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martes, 7 de abril de 2026

RTVE y el servicio público


Ya se ve cómo no vimos a Pogacar, al resto de ciclistas y a los míticos muros de pavé el pasado domingo

 

La semana pasada escribía sobre el estreno de la nueva temporada de MasterChef en RTVE. Además, aprovechaba para despotricar y diseccionar el fenómeno de la Alta Cocina, además del propio programa o propuesta televisiva, y como en general todo el universo gastronómico de élite sirve para apuntalar una ideología neoliberal que va en contra de todo lo que ha supuesto a lo largo de la Historia sentarse en una mesa a comer o entrar en una cocina ante unos fogones a preparar el alimento. En el texto ya dejaba entrever la preocupación que tengo ante la deriva que ha tomado RTVE en los últimos meses. Lo que no sabía es que el domingo el cabreo iba a crecer exponencialmente al comprobar con sorpresa que por primera vez desde que yo recuerdo, RTVE no iba a retransmitir el Tour de Flandes, la clásica de ciclismo más icónica y una de las carreras más espectaculares de toda la temporada.

No me parece mal que el consejo de RTVE haya decidido, junto al gobierno de coalición liderado por el PSOE, disputar las audiencias con La1 y sobretodo el relato que los emporios privados, Antena3Mierda y MierdaSet, tratan de construir para derruir las mayorías de izquierdas y apuntalar un estado de oposición absoluta contra todo lo que venga o huela a progresismo. Me parece fundamental y unas de las lecciones a extraer en todo momento de estos últimos años: Ejecutar políticas activas que desmonten los mantras y lugares comunes de la derecha y la ultra-derecha. Hacerlo con el BOE en la mano, sin cortapisas, ni moralidades de mercadillo. Lástima que con todos los demás temas importantes como la reducción de la jornada laboral, la intervención en el mercado de la vivienda, contra la corrupción política, la precariedad laboral y los accidentes en el trabajo, o contra la violencia machista no sean tan decididos y valientes.

En esta disputa mediática el consejo de RTVE y especialmente el consejo de informativos de la cadena pública han salteado la programación con varios programas clones a las propuestas de las cadenas privadas. Esto es, programas de opinión que surfean la actualidad informativa (política, social, económica) a base de titulares con gancho, músicas de estrés e intriga y rótulos luminosos que destacan la última hora. Los vídeos grabados con el móvil por la gente se ponen en antena. Se repiten una y otra vez. Y los tertulianos, auténticos expertos en nada, opinan y discuten sobre la mesa buscando la chanza y el zasca, sobre quién tiene la culpa y quién no facilita las soluciones oportunas y evidentes.

Propuestas que lobotomizan a la gente y que no profundizan en la esencia de los problemas, y ni mucho menos discuten o descifran la realidad de las cosas tan ligada en su deterioro a la ideología dominante neoliberal y a las severas disfunciones que el sistema político español y europeo tienen.

No es que vea mucho la tele porque no tengo tiempo realmente, pero sé que a primera hora de la mañana, a mediodía, a la hora de la siesta y hacia las 7 de la tarde, RTVE repite el mismo programa, con otros nombres, otros grafismos y otros presentadores (a veces reciclando el mismo día a los mismos tertulianos, los mismos temas y los mismos videos puestos en bucle). A mi hasta ahí, pues me da bastante igual la verdad, aunque desde luego es muy triste que para construir una sociedad informada con veracidad, rigor y donde se propongan alternativas que expliquen causas, desarrollos, consecuencias y planteen soluciones, haya que bajar una y otra vez al barro.

Lo que me cabrea es que para hacer esta programación descifrada en la doctrina del shock, la gerencia de la cadena pública haya decidido violar la2 como canal cultural. Una referencia que no se aferraba al tema de las audiencias, porque su finalidad, su cometido es alojar y enseñar contenidos culturales que no tienen cabida en el resto de televisiones. Un servicio público bien necesario y valorado, porque aunque es verdad y es un drama, que casi nadie ve la2, no deja de ser imprescindible contar con un espacio donde el arte, el saber, la literatura, el teatro, la música o cualquier cosa que no está tan abierta al negocio tengan su espacio. Aunque perduren aberraciones flagrantes como misas y programas taurinos. Y aunque los asaltos con publicidad de la casa corten sin misericordia los programas.

Esto no va de unos documentales de Naturaleza y el SaberyGanar, qué también, sino sobretodo en cómo han desaparecido programas culturales de la parrilla (toca buscarlos por la plataforma de rtve en la smarttv) y son sustituidos por avances de programas como los que describía hace un par de párrafos y de otros que abiertamente son una aberración y más propios de los depósitos de miserias humanas como puedan ser A3 y Tele5.

¿Dónde están Órbita Laika y el Condensador de Fluzo? ¿Y qué pasa con los programas de viajes y cocina como Las recetas de Julie, Viajar por Italia con Stanley Tucci o Las Recetas de Ambrosio? ¿Por qué ya no aparecen y hay que búscarlos ya que cada semana cambian los horarios clásicos como Pagina2 o Días de Cine? ¿La oferta de música en TV va a quedar en unos Cachitos y nada más?

De hecho la desaparición de contenidos y la falta de programación estable es lo que me lleva al cabreo con el otro canal que sigo como es Teledeporte. Al mismo tiempo que celebran y alardean de unos muy buenos números de audiciencia cuando se retransmiten campeonatos como los mundiales de Atletismo, de Natación o unos JJOO, como los últimos de Invierno, incluidos los paralímpicos, más destrozan el modelo de servicio público para echar, una y otra vez, resúmenes de los partidos de la liga de fútbol masculino. Incluso han replicado esa abominación de programas televisivos de gente random comentando un partido de fútbol. Una vez más, yo me siento a ver algo; no me pongo a ver a gente comentándome lo que no puedo ver. Por mucho twich y muy bien que nos caiga Ibai, eso ya existía y con el fútbol era la radio de carrusel de partidos del domingo la que daba ese servicio. Con lo cual, su interés para mi, y para muchos con los que he comentado la jugada, es cero.

Lo que si nos gustaría es tener una programación polideportiva estable. Un tablero con horas fijas cada semana para las competiciones nacionales de las que tienen derechos (porque no cuestan una pasta básicamente) y que sepas que vas a encontrar un viernes a las 8 de la tarde, o un sábado a las 4, o un domingo a las 18 horas, si es que quieres ver la tv a esas horas. Echar fuera de teledeporte las tertulias salvamizadas del fútbol tampoco estaría de más y potenciar formatos de programas fijos como el que recupera acontecimientos deportivos del Archivo de RTVE, de deportes como ciclismo, baloncesto, motor o el propio fútbol, con invitados, información y contenido. Y potenciar la información (cuánto echo de menos el MásDeporte de Canal+), o con investigación propia incluso cuando esta no sea tan agradable. O incluso programas de ejercicio destinados a las personas que están en su casa y quieren llevar una vida más saludable. Por supuesto, y en último término se trata de generar un derecho al deporte, en este caso, en el disfrute y seguimiento de disciplinas deportivas variadas, que alienten la participación, el conocimiento y su desarrollo.

Lo que está claro es que RTVE debe de mantener su función como servicio público, y facilitar contenidos, tanto de tipo cultural, como deportivo, que aunque no sean los más vistos, tienen interés y enriquecen nuestro acervo y nuestro día a día. Es mi opinión. Y teniendo en cuenta lo que puede pasar si los extremistas asaltan el poder -solo basta ver las protestas durante ya años en los que los trabajadores de las tvs autonómicas llevan inmersos frente a la provocación, la manipulación informativa y sinvergoncería a capazos-, se deberían aprovechar mayorías progresistas para afianzar los servicios públicos. Todos los servicios públicos.

 

martes, 3 de marzo de 2020

This Is Art: Pasión por el arte y la cultura



Ramon Gener es un cantante de ópera de tipo de voz barítono y a la vez es humanista, escritor y divulgador cultural. Natural de Barcelona en 2011 comenzó un camino para acercar y dar a conocer su arte, la ópera y la música clásica, al total de la población. Lo hizo a través de la Televisión pública catalana (TV3) con el programa en catalán Òpera en texans que se convirtió en un éxito por su forma de presentar la música culta al público generalista dentro de un medio como la televisión, tantas veces abrigo de lo zafio, cutre y miserable de la especie humana.
Pronto se hizo necesaria una versión en castellano para la2 que abrió su parrila a This is Opera. Allí, al igual que en su hermano catalán, Gener fue descubriendo a los televidentes la grandeza de la ópera. Sus temas, historia, fuentes y referencias, haciéndolo a través de la presentación de las más grandes Óperas de la historia de la humanidad. Así ligando obra con autor, contextos social, histórico y cultural a muchos neófitos en la materia nos hizo picar el gusanillo para acercarnos a los compositores y a un mundo ajeno a los estratos medios y bajos de la población, planteados desde el nivel económico y educativo.
No tardó mucho en aparecer un nuevo proyecto televisivo y divulgativo en este caso sobre el Arte y así nos llega This Is Art, cuya primera aparición vino de ese hito de la televisión moderna que es Movistar + aunque sea, lamentablemente, dentro de la televisión de pago.
Ahora ya está pudiendo verse a través de la2 y This Is Art es un evento dentro de la programación de máxima calidad. Imprescindible de ver y paladear. De compartir en las redes y en el boca a boca con familiares, amigos y conocidos.
Ramón Gener pone toda la pasión al uso de un guión que trata de acercar nuestro acervo cultural, como expresión artística de raíces greco-latinas, presentando obras, artistas, periodos y conceptos (tanto técnicos, como temáticos) usando un leiv motiv, una idea y su expresión a través de la historia del arte.
Es esa pasión en la transmisión del mensaje, en la trascendencia de lo explicado y detallado en pantalla el principal valor añadido del programa, más allá de la necesaria formación en arte que se ofrece a la audiencia con cada toma, con cada minuto de emisión. Pasión, que no es propiedad exclusiva de Gener, sino que es el denominador común del equipo que crea This Is Art. Tanto en los guiones como en la factura técnica del programa se aprecia ante todo una ilusión por hacer algo trascendente y que enganche, que sea comprensible sin caer en lo trillado, y divulgador sin tropezar con lo elitista.
La fotografía es otro gran protagonista, no podía ser de otra manera al tratar de acercar pinturas, esculturas, obras arquitectónicas y paisajes a través de la pequeña pantalla, destacando matices y colocando la obra y el mensaje, y por supuesto el autor, como centro de la divulgación cultural.
Los recorridos por museos e iglesias, calles y parques, plazas y zonas monumentales; espacios naturales y urbanos muestran en primer lugar la inmensa suerte de Ramon Gener y su equipo que han viajado hasta convertirse en clientes vip de las aerolíneas y ponernos los dientes largos por la tremenda suerte de disfrutar en tales localizaciones, la mayoría de las veces, solos, con obras y conjuntos arquitectónicos y paisajísticos, para su disfrute íntimo, sin interferencias. De esa intención se denota la creencia en el producto por parte de sus creadores. Pero también demuestra la importante labor de guión para divulgar, contando una historia -en la que Gener es el protagonista- acercándonos casi hasta poderlo tocar en nuestro salón, el Moisés de Miguel Ángel o la Capilla Sixtina en Roma.
De esta manera además del presentador, el tema, su equipo de guionistas y realización técnica, el artista y su obra, cobran especial importancia las localizaciones, minimizando las de estudio y llevando la ejecución del programa al mismo entorno en el que se enmarca el cuadro o la escultura que se explican y dan a conocer.
El viaje que hacemos desde nuestro sofá a los rincones de la cultura occidental, desde lo clásico hasta lo contemporáneo es otra de las grandes virtudes del formato que mantienen una vez más la trascendencia y vitalidad en la propuesta, gracias en buena parte a la disposición optimista y pedagógica de un presentador, Ramón Gener, se transforma a la par en guía turístico y profesor de arte (y de su historia), pero siempre armado con pasión y convencimiento en lo que hace. Acercándonos el arte, al público mayorista, del que todavía sigue siendo el más mayoritario de los medios de comunicación de la historia de la humanidad: la Televisión.
Es de agradecer un espacio así y que la televisión pública -aunque primeramente haya sido puesto en marcha por un canal de pago, eso si, distinto al resto de canales privados del país-, se encargue de su difusión y retransmisión. La2 es el canal cultural y de divulgación de la corporación RTVE y por encima de audiencias tiene la misión de presentar conocimiento y cultura como parte de su función social. Dentro de esta línea no está de más recordar que Ramon Gener y la productora Brutal Media, fueron los encargados por RTVE de crear una serie documental sobre el 200 Aniversario de la creación del Museo del Prado. El resultado, no puede tildarse de otra forma que no sea impecable, ya que nos da más y más ganas de visitar y re-visitar nuestra pinacoteca por excelencia.
This Is Art está ahora en la2, los domingos por la tarde (también en la web y en la aplicación de SmartTv), y aunque pueda parecer que tienes mejores cosas que hacer, no lo dudes a la hora de prestar atención a un programa que acerca el arte y la pasión por su comprensión y transmisión a todos nosotros. Un hito imprescindible en nuestro día a día.



sábado, 18 de enero de 2020

Recuperemos RTVE



Ya está en marcha el nuevo gobierno tras el primer Consejo de Ministras y Ministros del martes pasado. Confío en una legislatura completa, no exenta de trabas, ruidos y soflamas, y que a de afrontar una agenda de resolución de problemas inmensa. El país está roto y no por las banderas, ni por los nacionalistas periféricos. Han sido los patriotas de banderita los que han provocado la casi consideración de Estado fallido a España: Existe una quiebra social inquietante, con cada vez más personas entrando en el umbral de la pobreza. Incluso trabajando no consiguen salir de la indignidad. La corrupción sigue siendo inherente a la clase política nacional. La vivienda es prohibitiva hasta el disparate en Españistan. Y el centralismo de Madrid todo lo ahoga hasta que a la España vaciada no le queda más remedio que gritar.
Y estos son unos pocos temas que exigen la máxima concentración, ímpetu, coordinación y capacidades técnicas del nuevo gobierno, el primero de coalición desde la Segunda República. Pero hoy voy a centrarme en un problema concreto. Uno de esos que como la justicia o las fuerzas de seguridad es utilizado por el partido en el poder (particularmente por la derecha heredera de los usos y costumbres del franquismo). Y que además en la odiosa comparación con sus análogos europeos nos vuelve a colocar al sur de una genuina frontera europea en los Pirineos.
Hablo de RTVE, una empresa pública en la que muchos ciudadanos tenemos por referencia y que consideramos su valor ético y social -desde la rigurosidad e imparcialidad de sus informativos, su funcionamiento como servicio público acercando eventos culturales o deportivos al grueso de la ciudadanía, hasta la marca de calidad para los estándares televisivos patrios-, como garantía del progreso y la buena salud de nuestra sociedad y democracia.
Esto sería lo ideal. La realidad es, por desgracia, bien distinta.
Como en otros tantos temas el nuevo gobierno tiene atadas las manos a la hora de realizar cambios profundos en la institución. La derecha bloqueará de todas las formas posibles cualquier intento de dotar de herramientas directivas y de una propia gerencia responsable, técnica y auditable al ente público.
Que en España hubiera, como en el resto de Europa, una televisión pública con la calidad como seña y con unos informativos serios, rigurosos y en los que la verdad fuera la máxima ayudaría a construir una democracia real. Y esto es absolutamente incompatible con unas derechas herederas de la dictadura fascista que ven en las empresas públicas las herramientas en las que seguir siendo ricos y particularmente en RTVE la clave de bóveda para legitimar todo su discurso, uniéndolo así al resto del espectro catódico de empresas privadas que mantiene un único mensaje.
No les interesa ni que se acercase a la RTVE de los gobiernos de Zapatero. Sin ser ideal y pese a toda la bilis que echa la derecha sobre aquel período, podías sentarte a ver un telediario convencido de equidad, veracidad y ética. De hecho toda la población lo reconocía así. Cuando el PP llegó al poder en 2011, RTVE lideraba los telediarios, tanto en audiencia (24,5% octubre 2011), como en expectativa y se recibían premios internacionales por la labor periodística desempeñada en la casa. La cadena era la más vista del país. Y en la radio, RNE cosechaba sus mejores datos de audiencia en los últimos 10 años.
Un año después, se había perdido un 40% de audiencia (más de un 45% en el telediario de la noche que da al prime time) y a menos que quisieras recibir muestra del masaje frío-calor a las huestes de Rajoy huías como de la peste en cuanto oías la sintonía. El comisario político hacía de las suyas y la manipulación y el sectarismo eran señas de identidad que abonaron el descrédito a la televisión pública. Es decir, el perjuicio económico, social y ético era para todo el conjunto de la población. No lo olvidemos.
Entonces empezaron a aparecer los primeros informes de la insostenibilidad de la empresa pública. La excusa era perfecta: la eliminación de la publicidad privada en RTVE.
Con ello se tapaba el cambio en la gerencia del ente, promovido bajo la mayoría absolutísima de Rajoy que colocó a otro hombre del partido que tras casi desmontar Paradores Nacionales se proponía derruir RTVE. Además, quedaban de tapadillo los recortes de los que tampoco se libraba el ente público y mucho menos sus trabajadores.
La experiencia ya venía en la marca del PP. Las televisiones públicas de Valencia y Madrid se habían deteriorado, desmontado, hundido y vendida a los amiguetes. Y con la radio-televisión nacional buscaban (y buscarán en un futuro) hacer lo mismo.
La pérdida de valor de los bienes inmuebles de la corporación, así como los gastos en personal fueron la excusa perfecta para desmontar casi completamente los imprescindibles centros territoriales. Al tiempo las apuestas de la casa en materia de programas eran más que ineficaces, retrógradas, más propias de los años 90 que del pleno siglo XXI. Lo que unido a la continua tergiversación de la labor periodística en la casa, por no hablar directamente de la manipulación mediática y la indignidad para los periodistas y el periodismo, hacían que la audiencia diera la espalda a su televisión pública.
Hoy trata de recuperar la credibilidad, estabilidad y buen funcionamiento para asegurar su estabilidad y futuro económico y con ello el buen hacer en la labor social de entretener, informar y enseñar que tiene una radio-televisión pública. Y una parte importante para hacerlo es dotarla de una administración rigurosa, con los mecanismos de control y elección necesarios por parte del ejecutivo y del Parlamento, pero a la vez independiente del poder, sin miedo y decidida a ayudar a crecer nuestra democracia desde las televisiones, las radios e internet.
Para el nuevo gobierno este va a ser un tema escabroso (otro más) y con muy poco margen de maniobra. Pero es necesario que RTVE salga del tiempo de descuento y en funciones del que lleva desde hace casi 5 años. El proceso para elección de una nueva gerencia sigue abierto (y hoy ha tenido la triste noticia del fallecimiento de Alicia Gómez Montano, una de las personas mejor posicionadas y con mayor respaldo). Así podrá dar carpetazo definitivamente al uso partidista por parte de la derecha, depurando responsabilidades, poniendo negro sobre blanco lo sucedido y garantizando de forma legislativa y también desde el punto de vista societario y judicial la independencia y la propiedad efectiva de RTVE, que no es ni de este gobierno, ni del anterior. Ni de un partido, ni de otro. Es de todos y todas nosotros.
No podemos dejar de reconocer el valor que tiene una cadena como la2 en nuestras vidas. O teledeporte y clan para dos nichos tan concretos como puedan ser los aficionados al deporte y el público infantil.
Para mi la2 espacio del saber y del servicio público desde el momento de la moción de censura de 2018 volvió a construir una programación donde la cultura, su acceso y acercamiento al grueso de la población y el saber priman sobre cualquier otro interés. No va solo de documentales y SaberyGanar sino que espacios como la2Noticias, LaNocheTemática, DocumentosTV, Pagina2, DiasDeCine, AquiHayTrabajo, Cachitos, JaraySedal o ElEscarbajoVerde, suponen presentarme y también a toda la ciudadanía la realidad poliédrica de nuestro mundo, acercando la cultura hasta hacerla accesible y sobretodo parte importante de nuestras vidas.
Teledeporte es un tema aparte.
Hoy en el día del deporte hiper-profesionalizado al canal de deportes de RTVE le está costando mucho ganar su espacio en las preferencias de los televidentes. Sin poder acceder a las monstruosidades que se pagan por los derechos de emisión del fútbol, trata de mantener esa referencia con los resúmenes de los partidos de liga -por los que paga ya una buena pasta- y con debates salvamizados de fútbol que no aportan nada, salvo opinión. No está de más en este punto recordar la máxima del periodismo de informar y no tanto de opinar.
Teledeporte debe acercarse más a la labor de servicio público tratando de retransmitir de forma periódica (importante también hacerlo con una hora y día fijados) eventos deportivos, primero nacionales (jornadas de liga de los deportes de equipo, por supuesto también femenino, campeonatos de España), con programas propios y ganando el espacio informativo. Si de mi dependiera la gestión de Teledeporte, la primera medida sería recuperar el formato de aquel MásDeporte, del canal+ de principios de siglo y colocarlo como informativo polideportivo diario.
Desde luego este año para Teledeporte supone un momento critico en su historia. Con rumores cada vez más amenazantes para convertirlo en un canal de streaming, integrando el deporte en directo en la2 (a la que robarían parte de su tiempo dedicado a la propagación de la cultura) ahora va a tener que lidiar con los primeros JJOO que no va a poder retransmitir (salvo giro de última hora) y de los que aún con todo no debería ser ajeno.
En cualquier caso, valgan estas líneas, para celebrar una Radio Televisión Pública de calidad, veraz en la que información, cultura y deporte se conviertan en patrimonio de todas y todos, donde encontrarnos, donde crecer y reconocerse. Por una RTVE sostenible, autónoma, independiente y útil.


miércoles, 3 de octubre de 2018

Música en Televisión


Franz Ferdinand en "La hora musa" de La2, octubre 2018

Pasados más de 100 días del Gobierno del PSOE de Pedro Sánchez y de los 84 diputados, y con casi ninguna novedad con los temas prioritarios para dar dignidad a la democracia Españistaní (en próxima entrada daré cuenta de ello) se ha estrenado la Nueva Temporada de La2.
Y es que el casi único cambio hecho por el nuevo Gobierno ha estado en la limpieza y purga de los elementos fascistas que gangrenaron y parasitaron el ente público los últimos 7 años y de los que hacía falta desprenderse, hacer públicas sus tropelías, corrupciones y manipulaciones, y hacer acto de contrición legislativo y también depurativo, para que no se vuelvan a repetir en un casposo futuro. Evidentemente, se vocifera por la derecha el interés del PSOE en controlar la televisión pública, pero conviene no olvidar que bajo la batuta de Zapatero RTVE alcanzó los más altos estándares en transparencia y pluralidad en las informaciones y calidad en los contenidos, con premios y nominaciones a nivel internacional.
Por eso no puedo dejar de pasar la oportunidad de volver a escribir y volver a publicar en esta humilde y pendiente de redención morada, con el festivo hecho de que desde el lunes 1 de octubre La2 haya estrenado una nueva programación en su franja de prime time (desde las 20:30 hasta las 0:30) en la que el principal protagonista es la música.
De lunes a viernes a las 20:30 antes del Td2 en La1, tenemos “La2Noticias”, el espacio informativo riguroso, desenfadado y fresco que durante tantos años nos ha llevado a la cama contándonos las historias más ocultas, y muchas veces trágicas, de la actualidad internacional, casi siempre bien incómodas para el sistema imperante.
Después, sobre las 21:00 aparecen los programas de contenido cultural que acercan la literatura, el cine, el teatro, el arte y la contra-cultura a los espectadores. Pagina2, Atención Obras, Días de cine… espacios todos ellos necesarios, que esperamos adquieran la importancia y redundancia imprescindible para la buena calidad de la propuesta de una televisión pública en su perfil más cultural.
El cine, sigue siendo una seña de identidad de la propuesta, pero ya no, afortunadamente, con las películas de cine español, propiedad de Enrique Cerezo y que bien para sus intereses ha venido cobrando los últimos años. Ahora habrá hueco para el cine independiente internacional, el cine europeo y se recuperan los clásicos.
Pero la gran novedad y la gran apuesta es recuperar en la Televisión Pública la música en directo como arma para atraer a la audiencia. Serán los martes donde a una cautivadora dosis de “Cachitos de hierro y cromo” -el programa presentado con brillantez por Virginia Díaz que rastrea por el archivo de RTVE para traernos actuaciones y contenidos musicales de épocas pasadas más felices- y el nuevo programa “La hora musa”, donde siguiendo lo visto anoche, se ofrecerán apuestas en directo de grupos internacionales y nacionales y de diversos estilos, con entrevistas, y espacios de reportajes temáticos. Una grandísima y necesaria noticia.
Bajo este formato los programas musicales hoy en día tienen la dificultad de que nos hemos vuelto muy haters en cuestión de gustos, y si no nos ponen lo que nos va, nos quejaremos y llegaremos al boicot. Sin embargo, bienvenidas sean estas iniciativas, que aunque no complazcan a todos, al menos documenten una parte de la música actual trayéndonos a nuestros ojos y oídos artistas actuales muy interesantes. Así como ayudan a recuperar la espectacular música de finales del siglo XX (emocionante ver el TecnoPop ayer, así como las referencias a las portadas del Ziggy Startdust de Bowie o el Animals de Pink Floyd).
Si no es así, dentro de 30 ó 40 años en el Cachitos que corresponda verán un impass, no se si definitivo, de 20 años en los que no hubo más música en televisión que la que salía de Operación Truño y sus sucedáneos.
Cautiva y desarmada hace ya 18 años que la música en TVE claudicó ante el “fenómeno OT”, convirtiendo toda actuación emitida en el ente público en un refrito con los mismos y sempiternos protagonistas o sus nuevos clones, donde lo más valioso no era su calidad, sino su capacidad para vendernos sus vidas privadas y “éxitos” comerciales creados bajo el mismo patrón.
La música independiente, el rock, el punk, incluso el más atado comercialmente hip-hop (que también tendrá su espacio en la nueva La2 los miércoles en un espacio de cultura urbana) quedaban arrastrados a la madrugada en el escenario de “Los Conciertos de Radio3”.
Toda aquella riqueza y amplitud de miras musical y cultural vuelve al prime time para enriquecernos con algo más de libertad y variedad. Espero con gran ansía que se confirme y reafirme este compromiso, trayendo la mayor variedad musical posible (y si, como heavy, a lo mejor peco de incauto) y que se convierta en un hito para mejorar de una vez por todas la televisión de éste país.




Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

Ahora que ya está aquí el veranito con su calor plomizo, pegajoso y hasta criminal, se llenan las terracitas para tomar unas...