miércoles, 24 de diciembre de 2014

El primer discurso del Rey

Composición para un tuit de Bob Estropajo, del pasado miércoles 17 de diciembre.


En menos de tres horas, Felipe VI mandará a la población de la nación su primer discurso navideño grabado. Será un mensaje coherente con la institución y por lo tanto seguramente alejado de la realidad, plagado de lugares comunes y que buscará la empatía con el ciudadano de a pie, pero sin contar con él. No es nada nuevo, es el todo para el pueblo pero sin el pueblo, de los Borbones de la Francia de finales del XVIII.

Contando con la experiencia de los mensajes vistos hasta ahora, tanto los navideños de su predecesor, como las escasas veces que se ha dirigido a todo el pueblo en estos 6 meses, no se espera nada nuevo. Simplemente el cambio de muñeco, un cambio estético, buscando una versión más moderna de regente, en la línea de la sucesión real de junio pero sin ningún tipo de contenido político que hable de calado, aporte soluciones reales (nunca mejor dicho) y que devuelva la soberanía de una vez al pueblo.

En este mensaje que todos los canales de tv pondrán alunísono y ya grabado (no tienen decencia, ni para dedicarnos 15 minutos en directo) pasará a la historia por intrascendente y casi seguro por una palada más a cavar en la propia tumba de la institución que lleva siglos oprimiendo al pueblo. Para evitar la indecencia de entrada en el texto se agradecería un posicionamiento claro sobre su postura, sobre el celebrado, justo y necesario, procesamiento de su hermana, la Infanta Cristina (y su cuñado, Urdangarín con el que se le daba una gran sintonía) por el caso Noos, como si se tratará de una ciudadana más, mentira que nos han querido colar mientras deshacían por detrás con un "padre" de la Constitución como abogado defensor titular y el fiscal del caso como abogado defensor operativo. Y por supuesto sin olvidar que la parejita hacía negocios y trapicheos bajo el nombre y paraguas de la Institución Monárquica, la Casa Real, de la que hoy él es cabeza visible.

También sería de agradecer una aclaración de cual ha sido el proceso de abdicación de su padre, de la situación de la familia y de cuanto nos costó y nos cuesta, tanto el montaje de la proclamación, como el estado en el que la familia ha quedado con cargos, recargos y subsidios insultantes a la dignidad del pueblo.

Pero no habrá nada de eso, salvo meros mensajes de maquillaje, probablemente sin dar nombres, y para salvar la cara ante la opinión pública en una mesa la de este 24 de diciembre en la Zarzuela que será digna de los mejores Monty Python.

No estaría nada mal un mensaje que condenará la retrógrada y fascista Ley de Seguridad Ciudadana, la Ley Mordaza, impuesta por la mayoría absoluta del #PartidoPutrefacto el pasado viernes y que deja las libertades individuales camino del estercolero en el que continúa pudriéndose esta monarquía parlamentaria de mentirijilla, ultrajada y desnuda, tras el expolio de todas las riquezas y dignidades del país, en formas de corrupción, burbujas y saqueo de los de siempre.

Otro mensaje a agradecer sería que garantizará con su puesto la separación de poderes, volcado sobretodo en la independencia de una Justicia, que sufre las intromisiones del partido en el poder, destituyendo e inhabilitando jueces molestos, es decir los que trabajan en busca de la verdad, u obligando a dimitir a Fiscal General del Estado, como también pasó la semana pasada.

Este país sufriente y doliente de una crisis sistémica del capitalismo, del colapso de una economía del todo pan para hoy para unos pocos y el mucho hambre de mañana para el resto, olvidadiza del valor añadido, la investigación y la inteligencia que sólo aspira a dejarnos como un país de albañiles, peluqueras y camaremos de chiringuito barato (con todos mis respetos para estos profesionales), y de una crisis política del gobierno de los mediocres (y fascistas) que a su vez nos lleva a la génesis de todo, que es una crisis ética absoluta y total, y que sin ningún género de dudas, nos lleva a considerar, España, como un estado fallido.

Parece que a la casa real le preocupa mucho el paro, mucho el desmembramiento de #Españistan con Catalunya en la vanguardia y también la corrupción. Habrá mensajes de exaltación de la transición y el legado de su padre, el ex rey Juan Carlos I, como si hubieran inventado la democracia y la separación de poderes, como si no hubiera habido presiones militares y del cuerpo fascista gobernante en aquella época para legar este sistema que es peor que una dictadura, puesto que funciona como tal, y a la vez manchan el nombre de la democracia pretendiendo llamarse como tal. Y lo peor de todo nos intentarán vender los medios fascistas del capital un halo a éxito, un tufillo a que somos afortunados de tener un monarca tan moderno y preparado, que va a sacar a la patria de sus peores pesadillas.

Si de verdad busca, trabaja y se ha preparado para dar lo mejor a los españoles, debería de abdicar y abrir un proceso constituyente (como monarca puede hacerlo) para que con los referendums necesarios, las consultas al pueblo pertinentes, y la participación ciudadana, elaborar un texto normativo propio de una democracia del siglo XXI, garantista de derechos y libertades, que hable en clave republicana y sea ya la clave de bóveda que cierre el proceso de transición al a democracia, que para algunos ha durado mucho y para otros muy poco, ya que quieren alargar el "tardío-franquismo" hasta la extenuación, como sistema de la clase dominante, opresora, ruín, fascista y genocida que ha dominado este país desde hace casi 80 años.

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