lunes, 16 de julio de 2018

La España vacía: Retrato de una injusticia secular

En las montañas, la llegada de una carretera casi siempre ha servido para facilitar la fuga de los vecinos y no la llegada de los nuevos.


Cayó en mis manos La España vacía, el libro, mitad ensayo, mitad novela de viajes de Sergio del Molino, periodista aragonés, que nos invita a sumergirnos con él en la realidad de ese país dentro de nuestro país, en el que la despoblación, los prejuicios y el más absoluto desconocimiento propiciado por los medios de comunicación, se nos oculta y deforma.
Esa España desconocida, de autovías sin tráfico y carreteras comarcales mal asfaltadas y peor atendidas, existe y se muere según escribo estas líneas y tú las lees. Esa España retratada a conciencia como bárbara, cutre y con condescendencia bucólica, se pierde sin más, sin importarle ni a las mayoritarias poblaciones urbanas, ni tampoco a políticos y partidos, pero también y por qué no decirlo, en ocasiones sin importarle a quienes viven allí.
Es evidente que el triunfo del capitalismo, como modo de organización de la sociedad, se basa en la supremacía de la ciudad por encima del pueblo y del medio natural. Lo es en las relaciones y servicios que reciben habitantes de uno y otro territorio, y con el tiempo se ha demostrado, como “necesario” para el buen funcionamiento del capitalismo ultra liberal, el desmontaje de los usos y modos de vida del mundo rural, donde hoy vemos cientos de miles de hectáreas dedicadas al sector primario abandonadas y sin posibilidades de rentabilidad, mientras nos alimentamos con productos traídos desde miles de kilómetros, simplemente porque ofrecen una rentabilidad inmediata al empresario-explotador y al financiero-especulador.
El mapa que aparece a continuación muestra un fenómeno que no es ajeno a ninguna otra parte del mundo: La concentración de población (y por lo tanto de riqueza) en las zonas urbanas, frente a las zonas rurales.


Pero en España adquiere ya tintes dramáticos donde la mitad de la población se aglutina en un puñado de centros urbanos, donde destacan las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona.
Nuestros desequilibrios demográficos son especialmente graves en más de la mitad del territorio nacional. En 268.083 kilómetros cuadrados de nuestra superficie, el 53% del total, solo vive el 15,8% de la población, y todo indica que este último porcentaje sigue cayendo. En el Real Decreto por el que Rajoy creaba un Comisionado del Gobierno frente al reto demográfico se recordaba que 10 de nuestras 17 comunidades autónomas cuentan con un saldo vegetativo negativo de población.
En un informe de enero de 2017, la FEMP (Federación Española de Municipios y Provincias) llegaba a la conclusión de que más de 4.000 de los municipios españoles -es decir, la mitad del total que tenemos- se encontraban en esa fecha “en riesgo muy alto, alto o moderado de extinción: los 1.286 que subsisten con menos de 100 habitantes, los 2.652 que no llegan a 501 empadronados y una parte significativa de los más de mil municipios con entre 501 y 1.000 habitantes”.
Desde la misma Federación se ha impulsado un estudio con la Universidad de Zaragoza, donde su catedrático Francisco Burillo desarrollaba en sus estudios la llamada Serranía Celtibérica (una amplia región española en torno a las montañas del Sistema Ibérico que va desde las provincias de Valencia y Castellón a las de Burgos y La Rioja, pasando por Cuenca, Teruel, Guadalajara, Zaragoza, Soria y Segovia), el profesor Burillo y sus colaboradores son aún más contundentes. Denominan a la zona como la Laponia del Sur y afirman: “Con una extensión doble de Bélgica, sólo tiene censada una población de 487.417 habitantes y su densidad es de 7,72 hab/km2. Cuenta con el índice de envejecimiento mayor de la Unión Europea y la tasa de natalidad más baja. Este desierto, rodeado de 22 millones de personas, está biológicamente muerto”.
Las diez provincias de la Laponia del Sur son solo una parte de la España vacía. Hay muchas otras provincias con zonas despobladas y en trance de quedar “biológicamente muertas”: Orense, León, Zamora, Salamanca, Ávila, Palencia, Ciudad Real…
El vaciamiento de la mayor parte del territorio español, además de provocar un grave problema de desequilibrio socio-territorial, compromete también las cuentas públicas –encarecimiento de los costes de prestación de servicios públicos y sostenimiento de infraestructuras-, y supone una pérdida de potenciales activos de riqueza por el desaprovechamiento de recursos endógenos”, afirma la FEMP en su informe. Y añade: “Constituye un error considerar que invertir en el re-equilibrio territorial y en la lucha contra la despoblación es un coste. Ha de ser entendido en términos de derechos de la ciudadanía a la igualdad de oportunidades y a su propia “tierra”, y de los territorios a contribuir con sus mejores fortalezas al crecimiento de su comunidad y su país. Es, pues, una inversión en cohesión social y territorial y en fortaleza y sostenibilidad del modelo económico y social”.
Apenas tres meses después de su informe, la FEMP proponía un amplio listado de medidas para resucitar a la España vacía y biológicamente muerta o camino de estarlo. Desde crear una mesa estatal contra la despoblación y una estrategia conjunta de todas las administraciones públicas hasta recuperar la Ley de Desarrollo Sostenible, incorporar de forma explícita a los Presupuestos de cada ejercicio de todas las administraciones públicas una estrategia demográfica, dar incentivos y bonificaciones fiscales a quien invierta en las zonas despobladas, impulsar sellos de calidad territorial para la producción local, gestionar viviendas ahora vacías, establecer por vía legislativa una carta de servicios públicos garantizados para los ciudadanos de dichas zonas o incluso lanzar un plan que reduzca la brecha digital entre la España despoblada y la España urbana.
La lucha contra la despoblación –añaden en la FEMP- no es un fin. Es un medio para hacer el planeta más sostenible. Es parte de las políticas de sostenibilidad medioambiental. Es más sostenible repartir la población que concentrarla”.


Las causas y razones por la que al mayor parte del territorio nacional, languidece y muere nos llevan a remontarnos a otras épocas históricas. Desde los asentamientos para establecer una malla en la Península Ibérica planteados por el Imperio Romano, a las repoblaciones con normandos durante la Reconquista o los intentos durante la -escasa- Ilustración española, o los nuevos pueblos del franquismo.
Sin duda alguna el gran motivo que explica el atraso y con el la retahíla de prejuicios y dificultades que atraviesa el mundo rural español se muestra en la estructura social de nuestros pueblos, comarcas y también provincias.
Desde siglos en la estructura socio-política de estos territorios se hicieron fuertes elementos propios de un caciquismo rural, prácticamente medieval, apoyado en gran medida por la iglesia católica española, que lejos de desmantelarse en un proceso de democratización normal, se rearmaron, solidificaron y afianzaron, convirtiéndose en los famosos barones territoriales de los grandes partidos nacionales.
Estos, por su agresiva avaricia de poder y dinero y para poder sobrevivir políticamente, montaron redes clienterales que convirtieron el reparto de ayudas, tanto estatales como las de la PAC (Política Agraria Común de la UE. Estas ayudas reciben una crítica feroz por parte de sindicatos agrarios porque se aplicaron sobre un reparto de la tierra medieval, donde pocos propietarios de carácter nobiliario recibieron ingentes cantidades de dinero que no invirtieron en explotaciones agrarias) en una fuente de nepotismo y negocios turbios que lejos de paliar las seculares deficiencias en servicios y futuro de los pueblos y del mundo agrario y rural, las profundizaron hasta convertirlas a día de hoy en casi irreversibles.
Bajo este escenario se hace natural y hasta comprensible la marcha de los jóvenes de los pueblos de la España rural, ya no sólo como proceso de emigración campo-ciudad, sino como huida hacía un “mundo” más amable y fácil para llevar a cabo un proyecto de vida.
El otro gran motivos que ha llevado a que durante la historia se hayan hecho tantos intentos por repoblar el país, o mejor dicho, repartir la población en él, como método de cohesión y sostenibilidad económica, social y en último término medioambiental, esta la calidad de los suelos. La España vacía, es a su vez la España del secano, de los cultivos de bajo rendimiento, lo que sumado al reparto de las tierras que sin excepción y de manera histórica ha estado siempre en manos de muy pocos terratenientes, ha matado la posibilidad de desplegar un sector primario que mantuviera a la población fijada en los entornos rurales.
Sólo ahora, en los últimos años y por primera vez en la historia, surgen en España, pequeños propietarios que bien por iniciativa propia apoyada por capital financiero (eminentemente las cajas rurales) o bien desde cooperativas, impulsan productos alimentarios capaces de crear un empleo con la calidad y estabilidad suficiente como para fijar población y que esa población sea joven que quiera realizar ahí su proyecto de vida. Es la manera de atar servicios en los pueblos y las comarcas, y la única forma de que el bienestar y por lo tanto el futuro del mundo rural español no se vaya a pique.
Lamentablemente son unos pocos “salvavidas” en medio del naufragio del campo español, que sigue siendo, y hasta que no haya un cambio conceptual en los urbanitas y sus políticos, el terreno para las tropelías, los basureros y las industrias sucias y sin respaldo social que necesitan las ciudades.
Al calor de la especulación no faltan proyectos, casi todos ellos en el sector de la minería que dejan al mundo rural como subsidiario de las necesidades del mundo urbano y muy especialmente de los intereses de unos pocos burgueses acumuladores de capital.
Es el argumento de Bienvenido, Míster Marshall repetido en bucle. Cientos, tal vez miles de pueblos que reciben entusiasmados a cualquier portador de gallinas de huevos de oro. Los tiempos de la especulación urbanística, a finales de los años 90 y principios de la década de 2000, alentaron una especie de fiebre de hormigón. Cualquier huerta arruinada heredada de los abuelos podía ser fuente de riqueza. Cualquier parcela podía interesar a los constructores de fantasías, aeropuertos y autopistas. En La Mancha hay municipios que han llegado a competir para quedarse con un cementerio nuclear.”
El entrecomillado anterior es un extracto de La España Vacía. La negrita final es de mi propia cosecha, para destacar el acierto del autor al mostrar como muchos de los regidores que tienen y han tenido los pueblos y provincias de la España despoblada, han primado por encima de todo, en primer lugar, el interés personal en hacerse rico -probablemente para huir del pueblo-, y en segundo lugar, ya en éste momento crítico, para tratar de introducir unos pocos euros y unos pocos empleos, para hacer que tales pueblos y territorios no acaben de morirse. Un clavo ardiendo (y radioactivo) que es el perfecto pan para hoy y hambre para mañana, pues como ya hemos visto en muchas ocasiones, adoptar tales proyectos, propuestos por las muy urbanas especulaciones financieras, es legar todo un patrimonio natural y un patrimonio histórico y etnográfico para intereses ajenos al bienestar y el futuro del mundo rural, de la España vacía y de sus habitantes.


Una preciosa calle en el bello pueblo de Rubielos de Mora, en la comarca de Gúdar-Javalambre, en la provincia de Teruel.

viernes, 22 de junio de 2018

Una Sentencia que me viola



C., es la víctima de la violación perpetrada por “La Manada” en los San Fermínes de 2016. También es la víctima de una justicia patriarcal y retorcida, que ya sabíamos proclive a defender al rico y el poderoso, pero que ahora se ha demostrado sin ambages, en machista, insensible y evidentemente, injusta.
Las mujeres (todas las mujeres, incluidas madres, hermanas, esposas, novias e hijas de estos perturbados) son víctimas de una sentencia cobarde y mediocre que las ha mantenido en el puesto de sumisión y objeto que han sido durante toda la historia, por más lucha y empeño, que las heroínas de nuestra vida han puesto para cambiar una situación que no se comprende en la realidad de nuestras vidas, día a día.
Hoy toda la sociedad, clama al cielo, indignada y cabreada. Esto no va de unas “feminazis” que atacan a todo lo fálico. Esto va de toda mujer queda a disposición de los deseos y apetitos del hombre, y de una justicia que ha funcionado como garante de los acosos, las violaciones y los abusos que la única prepotencia de la fuerza física o el número pueda dominar la dignidad, la libertad y la conciencia de una mujer cuya palabra queda en entredicho.
La decisión de dejar en libertad provisional a los cinco violadores condenados a 9 años de prisión por abuso -que no violación según la sentencia- hasta que sea considerada firme tras pronunciarse el Supremo, hay que acatarla. Sin embargo, esto no impide que no se pueda atacar. Porque esa sentencia refleja unas dinámicas internas que de ser habituales rompen con lo que debería ser una justicia, como pilar de una sociedad democrática: Una justicia segura, lógica, explicable, comprensible, que en definitiva sea justa.
Hay que decir que en este país en la mayoría de los casos, la prisión provisional hasta sentencia firme es lo habitual, pero nunca con casos de la extrema gravedad como el que nos atañe, donde lo común es que el plazo de prisión provisional hasta juicio de dos años, se amplia hasta 4 y medio, en caso de que estén pendiente de recursos a instancias superiores.
Sólo basta con pensar que hace un par de semanas, también en Navarra, pero a través de la Audiencia Nacional, la Guardia Civil (si, esa Guardia Civil, que clama con que les suban el sueldo como a otros cuerpos de opresión del Estado, que pide que se es Guardia Civil todo el tiempo, y que no se ha desmarcado en ningún momento de que uno de los miembros de la Manada, sea eso, Guardia CivilI) recogía a los chavales condenados por la pelea de Bar en Alsasua para llevarlos a la cárcel el día después de que saliera el auto y encima en el inmoral e ilegal régimen FIES.
Sin embargo, ahora estos 5 sujetos de una calaña moral miserable y vomitiva quedan libres a espera de las decisiones finales de este caso y del juicio por otra violación en Pozoblanco. Ha quedado desde el primer momento el modus operandi de esta gentuza, de cómo se preparaban para salir a cazar, a drogarse (que jamás debería ser atenuante, sino agravante), a atrapar mujeres, y violarlas, grabándolo con el móvil y compartirlo por redes sociales, donde se jaleaban, se jactaban y celebraban sus fechorías. Ahora en el grupo de Whatsapp podrán incluir a los tres jueces que han rebajado sus actos a los de chiquillada.
Es la víctima la que queda encerrada en Madrid, donde no podrán entrar estos sujetos. Son todas las mujeres las que van a tener que cuidarse de que estos violadores u otros -aquí no se habla de efecto llamada o efecto impunidad- las violen, y si se resistan las maten. Y es la sociedad, si realmente es democrática e igualitaria, quien violentada por esta sentencia tiene que hacer cumplir la pena a estos salvajes y a todos los acosadores, violadores y machistas, aislándolos, haciéndoles sentir el asco que nos provocan; la repugnancia que nos merecen.
Que la Justicia en este país tiene un grave problema ya lo hemos hablado muchos, muchas veces. Sólo basta con citar algunas sentencias y actuaciones de las últimas semanas como las condiciones de presidio que va a “sufrir” Iñaki Urdangarín, el cuñao del Rey -aquí con conveniencia de las estructuras penitenciarias y de la alta política-: el desamparo, abuso y desproporción con los chavales de Alsasua; la situación de denuncias contra periodistas por destapar la corrupción; o las absoluciones de poderosos por alentar esa misma corrupción, como pueda ser Florentino Pérez o Rodrigo Rato.
Esta Justicia, inmoral, es heredera de los artesonados franquistas que nunca se repudiaron, ni repararon. Es imprescindible articular ya de una vez una limpieza en los nombres, los hombres y los códigos que permiten las tropelías de quienes interpretan las leyes de todos, en un sentido u otro, dependiendo de las relaciones de poder previo de acusados y víctimas.
Pero hoy, lo imprescindible, es que como sociedad, volvamos a las calles a clamar por justicia. Porque #YoSiTeCreo, porque te creemos y acompaños, C.; porque todas las mujeres están llamadas a defender su dignidad, seguridad y libertad; porque todos los hombres, buenos o que al menos luchamos por serlo, tenemos que ir a acompañarlas y a castigar la violencia y la falsa superioridad de los machistas, con nuestra lucha y apoyo a ellas. A las mujeres.

miércoles, 20 de junio de 2018

El fascismo ya llama a las puertas



Fue el lento y progresivo auge de los movimientos y partidos neo-nazis y de extrema derecha en la Europa del Este, antiguos satélites del “ogro” comunista, la Unión Soviética, que recordemos, fue quien venció con sufrimiento y graves trastornos internos al Eje de la Alemania nazi y la Italia fascista en 1945.
Fueron las cada vez más notorias campañas electorales y populismos de la extrema derecha de Le Pen cuyo apoyo crecía a medida que se des localizaban empresas en Francia.
Fueron las cada vez más violentas y multitudinarias protestas en Alemania ante la llegada de inmigrantes, especialmente turcos.
Fueron gobiernos de ultra derecha en Hungría, en Polonia, en Austria o con carteras ministeriales en Holanda o en los países escandinavos, mientras la Europa ultra liberal veía bien como se descohesionaba (aún más) toda la región en un contexto de crisis económica y de inestabilidad social en sus propias fronteras exteriores.
Ahora, es el Brexit, éxito de la ultra derecha aislacionista y racista británica. Y es el nuevo gobierno de Italia, compuesto por un pacto contra natura entre extremos para evitar que siguiera el de siempre robando, y que orgulloso se ha negado a acoger a más de 600 refugiados e inmigrantes que fueron rescatados a punto de ahogarse.

Algunos llevamos años advirtiéndolo y reclamando que se tomaran en serio las amenazas y las asonadas. Las palizas y los acosos. Las reuniones y asociaciones de fachas que son absolutamente incompatibles con un estado democrático, moderno y defensor de los Derechos Humanos y la igualdad.
Pues bien; el horrible espectáculo ofrecido por la Unión Europea todos estos años en materia de inmigración y derechos humanos se ha visto coronado por el comportamiento de este pasado fin de semana, con el fascista nuevo primer ministro de Italia, Salvini, clamando orgulloso y socarrón victoria por negar auxilio a casi quien se ahoga en su odisea por un futuro mejor.
Noventa años después y tras otra crisis (estafa) económica que ha agudizado la desigualdad social y destrozado la justicia social, el fascismo vuelve a coger impulso por la Europa que se vendía así misma como fraternal, democrática y de los pueblos.
Es el odio a quien es y piensa diferente a nosotros. Pero también es el elitismo, con el que muchos europeos mira y desprecia al pobre. Porque al final seas mujer u hombre, musulmán o católico, hetero o gay, blanco o negro, el trato que vas a recibir lo va a dirimir el dinero que tienes. Es el neoliberalismo más exacerbado que es la vertiente económica y cool de lo que de toda la vida se ha llamado fascismo.
En España hay que aclarar que no se trata de un advenimiento o un retorno ya que nunca se fueron. Nunca se limpió el país de nazis y de fachas. Nunca se hizo justicia con quienes defendieron la democracia y la voluntad del pueblo hace 90 años. Los que se lucraron con la dictadura franquista siguen poderosos con lo usurpado aquellos años. Siguen los homenajes a los criminales y no faltan las asociaciones que velan por la supuesta honorabilidad de psicópatas y traidores como Franco, Millán Astray o Primo de Rivera.
Siempre desde el 78 han estado ahí. Un voto ultra que se aglutinaba en ese conglomerado de lo peor de la raza humana como ha sido el PP, y que se ha venido filtrando, como las ratas que abandonan un barco a punto de hundirse, a otras fuerzas, maquilladas, como Ciudadanos, u orgullosamente fascistas como Vox.
Y ahí están y ahí siguen. Sólo hay que ver como ladran cuando se habla de una mínima política de Memoria Histórica, reparación de víctimas o de quitarle los premios a un fascista torturador.
Y mientras en el mundo miles de millones de hombres y mujeres buscan la manera de progresar, de vivir mejor. De tener un futuro digno para si mismos y para sus descendientes. Son refugiados. Pueden ser por causas políticas, pero son siempre por causas económicas. Por decisiones tomadas, lejos de ellos que sólo buscan contentar la avaricia de los más poderosos. De los ricos entre los ricos sin importar las legalidades, nacionales o internacionales, ni los derechos humanos.
Por todo ello y más que nunca es la hora de tomar conciencia y ser absolutamente intransigentes con el fascismo. Beligerantes contra que y quien no defienda con pasión la igualdad y el resto de derechos humanos básicos, empezando por el derecho a la vida.
Es el momento de estar en guardia y tener claro que como antaño, fue la voluntad y el sentimiento de un pueblo pan europeo libre y progresista quien soporto y lucho contra los nazis. Y que fue una maquinaria colosal, comunista, de un país y sociedad convencidos de su futuro en igualdad la que derrotó en campo de batalla a los nazis.


martes, 12 de junio de 2018

La Odisea del recambio

 Nuevo Gobierno de Pedro Sánchez tras su toma de posesión (foto de El Periódico)

Me pongo a escribir, casi sin ganas y seguro sin lucidez porque la ocasión lo obliga. Si sois habituales a estas líneas habréis notado el vacío en los últimos meses, pero los cambios, cuando no son deseados y no se sabe como amortiguarlos, trastocan tanto las prioridades, los tiempos…
Sin embargo, aquí me hallo y necesito escribir unas líneas sobre el acontecimiento. Sobre el fin del corrupto e inmoral gobierno del PP, de un Mariano Rajoy a quien la primera sentencia de la Gürtel, ha supuesto su capitulación final.


El “Renacido” Pedro Sánchez hoy es Presidente del Gobierno tras una moción de censura (la segunda en la legislatura y la primera que triunfa en 40 años de ¿democracia?) presentada de urgencia, por pura vergüenza tras el varapalo judicial en el que la Audiencia Nacional condenaba al PP por lucrarse por la corrupción institucionalizada durante los años de Aznar y mantenida y alentada hasta casi anteayer. En esa sentencia se fijaba como “inverosímil y falto de credibilidad” que el Presidente Rajoy no conociera los entresijos de esa contabilidad en “B”.
Pedro Sánchez ha culminado su odisea política empezada en octubre de 2016 siendo hoy Presidente del Gobierno con tan sólo 84 diputados (el peor resultado electoral de la historia para el PSOE) pero con los votos, todos imprescindibles, de nacionalistas catalanes y vascos, así como de los diputados de Unidos Podemos, quienes celebraron la victoria al grito de “Si, se puede”.
Aunque es evidente que hemos pasado de un gobierno orgullosamente fascista y ultraliberal, corrupto e inmoral que ha dejado un ambiente político irrespirable y bochornoso, el cambio no ha sido tal, sino más bien recambio, con un PSOE al que ya conocemos y que con los nombramientos de ministros y ministras confirma el no salirse del renglón del sistema tradicional, monárquico, conservador y capitalista, en el que las clases trabajadoras seguirán viviendo oprimidas y explotadas.
Esto es importante recordarlo, porque más allá de la euforia por la salida del rancio y cutre gobierno del PP, hay que tener en cuenta que hace 7 años, y aunque los líderes de la indignación institucionalizada lo hayan olvidado, en las movilizaciones del 15M las protagonizábamos potenciales votantes del PSOE, cansados del neoliberalismo con el que Zapatero hacia pagar a las clases trabajadoras las pérdidas de las élites capitalistas.
Recordemos que PP y PSOE son la misma mierda y no parece que sin presencia en las calles, las aulas y los centros de trabajo se vayan a articular políticas de cambio real que modernicen este ajado país y que acaben con la desigualdad, el capitalismo de amiguetes y la explotación abusiva del patrimonio y el medio ambiente. Unidos Podemos se sumaba sin condiciones a una moción de censura, sin contenido político, para aupar a un personaje que ya les faltó a la palabra hace dos años y dar el gobierno a un partido en sus horas más bajas y cuyo aparato, también ha sido cómplice de la corrupción del PP, así de como de la suya propia.
Con Ciudadanos renovando la imagen de la derecha y Podemos institucionalizado renovando la imagen del PSOE (y la actual Izquierda Unida que gustosamente ha comprado asiento en este juego) tenemos en marcha la reacción del sistema para parar la acción revolucionaria que en su momento se apodero de las calles, las plazas y del discurso político en éste país y en Europa.
Y en ese escenario de renovado bipartidismo cambios tangibles que mejoren al vida de la gente y la dignidad el país no se van a producir. Ni renovación del status quo impuesto por la Dictadura y que conocemos como Constitución del 78 (monarquía, impunidad de los crímenes franquistas), ni tampoco de la corriente ultraliberal que asola el mundo (políticas de austeridad, privatizaciones, conciertos, reformas laborales, leyes represivas, OTAN, etc.)
Es una utopía que Unidos Podemos a través de la política institucionalizada, sin usar los elementos de conflicto y a través de pactos con el régimen que no afectarán a los intereses capitalistas, logre mejoras reales en la vida de la clase trabajadora. De hecho, lo conseguido es mejorar la situación y futuro electoral de un PSOE, que al igual que otros hermanos suyos europeos, agonizaba tras el fiasco de la socialdemocracia sometida a los intereses financieros.
Eso sí, es necesario considerar que para que Pedro Sánchez pueda renovar su mandato con una mejor mayoría dentro de un par de años, se hace imprescindible que tome una serie de medidas que también lo son de un gobierno democrático y anti-capitalista:
  • Derogación de la Ley Mordaza.
  • Derogación del Decreto sobre Auto-consumo eléctrico y apoyo de las Energías renovables.
  • Plan de eliminación de la energía nuclear del mix energético, así como paralización de los proyectos de minería y fracking en todo el territorio estatal.
  • Reducir el IVA cultural y de los productos de higiene femenina.
  • Renovación y regeneración de RTVE, volviendo y asegurando los estándares de calidad, imparcialidad y seguridad para sus trabajadores.
  • Concreción de medidas por la igualdad real entre sexos y del fin de la violencia machista y patriarcal.
  • Lucha contra la pobreza infantil, energética y contra la desigualdad imperante.
  • Apostar decididamente por la Ciencia, la innovación y el desarrollo.
  • Subida del SMI a estándares europeos.
  • Subida de las pensiones.
  • Lucha contra la precariedad laboral que ha provocado el aumento de los accidentes de trabajo, así como la lucha contra los fenómenos del capitalismo 2.0, ya sean falsos-autónomos, economías colaborativas radicadas en paraísos fiscales, etc.
  • Poner coto a las casas de apuestas online, tanto en su publicidad, como en la rendición de cuentas y su fiscalidad. Es imprescindible atajar antes de que se agrave un problema que atañe a las clases más desfavorecidas y a la gente joven.
  • Promover un nuevo pacto en financiación autonómica.
  • Apoyo claro a la Memoria Histórica y la reparación y justicia de las víctimas franquistas. Ilegalización de las fundaciones fascistas que recuerdan y ensalzan la dictadura.
  • Sentarse con la Generalitat de Catalunya para formalizar unas relaciones normalizadas.
Unas pocas medidas imprescindibles que no atañen otras igual de vitales pero de mayor calado económico (como la regla de gasto, recuperar las tasas de empleo público en todos los ámbitos pero especialmente en la Sanidad, la Educación, los cuerpos de inspección de Hacienda o funcionarios de Justicia; las derogaciones de las reformas laborales que tantos derechos nos han robado, frenar la especulación urbanística y gentrificación de los centros de las ciudades por la profusión de pisos turísticos, atacar la despoblación, supresión del Senado o cambios en la Ley Electoral) y que le permitirían casi de manera calculada ganar las próximas elecciones. Y es que la moción de censura de Sánchez ha resultado ser una jugada maestra para descabezar a un cada día más débil PP y para desnortar a Ciudadanos que se (auto)presentaban como la única candidatura fiable.
Pero viendo el gabinete tecnócrata con el que se ha rodeado, parece evidente que Pedro Sánchez trata de llegar a las futuras elecciones en pole position sin cambiar mucho el guión exigido por las élites capitalistas. Es cierto que se ha rodeado de alguna ministra con experiencia en eso de recuperar hospitales concertados (hospitales cuyas concesionarias no han querido continuar por ser incapaces de sacarles rendimiento) y de algún ministro ilusionante (el astronauta Pedro Duque tiene la misión de cambiar la economía de este país hacia un modelo de ciencia y alto valor añadido). Pero no es menos cierto que hay otros nombramientos muy peligrosos:
Como el de Grande Marlaska como Ministro de Interior, un juez conservador, garante de que permanezcan ocultas las cloacas del Estado; la nueva ministra de economía, de cuyo puño y letra llevan saliendo los presupuestos ultraliberales de la UE y con la que se mantendrá la sintonía con Bruselas, es decir, con Merkel para mantener la economía nacional como subsidiaria de los deseos de los bancos alemanes; o como la nueva ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático que no tuvo problemas en firmar la autorización del Proyecto Castor; o como la nueva ministra de Educación decidida defensora de los programas de educación bilingües que lastran a los alumnos con menos recursos; o como Maxim Huerta, fichado como ministro de Cultura y que es una voz siempre beligerante contra la Neutralidad de la Red así como la Cultura Libre.


Ante esta situación a quienes pensamos en un mundo distinto en el que la justicia social no sea mera retórica, no nos queda otra que volver a las barricadas y las asambleas, potenciar nuevamente la movilización obrera y social, construyendo una izquierda de y para los trabajadores y por definición contraria y beligerante frente a los partidos del régimen y las élites capitalistas.