y al acérrimo rival de su anterior equipo.
Contadas estas ausencias (más la de Abrines recuperándose de una depresión entre los ilustres) España presentaba un equipo de perfil bajo pero no exento de calidad y sobretodo de experiencia.
Scariolo había hecho un trabajo previo en las ventanas para con jugadores de rotación ACB con veteranos como Fran Vázquez, Oliver, Beiran o Colom y jóvenes como Brizuela clasificar al equipo a la Copa del Mundo.
No hemos sido pocos los que hemos demonizado el invento de las ventanas por parte de la FIBA en su particular cruzada contra la Euroliga, pero hay que decir que a España le han venido de perlas para articular una transición entre el equipo de los Juniors de Oro y las nuevas generaciones aún salvando el escollo de no pocos jóvenes valores que estaban enrolados en la NBA.
En esos partidos de clasificación se vio a una España solida en defensa, priorizando mucho el rebote defensivo (para poder correr), solidaria en las ayudas y en la que destacaba en el factor anotador Quino Colom.
A ellos se sumaban los hermanos Hernangomez desde la NBA, los Rudy, Llull, Ribas, Claver y Oriola desde la Euroliga. Marc Gasol que venía de ser Campeón de la NBA con Toronto Raptors (donde Scariolo era entrenador ayudante). Y Ricky Rubio que en su madurez ha engrandecido su precoz talento para con las experiencias de la vida dotar de calma su baloncesto.
En la previa de la Copa del Mundo España se sabía un equipo complicado. Con no muchos puntos entre las manos, pero los suficientes para dificultar la vida a cualquiera. Muy trabajado en defensa pero con dudas a la hora de anotar.
Esas dudas se exponenciaban al ver los equipos que se confirmaban en otras selecciones. Parecía que España sería incapaz de competir contra esas plantillas, y eso que había bajas en casi todos los equipos -la larguísima temporada de NBA y Euroliga masacran a los jugadores- pero nadie, absolutamente nadie, dudaba de la capacidad de Serbia, Australia, Grecia o Francia. Tampoco y mucho menos de Estados Unidos que pese a las renuncias de la super élite (Irving, Curry, Thompson, Harden, Lebron, Durant, Davis) presentaba un buen conjunto de jugadores NBA con puntos en las manos, físico y la sapiencia al banquillo de Popovich.
Había que llegar al día clave, el de cuartos, al 100% y por eso tanto la preparación como la primera fase ante las débiles Túnez, Puerto Rico e Irán fue una puesta a punto progresiva para que todo el mundo diera su mejor versión en el momento más importante.
España mejoro sus prestaciones ante la siempre anárquica Italia y llamo la atención de manera sobresaliente derrotando con solvencia a la gran favorita: Serbia.
En los cuartos en el cataclismo del baloncesto actual, España no tenía excesivos problemas para derrotar a una voluntariosa Polonia. Y en un auténtico partidazo Argentina eliminaba a Serbia con la misma receta con la que dio España: Incomodidad en el ataque serbio aprovechando el despilfarro de recursos (los pivots) de Serbia, apretar a sus bases a ambos lados de la pista y dominar el rebote.
En el otro lado del cuadro y en otro partidazo Francia se imponía a Estados Unidos y confirmaba algo que me parece evidente: Cuando Estados Unidos es batible, se viene un torneo espectacular porque todo el mundo les juega con todo para ganarles. Y aún así, Estados Unidos ganará en 9 de cada 10 ocasiones, pero sudarán y todos disfrutaremos muchísimo.
Australia se convertía en el cuarto semifinalista y en rival de España al ganar sin esfuerzo a una República Checa que aún limitada ha hecho uno de los baloncestos más interesantes de estas dos semanas.
Así teníamos otro partido brillante para las semifinales. Liderados por Patrick Mills, Australia trataba de desenmarañar las trampas defensivas del equipo español al que le costaba muchísimo anotar. El partido se mantenía bajo unos guarismos que no eran malos para España (sobre 40 puntos al descanso) cuando en el tercer cuarto aparecía Marc Gasol para empezar a anotar y dominar la zona, tanto en defensa como en ataque donde repartía juego. Así Marc acababa firmando su mejor partido con la camiseta nacional.
Se jugaban dos prórrogas donde los nervios y la agonía fueron los mejores aliados de la selección nacional, más bregada en este tipo de batallas en los últimos años donde supieron sobreponerse ante una cada vez más desquiciada Australia. La caja y uno sobre Mills (con varios defensores sobre él) agotaron al base de los Spurs y apagaron todas las luces de un equipo que hasta entonces se había mostrado una maquina de anotar.
España había sufrido como casi siempre en las semifinales y en la final le esperaba otra sorprendente Argentina que se había desecho de Francia.
Y una vez más siguiendo el guión de anteriores torneos la final resultaba más plácida teniendo en cuenta el sufrimiento de dos días antes. Argentina quedo prácticamente desactivada con una decisión de entrenador: Scariolo colocaba en el quinteto titular a Oriola para emparejarlo con Scola, reemplazando a Victor Claver. El perfil del ala-pivot catalán se acomodaba mejor a las condiciones de Scola, faro del juego argentino, y éste no sumo hasta que el partido ya estaba visto para sentencia.
No hay que desmerecer el torneo de Argentina porque utilizando las mismas armas que España se plantó en la final con un equipo más limitado de talento que el de la anterior generación, pero con muchísimo trabajo y aprovechando el dinamismo de sus bases.
Argentina como España plantearon en el torneo un ritmo de juego más lento, controlado. Impidiendo la velocidad en las transiciones del rival y volviendo al juego en la zona en tiempos del triple y los aprovechamientos de lanzamientos y posesiones. Un baloncesto más pausado, de un 5vs5 inclusivo. Con cortes y juego sin balón, dejando el uno contra uno como recurso y no como plan de juego. Y defensa. Mucha defensa. Habrá que ver si el éxito de este planteamiento de juego en éste Mundial, se convierte en una tendencia para batir a los equipos que con dinamismo y triples dominan en el baloncesto de clubes hoy en día.
Para España la conexión Ricky-Marc, como 1-5, desde el poste alto era la clave de inicio del juego para con bloqueo y abrirse del pivot o con la penetración del base encontrar los puntos. Sin un tirador fiable llegaron los triples (Rudy, Juancho o Llull) cuando el rival se cerraba, pero España ha marcado tendencia en este mundial recuperando el juego en la zona y la predominancia del tiro de dos. Canastas fáciles y posiciones cómodas de tiro que venían de la visión de juego de Marc y Ricky.
En defensa, España ha dado un manual de trabajo de ayudas, especialmente con Victor Claver que por fin ha dejado de ser el jugador 11 o 12 de la rotación para ser ese alero multiusos, bisagra entre el juego interior y exterior, y líder desde lo oscuro del juego para beneficio del colectivo. También nombres como los de Rudy, Oriola o Ribas han brillado atrás dejando claro en cada momento que hacerle puntos a esta España iba a costar sangre, sudor y lágrimas.
Es curioso pero Claver, Ricky o Scariolo que se han llevado todos estos años muchas de las criticas que han acompañado al juego -que no a los resultados- de la selección, se han convertido en claves del éxito. El primero siendo el mejor amigo de sus compañeros en defensa.
Ricky Rubio, después de momentos muy duros en lo personal y lo profesional (muerte de su madre por cáncer y falta de confianza de la NBA en él) se ha coronado como MVP dominando cada uno de los partidos desde el puesto de base, como hacía en categorías inferiores, con multitud de recursos en ataque, encontrando a sus compañeros y liderando la defensa.
Y Sergio Scariolo que toda vez que quedo claro que con las bajas la autogestión no podía ser el patrón del grupo, ha dado clases magistrales de scouting sobre el rival y de conocimientos tácticos notables para aprovechar lo que tenía, haciendo un equipo que cuando ha llegado la hora de la verdad ha jugado un muy buen baloncesto a ambos lados de la cancha.
Y ha sido, sin duda, el artífice de dotar de hambre e intensidad a un colectivo, una familia, que se mueve como un ente único. Con el ejemplo de volver a la selección cuando el ocaso de la generación dorada se hacía evidente, con el marrón de las ventanas de por medio y trabajando para la NBA su mensaje caló hondo en un vestuario que se ha ido remodelando en nombres pero no en confianza ciega en su entrenador.
Scariolo hoy es Campeón del Mundo y tiene un anillo de la NBA como entrenador asistente. Con la selección suma tres oros europeos (los tres únicos de la historia), y una plata y un bronce olímpicos. Ha sido absolutamente imprescindible en éste éxito minimizando los defectos propios y virtudes ajenas a la par que maximizando nuestras fortalezas y golpeando en los puntos débiles del rival.
Atrás queda el mayor fracaso de esta selección que fue el Mundial 2014 en casa, donde el monstruo de la autogestión devoró a Orenga y a todas las ilusiones del país.
El desastre agudizaba la idea del final de una era que podía volver a dejar el baloncesto en un lugar muy incómodo a nivel de seguimiento en España. Muchas de aquellas cosas no han mejorado pero España, de la mano de sus selecciones hoy es Campeona del Mundo masculino y Campeona de Europa en femenino. Y un montón de medallas más en este verano 2019. Disfrutémoslo.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Un juego de trileros



Me encuentro sorprendido y a la vez apesadumbrado por todo lo que ha acontecido estos últimos meses. Tras la confrontación electoral total de abril y mayo yo, al igual que muchas y muchos, dábamos por hecho un gobierno socialista, con o sin participación directa de Unidas Podemos, pero bajo un programa con unas cuantas y necesarias medidas de izquierdas. Sin embargo, hemos asistido estupefactos a un juego de trileros que a servidor, ya en julio con la primera ronda de contactos y sesión de investidura, le quedo claro se abocaba a unas nuevas elecciones generales.
La victoria en las generales de abril daba a Pedro Sánchez el mandato para formar gobierno. Todo parecía diáfano y claro. El pueblo había hablado, y una vez más, expresado la necesidad imperiosa de llegar a acuerdos y pactos. De hacer política para solventar desde lo más urgente a lo más en perspectiva. Y de lo pequeño a lo grande. Y una vez más los políticos españoles han fallado a su pueblo.
  • Primero porque ante un sistema de representación política totalmente sobrepasado y desactualizado no han sabido nunca -o no han querido- darle puestas a punto y convertirlos en maquinarias engrasadas que muestren (y faciliten) la expresión popular basada en las urnas. Que de eso se trata una democracia.
  • Y segundo porque vuelven a ser víctimas del cortoplacismo y sobretodo de un afán por la supervivencia política, de mantener y ampliar los privilegios de la casta, muy por encima de las necesidades de una sociedad que no está para prórrogas, repeticiones electorales y tanto eslogan manido.
Quizás el varapalo que toda la izquierda real se llevo en las elecciones de mayo envalentonaron a Pedro Sánchez, a su equipo y a la oligarquía que lleva explotando España 80 años. Aquel domingo España volvía a la casilla de salida. Al 14 de mayo de 2011. Viendo como se conformaban ayuntamientos, comunidades autónomas y parlamento europeo parecía que el bipartidismo aguantaba el tirón, con un PP encabezando el espectro de la derecha y sometiendo a sus marcas blancas liberal y fascista; y con un PSOE dominando el centro-izquierda, con una izquierda sometida y humillada yendo irremediablemente a la irrelevancia.
Pedro Sánchez era el encargado de formar gobierno y para hacerlo necesitaba apoyos. Y en casi 5 meses sólo ha recabado uno: el del diputado de Revilla. En una situación normal, Pedro Sánchez sería el gran fracasado y debería irse a su casa dando paso a un nuevo o nueva líder del PSOE. Pero España y su alta política es cualquier cosa menos normal y aquí estamos padeciendo la estrategia de la humillación constante a la izquierda, a los millones que votamos esa opción (incluso en sus distintas vertientes ideológicas) y también a los que el 15M gritábamos que No nos representan.
Se hace evidente que más allá de fibias y fobias la coalición electoral era la mejor forma de gobierno para dotar al país de estabilidad y poder avanzar en medidas tanto políticas, económicas y sociales necesarias para mejorar la vida de la gente.
Pero Sánchez se ha negado en redondo y ha sido el protagonista de una obra teatral llena de golpes de efecto y titulares de última hora que han sido una constante campaña electoral continua, porque siempre, desde el primer momento, ha tenido claro que el 10 de noviembre, España votaba de nuevo. Y el público, el electorado, ha ido abandonando asqueado el teatro hacia otros menesteres más agradables
El tiempo se acaba y mientras nuestros políticos se enzarzan en discusiones vanas los problemas sociales y disfunciones democráticas de éste estado se agravan.
Hablo de toda la miseria generada durante los lamentables mandatos de Rajoy (corrupción, justicia de partido, destrozo de la convivencia, destrozo del patrimonio público, sobrecostes en inversiones, privatización de la sanidad, privatización de la educación, prebendas a la iglesia, sistema de pensiones, freno a las ayudas de dependencia, reformas laborales -también la de Zapatero- que han abonado el terreno a la precariedad y el paro, estafa con las eléctricas, destrozo de las renovables, subidas del IVA, bajadas de impuestos a ricos y grandes empresas, fracaso en los Objetivos del Milenio, pucherazo electoral y voto robado...). Multitud de decretos ley que hay que revertir. Hablo de paliar todas las tropelías y estafas que la crisis inacabable está dejando, cuya solución ultra liberal amplia y que fortalece un capitalismo de amiguetes insoportable. Hablo de un clima y un medio natural que se degrada a pasos agigantados y entrando ya en el terreno de lo irrecuperable. Hablo de millones de mujeres que viven su vida lejos de la plena libertad y dignidad individual y colectiva. Hablo de una España vaciada cuya situación es desesperada. Hablo de un sistema de convivencia que se va al garete mientras los balcones se llenan de banderas y a la espera de una condena al procès que puede derribar todos los puentes. Hablo de una democracia que es una dictadura oligarca de tapadillo, con cientos de miles de represaliados sin reconocer y llena de prebendas para los que se beneficiaron del fascismo. Hablo de tantas y tantas cosas que podía seguir escribiendo durante todo el día y no haría más que caer y que cayéramos todos en la desesperación y en el hartazgo.
Pero todo esto no le importa a Pedro Sánchez y a un PSOE envalentonado que ha olvidado aquel “con Rivera no” de la noche del 28 de abril. El desprecio a Podemos, sus confluencias, a su líder y a sus votantes ha sido constante.
Como clase trabajadora y movimiento político de izquierdas tenemos que aprender esta lección: Si logramos el avance y el progreso para éste país no será con el PSOE. Ni con su dirección de oligarcas baronías ni tampoco con sus bases electorales. La revolución vendrá pese al PSOE.
En éste blog he hablado muchas veces de la necesidad de que Podemos, Izquierda Unida, Equo o cualquiera que quiera hacer la revolución que España necesita, de contar, de convencer, a unas bases socialistas. Tanto ante las urnas, como en las calles. Pero desgraciadamente, me estoy dando cuenta que buena parte de esas bases son forofos de partido, sin capacidad de crítica y lo que es más doloroso, sin intención de exigir unos valores democráticos, republicanos, socialistas en lo económico y antifascistas lo suficientemente fuertes como para mantener a su partido en un centro izquierda tibio, desde el que poder construir.
Aupado por un sistema de privilegios basado en la dictadura y la idealizada transición, que se defiende como gato panza arriba. Fortalecido por unas encuestas que más allá de la desafección política no castigan su desidia y constantes atropellos. Y siguiendo una ruta marcada por su equipo encabezado por Iván Redondo y totalmente a favor de estado de las cosas, Pedro Sánchez nos lleva sin remisión a volver a votar el próximo 10 de noviembre.
Habrá repetición electoral no por un mero formalismo lingüístico o administrativo, sino porque probablemente se repetirá el resultado de bloques (aunque con mayor abstención, eso seguro). Serán nuevas elecciones, las de la XIV legislatura, y en ellas deberíamos de votar en consecuencia y hacer pagar a quienes no han podido y no han querido llegar a acuerdos respetando la soberanía popular que se expresó el pasado 28 de abril. Los que nos han fallado ya no deberían volver a presentarse (Sánchez, Iglesias y Rivera van a por sus cuartas elecciones generales) incapaces por inutilidad o por intereses y ambiciones personales de llegar a acuerdos para dotar de estabilidad al país. Y nosotros como electorado tendríamos que actuar en consecuencia. Desgraciadamente, las experiencias previas nos tienen ya prevenidos.
No sé que pasará ese día. Aunque no me creo las encuestas dudo que haya mayores cambios que dos o tres diputados arriba o abajo por fuerza, con lo que se mantendría la política de bloques y de bloqueos que estamos sufriendo. Parece que Sánchez quiera jugar con la baza de que un nuevo tercer partido “en la izquierda”, el de Errejón podía bajar aún más los resultados de Unidas Podemos, como ya pasó en Madrid, pero lo más probable es que quedará un bloque igual de repartido que el de la derecha y extrema derecha. De lo único que estoy seguro es de que estamos viviendo un tiempo de inestabilidad insultante para la soberanía popular. Y que estamos perdiendo una oportunidad para poder cambiar y recobrar y dar dignidad a las gentes que en nuestro día a día no tenemos prórrogas, ni repeticiones, ni segundas oportunidades.
Y lo que me parece más grave: Nadie habla, ni lamenta, la profunda brecha que en la confianza de la ciudadanía en la política se está abriendo. Hoy la política aburre, genera crispación, se ve con desidia y ya desinterés, una casta política a extirpar (quizás no falte razón), un juego de intereses personales por encima de lo público, de lo de todos. En definitiva, un problema. Y cuando una cosa se percibe como un problema el impulso inmediato de los humanos para solucionarlo es la extirpación y la erradicación, lo que puede abrir la puerta al fascismo otra vez.


jueves, 1 de agosto de 2019

La EGB a los treinta



Hoy en día existe un momento en toda vida de un treinteañero (o treinteañera) en el que se hace imprescindible tomar una decisión que puede marcar su pasado y su futuro. Cuando en el whatsapp entra el mensaje de bienvenida de un nuevo grupo que viene a celebrar una reunión de los antiguos compañeros de clase. Ahí, en ese instante se toma diferencia entre los que mantienen su propia coherencia y los que deciden rememorar viejos laureles, más que nada para fardar y mostrar su nueva vida, con sus hijos, sus hijas, sus monovolúmenes y sus trabajos de mierda. Lo que interesa, no es tanto quedar y emprender o reemprender un camino de fraternidad con los viejos amigos y amigas del colegio, sino cotillear sobre la vida actual de cada uno y hacer apología del ombligo propio para luego exhibirlo entre las redes sociales -online y sobretodo offline- de cada uno, donde ahí si que hay personas que les interesan mucho más.
Del estupor del primer mensaje al momento de salir del grupo por la cabeza se te pasan imágenes dantescas en las que te ves compartiendo mesa y mantel con gente que puede que no veas desde hace 20 años. Que no te ha interesado en absoluto (hubiera sido muy fácil buscarlas) o a las que no has interesado jamás (a ellas les hubiera sido igual de fácil buscarte). O que cuando te has cruzado por la calle ha girado el cuello o incluso cambiado de acera para no saludarte. Y ojo que yo también lo he hecho y me avergüenza.
A mi no se me ha perdido nada en tal reunión. Deseo que lo disfruten y que saquen algo más que simples fotos para el facebook. Si se retoman viejas amistades, se ayudan y mejoran sus vidas, sería perfecto. Pero en mi caso, prefiero ser coherente y mantener mi camino que básicamente es ir viviendo y procurar hacer mejor la vida a las personas que me demuestran que les importo y que me importan. No tengo tiempo para perderlo, y menos aún hoy en día, con gente que ni me va ni me viene.
En cada década, cada generación, desde su madurez, fantasea e idealiza la época de su infancia y adolescencia. Pero es que además, hoy en día, vemos como al calor y el hedor de las redes sociales se hace más impostado ese interés que no viene a ser otra cosa que alimentar el propio ego. Unos cuantos “likes” en la foto de reencuentro para satisfacer el egoísmo de cada uno y cada una. Enseñar hasta la nausea ajena lo guay que éramos, lo bien que nos llevábamos y lo idílico que fueron aquellos nefastos años.
En los 90 se añoraban los 60. A principios de los 2000 gustaban los 70. De hace 10 años para acá es la moda los 80 y ahora empiezan a colarse esos años 90, horteras y mediocres, que amenazan con volver a vestirnos con pantalones anchos y abrigos de plumas. Vivimos en la época de la comercialización de la nostalgia.
Cuidado. No quiero caer en el efecto contrario y demonizar mi etapa escolar. Guardo un buen recuerdo de mi EGB. Me gustaba mi colegio, entonces rodeado por pastos de ganado bovino, con zonas de vegetación casi salvaje, pistas de tierra y grava donde rasparte las rodillas y bordillos peligrosos manchados de infantil sangre. De mis profesores el recuerdo es peor puesto que salvo a un par de educación física, al resto le importábamos menos que una mierda.
Un recuerdo claro que tengo era ver como aceleraban el Lancia al salir del pequeño aparcamiento a las 5 de la tarde cuando se montaba una pelea en la era de enfrente a la salida del colegio. También me acuerdo de botefadas, cachetones, tirones de patilla, reglazos y contestaciones inoportunas. Mi paupérrimo inglés nace de aquella época. Y mi bajo nivel en matemáticas lo mismo. Los chicos veíamos como nuestras notas y trabajos valían la mitad que el de las chicas, gracias a una feminista amargada que en vez de educar en igualdad, primaba la cursilería y el peloteo de mis compañeras de clase. Si me acuerdo de Sagrario, la logopeda que me ayudo para poder pronunciar bien y controlar lo que hoy se llama Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad y que en aquel entonces era que su hijo, señora, es un trasto.
De los niños y niñas que nos juntábamos ahí guardo un buen recuerdo matizado por lo que voy aprendiendo en cada momento. Me acuerdo mucho y con buen recuerdo de Javi, de David, de Gloria, de Nuria… Personas que he vuelto a ver estos años y que nos hemos saludado y conversado. Por estar con ellos, todavía me lo pensaba. También y casi cada día, recuerdo a Rubén, nuestro amigo fallecido hace 18 años en accidente de tráfico.
En aquel pequeño cosmos había de todo. Abusones, marginados, acosados, empollones, brutos, acomplejados y elitistas. Sobretodo esto último. Las marcas ya hacían de las suyas y llevar unas Paredes era poco menos que ser considerado un paria social -sobretodo por las niñas-. Contra más demostrabas que te afectaba, más se afanaban en humillarte y aprovecharse.
En aquel colegio había que cuidarse de que los gitanillos no te robaran el bocadillo o te pegaran una paliza de la que no te podías defender ante la amenaza de que te clavaran con una navajilla o un cúter. A los profesores todo esto les importaba un carajo. A los compañeros de clase menos todavía y hasta que no te atrevías a devolver un par de hostias y demostrar que los tenías bien plantados no te dejaban en paz. Entonces funcionaba el ascensor social y el gitano abusón se iba a tratar de amedrentar a otro y tu te quedabas en el limbo de la intrascendencia. Qué tranquilidad.
Yo me movía o al menos trataba de hacerlo en la media. Sin hacer ruido y sin querer destacar ni por arriba ni por abajo. Perfil bajo que se dice hoy en día. Me gustaba el recreo que era comerse un bollo de pan horneado por mi madre con cuatro onzas de chocolate negro dentro y ponerse a jugar al fútbol contra los de otro curso. Había hasta clasificación oficial de pichichi.
Por supuesto, tengo amigos de aquella época. Me atrevo a decir que seguramente de toda esa clase David, Miguel y yo, seamos los únicos que nos vemos con regularidad y nos sabemos el cumpleaños del otro. Es la demostración de estar con la gente que a uno le importa lo que hace trascendente el tiempo y el modo de pasar la vida.
Hace no tanto tiempo hablábamos de si se pudiera viajar en el tiempo a qué época o momento volveríamos. Y nosotros lo teníamos claro. A la época de la EGB ni de coña.
Así que por todo esto y alguna cosa más me borre de tan “magnífica” idea. Como he dicho antes espero que disfruten y saquen algo más en positivo que ver lo calvos, gordos o gilipollas que nos hemos vuelto. En mi caso prefiero mantener mi personalidad retraída y antisocial. O cualquier otra cosa que se les ocurra, porque realmente me importa un pito.

martes, 9 de julio de 2019

A Los Lobos, en elogio al saber


Durante más de dos años cientos de miles de personas hemos seguido las andanzas de “Los Lobos” en Boom el concurso de cultura general y entretenimiento de Antena3. Más de dos años viendo como el saber, la inteligencia, el optimismo y la bondad ocupaba la televisión a las 8 de la tarde conformando un ejemplo de virtudes y superación más que necesario, imprescindible. Ayer se cerraba esta época con la consecución del bote del programa por parte de Erundino, Valentín, Manu y Alberto. 505 programas con 504 intentos fallidos en la bomba final. Más de 4 millones de bote que se suman a un acumulado que sobrepasa los 2 millones y medio, de cuyo total unos 6.700.000, la mitad irán a parar a Hacienda.
En primer lugar no puedo más que felicitar y sobretodo agradecer a Erundino, Valentín, Manu y Alberto tantas horas de conocimiento, pasión y buen hacer. Con el recuerdo de José Pinto, mi paisano y ganadero estos cinco hombres han puesto el saber y la cultura, por una vez, en su lugar y en el terreno abonado de la zafiedad y la cutrez como es la televisión generalista. Desde el mitiquérrimo Saber y ganar saltaban al formato de Antena3 bajo la situación especial de Valentín, que como ha reconocido pasaba por una grave enfermedad y con serios problemas económicos. El mérito, más allá de premios y récords de permanencia, es enorme. Ya sólo por eso, por el ejemplo a todos nosotros, de que la cultura, el esfuerzo y el conocimiento son armas y también oportunidades para convertirnos en mejores merecen todo nuestro reconocimiento.
Después no puedo más que criticar y censurar la actitud de Antena3 dueña del formato y si me apuras de las sensaciones que como telespectadores vivimos delante del programa. Al malintencionado spoiler le siguieron anuncios que ponían en alerta para ya ayer, fecha de la emisión del exitoso programa deslucir el hito. Llevar el programa a ese prime time hispano tan tardío es un insulto a los cientos de miles que hemos conformado la audiencia del programa, quitándonos buena parte de la emoción de descubrir en su horario habitual y sin anuncios ni spoilers la consecución del premio por nuestros admirados concursantes. Ya sólo por eso, volveré a saltar, quizás incluso desconectar Antena3 de mi televisor.
Es evidente que gracias al carisma de Los Lobos, como antes con “Las Extremisla audiencia del programa ha ido creciendo. Incluso ha generado cierto debate porque parecía como si se favoreciera la permanencia de estos laureados equipos en detrimento de los otros oponentes que las más de las veces han sido meras comparsas con fallas de conocimientos imperdonables.
También se destila cierto aroma de que la propia cadena ha querido cerrar el formato con la consecución del bote por parte de Los Lobos, ya que veníamos de unas semanas en las que las preguntas de la fase final no parecían tan inalcanzables (de hecho, sobre la quincena que ha valido el premio, he sacado catorce).
Desde luego parece evidente que se podía haber hecho mucho mejor, sobretodo respetando a la audiencia que has tenido fiel a las 8 de la tarde para enlazar con el Antena 3 Noticias -no si puedo evitarlo-. Emitir el programa habitual, cuidándose de anuncios, haciendo vivir la emoción del momento a toda la audiencia, hubiera sido lo deseable, para después citarlos a un especial sobre el programa y la personalidad de tan magníficos concursantes.
Pero lamentándome de la usurpación de ese momento sólo me queda ya a partir de ahora felicitar y agradecer a Los Lobos, a todos los concursantes que han pasado por el programa, a Juanra Bonet, su presentador y a todo el equipo de trabajadores que han hecho posible estos más de tres años, el haberme regalado cultura, buen hacer, esfuerzo e inteligencia en la televisión.

miércoles, 3 de julio de 2019

El Gatopardo. Versión española.



Más de un mes ha pasado desde las Elecciones Municipales, Autonómicas y Europeas del 26 de mayo. Un mes pensando. Madurando. Reflexionando. Un mes poniendo en orden multitud de datos, sucesos y opiniones. Más de 30 días aprovechando los ratos de esperas y paseos para tratar de entender desde lo puntual y concreto hacia a lo genérico y de conjunto y viceversa. Y no es fácil sacar conclusiones que se puedan convertir en axiomas. En una hipótesis ni siquiera refrendable sobre las inercias que se mueven en la política nacional y más allá en circunscripciones más grandes o más pequeñas. Componer un análisis crítico y auto-crítico, desde la responsabilidad personal hasta la conjunta de un partido o movimiento resulta un ejercicio titánico que aún así, a de quedar perenne para no sufrir bajo los vaivenes de la ultimísima hora y marcar una tendencia en la acción que dé respuesta a los múltiples escenarios en los que nos encontramos.
La doble cita electoral compuesta por la del domingo 26 de mayo y la anterior del 28 de abril en forma de Elecciones Generales tanto por su planteamiento, como sobretodo su resultado han supuesto el fin a la convulsión que la vida política española ha vivido estos últimos años. Cuidado, no quiere decir esto que la emergencia social que había provocado tal situación se haya terminado y mucho menos solucionado. No. Todo lo contrario.
Hace 8 años la indignación y la desesperación llevaron a cientos de miles de personas, en su mayoría jóvenes con estudios y altas pretensiones vitales, hijos e hijas de la clase trabajadora y en entornos eminentemente urbanos, a tomar las calles y las plazas. Y a dialogar. A discutir. A plantear y denunciar problemas y poner sobre la mesa soluciones que venían de un ejercicio de empoderamiento admirable, necesario y revolucionario.
Desde entonces han pasado multitud de cosas. Se han laminado los cimientos de una frágil democracia que viste el desnudo, rancio y putrefacto sistema dictatorial español. Privilegios de realeza, iglesia, jueces, militares, nobles y grandes empresarios se han puesto en solfa al mismo tiempo que se hacía una crítica general a un sistema capitalista que se desmorona y que se muestra -evidentemente- incapaz de mejorar el bienestar de todas y todos.
Problemas como el cambio climático, los movimientos migratorios, el fin cada vez más cercano de los combustibles fósiles que han alimentado un sistema global y una crisis del capitalismo a escala planetaria, sobretodo en su vertiente más extrema la financiera y desregulada, no sólo NO se han resuelto sino que se agravan como parte de la patada adelante del sistema capitalista occidental.
El cambio del paradigma de un mundo uni-polar, regido por Estados Unidos a través del FMI y la OTAN vira en estos momentos a un nuevo escenario en que nuevos actores como China (y el resto de países emergentes) o viejos como Rusia parecen llevarnos a un mundo multi-polar de impredecibles consecuencias. En medio está una Unión Europea débil y acomplejada como Unión de los capitales y subsidiaria de Estados Unidos y que se ha resquebrajado en una línea argumental paralela tras el Brexit.
Hoy, con todo lo sucedido -y votado- la fractura social sigue abriéndose. Cada vez hay más desamparados, más desahuciados, más precarios, más parados. Cada vez somos más pobres en números absolutos y relativos. Cada vez nuestro entorno se deteriora con mayor velocidad. Cada vez más energúmenos e ignorantes convierten la libertad en libertinaje, degradando la cultura y el planeta. Las mujeres lejos de alcanzar la igualdad continúan sumidas bajo el yugo de un machismo capitalista y militante que las considera inferiores, propiedad y elementos de estatus de los hombres. El mundo vive una desesperada inmigración Sur-Norte; y en España el verdadero drama territorial es una España vaciada que no encuentra solución y provoca numerosos problemas más. Se ha reforzado en toda Europa una peligrosísima derecha clasista y fascista que amenaza con dinamitar los acuerdos y tenues convivencias que nos habíamos dado desde finales de los años 40.
Aquel 16 de mayo parecía que empezábamos una “Segunda Transición”. Tomando las plazas y más adelante discursos, de reconocimiento de problemas y planteamiento de soluciones daba la sensación de que el pueblo iba a asaltar el “Palacio de Invierno” y una revolución política, social y económica iba a construir un país (un mundo) mejor.
Sin embargo, el sistema se ha defendido como gato panza arriba, lanzando zarpazos, hiriendo a su propio pueblo, sabedor de que no podía perder el control del poder. Las estrategias no han sido nuevas sino que ya estaban probadas. Ya las utilizo antes en el Crack del 29 y tras la Crisis del petróleo de 1973 y la Guerra del Yom kipur.
Lo primero siempre es decir “No se puede”. Recordar que se decía, que se escribía sobre los Indignados. Como el poder se guardaba la carta de la legitimidad democrática para presentarse como garantes de las instituciones y una voluntad popular mayoritaria que la mayoría de las veces era estafada y olvidada.
Y cuando un voto numeroso se articulo en un nuevo partido, siguiendo ese mantra que desde las calles no se podía hacer política, lanzaron toda su maquinaría propagandística para tergiversar, mentir y acoplar un mensaje de que “vais a estropear todo”.
La segunda estrategia usada para mantener el poder ha sido la amenaza y donde han necesitado la creación de la gran coalición liberal-socialdemócrata para frenar la entrada en gobiernos de partidos de izquierdas.
La tercera estrategia ya asume mucho mayor riesgo para el pueblo, porque es la de utilizar a botarates del propio sistema para enfrentarlos bajo un populismo nacionalista contra las ideas que surgen desde la izquierda. Es lo que es Vox y es lo que fue el nazismo alemán o el ruido de sables de la Transacción española. La reacción siempre es tele dirigida desde despachos.
Y por último, si todo lo de antes no funciona siempre queda el recurso de la violencia, en potestad del poder y de ejercerla sobre cuantos revolucionarios sea necesarios. Ha pasado siempre y me temo que volverá a suceder.


Dicho todo esto y antes de entrar en un análisis electoral más sesudo, me aparecen en la cabeza muchas preguntas: ¿puede la izquierda y con ella las masas populares sobre las que caen el peso de las ganancias de la oligarquía, ganar bajo las reglas creadas por esa propia oligarquía? ¿Existe un relato orquestado, medido y probado para que nos conformemos con los resultados de una elección o una votación? ¿cómo podemos, tanto a nivel individual, de partido y de estrato social, resolver la paradoja de la representación de nuestros propios representantes? ¿cuándo un representante elegido por el pueblo se convierte en “casta”? ¿cuándo se produce la traición ideológica? ¿Cuánto tiempo podemos soportar como masa que sus ganancias cada vez más exageradas recaigan en nuestras pérdidas cada vez más draconianas?


Lampedussa es un señor de Murcia
  1. El PSOE fue el gran triunfador de las elecciones. Tanto en su doble ciclo 28 de abril-26 de mayo, como en la triple confrontación de municipales, autonómicas y europeas. En estas últimas como eje a considerar por su carácter de circunscripción única representando una amplia mayoría.
    Debería (y debe) formar gobierno central. En las regiones y ayuntamientos importantes ha ampliado su mayoría (Castilla la Mancha, Extremadura..., Vigo, Valladolid,…) y parece con todo que ha pasado su momento más bajo y recupera una posición centrista y predominante en el discurso
    mediático e ideológico en el país.
  2. El PP gracias fundamentalmente a su potente implantación en todo el territorio español aguanta el tirón. Beneficiado por las candidaturas municipales que se han presentado en todos los ayuntamientos y que tiraron a los candidatos de autonomías y europeas, Casado consiguió parar el adelanto por parte de Cs. Y además se ha visto beneficiado por la táctica miope y ultra conservadora de Rivera que les ha mantenido en gobiernos de regiones y municipios (Castilla y León, ... Madrid, Salamanca,…).
    El PP parece seguir desgastándose, mitad por la continúa sangría de corrupción y nepotismo, mitad por la pérdida efectiva del discurso de la derecha tanto en su posición liberal, como de extrema derecha. En principio, no parecen muy capacitados los nuevos líderes y
    lideresas de tal formación para aguantar el tirón. Y más ahora, que con todo, los ingresos vía representación institucional van a menguar considerablemente y muchos estómagos agradecidos o desagradecidos pueden reclamar su parte.
  3. En la doble cita electoral, Ciudadanos, ha salido reforzado. El problema viene en que tras acortar la distancia con el PP la estrategia de alianzas con la extrema derecha de Vox para mantener en el poder a ese mismo PP, va a hacer muy difícil, cuando no improbable, el adelantamiento de la nueva formación de derechas. Valls desde Barcelona y como outsider venido de Francia ya les ha dado una lección que tardarán tiempo en olvidar.
    Ya se oyen voces de la oligarquía que a través de los medios del capital vuelven a llamar a la gran coalición liberal-socialdemócrata, afeando la conducta de un Rivera que no quiere ni ver a Sánchez ni en pintura. Que el IBEX35 y los poderes fácticos del estado confabulen por ese extremo es la prueba determinante de lo perjudicial que sería para el interés general y el de las clases populares.
    Tan perjudicial como la actitud de un partido que tratando de posicionarse como referente de la derecha pacta y blanquea con el fascismo y mantiene en el poder a un PP corrupto y chabacanero.
  4. Nuevo tope mínimo de Unidas Podemos. Parece claro que la estrategia de la confluencia electoral acordada por las direcciones de Podemos e Izquierda Unida no sólo no suma, sino que resta, por lo que se le puede dar como fallida. Baste como ejemplo los resultados de las europeas y su circunscripción única: Se ha pasado del 10,03% de los votos de Izquierda Unida más el 7,98% de Podemos en los anteriores comicios, en 2014, a los 10,05% de Podemos-IU, juntos, ahora.
    Aún con todo, es evidente que hay una izquierda alternativa numerosa en electorado (y también en el espectro ideológico a la izquierda del PSOE hay mucho de que hablar) que hay que considerar y recuperar para una militancia activa en la calle. Y también que la representación obtenida es vital para formar un gobierno progresista que no sólo es necesario sino que además es bien visto por casi tres cuartas partes de la población.
    La caída de Podemos está siendo tan apresurada como fue su auge.
    Sin duda, en los pésimos resultados de Unidas Podemos a vuelto a influenciar muy negativamente lo ocurrido en Madrid.
  5. En alguna ocasión ya he hablado de éste estado centrista, en torno a cuya capital Madrid, se marca todo el eje político y social y el calor abrasador mediático arrastrando al resto de territorios.
    El PP ha recuperado el ayuntamiento de Madrid con la inestimable ayuda de Cs y Vox y parece que mantendrá la Comunidad tras toda la ola imparable de corrupción y despilfarro que sus veinte años de gestión han provocado.
    Madrid como ayuntamiento del cambio siempre ha estado en entredicho para un servidor. Es indudable que es preferible una alcaldía como la de Manuela Carmena a la de cualquiera de la recua de maleantes que antes y ahora ocupan el cargo. Pero no es menos indudable que la manera de trabajar de esta señora y su séquito
    ha dinamitado toda construcción de una izquierda alternativa en al capital y región centro y símbolo del poder español. Las y los electores de los barrios periféricos de Madrid han castigado la nula implicación de la corporación de Carmena en los problemas del día a día de estas zonas ya fueran precariedad, desahucios, casas de apuestas, limpieza viaria, inseguridad… Enfangados en el Madrid cool, el de Distrito Centro y barrios molones como Chueca y Malasaña los votantes que auparon a Carmena en 2015 se quedaron en casa o votaron por otras opciones.
    Desde luego el daño infligido a la izquierda de éste país es profundo y se hace necesario, vital, que todos los implicados construyan desde la humildad y el compromiso con las clases trabajadoras una izquierda fuerte, representativa y con más ganas de trabajar, que de
    hacerse publicidad.
  6. Entre el fiasco de la izquierda hay tres buenas noticias que remarcan que trabajando, informando y educando a los vecinos y vecinas y estando en el conflicto, con responsabilidad, humildad, transparencia y escuchando y proponiendo se pueden hacer grandes cosas.
    En
    Zamora, Paco Guarido e IU casi triplicaron sus votos, aumentando su representación hasta la mayoría absoluta como premio a la magnífica gestión hecha estos 4 años en la ciudad de Viriato y que ha sido reconocida por zamoranos y zamoranas sin atender a cuestiones de partido convirtiéndola a esta si, como verdadero Ayuntamiento del cambio.
    Lo mismo se puede decir de Cádiz, donde
    Kichi y Anticapitalistas mantienen la alcaldía.
    Y en Valencia Compromís con la gestión de Joan Ribó.
    Hay muchos pueblos, en la provincia de Cádiz o en Asturias donde el trabajo, sin ruido mediático ni disputas de poder internas, sino para mejorar la vida de la gente ha sido reconocido y refrendando por las urnas. Es la hora de dejarse de tonterías y ponerse a trabajar.
  7. Sobre Santa Marta de Tormes, por mi pasado ahí, escribiré más adelante.
  8. Parece evidente que el sistema nos quiere llevar de nuevo a un tablero político nacional bipartidista. El sistema electoral, con sus circunscripciones provinciales y el sistema parlamentario bicameral favorecen ese extremo, potenciando el fenómeno del voto útil, pese a que es evidente, que en la calle, en los pueblos y ciudades de éste país hay bastantes posiciones que van mucho más allá de las dos Españas.
Como sociedad tenemos que ser muy cuidadosos de asimilar ciertos discursos que en aras de una supuesta gobernabilidad vengan a proclamar esa gran coalición o las bondades de votar a una de las dos fuerzas mayoritarias con el uso de un partido bisagra como Ciudadanos. Tal extremo no sólo es injusto y antisocial, es que además no representa la situación política y social del país.
Un lampedussa español ha hecho de las suyas y parece que volvemos a la casilla de salida de antes del 15M o el estallido independentista en Catalunya.
El PSOE aquel partido contra el que se revolucionó la juventud y la izquierda en 2011 es de nuevo el partido mayoritario. La derecha, causante de casi todos los males, se mantiene trampeando, desligando los discursos liberal-económico e ideológico-(ultra)conservador. El capitalismo no se discute y ni tampoco los beneficios y posiciones dominantes de quienes se lucraron por la Guerra Civil y la dictadura.


¿Qué va a suceder?
De entrada me parece absolutamente bochornoso y una tomadura de pelo al pueblo la actitud de Pedro Sánchez y el PSOE esperando a no sé qué e incluso amenazando con la repetición de elecciones (repetición que de darse, a parte de profundizar en el hartazgo de la sociedad para con la política y sobretodo los políticos, debería ser con otros candidatos puestos que estos -Sánchez, Rivera e Iglesias- no valen, porque no se ponen de acuerdo). Es evidente que el país no puede esperar a formar gobierno. Por si no lo recuerdan en pleno julio de 2019 éste país funciona bajo los presupuestos de 2017, los presupuestos que Rajoy y Cs pactaron, y que el gallego asumió al año siguiente cuando no le dió la gana pasar por el Parlamento.
Esto me lleva a una cuestión subalterna que es reflexionar sobre cuál es la utilidad e importancia del sistema de representación política en forma de partidos, toda vez que el país, parece funcionar y como una maquinaria bastante bien engrasada, con el piloto automático de personas y funcionarios.
Pero volviendo al quid de la cuestión, viendo los resultados de ambas contiendas la fortaleza del PSOE es amplía, pero no lo suficiente como para enrocarse en las negociaciones. Hace mucho que ya conocemos al PSOE. A su cúpula de baronías retrógradas, aburguesadas y notoriamente pro-sistema. Pero aquí y ahora necesita a Unidas Podemos. Necesita a Pablo Iglesias, que además es la persona del panorama político nacional, que mejor puede mediar en Catalunya (y Euskadi). Y el PSOE tendrá que aceptar y tragar con ciertas medidas sociales de izquierdas que Podemos, IU y Equo puedan sacarles, así como también con una, dos o tres personas de estos partidos en el Gabinete.
Amenazar con la repetición de elecciones (por muy bien que les dibujen las encuestas), buscar el pacto nuevamente con Cs o asumir unas líneas rojas de manera pública y notoria para entorpecer las negociaciones son tres escenarios que el PSOE -partido que personalmente me importa una mierda y del que no me fío, como tampoco de su líder- no se puede permitir. Es que el país, y la gente que vivimos en él, no nos lo podemos permitir.
Hasta el momento, he aplaudido la audacia de Pedro Sánchez, un prohombre del sistema, hoy y siempre, pero que con humildad, reconociendo errores pasados y acercándose a las bases del PSOE había recuperado parte de la ilusión para hacer de éste país un lugar mejor donde vivir. Pero ahora naufragando en su propio tacticismo, Pedro Sánchez está en camino de cometer una de las mayores traiciones a la cultura democrática de su propio partido, a sus propias palabras y a la urgencia social que necesita el país.
Esperemos que reaccione y recapacite y se pueda construir una mayoría estable, de izquierdas y que comience a hacer efectivas políticas que devuelvan por fin dignidad a las gentes de éste país. Si no es así, veremos cuanto tarda en estallar esta restauración del sistema.