miércoles, 8 de marzo de 2017

8 de marzo: Día de la Mujer Trabajadora. Reivindicativo y festivo para acabar con la desigualdad, la violencia y la precaridad



Desigualdad, precariedad, discriminación y violencia son las palabras que definan la situación de la mujer en este 8 de marzo, un año más, Día Internacional de la Mujer, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Desigualdad con respecto a los hombres, precariedad en el trabajo -el desempleo, el empleo temporal y a tiempo parcial y la precariedad laboral le afecta más que a los hombres- discriminación para acceder a puestos de responsabilidad y la violencia de genero que en este comienzo de año esta alcanzando cotas inimaginables.
Algunos datos ejemplificares de la brecha y la desigualdad laboral de las mujeres:
  • 11 puntos en la tasa de actividad, el 53,41% para las mujeres frente al 64,50% de los hombres.
  • 3 puntos en la tasa de paro, 20,36% mujeres 17,34% hombres.
  • 11 puntos en la tasa de empleo femenina, el 42,59% frente 53,63% de los hombres.
  • El 72,60% de las personas con contrato a tiempo parcial; es decir, 7 de cada 10 son mujeres.
  • 30% de brecha salarial: el salario medio anual de las mujeres tendría que aumentar un 30% para equipararse al masculino. (Encuesta Estructura Salarial 2014).
  • Se incumple el porcentaje de paridad 40/60 establecido en la Ley de Igualdad de 2007 en el acceso de las mujeres a la toma de decisiones; en las empresas del IBEX las consejeras tienen una escasa presencia del 19%.
  • Del total de personas desempleadas, 2.218.273 son mujeres, lo que cons tuye el 53,44% del paro registrado.
  • 10,6% en la tasa de cobertura de la prestación por desempleo (49,5% mujeres frente al 60,1% hombres), con menor cuantía de la prestación (un 19% menos para las mujeres al depender del tiempo y salario cotizado).
  • La pensión media de las mujeres está en 767 euros, frente a los 1.219 euros de los hombres.
  • Además, con la crisis, perdón estafa, que desde 2008 venimos sufriendo las clases trabajadoras, la mujer ha tenido que ampliar su papel de cuidadora y ama de casa, algunas veces expulsada de los “mercados” laborales y otras tomando esa decisión para cuidar y sostener a sus progenitores y/o los de su pareja, o a parientes con enfermedades y discapacidades. Cifras estimadas, porque no hay una estadística oficial, indican que sólo en España y desde 2010, 450.000 mujeres han dejado su trabajo a tiempo completo fuera del hogar, para desempeñar labores de cuidadoras, teniendo a consecuencia una disminución de los ingresos en las economías familiares del hasta 35% en algunos casos, sin contar con la disminución en las cotizaciones y en los seguros públicos de jubilación de estas mujeres.
Es decir, la contrarreforma laboral del Partido Popular y los recortes en Sanidad y servicios sociales (también en Educación que junto a un modelo aupado en la LOMCE, olvida la educación inclusiva en igualdad y respeto) se ha cebado más con las mujeres, lo que une en una sola norma la más absurda ideología neoliberal, con la no menos lacerante y abusiva ideología heteropatriarcal, machista y conservadora de la que los “populares” hacen gala día si y día también.


Por otro lado, la lacra de la violencia de genero, lejos de frenarse o atenuarse, parece que este año pretende batir un siniestro récord. Si durante 2016, 53 mujeres murieron a mano desus parejas o ex parejas, durante los meses de enero y febrero de 2017 fueron asesinadas 15 mujeres, dejando además un terrible reguero de decenas de niños/as huérfanos y huérfanas.
Ante esta situación el gobierno del PP se muestra ineficaz en las políticas públicas para combatir la violencia estructural contra las mujeres. Yendo de la palabrería vana a la más completa desidia. Por eso es comprensible y necesario el Paro Internacional de Mujeres para denunciar el nulo compromiso político de los Gobiernos para erradicar la violencia contra las mujeres, así como la desigualdad y discriminación que padecen en el ámbito laboral.
Y no puedo dejar de recordar la situación de mujeres que no tendrán su 8 de marzo y por las que es necesario movilizarse aún mucho más, por sufrir una mayor discriminación por el hecho de ser mujer. Mujeres, de todas las edades y estratos, en sociedades fundamentalistas, retrógradas y de corte fascista, que proliferan en todo el mundo, uniendo a la desigualdad por ser pobre, desheredada, víctima de una guerra o un exilio, de la prostitución y la trata, del hambre y la enfermedad, y también, desgraciadamente cómo no, por ser mujer.
El 8 de marzo hay que levantar la voz por los derechos laborales, la eliminación de las desigualdades de las mujeres y contra la lacra de la violencia de genero. Por la falta de respeto a los derechos humanos y civiles de todas las mujeres en el mundo.