martes, 11 de junio de 2024

Elecciones europeas 9J 2024: El fracaso electoral de la Europa social

Imagen extraída de Wikipedia.

 

Las elecciones al Parlamento europeo celebradas entre el 6 y el 9 de junio en los distintos estados miembros de la Unión Europea no presentaba una previsión halagüeña, y ni siquiera amable, para el conjunto de las izquierdas y de las europeas y europeos que queremos una Unión más fraterna, justa y con futuro. De hecho, los resultados son mucho más descorazonadores de lo que aparentemente pudiera parecer.

Se hacía evidente el auge de las extremas derechas en todos los países como reacción identitaria de unos electorados que castigan en primer lugar, a los propios gobiernos, al tomar por norma general estas elecciones como un plebiscito sobre la coyuntura política nacional, en vez de en las condiciones y decisiones que se toman en el seno de la Unión Europea. Y en segundo lugar, por la propia crítica furibunda de estos planteamientos ultra nacionalistas que alientan un repliegue en la patria y una voladura sin control de lo que supuso el proyecto supranacional europeo.

Es verdad, que el avance de las derechas ultras, nacionalistas y radicales no ha llegado al nivel que algunos vaticinaban, y que la casi ya perenne mayoría conservadora en el parlamento (con populares europeos y liberales) se va a mantener. Estos grupos junto a los socialistas permitirán una coalición obligada frente a la extrema derecha que propugna la disolución de la Unión, y frente a los grupos de izquierdas que critican la marcadísima agenda neoliberal que lleva la Comisión y que está perjudicando la vida y el bienestar de los europeos, al tiempo que crece la desafección y el hastío para con Europa.

Como digo la coalición “europeísta” (válgase el cinismo de este adjetivo) entre socialistas, conservadores y liberales se va a revalidar y dará para un nuevo mandato en la figura de Von der Leyen así como, y esto es más decisivo en un nuevo reparto de la Comisión europea. Estos no decidirán apenas que se hace en la Unión Europea. Todo pasará por el Consejo de primeros ministros, pero las tendencias ultraliberales y de alineamiento de esta élite política europea para con Estados Unidos o Israel marcarán el devenir de la legislatura los próximos 5 años.

Con el escrutinio en la mano es evidente la escora hacia la derecha del Parlamento Europeo. El Partido Popular Europeo (PPE) se ha convertido en el partido central del sistema lo que, junto con el avance de los grupos de ultra derecha divididos entre “Conservadores y Reformistas” (ECR), Identidad y Democracia (ID) y los No Inscritos (NI) cuya suma total los situaría como segundo grupo, aunque no parece que no habrá una unificación de las derechas extremas. Los socialistas europeos aguantan el tirón, a expensas del resto de las izquierdas (GNU), sin embargo, esta es la cámara de la serie histórica que más lejos se sitúa de la posibilidad de avanzar hacia una Europa de progreso. Y además, marca un hito en una senda conservadora y neoliberal ininterrumpida desde las elecciones europeas de 1999.

En segundo lugar, si bien las fuerzas de extrema derecha no suben tanto en número de votos totales (aunque si en algunos países) ni tampoco en cuanto a escaños, si que es evidente una consolidación de las posiciones de ultra derecha, abiertamente anti-europeístas dentro del Parlamento Europeo.

Otro aspecto a destacar es el impacto que las elecciones europeas están teniendo en varios países. La gestión de los gobiernos nacionales se ha puesto en el ojo del debate y la votación, mientras que una vez más, las cuestiones políticas que afectan a la Unión y sus contradicciones no han sido tenidas en cuenta ni por políticos (incluidos muchos de los eurodiputados y eurodiputadas elegidos), ni por los medios, ni mucho menos por el electorado en grueso. Incluso ha habido políticos desde la oposición como el mentecato de Feijoo, los fascistas de Polonia o los conservadores de República Checa lanzaron una campaña contra el gobierno del país, en vez de plantear los problemas y las soluciones que la Unión Europea tiene.

Más grave ha sido en Francia o en Bélgica. Si en París las consecuencias se medirán en unas elecciones legislativas en apenas un mes ante el avance de la ultraderecha, y la eventual y casi crónica ya ingobernabilidad de la Asamblea Nacional, en Bruselas por su parte, las elecciones europeas unidas a regionales y federales han supuesto un descalabro del partido del gobierno, el partido liberal, cuyo primer ministro dimitió anoche mismo ante los escrutinios confirmados.

En España el fracaso de unas izquierdas fragmentadas, incapaces de unirse para defender desde el europeísmo una agenda social y libertaria, de dignidad y protección de los derechos humanos, ha regalado varios escaños a la extrema derecha. Incluidos a personajes vividores que aparecen como anti-sistemas, cuando realmente son productos ideados y lanzados para garantizar con más fuerza aún el sistema de extracción de las élites propietarias sobre las clases trabajadoras. Es un fracaso absoluto de todas y todos, en especial de los medios de comunicación que no son capaces de descifrar estos movimientos que adelantan por la derecha, por la extrema, a todo el conjunto de partidos haciendo que los debates se pierdan, fracasen y que no se pueda hacer análisis serios y rigurosos. Todos quieren hacernos creer que el escrutinio es un refrendo a sus políticas y mensajes del último año, cuando en realidad están todavía temblando de que la anti-política casi les haya pasado por encima. También por supuesto, el electorado, irracional y ultra que deposita el voto en estos impresentables tiene mucho que auto flagelarse.

En general, la noticia de estas Elecciones al Parlamento Europeo de 2024 es que tenemos un Parlamento mucho más derechizado. Radicalizado y roto entre distintas familias políticas, en especial entre la centro derecha y la izquierda que se presentarían como europeístas. La idea de una Europa unida, social, de progreso y del bienestar, y de una Unión fuerte en un contexto geoestratégico internacional de mayores amenazas y cambios en las hegemonías internacionales queda seriamente tocada.

Países muy importantes a nivel simbólico, pero también económico y cultural, como Francia, Italia (ambos países fundadores) o Alemania o España (verdaderos motores económicos) las posiciones ultras y unos conservadores y liberales timoratos y subsidiarios de la extrema derecha auguran malos tiempos para la Unión Europea. Se viene una legislatura complicada, pero en la que no se va a avanzar en una mejor cohesión territorial, política, social o económica, y si en el desmontaje interno del proyecto europeo. Habrá que estar atentos.

martes, 4 de junio de 2024

Elecciones al Parlamento Europeo 2024: La inmigración como tema fundamental

 


 

Entre el 6 y el 9 de junio de 2024 se celebran las décimas elecciones al Parlamento Europeo. Se trata de una votación fundamental debido a la incertidumbre ante el avance de partidos de extrema derecha con posiciones euroescépticas o incluso a favor de la salida de países miembros. Hay multitud de temas que atesoran importancia ante esta elección, pero el tema migratorio resulta fundamental.

Europa presenta un grave problema demográfico con sociedades envejecidas y cada vez menos población en edad laboral (Eurostat 2024) lo que ha generado dudas en cuanto a la rentabilidad de los sistemas de bienestar europeos. En algunas regiones se habla un auténtico “invierno demográfico” (Arango 2008: 58-61).

Parece evidente que ante esta situación la llegada de migrantes desde otras zonas del planeta pudiera ayudar. Sin embargo, no se favorece la llegada y asentamiento de migrantes en las sociedades europeas, lo que ha provocado crisis migratorias como la Crisis de refugiados de 2014 (Mestres i Camps 2019a: 43) que ha mostrado el fracaso de las políticas europeas (Zornoza 2024).

Ante esta problemática las familias ideológicas que agrupan a los partidos políticos, que por países compiten en las elecciones al parlamento europeo, presentan diversas opiniones sobre la migración. Y no siempre estas familias políticas europeas están cohesionadas en esta materia (InfoMigration 2024).

El Partido Popular Europeo (PPE) de centro-derecha tiene la mayoría en el Parlamento de la UE. Lo forman entre otros la CDU alemana, partidos democristianos o el Fina Gael irlandés quienes tienen una postura más abierta e integradora hacia la inmigración, frente a sus compañeros de Forza Italia, la Plataforma cívica polaca o el PP en España que abogan por mayor restricción, así como se muestran favorables de delegar (a cambio de presupuesto comunitario) las tareas de vigilancia y seguimiento de asilo en países exteriores a la UE (InfoMigration 2024).

En la Alianza europea de socialistas demócratas (PES), no existe tanta divergencia en esta cuestión. Son favorables a fomentar la asistencia humanitaria y la solidaridad, y a que Europa asuma sus responsabilidades en materia migratoria sin contratar a países externos (Poncela Sancho 2019: 231) (InfoMigration 2024).

Renew Europe (Renovar Europa) el partido liberal y pro-europeo liderado por el partido del primer ministro francés Macron, aboga por una migración ordenada que garantice las vías legales para traer trabajadores a Europa. Sin embargo, una parte de la coalición, el ALDE (All Liberal and Democrats in Europe) lleva su propia agenda más alineada con las posiciones del PPE que con las de su propio grupo (InfoMigration 2024).

Los Verdes o Alianza Libre Europea, formada por grupos de izquierdas, pero también algunos liberales, a través de su manifiesto apoya medidas como una “regularización total de las personas sin papeles que viven en Europa”, y parar la criminalización a los migrantes. Se opone a los acuerdos con terceros países para externalizar la función fronteriza, así como un compromiso de todos los miembros de la Unión para gestionar Frontex1 bajo responsabilidad humanitaria. Además, aporta un propuesta para brindar los derechos de los refugiados por causas climáticas, por persecución política o por cuestiones de género (InfoMigration 2024).

Los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) es un partido de centro-derecha y euroescéptico, muy centrado en evitar la intromisión de la UE en los asuntos nacionales y en impedir más cesión de soberanía de estos hacia Bruselas. El partido polaco Ley y Justicia2, lleva la voz cantante y exige un compromiso de todos los miembros para cerrar Europa ante la amenaza de la migración y “la entrada de terroristas”. Se muestra a favor de los acuerdos con terceros países, sobretodo africanos para evitar que lleguen a las fronteras de la Unión (InfoMigration 2024).

El grupo de extrema derecha Identidad y Democracia (ID) incluye a partidos neofascistas como La lega de Italia, Alternativa para Alemania el Frente Nacional francés, Chega de Portugal o el Partido por la Libertad holandés. Se oponen al asilo de refugiados y proponen un control mucho más férreo de las fronteras. Son beligerantes con las ONGs que rescatan y asisten personas migrantes, a quienes igualan con las mafias que trafican con seres humanos. No tienen problemas en equiparar migración con delincuencia y la falta de seguridad ciudadana (InfoMigration 2024).

Por último el grupo de la Izquierda Europea (The Left). En su manifiesto se oponen al Acuerdo de Dublín3 del que piden su derogación y eliminación de Frontex. Pide la cancelación del Nuevo Pacto de Migración y Asilo de la UE, firmado el 20 de diciembre de 2023 "porque condena a los refugiados a la detención y, en la mayoría de los casos, a la deportación" y su sustitución por un sistema de acogida común en la UE basado en criterios de solidaridad y respeto a los Derechos Humanos. También se opone a la externalización de las fronteras.




BIBLIOGRAFÍA

ARANGO VILA-BELDA, J. (2008). "Cap. 3 - La población mundial". En: Romero J. [ed]. Geografía Humana. Procesos, riesgos e incertidumbres en un mundo globalizado. Barcelona: editorial Ariel. págs.: 55-99.

MESTRES I CAMPS, L. (2019a). La historia del proceso de integración europea. Barcelona: FUOC.

MESTRES I CAMPS, L. (2019b). Las políticas. Barcelona: FUOC.

PONCELA SACHO, A. (2019). “La externalización de las fronteras en el ámbito de la Unión Europea”. Boletín Instituto Español de Estudios Estratégicos, 11. págs.: 231-245.


WEBGRAFÍA

EUROSTAT (2024) “Total Fertility Rate”. Publicado 2024 (información continua). Eurostat | Data Browser. Consultado 12/04/24. URL: https://cutt.ly/8w7opBV5.

INFOMIGRANTS (2024). “European Parliament election: Party stances on migration”. [Recurso en línea] En: Info Migrants| Web. Autor Clare Roth; Publicado el 16 de mayo 2024. Consultado el 30 de mayo 2024. URL: https://shre.ink/8mMW.

ZORNOZA, M. (2024) “El Parlamento Europeo despide la legislatura con un recorte de derechos para las personas migrantes”. Diario Público | Internacional | Unión Europea. Publicado el 11 de abril de 2024. Consultado el 30 de mayo de 2024. URL: https://cutt.ly/8w7ofgpo.




1 Frontex, es la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas encargada de vigilar las costas y fronteras exteriores de la Unión Europea. Formado en 2002 tras la entrada en vigor del Espacio Schengen, ha sido varias veces reformada y reformulada como durante la Crisis de refugiados de 2014.

2 Ley y Justicia ha estado en el gobierno polaco, en solitario o en coalición, desde 2015 hasta 2023 y sus posiciones conservadoras radicales han contradicho las iniciativas liberales y pro derechos humanos de la UE, creando un verdadero cisma en el seno de la unión (Zornoza 2024).

3 Firmado en 2003 y renovado en 2008 y 2013 indica que los solicitantes de asilo tienen que hacerlo en le primer país al que lleguen en Europa. Esto ha provocado el atasco de peticiones y de personas en campos de refugiados en las fronteras exteriores de la Unión Europea, a la par que generaba un fuerte desencuentro entre los países del centro y del Norte, y los que tienen frontera exterior, en el Sur a través del Mediterráneo, o en el Este con Rusia o los países balcánicos (InfoMigration 2024).

viernes, 5 de abril de 2024

No hay concordia sin memoria. No hay democracia sin justicia. No hay historia sin olvido



La ultra derecha española ha anunciado en la última semana una serie de iniciativas legislativas en las Comunidades donde gobiernan en contra de la Memoria Histórica y la Memoria democrática. “Leyes de Concordia” que son el pago por los acuerdos de investidura, pero también el compromiso personal y sentimental con el franquismo y la impunidad de sus familias durante todo el siglo XX. Blanquear y ocultar su pasado por parte de los herederos, mientras siguen deslizando su oposición ilegítima y fuera de todos los cauces legales a través del más básico lawfare y de la más burda y continua manipulación mediática.

La presentación de estas leyes sigue el patrón rutinario de la ultraderecha. Una utilización capciosa y orwelliana del lenguaje, en el sentido de acusar a los demás de lo que están ellos haciendo. Llamadlo “adoctrinar”, “perseguir”, “odiar”, pero no lo llames concordia a planteamientos que provocan discordia en la sociedad española por la nauseabunda intención continuada de blanquear el fascismo, del que son orgullosos herederos.

No podemos y no debemos sorprendernos de que la derecha presentada como “constitucional” y “democrática” avale el discurso de su socio de gobierno en Castilla y León, en Valencia, en Extremadura o en Baleares. El PP tiene una fuerte tradición, precisamente anti-constitucional (esta por el primer derecho cívico, social o económico de la Constitución que defiendan vía acción, declaración o incluso omisión) y anti-democrática que marca una tendencia con la línea trumpista actual. El auge de una fuerza de extrema derecha desligada del propio PP la ha llevado a subirse de nuevo al monte a defender el marco ideológico franquista y a atacar todos los convencionalismos que la ciencia histórica, la decencia y el sentido democrático de un estado de derecho marcan como inexcusables.

En un contexto de grave crisis institucional en España que ha hecho volar el sistema de mayorías parlamentarias en todos los escenarios, el acceso al poder, y con él a los recursos económicos de todos, necesita del concurso de esta extrema derecha ultramontana, negacionista de todo (igualdad entre géneros, razas, naciones y sentimientos, del cambio climático, de la memoria, etc.), y profundamente antidemocrática para plantarse como una alternativa de gobierno. Como bien se ha dicho no van a enfangarse y perder dinero (es lo único que les interesa) por una cosa de rojos, como la memoria histórica.

No les importa ni lo más mínimo hacer estallar su propia coherencia y deshacer sus propios acuerdos previos, como la Ley de Memoria de CyL con tal de no discutir el estado de las cosas, profundamente marcado por el pasado. Por lo que cualquier intento de restaurar la verdad, la justicia y la reparación es vilmente atacado y malversado.

La intención es articular un modelo de estado donde la memoria se amolde al escenario del mito de la transición y el Régimen del 78. Donde prevalece una interpretación equidistante que ha alentado el franquismo sociológico que nos está estallando en la cara. Ese falsario reparto de la responsabilidad entre los dos bandos, esa leyenda de la “guerra fratricida” como si ambos bandos hubieran sido igual de responsables en la guerra y si hubieran tenido las mismas armas, condiciones y legitimidad (obviando la necesaria participación de tropas extranjeras, regulares con todo lo que implicó en el bando nacional, y de voluntarios en el republicano) o el de que “todos hicieron barbaridades” o “recuerda Paracuellos”. Como si las víctimas del bando republicano no hubieran tenido reparaciones formales y patrimoniales en algunos casos durante la larga noche de la dictadura. Equiparando a torturador con la víctima, negando una vez más como durante la Dictadura, esa condición a los represaliados, a los asesinados, a los exiliados del bando de la legalidad vigente y luchadores por la democracia y la libertad. O esa intención de englobar toda la contienda incluida la execrable dictadura fascista y clerical que tuvo como consecuencia, con el primer período democrático de la Historia de España, como fue la Segunda República. El objetivo de estas “leyes de concordia” es sustentar estos relatos y cerrar la página de la reparación, de la memoria y de lajusticia.

La teoría de la equidistancia y la concordia de los herederos de los vencedores, que fueron, no se olvide, los golpistas, asesinos y fascistas, en oposición a las leyes de memoria democrática. Frente al derecho internacional y la justicia universal que consagra los Derechos Humanos y el derecho a la verdad, la justicia, la reparación y al establecimiento de una sociedad civil democrática, primera y mejor garantía de que no se repita el doloroso pasado. Una manipulación obscena que pretende igualar a víctimas y verdugos, a quienes atacaron y dieron un golpe de estado alzándose contra su propio pueblo, y a quienes defendieron la dignidad obrera y la democracia de la República.

El problema viene una vez más de la falta de rotundidad de la izquierda cuando ha tenido el poder. De no ser igual de agresivos de como lo es la derecha cuando ostenta la legitimidad de los boletines oficiales. La Ley de Memoria Histórica de 2007 y la Ley de Memoria Democrática de 2022 tienen muchas limitaciones, omisiones (entre ellas y clave dotaciones económicas presupuestarias que hubieran abierto todas las fosas y todos los archivos) y carestía de recursos públicos para instaurar el relato de la verdad histórica y la memoria democrática en la sociedad española.

Una democracia que nació como un punto y seguido a la dictadura autoritaria franquista, sin la preceptiva y saludable depuración de responsabilidades y la investigación de la miriada de corrupciones. Una transición donde prevaleció la forma del objetivo, la consolidación democrática por la vía pacífica (habría que hablar también de la violencia política durante la transición), frente al fondo, esto es, la construcción de una sociedad democrática plena. Donde el ruido de sables de gerifaltes del franquismo asustados ante el cambio permitió la aprobación de una Ley de Amnistía (esta amnistía no se discute) que supuso una “ley de punto final” en la que aparentemente (a nivel internacional como ya se ha hecho en varias ocasiones los crímenes de lesa humanidad como los del franquismo no prescriben) se renunciaba a juzgar los crímenes del bando nacional en la Guerra Civil y la dictadura.

No hubo una política de reparación y de memoria que reescribiera con verdad la falsaria historia del franquismo y su relato que quedó avalado como “un mal menor”, “una incomodidad pasajera” o incluso, “una absoluta tranquilidad.

En este sentido, no sorprende que en este momento de crisis global, con repliegue identitario en los valores nacionalistas, el auge de la extrema derecha haya traído el revisionismo y la estrategia del olvido del pasado. Si esto pasa en cualquier país europeo ahora mismo, incluidos los que fundaron sus sistemas democráticos bajo principios del anti-fascismo, qué decir de España donde la transición no supuso ni ruptura, ni reparación, ni justicia. Esto ha dejado indudables taras en el sistema político español. Eso sí, en nuestro caso se trata de un pasado olvidadizo a la carta, obviando lo que les perjudica pero usando y manoseando hasta el asco a las víctimas que si les propician votos como por ejemplo se ve con los distintos tipos de terrorismo (etarra, islámico, de ultraderechistas sobre sindicalistas, etc.).

Por ello, ante esta deriva la sociedad civil, y los historiadores que trabajan investigando y difundiendo la verdad de nuestra Historia Contemporánea (repugna el silencio de la Academia de la Historia española instalada en la endogamia, la mediocridad, la mendicidad moral y financiera y atada por los mismos herederos del fascismo) han alzado la voz denunciando la intención anti-democrática de la derecha de este país. No se puede tolerar tanta mentira, tanta indecencia y tanta negación a la justa reparación de las víctimas. Es imposible pretender construir un futuro sobre unas bases de impunidad y olvido. Sobre la doble violencia que sufren los luchadores por la democracia en este país, primero como víctimas directas del fascismo, y ahora que intentan borrarlos de la memoria colectiva y el patrimonio común, los herederos de sus verdugos.

Frente a la manipulación, la des-memoria y la indignidad, verdad histórica, anti-fascismo y democracia con mayúsculas y con todo lo que implica.


martes, 26 de marzo de 2024

"Invicible Shield" el último discazo de Judas Priest


 

Con una carrera de ya diecinueve discos a sus espaldas Judas Priest acaba de estrenar su último trabajo, Invicible Shield. La banda liderada por Rob Halford ha firmado una obra maestra espectacular, que ya he escuchado en su totalidad una docena de veces. Que la llevo ya en el móvil para escucharla mientras camino, hago la compra, voy en bus o hago ejercicio.

No es ninguna broma el nivel alcanzado y que ha puesto a todo el mundo del Metal, tanto crítica profesional como fanáticos de este género, de acuerdo en la excelencia del trabajo de los británicos, de la salud envidiable de la formación y de unas tremendas ganas compartidas por disfrutarlos en directo. Y lo es menos aún cuando pensamos en una carrera de más de 50 años, cuando allá en 1969 en Birminghan, Al Atkins, KK Downing e Ian Hill ponían los cimientos de una de las bandas más grandes de todos los tiempos.

Hoy de los fundadores sólo queda Hill al bajo en los Judas, y sin embargo, la esencia del grupo y la vigencia de su legado no sólo sobreviven. Es que crecen con cada propuesta, cada concierto, año a año, sumando a más fieles al heavy metal más puro de la Nueva ola del heavy metal británico (NWHMB).

Cuando una discografía es tan prolífica y una carrera tan constante a lo largo de los años y los discos, es verdaderamente emocionante poder escuchar el trabajo de una banda como Judas Priest. Con Halford a sus 73 años rindiendo a un nivel envidiable y regalándonos sus inigualables agudos. Con Scott Travis mostrando su maestría en la batería, acompañado muy bien por Hill en la base rítmica. Con la colaboración de Glenn Tipton, quien pese a su avanzado Parkinson, sigue en la banda grabando y participando en algunos conciertos junto a su sustituto en el lineon de la banda Andy Sneap. Y con el talento de Ritchie Faulkner como guitarra solista mostrándose como uno de los magos de las seis cuerdas más virtuosos y potentes del heavy actual.

En conjunto una banda emblemática y en plena forma que ha lanzado un disco que nada tiene que envidiar a sus producciones pretéritas, y ni tampoco, a las de otras formaciones más jóvenes. Invicible Shield, es una vacuna contra el aburrimiento y contra la comodidad. Es un órdago que suena fresco, vigoroso, con potencia juvenil y con control de una madurez que es exquisita. Pura seducción. Es un disparo rápido y certero para animar y levantar a los fieles y a los neófitos. Y fundamentalmente, es una obra de máxima inspiración por la banda, con una composición brillante, y donde destaca una producción experta que ha mimado hasta el último detalle el proceso de composición, grabación y lanzamiento del disco.

Todo se abre con “Panic Attack”, un ataque de pánico que nos transporta a los años 80, en una catarsis de heavy clásico trufado con toques progresistas. Las guitarras marcan el ritmo, al tiempo que se incorporan los timbales y platos de Travis para enmarcar la primera estrofa que descerraja Halford hasta un estribillo simple (sólo es el título de la canción) que abre la fiesta.

“The Serpent and the King” es el siguiente corte y el segundo single que han lanzado, y siguiendo la estela de “Panic Attack” nos embarca a través de la sucesión de solos de un Faulkner en estado de gracia. Todo ello coronado con la voz de Halford que nos hace viajar en el tiempo a como si estuviéramos viviendo el lanzamiento de Pankiller hace 30 años. Una locura.

Como adelanto del nuevo disco fue el corte número 6, “Crown of Horns” la que nos puso sobre aviso y afiló nuestros colmillos. El riff inicial de Faulkner abre un temazo que suena a power metal por los cuatro costados, mostrándonos no sólo el oficio de una banda mítica, sino también la permeabilidad e imaginación de sus miembros. El estribillo alcanza una cadencia tremenda, y mientras el ritmo, más pausado en comparación con las canciones anteriores, pudiera parecer que empieza a perder fuerza el disco, lo cierto es que el final de la canción es pleno gracias a dos solos de guitarra llenos de virtuosismo y ritmo. Una delicia.

Entre medías “Invicinble Shield”, “Devil in Disguise” y “Gates of Hell”. La rotundidad con la que se abren los tres temas componen el cuerpo central de un disco de una banda en su mejor momento. Una auténtica obra maestra, donde la pericia de todos sobresale para hacer brillar a la banda en su conjunto. La verdad es que el tema homónimo del disco me parece una pasada, una declaración de honestidad y del legado eterno que los Judas hace mucho que ya alcanzaron, pero que de vez en cuando quieren recordarnos. Y bien que nos alegramos de que lo hagan.

Volviendo al desarrollo lineal del disco tras “Crown of Horns” le sigue “As God my Witness” una canción que amaga con continuar por la senda power iniciada por el corte anterior, pero que gracias a la destreza de Travis viaja en apenas un minuto al más puro sonido Judas.

“Trial by fire” es para mi la canción predilecta de este disco porque el ritmo endiablado de la base rítmica integra a la perfección a las guitarras, que a mediado el tema hilvanan varios solos, con cambios de distorsión. El ambiente se oscurece y la niebla cae. Escuchas y crees que ha saltado un tema de un grupo de Death melódico. Y resulta que no. Que son los Judas Priest haciendo lo que les da la gana y regalándonos una obra maestra. Y todo ello con Halford en estado de gracia. Joder es que parece que han grabado esta canción con 30 años. Pletóricos.

 


 

La habilidad y la imaginación de sus componentes vuelve a aparecer cuando escuchas el disco de continuo. “Escape from Reallity” y “Sons of thunder” juegan con varios ritmos y ambientaciones. Sin dejar de sonar a ese Heavy Metal clásico y atemporal, se introducen por sonidos más complejos y oscuros, pasando sin ataduras, sin perturbaciones y sin mácula desde el groove hasta el más rabioso trash. Y es que este disco es una enciclopedia de Heavy Metal.

Cierran la obra con “Giants in the Sky” otro temazo pletórico que al acabar te deja extasiado. La voz de Halford surfea las melodías que componen sus compañeros, construyendo en conjunto, un sonido muy redondo y sin fisuras. Una canción que te hace anhelar más. Y los anhelos se cumplen con la edición de lujo que primero han puesto a la venta. Y es que “Fight for your life”, “Vicious Cycle” y “The Lodger” tienen la calidad y la potencia suficiente no sólo para convertirse en rarezas. Es que pegan como el primer single. Y quizás hasta más.

En definitiva, y usando este recurso estilístico para cerrar, sólo puedo decir dos cosas: La primera es que con la tremenda salud, que en mi opinión vive el género en la actualidad, que unos tíos te lancen una obra maestra cuando ya superan la séptima década, con sus achaques y cosas, es un toque de atención celebradísimo y una demostración de que el talento no tiene edad, y de que el Heavy Metal es eterno. La segunda es que se aceleran las ganas de verlos en directo presentado este disco y haciéndonos disfrutar con sus clásicos imperecederos.

Gente: déjense unos cuartos en este disco en formato físico. Lo merece. Y dejémonos todos, bastante más seguramente, para disfrutar de Judas Priest en vivo. Lo merecen y nosotros también.

 


Este último video junto a KK Downing, Glenn Tipton y Les Binks durante su ingreso en el Salón de la Fama del Rock en 2022.    

lunes, 25 de marzo de 2024

Solidaridad contra la barbarie

 

Cuando el terrorismo y la barbarie atacan a la población civil es el momento que las buenas personas, independientemente de sus filias y fobias, de sus manías, de sus intereses y de sus aspiraciones, se posicionen con las víctimas, condenen los atentados y muestren solidaridad y compromiso.

No es el momento, por lo tanto, de aprovechar la coyuntura, arrimar el ascua a su sardina, y tratar de menospreciar el dolor y sufrimiento de quienes no son como nosotros para aplicar brocha gorda y poner el saco con ánimo de llenarlo.

El pasado viernes Moscú sufría un atentado terrorista por parte de unos atacantes pertrechados para el combate, con fusiles de asalto y cargados de explosivos durante un concierto en un recinto cerrado. Más de 130 víctimas y 400 heridos que han sumido a Rusia en un estado de duelo y alerta, poniendo con las orejas tiesas a toda la comunidad internacional.

La autoría no está clara pese a la atribución que se ha hecho Daesh. El Estado Islámico, esa basura humana financiada y auspiciada por Estados Unidos durante las guerras de Siria e Irak.

Puede que Rusia sea el enemigo o más bien sea la cortina de humo con la que asustar al personal para seguir facturándole equipamientos militares, cuyos costos bien podrían dejarse para financiar los servicios sociales, la educación y la sanidad de la ciudadanía. Sin embargo, tenemos a las élites europeas agarradas al clavo ardiendo de la posible invasión rusa y azuzando un odio que caldeé el fuego de la opinión pública para hacerla partícipe (en realidad las clases populares serán las que pongan las víctimas) de un estado de alarma perenne que satisfaga los deseos de los jerarcas de la OTAN.

El servilismo de Europa y sus gobiernos, tanto nacionales como en la Unión, para con Estados Unidos y su decadente imperio es del todo inconcebible. Primero porque nos guste o no, la realidad es que Rusia es Europa, o al menos buena parte de ella, y aunque su situación actual está lejos de considerarse una democracia (estamos nosotros en estos temas como para dar ejemplo) probablemente identitaria y culturalmente tenemos más en común que diferencias que nos separen.

Y después, porque la deriva belicista y agresiva de Estados Unidos es la de un país en descomposición social y política, víctima de un sistema depredador que ellos mismos han construido y alimentado y que ahora son incapaces de revertir. En su disputa por la supremacía mundial, el dominio único y hegemónico de Estados Unidos apenas ha durado 25 años (quizás solamente y no sin altibajos hasta la Segunda Guerra de Irak), y ahora viendo la decadencia ya inminente, y la presencia de otras potencias que discuten ese dominio imperial (China, fundamentalmente, pero también Japón, la India y algunos países emergentes), tratan de provocar un estado de pánico mundial que favorezca sus intereses.

Una suerte de “salto al vacío” o de “patada adelante” de un sistema político y económico corrupto e inmoral, incapaz ya de permitir el desarrollo y bienestar de su propia población, contra más el del resto del globo, y cuya máxima expresión es la disputa electoral entre dos políticos corruptos e inmorales de casi 80 años como Biden y Trump.

Y sin embargo, ahí está Europa, la Vieja Europa, arrodillada ante los desmanes y el aparato militar y mediático de Estados Unidos, viendo enemigos en el Este, saltándose sus propios acuerdos y convenciones y siendo incapaz de plantear alternativas.

Advierten de la inminente guerra. De la necesidad de más gasto militar. De mayores arsenales y ejércitos. El mensaje es como si siguiendo a Napoleón o a la Lutwaffe nos lanzáramos a través de los bosques polacos y los valles ucranianos hacia Rusia, armados con bayonetas y confiando en dominar Moscú antes de que llegué el invierno. Como si la guerra no hubiera cambiado hace 90 años. Como si no supiéramos (quizás no lo sabeís) los combates entre ejércitos regulares y en campos de batalla establecidos son cosas del pasado.

Hoy la guerra es la guerra de guerrillas, de escaramuzas en cuanto al enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Y de bombardeos de ciudades siempre con la excusa de acabar con las factorías de munición, combustibles o equipamientos. En cualquier caso se trata de masacrar a las poblaciones civiles, como vemos en Ucrania y en Palestina. Pero también en Congo, en Haití o en Yemén.

La guerra es una descomposición total del día a día de la población. De su salud, de su vida cotidiana, de su psique. Es la degradación total del ser humano, enviado casi siempre a masacrar a sus iguales (cuando no a ser pasto de la matanza) por los intereses y ambiciones de otros. La guerra es el estado de deshumanización máximo, de desmoralización extrema. Las víctimas pueden ser cualquiera, porque nadie está seguro de sufrir las violencias que tolera y fomenta la guerra.

Y sí, puede que estemos en una situación prebélica, con una campaña armamentística, o cuando menos, animando al gasto en armamento por parte de los líderes de la UE y sus políticos liberales. Todos coinciden en la necesidad de armarse. Incluso los que antes querían reducir el cuerpo del estado, porque sobraban médicos o profesores, ahora quieren militares, y sobretodo misiles, aviones y balas.

Curioso es el caso español con un ejército engordado con los que somos llamados “reserva” que no somos más que una población envejecida, sin preparación de ningún tipo, ni física, ni en armamento o supervivencia, y que no hemos disparado un arma (casi) nunca. Incapaz de orientarse en una montaña sin un gps y con un alcoholismo social bien instaurado que deja nuestras condiciones físicas y mentales para el arratre. Estamos como para completar las tropas, cuyo grueso lo forman, y esto lo digo sin ningún tipo de que ya están llenas de latinoamericanos con la promesa de la nacionalidad y un chaleco reflectante para salir a correr por las mañanas en las inmediaciones de los cuarteles.

Pero sin embargo, la sociedad civil, la ciudadanía si se empodera no sólo evitará esta próxima guerra. Sino todas.

Por ello, más allá de lo que digan unos medios de comunicación fieles servidores de sus dueños y una clase política diezmada mentalmente y sin ningún tipo de ética seamos solidarios con el pueblo ruso ahora que están sufriendo. También con palestinos, ucranianos, yemeníes. Y con todas las víctimas de la violencia que el capitalismo y la ambición sin límites ni humanidad de los corruptos y amorales que nos dominan. Y seamos valientes para retirar la palabra y el poder a estos falsarios que dicen representarnos y solamente quieren preservar los privilegios y la decadente mentalidad de los inmorales.


miércoles, 21 de febrero de 2024

Assange y la decadencia de Occidente

 

 

Imagen tomada del articulo de referencia del diario Público (21 de febrero de 2024)


Esta semana ha comenzado la audiencia en la que la alta Corte Británica dictaminará si Julian Assange debe ser extraditado a Estados Unidos, dónde se le reclama por espionaje, revelación de secretos y creación de una organización para delinquir (entre otros cargos), por las revelaciones que realizó Wikileaks en 2010, con casi 100.000 documentos militares y de los servicios secretos estadounidenses. Más de 700.000 documentos en total (391.000 pertenecientes a la Segunda Guerra de Irak en la segunda oleada de la filtración) que son la mayor filtración de información de la Historia.

El colosal volumen de los secretos revelados por Assange, Wikileaks y los patriotas colaboradores que filtraron la información desde los servidores de las instituciones militares, diplomáticas y del servicio secreto solo es comparable a la brutal calidad que los documentos presentan. Los papeles publicados revelaron las estrategias militares, de contra-insurgencia y espionaje empleadas por el ejército estadounidense y otros funcionarios de seguridad en el contexto de la Guerra contra el terror iniciada por el presidente George W. Bush tras los ataques del 11S. Las guerras de Afganistán e Irak, las intervenciones de todo tipo (militar, político, diplomático o económico) en otros puntos calientes que provocaron cientos de miles de bajas civiles (se estiman unas 70.000 sólo en los 5 primeros años de intervención en Irak), detenciones y secuestros forzados, desapariciones, torturas y asesinatos impunes.

Unas filtraciones en bruto. Documentos de todo tipo (textuales, grabaciones de audio, de vídeo, imágenes) puestos tal cual se encuentran en los archivos del Pentágono para que la comunidad mundial los estudiará, interpretará y re-publicase con análisis de contexto, labor a la que muchas cabeceras periodísticas internacionales de buena gana se sumaron. Hoy en día muchas de ellas, se mantienen en silencio por este atropello a riesgo de perder fuentes de financiación tanto vía subvención, como colaboraciones, inversiones y a través de la publicidad de muchas grandes marcas.

Esta impagable, democrática, libertaria y necesaria filtración sacó a la luz las tácticas, conductas, comportamientos e intenciones del todopoderoso conglomerado militar-económico de Estados Unidos, con sus agencias y recursos gubernamentales dedicados a fomentar el negocio de la guerra en todo el mundo. Y sin embargo, a la espera de Assange, los únicos que han pasado por los juzgados y prisiones americanas todo este tiempo han sido los filtradores, como la soldado Manning o el analista, fugado y refugiado político en Rusia Edward Snowden, acusados de alta traición y de “poner en peligro la vida de los soldados estadounidenses”.

Para el imperialismo yankee y la élite de las élites Julian Assange y Wikileaks son los enemigos públicos número 1, por cumplir con el papel que en democracia y en los sistemas legales de representación, participación y toma de decisiones dejan al periodismo como cuarto poder. Todo por revelar sus constantes e ininterrumpidas violaciones de los Derechos Humanos y de los convenios internacionales para su defensa y promoción. Una persecución por todos los medios y canales para acabar con Wikileaks y su legado, atacando las fuentes de financiación, y promoviendo ataques informáticos a los servidores tanto de la plataforma, como de los medios (generalmente auto presentados como alternativos, de izquierdas o revolucionarios). Toda una estrategia de opresión y silencio cuya cúspide es el proceso contra su fundador y promotor, Julian Assange, que de ser extraditado se enfrentaría a peticiones de prisión de 175 años en régimen de máxima exclusión.

Una situación que continuaría con la tortura en vida que lleva sufriendo Assange todos estos años desde la publicación de la primera oleada de filtraciones. Assange ha sido víctima de una torcitera y nauseabunda campaña de difamación y desprestigio, tratando de boicotear la publicación y la fiabilidad de la fuente primaria de la información. Ha sido acusado de violación, en un proceso muy anunciado pero cuya resolución demostrando la inocencia del australiano ha pasado desapercibida. También ha visto como era acusado de delitos económicos, emparentado con las mafias rusa o china. Un tortuoso camino que le ha llevado a ser detenido, llevado de una forma muy sospechosa y saltándose todos los convenios y garantías legales internacionales a Reino Unido (tras el brexit una suerte de limbo legal judicial en Europa para el principal aliado estadounidense). A ser retenido en prisiones de máxima seguridad, sin acceso a sus familiares y asesores legales. Y con un episodio dantesco como su asilo y encierro en la embajada de Ecuador en Londres, cuando un gobierno izquierdista en el país andino fue a su auxilio y rescate. En 2019 con el cambio del color político fue vilmente entregado a las autoridades británicas.

Desde entonces y con el paréntesis por la pandemia se inició el proceso de extradición a Estados Unidos por los delitos ya referidos, de espionaje y revelación de secretos.

Y contra esta situación tienen que levantarse toda persona que se declare demócrata, y quiera un mundo más justo, pacífico y en el que los Derechos Humanos sean el mínimo sobre el que construir una sociedad más fraterna y con futuro. Rebelarse en contra de la extradición y la tortura que está sufriendo Julian Assange, su familia y sus colaboradores, es defender la libertad de expresión, la libertad de prensa y el derecho a la información que tenemos los ciudadanos. Porque todo este proceso es un intento de matar al mensajero para callar las voces, criminalizar y amedrentar a los periodistas y medios, y los particulares que se oponen a este estado de las cosas que sigue condenando al 99% a la inmundicia moral y material. Un poder alternativo al cuarto poder.

Muchos medios que se aprovecharon del trabajo desinteresado, gratuito y libertario de Assange, Wikileaks y todos los colaboradores, apenas han publicado una nota sobre el proceso abierto ayer, y sobre la situación de Assange todos estos años. No hay columnas de opinión que hablen de la vergüenza americana y mundial de que los urgidores, ya fueran cargos militares o políticos, que permitieron estas agresiones a los Derechos Humanos denunciadas por Wikileaks. Tampoco de los autores directos de tales tropelías y violencias a la más básica dignidad humana y a toda legalidad internacional, tanto en el contexto de la Guerra, como de la paz. ¿Dónde está la prensa libre en Europa? ¿Dónde está la sociedad civil europea? ¿Dónde están las organizaciones cívicas, partidos y sindicatos europeos que movilicen a la gente contra este atropello?

La Historia se repite como tragedia con pasmosa eficacia en una secuencia que acorta los tiempos y espacios en una espiral que compagina el dolor de las víctimas y la indiferencia de los testigos. Israel masacra Gaza cometiendo un genocidio con la población árabe y pobre de Palestina ante el silencio de un Occidente cobarde y descerebrado que acrecenta su carencia moral y los vicios decadentes de una sociedad que se desmorona. Pablo González, periodista español, va a encadenar su octavo confinamiento en una prisión polaca (un miembro de la UE, supuesto aliado) sin haber tenido un juicio y sin saber realmente en que se sustenta su reclusión. No hay periódicos, ni radios, ni televisiones, ni tampoco partidos políticos (salvo honrosas excepciones) que se cuestionen este atentado a la legitimidad de nuestro país y a un pilar fundamental de los estados democráticos como es la libertad de información. Y sin embargo, la opinión pública se ha tenido que tragar panegíricos a un nazi, corrupto, archimillonario por los tratos corruptos y nepotistas de su padre en tiempos del fin de la URSS, como Navalny sólo porque ha convenido presentarlo como un “opositor”, “demócrata” encima, de Putin. La misma basura humana que los opositores de Venezuela o Cuba que a lo que realmente se oponen es a que les usurparon el privilegio de masacrar y aprovecharse de las poblaciones vulnerables y pobres de ambos países.

Qué puede ofrecer Europa al mundo si no es un legado de democracia y ejercicio y defensa de la libertad y la dignidad humana. Posicionados de la debacle del perverso imperio estadounidense se está viendo arrastrar a una posición de mera atracción turística ante la emergencia de nuevas potencias globales que traen de la mano la decadencia de Estados Unidos como faro del mundo libre. Un nuevo mundo se está construyendo y lo único que podría aportar Europa es pisoteado cada día por seguir los dictados de unas élites endogámicas, homicidas e irresponsables entregadas al dinero y que desprecian los Derechos Humanos.

Ya estamos más que acostumbrados a que la élite se posicione siempre del lado del poder y no discuta ni uno sólo de los desmanes, hipocresías y chantajes que ejerce sobre el mundo y su ciudadanía. El caso de Julian Assange y Wikileaks es un buen momento para que el pueblo se posicione a favor de los Derechos Humanos y de un ecosistema global garante de la paz y la dignidad.

 

 

La Revolución Francesa de 1789

 Prise de la Bastille (1789), de Jean-Pierre Houël   La Revolución Francesa es el acontecimiento que originó el mundo tal y como lo c...