viernes, 30 de abril de 2010

Sr. Presidente: No es tan díficil


Estimado Sr. Zapatero,

Le escribo para animarle a que haga algo ahora mismo que, con toda seguridad, va a terminar haciendo antes o después: dirigirse al país por televisión explicando que ha tratado de posponer lo inevitable, que esto ha sido imposible, y que va a poner en marcha un paquete de medidas drásticas para evitar el continuo deterioro que está sufriendo la economía española.

Llevamos casi tres años de crisis, y cada mes las expectativas son peores que el anterior. Y, a pesar de que la deuda de España no es tan elevada (efectivamente, España no es Grecia), parece evidente que nos encaminamos a una pérdida de confianza por parte de los inversores internacionales y de los consumidores y productores españoles que puede ser fatal. No hay nada mágico en el 20% de despempleo: si la confianza desaparece, puede subir al 25 o al 30, o más. Y no olvidemos que la crisis de la deuda Argentina sucedió cuando los Argentinos perdieron la confianza en su gobierno y comenzaron a sacar su dinero del banco y mandarlo al exterior, a pesar de que la deuda sólo era del 63 por ciento del PIB antes de la devaluación, muy similar a la de España

Lo curioso es que resolver esta pérdida de confianza no es tan complicado. No es necesario para ello encontrar trabajo para los 4 millones de parados , ni eliminar el déficit público. Se trata simplemente de demostrar que el país es gobernable; que el gobierno es realista pero tiene ideas, y que puede poner estas ideas en marcha. Se trata de ir más allá de las palabras y demostrar, con hechos, que saben y son capaces de hacer lo que haga falta.

En concreto, tratar de enderezar la situación require tres tipos de decisiones: saneamiento del sector financiero, consolidación fiscal, y reformas estructurales capaces de incrementar el crecimiento económico. En el primer apartado, cambiar la ley de Cajas para permitir cuotas participativas con derecho de voto y tomar medidas urgentes, de acuerdo con el banco de España, para acabar con la parálisis impuesta por los gobiernos regionales. En el segundo, acordar de inmediato con el PP la prometida reforma de las Pensiones y un recorte sustancial del gasto de personal de las AAPP, tanto por salarios como cantidad de empleados. Y en el tercero, la reforma laboral, educativa, del mercado de la vivienda, y muchas otras que están sobre la mesa (vea por ejemplo el reciente libro de FEDEA con “25 propuestas” usando su Ley de Economía Sostenible como punto de partida).

Estoy seguro de que la mayoría de los españoles, en vez de, como usted teme, echarse a la calle a protestar, respirarán aliviados al ver que el gobierno gobierna. La reacción de los inversores extranjeros será la misma.

Un saludo cordial,


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