La imagen de la derrota. Visto en Ser Salamanca deportivos.
La Copa de la Reina de baloncesto 2025 ha sido un gran éxito. La ciudad de Zaragoza ha acogido una edición que será recordada por el gran nivel visto en la pista, y por lo que parece también, una gran sintonía y hermandad entre las ocho aficiones de los clubes participantes. Una comunión que debe de ser la norma en este tipo de eventos, y desde luego, compone un ejemplo magnífico para un mundo desquiciado que se va a la mierda a velocidad inusitada. El deporte profesional, dominado ya hasta el absurdo por el fútbol (eminentemente masculino) y otras disciplinas, en particular los deportes de motor, bien podían tomar nota y hacerlo a través de la transmisión ejercida por un periodismo deportivo profesional, ético y proactivo. Por desgracia, el gran ejemplo de este fin de semana quedará en lo anecdótico para ellos. Hagámoslo perenne todos los aficionados al baloncesto femenino en España.
Sobre el parquet también se ha producido un hecho histórico y en su primera participación, el Hozono Global Jairis, de la ciudad de Alcantarilla en la región de Murcia, se ha proclamado justo campeón, venciendo sucesivamente a tres de los cuatro grandes del baloncesto femenino español: Valencia Basket en cuartos. Girona en semifinales. Y ayer, en la final, a Perfumerías Avenida de Salamanca.
Además, lo han hecho con un baloncesto moderno y atractivo. Con una puesta en práctica cohesionada y con los roles muy bien repartidos. Con todas sus jugadoras bien dirigidas desde el banquillo y aportando en las distintas facetas. Y lideradas por dos jugadoras llamadas a cosas importantes: Aina Ayuso, MVP de la fase final y una jornalera de esto que va a dar ya el gran salto; y Lou López-Senechal, jugadora de talento descomunal y posibilidades casi infinitas, seleccionada para cuotas muy importantes. Espero que puedan mantener la estructura y unirse a la élite ya establecida para hacer de la liga femenina una mejor competición. Me recuerdan al Avenida de 2004-05. Enhorabuena y disfrutad.
Si me lanzo a escribir, y fundamentalmente por costumbre, a ordenar mis ideas es por cómo, y desde la distancia, estoy viviendo estos años de mi Perfumerías Avenida de Salamanca.
No están siendo años fáciles para la estructura dominadora del baloncesto femenino en España en este siglo XXI. Factores internos y externos explican unas dificultades mayores a la hora de conseguir títulos y de seguir agrandando una leyenda que ya es parte de la Historia del Deporte en nuestro país, tanto del baloncesto, como de la práctica femenina. Firmar 20 finales consecutivas de liga es un hito estratosférico que nunca se ha repetido y que se antoja muy complicado de repetir, a menos que alguna de las secciones de los transatlánticos del fútbol se caigan por el deporte femenino con mucho dinero mediante. En fútbol parece que el Barsa va en camino.
Entre los factores o causas externas que explican estos años de desazón con el club está la clara mejora del nivel medio de la liga, con proyectos propios del baloncesto femenino como el de Jairis, o los equipos vascos y gallegos. Pero también debido a la entrada con mucha fuerza de estructuras que vienen del baloncesto masculino. Valencia Basket y Zaragoza son la punta de lanza, a la que siguen los clásicos Estudiantes y Joventut, y donde no ha de tardar el desembarco de otros como Unicaja Málaga, Gran Canaria o quién sabe incluso el Real Madrid (no será la primera vez que se hable de un posible interés en la compra de la estructura de Avenida por estos últimos).
Ya no hay uno o dos presupuestos, Avenida y Girona, que puedan mediatizar toda la competición y que esta acabe en un mano a mano entre ambos por los títulos. De hecho parece evidente que Valencia y Zaragoza ya han reventado el mercado sobrepasando por la derecha a los dos primeros. Y aparecen estructuras que pueden igualar aún más la competición. Buenas noticias en cualquier caso.
Este contexto además, tiene que lidiar con un nuevo ecosistema en el baloncesto femenino internacional, con la ampliación tanto en número de equipos como en duración del campeonato de la WNBA. Los salarios para las jugadoras han subido mucho, así como las obligaciones de contrato en exclusividad con las franquicias americanas, por lo que el mercado europeo se vuelve incierto al quedar fuera las grandes jugadoras estadounidenses, que por lo general, daban el salto de calidad a los clubes europeos.
Por lo tanto, la planificación de los equipos es más complicada, por una mayor competencia a la hora de contratar jugadoras, y porque han desaparecido las estrellas, las 7 u 8 jugadoras por franquicia que en Europa daban un nivel top. En esta situación, los equipos se están reinventando. Muchos de Euroliga invierten en jugadoras europeas contrastadas o no tanto, por lo que el costo de las internacionales ha subido mucho. El resto trata de investigar más el mercado, con un ojo puesto en las ligas universitarias y el otro en las ligas menores de Europa y en las de Asia o Australia.
Y Perfumerías Avenida qué ha hecho en este contexto. Pues es una decisión, al menos para mi coherente, ha tratado de respirar, dar un paso corto y esperar a que se normalice la situación. Probablemente, vivamos un nuevo capítulo con una re-configuración de las competiciones europeas para adaptarse al ritmo de la WNBA, y las jugadoras élite americanas vuelvan a jugar en Europa. Quizás lo hagan cuando los equipos rusos vuelvan a las competiciones internacionales.
Como digo esto no parece una mala estrategia pero después de que jugadorazas como Lloyd, Hayes, las Samuelson o Copper, hayan pasado por Würzburg, el ver al equipo actual puede invadir la desilusión y el hastío. Pero hasta aquí están las causas externas. Las causas con las que puedes luchar y sobrellevar, pero que son comunes al resto de equipos. Por lo tanto, aquí no hay excusas, sino simplemente descripción de la situación. Son las causas internas las que han derivado en la situación que estamos viviendo.
Si escribo es para ordenarlas, como siempre es en primer lugar para consumo interno y referencia de mi propia hemeroteca. No es la primera vez que lo hago.
Hace tres años después de un doblete nacional y una nueva Final Four de la Euroliga, Perfumerías Avenida afrontaba una nueva temporada siguiendo esta política con un equipo quizás más modesto, sin grandes nombres de jugadoras WNBA, pero con una base sólida de jugadoras nacionales y valores europeos. Al frente, el vehemente Roberto Iñíguez, entrenador muy controvertido.
Abrimos un capítulo porque con este señor es preciso hacerlo. Sin ninguna duda su llegada en 2019 supuso una vuelta a ver un gran baloncesto, ofensivo y coral en Salamanca, eso si, no olvidemos, con una plantilla con tres y hasta cuatro jugadoras top WNBA. Al mismo tiempo, se hacía en dueño absoluto del éxito del equipo, llegando a dos final four de Euroliga consecutivas, y ganando ligas y copas nacionales. Exigía, y ojo, que creo que es normal y de recibo, que el club diera un salto adelante, ganará profesionalidad (no puede ser que en 2025 las jugadoras se sigan lavando la ropa de juego en su casa), así como llevar una estructura interna con personas duplicando funciones. Especialización y mayores recursos que pasaban también, por una mejora de las infraestructuras del club. Desde un despacho para los entrenadores (cosa normal), hasta una mejora que necesita como el comer el ya vetusto Würzburg. Hasta aquí poco que discutir.
El problema viene en que sus métodos, y sobretodo, sus formas dejan víctimas. Por un lado, la imagen del club, donde hemos pasado de caer, relativamente bien a que nos pintasen la cara, como en los medios valencianos he llegado yo a ver y leer (ojo, que no tengo ninguna duda de que Iñiguez acabará en Valencia Basket y habrá qué ver que dicen ciertas cabeceras) y en hilos de redes sociales y foros en los que he participado con aficionados de otros equipos. También, y después de tener la oportunidad de hablar con algunas jugadoras y en confianza, dentro del vestuario donde se marchó dejando un ambiente cargadísimo y muy tóxico. Y por último, reventando por dentro el club donde el presidente Jorge Recio tomaba partido por él, defenestrando hasta marcharse el director deportivo Carlos Méndez, con el que podemos discutir muchas cosas (algunas que sabemos y otras que intuimos) pero que ha hecho un gran trabajo todos estos años construyendo y reconstruyendo equipos.
Y es que la temporada 2022-23 era muy convulsa, con un equipo más limitado que ya sumaba más derrotas, sobrevino la marcha de Iñiguez (en teoría para descansar, pero apenas dos semanas después se sentaba en el proyecto millonario del Izmir turco) no ha traído la paz necesaria. De hecho, los siguientes entrenadores no han podido completar la reconstrucción de un equipo, que sigue compitiendo al más alto nivel, pero lejos de un juego medianamente decente y digno a la historia del club y al nivel de la afición.
Pepe Vázquez cogía las riendas de una plantilla que se reconstruía para con un sobre-esfuerzo que al final se pagó, meter al equipo en los playoffs de euroliga y llegar a las dos finales nacionales. El equipo naufragó en todos ellos. Año uno con cero títulos.
En el segundo de estos años, el entrenador gallego no acabó de construir un juego sólido y fue cesado tras varias derrotas. El testigo lo cogió a media temporada, Nacho Martínez, un hombre con gran experiencia, no como primer entrenador, pero cuya labor ayudó a encontrar un mejor juego, pero con severos altibajos y el equipo volvió a quedarse a medias según se apagaban las fuerzas.
Para esta tercera temporada se buscó en Anna Montañana, en su quinta vuelta al club, ahora como entrenadora a la persona que fuera capaz de construir un equipo sólido, que juegue bien y aporte frescura y alegría al público de Würzbug. Desgraciadamente está fracasando.
Desde el primer partido, ver a Perfumerías Avenida es un dolor. Un equipo que no aparece trabajado, con profundos bloqueos en ataque, su anotación vive de la calidad individual de las jugadoras que buscan su tiro en un una contra una, tras haber desperdiciado la mayor parte de la posesión sin generar una mínima ventaja. Comparar por ejemplo dónde y cómo reciben las pivots rivales, y dónde y cómo lo hacen Fasoula o Koné. Es un ejemplo.
En defensa, hay algo más de trabajo (parece). Pero se siguen recibiendo puntos en las mismas situaciones (triples en las esquinas, puntos tras rebote, o bajo canasta tras triangulación porque no llegan las ayudas) y el cierre del rebote defensivo es un drama.
En el partido de ayer se volvieron a ver muchas de las taras y problemas, algunos endémicos, que el equipo tiene. Y también algunas de sus más trascendentales señas de identidad. La principal de todas, la capacidad de competir hasta el último segundo, de no entregar la cuchara y lanzar la toalla, incluso cuando te arrasan y sacan de la pista a base de acierto y de baloncesto. La decisión de jugar con cuatro pequeñas fue el impulso táctico que si le reconozco a la entrenadora. Pero después, el rebote defensivo se hizo imposible cerrarlo. Lo bueno, que ayer y como casi siempre, Avenida se sobrepuso, y buscó la heroica en una remontada imposible más por coraje y espíritu que por argumentos baloncestísticos. Le añadió entrega para dotar de incertidumbre al final y regalar a las vencedoras una loa competitiva del más excelso nivel. En conjunto, ambos equipos dejaron un gran partido, con las cosas típicas de las finales (nervios, desacierto, imprecisiones, competitividad, talento y clase) y un justo y dignísimo campeón.
Llegados a este punto hay que entrar en la configuración de la plantilla y en la política comunicativa del club.
En el primer aspecto, podemos hablar de otro fracaso. El presidente y dueño del club pone el dinero y bien que se lo agradecemos, pero si algo tenía bueno este club, era una dirección técnica que acertaba más que fallaba. Una separación de personas y funciones que permitía afinar más en cada parcela y área de responsabilidad. Ahora estamos al contrario. Me parece un error.
El único fichaje remarcable estos años es el de Iyana Martín. Tiene todo el futuro por delante, es una jugadora especial, tocada por los ángeles del baloncesto y encima destila espíritu y ADN Avenida por los cuatro costados. Sin duda, la mejor noticia del club en estos tres años.
Para acompañarla al base estarían Silvia Domínguez (al final hablaré de las veteranas) y Cornelius. La holandesa ha durado dos meses en el club, y demasiado me parece. Una base solvente, que conoce la liga, buena defensora de bases rivales, buen tiro y buena lectura de juego, parecía lógico tener una jugadora así, si tus otras dos bases tienen una 18 años y la otra 40. Pues bien, no ha jugado casi nada, y cuando lo ha hecho, lógicamente estaba fuera de foco, con lo cual pidió salir.
Las dos fichajes que deberían dar puntos eran Guirantes y Harrigan. La primera, la alero puertorriqueña, me parecía un fichaje de extremo riesgo porque necesita mucho balón para producir. La “4” bahameña ha sido una lástima pero no acabó de entrar, y ambas, también marcharon del club durante el mes de diciembre.
Por recambios han llegado primero Jespersen, que junto a Jankovic (el único fichaje del verano que permanece pero apenas utilizada), ha estado funcionando en el “3”. Y hace apenas un mes llegaron Lekovic y Cahoun, que no han jugado en toda la Copa. Desde luego tener 12 profesionales, con jugadoras internacionales y fichas extranjeras para que no sumen es una gestión nefasta, tanto desde el punto de vista del banquillo como de los despachos.
Completan la plantilla Fasoula y Koné como pivots. Ambas con calidad desbordante y con futuro. La griega, también puro espíritu Avenida, recobrando su nivel previo a la grave lesión de la temporada pasada. La maliense haciendo estadísticas con facilidad pasmosa pero muy acelerada, en mi opinión, habiendo perdido lectura y calma tras un verano trabajando en la WNBA. Están también la alero belga Delaert, lastrada por una lesión y la escolta americana Arica Carter, muy desafortunada cara al aro en la final de ayer, ya víctima también de un excesivo cansancio por llevar ya 5 meses acaparando tiros decisivos para ganar cualquier partido.
Y las nacionales. Silvia Domínguez, Laura Gil y Andrea Vilaró. Patrimonio de este club. Y de Salamanca. Las vamos a echar de menos cuando acaben su periplo profesional. Como a Leo Rodríguez. Si el equipo volvió ayer en el último cuarto fue por su garra, por sus ganas y por su inteligencia y talento. Lo pusieron todo arrastrando al resto de las compañeras, y haciéndose una con una afición que creía posible la remontada. Poniendo sobre la pista el peso de una camiseta ya histórica del deporte español. Pero pese a ello, hubo justicia y Jairis pudo cerrar el partido y hacerse con el título, más que merecido.
Desde luego, no puede verse jugar una nueva final como un fracaso absoluto. En el deporte solo gana uno, y si se da todo lo que se tiene y se pone todo el empeño, pues solo quedar felicitar al rival y apretar los dientes por mejorar. Pero tampoco se puede desdeñar la realidad de un equipo que está compitiendo notoriamente peor de lo que los recursos y recuerdos nos permitían aventurar. Por lo tanto, es justo y respetable que haya aficionados, socios o no (yo ya no lo soy porque ya no resido en Salamanca) que exijamos un mejor juego (los resultados y títulos vendrán después) así como una comunicación del club mejor y más profesional.
Lo que está pasando estas temporadas ha llevado a que el presidente se erigiera también en portavoz, e incluso se sentase con aficionados para debatir sobre el equipo. Esto es muy beneficioso, y ojala hubiera podido hacerlo porque yo si exijo una mejor comunicación con la afición, que se nos expliqué lo qué pasa (siempre que no complique operaciones o afecte a terceros) como adultos que llevamos ya dos décadas siguiendo el baloncesto femenino. Pero es necesario hacerlo escuchando y respetando, sin aspavientos como mínimo exigible a ambos lados.
También se hace necesario explicar el proceso de apoyo al baloncesto masculino en Salamanca por parte de Perfumerías Avenida. Qué recursos se movilizan, con qué objetivos y cómo va a afectar al femenino, emblema del deporte en Salamanca y en Castilla y León. Aunque sus políticos no lo quieran ver.
Somos muchas las personas que seguimos a Perfumerías Avenida. Que ha supuesto cosas importantes para nosotros. Identificación, pertenencia, recuerdos, orgullo, etc. Y que no sabemos y tememos que ante esta deriva se acabe cerrando y perdamos el club y el equipo. No es la primera vez que temo por la situación de mi equipo.
Por ello es legítimo cualquier llamamiento para aclarar la situación y garantizar el apoyo de la afición. Este será incondicional para el equipo, y debe de ser vigilante y garantista con quiénes somos. Y por supuesto, esta afición también debemos madurar y cambiar. Ser más pacientes, respetuosos con rivales y árbitros y dejar atrás el paternalismo. Es necesario ya tratar a las jugadoras como lo que son: profesionales. Y por supuesto, hago un especial llamamiento a todas las basuras humanas que se dedican en redes sociales y bajo el anonimato de internet a insultar a jugadoras profesionales, personas afincadas y naturalizadas en Salamanca, y que han acostumbrado a defender, con sus palabras y sus actos, nuestra tierra más que los politicuchos que tenemos al mando. Por cierto, no está de más denunciar el nulo apoyo de los políticos del PP, en la Junta y en el ay-untamiento al club en esta época. La nefasta política y catadura de semejantes mastuerzos se completa con la imagen de Avenida solos ayer, sin apoyo institucional, que más necesario sería entre bambalinas para poder apoyar al club, tanto profesional como al proyecto educativo de cantera. Por desgracia, la nuestra y casi ya eterna, ya sabemos de que son capaces estos mangantes y corruptos.
Para mi es un orgullo que Silvia Domínguez, Andrea Vilaró y Laura Gil defiendan a Perfumerías Avenida y también a la ciudad de Salamanca. Son parte nuestra para siempre. Como también creo que podemos aspirar con Fasoula y sobretodo, con Iyana Martín. Es lo que nos hace especiales. Jugadoras comprometidas y una afición volcada, exigente y con saber, conocedora de baloncesto femenino. Por favor, no estropeemos entre todos, esto tan bonito y tan necesario en Salamanca.
El próximo sábado en Würzburg vuelven a verse Perfumerías Avenida de Salamanca y Hozono Global Jairis. Espero un gran partido. Y sobretodo, una ovación gigantesca para los dos equipos por parte de mi afición. Si puedo escaparme, muy difícil por la distancia, lo haré, y sino, desde casa, yo me pondré de pie y aplaudiré.
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