domingo, 2 de octubre de 2011

No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros XII




Miles de profesores escenifican hoy, 2 de octubre de 2011 en la Pueta del Sol de Madrid, el infarto y muerte de la educación pública. Fuente: EL PAÍS.




Desde que aconteció la crisis, la que sentimos todos los ciudadanos y ZP y el PSOE trataron de disimular durante la campaña electoral de 2008, cada amanecer de semana, cada lunes tiene posibilidades de convertirse en un lunes negro. No es exclusivo del primer día de la semana, y el resto de días laborables también pueden teñirse de ese color. Pero la realidad es que la sensación con la que suena el despertador o escuchas las primeras noticias de la radio a primera hora de la mañana son de zozobra y caos, porque en cualquier momento, por los ataques especulativos, por el despertar de Merkel, los riesgos de la banca, el exprimidor y las tijeras sobre griegos, portugueses, irlandes, italianos y también españoles... podemos llegar a la noche y abrirse el telediario con noticias de locura, recesión instantánea y perpetúa, de agravamiento del estado de salud de la economía, critico ya y que a cualquier día negro, sumado al desmantelamiento del sistema de bienestar y la cohesión social, le puede seguir, o mejor dicho inducir, un estado de fractura social, con conflicto y batallas violentas en las calles.

Pero para llegar a ese lunes negro (o cualquier otro día) el mecanismo utilizado por los mercados y los especuladores es bien sencillo. Como bien ha dicho, el (parece ser falso) broker británico en la BBC, "la recesión económica mundial es una excelente oportunidad para hacer negocio y ganar muchísimo dinero siempre que se tenga un buen plan de ataque. Esta situación le hace salivar con una nueva recesión, ahora que todavía no hemos salido de la primera." La guía es más o menos la siguiente: Para arruinar a los países (soberanos), a sus ciudadanos (trabajadores y consumidores), hacer negocio y ganar dinero hasta las cejas; permitir que las derechas de toda la vida hagan negocio con los servicios básicos de la sociedad, confundir izquierdas y derechas, robar la soberanía de los países, etc., etc. y más desaguisados en las sociedades occidentales, los mercados utilizan en los últimos dos años es el siguiente: Se escoge una nación (hasta el momento y por este orden Irlanda, Grecia, Islandia, Portugal, Italia con su abultadísima deuda y el siguiente España) que haya gastado mucho, tenga cuentas dudosas, corrupción, oscurantismo financiero y político, un sistema económico-laboral propicio a la especulación y el dinero fácil y se lanza el velado rumor de que no puede pagar sus deudas, gracias a medios afines, o a las denostadas (y todavía nadie ha explicado cómo funcionan y por qué se han de escuchar sus barbaridades cuando asistieron impasibles a la caída económica del período 2002-2007) agencias de calificación para que lancen reducciones en la calificación de la deuda, del PIB, del informe pisa o hasta de la clasificación de la FIFA. La Moodys o Standard&Poors de turno son escuchadas cual palabra del profeta por dirigentes de miras muy cortas y oscuros intereses, y su palabra es consagrada para justificar los continúos recortes, la degradación de la calidad de vida de millones de personas y potenciar el clasismo, la segregación, y el despiece del estado del bienéstar para hacer negocio con él. A poco que esto suceda la prima de riesgo asciende y los intereses a pagar por la deuda suben como la espuma, imposibilitando aún más el pago a los países sufridores de tal descalabro especulativo y sinvergoncería mercantil, por lo que pasado un tiempo (un par de semanas a lo sumo) se lanza otro SOS desde las instituciones monetarias internacionales (FMI o Banco Central Europeo) de un nuevo rescate y de que para evitarlo sólo se puede hacer a través de más recortes del gasto público ya sean funcionarios (desde inspectores fiscales, profesores, sanitarios,...), privatizaciones de empresas públicas, y ya pasando la última línea del estado de bienestar: Sistema de pensiones, educación y sanidad públicas.

A este último paso se llega con la sensación que creo que tienen que tener los que han firmado una hipoteca asfixiante de pagar en épocas de bonanza, simplemente imposible en la actualidad. Si les suben la letra, y les bajan los sueldos y prestaciones, o pagan la letra de la vivienda (pese a la modificación de la carga magna sigue siendo un derecho constitucional) o se mueren de hambre. Optan por la superviviencia, y en unos meses de tortura pasan al deshaucio. Eso sí sin librarse de la deuda contraída (para qué la dación en pago).

La siguiente pregunta bien podría ser qué hacen los vecinos. Pues en el caso de los ciudadanos deshauciados y agredidos por bancos y por administraciones por omisión, se solidarizan, dan cobijo hasta lo imposible, desacatan a las fuerzas del orden y dictados judiciales, y en ocasiones hasta consiguen alargar la agonía del deshaucio. En cuanto a los países, pues lo primero que hacen es procurarse que no les pase a ellos, y lo segundo que los desmanes del vecino no lleguen a casa a través de los bancos y las multinacionales que enterraron sus sedientas sangres en dinero fácil, denominador común de todas las economías del sur de Europa y de los leones celtas Irlandeses o el milagro islandés.

El tercer paso ajeno a la buena vecindad y la solidaridad, viene en pedir a los países ruina, que restringa aún más sus gastos, y así se puede volver a inicar el ciclo un lunes cualquiera. El panorama que queda es dantesco. En los países que lo han sufrido ya, tanto el "lunes negro" como el rescate-guión-timo europeo (dinero prestado al 4%, incluso hasta el 14%) es que la clase media desaparece y pasa a sobrevivir gracias a la caridad, con lo que se desplaza aún más a los pobres que pasan a ser ya paupérrimos. Los ricos y los que invirtieron en deuda soberana de los países, forrados, porque no hay actividad más lucrativa, y con menos riesgo, que la especulación con el dinero de todos. Así se esquilma una sociedad, un país. Es un negocio redondo para los pudientes, sin vergüenzas que deciden hacer negocio con la inmoralidad. Y lo peor de todo es que es un delito que se práctica con total y exquisita impunidad. La realidad la tenemos aquí en España.

Cada día que pasa está más cerca la inevitable, porque repito es un negocio lucrativo y nada perseguido, el rescate. Muchos creemos que es la herencia envenenada que ZP deja a su sucesor. Cada día puede ser un día negro. Y los recortes se anuncian por los gobernantes de todas las administraciones y del color político PPSOE, nacioalistas y burgueses catalanes. Por ejemplo en Cataluña, esta misma semana, los mismos que rechazaron bajarse un 20% el sueldo piden a los sanitarios que renuncien al 50% de la paga de Navidad. En Madrid a parte de impedir el abono transporte a los parados que facilitaron a los peregrinos, se cierran colegios públicos y se diluyen plazas de profesores y personal para la escuela pública, mientras se conceden excepciones fiscales a la gente que matricula a sus hijos en colegios privados, muchos de ellos que funcionan internamente segregando a niños y niñas por condición de sexo. Toma igualdad de sexos y toma igualdad de ciudadanos y de posibilidades. Vamos pervirtiendo y disfrazando, una vez más, la democracia, dejándo la española al nivel de la mierda. Y por si este cóctel no fuera ya suficientemente explosivo, los causantes de la crisis y la degradación de la sociedad, que se han forrado gracias a ella y cotizan (poco o casi nada) en el extranjero, se permiten el lujo de pedirnos a los demas esfuerzos. Sin vergüenzas.

La crisis no hace ninguna gracia y menos aún si para este intento de salida de la crisis, por decirlo así,no hace sino que alargar todo el proceso, para que se sigan alargando las cuentas bancarias de todos los impresentables e inmorales que se han lucrado con ella. Esta salida de la crisis trae más paro, más desigualdad y desmonta el estado del bienestar. Es decir, una orgía neoliberal.

Pese a que las instituciones y sus líderes nos ningunean con reformas laborales insultantes y denigrantes, por simplemente ejercer nuestro derecho a la pataleta, lo que comúnmente se llama manifestación, en Islandia, en Estados Unidos o incluso hasta en China donde no es oro todo lo que reluce, y se juntan también reclamaciones políticas del estilo de la primavera árabe, estamos ya movilizados. Y aunque nos insulten, es esta la lucha, la primera piedra de la ruptura social y no habrá otra solución más que crear un sistema económico y social más justo, igualitario y que consiga una regeneración hacia una democracia real, plena de libertad y soberanía por los pueblos que decidan sobre sus asuntos sin intermediarios de los mercados, ladrones y corruptos.

Para tener una visión mejor y descubrir como todavía hay políticos que llaman a las cosas por su nombre, enlazó esta entrevista de los Desayunos de TVE, con la imprescindible Ana Pastor y un más que solvente Gaspar Llamazares.

Anteriores No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros:

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No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros II
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros III
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros IV
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros V
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros VI
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros VII
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros VIII
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros IX
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros X
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros XI

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