martes, 31 de marzo de 2015

Vivir en #Españistan: 2. El desgobierno del #PartidoPutrefacto



Viñeta de Manel Fontdevila en eldiario.es


Lo que está pasando en #Españistan no se toleraría, no se permitiría ni un sólo momento en cualquier país serio, en ninguna sociedad con un mínimo de decencia. Pese a que los medios del capital y afines a la ideología fascista del partido en el gobierno quieran ocultarlo o minimizarlo, denominándolo eufemísticamente “sombras de corrupción” lo que tenemos ante nosotros no es más que la cueva de los trajeados y engominados ladrones. La realidad es que el Partido Popular, a partir de ahora #PartidoPutrefacto, presenta sin vergüenza una contabilidad "B" para gestionar el dinero sucio, procedente de donaciones ilegales a cambio de adjudicaciones públicas (esto es ni más ni menos que cohecho y prevaricación), desde el mismo momento de la fundación del partido, en todas sus provincias, en todos sus municipios, y que además de para financiarse ilegalmente, reparte en sobres de espaldas a la luz pública y a Hacienda, para todos los miembros que tienen cualquier cuota de poder, ya sean caciques históricos, meapilas varios o nuevas generaciones de mangantes. Y todo ello aderezado por intolerables obstrucciones a la justicia desde los cargos que rigen en este momento o con las mayorías que han forzado en las altas instancias del poder judicial con jueces y fiscales favorables a la causa.

Quizás no lo hacen porque desde el poder que han detentado siempre (son los herederos políticos e incluso familiares del franquismo) han urgido acciones que dinamiten cualquier proceso de esclarecimiento de que ha pasado en esta estafa llamada crisis, agravada en el caso de #Españistan con la sinvergoncería del #PartidoPutrefacto. Sólo así se explica que desde el propio gobierno se ejercen acciones que se asemejan mucho a la coacción como cuando los agentes que investigan una trama corrupta son llamados por Asuntos Internos, gestionado directamente por el Ministro del Interior. Ministro que por cierto no resultaría atemporal en una fotografía ideológica de un gabinete de gobierno franquista.

O las maniobras que ejerce el Ministerio de Justicia, con esa “remodelación” tan oportuna de los órganos judiciales. O del propio Código Penal. Repetiré hasta la saciedad que cuando los españoles consentimos que se expulsara de la carrera judicial a Baltasar Garzón al iniciar la investigación de la Gürtel –con todo lo que concurrió- estábamos sentando un precedente irreversible. También empieza a entender mucha gente que algo extraño -o demasiado claro- ocurrió entonces aunque entiende que en un país como éste estos hechos se dan. Gravísima e increíble aceptación. Así seguimos. En caída libre.

Porque tenemos que hablar con propiedad. Una organización que desde el primer día -hace ya varias décadas-  busca réditos económicos a sus acciones políticas, trampeando con las concesiones que otorga, escondiendo la contabilidad en cuenta opaca y repartiendo sobres entre sus principales ¿es un partido político o qué es?

Y si esa organización utiliza medios de coacción –o algo que se le parece mucho- y maniobra en el ordenamiento del Estado que controla logrando, en la práctica, frenar la acción de la justicia o acallar voces disidentes ¿Es un partido político o qué es?

Esto va mucho más allá de EREs fraudulentos, cursos tramposos, y todas las rapiñas que nos han deparado los políticos, aunque añadan porquería. Es una corrupción troncal que afecta a los pilares del Estado. Esto ya no es derecha o izquierda, porque igual –básicamente- no estamos hablando ni de política. Tiene que haber gente honrada y coherente dentro de todas las ideologías que deje de colaborar y ataje de una vez esto.

Sus cómplices son muchos, como señalamos. Los hay en la Justicia. Sin duda en la política con posturas de oposición que prefieren no gritar mucho para no airear sus propios trapos sucios aunque vean hundirse un país en la miseria ética y social. Muchos medios informativos participan de esa condición de complicidad, callando la realidad o manipulándola con absoluto descaro. Algunas veces de forma tan burda que sorprende cuele su mensaje. Y desde luego la sociedad que no debería permitirse excusa alguna ante la infinita gravedad de lo que está ocurriendo, incluso de un calibre sin precedentes en democracia. Afrontar el problema es inaplazable.

Estamos en el año de todas las elecciones y caminan con absoluta desfachatez completamente seguros en sus escaños de poder y con plena confianza en la reelección y en la conmutación de penas por parte del electorado. Tampoco les preocupan las diligencias policiales y judiciales, y nada les impide seguir con inauguraciones, cortando cintas, haciéndose fotos, besando niños, prometiendo más cosas y repitiendo el mantra de que “con el Partido Popular España ha iniciado la senda de la recuperación”.

Está es la realidad del partido que tenemos en el gobierno ahora mismo en este país. Y lo hace, porque sistemáticamente, con cada elección ya sea en un pueblo pequeño o una mediana ciudad, o en comunidades donde sus desmanes no sólo han traído la corrupción siciliana más cutre y la conversión de todo el andamiaje del estado en una suerte de estructura caciquil y oscurantista, sino que además con sus políticas para los privilegiados (ricos e iglesia) han provocado un empeoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos y ciudadanas. Pues aun así, resultan reelegidos, incluso a veces como en la Comunidad Valenciana, Madrid, Orense, Baleares, Galicia, con mayorías más aplastantes pese a que ya eran conocidas e instruidas las causas corruptas.

Esas reelecciones les han instalado en una suerte de sobreseimiento, de absolución por la corrupción, por suerte de la acción de las urnas, en un convencimiento colectivo en el que la separación de poderes es pisoteada mientras el poder legislativo alababa un ejecutivo corrupto y pernicioso y deslegitimaba la acción de jueces y fiscales (los pocos independientes y honestos que hay por aquí, no nos engañemos).

Aún habrá alguien que me diga que el país está recuperándose, que es el mejor gobierno posible, que todos son iguales; que lo están haciendo bien... ¿lo están haciendo bien? Responder a esta pregunta da para mucho. Para muchas líneas, muchos datos, muchas verdades que parece nadie quiere oír o de las que ya muchos estamos cansados de escuchar y denunciar. Pero la realidad es que este país, cada día que pasa bajo el gobierno dictatorial del #PartidoPutrefacto es un país mucho peor.

La deuda pública, aquello por lo que nos colaron una antidemocrática reforma constitucional, #PPSOE y #PartidoPutrefacto ha pasado del 68'8% que dejaron los primeros a un 101% que han puesto los segundos en 3 años de desgobierno. El paro no sólo no ha bajado sino que bajo su yugo han colado una reforma laboral que en la práctica no sólo no lo ha bajado sino que ha convertido el poco empleo estable y cualificado en multitud de “minijobs” que no generan riqueza en el producto interior bruto pero si en los bolsillos de la celebradísima patronal a la que este gobierno elitista le ha hecho el trabajo sucio, como veíamos ayer. Se devuelven inmigrantes en frontera pasándose el derecho internacional por la bajante, para cuando no llevarlos a la costa y rematarlos a bolazos de goma. Su ineptitud, hipocresía y ultra catolicismo nos trajo el ébola, mientras dejaban a inmigrantes sin tarjeta sanitaria y a los enfermos de Hepatitis C sin acceso a su medicamento por ser "demasiado caro". Y por último nos han metido una ley mordaza, que borra las libertades civiles de la historia, trata de callar a base de multas, prisiones y golpes su incompetencia contestada en las calles y legan una reforma educativa, que a mayores tasas, conciertos para sectores ultra católicos y elitismo en los estudios superiores, le coloca sin maquillaje catolicismo y religión por encima de razón y entendimiento. Se atreven incluso a decirnos que sin Dios no podemos ser felices. Como se atreven los canallas, cuando es con ellos, con sus políticas cuando llevan a la mayoría de la población a no tener las mismas condiciones que los privilegiados para alcanzar su felicidad.

Este país tiene un grave problema de educación. Lo tiene con la educación de idiomas, de filosofía, de matemáticas y conocimiento científico, la música o el deporte, para conocer su propia historia o la historia de la humanidad. Pero aquí y ahora toca denunciar el escaso, prácticamente nulo, conocimiento democrático que tiene la sociedad española.

Se imaginan en algún país de “nuestro entorno” con quien dicen que nos tememos que asemejar ocurrieran cosas así. En Alemania una ministra se fue por plagiar su tesis doctoral. En Reino Unido dimitió un ministro por 7.000€ no declarados... Me diréis que Italia o Grecia han sido como nosotros, pero no es verdad. Allí la democracia ha sabido poner a cada uno en su sitio.

Cuando Rajoy y el #PartidoPutrefacto llegaron al poder auguraba un gobierno corto. Confiaba en la movilización social, en las calles llenas día si y fin de semana también, de manifestaciones. De mareas, de mineros, de trabajadores despedidos por caciques y corruptores despiadados. La educación estaba en la calle; toda la sanidad se unía contra las privatizaciones y en favor de los pacientes. El 15M nos había sacado del letargo y con la dignidad por bandera había gritado que otro mundo es posible; no sólo se había quedado ahí. Había planteado como hacerlo.

Pero #Españistan es insoportable. Un país que ha gastado 40 años en nada. Un cambio de maquillaje de una dictadura a una democracia dictatorial, donde los que hoy mandan con casi aquel poder nada temen, como antaño nada temían.

Que hoy en día gobierne este país, su gobierno central, casi todas las autonomías, infinidad de ayuntamientos con unas mayorías absolutistas, un partido que ha funcionado desde su nacimiento como una sociedad con ánimo de lucro y prácticas corruptas me avergüenza como español. Pocas instituciones en el mundo pueden decir que han pasado por los tribunales sus tres tesoreros. Pero con todo siguen tirando de bastones de mando y no se desploman a las catacumbas en las encuestas.

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