lunes, 29 de diciembre de 2014

Cuando la democracia se va al estercolero



En la educación escolar, en el colegio, con 10 ó 12 años recibí, como todos los niños y niñas nacidos tras 1978 unas pequeñas nociones básicas de democracia. Esas nociones versaban fundamentalmente en la participación ciudadana, partiendo de un conocimiento razonable de las reglas del juego democrático, del contexto en el que se desarrolla esa acción democrática y de la información que la completaría para a la hora de participar en ella (tanto como votante o como candidato) poder tener una visión más completa de la realidad a tratar.

Esa visión pasaria los filtros de la crítica propia, la constatación autosuficiente, y la autogestión informativa que nos convierte en seres libres, en su plenitud de derechos, garantías, deberes y libertades para poder ser participe en el ejercicio democrático.

La palabra clave que es la gran olvidada cuando hablamos de Democracia, es la Participación. Ahora mismo en #Españistan no podemos hablar de participación ciudadana en el sistema político bajo ninguna de las esferas, puesto que la Transición y su régimen caduco y heredero del fascismo franquista ha trabajado junto al movimiento neoliberal, que en Occidente desde principios de los 80, reaccinó frente al comunismo y la social democracia, para anclar al ser humano en una mentalidad egoísta, individualizada, consumista y despreocupada.

Sin entrar en detalles, ejemplos y estrategias utilizadas que enriquecerían esta historia, el resultado a día de hoy es que habitualmente el ciudadano de a pie esta despreocupado de la "cosa pública", de la política.

Todo esto ha llevado a los "gobiernos de los peores" que padecemos en nuestras instituciones, y derivan claramente en lo que hemos venido a llamar "La Casta"; todo un sistema caciquil, heredero de la dictadura franquista, al servicio de la oligarquía facha que se beneficio en la dictadura y ahora se pone el antifaz del (neo) liberalismo económico, para aliado con las multinaciones extranjeras exprimir el país y a su ciudadanía. Así tenemos "a políticos de carrera", a profesionales que entienden la función pública, no como un servicio a la comunidad o el ámbito por el que se presentan, sino como una manera de ganarse la vida (con gradudalidad dependiendo de la jeta y el bagaje que tenga el elemento tanto a nivel individual, como su familia y partido). Así nace la Corrupción, como mal endémico, como #MarcaEspaña,

Los y las ciudadanos reciben las dosis de información manipuladas y absolutamente procesadas para mantener a la población fuera del acto democrático. Si además las propias instituciones, con los partidos que forman ese bipartidismo se dedican a derribar todo el asociacionismo y participación ciudadana, echándonos fuera de las instituciones como vecinos y fiscales de la acción política y gestora de "nuestros representantes" este sistema se transforma gradualmente en una oligarquía, del capital, con fuegos artificiales democráticos en forma de elecciones.

Así llegado el momento de querer participar, informándose y adquiriendo conciencia, decides acudir a un partido político, el que más te represente. En mi experiencia particular he conseguido participar. Y así, llega un día en el que también decides acudir al, quizás el acto democrático más cercano que tenemos todos: El pleno del municipio en el que vives.

Tienes que mirar la hora. Y volver a mirar el reloj. Compruebas que en Sta. Marta el #PartidoPutrefacto decidió en su momento y mantiene frente a las presiones de los otros grupos municipales los plenos a las 9 de la mañana. Una hora perfecta para hacer que el salón de plenos este vacío de público, que pueda participar, que es de eso de lo que estamos hablando aquí.

Que de una localidad con una población de más de 15.000 habitantes sólo 3 personas hayan decidido acudir al último pleno con temática presupuestaria de la legislatura es un debe en la conciencia de la ciudadanía del municipio, sin duda. Dice que nos hemos desinteresado de nuestros asuntos, que hemos asumido la delegación como forma de representación política y nos hemos convertido y convencido en dispensarios de votos cada cuatro años. Pero también dice mucho de la actividad política de los grupos municipales, con el mayoritario absolutamente equipo de gobierno del #PartidoPutrefacto, que ha triunfado en su objetivo (aquí no hay casualidades que hayan derivado en una causalidad, sino más bien a la inversa) de lacerar todo el tejido participativo del municipio. Tanto a nivel individual, como colectivo, dejando el asociacionismo local en poco más que una anécdota.

Pero llegada a esta conclusión que buscaba, y ya en el pleno uno podía entender y esperar un pleno municipal que no fuera un ejemplo de la excelencia parlamentaria a la que deberiamos aspirar en nuestra democracia. Sin embargo, te revuelves en la silla oyendo las faltas de respeto, los argumentos trillados y el nerviosismo latente con el que los integrantes del #PartidoPutrefacto han ido argumentando sus negativas a las propuestas de los otros partidos, sus rivales políticos cierto, pero a la vez también merecedores del respeto y dignidad propia de un ser humano y por ende de los representantes de parte de la ciudadanía del municipio, no lo olvidemos.

Con el tema presupuestario como telón de fondo y mociones sobre la transparencia, o las rebajas en las tasas acorde a la bajada del IPC, se presentaron buenos alegatos de los partidos de la oposición (UpyD, IU y PSOE) para una primera intervención coherente de la concejala de Hacienda del Partido Popular. Aún así el discurso emanaba un tufillo a prepotencia y chulería que encendió a los otros grupos municipales, que acabaron viendo rebajado el respeto que le profesaba el equipo de gobierno a la altura del barro, dejando lo que debía ser un pleno enriquecedor, de debate de distintos modelos de gestión, en una lucha barriobajera. En él quedo patente el nerviosismo del #PartidoPutrefacto que fue creciendo en su vehemencia y descortesía hacia sus interlocutores, pasando de la sorna con la que estos se lo empezaron tomando hasta la indignación final.

Como espectador, y parte tanto como votante censado en el municipio, como por simpatizante de Izquierda Unida, sentí vergüenza propia por haber dejado que lo zafio, chulesco y prepotente haya toamdo nuestras instituciones, dejando todo discurso político, la ponderación posturas y la controversía de ideas en manos de quienes sienten la política como algo alejado de la ciudadanía por la que sienten desprecio. No sentí verguenza ajena porque sé desde el primer momento de mi vida lo que significa el #PartidoPutrefacto, cual es su bagaje, cuales sus ideas, de dónde vienen y a dónde nos quieren hacer llegar.

Creo que los ciudadanos hemos empezado de un tiempo a esta parte a ganarnos la dedicación y respeto por parte de nuestros representantes. Ha llegado el momento de que la política, desde la asamblea de barrio, gremial, el municipio más pequeño, hasta el parlamento europeo, llegue a la ciudadanía. Con la información facilitada y dispuesta, en los distintos soportes sin discriminación. Los ciudadanos tenemos derecho a las actas de pleno, a los ordenes del día, a las mociones, a los resultados de las votaciones... A un lenguaje que nos expliquen las cosas, sin tomarnos por imbéciles.

Empoderarse significa discurrir y discernir sobre la información recibida. Buscar nuevas fuentes de información y desarrollar la opinión propia siempre abierta a debate y reformulación. Significa preocuparse, gastar tiempo y a veces pequeñas sumas de dinero para ir completando el paisaje. Y por último y primero, como génesis y final de un individuo que tome la democracia como su forma de gobierno, significa participar.

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