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lunes, 13 de abril de 2026

París-Roubaix 2026: Legado de ciclismo y aura de un gran campeón


 

Todavía me estoy recuperando de las tremendas e increíbles emociones que vivimos ayer con la París-Roubaix. Si el espectáculo deportivo y ciclista fue brillante, la victoria final de Wout Van Aert sobre el velódromo André-Pétrieux dotó de una trascendencia enorme por el propio legado deportivo, y el que trasciende humano, de la figura belga que sólo responde al calificativo de emocionante.

Menos mal que teledeporte nos “regaló” la retransmisión de la carrera y pudimos vivir uno de los acontecimientos deportivos del año en directo y sin cortes. A ver si con este ejemplo, una vez más, de retransmisiones de eventos en directo de disciplinas deportivas diversas se dan cuenta de que esto renta mucho más a nivel de audiencias (hasta un modesto 4,8%) que poner y reponer refritos y re-grabados de resúmenes de fútbol (un 1,1% el pasado domingo).

La París-Roubaix de 2026 fue un carrera vertiginosa (se llegó con hasta 22 minutos de adelanto al mejor horario previsto). La primera parte de la carrera, que habitualmente sirve para formar una escapada de ciclistas más modestos, en esta edición vio como los principales equipos tomaban posiciones delanteras para marcar un ritmo endiablado que no sólo impidió la tradicional fuga de visibilidad, sino que además empezó a infligir un castigo brutal en las condiciones de máquinas y cuerpos.

Primero el INEOS y luego, sobretodo el UAE de Pogačar tomaron la cabecera del pelotón para imponer una marcha rapidísima que puso casi en fila de a uno al grupo de cara al primero de los 30 tramos de pavé de la mítica prueba. Habían pasado 100 kilómetros en un abrir y cerrar de ojos y la tensión puesta en la carrera y el esfuerzo para mantenerse en las primeras posiciones ante esta velocidad iban a marcar los 160 kilómetros siguientes de los que hasta 56 eran sobre el temido y mítico empedrado del Infierno del Norte.

La entrada a cada tramo exponenciaba el ritmo puesto por los compañeros de Pogačar, el portugués Morgado y el danés Bërg. Brillante y de agradecer el empeño de Tadej Pogačar en convertirse en el ciclista de todos los tiempos queriendo añadir todos los retos del ciclismo actual a su ya legendario palmarés. Los favoritos y sus equipos trataban de sobrevivir, empezando por el danés Pedersen, el italiano Ganna o el belga Van Aert que eran los primeros en sufrir percances. Los primeros pinchazos y problemas mecánicos aparecían. Estos favoritos se descolgaban y sus equipos trataban de recomponerse para incluirlos de nuevo en el grupo de cabecera, con el menor desgaste posible y minimizando los peligros.

Sin embargo, el siguiente en tener problemas fue el propio Pogačar en el tramo de Maing à Mouchaux a 120 kilómetros de la línea de meta. El esloveno pinchaba y se retrasaba del pelotón mientras se comunicaba por radio y sus compañeros no aminoraban la marcha. Paró y tomó una bicicleta del coche neutro y durante unos kilómetros se le veía incómodo y sólo sin organización del equipo. El coche parecía más empeñado en adelantar en medio del pavé a varios grupos de ciclistas para asistir a Pogačar que en organizar la persecución. Si las peligrosas maniobras y adelantamientos del coche del UAE tuvo la autorización de los jueces de carrera mal por ellos. Si no fue así, tal iniciativa tomada unilateralmente entre nervios por parte del equipo del esloveno fue terrible y extremadamente peligrosa. En ambos casos se deberían articular las sanciones y dejar muy claro que es imperdonable poner en riesgo al resto de participantes, incluido también el público, por muy Campeón del Mundo que se sea.

 

 

En ese momento, Van der Poel y Van Aert trataron de asestar un golpe fuerte a la carrera tomando sus equipos las primeras posiciones. Quizás les faltó convicción o compenetración pero lo cierto es que Pogačar pudo re-introducirse en el grupo cabecero a la salida del del siguiente tramo el de Haveluy à Wellers, justo antes de afrontar el mítico pavé de Arenberg a 96 kilómetros de meta.

A la salida de Arenberg la carrera continuó con un ritmo fortísimo. El grupo de favoritos se seleccionó de manera trascendente: Por delante un grupo de 6 hombres con Pogačar, Van Aert, Pedersen, Bisseger, Laporte y Stuyven. Después el poderoso equipo de RB Bora organizándose a 30 segundos. Y más atrás, el otro gran favorito, Mathieu Van der Poel que tras pinchar y no encontrar posibilidades pese a la entrega de sus compañeros, perdía hasta 2’40”, e iniciaba una remontada épica basada tanto en su poderío físico y técnico, como en su mentalidad de ganador.

Los mejores momentos del día se vivieron con esta persecución del gran campeón holandés. Van der Poel volaba por los tramos de pavé dando espectáculo y atrapando a otros regazados como Ganna, con quien acordó una colaboración para reducir la ventaja y unirse a los de adelante.

En poco más de 25 kilómetros ya había reducido la ventaja inicial a 25” y seguro se disponía asaltar el grupo cabecero justo al inicio de Mons-en-Pèvele, otro lugar mítico con el aura del gran ciclismo. Allí Van Aert iniciaba un ataque al que solo respondían en primer momento Pogačar y Pedersen, quedándose el danés después de otro kilómetro de tortura, y encabezando el belga y el esloveno el camino hasta el velódromo final.

La carrera había quedado definida y ambos se disputarían la victoria. Por detrás el grupo ya con Van der Poel en una distancia entre los 30 y 40 segundos. Van der Poel nos había dejado uno de los momentos más grandes y épicos no sólo de la temporada, sino del ciclismo y el deporte. La leyenda de los grandes campeones no sólo se mide cuando ganan, sino sobretodo cuando compiten y demuestran su carácter y talento. Gracias por la carrera de ayer Van der Poel.

Por delante, Pogačar trató en cada tramo de pavé forzar a Van Aert para irse en solitario, sabedor de que llegando juntos lo tendría complicado al sprint. Sin embargo, el genio de Herentals se mantuvo soldado a la rueda del esloveno, e incluso, le enseñaba la suya propia para dejarle claro que no iba a escaparse.

La tensión crecía a cada kilómetro para ver quién se llevaba a casa el preciado galardón con el adoquín. El podio lo iba a completar el veterano Jesper Stuyven que haciendo una de las suyas, leía la carrera perfectamente, para dejar a sus compañeros con tres palmos de narices para esprintar por el cuarto puesto que al final obtuvo, un bravísimo Van der Poel.

Pogačar y Van Aert entraron en el velódromo juntos. Vuelta y media para dirimir el ganador de la París-Roubaix 2026. El esloveno en cabeza vigilando la maniobra de su rival, que llegó a 200 metros de la línea de meta. En la última curva Van Aert lanza el sprint y no hay casi respuesta de Pogačar que eso si, sólo entrega la cuchara ya en linea de meta. Wout Van Aert ganador de la París-Roubaix 2026. Alegría máxima y emoción desbordada. Dedo al cielo en recuerdo de su amigo de la infancia Michael Goolaers, fallecido en 2018 durante la primera participación de ambos en el Infierno del Norte.

Nadie puede sentirse triste por la victoria de Van Aert. Felicitado por sus compañeros, el primero de ellos, su gran rival Van der Poel. Su talento y carisma no pueden ensombrecerse, pero eso sí, necesitaba exhortizar ese aura de mala suerte con problemas, caídas y lesiones graves que muchas veces le habían hecho perder oportunidades de ampliar su ya de por sí, brillante palmarés.

Wout Van Aert vencedor de la París-Roubaix 2026. Añadía así la clásica más icónica, su carrera favorita, como él mismo dijo al acabar, a su vitrina. Un éxito para la posteridad y una catarsis de justicia poética para un gran campeón que merecía éste éxito por su talento y también por su profesionalidad. No le recuerdo ni un mal gesto hacia nadie. Siempre dispuesto y resolutivo en las tareas que le han ido encargando, incluidas darlo todo para ganar cuando así se lo exigían. Wout Van Aert un grandísimo ciclista y deportista. Enhorabuena. Emocionante.

 


 

martes, 7 de abril de 2026

RTVE y el servicio público


Ya se ve cómo no vimos a Pogacar, al resto de ciclistas y a los míticos muros de pavé el pasado domingo

 

La semana pasada escribía sobre el estreno de la nueva temporada de MasterChef en RTVE. Además, aprovechaba para despotricar y diseccionar el fenómeno de la Alta Cocina, además del propio programa o propuesta televisiva, y como en general todo el universo gastronómico de élite sirve para apuntalar una ideología neoliberal que va en contra de todo lo que ha supuesto a lo largo de la Historia sentarse en una mesa a comer o entrar en una cocina ante unos fogones a preparar el alimento. En el texto ya dejaba entrever la preocupación que tengo ante la deriva que ha tomado RTVE en los últimos meses. Lo que no sabía es que el domingo el cabreo iba a crecer exponencialmente al comprobar con sorpresa que por primera vez desde que yo recuerdo, RTVE no iba a retransmitir el Tour de Flandes, la clásica de ciclismo más icónica y una de las carreras más espectaculares de toda la temporada.

No me parece mal que el consejo de RTVE haya decidido, junto al gobierno de coalición liderado por el PSOE, disputar las audiencias con La1 y sobretodo el relato que los emporios privados, Antena3Mierda y MierdaSet, tratan de construir para derruir las mayorías de izquierdas y apuntalar un estado de oposición absoluta contra todo lo que venga o huela a progresismo. Me parece fundamental y unas de las lecciones a extraer en todo momento de estos últimos años: Ejecutar políticas activas que desmonten los mantras y lugares comunes de la derecha y la ultra-derecha. Hacerlo con el BOE en la mano, sin cortapisas, ni moralidades de mercadillo. Lástima que con todos los demás temas importantes como la reducción de la jornada laboral, la intervención en el mercado de la vivienda, contra la corrupción política, la precariedad laboral y los accidentes en el trabajo, o contra la violencia machista no sean tan decididos y valientes.

En esta disputa mediática el consejo de RTVE y especialmente el consejo de informativos de la cadena pública han salteado la programación con varios programas clones a las propuestas de las cadenas privadas. Esto es, programas de opinión que surfean la actualidad informativa (política, social, económica) a base de titulares con gancho, músicas de estrés e intriga y rótulos luminosos que destacan la última hora. Los vídeos grabados con el móvil por la gente se ponen en antena. Se repiten una y otra vez. Y los tertulianos, auténticos expertos en nada, opinan y discuten sobre la mesa buscando la chanza y el zasca, sobre quién tiene la culpa y quién no facilita las soluciones oportunas y evidentes.

Propuestas que lobotomizan a la gente y que no profundizan en la esencia de los problemas, y ni mucho menos discuten o descifran la realidad de las cosas tan ligada en su deterioro a la ideología dominante neoliberal y a las severas disfunciones que el sistema político español y europeo tienen.

No es que vea mucho la tele porque no tengo tiempo realmente, pero sé que a primera hora de la mañana, a mediodía, a la hora de la siesta y hacia las 7 de la tarde, RTVE repite el mismo programa, con otros nombres, otros grafismos y otros presentadores (a veces reciclando el mismo día a los mismos tertulianos, los mismos temas y los mismos videos puestos en bucle). A mi hasta ahí, pues me da bastante igual la verdad, aunque desde luego es muy triste que para construir una sociedad informada con veracidad, rigor y donde se propongan alternativas que expliquen causas, desarrollos, consecuencias y planteen soluciones, haya que bajar una y otra vez al barro.

Lo que me cabrea es que para hacer esta programación descifrada en la doctrina del shock, la gerencia de la cadena pública haya decidido violar la2 como canal cultural. Una referencia que no se aferraba al tema de las audiencias, porque su finalidad, su cometido es alojar y enseñar contenidos culturales que no tienen cabida en el resto de televisiones. Un servicio público bien necesario y valorado, porque aunque es verdad y es un drama, que casi nadie ve la2, no deja de ser imprescindible contar con un espacio donde el arte, el saber, la literatura, el teatro, la música o cualquier cosa que no está tan abierta al negocio tengan su espacio. Aunque perduren aberraciones flagrantes como misas y programas taurinos. Y aunque los asaltos con publicidad de la casa corten sin misericordia los programas.

Esto no va de unos documentales de Naturaleza y el SaberyGanar, qué también, sino sobretodo en cómo han desaparecido programas culturales de la parrilla (toca buscarlos por la plataforma de rtve en la smarttv) y son sustituidos por avances de programas como los que describía hace un par de párrafos y de otros que abiertamente son una aberración y más propios de los depósitos de miserias humanas como puedan ser A3 y Tele5.

¿Dónde están Órbita Laika y el Condensador de Fluzo? ¿Y qué pasa con los programas de viajes y cocina como Las recetas de Julie, Viajar por Italia con Stanley Tucci o Las Recetas de Ambrosio? ¿Por qué ya no aparecen y hay que búscarlos ya que cada semana cambian los horarios clásicos como Pagina2 o Días de Cine? ¿La oferta de música en TV va a quedar en unos Cachitos y nada más?

De hecho la desaparición de contenidos y la falta de programación estable es lo que me lleva al cabreo con el otro canal que sigo como es Teledeporte. Al mismo tiempo que celebran y alardean de unos muy buenos números de audiciencia cuando se retransmiten campeonatos como los mundiales de Atletismo, de Natación o unos JJOO, como los últimos de Invierno, incluidos los paralímpicos, más destrozan el modelo de servicio público para echar, una y otra vez, resúmenes de los partidos de la liga de fútbol masculino. Incluso han replicado esa abominación de programas televisivos de gente random comentando un partido de fútbol. Una vez más, yo me siento a ver algo; no me pongo a ver a gente comentándome lo que no puedo ver. Por mucho twich y muy bien que nos caiga Ibai, eso ya existía y con el fútbol era la radio de carrusel de partidos del domingo la que daba ese servicio. Con lo cual, su interés para mi, y para muchos con los que he comentado la jugada, es cero.

Lo que si nos gustaría es tener una programación polideportiva estable. Un tablero con horas fijas cada semana para las competiciones nacionales de las que tienen derechos (porque no cuestan una pasta básicamente) y que sepas que vas a encontrar un viernes a las 8 de la tarde, o un sábado a las 4, o un domingo a las 18 horas, si es que quieres ver la tv a esas horas. Echar fuera de teledeporte las tertulias salvamizadas del fútbol tampoco estaría de más y potenciar formatos de programas fijos como el que recupera acontecimientos deportivos del Archivo de RTVE, de deportes como ciclismo, baloncesto, motor o el propio fútbol, con invitados, información y contenido. Y potenciar la información (cuánto echo de menos el MásDeporte de Canal+), o con investigación propia incluso cuando esta no sea tan agradable. O incluso programas de ejercicio destinados a las personas que están en su casa y quieren llevar una vida más saludable. Por supuesto, y en último término se trata de generar un derecho al deporte, en este caso, en el disfrute y seguimiento de disciplinas deportivas variadas, que alienten la participación, el conocimiento y su desarrollo.

Lo que está claro es que RTVE debe de mantener su función como servicio público, y facilitar contenidos, tanto de tipo cultural, como deportivo, que aunque no sean los más vistos, tienen interés y enriquecen nuestro acervo y nuestro día a día. Es mi opinión. Y teniendo en cuenta lo que puede pasar si los extremistas asaltan el poder -solo basta ver las protestas durante ya años en los que los trabajadores de las tvs autonómicas llevan inmersos frente a la provocación, la manipulación informativa y sinvergoncería a capazos-, se deberían aprovechar mayorías progresistas para afianzar los servicios públicos. Todos los servicios públicos.

 

martes, 6 de mayo de 2025

Perfumerías Avenida: Fin de temporada

 

Iyana Martín, lamentándose el domingo en la pista de Valencia Basket

Termino ya el año para Perfumerías Avenida de Salamanca. Ayer perdía en el computo de las semifinales frente a Valencia Basket, y por primera vez, en 18 años (exceptuando el año de la pandemía), Avenida no jugará la final de la Liga Femenina de Baloncesto.

Se confirmaba así el tercer año sin títulos, y se reafirmaba lo que escribía hace un mes: un equipo muy deslavazado, con la confianza muy tocada, con los roles muy difusos y sin la integración coral, ni en lo anímico y muchos menos en el juego, de todas las jugadoras en la causa.

Avenida, como eso si está en su esencia, competía muy bien la eliminatoria y quizás juntaba algunos de los mejores minutos del equipo en la temporada, en especial el otro día en Würzburg. Pero aún así, del todo insuficiente ante un Valencia Basket con una pléyade de jugadoras de máximo nivel europeo, fruto, primero de una inversión económica muy fuerte y también atinada; y segundo, de una dirección técnica muy acertada e interesada, con sus errores y omisiones, en integrar a todas.

Pero lo cierto e incuestionable es que Perfumerías Avenida va a vivir como espectador una final de Liga por primera vez desde hace casi 20 años. Con este resultado se impide el acceso a la Euroliga del año que viene, lo cual hace necesario tildar la temporada de fracaso.

Fracaso por este resultado deportivo pero también por el juego mostrado. Ha sido un dolor y un desastre ver jugar a este equipo con profundos y constantes atascos ofensivos. Incapaz de generar ventajas para sus jugadoras ya sean exteriores o interiores y donde las lagunas propias, el trabajo defensivo ajeno y las carencias de partida se han ido agudizando en vez de resolverse. Tampoco es que en defensa Perfumerías Avenida haya brillado y ciertas situaciones se han ido repitiendo durante toda la temporada para sacarle puntos a las charras.

En liga regular Avenida ha sumado 8 derrotas en 30 partidos. Hacía 19 años que no se sumaban tantas. En Euroliga el balance en 12 partidos es de 5-7 con varias derrotas por más de 20 puntos. Todo ello resultado de un juego de anotación limitada basado únicamente en el talento individual de una jugadora cuando el tiempo de posesión se agota.

Es evidente el cambio de ciclo en la Liga Femenina de Baloncesto. Estoy seguro de que en la federación española estarán muy contentas de tener a dos equipos, dos marcas ACB, compitiendo por el título de liga. Han llegado con mucho músculo, mucho dinero y el interés de dos ciudades (y sus autonomías) detrás, sobrepasando por la derecha a Avenida y Girona. Todavía no sé si el que lleguen estas estructuras al baloncesto femenino es positivo. Tengo mis dudas. De entrada y en primer término vamos a ver qué audiencia consiguen estos equipos. Sin Salamanca ahí.

Lo cierto e ineludible para nuestro club y equipo es la auto crítica. También para la masa aficionada, y la propuesta por rendir mejor. No sé si Anna Montañana cumplirá el contrato que le queda como entrenadora. Desde luego el balance es malo, no sólo en resultados, sino en satisfacción con el juego. Tampoco ha destacado por unas lecturas de partido acertadas y sobretodo, adecuadas y rápidas. Los cambios de jugadoras han funcionado como esquema cerrado retirando confianza a muchas de las jugadoras (pensemos en las 3 que abandonaron el barco en diciembre), y sobre-explotando a las de más talento que han llegado al mes de abril ya faltas de oxígeno en piernas y en cabeza. Si el año que viene no se empieza bien, tanto en resultados como en juego, la paciencia va a desaparecer y vamos a añadir muchos más problemas. Necesitamos que Montañana acierte en el banquillo y en los entrenamientos y también en la preparación, y no creo que sea positivo tener una entrenadora que también va a pasar tiempo del verano con una selección. Es mi opinión.

En cuanto a la plantilla me niego a entrar en el juego futbolero del paji-plantilleo. Son evidentes algunos nombres que suenan para llegar. Y también que las salidas van a ser numerosas. Personalmente a parte de Iyana Martín, que es la mejor noticia de largo de estos tres años para Avenida, yo me quedaba con las nacionales, ya veteranas que han demostrado que les importa este club, este equipo, esta afición y esta ciudad.

Silvia Domínguez, Andrea Vilaró y Laura Gil tienen mucho baloncesto que ofrecer, y bien dirigidas y aportando con unos roles adecuados a sus condiciones, no tengo ninguna duda de que sumarían en el equipo. Espero que se queden un año más, y se pueda construir un equipo lo suficientemente cohesionado para que puedan añadir un título más o varios, a su carrera.

¿Del resto con quién me quedaría?. Personalmente con Arica Carter. Dándole otra fuente de anotación exterior solvente se le quitaría mucha presión del peso ofensivo del equipo, y podría regular sus esfuerzos. En cuanto al juego interior a mi no me vale ninguna. Gracias pero no podemos permitirnos una temporada tan gris e intermitente de Fassoula (una debilidad personal mía, tanto en la pista como fuera de ella por lo que crea en el vestuario, pero muy condicionada por su grave lesión del año pasado,) y de Kone, sobrada para hacer estadística, pero con una IQ, una inteligencia en pista, muy limitada que minimiza hasta lo anecdótico su aportación numérica. Al resto, gracias pero no podemos permitirnos jugadoras que desaparecen, se esconden, que no le echan arrestos, que delegan en las veteranas o en Iyana.

A partir de ahí, que vengan las que tengan que venir. Tengo mis nombres por supuesto, pero considero básico una base más que permita mayor descanso a Martín, Silvia y Carter. Una tres con capacidad de anotación exterior. Y una cuatro que pueda abrir el campo y en defensa cambiar con las compañeras sin penalizaciones. Estas jugadoras son las que de verdad cuestan dinero. Luego habrá que completar la plantilla con jugadoras que sumen y participen, para lo que es básico el compromiso de la entrenadora en hacer partícipes a todas y en un reparto de roles adecuado y propio del baloncesto actual.

En cuanto al club. Lo primero de todo desear que continué la apuesta por el baloncesto femenino profesional en Salamanca y en hacer comunión dentro del paupérrimo tejido social de la ciudad. Importante fijar la Eurocup del año que viene como un objetivo, al igual que la Liga Regular, para sumar el último título que queda por conseguir en las vitrinas y para estar en la lucha por la clasificación para la Euroliga del año siguiente. Se hace fundamental el que lleguen más patrocinadores porque una “pequeña” empresa de Salamanca, a la que le agradecemos inmensamente su implicación no puede competir con la marca nº1 entre los supermercados españoles (¡hay que joderse!), y con una de las principales empresas cárnicas del país. Y estemos atentos a la llegada de otras “marcas” ACB.

Hay que trabajar en atraer más colaboradores. Empezando y de manera fundamental con el Ay-untamiento y la Junta. Se me hace evidente que llevamos varios años pagando una mala relación entre Jorge Recio y sus ex-compañeros en la alcaldía de Salamanca del PP. Recio no pudo en su tiempo de concejal de deportes devolver a Salamanca, aunque hubiera sido el hogar de Perfumerías Avenida, el pabellón Multiusos Sánchez Paraíso, secuestrado en una concesión dantesca. Pero está claro que acabaron pasando cosas que han evitado que haya una mayor implicación de las instituciones políticas en el proyecto de baloncesto femenino y deporte en Salamanca. El club más importante de Castilla y León y que está absolutamente ignorado por la Junta y sus medios afines. Muchos ya sabemos como funciona la ruin, vengativa y vende-patrias derecha de esta ciudad, provincia, región y país.

El club, y con él la afición, los medios y la ciudad, deberíamos de ir al gran objetivo: Un mejor pabellón. Si no es el Multiusos, y tampoco la Alamedilla en un espacio corto de tiempo, habrá que reformar Würzburg, que iría más allá de colocar otros asientos. Hay problemas en esta instalación con la electricidad, y con el calor que hace especialmente en abril y mayo, cuando las horas de luz achicharran la cubierta de aluminio. También son necesarias unas instalaciones más adecuadas y profesionales para el club.

En cuanto a la dirección técnica es imprescindible recuperar a Carlos Méndez, dentro de un organigrama más fluido y con separación de poderes y responsabilidades. Obviar su conocimiento del mercado es un error que no podemos permitirnos repetir tras estos años tan desilusionantes y con tantos problemas. Recuperar esta estructura, y mejorarla y ampliarla, daría también aire y tiempo a Jorge Recio y su satisfacción con todo esto, para continuar apostando por el baloncesto femenino y que entre todos, y evidentemente él y su empresa, Perfumerías Avenida, poniendo el nombre y el dinero (muy importante), podamos seguir viviendo este sueño.

Y en cuanto a la afición. Pues ahora es el momento de estar. De seguir acompañando y apoyando. De cuidar y de cuidarnos. De renovar una ilusión. Pero también de descansar, de desconectar, de no seguir intoxicando cualquier foro, o dejándose envenenar. Eso no quiere decir que no se sea exigente, porque si algo ha demostrado esta afición es saber baloncestístico, y estoy seguro que en cuanto vayan apareciendo las salidas y llegadas se percibirán dónde y por qué estarán las fortalezas y debilidades.

Es tiempo de dejar trabajar a las profesionales (seguro que buena parte ya se ha hecho). De que extraigan sus conclusiones y realicen las apuestas necesarias para que el club vuelva a construir un equipo, cohesionado entre sí y con la afición, y que todos vayamos a una.

Si me he visto en la necesidad, y el gusto, de escribir estas líneas para ordenar mis ideas, es por las ganas y la pasión por este equipo. Pero hasta esta línea. Desde aquí, hasta la temporada que viene.



lunes, 12 de agosto de 2024

Juegos Olímpicos París 2024: La ciudad de la luz y los claroscuros del Olimpismo

 

Ayer con el apagado de la llama olímpica se ponían fin a los Juegos Olímpicos París 2024. Los Juegos de la XXXIII Olimpiada se desvanecieron como el fuego alojado en la pequeña lámpara, consumida bajo el aliento del nadador francés León Marchand y de otros deportistas olímpicos. Pero van a conseguir guardar en el recuerdo una buena retahíla de grandes momentos de diversa índole, que durante los últimos 16 días han dejado los atletas y naciones participantes. Hombres y mujeres que han competido en pos del éxito deportivo, pero que sobretodo han convivido en la capital francesa mostrando un ejemplo de todo lo bueno que el ser humano es capaz de construir, en palabras del Presidente del COI en su discurso para clausurar los juegos.

Sin embargo, omitió Thomas Bach la incapacidad del movimiento institucional olímpico para imponer treguas en los conflictos armados y guerras que se están sucediendo por todo el mundo. Su fracaso es el de todos, el de una sociedad y una comunidad internacional en absolutos conmovidos por las matanzas indiscriminadas del sionismo israelí en la franja de Gaza, comandados por el criminal de guerra Nethanyahu que mientras sus atletas competían en París, se ha dedicado a bombardear escuelas asesinando a niños y niñas, mientras ejecutaba una operación quirúrgica para asesinar al líder de Hamás, exiliado en Irán, involucrando de esta manera al estado fundamentalista de los ayátolas.

Si la ausencia de medidas de presión como podían ser los boicots a sus deportistas no ha servido para nada en el caso de Israel, la guerra entre Rusia y Ucrania ha continuado pese a que los atletas rusos (y bielorrusos) se han quedado en casa (salvo una mínima participación). El resto de conflictos en África o en la península Arábiga han seguido como si nada. No era tolerable una tregua olímpica que pudiera romper los mecanismos de hegemonía estadounidense en el mundo, y sobretodo, la influencia que sus corporaciones y conglomerados empresariales (militar, minero, financiero, petrolífero) empeñados fundamentalmente, en ganar dinero. Todo el dinero posible, sin importar las muertes y el dolor y el sufrimiento causados.

 

Pero quedándonos en la celebración de los Juegos Olímpicos no puede uno más que celebrar la excelente imagen que París y Francia han mostrado al mundo. Cimentados en la tremenda belleza de la capital gala, sumada a una gestión por el ciudadano de a pie, y no del coche o del turista, París se ha presentado como el escenario perfecto e idóneo para albergar los Juegos. Y no es que este evento no esté trufado de corrupciones, caciquismos, nepotismos, y en definitiva, el más bajo capitalismo de burbuja.

Algunos hay, seguro, que al calor del olimpismo se han forrado en París. Empezando por el Comité organizador y el propio COI que pueden colocar los inmensos dineros cobrados por los patrocinios y los paquetes de retransmisiones, sin apenas soltar un euro por el trabajo imprescindible que es llevado bajo la figura de los voluntarios. Tiene mucho mérito sí, pero a uno, marxista y materialista histórico al fin y al cabo, le chirrían que un evento de esta magnitud genere tal volumen de horas y dedicación de trabajo para satisfacer las necesidades de deportistas, periodistas y visitantes, y sin embargo, estos trabajadores no reciban ni un euro. Me parece una absoluta vergüenza que ya es coronada con la prestación de servicios de personas de mayores de 60 años, movidas si, por un espíritu olímpico, pero muy equivocadas, en pleno proceso de negociación y presión colectiva ante la voluntad del gobierno francés de subir la edad de jubilación a los 65 años. Si a los 65 años, que aquí nos acaba de colar el gobierno más progrsista de la historia una jubilación disimulada a los 70.

Pero, a priori, parece que el compromiso por una mejor sostenibilidad económica y medioambiental han acabado por cumplirse en unos juegos, cuya organización, tendrá ahora que hacer frente a las críticas surgidas, a la responsabilidad por los problemas causados, y lo más importante: Ahora que se han ido los periodistas y los deportistas, cumplir con las promesas de regeneración y legado de los juegos en los barrios marginales de la capital parísina, para cumplir así, con ese afán de mayor inclusión a varios niveles, económica, racial, entre sexos y entre religiones.

Con los Juegos ya desarrollándose la polémica y la incoherencia del COI y la comunidad internacional continuaba con la participación de los atletas israelíes, pero no impidió que aparecieran otras. La más importante la que tiene que ver con el deporte femenino y la salud de las mujeres.

La ultraderecha italiana lanzaba el bulo contra la boxeadora argelina Imane Khelif a la que acusaban, sin pruebas y falsamente, de ser una mujer transexual. Muchos nos comíamos el bulo en primera instancia, empezando por las organizaciones de mujeres que legítimamente y con razón, quieren defender la practica deportiva de las mujeres que se ven relegadas y usurpadas por hombres que artificialmente cambian de sexo para ganar a mujeres en competiciones regladas. Pero este no era el caso.

Khelif ha pasado todos los controles tanto de su federación, como de la internacional y el COI y lleva desde 2013 pudiendo competir sin ningún tipo de cuestionamiento. Es verdad que presenta una cuestión genética de asimilación de hormonas, pero este tipo de casos sólo saltan a la palestra cuando se trata de atletas de razas distintas a la blanca, y fundamentalmente cuando se trata de países pobres. Caster Semenya es un buen ejemplo de ello, a la que no se le permitió llevar una carrera deportiva normal. Sin embargo, las prestaciones de las estadounidenses Athing Mu o Brittany Griner, por poner unos ejemplos rápidos que se me vienen a la cabeza, no se discuten. En todos estos casos se trata de mujeres que presentan volumenes de masa muscular y de androgenía parecidos a los de un hombre, pero siguen siendo biológica y genéticamente mujeres y tienen todo el derecho del mundo a competir.

Otro tema, y en este si que hay que ir claro y de frente, es el de impedir que hombres transexuales compitan con mujeres biológicas. Lo siento. En esto no soy ecúanime. Es una cosa muy seria un cambio de sexo, con todas las implicaciones y sufrimientos personales, para que haya hombres que cambien de sexo e inmediatamente vayan a practicar el deporte que practicaban (mediocre ante otros competidores) antes del cambio. En esto las federaciones, los gobiernos y las instituciones internacionales tienen que posicionarse ya y dejarlo bien claro. No puede dificultarse aún más la práctica deportiva de las mujeres, que es un espacio suyo, de empoderamiento y participación, contribuyendo a un borrado sistemático de las mujeres, a través de la inclusión artificial de mujeres transgénero. Porque estas presentan las capacidades de los hombres, con lo cual la competencia, ni sería justa, ni partiría de unos mínimos, y porque el deporte femenino es un altavoz de las justas reclamaciones por la igualdad de todas las mujeres.

Por último, una cuestión que quiero comentar también ahora tiene que ver con la propia vestimenta de las mujeres a la hora de competir en sus respectivos deportes. Desde Occidente, hombres se quejan de los rigores que el Corán ponen a las mujeres musulmanas para poder practicar deporte. Como tienen que cubrirse el pelo y también su piel. Sin embargo, ven totalmente normal que otras deportistas aparezcan con tops y braguitas, cada vez más escuálidas para poder competir. Vestimentas que se amparan en reglamentos internacionales de inspiración machista y patriarcal, de maromos esmegmáticos que parece que sólo quieren el deporte femenino para ponerse cachondos. No es ni medio normal que atletas que entrenan con un pantalón corto durante todo el año tengan que competir en bragas, como nos muestran sus muslos al aire a distintos tonos de bronceado. Tan cosificadas y producto machista es una imposición como la otra. El uso del hiyab, amparado por un código moral y religoso, o de la braguita, sustentados en reglamentos deportivos y capitalistas, es tan inapropiado. Incluso más en las deportistas occidentales que parece que para que sean tomadas en consideración tienen que enseñar mucho más que su destreza deportiva. Lamentable y a reflexionar.

 

Volviendo al Olimpismo, en cuatro años nos veremos, si el mundo no se desquicia definitivamente, en Los Ángeles, en los Juegos de la XXXIV Olimpiada. Será la tercera vez que la ciudad californiana acoja la llama olímpica, y ante si tienen un reto mayúsculo para tan solo acercarse a la imagen ofrecida por París estas dos semanas. En un contexto de decadencia de la nación estadounidense cuyo uno de los efectos más visibles es la degradación en las grandes urbes, como Los Ángeles, cabría esperar que las inversiones se destinarán únicamente a dar auxilio a la emergencia social y económica de las gentes de sus barrios, por lo general, ya condicionados por el color de su piel. No en dotarse de infraestructuras megalómanas para cobijar un espectáculo deportivo. Si como cabe esperar, las inversiones de índole privada van para maximizar los beneficios que estos grandes patrocinadores saquen, los siguientes Juegos serán un fracaso, cuya imagen será la de esconder a los yonkis y pobres durante los días de competición.

No dudo de que en París se haya hecho un acopio para resguardar a los sin techo, y garantizar la seguridad de los visitantes, pero no me negarán que la situación de partida entre ambas ciudades es bien distinta.

Pero aprovechando el majestuoso espectáculo que es el urbanismo de París, los organizadores nos han regalado unas imágenes icónicas de la urbe que ya desde el primer día, con la inauguración, han embriagado nuestros sentidos. En una decisión acertadísima, y pese a la lluvia, los organizadores abrieron los Juegos Olímpicos a través del rio Sena, por donde fueron presentadas las distintas delegaciones nacionales con sus abanderados y abanderadas. La coreografía urbana del recorrido de la llama olímpica, se alternó con representaciones de la Historia de Francia y de París, así como algunas de sus tradiciones e identidades más propias, alternando las actuaciones musicales (de mucho mejor gusto y calidad en esta ceremonia de inauguración con respecto a la de clausura) de Lady Gaga o Celine Dion. Hasta el momento sublime con la interpretación de Gojira sobre los balcones del palacio de la Conciergerie de París, prisión durante la época del Terror en la Revolución Francesa. Con un tema compuesto para la ocasión, evolucionando de la canción popular durante la Revolución “Ah, ça ira”, que nos habla del afán por la libertad, la igualdad y el progreso de las gentes de París. En un dueto con la mezzosoprano suiza Marina Viotti, Gojira descerrajaba su composición (en playback de la batería de Mario Duplantier dada y disculpadas las circunstancias) para así cobrarse una deuda histórica, de estos acontecimientos para la música heavy. Si en 2012, en Londres, ante la propuesta musical británica las omisiones al género fueron insultantes (ni Black Sabbath, ni Iron Maiden aparecieron) en 2024 Gojira pasó factura y colocó al heavy metal, y a su death melódico como el ejemplo de la música más pasional, artesana y auténtica de la actualidad.

 

Centrándonos en lo deportivo los Juegos Olímpicos de París han supuesto la confirmación de un momento estelar en la Historia del deporte con marcas y pruebas que demuestran el avance en las técnicas de entrenamiento y preparación (alimentación, descanso, salud mental y avances tecnológicos). Se han batido multitud de récords, algunos de ellos de otras épocas, y otros confirmando a la pléyade de deportistas actuales.

China y Estados Unidos trasladaban al medallero su geoestragégico y cultural enfrentamiento en pos de la hegemonía mundial. Más medallas para los americanos que igualaron a última hora en número de oros gracias por un lado, a su colección de metales en atletismo, en una demostración de poder, y también de lo complicado que puede ser competir contra el modelo universitario americano (donde hay que recordar o descubrir a algunos que están permitidas las sustancias dopantes). Y fundamentalmente al baloncesto, tanto masculino como femenino, donde compiten con reglamentos más laxos que potencian sus cualidades físicas, su talento también y por supuesto su soberbia y mezquindad.

China por su parte copó todos los podios de los saltos y sumó multitud de medallas en deportes minoritarios pero sin ser suficientes para desbancar por primera vez a Estados Unidos. Ambas potencias se vieron beneficiadas de la exclusión de Rusia.

En la piscina, Estados Unidos volvió a sucumbir al poderío australiano, y aún sumando muchos metales, Canadá y sobretodo Francia con el fenómeno Leon Marchand (cuatro oros del chico maravilla francés) eclipsó la tradicional presencia yankee.

En gimnasia artística, Estados Unidos recuperó a la mejor Simon Biles y con ella el cetro por equipos, mientras que en masculino Japón y China compitieron hasta la última prueba por el oro quedándoselo los nipones gracias a la sobresaliente actuación de su joven valor Shinosuke Oka, también campeón individual.

En deportes de equipo Francia abría el melón con un emocionante Oro ante Fidji en Rugby7, con un Antonie Dupont espectacular. Si bien en balonmano masculino, les experts, fracasaban al caer en cuartos ante Alemania (uno de los mejores partidos de la Historia), allanando el camino para que Dinamarca arrasará hasta recuperar su cetro, si que en otras disciplinas los anfitriones han respondido: Oro en voleibol masculino, plata en balonmano femenino, ante las incombustibles noruegas, plata en fútbol, y finalistas en los dos torneos de baloncesto. En suma, Francia ocupaba el tercer puesto en el medallero y en la práctica totalidad de disciplinas, deportistas franceses han aparecido por los podios con el frenesí de un público entregado y docto.

En ciclismo en ruta, Remco Evenepoel aprovechó su momento de forma tras el Tour de Francia y ganó el Oro en Ruta y en contrarreloj, rompiendo un muro que no se había roto desde hacía 50 años. En la Mountain bike Pidcock revalidaba su Oro de hace 3 años, mientras la heroína francesa Prevot hacía lo propio. El velódromo ha sido un espectáculo con sorpresas como el Oro portugués en Madison masculina y pronósticos cumplidos como el del francés Benjamin Thomas en Omnium.

Duplantis añadió un centímetro más a la épica del salto con pértiga, mientras en la carrera de los juegos, Sidney McLaughin batía el récord del mundo de los 400 vallas para doblegar a Femke Bol, quien, unos días antes remontaba a Estados Unidos en el relevo mixto para Países Bajos. En el tartán, Canada asaltaba el dominio polaco en el martillo, al tiempo que la belga Nafissatou Thiam ganaba su tercer oro consecutivo en Heptalón y Fatih Kipyegon lo hacía en el 1500 femenino. Las pruebas del medio fondo y el fondo, tanto en masculino como en femenino, resultaron apasionantes, batiendo récords olímpicos y alternando tanto las sorpresas como la consagración de hombres y mujeres dominadores de sus pruebas.

Pero si de oros consecutivos hay que hablar hay que hacerlo del cubano Mijaín López Núñez, luchador grecorromano que es el primero en ganar cinco oros individuales consecutivos en los Juegos Olímpicos. Su éxito, talante, talento y compromiso es el de la Revolución, aunque silenciado por los medios occidentalistas, ha sido tan colosal su demostración que hasta el COI ha tenido que arrodillarse ante él.

Países Bajos, pero también Uzbekistán, Hungría, Italia o Brasil daban una sensación magnífica de éxito deportivo. Todos los resultados aquí.

 

Para la participación española nos volvemos a repetir. Vuelven a quedarse lejos del número de medallistas de Barcelona 92, y ni siquiera se suman 20. Multitud de deportistas han quedado como finalistas, especialmente en las posiciones cuarta y quinta de sus competiciones. Dramático es en las artes marciales, donde nuestros representantes, que llegaban entre los 3 primeros del ránking, ante la competencia olímpica se han bloqueado de una manera alarmante. La estadística dice que nuestros judokas y taekwondistas han disputado hasta 18 combates por medalla (acceso a semifinales y después bronce por repesca) sólo ganando 1. Esto nos habla de la terrible presión a la que se ven sometidos, de cómo afrontar el reto para sumar una medalla que puede cambiar sus vidas.

Esta presión la empieza poniendo el propio COE en las palabras del impresentable de su presidente, Alejandro Blanco, pero que no se apresta a conseguir más financiación y profesionalización de nuestros deportistas, pero se llena la boca con los éxitos que tienen que sumar los demás pese a su inoperancia e incapacidad. Deberá dimitir hoy mismo y no empezar a anunciar medallas en Los Ángeles, el cara dura.

Es lo de siempre. No hay inversión para las escuelas de deporte, para detectar el talento joven y para crearlo. Si obviamos Madrid, y tampoco con las necesidades que tiene pese a expropiar toda la riqueza del estado, y Catalunya para quien el deporte es una forma de crear identidad nacional, el resto del estado español es un páramo a la hora de la práctica deportiva. ¿Cuántas piscinas cubiertas hay por cada 10.000 habitantes? ¿Cuántas horas quedan para enseñar deporte? ¿Cuántas pistas de atletismo y velódromos homologados por provincia y por comarca tenemos? ¿Cuántas horas están los pabellones disponibles para escuelas de formación deportiva? ¿Cuántos entrenadores y formadores, de distintas especialidades, pueden vivir de esta actividad y cotizar por ello? Hablemos de árbitros y jueces, imprescindibles y sin embargo, ninguneados.

Todo esto es necesario, clave, para hacer cantidad, y de la cantidad extraer la calidad. Y luego ya en edad adulta para acompañar a las y los atletas satisfaciendo sus necesidades para competir: Viajes, entrenadores, preparadores físicos, fisios, medicina deportiva, psicología, equipamientos, instalaciones, etc. Si uno piensa en todas estas carencias fehacientes de nuestros representantes no podemos más que quedarnos en pie y aplaudiendo hagan lo que hagan, simplemente por el hecho de competir.

Pero el mono-cultivo del fútbol en este país ahoga cualquier inversión para el resto de deportes, que ya sea pública, siempre baja y condicionada a la voluble voluntad de los electorados y la más que siniestra de muchos de los políticos, y la privada, escasísima por el nulo retorno que se obtiene.

Con estos mimbres vamos a unos los Juegos son un escaparate monumental para cada uno de los países, y todos ellos aprietan en la preparación. Incluso ningueando la participación en mundiales o europeos para competir con todo en los Juegos. Nosotros llegamos con muy buen nivel, bien posicionados en muchas disciplinas y en ambos sexos, pero ante el umbral olímpico nos vemos rebasados por las propuestas y disposiciones de los demás competidores. Toca reflexión, una vez más, y la puesta en práctica de una política deportiva estatal (en consonancia con las administraciones regionales y locales para fomentar la práctica deportiva multidisciplinar, como garantía de vidas más saludables y de unas mejores convivencias y asociacionismos), y después para modernizar los programas ADO y legar e invertir mejores recursos en el trabajo y pasión de nuestros deportistas. En esto, evidentemente entra una gestión directiva y administrativa profesionalizada y que dé información y transparencia sobre su actividad. Basta ya de las endogamias y corrupciones que se ven en las federaciones y en el COE. Supongo, que al igual que pedir a RTVE que con Teledeporte haga una buena gestión de las retransmisiones deportivas, será como predicar en el desierto.

Por lo tanto, es fundamental una voluntad política y social en nuestro país para hacer del deporte una cuestión básica, que mejorará la salud de la población, y encima nos unirá más y nos reconfortará. Evidentemente, esto es una quimera porque ya sabemos como está el asunto.

Pero lo cierto es que aún con todo, hubo grandiosos momentos para la participación española. Destaco dos: Por un lado el Oro en relevo mixto de marcha con María Pérez (plata en la prueba individual) y Álvaro Martín (también bronce en su prueba individual). Un éxito colosal de la marcha española, que tiene al enemigo en casa, pero que es una prueba en la que somos potencia dominadora gracias al desempeño de nuestros formadores, entrenadores y marchadores. Además, que el éxito lo protagonicen dos atletas de provincias, de clase trabajadora, que han superado a sus rivales, sus lesiones y antes a las trabas de clase, otro ejemplo.

El Oro olímpico de la femenina de waterpolo también ha sido colosal. Firmando un torneo completísimo la unión de dos generaciones distintas de jugadoras, bajo la dirección del ya legendario Miki Oca, ha acabado con la persecución de este éxito que completa el palmarés de uno de los mejores equipos de la historia de nuestro deporte.

Jordán Díaz ganaba el Oro en triple salto olímpico en un podio de atletas cubanos nacionalizados. En atletismo el nivel general ha sido muy bueno, pero nos falta un paso para aspirar a más medallas, aparte de solventar las lagunas en velocidad o lanzamientos, especialmente masculinos, ya históricas en nuestro deporte.

Entre los fiascos el mayor el de la femenina de fútbol, quizás demasiado presionada, también ya quemada tras un último año de sobreexposición mediática. Mientras la masculina (de categoría sub23) conseguía el Oro y lo sumaba a la Eurocopa absoluta (hito que sólo antes había cumplido la Francia de Platini en 1984), y la de balonmano masculina, lograba otro bronce (el quinto) en otra demostración de resistencia y tenacidad. Fracaso total de la femenina de balonmano inmersa en un relevo generacional con una brecha muy profunda y que fue incapaz ni de empatar un partido. En baloncesto, cumplieron objetivamente ambas selecciones que cierran ciclo con un cambio inminente ya a realizar, que puede ser traumático en la masculina (ya definitivamente y a la que objetivamente no se le podía pedir más), algo más sosegado en la femenina (que llegó a cuartos y sucumbió ante una muy superior Bélgica), pero ambos irrenunciables.

El momento más dramático se vivió en bádminton donde una renacida Carolina Marín estaba a 10 puntos de meterse en la final olímpica cuando volvía a romperse los ligamentos de su rodilla derecha. Una pena tremenda y un injusto broche a la carrera de una deportista hecha así misma y que ha descubierto su deporte al gran público en nuestro país. Por desgracia, su presencia no ha servido para dinamizarlo y dar al bádminton la importancia que tiene.

Hubo un Oro en vela. Alcaraz tenía que contentarse con la plata ante un superior Djokovic, mientras Nadal iba peor que justo por las pistas. La pareja de dobles femenina, Sorribes-Bucsa, conseguía un bronce. Medallas en remo empezando por el bronce, la sexta de Saúl Craviotto en unos juegos con su embarcación del 4x1000, a parte de otro en remo y un tercero en piraguismo de aguas bravas. Como siempre la natación artística (antes sincronizada) demostró su gran nivel con un bronce. Mientras que otro bronce en yudo abrió el medallero muy escuálido hasta mediada la segunda semana, mientras se iban acumulando cuartos puestos finales (hasta 9 en el equipo olímpico español, más 11 quintos). De los pesos grande del boxeo han venido esta vez las sorpresas, con plata y bronce de los puños de un hijo de inmigrantes magrebíes y de otro nacionalizado cubano, como también la muy emocionante el baloncesto 3x3 femenino donde España se colgó una plata más que meritoria.

Capítulo aparte merecen estos deportes “urbanos” como el baloncesto 3x3, la BMX, pero sobretodo el skate o el breakdance. No existe fenómeno cultural más alineante, homogenizador y eliminador de las expresiones culturales e identitarias que todo aquello que engloba bajo eso que llaman cultura urbana. Aquel arte (desde el graffiti, su música trucada de voces por ordenador y arreglos electrónicos, el abochornante rap), las vestimentas, las formas de desplazarse, la incomunicación, etc., todo un movimiento cultural que de Occidente a Oriente y de Norte a Sur hace sucumbir las genuinas formas de sentir e identificarse de las poblaciones, vivan o no en un entorno urbano, bajo la patina globalizadora que el American style way nos ha dejado. Unas formas de comportarse, y de dejar de hacerlo de ciertas maneras, que fomentan claro esta, el consumismo y que han sido exportadas por las élites occidentalistas desde los años 80, para conseguir un control mental, global y total, al que aspiraron y no pudieron alcanzar en el pasado, las religiones y las ideologías de clase. Por esto que en el programa olímpico se incluyan este tipo de pseudo deportes refrenda esa sensación de nos quieran homogenizar como copias baratas de los americanos. Yo me pregunto: ¿Por qué el breakdance y no en tango? ¿O los bailes de salón? ¿Por qué el skate y se discute presencia de la marcha atlética en el programa?

Y todo ello en un momento en el que el movimiento olímpico está en un momento de encrucijada donde la supervivencia económica de las ciudades que alojan los eventos comienzan a cuestionar la idoneidad para postularse o no a ser sede olímpica. Mientras todavía persisten los locos desvaríos de los politicastros de Madrid, otras ciudades reculan y reflexionan en períodos largos (después de quedar excluida en beneficio de Barcelona en 1992, París tardó 24 años en volver a presentar una candidatura) puesto que en un contexto de escasos recursos, infinidad de demandas sociales y en un momento de cisma en el urbanismo actual.

Y es que, les guste o no, las ciudades en todo el mundo tienen que afrontar ya, y están llegando tarde, un giro en su concepción y disposición para volver al ciudadano y ciudadana. A la persona que se desplaza a pie o sin contaminar, en circuitos cortos tanto en el espacio como en sus pretensiones, prescindiendo del vehículo privado. Urgen ciudades menos contaminantes, menos ruidosas, con menos estrés, que dejen de estar concebidas para el coche y que recuperen el asociacionismo vecinal, la concordia entre personas y la tranquilidad. Y ante este escenario, común para cualquier núcleo de población, las grandes megaurbes, que son las únicas que pueden albergar un evento de la magnitud de unos Juegos Olímpicos, antes tendrán que poner todo su ingenio y sus recursos en solventar este giro, garantizando el bienestar y el futuro de sus ciudadanos. Sobretodo, porque no se van a ver movidos por una lógica en pos del bien común, sino más bien por la presión económica en un escenario de agotamiento de los combustibles fósiles y de las materias primas. Por todo ello, el ejemplo de París aparece tan vislumbrante, como modelo a seguir, y al tiempo, el de Los Ángeles, tan poco claro y con muchas dudas.


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