sábado, 18 de abril de 2015

Las personas y el planeta antes que el capital. Stop TTIP



Manolo se llama mi peluquero y afirma ser de derechas. Además de las derechas que no tenemos en este país. Es un tío culto, atento, sabe escuchar y le interesa la política. En los 15 minutos cada 4 ó 5 meses en las que me corto el pelo (o me afeito) o si paso a saludarle, mantenemos conversaciones muy interesantes, con buenos argumentarios que versan en ocasiones sobre la situación del pequeño comercio, los autónomos, las bases de contratación o la libertad de horarios. Muchas veces salgo de allí y le dejo pensando en que de verdad es más de izquierdas de lo que piensa.

La frutería de mi calle la regenta Carlos quien cree que es de derechas. Piensa que si vienen los de izquierdas, le quitarán la frutería. Sabe que en mi familia y yo somos de izquierdas, muy de izquierdas. Mantenemos una relación cordial porque aprendí de una ocasión en la que discutimos de política, que era mejor quedarnos en nuestros papeles de tendero y cliente. Y en definitiva, está al lado de casa, tiene buen genero, a un precio razonable y hay que mentalizarse en apoyar al pequeño comerciante de cercanía, tanto en el trato como en el origen de los productos.

Los dueños de la farmacia de toda la vida en el pueblo, son de derechas. Tienen una posición cómoda y han ido funcionando con pocos contratados y muchos becarios en prácticas. Ahora la situación es peor "por la herencia recibida" y porque hay “demasiadas farmacias en el municipio”.

La familia de un buen amigo tienen una granja en el pueblo a media hora larga de la capital. Se declaran votantes alterno del PP y el PSOE, pues no tiene claro quien le dará respuesta a su lenta agonía financiera.

Mi ex pareja es funcionaria de la Administración. Profesora concretamente. Se muestra desencantada de la política. Ella cumple con su trabajo y no quiere saber nada más.

Mi amiga Paqui trabaja también en la administración, pero en Sanidad. Es de derechas. Militante del partido en gobierno anquilosado de la región años y años. Los de izquierdas somos populistas y no sabemos estar en el mundo del siglo XXI. Llevo meses sin hablar con ella. Con la situación del complejo hospitalario de Salamanca, no le interesa conversar conmigo.

Un buen amigo es del PSOE. De toda la vida. Se muestra muy critico con algunas leyes en materia de economía del período Zapatero, le escandaliza la corrupción y se siente muy orgulloso de las leyes sociales que se aprueban con los mandatos del PSOE. Es técnico informático tiene empleo estable, bien remunerado en esta provincia y se siente seguro en su chalecito comprado en una de las urbanizaciones de la periferia.

Pues bien, está a punto de empezar una nueva era para ellos, pero no lo saben. No pueden saberlo porque es el motivo que les lleva y nos lleva a este nuevo paradigma prácticamente secreto. Se lo he ido comentando en los últimos meses y me dicen pesimista y tremendista.

En los próximos meses, cuando entre en vigor el Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la UE (TTIP), algo que ninguno de ellos conoce, su pequeño universo se transformará:

La libertad de comercialización de los productos americanos hará proliferar nuevos supermercados, llenos de envoltorios de colorines y precios de risa. Los trabajadores precarios, que son mayoría, sólo podrán comprar a esos precios, su sueldo no dará para más. Los pequeños comercios de proximidad irán cerrando poco a poco y nuestro frutero acabará de reponedor, por 500€ al mes, en un “walt-mart”, descubriendo que la fruta que venden allí es una porquería y que él, para asombro general, es de izquierdas pero no lo sabía. Mientras Manolo, se levantará cada día sea sábado, domingo o lunes sin saber si trabajará en el espacio de peluquería masculina del “walt-mart”. Le avisan una hora antes de entrar a trabajar, y al final de cada mes redescubre que su capacidad de ahorro dista entre 10 ó 20 euros mensuales. Ambos se harán activistas de un grupo off-line, ya que las nuevas normas sobre datos de usuarios de internet los pondrían al descubierto si usaran las redes sociales.

Los acuerdos del TTIP obligarán a privatizar casi completamente la Sanidad, por lo que los trabajadores precarios, que son mayoría, no tendrán acceso a muchos tratamientos médicos, que tendrán unos precios cada vez más elevados. La farmacéutica de toda la vida verá disminuir su clientela y menguados sus ingresos, no podrá hacer frente a los créditos y pagos a proveedores. La farmacias, controladas y reguladas por el Estado, serán “liberalizadas” y nuestra boticaria, en quiebra, regalará su botica a “Procter & Johnson” a cambio de un salario de subsistencia. No le va a ir mucho mejor a Paqui, que ha pasado de la seguridad del puesto de por vida a la precariedad de ir rotando por centros privados y los antes públicos, sin conocer horarios o si el próximo mes trabajará. Ambas descubrirán con horror que ser de derechas siendo un asalariado provoca dudas existenciales severas.

La familia granjera de mi amigo, tan cuidadosos con las normas sanitarias para criar sus vacas, verá cómo el mercado nacional es invadido por toneladas de carne americana, baratísima, pero llena de hormonas. Además su pequeño huerto quedará para el autoconsumo si consiguen ocultarlo a las inspecciones privadas, puesto que todo la fruta y verdura que llegue a los mercados será tratada genéticamente y vendra de las multinacionales. Tendrá que cerrar en poco más de un año y subsistir como descargador en una distribuidora cárnica. Identificará al “libre comercio” como el enemigo del que no le defendieron ni PP ni PSOE. Abrazará la causa antineoliberal sin grandes resultados, pues la Ley Mordaza y el nuevo Código Penal impedirán protestas y manifestaciones “antisistema”.

Mi ex se verá afectada por la nueva legislación laboral que permitirá despedir a los funcionarios. Una demanda millonaria de la multinacional “All is mine” contra el Estado español por lucro cesante dejará el presupuesto estatal temblando para varios años y no habrá más remedio que despedir al 65% de los funcionarios para poder mantener los 250 cargos de confianza de cada ministro. Amargamente comprobará con estupor que su amiga Lola, que no fue capaz de aprobar las oposiciones, es ahora secretaria de un exdiputado que “trabaja” en la antes mencionada “All is mine”. Malvivirá trabajando sin contrato y descubrirá que sólo puede subsistir al margen del Estado.

Y si esta distopia futurista te parece exagerada, lee a continuación los puntos más destacados del TTIP:

La línea oficial es que esto va a crear empleo y estimular el crecimiento económico. No obstante los verdaderos beneficiarios de estos acuerdos serán las grandes empresas y no la ciudadanía.

La mejora o incluso el mantenimiento de normas relativas a la alimentación, el derecho al trabajo, la protección ambiental o los derechos de los consumidores y las consumidoras se convertiría en algo mucho más difícil.

Los cambios en las normas regulatorias afectarán a la producción y prestación de bienes y servicios (calidades, reglas de emisión de contaminación, inversiones y derechos de propiedad).

Los negociadores de la UE que se ocupan de este tratado están rodeados de los lobbies de las diferentes corporaciones multinacionales y patronales. La Comisión Europea se embarcó en más de 100 encuentros cerrados con lobbistas y multinacionales para negociar los contenidos del tratado. La Comisión Europea tuvo que reconocer esos encuentros a posteriori, y más del 90% de los participantes resultaron ser grandes empresas. Los documentos y negociaciones son opacos y secretos para el común. No se ha dejado participar a los sindicatos y a otros grupos de la sociedad civil. Ni siquiera los representantes elegidos democráticamente, los eurodiputados, tienen un acceso en condiciones de transparencia, participación e información digno a lo que se habla en la mesa de negociación.

El negociador principal de la parte europea reconoció en una carta pública que todos los documentos relacionados con las negociaciones estarían cerrados al público durante al menos 30 años. Concretamente aseguró que esta negociación sería una excepción a la Regla 1049/2001 que establece que todos los documentos de las instituciones europeas han de ser públicos. Como dice el premio Nobel Joseph Stiglitz sobre la negociación clandestina del TTIP, “no se entiende tanto secretismo, a no ser que lo que están tramando sea realmente malo”.

Porque si el tratado es tan positivo para ambos lados, se esta negociando de forma tan oscurantista y con tanto secretismo, tan lejos del debate político y social y tan de espaldas a los ciudadanos y los periodistas.

Una vez aprobado el TLC todos los gobiernos tendrán que adaptar sus normativas nacionales a los nuevos acuerdos internacionales, lo cual implicará una nueva ola de reformas laborales, financieras, fiscales, etc. que sirva a esa armonización regulatoria propuesta en el tratado. El TTIP estará por encima de la Constitución de cada país, será como una supraconstitución. Y los tribunales internacionales de arbitraje, que no están constituidos por jueces independientes, tendrán un nivel judicial más alto que los tribunales nacionales. El TTIP incluirá una cláusula de protección de los inversores extranjeros (conocida como Investor-State dispute settlement, ISDS), que permitirá a las multinacionales demandar a los estados cuyos gobiernos aprueben leyes que afecten a sus beneficios económicos presentes o futuros.

El TTIP no es sólo comercio, es un “Nuevo Constitucionalismo”, que garantiza derechos a los inversores por encima de los derechos de los ciudadanos. Aquí hay que hacer referencia a la modificación del artículo 135 de la Constitución española, que da prioridad al pago de la deuda sobre el bienestar de los ciudadanos, aprobado por PP y PSOE sin hacer la pertinente consulta ciudadana ante una enmienda constitucional.

En materia laboral, EEUU no ha ratificado seis de las ocho principales convenciones de la OIT, entre ellas las que conciernen a la libertad sindical y a la negociación colectiva. Por el contrario, todos los países de la Unión Europea han ratificado los ocho convenios fundamentales. Se habla de un proceso de mínimo denominador común en el que el resultado de la armonización será la igualación al nivel de la regulación más laxa.

Esto no va del tamaño del enchufe sino de cumplir con lo que quieren las multinacionales y lobbies comerciales: Destrozo de los derechos laborales, eliminación de los controles de tipo ecológico, de protección del consumidor. En USA no hay defensa de los derechos laborales, elemento que ha sido diferenciador y factor de construcción de la UE. En definitiva, las políticas comerciales se supeditan a todo lo demás, incluso a los derechos sociales.

Cuando se amplían los mercados la competencia se incrementa y las empresas nacionales se ven obligadas a competir con las extranjeras. Y en esa pugna acaban victoriosas las empresas más competitivas. Se va a producir un trasvase de ventas desde las empresas locales, más pequeñas, hacia las grandes empresas que son las que pueden mantener estructuras de costes y precios reducidos a lo largo del tiempo hasta que hayan logrado eliminar a la competencia local.
 
Todas las que no puedan competir y ofrecer precios más bajos tendrán que desaparecer junto con todos sus puestos de trabajo. De hecho, la Comisión Europea ha reconocido que la ventaja competitiva de algunas industrias estadounidenses generarán un notable impacto negativo en sus homólogas en la Unión Europea, pero asume que los gobiernos tendrán fondos suficientes para mitigar los costes que ello genere.

El modelo agrario europeo es muy diferente al estadounidense, tanto en su organización como sobre todo en su tamaño. En EEUU hay 2 millones de granjas, mientras que en la Unión Europea hay 13 millones. En promedio una granja estadounidense es 13 veces más grande que una europea, lo que permite a las empresas estadounidenses competir en mejores condiciones. Por eso los agricultores europeos están tan preocupados: la amenaza de una concentración de poder y riqueza en el sector es muy alta.

La estructura productiva de los países de la periferia europea está mucho menos desarrollada que en el centro y norte de Europa y es mucho menos competitiva, de modo que una mayor competencia proveniente de las empresas estadounidenses afectará fundamentalmente a España, Portugal y Grecia.

Los negociadores de Estados Unidos han señalado particularmente a la regulación sobre sanidad y productos fitosanitarios como principales objetivos a armonizar. Y es que la regulación de la Unión Europea en esta materia está mucho más desarrollada y es más rígida que la de Estados Unidos, razón por la cual una armonización a la baja será especialmente lesiva para los ciudadanos europeos. Por ejemplo en materia de cosmética pública, la Unión Europea bloquea más de 1.200 sustancias que se utilizarían en cosméticos, mientras que Estados Unidos sólo bloquea poco más de diez.

Los supermercados europeos se inundarán de productos que son habituales en Estados Unidos y que sin embargo a día de hoy están prohibidos en la Unión Europea por motivos sanitarios o ecológicos. Por ejemplo, el 70% de toda la comida vendida en Estados Unidos contiene ingredientes modificados genéticamente, algo impensable actualmente en la Unión Europea.


En materia de protección de datos, en Estados Unidos las grandes empresas pueden acceder sin límites a toda la información privada de sus clientes. Así, empresas como Facebook, Google o Microsoft tienen capacidad de utilizar esa información como deseen.
Sin embargo, en la Unión Europea hay límites que protegen ese espacio personal. ACTA y ahora el TTIP buscan romper esa regulación europea para armonizarla con la falta de límites de Estados Unidos. Este tratado de libre comercio atenta directamente contra este requisito al conceder una mayor protección legal a las grandes empresas que a los propios ciudadanos o a los estados.

Por poner sólo dos ejemplos la UE y sus Estados miembros serían presionados para permitir tecnologías peligrosas como, por ejemplo, el fracking (el fracking es una técnica controlada por las mulitnacionales frente a la energía solar que está absolutamente descentralizada y en la que por definición los propios ciudadanos a tipo individual pueden desarrollar, usar y comercializar su energía) o la modificación genética.


Van de patriotas pero la sola negociación de este tratado implica la destrucción del estado. Para el Estado hay dos riesgos esenciales: por un lado el de la difuminación absoluta en el marco del TTIP y la eventual imposibilidad de aplicar políticas distintas a los enunciados neoliberales que laten en el TTIP. Las características de un tratado como éste, dependiente además de la Unión Europea, harían materialmente imposible su modificación en el caso de que nuevas mayorías pidieran su modificación.

En segundo lugar, la privatización de la justicia, al someter todas las discrepancias sobre las inversiones exteriores a procedimientos arbitrales privados. Conviene recordar aquí la demanda que presentó Veolia contra Egipto ante el CIADI, organismo dependiente del Banco Mundial, por la elevación de 31€ el salario mínimo, lo que afecta al equilibrio económico del contrato de basuras de Alejandría. Philip Morris denunció al gobierno de Australia por poner fotos de pulmones enfermos en sus cajetillas.Una petrolifera demando al gobierno de Quebec por prohibir tras un referendum ciudadano el fracking...

Todo ello facilitará la liberalización y la privatización de todos los servicios, derechos, libertades y deberes de la ciudadanía dejándolos como meros consumidores. Estos procesos se volverán irreversibles. Es un golpe maestro de estado contra la soberanía popular. Abríriamos definitivamente las puertas de nuestra legislación al mercado salvaje y a las atrocidades que USA comete en todo el mundo en nombre de la democracia, cuando realmente lo hace en nombre del capital.

Si todo esto no te ha generado deseos de luchar contra el TTIP, creeré que no tienes sangre en las venas y que vamos camino de un neofeudalismo sin solución.



El CETA y el TTIP aumentarían el poder de las multinacionales en detrimento de la democracia y del interés público. ¡No debemos permitirlo! ¡Contamos con vosotros y vosotras, firmad la ICE!

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