lunes, 7 de junio de 2010

La conspiración del mal


Puede parecer este relato una viñeta de cómic. De esos de super-heroes americanos de los 70. Aquellas ilustraciones de Frank Miller o Moebius con todos los archi-enemigos y némesis de los Capitán América, Teniente Blueberry o Iron Man sentados en una mesa, confabulando en favor de la destrucción, del mal y de sus oscuros intereses que funcionan entre la destrucción de la humanidad y la codicia.

Pues así funciona el Club Bilderberg. Y esa reunión oscurantista, cuasi secreta como la de una Legión de la Muerte, la hemos tenido durante este fin de semana en Sitges (Catalunya) y practicamente, sino fuera por las protestas de los anti-globalización y anti-sistema, hubiera pasado totalmente desapercibida.

Embaucados en una monotonía a 30 grados, la población vive aletargada y atada al yugo de la especulación, sufriendo y padeciendo la crisis económica en Occidente y el Norte o las guerras y miserias en Oriente y en el Sur. Mientras reuniones secretas, conspiraciones; un grupo de iluminados y poderosos sigue (y parece que seguirá, a menos que nos rebelemos) proponiendo sus soluciones tan necesarias para sus beneficios y nuestras catástrofes. En el auge las mayores fortunas del planeta aumentaron, se recortaron cientos de derechos sociales, morales y éticos. En el declive fueron los gobiernos, supuestamente democráticos, los que aplicaron más rebajas al proletariado, y todos nosotros los que pagamos sus errores (o aciertos).

Fue un grandísimo error que en noviembre de 2008 se ofreciera a Bush –elegido ya el Presidente Obama- el liderazgo de la salida de la crisis, porque lo encomendó al G-20 en lugar de haberlo dirigido de forma innovadora y valiente (para eliminar a los paraísos fiscales y establecer la apropiada regulación) a través de lo que podría haber sido la antesala de una gran renovación del Sistema de las Naciones Unidas, marginado al final de la década de los 80 por los “timoneles” del neoliberalismo.

Se “rescató” con ingentes cantidades a las mismas instituciones financieras que habían conducido a la situación de crisis múltiple (económica, medioambiental, alimenticia, ética…) y que hoy, en lugar de contribuir a la solución definitiva imponen sus exigencias a los mismos que ingenuamente les ayudaron en su naufragio. Pero ambos se han olvidado de que la ciudadanía del año 2010 no es la de las anteriores “burbujas”. Ahora puede influir decididamente en los acontecimientos, es decir, ahormar genuinas democracias.

El grupo Bildeberg es el principal enemigo de cualquier revolución social, pues saben que es el único peligro real que amenaza su predominio. Ejercen un fuerte control sobre los gobiernos de todas las naciones a través de presiones financieras, sobornos y promesas. Desde una esfera de poder tan alta resulta sencillo corromper a los gobernantes locales. Saben que lo único que les resultaría difícil de controlar es un gobierno del pueblo. Estoy convencido de que uno de los motivos por los que los aliados no entraron en España tras la II Guerra Mundial fue por la existencia previa de una revolución anarquista en el bando republicano durante la Guerra Civil. Los poderosos del mundo prefirieron una dictadura a un nuevo conato de semejante amenaza.

Algunas de sus principales armas de enriquecimiento y difusión del pánico son la investigación bioquímica, las enfermedades y la industria farmacéutica. Si la proliferación del cáncer no ha sido atajada a pesar de los recursos que pueden decicarse a ello, pienso que es por que se trata de una de las enfermedades que mantiene a la población mundial en vilo. Otra de sus tácticas es la de conducir los instintos del ser humano. Tras el Mayo del 68 y la eclosión de la libertad sexual, el gobierno mundial precisaba atajar esta tendencia libertaria que amenazaba con dotar a la población mundial de un método de desarrollo y felicidad preocupantes para sus conveniencias. La creación del sida y su difusión fueron la solución perfecta para el retorno a conductas más acordes con la moralidad conservadora que permitían mantener bajo control los instintos humanos. La última crisis financiera de 2007 podía haber creado una revolución mundial que amenazara con derrocar el poder económico y político mundial. Con el fin de combatir esta amenaza y de paso hacer un jugoso negocio, se creó el virus de la Gripe A. Este virus se encargó de contener la salida a la calle de las masas exaltadas y fue la herramienta perfecta para mantener un pánico mundial superior al de la crisis económica.¿ Qué mejor disuasión para evitar manifestaciones se podía haber encontrado que un virus que se propagaba en las aglomeraciones?

Otro de sus métodos es el terrorismo de Estado, la figuración de enemigos mundiales y las iniciativas bélicas para combatirlos.
Existen investigaciones avanzadas que apuntan que el atentado de las Torres Gemelas fue un auto-atentado de la CIA con el fin de tener una excusa perfecta para iniciar una campaña bélica en Oriente Medio. Esta campaña revestía un especial interés para los lobbys de fabricantes de armas y petroleros de EEUU, cuyo principal valedor era George Bush. El clan Bush tiene también fuertes intereses en la industria farmacéutica e influencias en la OMS, desde donde posteriormente promovió la pandemia de la Gripe A.

Las maquinaciones de este grupo son de los más perverso e inhumano. Para nada les importa la humanidad. Se creen superiores y califican la resto del mundo como masa despreciable. Su principal fin es mantenerla desunida y atemorizada para que sus familias y allegados conserven el poder. Durante este pasado fin de semana, en Sitges, los principales representantes de la mafia económica mundial se encuentran debatiendo sobre cómo acabar con los derechos de los trabajadores y el estado del bienestar sin que ello suponga tener que hacer frente a una fuerte contestación social. Probablemente tilicen la táctica de siempre: crear una amenaza superior y dividir a la población.

José Mª Aznar fue uno de los últimos fichajes Bildeberg. Desde entonces sus negocios y los de su familia han subido disparados. José Luis Rodríguez Zapatero va camino de seguir su estela. Si Aznar consintió entrar en la Guerra de Iraq sin recabar la opinión del Parlamento, de la población o ni siquiera de su propio partido, fue por las órdenes incontestables de este mafioso grupo. Era consciente de que siguiéndolas su futuro personal y familiar estaba garantizado. No tuvo que hacer gran esfuerzo, pues estaban en onsonancia con su talante faccioso. Zapatero se encuentra también ahora bajo la presión de los mercados y los poderosos, quienes le están dictando la política a seguir por decreto. Las consultas al Parlamento brillan por su ausencia por que no hay posibilidad de elección, se trata de imposiciones dictadas desde el gobierno mundial. Puesto que estos grandes capitalistas son los principales compradores de deuda nacional, su poder es inmenso, basta que amenacen con cerrar el grifo, lo que equivaldría a la imposibilidad del gobierno para financiarse. Por tanto pueden tener a Zapatero fácil y literalmente cogido de las pelotas. Y si este inmenso poder fuera insuficiente, es bien sabido que pueden llegar a usar métodos violentos contra quienes no se atengan a sus directrices.

Con todo, la presencia de Zapatero en esta reunión es aberrante. Resulta indigno de un presidente de gobierno acudir a una reunión mundial de mafiosos, máxime cuando va a recibir órdenes. Que acuda la reina resulta también denigrante. La monarquía española y la familia de Sofia son miembros principales de este club. Pero Zapatero debería tener un poco más de pudor y no personarse en actos como el Desayuno de Oración, las cenas con representantes papales o la reunión Bildeberg. Esta cita es para él el principio de una estrategia para mantenerse a flote cuando abandone el gobierno. El principal peaje que habrá de pagar es vender la dignidad del país como hizo Aznar. Tendrá que tragar con los recortes sociales que le impondrán e imponerlos a su vez sin dar ocasión a debate. De este modo se le garantizará una salida airosa y una ocupación lucrativa en los próximos años.

Ante una conjunción de fuerzas de tal magnitud, entiendo que el futuro de la humanidad pasará por una revolución social que derroque todas las formas de poder establecido y tienda a la colectivización del capital financiero, de los medios de producción y de la tecnología. Solamente así se podrá garantizar el futuro del género humano y la verdadera dignidad de la vida.

El Club Bildeberg es el enemigo número uno de la humanidad y los gobernantes que tenemos unos memos corrompidos y detestables. Abajo con todos ellos. Es el momento de una revolución ciudadana, democrática, libertaria que nos retire, por nosotros mismos, el yugo de todos los especuladores y sesudos capitalistas que han utilizado de la desgracia humana como la espoleta de su riqueza.

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