lunes, 13 de septiembre de 2010

Tú y nadie más que tú



Sentí como leía la poesía en tus ojos
definiendo cada estrofa en tu mirada
en el castaño de tus ojos el reflejo
necesario para no interrumpir su lectura.

Así me llamas, así me invitas
a crear en el vacío de una leve sonrisa
el apartado secreto de conversar
sin necesidad de escuchar las palabras

Como leer un libro, tal cual, sabiendo
que en cada pagina que adelantamos
es un capitulo mas en nuestras vidas.

Entiendo tus mensajes y me inquieto
esperando su próximo desenlace
de sentirte entre mis brazos
y al cerrar mis ojos, perdí tu mirada.

Quiero bañarte todos los días con mis ojos,
y poder secarte con cada mirada...
deseo vestirte con mis manos
y que sean las tuyas las que paren el proceso.
Quiero dejar de escribir deseos y vivirlos;
mantener la misma fuerza, el mismo sueño.
Emprenderlo en tu boca, hacerlo eterno
y pintar todas las estrellas del cielo con la luz de tu mirada.

Engarzado en tu pecho, llanto yermo;
harto de sentirte lejos, harto de estar vacío.
Intacto de tus manos, alejo las mias de mi rostro...

Volando dejo escapar libre la imaginación.
Un único desvelo, tan duro e intenso.
No me deja conciliar sueño.
No aparto tu recuerdo.

Valor intrínseco del que te sientes dueña.
Presencia continúa alboroza mi espíritu...
Sólo espero abrir los ojos...

Ver marchar esta resignación,
dar al sueño de tu imagen y deseo
tacto de cuerpo, saliva en mis labios.
Sólo viviré cuando recuerde tu aliento.

Nada mas escuche ni leí
nada mas que silencio y en mis labios
el dulce sabor de tus besos.

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