Esta
última semana ha sido la de la vigésima edición del Leyendas
del Rock en Villena, y allí hemos asistido cada tarde, de
miércoles a sábado, para disfrutar de la música en directo
y del mejor cartel de un festival de Heavy Metal en España este
año sin discusión. Aquí dejo mis impresiones de las
actuaciones que pudimos disfrutar compaginándolo con la rutina de
trabajos, un calor especialmente peligroso y el residir a 40 minutos
en coche y por autovía de los escenarios.
Miércoles
5 de agosto
Orbit
Culture
Tenía
yo ganas de empezar el festival con esta banda de la tercera ola
del death metal melódico (me acabo de inventar la categoría) y
la verdad, la sensación fue agridulce. Los vi bien. Con pegada e
intensidad, con mucha pericia técnica y buena vocación al directo,
pero el sonido no acompañó. De hecho, me hizo temblar si esa
muestra se iba a convertir en la tónica general del festival. Por
fortuna no fue así. El caso es que iba en alerta por el gran nivel
de los discos de estos suecos donde exponen un Melodic Death Metal
de mucha calidad, pero el sonido en directo deslució su propuesta.
Su música me sonaba apelotonada con las guitarras muy por encima del
resto del sonido apagando el doble bombo y la voz. Aún así las muy
coreables “Hydra” y “Vultures of North”
cerraron un concierto que habría sido memorable si el sonido hubiera
acompañado.
Black
Label Society
* Las fotos son con mi móvil, y la verdad, estaba más pendiente de disfrutar que de hacer un reportaje. Lo siento
Sin
duda una vez salido el cartel la inclusión de BLS fue por mi
muy celebrada. Y es que iba a suponer ver en vivo a Zakk Wylde y a
toda su sureña banda que además, y tal y cómo demostraron en Villena, están en plena forma. La colosal efigie de Zakk Wylde
dominaba no sólo el escenario, sino todo el festival, y seguramente
más allá, media provincia. Cómo se echó a sus inmensas espaldas
el show ya desde antes de empezar la actuación, haciéndose
fotos y selfies desde el escenario. Con la música ya entrando
(algunos grabados son imperdonables) Wylde lideró domesticando las
cuerdas y rompiendo con su voz cada una de las canciones. Toda la
banda sonó tremenda, tanto de pegada como de calidad, y tiraron de
profesionalidad incluso cuando el sonido se apagó (imperdonable
fallo organizativo). En la segunda mitad del concierto apechugaron
con nostalgia y homenajes a Ozzy culminando con un impecable y
coreadísimo “No more tears”, que dio paso a las últimas
canciones con una gran “Stillborn” celebrada por un
público entregado. Tremendo concierto se gastaron los sureños
demostrando que verles y paladear la presencia de Zakk Wylde es un
placer imperecedero del Heavy Metal.
Savatage
No
voy a engañar a nadie, y fundamentalmente a mi mismo, si digo que no
soy un “escuchante” habitual de Savatage. Los conozco, por
supuesto, y reconozco varios de sus himnos y de vez en cuando han
caído en el coche o en algún rato en casa. Pero no componen la
banda sonora habitual, quizás porque no ha sido la banda más
prolija a la hora de ver en concierto. Por eso cuando apareció en el
cartel del Leyendas el poder disfrutarlos por primera vez, y
quién sabe si por última, convirtió el evento en ineludible. Y la
respuesta fue de matrícula de honor.
De
hecho, todo el concierto de Savatage fue una de las experiencias más plenas en
cuanto a la música en directo que he vivido nunca. El talento de
una banda veterana, de una capacidad creativa e interpretativa
superlativa y su desempeño sobre el escenario dejaron para la
posteridad de nuestra memoria una calidad sublime, un sonido limpio,
pulcro sin mácula que hacía que a cada canción, cada acorde y cada
nota subiera la intensidad.
Su
setlist estuvo plagado de canciones de la primera época con
un Zak Stevens soberbio, entregadísimo a su voz y en interactuar con
un público que transformaba la expectación previa por una absoluta
devoción. El ritmo sonoro lo marcaba el genial guitarrista y
fundador Chris Cafferly que hacía de cada solo una obra de arte.
Mientras el resto de músicos se conjugaba para desarrollar un
concierto pleno que sonaba impecable.
Temas
como “Jesus Save”, “Strange Wings” o “Ligths
out” marcaron un estándar de calidad que sería el mínimo
exigible durante toda la velada. A partir de ahí más clásicos y
más nostalgia apelando al recuerdo a las leyendas de los hermanos
Oliva, fundadores y perpetradores de este verdadero totem de
la calidad de la música.
Interactuando
con un video de Jon Oliva al piano la banda interpretó una
preciosa “Believe” que fue el adelanto para que entrarán
los grandes temas de la primera época de estos pioneros del
progresivo. “Gutter Ballet” quizás su tema más
reconocible y que además tiene su propia liturgia interpretativa,
nos puso los pelos de punta, la carne de gallina y a las lágrimas
desbordándose ante la calidad con la que la música se deslizó por
todo el recinto del Leyendas.
Para
terminar los primeros y reconocibles acordes de la magnífica "Hall
of the Mountain King" enarbolaron a todo el público que la
celebramos y coreamos, sintiendo como toda la música se engarzaba en
torno a la voz de un Stevens pletórico. Era el cierre soñado a un
concierto majestuoso, de una de las verdaderas leyendas del Heavy
Metal, y que van a guardarse en nuestra memoria para siempre.
¡Impresionantes
Savatage!
Por
desgracia, acabado el tremendo directo de los norteamericanos nos
recogimos porque quedaba mucho festival por delante y había que
trabajar al día siguiente. Lamentablemente renunciamos al concierto
de Sepultura dentro de su gira de despedida y que había reunido a una colosal marea de brasileños ese primer día, y como nos contaron
al día siguiente, fue un espectáculo colosal y emocionante. Y tampoco nos quedamos a ver a la banda joven Slaughter to Prevail que según también nos dijeron otros asistentes al día siguiente descargaron su heavy directo y sin control como si una apisonadora fuera llevada por un animal salvaje.
Jueves
6 de agosto
Dark
Tranquillity
Mi
banda favorita no iba a desentonar en el festival. Eso estaba
garantizado si el anfitrión del concierto es Mikael Stanne.
Los de Gotemburgo sonaron pletóricos, ya con una banda
consolidada tras unos últimos años con varios cambios en la mítica
formación. De hecho ya la entrada sonó tocada, lo que es muy
de agradecer, y aparecieron con un bajo, el de Christian Jansson que
se ha incorporado definitivamente tras participar en The Halo Effect.
Como
digo toda la banda sonó tremenda, muy conjuntada y con un Stanne
tremendo a la voz, súper activo, muy sonriente y agradecido como
siempre, ante la respuesta de un público que somos absolutos y locos
entusiastas de su música. Una vez más, Dark Tranquillity
aportando su absoluta pasión y calidad.
El
concierto se abrió con un “The Wonders at your feet” que
sonó redonda tras un par de pequeños ajustes al micro y las
guitarras. Fue el preámbulo perfecto porque nos puso en alerta con
lo que iba a venir. Esto no era más que un repaso a su carrera desde
los temas de sus últimos discos como “Atoma” o un
“Endtime Signals” que ya suena como los clásicos hasta
temas de la primera formación como “Cathode Ray Sunshine”
o “The New Build" canción que me encanta y terminó de
emocionarme.
Los
últimos cuatro cortes del concierto siguieron una misma línea de
mezclar nostalgia con las últimas propuestas. Así golpearon primero
con “Punish my Heaven” que fue celebradísima y el propio
Stanne agradeció sobremanera la entrega del público. Después la
más nueva “Phatom Days” para acabar con dos de sus
clásicos imprescindibles “Lost to Apathy” y “Misery’s
Crown”.
En
general, una muestra más de lo bien que funciona una buena banda, de
calidad y profesional en concierto. Liderados por el siempre
entregado Mikael Stanne. Si durante períodos de
re-estructuración ya suenan fenomenal y son señas de calidad,
cuando ya están consolidados y engrasados Dark Tranquillity
son una banda a disfrutar si o si.
Godsmack
Los
americanos del ñu metal era una de las propuestas más
atrevidas del festival. Llamaban la atención porque era su primera
visita a España, y mi bagaje con ellos, se reducía a un puñado de
temas que me llegaron en forma de cd de promoción de la HeavyRock
allá por los 2001 o 2002. No recuerdo bien.
Y
la verdad es que sorprendieron y para muy bien. Primero porque su
frontman Sully Erna estuvo radiante, muy dicharachero con el
público, agradecido con la organización y con muchas ganas de
convertirse en una banda a tener en cuenta. Y después porque todo su
despliegue sonó redondo a plena calidad. Toda la interpretación fue
limpia y fue metiendo en ella a un público que primero estábamos
expectantes y después entregados a su música.
De
hecho las canciones que conozco como “Awake”, verdadero
himno generacional, o “Straight out of line” me hicieron
sentir joven de nuevo, sentimiento que volvió con más fuerza para
el cierre del concierto con “Voodoo”, “Whatever”
y “I stand alone”. Entre medías un colosal doble solo
de batería protagonizado por el propio Erna y el nuevo de la
batería, ni más ni menos que el genial Mike Magnini, ex Dream
Theater, reclutado hace apenas unos meses. Y menudo duelo a las
baquetas entre ambos, abriéndose a composiciones, a versiones de
clásicos de ACDC, Aerosmith o Metallica y a improvisaciones que nos
volaron la cabeza a todos los presentes.
En
general, objetivo cumplido por Godsmack: rejuvenecernos y hacernos
estar pendientes más de su propuesta.
Arch
Enemy
Si
el concierto de Arch Enemy ya era una buena excusa para acercarse a
Villena, la salida de su frontwoman la canadiense Alissa
White-Gluz a finales del año pasado, y su sustitución por una
“desconocida” Lauren Hart, dio más interés al cabeza de cartel
del jueves.
El
resultado: inmejorable vuelta a los orígenes. Y es que se
confirma que con el cambio y la cantante escogida las huestes de
Michael Amott apuestan por un reverdecer el antiguo estilo de la
banda cuando la voz la ponía con un esfuerzo insano Angela Gossow. Y
bien que lo celebramos los acérrimos de la banda. No porque las
propuestas en disco o concierto de la banda con White-Gluz hayan sido
de peor calidad. No, simplemente eran distintos, y ahora, con el
cambio y el bagaje de todos estos se avecina una producción nueva y
de tremenda calidad para Arch Enemy. Así que estamos de
celebración.
Todo
el concierto también fue un repaso a la carrera del grupo y a sus
diferentes etapas. Y en todas ellas salió indemne una Lauren Hart
que desde la primera canción, la exigente "Yesterday Is Dead
and Gone" disipó cualquier posible duda a base intensidad y
alaridos viscerales. No hubo descanso y entraron la canción de
Alissa, “The World is Yours”, y el clásico “Ravenous”.
Después presentación al público y agradecimiento de Lauren,
mientras suenan los primeros acordes para “War Eternal”.
Luego entran “Blood Dinasty” y especialmente una colosal
mi favorita “My Apocalypse” que sonó tremenda con la
propuesta de la nueva cantante.
De
hecho todo el concierto me ha acabado dando la sensación,
reflexionando para escribir y con varios días de por medio, que
todos los músicos, incluido Amott, dejaron su espacio para que
Lauren Hart fuera la verdadera protagonista de la
noche. Esto no quiere decir que la pericia en la base rítmica de
Erlandsson (tremendo batería) o d’Angelo al bajo, o el
acompañamiento de Joey Concepcion, perdieran calidad. Todo lo
contrario. Toda la propuesta era para ver que el Arch Enemy
primigenio está de vuelta, con su bagaje ampliado y grandioso
tras el paso de Alissa, pero con una cantante que vuelve a girar su
música a una versión más desenfadada y visceral.
La
parte final del concierto refrendó esta sensación con unas
impecables “Under Black Flags We March”, “The Eagle
flies Alone”, “Bury me an Angel”, “No gods, no
masters” y “We Will Rise” que encendió al público,
para tras un descanso volver a unos bises con la instrumental “Snow
bound” que se coronó con un celebradísimo solo de Michael
Amott, y una espectacular “Nemesis”. El Arch Enemy
más salvaje ha vuelto.
Viernes
7 de agosto
The
Baboon Show
Fuimos
a las 7 de la tarde a Villena a ver a The Baboon Show. Lo digo así
porque en el mundo de los Metal-pacos, las superioridades
morales de mierda y la pureza metalera de caspa y faria hay que
aguantar que a ciertos elementos les incomode esta banda en el
cartel. Pues oiga, quítese el cerumen de los oídos y las lagañas
de los parpados y aplauda una banda de rock, de punk rock,
para ser precisos, que se marcaron un concierto tremendo, metiéndose
al público en el bolsillo desde el primer disparo.
A
los que ya conocíamos a The Baboon Show ya sabíamos a lo que
íbamos. Lo habíamos vivido apenas unos meses antes en Valencia, y
la propuesta en festival multitudinario de los suecos no se disperso
un segundo, sino que más aún, aceleró para demostrarse como la
revelación del festival.
Mucho
talento tocando, mucha actitud en el escenario y un compromiso
ineludible con ellos mismos y con la forma de encarar la vida y la
música. Incluido los machismos, rancios y cutres, que por desgracia,
en nuestro mundillo habitan.
El
grupo liderado por Cecilia Marie demostró que se mueve de maravilla
por el escenario y levantó a un público que primero se concentraba
en dos o tres centenares mientras sonaba “Be a Baboon”
para con dos canciones más ir agolpándose cada vez más y más
público alertados por la tremenda algarabía y por la fiesta cañera
que se estaba descerrajando.
Todo
el concierto fue un in crescendo de intensidad. De contagio de
actitud festivalera pero también reivindicativa y de puesta en común
entre público e interpretes de un mensaje puesto por estos últimos:
la sana unión que provoca la música.
Sin
duda, uno de los puntos álgidos de todo el festival y de muchísimo
público que descubrió una banda que va a aumentar su bagaje musical
y personal sin duda. Si hay que hablar de triunfadores y
triunfadoras, las huestes de Cecilia Böstrom y de Don Simón,
son parte indispensable en este Leyendas 2026.
Saratoga
Entramos
a materia. Voy a decir que no soy, nunca lo he sido, un seguidor de
la banda madrileña. No me han llegado nunca sus canciones (que por
otro lado sus letras me parecen propias de scatergories, abramos
ese melón), y ni me han hecho ir a posta a verlos. Y sin embargo,
con el del viernes es la cuarta vez que les veo en directo y la
sensación es la de siempre: Mala. El peor concierto de los que pude
ver en el Leyendas 2026 y con diferencia.
No
voy a negarles calidad musical y pericia en su instrumento. Tete
Novoa me parece un cantante con un portento de voz, pero que es
incapaz de controlar. Y lo peor de todo sus locuciones con el público
me parecen artificiales y sin gracia.
El concierto tuvo un sonido penoso. Todo era una amalgama que hacía
imposible entender la letra, aunque la conociéramos, y la entrada de
la guitarra en los solos no me sonó nítida en la casi una hora que
llevaron de show. La batería por momentos se aceleraba claramente en
la interpretación de las canciones que ya nos sabemos y daban una
sensación de atropello generalizada que nos tiraba para atrás.
Lo
siento. Saratoga no me entra, no me va a entrar nunca, pero deseaba
verles un buen concierto, y sin embargo, me fui una vez más con mis
prejuicios, alimentados por las experiencias previas, reafirmados.
Una pena.
Stratovarius
Si
la propuesta de power metal de Saratoga me fue netamente
insatisfactoria, por contra, Stratovarius nos demostraron cómo
hay que hacer las cosas.
La
banda finlandesa dio una muestra, una vez más, de una tremenda
profesionalidad desde el primer momento. Rejuvenecida con el
espectacular guitarrista Matias Kupianen quien tiene una
digitalización perfecta y es un gusto verle tocar, y con el batería
Rolf Plive, fueron sus dos miembros más veteranos, Jan Johanson al
teclado y un eficiente y entregado con la voz Timo Kotipelto, quienes
deslizaron una presentación de sus distintas etapas musicales sin
vetos ni estridencias. Sonando como una banda conjuntada, con unas
armonías plenas y brillando cada músico en su momento.
Destaco aquí
a Kotipelto maestro de ceremonias, que tomándose con naturalidad los
descansos necesarios, nos dejo su tremenda calidad para la totalidad
de himnos que nos regalaron. No faltaron clásicos como una
imborrable “Black Diamond” con la colaboración de unas
bailarinas y artistas del fuego que añadieron vistosidad,
“Paradise”, “Elements”, la siempre coreable
“Eagleheart” y un cierre de concierto por todo lo alto con
la frenética “Speed of the Light” y “Hunting High
and Low” que además recibió la participación activa de un
público entusiasmado e interpelado, por a esas alturas, un mucho más
suelto Kotipelto.
Una
vez más, un concierto absolutamente impecable de Stratovarius.
In
Flames
Para
mi, un seguidor absoluto del Death Metal Melódico, ver a In
Flames por primera vez componía un paso imprescindible para este
Leyendas del Rock. Y desde luego que las huestes de Andrës
Friden y Björn Gelotte no fallaron.
In
Flames desplegaron en Villena su inapelable torbellino sonoro
unido a una escenificación muy intensa en el juego de luces y
sombras con un montaje colosal coronado por videos que interactuaban
con lo que sucedía en el escenario. El resultado visual y artístico
fue tremendo.
Como
durante todo el festival, la banda también hizo un repaso a su
carrera. Así de inicio entró la longeva “Colony” y le
siguió la más reciente “Deliver us”, para presentar los
temas de su último disco Foregone con una genial “In the
Dark”.
En
todo este recorrido era necesario ver la evolución del grupo pasando
de un death más puro en la primera época, a esas influencias
americanas con la estética ñu metal y metalcore, en esa
ambivalencia que los ha hecho trascendentes en nuestro género. De
este modo entró “The Quiet Place” que sonó redonda, y
abrió el párrafo de agradecimientos de Frieden, en especial al
público, a la organización, pero sobretodo a su propio equipo que
“estaba trabajando a destajo este verano”. “Meet your
Maker” fue el siguiente corte del concierto y ya metió al
público en el bolsillo de la banda puesto que ya coreábamos y
saltábamos imbuidos en el enérgico ritmo y la pegada de las
guitarras de In Flames.
Para
la parte final del concierto tocaron clásicos como "The
Chosen Pessimist" y el coreadísimo himno "Cloud
Connected" que me sonó genial. Volvieron momentáneamente a
su primera etapa con "Artifacts of the Black Rain"
para a continuación presentar sin miramientos "Trigger"
y la monumental "Only for the Weak" que nos puso a
todos a saltar. Cerraron con la generacional “Take This Life”.
Una vez más, e iban ya varias en el festival, se me saltaban las
lágrimas por estos himnos que ayudaron a construirme como persona.
In
Flames habían cumplido sobradamente las expectativas e hicieron
que nos divirtiéramos, disfrutamos y recordáramos. Bravo.
Saurom
El
cansancio hizo mella y no pudimos estar todo el concierto de Saurom
pero hay que decir que los gaditanos estuvieron soberbios y daban un
recital vibrante, con múltiples colaboraciones y acompañamientos
que le daban a su música un calor especial, y a la noche tintes
mágicos. Ni que decir tiene, que otra vez, volvían a exponer su
música y su arte con impecable calidad, y pese a que había
aparecido algo más de viento, en la distancia, a la altura del
comienzo de la carpa de bebidas y ya más atrás, se seguía oyendo
su propuesta perfectamente. Magníficos.
Sábado
8 de agosto
Helloween
La
salud, ciertos compromisos y un calor que apretaba en demasía el
sábado hicieron que redujéramos nuestra presencia en el festival
para media hora antes del comienzo de Helloween.
Y
qué acierto. Qué concierto dieron.
El
sonido fue muy bueno, la implicación de toda la banda fue
sobresaliente, tanto en la pericia musical como en la implicación
para con el público (esta vez vi un poco más apagado a Sascha
Gerstner), y fue comandada por un Andy Deris, que valiéndose de su
español rudimentario (de norte europeo jubilado viviendo en España,
concretamente en Tenerife) llevó las interpelaciones al público y
su dúo musical y cómico con Michael Kiske.
Ambos
cantaron fenomenal, se complementaron, tanto a dúo como en
solitario. Y también un Kai Hansen que cantó varios de los temas de
“su época” como cantante de la banda. También brillaron el
siempre juguetón con su bajo Markus Grosskopf y especialmente la
destreza y potencia de Dai Loble en su colosal batería con 4 bombos,
4 cajas, 20 timbales, y otros tantos platos …
Helloween
dieron un concierto épico. Con un montaje espectacular tanto en
luces, llamaradas, confetis y plataforma para la batería. Con una
gran pantalla para las imágenes que acompañaban a cada tema y con
el brujo del Keeper Of The Seven Keys guiándonos como
anfitrión de la fiesta.
La
música un repaso a su carrera con piezas en el setlists de la
práctica totalidad el albúmenes de la banda. En todos los temas
demostrando su dominio jugando con la composición y las expectativas
de un público que nos sabemos al dedillo sus canciones, pero
usándolas para pasárselo bien. Ellos y nosotros. Un acierto.
Solo
me sonó sin variaciones la más reciente “This is Tokyo”
y el “March of Time” que abrió el concierto. A partir de
ahí, Kiske y Deris con la voz y especialmente un Grosskopf
guarrearon un poco y añadieron interpretación a las canciones para
disfrute de todos. “The King for a 1000 years” y “Future
World” sonaron pletóricas, y la sorpresa cuando sonó la
importante para mi “Hey Lord!” de mi fundamental para la
adolescencia Better than raw.
Un
impresionante solo de batería abrió la parte final del
concierto para caer de seguido la icónica “I want out”.
Consiguieron mantener el brillo en la acústica “In the Middle
of a Heartbeat” que fue un regalazo mientras Deris y Kiske
descansaban y aguardaban para el empuje final. Este vino con “A
Tale That Wasn't Right”, “Heavy Metal (Is the Law)”
y el cierre con “Halloween”, para dejar unos bises con
“Eagle fly free” que cantó solo Kiske, “Power”
que la cantó Deris y juntos a dúo por todo lo alto “Dr.
Stein”.
En
general, un concierto vibrante y épico de una banda que está en una
segunda juventud, a pleno rendimiento y quien sabe si por empuje,
trascendencia y montaje, equiparando su propuesta a la de Iron
Maiden. Nada me gustaría más, porque también Helloween son
eternos.
Warcry
Nuestro
cierre en el festival fue para los asturianos que hacía muchos años
no veía y que cumplieron notablemente con las expectativas y la
nostalgia. El mismo Víctor García señalaba el honor, la
responsabilidad, y un poco el marrón, de continuar después de lo
vivido con Helloween, pero sin embargo, su entrega y trabajo funcionó
a la perfección y conectaron rápido con un público que nos
habíamos quedado allí por ellos.
Warcry
sonó muy bien, con la banda en muy buena forma y unos García,
Pablo a la guitarra y Víctor como cantante (no son hermanos, son
amigos) tremendos en calidad y conjugación.
"Alma
del conquistador" fue el primer corte y nos pusieron en danza,
para con una celebradísima “Quiero oírte” hacer
enloquecer a toda la platea. En general una propuesta acertada de
Warcry, con calidad y presencia, y muy coherente con el
momento del festival. Sin duda, y como siempre, muy grandes.
Conclusiones
generales del Leyendas del Rock 2026
Si
coincidiste con nosotros en el festival ves que no hay referencias en
mis apuntes a lo acontecido en el escenario pequeño del New Rock Stage.
Solo disfrutamos medio concierto de Hadadanza, el miércoles,
y sonaban espectacular y levantaron a toda la audiencia a base de su
folk metal fiestero, de calidad y con una gran dosis de
simpatía y querer pasarlo y hacerlo pasar bien. Tuve que dejar para
otra ocasión todo lo que aconteció allí ya que lo dispuesto en los
escenarios principales solapaba las buenas propuestas que por allí
se alojaron. Una lástima, pero es lo que tiene tener que elegir.
En
cuanto a la organización del festival en si, una vez más una
enhorabuena generalizada a todo el dispositivo. Sobresaliente el
esfuerzo de todos los trabajadores, desde los que regulaban el
tráfico y el paso de cebra en frente del aparcamiento, el personal
de las carpas, el de los puestos de merchan y de comida (en
especial, a mis amigos del puesto de helados y granizados),
seguridad, y por supuesto, los técnicos sobre el escenario que
legaron un sonido y una calidad escénica digna de agradecimiento
y admiración. Aún con todo y con el ánimo de que mejore la
satisfacción general, en mi opinión sin conocer el tema camping, 4 apuntes:
-
Se
ha adoptado el sistema cashless de pulserita con un código
QR para recargar y pagar en las barras. Está bien que no haya
habido prácticamente colas y queda por ver cómo se resuelven las
devoluciones, pero hay que recordar que en materia de consumo “queda
totalmente prohibido la denegación del cobro de bienes o servicios
en efectivo”, por lo tanto, aquí se habría incurrido en una
ilegalidad. Quizás para que no caigan las denuncias lo suyo sería
que se devolviera lo no gastado a los asistentes automáticamente en
cuanto se cierra el festival. Sin que tengamos los usuarios que
hacer ninguna gestión. Es nuestro dinero y una vez no gastado nos
lo deben de devolver inmediatamente y sin gastos.
-
Tema
limpieza y saneamientos: Hay que decir que la cosa ha mejorado con
respecto a años anteriores en el Leyendas. Pero aún así es
necesario proveer de más cabinas individuales, fundamentalmente
porque afortunadamente cada vez hay más presencia femenina entre el
público del festival. Por lo tanto, es imprescindible poner más
cabinas para las mujeres, y dotarlas además con personal,
trabajadoras que puedan mantenerlas en las mejores condiciones
posibles cada uso. Pregunten al Zlive que lo ha conseguido hacer. En
todo caso también es necesario mejorar en la limpieza de las zonas
de aseo porque según avanza el festival, los olores empiezan a
disgregarse más allá de donde están ubicados los urinarios
portátiles. Asumo que es difícil pero también que es
imperecedero.
-
Tema
bebida. Simple y llanamente no puede ser que un festival a 10 euros
el mini no pueda distribuir una cerveza de barril y grifo con
unos mínimos rigores y estándares de calidad.
-
Me
llamó la atención el cambio de los nombres de los escenarios
principales. Se ha cambiado el nombre del escenario pequeño Mark Reale por algo así como New Rock Stage, que bueno puede ser más o menos acertado por las propuestas que allí se han pretendido alojar; pero para mi, pues que
Azuzena de Santa o Jesús de la Rosa de Triana hayan sido
sustituidos y su homenaje disperso en favor de Dave Mustaine y de
Doro Peisch (si, incluso Doro) me pareció una pena. Creo que
deberíamos ser un poco más cuidadosos con nuestras propias
leyendas.
Y
un bonus track que no va para la organización: En un paso
paralelo al de la sociedad entre la cada vez más ecléctica marea
humana del heavy metal hay más gilipollas. Más imbéciles (e
imbécilas) que no entienden que el festival no es para ellos
solos. Que comparten espacios, incluidos las plateas, con otras miles
de personas, y tu foto y tu pose de red social no tiene que estropear
el disfrute al resto de la gente. Qué tu cartel misántropo y tu
nota de atención a lo gilipollas que eres impide que otras personas
disfruten de su música y bandas favoritas. Qué dos guitarristas no
se juntan a hacerse solos para que a empujones te pongas delante a
hacerte un selfie. Qué tú no eres el protagonista, bobo los
huevos. Es un absoluto disparate el nivel de egoísmo e
imbecilidad humana que se está viendo crecer en todos los
ámbitos de la vida, en esta Edad de los gilipollas. Por
desgracia, ya el Heavy Metal ha dejado de ser un reducto a salvo de
tanta estupidez.
En
definitiva, que hemos vivido un gran Leyendas del Rock en su
vigésima edición en este 2026. Pese al calor, excesivo hasta lo
peligroso, la buena organización en líneas generales, y
fundamentalmente, la calidad de la práctica totalidad de músicos y
bandas que han formado parte del cartel han dejado una edición para
el recuerdo. Memorable y emocionante a partes iguales.
Qué
viva el Leyendas del Rock, qué viva la música en directo
y qué viva el Heavy Metal!!!