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sábado, 31 de enero de 2026

Y otro discazo para acabar el 2025: Borderland, Amorphis

 

 Al igual que ayer aprovecho este rato para escribir y recomendar el último disco de los finlandeses Amorphis, titulado Borderland y aparecido en octubre del año recién terminado. Sin ninguna duda se trata de un trabajo pleno de una banda en estado de gracia que auna en este momento de sus carreras una madurez y una seriedad en quiénes son y qué quieren transmitir que se muestra con cada una de sus propuestas. Si los anteriores trabajos Circle (2013), o Under The Red Cloud (2015), marcaban una línea con un sonido propio que se perfeccionaba en el incomensurable Halo (2022), con este último trabajo se colocan por derecho propio en el podio de las bandas a tener en cuenta si o sí.

 

Parte fundamental de esta identidad que representa Amorphis es su orgullo y respeto por su folclore natal, el finlandés, y el hecho de darlo a conocer fuera de sus fronteras con el Heavy Metal como excusa. Leyendas, mitos, pasajes y paisajes de la naturaleza más pura se destilan por los versos de cada composición. Toda esta mitología, recogida en el Kalevala (tradición oral compilada por el historiador Elias Lönnrot a finales del siglo XIX de fuentes folclóricas finesas) ha compuesto desde el primer momento el manantial desde que surge el universo sonoro de la banda.

 


Estas letras mitológicas se ven acompañadas, y más que eso, exponenciadas con unas composiciones plenas de virtuosismo, que han ido evolucionando desde un hosco y noventero death metal, a propuestas mucho más melódicas, convirtiéndose así en referentes indiscutibles del Death Metal Melódico. Y lo han conseguido sin repetirse, ni volverse monótonos sino abriendo el género a ritmos y referencias folk y toques progresivos que hacen cada disco único, sin que suene a trillado o aburrido. Todo un mérito.

Con Borderland lo consiguen una vez más, rebajando un par de tonos a su última propuesta (Halo en 2022). Los riffs y la base rítmica se conjugan para generar una atmósfera mística en plena naturaleza finesa, donde la voz, dota de dureza o de suavidad a gusto de la virtuosa garganta de Tomi Joutsen, demostrándonos una vez más la increíble versatilidad del intérprete y como cada vez se muestra más cómodo enseñando su voz natural y a la vez, aplicando potencia con uno de los guturales más señeros y de mayor calidad del momento.

El primer corte es The Circle y nada más transcurrir unos pocos segundos queda claro que estamos escuchando a Amorphis. Enseguida nos han trasladado a su ambiente. Han facturado nuestros pesares y a cambio nos han dado visado para dejarnos llevar y disfrutar de su propuesta. Los teclados han entrado con naturalidad engolando el tema para que Tomi Joutsen cante solemne y relajado, dé paso a un magnífico sólo de la guitarra de Esa Holopainen, que le devuelve la iniciativa esta vez al gutural mientras la batería aparece en estado de gracia. En general una canción brillante y una puerta abierta que deja entrever la intención de la banda y de toda la producción: trascender, hacernos disfrutar y llamarnos para el directo.

Bones es el siguiente corte y segundo single del disco. Suena a Amorphis sin duda. La guitarra es brutal sobre un ritmo denso y cargado donde la voz en gutural nos lleva hasta un estribillo cantado natural que entra sin romper ni un ápice la armonía del conjunto. Se vuelve en la siguiente estrofa al gutural, mientras se enlazan dos solos de guitarra para acabar coreando sobre la pesada melodía inicial. Puro headbanger que pone el listón alto y nos deja con ganas de más.

Con Dancing Shadow vemos al Amorphis más juguetón. Toda la canción se desenvuelve con naturalidad mezclando el típico sonido de la banda con combinaciones más propias de power metal, incluso del de los años 80, que con los registros a los que nos tienen más que acostumbrados. La bateria toma un ritmo marcial al que responden las incesantes guitarras, mientras los teclados de la mano del gran Santeri Kallio deja unos pasajes progresivos y bellos que se engarzan de manera asombrosa. Llevamos 3 canciones y Amorphis amenaza con dejar un discazo para la posteridad.

 


 

Fog to Fog sigue y nos devuelven al sonido Amorphis más clásico con teclados y guitarras entremezclándose mientras Jutsen muestra su versatilidad bucal. El bis con en gutural con el que reafirma cada frase del estribillo acelera la composición y si ya tenías ganas de verlos, acabas la canción buscando cuál es el próximo concierto que te queda más cercano.

La siguiente canción es la más especial del disco. The Strange cumple con su titulo y se presenta diferente a lo que habíamos disfrutado de Amorphis todos estos años. No es que la canción sea irreconocible o parezca de otra banda. No. De hecho la grandeza de estos finlandeses es que son más que capaces de experimentar y jugar con los temas de sus letras y con las expectativas de sus oyentes. Y es que es muy meritorio que en poco menos de 4 minutos sean capaces de plantear un tema progresivo y folk, para darle vértigo hasta el death y por último quedarse con su icónico Death Metal Melódico. He re-escuchado 3 veces la canción para ecsribir este párrafo y el tema me sigue pareciendo espectacular.

De aquí al final del disco, Amorphis demuestra su capacidad marcando canciones plenamente reconocibles a lo que son en este momento y sin olvidar su bagaje. Pero a la vez demostrando su tremenda capacidad para explorar nuevas vías y que estas casen a la perfección con su identidad.

La siguiente canción es Tempest que se presenta como la más pausada del disco, prácticamente una balada pero donde todos los integrantes toman partido para que la hagamos reconocible. Con Light And Shadow, que fue la presentación del disco, nos presentan una obra donde teclados y guitarras se conjuran para meter ritmo y enganchar al oyente. Para que empiece a mover los pies, marcar el ritmo con el cuello y la cabeza, dejarse llevar al air-instrument y al final saltar y corear el estribillo. Es una canción pegadiza donde se pueden paladear todos los sonidos y etapas de Amorphis. Se ve en una sola canción su evolución y nos había dejado con ganas de más, que como digo, el disco es capaz en conjunto de mantenerlas.

 


 

Con The Lautern volvemos al Amorphis primigenio con una melodía densa y oscura, embriagados por la pericia de los músicos y donde somos interpelados con unos guturales tremendos, de una calidad incomensurable. Una canción que espero se vuelva recurrente en el repertorio en directo de la banda porque paladearla tiene que ser un placer.

Bordeland y Despair son las dos últimas canciones y en ellas seguimos viendo al Amorphis más atemporal, más primigenio. En ambas se transita por compases progresivos y folk para ir ganando intensidad y junto a las voces guturales se consigue acabar toda la obra en lo alto.

En general, con Borderland vemos a un Amorphis en estado de gracia. Una banda madura y con las ideas muy claras. Acompañados de una producción que ha sabido darles de todo lo que necesitan para que pudieran expresarse con cada canción y con el disco en su conjunto. Y ganando de esta manera un ramillete frondoso y estimulante para hacer aún más grandes sus conciertos.

Y para rematar este disco, aunque no en la edición que he adquirido y probablemente se adjunte en las siguientes, recientemente Amorphis ha publicado una nueva canción, Crowned in Crimson, que forma parte de la banda sonora de una ambiciosa película finlandesa basada en las leyendas de Kalevala y que se titula Son of the Revenge. En esta última obra Amorphis no sólo mantiene el nivel de Borderland, sino que lo aúpa varios escalones más gracias a unos arreglos sinfónicos que dan una atmósfera épica al tema para que entre redondo y sin fisuras como parte de la promoción de la película. Para culminarla como se merece la canción sirve como introducción del talento que atesora Lida Joutsen, hija, lógicamente de Tomi Joutsen. Ambos llevan el peso de la canción en un diálogo donde se nos descubre a una nueva voz que sin duda tiene capacidad para hacer su propio camino. Una exquisitez que dejo aquí abajo. 

 

 

viernes, 30 de enero de 2026

"Ascension", obra culmen de Paradise Lost


No hay duda de que una de las bandas más influyentes y trascendentales del Heavy Metal son los británicos Paradise Lost. Rastrear sus casi 40 años de carrera es viajar en el tiempo al inicio de los subgéneros como el Doom y el Metal Gótico. La lista de bandas que se han visto influenciadas, cuando no inspiradas, por las propuestas de Paradise Lost es un auténtico quién es quién del panorama actual del Heavy. Desde Dark Tranquillity e In Flames y toda la línea del death melódico de Escandinavia. El Folk metal y bandas como Tiamat, Tristania, Theatre of Tragedy que van desde lugares más oscuros y pesadas, hasta propuestas más luminosas como las de Epica, Within Temptation o Nightwish. Y esto es un brevísimo resumen de un listado casi infinito de grupos y músicos que tiene a Paradise Lost como referentes y visionarios.


La banda liderada desde sus orígenes por Nick Holmes como cantante y Greg MacKintosh como guitarra principal han sabido no quedarse en el éxito de lo que ha funcionando, sino que según han progresado y cambiado a nivel personal, su música lo ha hecho, evolucionando, redefiniendo los límites y fronteras entre subgéneros. Disfrazando su melancolía y una nostalgia por sus raíces, con la intensidad y la energía de letras y composiciones pesadas y poderosas que han compuesto un sonido propio, reconocible y para muchos indispensable.

 

Y en las últimas semanas de 2025 Paradise Lost ha vuelto a marcar un hito en su extensa carrera con la publicación de su último disco, Ascension, una obra grabada con una producción brillante que lega una atmósfera propia, y como digo totalmente reconocible, que atesora una música plena que con cada escucha trasciende el mero disfrute sonoro para añadirle algo más, para sumarle mucha emoción y trascendencia.

Como parte indisoluble de la propia obra que muestra el "alma" del disco es la propia portada del mismo La obra pictórica Court of Death (ca. 1870 - 1902) del pintor George Frederick Watts, pintor academicista, cuya obra enmarcada en el período victoriano posee un fuerte simbolismo. 

 


Los primeros cortes Serpent On The Cross, Tyrants Serenade y Salvation nos presentan el sonido más puro de Paradise Lost y sirven como presentación de que estamos ante una obra pletórica y conmovedora. Particularmente la última que rompe lo esperado al aparecer un diálogo entre voces que añaden fluidez a la música y envolviéndonos totalmente en la propuesta del disco.

 

 

Desde una letra que supone una crítica abierta a la guerra, la siguiente canción, Silence like the Grave presenta una melodía cargada y densa donde los pasajes de los teclados otorgan un aire mágico, casi celestial y mitológico a la voz de Holmes que me suena casi como un profeta.

Las transiciones entre canciones ganan mucha importancia como muestra el siguiente corte, Lay a Wreath upon the World, donde desde un amplio pasaje acústico suave y delicado nos lleva al terreno más puro y desgarrador Paradise Lost.

Diluvium es la siguiente canción y nos presenta una composición más veloz y agresiva que acaba con el sonido gótico más puro y reconocible. Una vez más, las canciones aparecen y se transforman sin dejar de sonar a Paradise Lost y dándonos toques y recuerdos a sus anteriores obras como sobretodo, con esta parte intermedia del disco, al majestuoso e icónico Draconian Times (1995).

Savage Days, Sirens y Deceivers nos llevan a la parte final del disco sin perder un ápice de la intensidad, mientras remarcan el sonido en la fase actual de la banda. La atmósfera oscura y cargada se mantiene presente, no se aligera y al tiempo que se canta por tiempos impetuosos e impredecibles no deja de mantener la dureza que le es propia y atemporal.

Quizás el objetivo de estas canciones anteriores era ponernos en alerta ante The Precipice, décimo corte, y que es sin duda el tema más arriesgado y experimental del disco. No es que se alejen de su sonido habitual. Más aún lo reafirman ejecutando un tema que se plantea como una balada con la inclusión de arreglos al teclado clásicos, pero donde el ritmo va creciendo donde tanto el dueto bucal en gutural y clásico, como las intervenciones de la guitarra principal, en especial el “solo final” nos colocan ante ese precipicio. Nos hacen visualizar el final, la deriva de las cosas y su misma trascendencia. Sin duda la canción que más me gusta, y que creo que se volverá importante en sus futuros setlists.

Los últimos cortes This Stark Town y A life Unknow se quedan algo planos, y aunque no desmerecen al resto del disco si parecen en general más “suaves” y carentes de la crudeza del principio, o del tema anterior.



De esta manera escuchando Ascension viajamos junto a Paradise Lost a través del legado de la banda donde la ambientación épica, oscura, la melancolía y la trascendencia resuenan con esos riffs poderosos de Mackintosh y esa voz magnética de Holmes. Sin duda un disco imprescindible.

 

domingo, 6 de julio de 2025

Wasted Years: Imposible malgastar tiempo con Iron Maiden


 


[Verse 1]

From the coast of gold

Across the seven seas

I'm travelin' on far and wide

But now it seems

I'm just a stranger to myself

And all the things I sometimes do

It isn't me but someone else


[Verse 2]

I close my eyes and think of home

Another city goes by in the night

Ain't it funny how it is?

You never miss it till it's gone away

And my heart is lying there

And will be till my dying day


[Chorus]

So, understand

Don't waste your time

Always searching for those wasted years

Face up... make your stand

And realize

You're living in the golden years


[Verse 3]

Too much time on my hands

I got you on my mind

Can't ease this pain, so easily

When you can't find the words to say

It's hard to make it through another day

And it makes me wanna cry

And throw my hands up to the sky


[Chorus]

So, understand

Don't waste your time

Always searching for those wasted years

Face up... make your stand

And realize

You're living in the golden years


[Guitar Solo]


[Chorus]

So, understand

Don't waste your time

Always searching for those wasted years

Face up... make your stand

And realize

You're living in the golden years


So, understand

Don't waste your time

Always searching for those wasted years

Face up... make your stand

And realize

You're living in the golden years


Wasted Years es la segunda canción del álbum Somewhere in Time, el sexto disco de Iron Maiden, publicado en 1986. escrita por el guitarrista Adrian Smith, no solo destaca por su potente melodía y su característico sonido de metal progresivo, sino también por las profundas reflexiones que plantea acerca del paso del tiempo, el arrepentimiento y la búsqueda de un propósito en la vida.

La letra de Wasted Years se centra en el sentimiento de pérdida asociado al tiempo malgastado. A través de ella, el narrador expresa un anhelo por el pasado y una crítica hacia la manera en que a menudo dejamos escapar momentos importantes, dedicándonos a actividades que no nos llenan. Este tema resuena a muchas personas que, al mirar atrás en sus vidas, pueden sentir que no han aprovechado al máximo las oportunidades que se les presentaron. La frase recurrente en la canción, "Don’t waste your time always searching for those wasted years", encapsula este mensaje central: el tiempo es precioso y no debe ser desperdiciado en la inercia o en decisiones que no nos conducen a la realización personal.

A nivel musical, Wasted Years combina elementos característicos de Iron Maiden, como la fusión de guitarras melódicas y ritmos alternativos, creando un ambiente sonoro que complementa el peso emocional de la letra. La sección instrumental del tema, especialmente el solo de guitarra de Smith, transmite una sensación de nostalgia y reflexión, sumergiendo al oyente en la atmósfera que la canción busca evocar. Esta dualidad entre la letra y la música es fundamental para entender el impacto que Wasted Years tiene sobre quienes la escuchan, permitiendo una conexión inmediata con sus sentimientos.

Además, es interesante destacar el contexto en el que fue creada esta canción. Durante la década de los ochenta, el mundo experimentaba cambios significativos, tanto a nivel político como social. La ansiedad y el desencanto eran comunes, especialmente entre las generaciones más jóvenes que buscaban un sentido de propósito en medio de las presiones externas. Wasted Years puede interpretarse como una respuesta a esos sentimientos de desorientación y pérdida, un llamado a la auto-reflexión y a la acción proactiva en busca de una vida significativa. La canción invita al oyente a detenerse y evaluar dónde está en su vida, y si realmente está siguiendo su propio camino o simplemente dejándose llevar por las circunstancias.



En conclusión, Wasted Years de Iron Maiden trasciende su categoría como mera canción de heavy metal, convirtiéndose en un poderoso himno que evoca la lucha intrínseca del ser humano con el tiempo y el significado de sus elecciones y de sus emociones. A través de su letra introspectiva y una composición musical que resulta a la par conmovedora y electrizante, la banda logra transmitir un mensaje atemporal que sigue resonando hoy en día. Así, invita a todos a no dejar pasar la vida sin un propósito claro, recordándonos que cada año, cada día, y cada momento cuentan. La reflexión propuesta por esta canción no solo es relevante para los fanáticos del metal, sino para cualquier persona que busca darle sentido a su existencia.

En definitiva, con Iron Maiden nunca habrá años malgastados.

viernes, 4 de julio de 2025

Hallowed be thy name: La obra culmen de Iron Maiden

 

[Intro]

I'm waiting in my cold cell when the bell begins to chime

Reflecting on my past life and it doesn't have much time

'Cause at five o'clock they take me to the gallows pole

The sands of time for me are running low

Running low, yeah


[Verse 1]

When the priest comes to read me the last rites

Take a look through the bars at the last sights

Of a world that has gone very wrong for me

Can it be that there's some sort of error?

Hard to stop the surmounting terror

Is it really the end, not some crazy dream?


[Verse 2]

Somebody please tell me that I'm dreaming

It's not easy to stop from screaming

But words escape me when I try to speak

Tears fall, but why am I crying?

After all, I'm not afraid of dying

Don't I believe that there never is an end?


[Instrumental Break]

[Verse 3]

As the guards march me out to the courtyard

Somebody cries from a cell, "God be with you"

If there's a God, why has He let me go?

As I walk, my life drifts before me

And though the end is near, I'm not sorry

Catch my soul, it's willing to fly away


[Verse 4]

Mark my words, believe my soul lives on

Don't worry now that I have gone

I've gone beyond to seek the truth

When you know that your time is close at hand

Maybe then you'll begin to understand

Life down here is just a strange illusion


[Instrumental Break]

[Outro]

Yeah, yeah, yeah

Hallowed be thy name

Yeah, yeah, yeah

Hallowed be thy name

Yeah


Hallowed be the Name (Santificado sea el nombre) es la canción que cierra The Number of the Beast, el tercer álbum de la banda de Heavy metal por autonomasía: los británicos Iron Maiden.

Escrita por el bajista y letrista habitual de los Maiden, Steve Harris, la letra describe los pensamientos de un hombre condenado a muerte, momentos antes de acudir al cadalso y que la horca cumpla la sentencia. El reo pasa por los estados mentales, las fases previas a la ejecución, desde la negación hasta la expiación de los pecados, y compone en conjunto una colosal obra en el que se desliza una crítica religiosa y un profundo análisis filosófico sobre la vida, tanto física como espiritual, la muerte, el más allá, la divinidad y el propio significado de la existencia.

La canción narra la historia de un prisionero que enfrenta su ejecución inminente, reflexionando sobre su vida y la inevitabilidad de la muerte. En este sentido, se puede apreciar una profunda conexión con temas existenciales y filosóficos que han resonado a lo largo de la Historia de la humanidad. El uso de la figura del prisionero encarna el dilema humano sobre el sentido de la vida y la confrontación con la muerte, haciendo eco de obras literarias clásicas y de la tradición del teatro trágico

La letra refleja una sentida introspección sobre la vida pasada, plena de errores, que le han llevado a tener que afrontar su inevitable destino. La mención directa del “Gallows Pole” (la horca), y el sonido de las campanas (recurso de la batería) añaden simbolismo a una construcción narrativa que busca imbuir en el oyente los estados que pasa el protagonista. La repetición de frases como "I'm waiting in my cold cell" (Estoy esperando en mi fría celda) establece un tono sombrío y claustrofóbico, un reflejo de la lucha interna del prisionero.

Uno de los aspectos más notables de la letra es la dualidad en la percepción de la muerte. El protagonista oscila entre el miedo y la aceptación, lo que se manifiesta en la repetición de preguntas retóricas que invitan al oyente a reflexionar sobre su propia mortalidad. Frases como "When you're sent to die" (Cuando te envían a morir) resuena con un sentimiento universal que provoca empatía, independientemente de las creencias personales de cada oyente.

Además, el uso de referencias religiosas, como en el título mismo, evoca una búsqueda de redención y significado en el sufrimiento. La mezcla de elementos del cristianismo con una perspectiva crítica hacia la condena pone de manifiesto la complejidad moral del juicio final, sugiriendo que incluso en la desesperación hay un espacio para la espiritualidad.

Por lo tanto, la letra no sólo aborda la vida, su reflexión y la mortalidad, sino que también cuestiona la existencia de un “Dios” o poder superior, y su supuesta magnanimidad o justicia.

Desde el punto de vista histórico, el contexto propio de la canción sería imperdonable obviar el hecho de que se trató en su momento del primer álbum con Bruce Dickinson como frontman de los Maiden, tras la salida del, fallecido el año pasado, Paul DiAnno como cantante. La presentación de Dickinson durante todo el Number of the Beast es colosal y marca diferencias con el trabajo de DiAnno, que si bien era este también de una calidad magnífica, sus problemas legales y con el alcohol provocaron su salida de la banda.

Volviendo a Dickinson por Hallowed be the Name y el video pasado a las televisiones de presentación de la canción en vivo, marcó la calidad técnica de Bruce, además de mostrar su carisma y cercanía con el público y su entrega con la música en directo, epítetos todos ellos, imprescindibles al narrar el trabajo y legado de Bruce Dickinson como cantante. El video, ya hoy en día como video oficial, es una grabación de la primera vez que Iron Maiden tocaba la canción en direto. Espectacular.

La voz de Dickinson interpreta con una suficiencia, personalidad y sentido dramático la letra como nadie había hecho nunca, dotándola de una vida propia, una que se acaba al fin y al cabo, donde el juego entre estrofas es sublime y cargado de intensidad. Momento culminante por supuesto, el agudo sostenido al final de la primera estrofa, en un alarde de técnica bucal y capacidad pulmonar, mientras el resto de músicos engola la canción con su intervención.

Y es que el resto de la banda aparece en estado de gracia y entregada a la causa, tanto en la composición como ejecución en directo, se muestra pletórica. Steve Harris amartillea el bajo y dota de ritmo la canción, lo que permite al batería Clive Burr (posteriormente lo mismo con Nicko McBrain) explorar los timbales y percutir secuencias complejas que cuadran con precisión matemática en los tempos marcados por el bajo.

Si la base rítmica funciona con tal perfección dejando una estructura que solo necesita de decoración, qué mejor que disponer de la pericia en las cuerdas de acero de Adrian Smith que genera una introducción que da aires melancólicos a la primera estrofa, y después, flirteando con el progresivo alterna pasajes más melódicos con secciones más rápidas. Y qué decir de un Dave Murray que nos regala uno de los mejores solos de guitarra de la historia del heavy metal, logrando un equilibrio perfecto entre emoción y virtuosismo.

La progresión de acordes y cambios rítmicos acentúan la narrativa, aumentando según crece la desesperación del protagonista, y haciendo que quienes escuchamos la composición experimentamos mental y hasta físicamente la angustia y la redención final del personaje.

En conjunto, Hallowed by Name es una obra maestra y el mejor ejemplo del legado de Iron Maiden. Una canción imprescindible en el setlist y en cualquier listado de obras de la mejor banda de música de la Historia. Sí. La mejor no sólo del heavy o el rock duro. La mejor en cualquier estilo. Imperecederos. Imborrables y Eternos.

viernes, 27 de junio de 2025

La mano invisible de Isaac Rosa: literatura sobre la clase trabajadora


 

Si, es verdad. Si miras las entradas más recientes de este blog vas a ver, que sí, que estoy escribiendo mucho, últimamente, sobre las condiciones de la clase trabajadora. Y este post que estás leyendo también va en esa línea. Para no perderte te enlazó a continuación los últimos textos que se han centrado en la vida y el trabajo de miles de millones de personas en el mundo:

- Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

- Trabajos de mierda

- Una vuelta utópica a la necesaria reducción de la jornada laboral

- El trabajo doméstico

 

No estamos acostumbrados, o incluso se puede decir que ha existido un interés por “des-acostumbrarnos”, a que desde el arte y la creación, desde la Literatura, el cine o las series, se refleje el mundo laboral más básico. La capa de trabajadores manuales, con o sin formación profesional específica, es decir, con oficio y maestría, y los avatares de su día a día no aparecen en estos productos culturales de consumo masivo. Mucho menos a que se centren en cómo el trabajo afecta a sus vidas. Cómo la profesión elegida o impuesta modifica sus valores, su forma de pensar, su propia identificación y las expectativas de futuro que tienen.

Por esto se me hace muy celebrado el hecho de encontrar una novela que directamente interpela a la clase trabajadora manual, por lo general, precaria y atomizada, y sin obviar, ignorada y silenciada por otras expresiones culturales. Con La mano invisible Isaac Rosa (Sevilla 1974, autor, periodista y columnista habitual de eldiario.es, Público y otros medios) escribe sobre un personaje que hemos conocido siempre aunque ahora podamos sentirnos más o menos cercanos a él: la clase trabajadora.

Con este trabajo de 2011 Rosa conseguía desdeñar el mundo laboral en el entorno urbano de la sociedad capitalista, en un momento en el que se habían hecho ya patentes las desigualdades, abusos y fracasos que las políticas de desregulación económica y social propias del neoliberalismo habían provocado. Al tiempo que se caldeaba y organizaban respuestas emancipadoras, igualitarias y libertarias, La mano invisible podía servir como una guía de como ese pretendido mecanismo automático y espontáneo había legado un mundo deshumanizado, a cambio de hacer avanzar la economía y la sociedad en la senda del crecimiento perpetuo. Cómo se habían creado universos personales llenos de frustración y apatía, al haber hecho el trabajo fin último de la vida humana.

Por lo tanto, la novela presenta una profunda crítica social, además de un análisis acertado de las causas y consecuencias que las políticas económicas de talante neoliberal, con sus burbujas y crisis, habían provocado. Meritorio en esta línea es el trabajo del autor en la investigación y documentación de las propias condiciones laborales de cada trabajador o trabajadora, en los pormenores del oficio y la rutina del puesto, y también de las consecuencias vitales y en el día a día de su existencia, que el trabajo y el capitalismo desregulados han provocado.

Para hacerlo, Isaac Rosa parte de un planteamiento original: el de una nave que contiene un espectáculo teatralizado que presenta a varios trabajadores llevando a cabo sus oficios, ante un “público” que acude a ver cómo trabajan esas personas. Y el experimento, del que se desconocen en todo momento origen y fines del proyecto, se convierte en viral. Los lectores descubrimos con los propios personajes algunas de las condiciones de lo que ocurre detrás del escenario de la nave de un polígono cualquiera de una indefinida ciudad. Los cambios imprevistos y obligatorios en los ritmos de trabajo. Las penalizaciones y la ausencia de recompensas o gratificaciones. En cada página vemos como cada personaje, cada trabajador, es sometido a condiciones laborales precarias y a un mayor grado de explotación. Y vemos con él o ella, cómo el trabajo se convierte en alienante, se deshumaniza y roba dignidad a la persona que lo desarrolla. El hecho de que trabajen desconociendo el objetivo mismo de su trabajo, el valor de su productividad, compone una parte de la crítica al capitalismo, al trabajo especializado y a la globalización y a los valores que apelan al trabajo como fuente de virtud y definición del ser humano.

El propio simbolismo que implica La mano invisible como fuerza que los controla y transforma, les hace sentir impotentes e insignificantes. Incapaces de retomar su propio destino y dignidad, porque han sido despojados del valor de su trabajo, al convertirlos en engranajes intercambiables del sistema de producción capitalista. Isaac Rosa pues nos presenta a trabajadores oprimidos y denigrados, atrapados en un sistema que no pueden cambiar porque apenas lo conocen, y que ha constituido una sociedad contemporánea alienante y centrada en el lucro.

En La mano invisible no hay nombres propios. O mejor dicho hay un nombre propio que sobresale por encima de todos los demás: la clase trabajadora. Hay personajes pero desconocemos sus nombres propios, y el autor los presenta a través de su oficio. Hay así un albañil, un carnicero, una operaria de línea de producción de fábrica, un mecánico, un mozo de carga, una tele-operadora, una costurera, una limpiadora, un camarero, un informático, un guarda de seguridad. Incluso una prostituta que denigrada, invisible y violentada, si, también es clase trabajadora. Aunque no estemos de acuerdo con el abuso al que ellas son sometidas.

El autor nos los presenta de uno en uno en su capítulo propio, dispuestos en orden cronológico, tejiendo de este modo relaciones que se hacen cada vez más complejas entre compañeros, los intereses que unos y otros pueden llegar a tener, así como las actitudes con las que aparecen y desarrollan, desde la rebeldía y el hartazgo del albañil o la tele-operadora, hasta el matonismo y el lameculos del carnicero, o el interés egoísta del informático.

Si bien la lectura de la novela se vuelve por momentos demasiado monótona, y no acaban de desencadenarse las acciones a las que los distintos personajes son, irremediablemente, llevados a tomar, puedo decir que La mano invisible es una lectura entretenida que tiene como principal valor el poner de nuevo a la clase trabajadora, la clase más común de todas, en el proceso de creación cultural. La ironía es el recurso básico del que Isaac Rosa se vale para presentarnos las profundas contradicciones del sistema capitalista y las brechas sociales que genera y mantiene. De este modo y de manera fundamental, la novela ejerce una crítica total al modelo económico-social imperante, impuesto por las élites, gracias a la publicidad, el consumismo, el individualismo y a una educación teledirigida en la consecución de la satisfacción personal a través del trabajo.

Para ello resulta acertada el centrarse, una vez presentados los pormenores de cada oficio, en las sensaciones y sentimientos que esta experiencia profesional, comparada con las anteriores del o la trabajadora, tienen. Y en ver cómo estás van cambiando, al tiempo que se modifican las funciones, cargas. Vemos como las frustraciones, las emociones, los deseos y anhelos se transforman en espirales de constante retorno que nos hablan de la insatisfacción profesional, y fundamentalmente de la personal. De cómo el trabajo no nos ha hecho libres bajo la presión capitalista y competitiva. Sino, al contrario, nos ha subyugado, atomizado y dominado hasta perder nuestra dignidad, tanto individual, como colectiva.

Por todo ello, recomiendo la lectura de La mano invisible Isaac Rosa, así como que sigamos profundizando en obras que nos habla en tan acertadamente de nosotros mismos. Que nos planteen espejos sin deformación que saquen nuestras ojeras, nuestros callos en las manos y los cortes y heridas de la piel, hechos en la cotidianidad de la rutina y el trabajo. Puedes si quieres por continuar en este blog en los enlaces del principio.




Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

Ahora que ya está aquí el veranito con su calor plomizo, pegajoso y hasta criminal, se llenan las terracitas para tomar unas...