martes, 23 de diciembre de 2014

Arch Enemy, nunca defrauda


 


Llegábamos a La Riviera con media hora de retraso con respecto al horario indicado de apertura de puertas, y con bastante gente arremolinándose tanto al entorno de la sala como a los bares, de la zona, habitual punto de encuentro metalero previo a cualquier concierto en la sala madrileña. Digo esto porque una vez que recogímos nuestras entradas con el resguardo de la plataforma online habitual y pasamos los controles de seguridad, la sorpresa fue que ya estaba Hell en plena actuación, lo que quería decir que nos habíamos perdido a Drone.

La información que tenía en el resguardo indicaba claramente las 18:30 como hora de apertura de puertas, no de comienzo de los conciertos, pero lo cierto es que como en el día anterior llegamos con el espectáculo ya funcionando y sin ninguna otra explicación con que los alemanes empezaron a las 18:30.

Así decidimos olvidarnos y disfrutar de Hell, que continúa inmerso en la presentación de su disco de 2013 Curse and Chapter, de 6 años después de la vuelta a los escenarios de la banda que dejo huella en los 80.


No desmerecieron en absoluto ni a su fama ni a los platos fuertes del cartel, y con el espectacular David Bower a la cabeza ofrecieron un show tremendo, en el que la palabra clave es el carísma de tan peculiar frontman, con todo el lujo y la capacidad de impresionar que poseen que es imposible que deje indiferente a nadie. Capaz de auto flagelarse con un latigo, a vestir capas y sayos medievales o plantarse unos grotescos cuernos, Bower da cuerpo a una banda que sin disfrutar de un sonido muy bueno que digamos, a mi particularmente me gustaron y pusieron una buena piedra para seguirles y tenerlos en consideración para cualquier otra ocasión en los que se pueda disfrutar de ellos.

Así llegábamos, al menos para mi al punto principal de la tarde noche en La Riviera: Arch Enemy.

Los suecos volvían al mismo escenario dos años y un mes después de su anterior presencia en la capital, con disco nuevo, War Eternal, y con nuevos cambios en la formación como el de última hora de Jeff Loomis, ex guitarra de Nevermore, por Nick Cordle (cambio producido esa misma semana, puesto que Cordle grabó el nuevo disco), y sobretodo con el cambio de cantante que nos sorprendió a todos en marzo con el single de lanzamiento del nuevo album de la banda.


Llegaba la canadiense, cantante de The Agonist, Alissa White-Gluz con el tremendo papelón de sustituir a la alemana Angela Gossow, que parece se dedica a tareas de promoción y manager de la banda, así como, supongo, sigue casada con Michael Ammot (crónica en rosa) y a la que le deseo lo mejor, por el bestial trabajo que ha hecho con los suecos.

Pero si la pequeña canadiense de pelo azulado sonaba muy bien en el disco, en directo, no desmereció el nivel marcado por la Gossow. Del rubio cabello de está, al azul de la otra como única diferencia estética, puesto que Alissa pusó el mismo enfasis en la interpretación de los temas, tanto los de su disco de debut, como los de la anterior discografía, fue simpática y atenta al público allí congregado, mostró una sintonía fantástica con todos los miembros de la banda y fue el detonador que exploto toda la rabia, revolución y ganas de pasarlo bien de un público que en ningún momento, me atrevo a decir, hecho de menos a la germana.

Es evidente que los matices en el estilo gutural entre una y otra, existen, sobretodo a la hora de llegar a los picos más altos de intensidad, puesto que ambas voces trabajan sobre timbres distintos. Pero todo, como es habitual en las bandas nórdicas, sonó fenomenal, con la absoluta profesionalidad de banda y técnicos para maximizar el disfrute y gozo de una platea que ya vibraba con cada tema de los Arch Enemy.


Por supuesto que el resto del plantel estuvieron enormes, como me tienen acostumbrado. Tanto Daniel Erlandsson a la batería (sin ninguna duda y para mi el mejor bateria de la actualidad) como el gran Sharlee d'Angelo, el "Jon Nieve particular de mi fémina acompañante" acariciando y golpeando su bajo personalizado de la marca japonesa Ibanez. Y como no el líder y alma mater del proyecto Arch Enemy, Michael Ammot, que a su impresionante talento, le va a añadiendo poco a poco mayor empatía hacia al público dejando atrás su timidez, para pasar de casi ocultarse tras su espectacular guitarra Dean USA Michael Amott Signature Tyrant X Splatter y su melena roja a buscar la emoción y satisfacción de quienes ansían escuchar cada sólo, cada acorde, disfrutar del talento del sueco sobre las seis cuerdas de ácero.


Tras el preludio enlatado de Tempore Nihil Sanat (Prelude in F minor) sonó un War Eternal, potente que sirvió para encauzar a la ya enfervorizada masa hacia un concierto redondo, sin fisuras, pleno de intensidad, rabia y talento. No hicieron esperar temas de la "etapa Gossow" de Arch Enemy y Ravenous y una celebradísima My Apocalypse, mi favorita de ellos de siempre que sonó instrumentalmente rotunda y de calidad suprema, y que sirvieron de comparación entre ambas frontwoman, pudiendo comprobarse pequeños cambios de una a la otra en la entonación de los estribillos, pero la misma rabia e intensidad para dejar claro el mensaje: Esto es Arch Enemy y somos la banda del momento, éste quien éste.


Prosiguió You Will Know My Name, tema del nuevo disco, que a todos los presentes no sólo nos encantó sino que supuso uno de los cortes más celebrados y coreados, puesto que esa letra, plena de espíritu libertario es capaz de acampar en la mente y alma de cualquiera. La propia Alissa se sintió acompañada por todo el público y trato de elevarla aún más poniendo más empeño y con el acompañamiento en la base rítmica, bajo y bateria (de calidad brutal como siempre en Arch Enemy, grandes d'Angelo y Erlandsson).

Continuaron con Bloodstained Cross y Revolutinos Begins para colocar un excelso y siempre espectacular Under Balck Flags We March con las propias banderas negras ondeando sobre el escenario. As the Pages Burn, Dead Eyes See No Future, No Gods, No Maters y la imprescidnible en cualquier setlist de los suecos We Will Rise lanzaron el concierto a su final sin bajar ni un ápitece la intensidad, calidad del sonido y talento en cada parte de la actuación.

Una brillante Nemesis y Fields Of Desolation fueron los bises que regalaron los suecos, y que sirvieron para cumplir su leyenda. Un concierto cortó (no llego a hora y diez minutos), que te deja extasiado, pleno de emoción tras vivir un espectáculo intenso, con una calidad magnífica, y que rápidamente se traduce en las ganas de ver más, mucho más, más veces a los Arch Enemy, pero sin ningún tipo de reproche ante sus show tan cortos.

Sin duda ese es el síntoma más claro de la salud actual de Arch Enemy, sin ninguna duda, para mi, la banda del momento.



Tome cierta distancia para poder paladear y disfrutar el show de los trash metal clásicos alemanes, Kreator.


Sin ninguna duda les predecía su fama, y ante mi primer vislumbre de Kreator en directo, esperaba disfrutar de cada golpe, riff, sobrada, estimulando el headbanging, los saltos y los giros imposibles de cuello, así como los coros de las gargantas allí congregadas. Abrieron con su clasicazo Violent Revolution, quizás para seguir con la estela de conciencia política anti este sistema capitalista que nos habían dejado Arch Enemy, para colocar una pletórica Civilization collapse, From Flood Into Fire y la icónica Extreme Agression en una puesta en escena plagada de música inmisericorde y en el tope máximo de rabia. Si había alguien cansado o dormido, 15 minutos antes, ya estaba activado y disfrutando a tope con los Kreator.

Los alemanes que llegaban para presentar en España su disco de 2012, Phatom Antichrist (en mi opinión una obra maestra de lo que debe ser el trash metal en la segunda década del siglo XXI), ofrecieron un concierto pleno de eficiencia germánica sin fallos en la ejecución instrumental u vocal de los temas, y con una presencia sobre el escenario abrumadora de todos los integrantes, pero siempre con la figura del líder y leyenda "Ventor" Mike Petrozza, que a su característica voz, metió la profundidad de su guitarra, sin desmerecer en ningún momento a la banda que se comporto como sólo los elegidos pueden hacerlo: Como mitos en plena forma.


Sonaron Phobia, Enemy of God (uno de mis temas favoritos de ellos, que me encanto especialmente), Voices of the Dead, Endless Pain, Suicide Terrorist, para continuar sin descanso con una muy brillante Mars Mantra. Phantom Antichrist, Impossible Brutality y Hordes of Chaos para terminar con Pleasure to Kill.

Con los bises, nos dieron la sorpresa de un su archiconocido cover de The Number of the Beast que hizo las delicias de todos (especialmente los que llevaban camiseta de Iron Maiden) y sonó como si fueran los mismos británicos quienes la estuvieran descerrajando. Warcurse, People of the Lie y Flag of Hate fueron el cierre y la ovación hacia Kreator, que no sólo cumplieron con su fama y leyenda, sino que dejaron la seguridad de tener mucha cuerda para rato, tanto para componer nuevas muestras del mejor trash hecho a este lado del Atlántico, como de saber y disfrutar como si fuera el primer día sobre el escenario.

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