lunes, 6 de septiembre de 2010

Se venden menos coches, ¿y qué?

Si usted es de esas miserables personas que utiliza el transporte público para ir cada día al trabajo, de ésas que prefiere moverse en bicicleta por la ciudad, de ésas tan tacañas que comparte coche para ahorrarse unos euros en gasolina, sepa que por su culpa la economía de este país se va al garete.

Y es que la sociedad del bienestar no se sostiene sola, uno debe implicarse. Lo que no podemos hacer es intentar que un coche dure años y años; hay que renovarlo como máximo cada cuatro, de lo contrario, cada mes los informativos nos darán la misma mala noticia: la venta de coches ha caído en picado.

Quizás, usted que vive en una de esas ciudades donde cada día a los niños les cuesta más respirar, donde para recorrer tres kilómetros se necesita media hora o en la que encontrar un aparcamiento es más difícil que localizar las armas de Sadam, no acabe de entender cómo es posible que una noticia así sea negativa y no todo lo contrario.

Evidentemente hay una parte negativa, y es que si disminuye la demanda de cualquier producto eso conlleva la pérdida de trabajo de muchas personas, pero claro, si usted es un parado que trabajaba en cualquier sector relacionado con la construcción ya sabe de lo que estoy hablando.

Lo que no entenderá es por qué hay subvenciones para la compra de vehículos y no para la de ventanas, neveras, lavabos o instalaciones eléctricas; y es que, por ejemplo, un plan Renove para reformar las viviendas hubiese evitado la pérdida de miles de empleos.

La respuesta, en realidad, es sencilla: el estado subvenciona -además del cine español- aquellos productos que él considera de primera necesidad… de primera necesidad para ellos, evidentemente. Quizás si mira la fotografía que encabeza el artículo lo entienda mejor.

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P.D.: Dicen que del cerdo se aprovecha todo (hasta los andares), pues lo mismo ocurre con los vehículos. La única diferencia es que, en este caso, el que gana no es el carnicero sino las arcas públicas.

Cuando usted lo compra, sacan tajada con los impuestos; por ponerlo en circulación, sacan tajada; con la ITV también sacan tajada; y, evidentemente, cada vez que usted lo alimenta -al coche me refiero- vuelven a sacar tajada. Y lo mejor de todo, si el animal… si el coche está parado, con los aparcamientos, zonas azules, verdes, rojas y amarillas… también sacan tajada.

Por eso aunque a nuestros gobernantes se les llene la boca diciendo que quieren una ciudad saludable, limpia y ecológica, lo que realmente quieren es que usted compre cerdos… digo coches.

La foto la he tomado prestada de aquí.

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