lunes, 17 de octubre de 2011

No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros XIV


Un gran sábado. Un gran 15 de octubre. Un gran día para la ética y la moral; la filosofía y la política. Un gran día para la humanidad. La ilusión sigue viva, incluso más fuerte, hasta más homogénea. La revolución ha tornado el camino de lo inevitable y necesario y se hará con los ciudadanos, atentos, abiertos e informados como garantes para construir un mundo mucho más humano, ético, sostenible y saludable.

La situación actual de un mundo deprimido económicamente ha encontrado una respuesta unánime y firme de gran parte de la ciudadanía, desde los jóvenes y las generaciones más preparadas de la historia, hasta ya personas jubiladas con su impagable bagaje y experiencia. El pasado sábado, 15 de octubre, se puso a nivel planetario la manifestación por vías pacíficas (salvo en la unitaria de toda Italia, en Roma, donde entre infiltrados policiales y antisistema reventaron la convocatoria) de toda la indignación, cabreo y propuestas de solución que el pueblo tiene y siente que puede ofrecer para que las élites dirigentes y gobernantes, se enteren de que un nuevo orden esta en marcha. Y su construcción será la mejor noticia para el planeta.

Si se pensaban que ya se había acabado equivocados estaban. El movimiento 15M, la indignación española, se ha convertido en un fenómeno y realidad mundial. La situación actual de crisis, recortes en derechos y libertades; la mentira del capitalismo salvador con sus cómplices de corrupción y especulación ya no se sostienen y el sábado en las calles del mundo se demostró. El que millones de personas en todo el planeta salieramos a las calles, en más de 80 países, 1000 ciudades, en todos los husos horarios, en todas las latitudes y continentes a expresar nuestra indignación y repulsa al capitalismo exacerbado y liberticida, desde Nueva Zelanda, hasta Nueva York, pasando por Tokio, Bruselas, Paris, Madrid, Salamanca, Lisboa, Dakar, Rabat, Santiago de Chile, ... no deben de sorprender a nadie. Es más es una gran noticia, la noticia de que el la gente de este mundo esta despierta, movilizada, informada y dispuesta al cambio. La construcción de un mundo mejor es la tarea.

El innegable éxito de la movilización del 15O es un hecho. Estaban claras y no sorprenden los ataques y las mentiras de la ultraderecha y la derecha neoliberal, desde las instituciones que gobiernan con usurpación de las libertades, el raciocinio, como también de sus ignomiosos medios. La ausencia de cifras oficiales, los ataques conservadores no van a frenar nuestro impetú por hacer una sociedad y un sistema económico y social, en el que se prime el trabajo y a las personas, en vez de la sinvergonzería, la cara más dura y la especulación y corrupción. Siempre las libertades, derechos y deberes están y estarán por encima de la especulación, la mentira y el robo sistemático que tan sólo son capaces de producir. Ya esta bien, ya se acabó, que la única salida a la crisis, comteplada por los dirigentes, tanto de los países como de los principales organismos económicos internacionales, sean más oleadas de neoliberalismo económico.

Recortar en sanidad, educación y pensiones no es la solución, es intolerable y se lo vamos a impedir. No podemos escuchar más las voces de los inútiles y chorizos que nos han metido en esta situación que deprime al 99% de la población mundial para usufructo del restante 1%. Y la realidad, pase lo que pase va a cambiar. Es previsible la victoria de la derecha en España, de los mismos responsables que se han lucrado y propiciado este clima de crisis, o mejor dicho estafa, desmantelado, privatizado y concertado servicios públicos. Lo harán por omisión de una parte importante de la ciudadanía que se mantiene adormecida y aborregada, en una falsa sensación de comodidad y entretenimiento falaz y absurdo, pegados a la televisión o comprando los mismos pantalones en distintas tiendas, del mismo grupo empresarial. Su actitud es la que es, y se lucha por cambiarla, por informar y educar cívicamente a toda la sociedad, para ser consciente de que no se pueden dejar atropellar por las mentiras, el falso terror identitario, y las falsas sonrisas de chorizos de cuello blanco que ya se llenaron los bolsillos en la época de Aznar, lo están haciendo en las Autonomías con sus despilfarros y robos a cara descubierta, y ansían continuar el esquilme y la imposición de su intolerable visión medieval y gregaria.

No es mucho mejor el otro lado de la pinza bipartidista. El PSOE ha obviado su ideología y programa; ha despilfarrado el crédito de sus avances sociales y de la casi materializada derrota del terrorrismo vasco, sin dar la pena que dieron algunos en el pasado. Pero abrazaron el dogma liberal y los recortes y son cómplices de consagrar, nuestra antaño inviolable Constitución, al dictado de los mercados. No me gusta el muelle burgues catalán y vasco. Xenófobos, retrógrados y codiciosos aprietan las costuras al traje parlamentario español y rapiñan las migajas que caen. Incluso en concubinato, con nocturnidad y alevosía, tratan de soslayar la herramienta de representatividad del estado español, con su ya favorable ley electoral, para minimizar el número de diputados amparándose en los ahorros y la  austeridad, pero que sirve sobretodo para borrar el rastro de las voces discordantes. Así son sus mentiras. Eliminar el Senado o cuando menos dejarlo como un espacio de diálogo, debate, foro y legislación al servicio de las CCAA en el que participasen sus gabinentes (ya elegidos y pagados) no les interesa.

Sin embargo nació el 15M, y su indignación, sentido crítico, espíritu informativo y regenerador, vocación de servicio público, y planetamiento para crear un nuevo sistema político, económico y social que ponga a España en el siglo XXI y cambiar el mundo con todo lo que supone, sigue vivo, vigente y aún más poderoso. No somos ni una pataleta de acomodados, ni un canto al sol de la rabia juvenil. Somos un movimiento ciudadano, aglutinador y con unos objetivos y señas de identidad bien claras. No nos valen los partidos y sindicatos tradicionales (aunque en alguno de estos haya signos para la regeneración). Ni la capitalista, esclavista y egoísta derecha; ni un PSOE en ruinas; ni una izquierda alejada de la realidad, enfangada en sus continúas diferencias. Ni tampoco territorialismos. Esto es un movimiento sin fronteras, ni banderas. Porque los Indignados buscamos lo que nos une e ignoramos lo que nos separa, algo que no identifica a los partidos representativos del siglo pasado. Somos desesperados, disconformes, indignados, honestos, cabreados, olvidados, ninguneados, timados, defraudados. Y a la vez ilusionados, activos, informados, voluntarios, involucrados en la construcción de algo mejor. En más justicia social.

Después de la constatación y alegria de que el movimiento ciudadano sigue vivo y vigente. No hay tiempo para dormirse. La estrategia a de ser clara y todos podemos y debemos participar de ella. También incluso para hablar y evitar los errores, como las okupaciones en Madrid o Barcelona aunque hayan tenido el gran gesto de cederlo para familias de deshauciados, o por ejemplo en Salamanca, la sempiterna manía de tener que acabar si o si en la Plaza Mayor. No podemos permitir que nuestras diferencias les den la partida a la maldad y la codicia de los agentes tradicionales PPSOE con todos sus medios afínes y la ceguera provocada en las trincheras a muchos ciudadanos. La indignación y el hartazgo de la sociedad es nuestro arma y motor, la razón por lo que todo esto ha surgido y va a continuar y en esa reflexión del Movimiento 15M es donde hay que hacer hincapie para ir escuchando a todos los ciudadanos que en los barrios de ciudades y en los pueblos nos hagan llegar cualquier voz y relato de las víctimas de una situación que no hemos provocado, y que encima quieren que paguemos, para que se puedan llevar sus cuantiosos bonus e indemnizaciones. Pero pronto nos van a indemnizar a nosotros por su avaracia, su mentira enquistada llamada capitalismo.

Este sistema esta claro que no funciona, y es el deber de la ciudadanía mostrar su hartazgo y cansancio. Plantear alternativas y regenerar la sociedad, es el reto, para un nuevo mundo más humano, moral, cercano, y en el que con todo el esfuerzo y el potencial poder ir dejando la injusticia y el sufrimiento a un lado.

Unas cuantas fotos de la manifestación en Salamanca:




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