viernes, 24 de marzo de 2017

El mundo amarillo de Albert Espinosa


 
Hace unos años, seis o siete incluso, era un asiduo al late night de Buenafuente (ahora de vez en cuando, lo sigo visualizando, pero a la carta) y en uno de sus programas apareció Albert Espinosa, autor de El mundo amarillo, libro que presentaba y del que fue a hablar, haciendo una declaración de positivismo y ganas, pese a las circunstancias, que caló en mi, fijo su obra como pendiente en mis lecturas, hasta que en el pasado mes de noviembre, conseguí el libro, hasta atacarlo y devorarlo en apenas un par de tardes esta semana.
El mundo amarillo, está considerado como un libro de auto-ayuda por mucha gente, aunque el propio autor desde el prólogo ya defiende que no se trata de ese tipo de libros porque no pretende dar soluciones, sino que se constituye como un relato episódico de las enseñanzas que ha ido adquiriendo durante su vida, no precisamente fácil, no catalogable como común. Al contrario, se trata de un libro trascendente cargado de vitalidad y valor para afrontar la vida y sus etapas, sus problemas y momentos duros y también los buenos.
Albert Espinosa, el autor, durante su adolescencia y juventud padeció cáncer, hasta cuatro diferentes, que se han saldado por interminables temporadas residiendo en el hospital, innumerables pruebas y diagnósticos y sin una pierna, un pulmón y con un trozo de hígado. Pero hoy ya está curado, y decidió sentarse a plasmar lo que aquella experiencia también le ha legado en materia de aprendizaje y crecimiento, justo en esa época en la que cada uno de nosotros nos configuramos como personas.
Aunque me diréis que tal preámbulo, o incluso habiendo leído partes totalmente el libro hace referencia a un libro de auto-ayuda al uso, no se puede, ni debe, encasillar esta obra en ese epígrafe, porque al final lo que compone el relato de Espinosa es una forma de enfrentarse a la vida, con vitalidad, con honestidad, amor propio y solidaridad y cooperativismo con los demás.
El libro, lógicamente tiene mucho de autobiográfico. Es capaz de sacarnos más de una sonrisa y también llevar nuestras lágrimas al filo. Está escrito de manera cercana, como quien enseña a vivir. Y también de una forma amena y clara, facilitando más aún lo que de por si misma es una lectura divertida y estimulante.
A modo de capítulos nos muestra una serie de descubrimientos que el autor tuvo durante su vida en los hospitales mientras luchaba contra la enfermedad, tanto la propia como la de sus compañeros de planta. Todos esos descubrimientos y experiencias llevan al mundo amarillo y a quienes son los amarillos y por qué son importantes, imprescindibles, en nuestra vida. Un resumen que no quiere en absoluto laminar vuestro interés para leer El mundo amarillo, es que los amarillos son esas personas especiales en tu vida, que no tienen porque ser parejas, familia, o amigos, sino que en un momento concreto han cumplido una función fundamental en nuestro devenir, aportando conocimiento, calma, estímulo o lo que sea necesario en ese instante.
La lectura es tan amena e interesante que te lleva casi sin querer a que tú, lector, inconscientemente te plantes con el libro entre cerrado a pensar quienes son tus amarillos, si tu has sido o eres amarillo de alguien, y a darte las herramientas necesarias para poder reconocerlos y valorarlos en el presente y el futuro, así como para ofrecerte tu mismo como tal.
Por todo esto, no puedo más que animaros a leer o releer El mundo amarillo de Albert Espinosa. En definitiva, no se trata más de una lectura vitalista, divertida e interesante para intentar ser mejores personas y construir un mundo mejor para todos y todas.

jueves, 9 de marzo de 2017

El deporte de élite femenino en #Españistan


La selección femenina de baloncesto, celebrando su medalla de Plata en los JJOO Rio 2016

La selección está jugando el europeo”.
Sí, has oído bien. Puede que la selección está jugando y tú no te hayas enterado. Los bares no sacan pantallas gigantes a las terrazas, no hay anuncios televisivos protagonizados por las estrellas del equipo, los supermercados no ofertan merchandising, y ni siquiera vemos los balcones adornados con banderas. Por si fuera poco, seguramente, la selección está compitiendo a un muy buen nivel, está ganando, ha pasado a cuartos de final invicta, pero no se oyen petardos ni la gente se baña en las fuentes. 
¿Qué es lo que pasa?
"Es baloncesto, no es fútbol". “O balonmano”. “Es natación sincronizada o gimnasia rítmica”.
"Sí, pero 'los chicos de oro' llenaron la plaza de Colón cuando ganaron el mundial en Japón".
"Es la selección femenina".
"Haber empezado por ahí".


Selección femenina, hay que decirlo todo, que si no puede dar lugar a confusión. La selección de baloncesto, de fútbol, o de balonmano; el deporte sin "apellido" siempre es el practicado por hombres. Consideramos necesario colocar un adjetivo detrás si las que juegan son mujeres. El deporte masculino es el universal, el bueno, el de verdad, no necesita presentaciones. El femenino es una excepción y por eso hay que especificar.
Sabemos que quien destaca en un deporte se convierte en referente, en un ejemplo a seguir para niños y jóvenes que buscan alguien a quien parecerse. Seguro que eres capaz de nombrar tres o cuatro grandes deportistas de diferentes disciplinas, aunque no sean tu preferida. Y seguro que los primeros que se te vienen a la mente, sin pensarlo mucho, son hombres. Encontrar un referente femenino cuesta más, una niña que empieza a jugar y a ver baloncesto conocerá a Juan Carlos Navarro, Pau Gasol o Sergio Llull de manera casi inmediata, porque todas las semanas podemos ver algún partido de ellos. Para conocer a Alba Torrens, Marta Xargay, Silvia Domínguez, estas tienen que llegar a clasificarse para algún campeonato internacional y que alguna televisión haga un hueco en su parrilla.


Y es que no es noticia. A pesar de los logros alcanzados en europeos, mundiales y olimpiadas, el deporte femenino ocupa una columna en un periódico, treinta segundos en la radio, una imagen al final del telediario o una franja horaria nocturna en algún canal secundario. Los medios de comunicación siguen ejerciendo un papel muy importante en la opinión de la sociedad, y las decisiones que toman sobre los contenidos que incluyen y la relevancia que les adjudican son determinantes a la hora de hacer que un tema esté de actualidad, que hablemos de ello con los vecinos en el ascensor o al llegar al trabajo. Sin repercusión mediática, el deporte femenino es invisible. Y si es invisible es muy difícil que una niña vea que se puede llegar alto, que con esfuerzo y constancia nosotras también podemos lograr grandes hazañas.
Siempre hay excepciones. Carolina Marín y Mireia Belmonte han saltado a las portadas llegando al máximo nivel de sus respectivos deportes, han conseguido escalar el muro, desplazando noticias muchísimo menos relevantes pero que están protagonizadas por hombres. Pero ningún medio informa sobre cómo ha sido el entrenamiento previo a la competición de Mireia, o si Carolina ha tenido problemas físicos, algo a lo que estamos acostumbrados cuando se trata de deporte masculino. Por eso, aun en casos excepcionales como los de estas dos portentos, el deporte femenino sigue relegado a un segundo plano.
Es más, en multitud de ocasiones, “la noticia del día” referente a estas deportistas, u otras, del brillante panorama polideportivo femenino en España, son sus relaciones, sus parejas, o sus fotos en bikini en un descanso o en su tiempo de ocio. Y estamos hablando de medios, periódicos, supuestamente deportivos, que no pasan de ser gacetillas forofas de Madrid o Barça, según sea la localización de la redacción, o tertulias “salvamizadas” de fútbol protagonizadas por hinchas garrulos acompañados de alguna mujer florero.
Frente a esta realidad que atormenta al deporte patrio, esta el día a día de todos y todas los deportistas que trabajan en silencio durante toda su vida para un momento, una calificación, una final que a lo mejor distrae la atención colectiva durante unos pocos minutos al año.
Si está realidad colectiva del deporte español es dolorosa para nuestros atletas masculinos, lo es mucho más para nuestras mujeres deportistas. Ellas además de esta discriminación, sufren la del adjetivo del principio de este artículo: la femenina.
Al igual que el resto de mujeres en sus ámbitos laborales o personales, las mujeres deportistas sufren discriminaciones y desigualdades que van desde el acceso a menores en número y cuantía becas deportivas; la dificultad extrema para compatibilizar la vida diaria, los entrenos, la competición y la posibilidad de ser madre, una situación común a la vida de la mujer, en cualquier profesión. Y además, tienen que luchar para que su mínima exposición a los medios no se convierta en una caricatura o en una llamada de atención al onanismo.
Ayer fue 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Como cada año, miles de mujeres (y hombres) salimos a las calles a reclamar igualdad de derechos entre hombres y mujeres, justicia social y acabar ya con una política firme de Estado con el machismo, el heteropatriarcado y la violencia doméstica.
Y mientras caminábamos, pensaba en la oportunidad que estamos perdiendo como sociedad, para a través del deporte, y el talento, descaro, trabajo y fenomenal ejemplo de nuestras deportistas, educar en valores de emancipación femenina, e igualdad, respeto y tolerancia hacia la mujer, tanto en el mundo laboral, como en el social y el afectivo.
Debemos de exigir que el deporte femenino tenga su espacio, amplio, consecuente y trabajado en los espacios de información y retransmisión deportiva. Ampliando las disciplinas y los eventos, como por supuesto en el deporte masculino que no es fútbol de Madrid y Barça.
Sólo así, de esta manera, el deporte, ayudará a la concienciación y la educación en valores y respeto e igualdad, tanto por exponer la práctica deportiva como una forma de enriquecimiento personal tanto a hombres, como mujeres, así como para mostrar la inmensa capacidad de las mujeres para lograr el éxito en todo lo que se propongan y provocar, como han hecho en cada momento de la historia, el avance como sociedad.

miércoles, 8 de marzo de 2017

8 de marzo: Día de la Mujer Trabajadora. Reivindicativo y festivo para acabar con la desigualdad, la violencia y la precaridad



Desigualdad, precariedad, discriminación y violencia son las palabras que definan la situación de la mujer en este 8 de marzo, un año más, Día Internacional de la Mujer, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Desigualdad con respecto a los hombres, precariedad en el trabajo -el desempleo, el empleo temporal y a tiempo parcial y la precariedad laboral le afecta más que a los hombres- discriminación para acceder a puestos de responsabilidad y la violencia de genero que en este comienzo de año esta alcanzando cotas inimaginables.
Algunos datos ejemplificares de la brecha y la desigualdad laboral de las mujeres:
  • 11 puntos en la tasa de actividad, el 53,41% para las mujeres frente al 64,50% de los hombres.
  • 3 puntos en la tasa de paro, 20,36% mujeres 17,34% hombres.
  • 11 puntos en la tasa de empleo femenina, el 42,59% frente 53,63% de los hombres.
  • El 72,60% de las personas con contrato a tiempo parcial; es decir, 7 de cada 10 son mujeres.
  • 30% de brecha salarial: el salario medio anual de las mujeres tendría que aumentar un 30% para equipararse al masculino. (Encuesta Estructura Salarial 2014).
  • Se incumple el porcentaje de paridad 40/60 establecido en la Ley de Igualdad de 2007 en el acceso de las mujeres a la toma de decisiones; en las empresas del IBEX las consejeras tienen una escasa presencia del 19%.
  • Del total de personas desempleadas, 2.218.273 son mujeres, lo que cons tuye el 53,44% del paro registrado.
  • 10,6% en la tasa de cobertura de la prestación por desempleo (49,5% mujeres frente al 60,1% hombres), con menor cuantía de la prestación (un 19% menos para las mujeres al depender del tiempo y salario cotizado).
  • La pensión media de las mujeres está en 767 euros, frente a los 1.219 euros de los hombres.
  • Además, con la crisis, perdón estafa, que desde 2008 venimos sufriendo las clases trabajadoras, la mujer ha tenido que ampliar su papel de cuidadora y ama de casa, algunas veces expulsada de los “mercados” laborales y otras tomando esa decisión para cuidar y sostener a sus progenitores y/o los de su pareja, o a parientes con enfermedades y discapacidades. Cifras estimadas, porque no hay una estadística oficial, indican que sólo en España y desde 2010, 450.000 mujeres han dejado su trabajo a tiempo completo fuera del hogar, para desempeñar labores de cuidadoras, teniendo a consecuencia una disminución de los ingresos en las economías familiares del hasta 35% en algunos casos, sin contar con la disminución en las cotizaciones y en los seguros públicos de jubilación de estas mujeres.
Es decir, la contrarreforma laboral del Partido Popular y los recortes en Sanidad y servicios sociales (también en Educación que junto a un modelo aupado en la LOMCE, olvida la educación inclusiva en igualdad y respeto) se ha cebado más con las mujeres, lo que une en una sola norma la más absurda ideología neoliberal, con la no menos lacerante y abusiva ideología heteropatriarcal, machista y conservadora de la que los “populares” hacen gala día si y día también.


Por otro lado, la lacra de la violencia de genero, lejos de frenarse o atenuarse, parece que este año pretende batir un siniestro récord. Si durante 2016, 53 mujeres murieron a mano desus parejas o ex parejas, durante los meses de enero y febrero de 2017 fueron asesinadas 15 mujeres, dejando además un terrible reguero de decenas de niños/as huérfanos y huérfanas.
Ante esta situación el gobierno del PP se muestra ineficaz en las políticas públicas para combatir la violencia estructural contra las mujeres. Yendo de la palabrería vana a la más completa desidia. Por eso es comprensible y necesario el Paro Internacional de Mujeres para denunciar el nulo compromiso político de los Gobiernos para erradicar la violencia contra las mujeres, así como la desigualdad y discriminación que padecen en el ámbito laboral.
Y no puedo dejar de recordar la situación de mujeres que no tendrán su 8 de marzo y por las que es necesario movilizarse aún mucho más, por sufrir una mayor discriminación por el hecho de ser mujer. Mujeres, de todas las edades y estratos, en sociedades fundamentalistas, retrógradas y de corte fascista, que proliferan en todo el mundo, uniendo a la desigualdad por ser pobre, desheredada, víctima de una guerra o un exilio, de la prostitución y la trata, del hambre y la enfermedad, y también, desgraciadamente cómo no, por ser mujer.
El 8 de marzo hay que levantar la voz por los derechos laborales, la eliminación de las desigualdades de las mujeres y contra la lacra de la violencia de genero. Por la falta de respeto a los derechos humanos y civiles de todas las mujeres en el mundo.

martes, 7 de marzo de 2017

Historia del mayor crimen perfecto: Inside Job


 
A estas alturas la mayoría de vosotros ya lo habréis visto. A aquellos que no, os lo recomiendo. A los que sí, nunca viene mal volver a pensar un poco en lo sucedido, como hice yo la otra noche, siendo este documental un buen resumen y recuerdo de lo sucedido.
Documental americano estrenado en cines en a finales de 2010 gracias al Oscar al Mejor Documental que recibió en 2010, y sobre todo por el tema que trata: la crisis financiera de 2008 y que ha continuado hasta nuestros días.

Narrado por Matt Damon, curiosamente uno de los actores que apoyó a Barack Obama en su llegada a la Casa Blanca y que ha reconocido su desencanto por las decisiones que tomó el ya ex-presidente de los Estados Unidos en cuanto a sus decisiones en materia de política económica y regulación de las practicas financieras.
Damon, como un narrador omnisciente, va desgranando con detalle las razones que han llevado a la crisis mundial, con foco en EE.UU., donde la alianza entre los organismos políticos y las grandes corporaciones económicas fueron el día a día bastante antes de que todo estallara en 2008 (se remonta a los tiempos de Ronald Reagan). Entonces ya era más que evidente la alianza perversa y corrupta que empezó manipulando el mercado inmobiliario y generando letales burbujas y que ha llegado incluso a controlar las jerarquías universitarias y las decisiones legales. 
Nos cuenta la crisis financiera actual desde sus comienzos, vista por sus ejecutores, bien por acción o por inacción. No hay apenas hueco para las víctimas, aunque el autor logra concienzudamente que siempre estén presentes. Pretende aclarar las causas de las crisis financiera mundial provocada por las hipotecas “subprime” y señalar a sus responsables a través de los testimonios de inversores, economistas y hasta el antiguo director del FMI, el francés Dominique Strauss-Kahn o el filántropo George Soros, que ha acostumbrado a usar productos mass media, como pueda ser esta película, para quedar como el "rico bueno".
Construido de forma sencilla directa y ordenada cronológicamente se estructura en varias partes, dedicando la introducción a la crisis financiera en Islandia de 2008 y 2009 (y su revolución silenciada), continua exponiendo las causas de la crisis mundial y finaliza con un diagnóstico de la situación actual, concluyendo lo poco que se ha hecho durante la administración Obama y lanzando lo erróneas de sus planteamientos como los tratados comerciales como el TTIP o el Transpacifico. Se centra en los cambios en la industria financiera, los grandes riesgos que se permitieron tomar eludiendo las regulaciones que pretendían controlar el sistema, y sobre todo, el conflicto de intereses que existe en el sector financiero y que en la mayoría de los casos se oculta al público y la presión que ejerce dicho sector en los políticos.
Estructurada en cinco bloques y recurriendo a una combinación clásica de materiales, van sucediéndose en Inside Job multitud de entrevistas con los "responsables directos" de la crisis (muchos quedan en evidencia y otros declinaron participar), así como especialistas del ámbito económico, político, académico y empresarial, que se suman a materiales de archivo, imágenes urbanas, comparecencias públicas, gráficos ilustrativos de cifras y porcentajes... Uno lo aprecia sobre todo por su función periodístico-informativa, por su meticuloso rastreo y exposición y por el hecho de dejar constancia de algunos de los barros de los que proceden estos lodos.
 
Es cierto, que durante su transcurso en ocasiones se hace difícil seguir el hilo de la narración ante la avalancha de personajes, discursos, datos y teoría y práctica de la macro economía que se expone ante el cerebro del espectador que puede acabar atosigado, bombardeado e incluso desconectado.
Supongo que es difícil juzgar la objetividad del documental dependiendo en gran parte del posicionamiento ideológico del espectador y su conocimiento del tema. Aún así, me atrevo a decir que es bastante imparcial y no deja indiferente, aunque se llega a la triste conclusión que poco puede hacerse salvo indignarse.
Solamente añadir que aunque es un documental ameno y didáctico, a veces trata temas demasiado técnicos y de difícil comprensión.
El final del documental no es nada optimista pues afirma que a pesar de las regulaciones financieras que se han producido a raíz de la crisis, el sistema que la provoca no ha cambiado. Podemos acabar con las palabras del propio director Charles Ferguson al recoger el Oscar “… discúlpenme, pero debo arrancar señalando que tres años después de que estallara nuestra horrible crisis causada por el fraude financiero masivo, ni un solo ejecutivo ha sido encarcelado, y eso esta mal...” (de hecho, el único encarcelado en los Estados Unidos ha sido Madoff, precisamente por aprovechar la avaricia instalada en el sistema y robar y estafar a los ricos).
Conclusión: Inside Job es la historia de un crimen perfecto
Primero desde los años 80 se genero una corriente de opinión académica y universitaria que lanzaba el axioma de que el mercado era el regulador perfecto y que no era necesaria la intervención del Estado como supervisor.
Después, cuando esa ideología la inmoralidad del neoliberalismo cuajo, para lo que no hubo problemas para explotar dictaduras fascistas en el tercer mundo, sus seguidores se aupaban a los consejos de administración de Wall Street, los claustros de las principales facultades de economía de las universidades americanas y el mismo funcionaria-do de élite de los dos partidos americanos.
Desde allí, y usando las puertas giratorias de manera continuada, comenzaron a hacer negocios explotando la avaricia innata del ser humano. Se valieron de su control de las políticas económicas de los gobernantes de turno, como asesores. Invadieron los cuerpos de los organismos de regulación y control financiero y de las Agencias de calificación que fueron avalando las prácticas de esta mafia para al final  generan burbujas a cuyo estallido le ha seguido un mundo más injusto, inseguro y decadente.
El Estado que no hizo sus deberes para controlar y supervisar a los mercados, finalmente rescató con dinero público a las empresas corruptas. Los responsables del fraude no han acabado en la cárcel, regresaron a casa con los bolsillos llenos y hasta se re colocaron en el Gobierno u otras instituciones económicas mundiales desde las cuales incluso dictaron las recetas para salir del despropósito económico y social que ellos mismos habían provocado.
Y mientras, las calles, salvo esporádicos en el espacio o en el tiempo conatos de rebeldía, silenciadas.
Al final Inside Job viene a hacer un poco de justicia poética, porque de la otra, nada de nada.


 

viernes, 17 de febrero de 2017

Múltiple



Publico ahora con animo de llamad vuestra atención y hacer que vayáis al cine éste finde, o antes de la fecha de retirada, de la película Múltiple (Split, su título original en inglés). Lo hago ahora un par de semanas después de visionar la película y quedar a la par fascinado y atrapado en el maravilloso mundo que propone su director (también productor y guionista de la obra), Michael Night Shyamalan.
El creador de origen hindú, que pasa por ser uno de mis favoritos ha llevado una carrera en vertiginosa montaña rusa, desde que en 1998 sorprendiera a propios y extraños con El Sexto Sentido. De aquella opera prima brillante y sorprendente, la trayectoria se mantuvo levemente a la baja con las siguientes (El Protegido, para mi la mejor película de súper héroes, Señales o El Bosque), empezando a precipitarse a partir de La Joven del Agua y El Incidente y con sonoros fracasos como After Earth o The Last Airbender. Y a remontar con La visita, película en la que el año pasado recuperaba las buenas sensaciones, su estilo inconfundible y el beneplácito de la crítica, y el público mayoritario unido al de su legión de seguidores.
Con Múltiple, Shyamalan mantiene su innegable capacidad para la dirección: Una construcción de planos y secuencias heredera de los autores clásicos sin quedarse huérfana de nuevas propuestas y técnicas. Un desarrollo de la historia cocido a fuego lento. Y una maestría en el montaje al servicio de un único fin: conseguir giros finales inesperados y sorpresivos en una mezcla de fantasía con premisas realistas.
Sin entrar en spoilers sólo dejo una pequeña introducción para animaros al visionado de la cinta. Todo empieza, además con unos minutos muy ágiles, con un secuestro. El de tres adolescentes. Hasta aquí los convencionalismos. A partir de ahí, la sorpresa al comprobar el espectador a la par que las rehenes que el secuestrador son en realidad 23, ya que Kevin, padece un trastorno de personalidad múltiple (trastorno de identidad disociativo), y que cada vez que se abre la puerta del zulo donde permanecen secuestradas les interpela una persona, una personalidad, distinta.
Shyamalan, al igual que con sus cameos en sus películas, bebe una vez más de la fuente del padre del suspense, Hitchcock, para jugar con los trastornos de personalidad, siendo el más famoso de la historia del cine, el de Psicosis, donde el autor británico juega con maestría con el espectador para desvelar al final el desdoblamiento de personalidad de Norman Bates, atormentado por una relación enfermiza con su madre. En Múltiple, Shyamalan lo hace a lo grande con 23 identidades.
Y no podría haber asumido el desafío sin la genial actuación de James McAvoy que asume con éxito y maestría el reto de interpretar a Kevin y sus 23 personalidades, siendo 9 las que se muestran en el metraje. Totalmente entregado a la causa y brillante y sin caer en la caricatura el escoces es capaz de marcar las diferencias entre las distintas personalidades, tanto en los gestos como en el tono de voz (vi la película doblada, por lo que también se puede hablar de un muy buen trabajo de su doblador) logrando incluso que el público comprenda los cambios de personalidad o las tretas del desequilibrado ante su terapeuta en unos juegos de interpretación más propios de Matrioskas.
Por cierto, muy notables también el trabajo de la veterana Betty Buckley en el papel de la psiquiatra y de la joven Anya Taylor Joy como la secuestrada más avezada gracias, por decir algo, a su tremebundo pasado.
Shyamalan vuelve a sus mejores tiempos con Múltiple un divertido, tenso e insólito thriller en los que se puede paladear su magnífica pericia en el diálogo entre cámara y escena; una notable dirección a actores y actrices, que juegan para dar lustre a un guión extraño que trata de jugar con las ideas preconcebidas y las intuiciones del público.
Autofinanciarse y hacer una película de bajo coste (o cuando menos, inferior a los estándares hollywoodienses) le da la libertad que busca para arriesgar y acabar contando la historia que realmente quiere.
Al final saldréis convencidos de haber visto una película sugerente, atrevida y sorprendente, que os dejará con ganas de más, y que inevitablemente se convertirá en una Película de Culto, como aquel Club de la lucha de David Fichner en el que también se trataba, curiosamente, los trastornos de personalidad múltiple.


Y el spoiler final para avezados...


lunes, 6 de febrero de 2017

Cambiaré de profesión


Quiero ahora dejar plasmado la peripecia y sensaciones que tuve en la última entrevista de trabajo que realice en Salamanca, ya instalado en Toledo. Algún día, alguien debería hablar, o haber hablado ya sobre la instalación del Parque Tecnológico de la Universidad de Salamanca. Si algo he aprendido de mi etapa como concejal es que en materia de urbanismo no hay nada casual, y no me sorprendería nada que tal ubicación no haya traído consigo un pelotazo para los interesados y promotores, quedando el interés general y el patrimonio de todos, como siempre, laminado.
Pero ahora quiero centrarme en la propia entrevista.
Al llegar y hechas las presentaciones acudió a saludarme un viejo compañero de clase. Tipo con el que me he corrido no pocas juergas y del que guardo fantástico recuerdo. Sé también que es un buen profesional y fue muy agradable charlar un momento y ver que le va bien. Se lo merece.
Entramos en harina. Nos sentamos el tipo que me contacto y una chica, responsable de no se qué cosa. Empezamos a hablar. Me preguntan que he hecho y como antes les había mandado un portafolio con las últimas webs que he hecho, donde había un poco de todo (casi todas programadas en PHP, alguna con drupal, otra sobre WordPress. Unas cuantas en ASP) me dicen que no les ha impresionado mucho lo que les he mandado.
Como me quedo algo ojiplático, la mujer interviene diciendo, y cito palabras textuales: “Como bien sabes, el diseño es lo más importante en internet”.
A cuadros me quede. Miraba alrededor tratando de saber si me estaban gastando una broma. Si había una cámara oculta. Con casi 10 años de experiencia, siempre trabajando en empresas, algunas punteras en el desarrollo web, cuando no, organismos oficiales y empresas públicas, resulta que estaba completamente equivocado y lo más importante es el diseño. “Lo bonita y visualmente atractiva que sea la página”, remarca.
No”. Le interrumpí: “Me vas a perdonar, pero no estoy nada de acuerdo con esa afirmación. Lo más importante es el contenido. Y que éste sea original, de calidad, referenciado y se muestre en una página con buena arquitectura, usabilidad y claridad. Todo con la idea de dar un buen servicio y lo qué busca al usuario que ha llegado a ella a través de los buscadores, que no ven el diseño y si la construcción de la página”.
No pude callarme. Tenía que decírselo. Era una oportunidad tan buena como otra cualquiera para expresarme sobre la moda impuesta por diseñadores gráficos y gurús del marketing digital de convertir todas las páginas en clones, con gigantescas fotos de alta resolución de repositorios de imágenes con modelos arios o composiciones de tipo "Benneton". Banners en slides. Menús deslizantes secuenciados y videos integrados. Esa manía de querer convertir todas los portales de marca en la página de facebook o twitter de la empresa.
Continué entonces a la ofensiva. Pase a defender mis trabajos. Las últimas 12 webs (del total de 25 que llevo en el portafolio) están hechas el año pasado. Todas tras reunión previa con el cliente y buscando una comunicación durante la construcción, instalación y primeros meses de mantenimiento, fluida y bidireccional. Pero siempre, dejando claro qué se contrata, qué se paga, qué es posible, qué es viable, qué es útil, qué es bueno para el portal y la propaganda de la empresa, y en definitiva para el cliente.
Algunas de ellas, dadas el carácter del negocio a plasmar en Internet, con mucho trabajo de diseño gráfico. Por supuesto usé slides y videos integrados de HTML5. Y menús superiores deslizantes. Pero sobretodo, desde el minuto 1, generando una estrategia completa de marketing online la página se construyó para dar la información a los posibles clientes de quien nos pidió la web, independientemente de si era un restaurante, un gabinete de psicología, una empresa de ocio infantil o un bar de copas. Marketing online e imagen de marca (también sobre Google Places y el buscador); redes sociales (fundamentalmente Facebook, Twitter e Instagram). Blog con pautas de como escribir y publicar en internet (en 10 de estos 12 últimos casos utilizando un CMS propio, y no replicando una y otra vez sin más, sino que analizando y cambiando cosas para hacerlos propios de cada negocio y tipo de cliente; en las otras dos sobre WordPress). Arquitectura y usabilidad para facilitar la indexación de contenidos. Navegación cuidada. Y por último landings efectivas para la conversión de campañas SEO/SEM.
Ese ha sido mi trabajo los últimos 8 años. Aprendiendo desde cero. Tanto marketing online, como usabilidad, arquitectura web y SEO. Y obteniendo tanto trabajando junto a compañeras y compañeros (en algunos casos especializados en programación, diseño gráfico, SEO, redes sociales o marketing online) notables resultados.
Pero resulta que aquí, aspirando a un puesto de trabajo me dicen que he estado equivocado y que es el diseño gráfico, “lo bonita y atractiva visualmente que resulte la web” lo más importante. Pues no. No es así. Y además estoy harto.
Harto de llegar a webs en las que te vuelves loco para encontrar lo que buscas. Maquetadores y diseñadores que ávidos de resultar ingeniosos y creativos han cambiado la navegación web tradicional y la disposición de la información, para obtener por parte del usuario una atención que no se transformará en venta, como demuestran los mapas de calor y las tasas de rebote. Llegar a páginas qué buscas por unas keywords muy concretas y sales rebotado porque no consigues la información, y mucho menos la respuesta o feedback del dueño y empresario que encargó la web.
En definitiva, y ya conociendo como funcionan algunas de estas “consultorías web” me parece indecente que hayan inflado los precios del diseño, programación, desarrollo, implementación web y marketing online en base a diseños efectistas, pero nada efectivos a la hora de que los negocios, las empresas o asociaciones que necesitan un portal en Internet consigan el respaldo, posicionamiento, atención y publicidad que buscan.
No sería la primera vez, ni muchos menos, que me encontraría ante un cliente que me muestra la web que hace un par de años le hicieron en la consultoría X de altísimo nivel. Muy bonita. Pero con una navegación penosa, una indexación mediocre y por lo tanto unas tasas de conversión horrorosas. Tampoco sería la primera vez, que me toca explicar a un cliente al que tengo que rehacer su web, su imagen de marca y su estrategia de marketing online porque su bar no compite con bares de otras ciudades, provincias o países. Compite a nivel local y es en unas keywords muy particulares en las que tiene que hacer la inversión… Que a de explicar su producto, su originalidad y dejar claro lo que cada día puede encontrar un cliente que llega a su barra o sus mesas. Por qué les conviene tanto o más hacer un par de escritos semanales para un blog local en la web con unas mínimas nociones de escritura en internet.
Estas empresas como a la que fui a hacer la entrevista han conseguido lo contrario. Lejos de dar más opciones a los desarrolladores profesionales, han acogido a los intrusistas ofreciendo productos que no han satisfecho las necesidades de las empresas y particulares que buscan mejorar su imagen en internet y ganar dinero con ello.
Al contrario, han traído el descrédito al gremio, teniendo que hacer una gran labor de educación y enseñanza de qué es Internet y qué es lo que se tiene que buscar y conseguir a la hora de entrar en el mundo virtual globalizado.
Es evidente, como puedes observar alrededor de estas palabras que mantengo desde hace 10 años un blog en blogger, bastante perrero. Me encantaría, y créanme estoy en ello, hacer un portal propio para alojar mis escritos. Una ventana con mis historias y mis movidas. De hecho, si todo va mínimamente bien en unos meses lo tendré a cuenta. Sino lo he hecho antes ha sido porque mientras he estado trabajando en el desarrollo web para empresas, acababa las jornadas laborales tan colapsado, tan hasta arriba, con un bloqueo mental tan colosal que se me hacía imposible ponerme a programar. A veces incluso para escribir.
La competencia en el sector es feroz. Y más si tomas la decisión, absolutamente lógica y saludable y por supuesto respetable, de no querer vivir en una megalópolis del tipo Barcelona o Madrid. Si te quedas en "provincias" para ganarse la vida con esto o eres un absoluto megacrack (cosa que no soy) o tienes que estar pegándote por muy pocos puestos con unas condiciones laborales penosas, teniendo que calentar una silla horas y horas, algo que no garantiza un trabajo creativo bueno, y si el copy paste, continuo lo que cercena un buen resultado final para el cliente y su portal web.
Y eso sin entrar a valorar el hecho de que la incongruencia de dedicándose a algo, la informática y el desarrollo web, en continua evolución, re-definición y progreso y avance tecnológico, se hace muy difícil por no decir imposible, estar al día tecnológicamente hablando. Esto es algo, que empleado en una pyme he podido comprobar, dolorosamente, todos estos años. Por más que venga recogido en convenios profesionales, por más que construyas una estrategia y un protocolo para no afectar los procesos productivos de la compañía mientras te formas, adecuas y aprendes nuevas cosas, es imposible hacerlo dentro de la jornada laboral de 8 horas diarias. El jefe (o el encargado) quiere que durante esas 8 horas calientes la silla, aporrees el teclado con constancia y rectitud y claves tus ojos en la pantalla viendo constantemente “nuestra web”, la página en la que trabajamos. Y mientras no cambie esa actitud será imposible que el profesional que desarrolla carrera en una empresa privada o pública pueda mejorar, crecer y alejar los fantasmas de la depresión y el aburrimiento.. Luego quedas en el desempleo y cuando quieres retomar la rueda de la contratación te ves que estás muy lejos de los estándares de empleabilidad que se exigen y buscan. Lo que trae no pocas frustraciones.
Por último, no voy a hablar mucho del tema económico, porque seguimos anclados en los 1.200€ mensuales brutos desde hace 7 años. Y es que por todo lo que he venido comentado cada vez es más difícil que dentro de la horquilla de presupuesto que puedes pedir a un cliente (entre 2.000€ y unos 15.000€ dependiendo del tamaño, volumen y especificaciones) hacer una cartera que permita ganar un dinero bueno para hoy y para el futuro (capacidad de ahorro es la clave) con unos mínimos de dignidad.
Por todo esto es por lo que estoy convencido de que no me acabaré dedicando mucho tiempo más, incluso ninguno más, al mundo del desarrollo web y la informática en general. Seré mucho más feliz haciendo quesos artesanales, siendo maestro cervecero o soplador de vidrio. Lo tengo muy claro. Y siempre lo he tenido. Para mi, en todo momento, estos estudios que tengo, esta preparación y esta profesión, han sido y son, pero no por mucho tiempo, un medio para un fin. Una forma de ganarse la vida, durante un tiempo. Tratando de vivir y ahorrar para un futuro y conseguir hacer algo más productivo, auténtico y servicial. Algo con lo que realmente me pueda identificar. Lejos de querer decir "soy informático" o "soy desarrollador web". Espero que mi futuro sea poder decir con orgullo "soy pastor", "soy maestro cervecero", "soy agricultor de huerto ecológico" o "soy librero".

lunes, 30 de enero de 2017

Una nueva vida


Quizás, al acabar de leer las siguientes líneas, puedas pensar que el título usado para esta entrada no es el más apropiado. Puede que tengas razón, y sólo percibas un mero cambio de decorado sobre el escenario que es mi vida. Pero para mi, es mucho más. Es una nueva vida. Asumir, y con ganas luchar por superar, nuevos retos personales y que más pronto que tarde, también sean profesionales. Que me hagan crecer, mejorar y madurar. Poder decir que si, que esto es lo que quiero y lo estoy consiguiendo.
No tengo ninguna duda de haber tomado la decisión acertada. De saber que he hecho lo correcto, pese haber dejado atrás, madre, padre, unos pocos amigos, y algunas personas excepcionales en distintos ámbitos en los que me he movido. También haber abandonado algún que otro reto personal. Pero como dije ya en su momento, no podía soportarlo más. No podía vender mi coherencia por 400 ó 500 euros mensuales, por muy bien que me pudieran venir por mi trabajo como concejal. NO. Eso es innegociable.
Por supuesto que me hubiera encantado seguir en la lucha por llevar dignidad y mayor democracia y participación a Santa Marta, dentro de Izquierda Unida. Pero era imposible poder trabajar junto a una militancia que no quiere, que prefiere ser rebaño enjaulado enfocado a un pesebre donde le echen siempre la misma comida. Imposible hacer una buena labor sólo, luchando contra una persona que quiere dominar por un interés personal y familiar que lleva enfangando mi organización, mi partido, en Salamanca, 13 años.
Desde luego no voy a abandonar la lucha porque creo en el proyecto, en su veracidad y en su necesidad. Pese a que la distancia vaya a ser un lastre, unido a la sinvergüenza del postureo, de la falsedad y la vaguería. Daré batalla. Que no tengan duda. Y quien este conmigo y así lo crea conveniente, sabe que puede encontrarme para unir fuerzas y para rescatar mi partido, mi movimiento social y político de los sectarismos e intereses particulares.
Retomando la idea y la necesidad de éste escrito están mis ganas de escapar de la agonía de Salamanca. Quizás haya caído en la misma agonía, está vez en Toledo, puesto que ya veía y ahora observo las mismas penurias, una mayor y más dolorosa frugalidad en la apariencia, sin importar la trascendencia. Es una asquerosa homogeneidad en el pensamiento, retrógrado, fascista, caciquil, cutre, rancio, atrasado y orgulloso de ser tan inútil, bruto y cavernícola.
Puede que en unos meses también me active aquí políticamente y social. Desde luego, falta hace y seguro que cualquier ayuda es bienvenida, aunque de producirse, la experiencia amarga me dará prudencia. Pero ahora, lo que quiero es amar y ser amado, como estoy sintiendo. Cuidar y que me cuiden. Vivir en definitiva, esa experiencia y hacerla con cuidado y esmero, eterna y trascendente. Para mi y mi pareja.
Seguro hay quien pueda pensar que lejos de arriesgarme en aventuras vitales más inestables o inseguras, he venido donde estaba quien me quiere y me quiere bien. Podéis ser libre de pensar lo que queráis pero ahora por encima de todo, lo que no quería es volver a perder, por miedo o egoísmo la compañía, el amor y el proyecto común con una persona que me llena y me hacer sentir pleno, y con quien trato de otorgarle eso mismo.
De momento puedo mantenerlo durante un tiempo y me vale y me apetece lucharlo. Y así lo hago, y así lo haré.
Construir una rutina que tenga episodios de improvisación, para disfrute de los sentidos, para trascendencia de los sentimientos y los pensamientos.
Que nos quede un recuerdo rico, vigoroso, estimulante y consecuente. Ese es el objetivo. Lo que necesito, deseo y quiero.