sábado, 14 de febrero de 2026

Por la enésima Unión de la Izquierda

  

La semana comenzó con el nuevo mínimo y chasco de la izquierda tras las elecciones de Aragón, adelantadas casi dos años por la incompetencia y el tacticismo de las ultra derechas, tan incapacitadas para ponerse de acuerdo como las propias izquierdas. Mientras PP y Vox se reparten los dineros y cientos de miles de aragonesas y aragoneses van a vivir peor, el psoe se lamía sus propias heridas, y la Izquierda clamaba, fundamentalmente a través de algunos medios y de sus bases electorales, por una unión de fuerzas que sume ante tanto descalabro. Como respuesta, aunque evidentemente con muchos meses de trabajo previo, dos iniciativas parecen empezar a poner cimientos en esa unidad de la izquierda.

Por un lado, los partidos que forman parte del conglomerado Sumar se citan para el sábado 21 de febrero para presentar la nueva plataforma electoral que debe conformarse para disputar cada escaño circunscripción por circunscripción. La idea añadir a más partidos y personas, en especial y en primer término las fuerzas de Adelante Andalucía, pero sin olvidar a Compromís o a las izquierdas Canarias. Con Podemos se puede esperar poco o nada, dada la enemistad abierta entre unos y otros, y el cerrojazo que se han impuesto para fastidio de todos los demás.

Por el otro, el anuncio del diputado de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián de sentarse en una charla con un miembro de Más Madrid, ha abierto la perspectiva a una cuerdo interestatal de las izquierdas, sobre el que se intuía que Rufián y su equipo estaban trabajando y que aparece ya en el horizonte. Este nuevo Frente Popular recogería el testigo del proclamado hace 90 años durante la II República, y contemplaría la suma de las fuerzas independentistas y de izquierdas de Euskadi (EH Bildú), de Galicia (BNG) y de la propia Catalunya.

No por menos célebre y comentada, la famosa escena de la “Asamblea de lzquierda” en Judea de la película La Vida de Brian viene al pelo para ilustrar la situación actual de la Izquierda a la izquierda del PSOE (es decir, La IZQUIERDA). La genialidad de los Monty Python se ríe entre otras cosas, de la falta de sentido y de perspectiva de los dirigentes y cuadros de la izquierda. Y a la vez denuncian la sinrazón de comportamientos que en lugar de construir alternativas para la gente, se empeñan en destruirlas, y destruirse, para regocijo de las élites y desesperación del lumpen.

Parece mentira, y más con todo lo que está sucediendo en estos años, pero en julio se cumplirán 8 años de la Moción de Censura que sacó el inútil, corrupto y fascista Mariano Rajoy del gobierno. Parece irreal, pero Pedro Sánchez y el PSOE van a cumplir 8 años como Presidente del Gobierno (de hecho, se va a convertir en el segundo presidente más duradero de toda la Historia). En aquel momento, y antes, ante las elecciones Generales de 2015, distintos partidos y personalidades políticas y mediáticas se pusieron de acuerdo para crear una serie de alianzas electorales y confluencias, que pudieran “sumar” y con ello, “multiplicar”, el apoyo electoral.

Sin embargo, este apoyo electoral ha ido sufriendo una continua laminación, tanto interna como externa, que han impedido la construcción de un espacio político de izquierdas. De manera lógica, e inmediata, si hacemos la siempre tan necesaria auto-crítica de la izquierda, el desgaste político y comunicativo por estar en el gobierno podría explicar buena parte de esta pérdida de apoyos. No puede obviarse en esa línea, la dificultad titánica de acercar al PSOE y a Sánchez a “la izquierda”, teniendo que lidiar con todas las contradicciones, incoherencias, cuando no directamente traiciones. Esto es claramente visible en muchos aspectos como la vivienda, el trabajo, la lucha contra el cambio climático, o los derechos de los consumidores.

Desde luego, tampoco ayuda el contexto internacional con una ola de ultraderecha exacerbada que acicala la deriva ultra liberal e individualista que asola el mundo. Mientras las incertidumbres de la existencia se apuntalan ante las diferentes y continuadas crisis, que nos llevan hacia una crisis sistémica, y por ende, hacia un momento de cambio y catarsis, que no tiene porque ser positivo para el común, o para la mayoría, se han fortalecido todos los discursos de odio y afirmación identitaria frente al diferente, sin discutirse en ningún momento, ni la pervivencia del capitalismo depredador, ni la creciente desigualdad económica. Si, tú también, jovencito confuso con chaleco acolchado y sudadera de símbolos fascistas, también eres y vas a a ser “un muerto de hambre” cuando menos, si no antes, “carne de cañón”.

Ya he contado por aquí, que este trabajo ya estaba hecho de antes, que Izquierda Unida ya era un partido que es una confluencia de partidos y asambleas ciudadanas de izquierdas, que buscaba precisamente eso, lograr un partido que representase a las masas trabajadoras, y todas sus inquietudes (obreras, medioambientales, en igualdad, democráticas, territoriales, anti-fascistas, etc.), con la suficiente fuerza como para constituirse como un agente de cambio y revolución.

En algún momento, alguien decidió que lo que venía proponiendo con relativo éxito, y sobretodo, con convencimiento y coherencia, Izquierda Unida, era demasiado rompedor para el Régimen del 78. Y desde entonces, toda iniciativa, venida desde arriba, defendida como de izquierdas, se queda extremadamente corta frente a los planteamientos rompedores de IU. Por eso, parece que habría que construirlo todo de nuevo, y encima hacerlo, con una muchedumbre individualizada de opiniones, sesgos, cuitas, expectativas y experiencias.

El individualismo y como consecuencia natural del mismo, el “fracturalismo”, alimentan las tendencias que rompen los acuerdos y espacios comunes de pensamiento y acción, no son monopolios de la izquierda. Ni siquiera de la española. Toda organización, toda jerarquía y todo proyecto son susceptibles de quebrarse y dividirse. De fraccionarse en múltiples cabezas o taifas donde las diferencias, a veces únicas, insignificantes o intrascendentes, se magnifican para justificar la ruptura y emancipación, mientras que aquello que nos une, que suele ser lo más importante y significativo (el programa, el enemigo común, la emergencia de la coyuntura) son relegados y no tenidos en cuenta porque garantizan la unión y la coherencia de los trabajos comunes. La comparación de ser “cabeza de ratón”, en vez de “cola de león”.

Este es el gran drama de la izquierda, pero como digo, no exclusivo. De hecho, si pese a todo, todavía puede haber partido, es porque la derecha ha implosionado, y la emergencia, parece sin techo de la ultraderecha en Vox, ha roto por un lado el voto hegemónico de la derecha española en el PP (salvo, de momento en Madrid), y también impide de facto acuerdos de investidura y trascendencia con las derechas de la periferia del estado en Catalunya o Euskadi. Por lo menos, de momento, porque tampoco sería inteligente fiarse a la voluntad de a quienes sólo les preocupa el dinero.

Porque además tienen memoria y experiencia de haberse unido cuando la amenaza de la revolución aparecía. Las clases dirigentes, las élites, no van a permitir un fraccionamiento interno que les limite y ponga en peligro, este sistema de democracia simulada que no atenta, es más garantiza, sus privilegios. Con una llamada de un poderoso bastará para exigir el orden a toda la caterva de la derecha (extrema, ultra, económica, neoliberal, católica, clerical, mediática o militar). Tiempo al tiempo.

Por eso mismo, es tan necesario, urgente y beneficioso cualquier trabajo que vaya en la dirección de aunar proyectos políticos que en su vertiente electoral y mediática, construyan discursos únicos y reconocibles. Crear candidaturas de izquierdas que den la batalla y el partido. Además y de propina, daría fuerza para tratar de acercar al PSOE algo más a la izquierda, y aunque sea desde el pacto y la concesión, y dentro de las estructuras liberales, hacer políticas que acaben con la desigualdad y garanticen la libertad y la dignidad de todas las personas.

Desde luego, la tarea empezada por Rufián y por quienes estén trabajando para crear esa Unión de las Izquierdas, y esa alternativa al estado de las cosas, es colosal y llena de tremendas dificultades. La primera de ellas las ambiciones personales de quienes llevan ya demasiados años copando los micrófonos, los altavoces, las plumas, los parlamentos y las direcciones de los partidos.

Si bien este trabajo por un nuevo Frente Popular que impida que la ultraderecha nos arrase, ha surgido desde arriba, desde la élite de los partidos, no es menos cierto, que sigue siendo un reclamo y una exigencia de las bases electorales y trabajadoras. Qué llevamos muchos años pidiendo que se pongan de acuerdo. Qué se aparten y se retiren quienes no estén por la labor, o quienes crean que son más importantes que la suma de todos. Mientras para estos empotrados en las gerencias son mucho más importantes la conformación de listas electorales, y desde ahí, ponen palos en las ruedas y zancadillas a los procesos políticos y asamblearios de confluencia, para los militantes y simpatizantes son mucho más trascendentes los acuerdos para el día después. Es decir, acuerdos sólidos y ya firmados, que incluyan los organigramas y distribuciones. Las órganos de rendición de cuentas, y los mandatos cerrados a un único ciclo electoral.

Otro punto fundamental es el compromiso de generar partido más allá del parlamento y mucho más allá de la convocatoria de elecciones. Hacer militancia de base, volver a las calles y a los conflictos, en el trabajo y en los centros de estudios. En los ayuntamientos y en los barrios. Algo que nunca quiso construir Podemos y de lo que Sumar abiertamente ha renegado, pero que se demuestran tan necesarios para la ciudadanía, como imprescindibles para un momento social en el que, aunque no lo veáis, hay muchísimas protestas, muchísimos colectivos que se sienten, todavía hoy, indignados y que tienen la fuerza para luchar por cambiar sus condiciones. Es básico escuchar y acompañarlos, al mismo tiempo, que se abren sinergías y estructuras capaces de aunar las reclamaciones, y esa indignación, para cambiar todas las cosas. En esto entra, por supuesto el programa, porque aunque hay alguna que otra diferencia entre lo que dicen Podemos, IU, ERC, Bildu, o cualquier partido o asociación que se sume, al final se comparten muchos planteamientos, muchos análisis de causas, desarrollos y consecuencias, y casi todas las propuestas que hacen o pretenden conseguir, una vida y un futuro mejor para cuantas más personas, mejor.

Por todo esto, no puede uno estar más ilusionado por los planteamientos que vuelven a buscar la Unidad de la Izquierda, y con ella, las ganas por construir una alternativa a tanto fascismo, a tanto ultra-liberalismo y a un mundo, y un país, que se van desquiciando por momentos.

 

lunes, 2 de febrero de 2026

Teoría de la cancelación

 


El pasado día 25 de enero el humorista Héctor de Miguel, más conocido como Quequé, anunciaba un parón indefinido en su participación en el programa de radio de la Cadena Ser, Hora Ventípico. El espacio de humor, crítica y política que el cómico salmantino llevaba casi 5 años encabezando y que se había caracterizado por la irreverencia, la sátira y la comedia que se ejercitaban sobre los contenidos diarios, las noticias cotidianas, la rutina y la ultimísima hora de la siempre caótica, avergonzante y cutre alta política española. Estas risas frescas e ingeniosas no chocaban con momentos de mayor rigor y seriedad como en el caso de las entrevistas monográficas con diversos personajes (políticos, periodistas, etc.) donde don Héctor se vestía de periodista profesional, riguroso y serio para poner en práctica un periodismo académico que era el mayor ejemplo que teníamos en los medios de comunicación españoles hoy en día. El traje le quedaba que ni pintado y cualquiera de estas entrevistas es esclarecedora y brillante, pero me quedo, antes que por la desgraciada y tremenda actualidad por su tono, nível, adecuación y preparación, con la realizada al Ministro de Transportes, Óscar Puente, de hace un par de meses.

Pero si por algo recordamos, o recordaremos, el podcast es por esos 15 minutos de risas a eso de las 8 y cuarto de la tarde, donde en camisa blanca Héctor de Miguel nos desentrañaba la actualidad política a través del humor y la sorna. Los cortes, insertos, o gags, de personajes diversos, a veces anónimos, otras políticos y otras miembros del faranduleo patrio, se insertaban en la realización del video encajando como un guante en el chiste y en la propia dinámica de la noticia. De este modo, presentador, guionistas y equipo de producción conseguían conjugar nuestras risas, al tiempo que nos hacían reflexionar por el estado de las cosas, tremendamente intoxicado por el neo-fascismo.

Y sólo bajo ese contexto de exaltación ultra se puede explicar la cancelación del programa, puesto que las amenazas, ya incluso, a punto de hacerse carne, han ejercido una presión insoportable y nauseabunda sobre estos trabajadores del humor, con la intención de amedrentarlos, callarlos y ponerlos como ejemplo de lo que nos podía pasar a todos por contar, y reírse, de las mentiras y la imbecilidad de esta extrema derecha, ultra montana, cuartelaria y desquiciada.

La gota que colmo el vaso del aguante y la paciencia de Héctor de Miguel fue la avalancha de fascismo desatado tras parodiar un programa de televisión que se dedica con felonía, a lanzar bulos y soflamas ultras. La osadía es denunciar desde el humor como la violencia y la mentira es hecha mensaje en televisión, en los periódicos, las radios o las redes. Y sin embargo, el cancelado es el denunciante. Se pervierte lo políticamente correcto en un lado del tablero (a veces con inmisericorde fuego amigo), haciendo de este modo que lo políticamente abusivo, falsario y liberticida sea legitimado y protegido. El eliminado es el que denuncia y se rie y se chotea del esquizoide y del conspiranoico que continua al día siguiente lanzando sus bulos, sus mentiras y sus amenazas. Es de locos. 

Hora Ventípico es cancelada, como digo a través de las amenazas en las redes sociales y la persecución cada día más evidente y peligrosa en las calles de la realidad y la vida de estos trabajadores. La libertad de expresión de unos, los humoristas, desaparece por la violencia indisimulada de una libertad de expresión ejercida a través del matonismo y de saberse intocables. Tan irritante como la cancelación, es el vociferio del facherío patrío y el silencio atronador de las instituciones, supuestamente democráticas, ejercidas desde hace unos años, “por el gobierno más progresista de la historia”.

Me gusta utilizar esta metáfora, explotada por los propios guionistas del Hora Ventípico, porque ni el ministro del Interior, ni el de cultura o presidencia han salido en defensa de quienes son amedrentados y amenazados por ejercer su profesión, y fundamentalmente, por denunciar con su labor y su humor el neofascismo, el franquismo, el neoliberalismo, la corrupción del bipartidismo, la cutrez de personajes como Ayuso, Trump o Abascal, la situación de la vivienda, la no-gestión criminal de la Dana de Valencia o el deterioro continuado de los servicios públicos, en especial de la Sanidad.

También ha destacado el trabajo de Héctor de Miguel poniendo la España rural, la Vaciada y la Olvidada en el centro de la información, y hacerlo desde la propia Madrid desde donde se intoxica todo. Y no se puede obviar la denuncia y la crítica a unas izquierdas, siempre enfrentadas desde arriba, y parece que dedicadas a que no se articule un espacio de unión, un frente popular, que fuera capaz de discutir la hegemonía, ya no sólo en el combate contra esta extrema derecha desatada, sino incluso contra el bipartidismo.

Uno de los cortes más celebrados entre los que comentaba hace un momento esta el del Presidente Pedro Sánchez, en aquel momento candidato, que en un debate de la sexta, dice algo así como: “¿la Ley Mordaza? Que la vamos a derogar en cuanto estemos en el gobierno.” Y como una profecía auto-cumplida pero para mal se cumpliese me llama poderosísamente la atención que tal aberración democrática sigue vigente casi 8 años después de que el pesoe formará gobierno.

Y mientras, cientos de miles de activistas, de demócratas, de sindicalistas, de militantes de la izquierda en general somos silenciados, nos vemos atemorizados en redes y en las calles por los ultras, por la policía o por los jueces, nos vemos cercionados en nuestras libertades por la Ley Mordaza, los fachas pueden asociarse en las redes y en las calles y lanzar su odio, sus bulos y su violencia contra todo aquel que piensa distinto. Si es que lo suyo se puede llamar pensar.

De entre las muchas traiciones que el psoe lleva ejercitando a la ciudadanía y a la democracia todos estos años, sin duda, está cogiendo un olor a podio el mantener una ley que nació diseñada para cortar de raíz la libertad de pensar, de opinar y de la activación y militancia políticas de todas las personas que se creen demócratas, libertarias y que queremos un país mejor, con servicios públicos, con justicia social, más digno, con futuro, con igualdad real a todos los niveles (económica, entre géneros, entre razas y etnias, etc.) y que denunciamos el deterioro de todo lo que nos hace libres.

Y sin embargo, esta misma ley, no sirve, no vale para mantener un mínimo orden público, tanto en las redes sociales, como en las manifestaciones o en las calles, donde la polaridad se extrema, fundamentalmente hacia el lado de la ultra derecha, puesto que ellos pueden vociferar su odio y su violencia, sin tener miedo a la coerción pública y a la acción sancionadora e investigadora de policías y jueces. Quizás sea que muchos de ellos participan en estos foros y grupos, a veces sin quitarse el uniforme o la toga.

Pero lo cierto, es que nos quedamos sin el humor de Hora Veíntipico, sin el espacio de reunión donde, paradójicamente, muchos nos informamos (no me apetece volver a escribir sobre el neofascismo de los medios de comunicación de masas e informativos de este país). Se ha practicado y conseguido la censura. Nos vemos ya huérfanos de un lugar que era “nuestro” donde poder tomar aire y distancia de la actualidad, y donde poder reflexionar a través del humor sobre las imprescindibles alternativas que necesitamos todas y todos.

Estas líneas son, por lo tanto, una denuncia de que continué la Ley Mordaza amedretando a los demócratas. De que los ultras estén fortalecidos, envalentonados y cobrándose víctimas entre quienes pensamos en libertad y democracia. Y fundamentalmente, escribo para solidarizarme con los trabajadores de Hora Ventípico para darles las gracias, para darles ánimo y apoyo, y decirles que les necesitamos fuertes, seguros e irreductibles. El humor es un arma peligrosa, la que más está visto, y la que más necesitamos.

Deseo y esperamos que volváis a vuestro espacio, vuestro trabajo y vuestra labor. El humor y la risa, la crítica y la sátira son más necesarias que nunca. En la radio, en los vídeos y en los teatros queremos veros y disfrutar con vosotros. Ánimo y a por ellos, Hora Veíntipico.

 

sábado, 31 de enero de 2026

Y otro discazo para acabar el 2025: Borderland, Amorphis

 

 Al igual que ayer aprovecho este rato para escribir y recomendar el último disco de los finlandeses Amorphis, titulado Borderland y aparecido en octubre del año recién terminado. Sin ninguna duda se trata de un trabajo pleno de una banda en estado de gracia que auna en este momento de sus carreras una madurez y una seriedad en quiénes son y qué quieren transmitir que se muestra con cada una de sus propuestas. Si los anteriores trabajos Circle (2013), o Under The Red Cloud (2015), marcaban una línea con un sonido propio que se perfeccionaba en el incomensurable Halo (2022), con este último trabajo se colocan por derecho propio en el podio de las bandas a tener en cuenta si o sí.

 

Parte fundamental de esta identidad que representa Amorphis es su orgullo y respeto por su folclore natal, el finlandés, y el hecho de darlo a conocer fuera de sus fronteras con el Heavy Metal como excusa. Leyendas, mitos, pasajes y paisajes de la naturaleza más pura se destilan por los versos de cada composición. Toda esta mitología, recogida en el Kalevala (tradición oral compilada por el historiador Elias Lönnrot a finales del siglo XIX de fuentes folclóricas finesas) ha compuesto desde el primer momento el manantial desde que surge el universo sonoro de la banda.

 


Estas letras mitológicas se ven acompañadas, y más que eso, exponenciadas con unas composiciones plenas de virtuosismo, que han ido evolucionando desde un hosco y noventero death metal, a propuestas mucho más melódicas, convirtiéndose así en referentes indiscutibles del Death Metal Melódico. Y lo han conseguido sin repetirse, ni volverse monótonos sino abriendo el género a ritmos y referencias folk y toques progresivos que hacen cada disco único, sin que suene a trillado o aburrido. Todo un mérito.

Con Borderland lo consiguen una vez más, rebajando un par de tonos a su última propuesta (Halo en 2022). Los riffs y la base rítmica se conjugan para generar una atmósfera mística en plena naturaleza finesa, donde la voz, dota de dureza o de suavidad a gusto de la virtuosa garganta de Tomi Joutsen, demostrándonos una vez más la increíble versatilidad del intérprete y como cada vez se muestra más cómodo enseñando su voz natural y a la vez, aplicando potencia con uno de los guturales más señeros y de mayor calidad del momento.

El primer corte es The Circle y nada más transcurrir unos pocos segundos queda claro que estamos escuchando a Amorphis. Enseguida nos han trasladado a su ambiente. Han facturado nuestros pesares y a cambio nos han dado visado para dejarnos llevar y disfrutar de su propuesta. Los teclados han entrado con naturalidad engolando el tema para que Tomi Joutsen cante solemne y relajado, dé paso a un magnífico sólo de la guitarra de Esa Holopainen, que le devuelve la iniciativa esta vez al gutural mientras la batería aparece en estado de gracia. En general una canción brillante y una puerta abierta que deja entrever la intención de la banda y de toda la producción: trascender, hacernos disfrutar y llamarnos para el directo.

Bones es el siguiente corte y segundo single del disco. Suena a Amorphis sin duda. La guitarra es brutal sobre un ritmo denso y cargado donde la voz en gutural nos lleva hasta un estribillo cantado natural que entra sin romper ni un ápice la armonía del conjunto. Se vuelve en la siguiente estrofa al gutural, mientras se enlazan dos solos de guitarra para acabar coreando sobre la pesada melodía inicial. Puro headbanger que pone el listón alto y nos deja con ganas de más.

Con Dancing Shadow vemos al Amorphis más juguetón. Toda la canción se desenvuelve con naturalidad mezclando el típico sonido de la banda con combinaciones más propias de power metal, incluso del de los años 80, que con los registros a los que nos tienen más que acostumbrados. La bateria toma un ritmo marcial al que responden las incesantes guitarras, mientras los teclados de la mano del gran Santeri Kallio deja unos pasajes progresivos y bellos que se engarzan de manera asombrosa. Llevamos 3 canciones y Amorphis amenaza con dejar un discazo para la posteridad.

 


 

Fog to Fog sigue y nos devuelven al sonido Amorphis más clásico con teclados y guitarras entremezclándose mientras Jutsen muestra su versatilidad bucal. El bis con en gutural con el que reafirma cada frase del estribillo acelera la composición y si ya tenías ganas de verlos, acabas la canción buscando cuál es el próximo concierto que te queda más cercano.

La siguiente canción es la más especial del disco. The Strange cumple con su titulo y se presenta diferente a lo que habíamos disfrutado de Amorphis todos estos años. No es que la canción sea irreconocible o parezca de otra banda. No. De hecho la grandeza de estos finlandeses es que son más que capaces de experimentar y jugar con los temas de sus letras y con las expectativas de sus oyentes. Y es que es muy meritorio que en poco menos de 4 minutos sean capaces de plantear un tema progresivo y folk, para darle vértigo hasta el death y por último quedarse con su icónico Death Metal Melódico. He re-escuchado 3 veces la canción para ecsribir este párrafo y el tema me sigue pareciendo espectacular.

De aquí al final del disco, Amorphis demuestra su capacidad marcando canciones plenamente reconocibles a lo que son en este momento y sin olvidar su bagaje. Pero a la vez demostrando su tremenda capacidad para explorar nuevas vías y que estas casen a la perfección con su identidad.

La siguiente canción es Tempest que se presenta como la más pausada del disco, prácticamente una balada pero donde todos los integrantes toman partido para que la hagamos reconocible. Con Light And Shadow, que fue la presentación del disco, nos presentan una obra donde teclados y guitarras se conjuran para meter ritmo y enganchar al oyente. Para que empiece a mover los pies, marcar el ritmo con el cuello y la cabeza, dejarse llevar al air-instrument y al final saltar y corear el estribillo. Es una canción pegadiza donde se pueden paladear todos los sonidos y etapas de Amorphis. Se ve en una sola canción su evolución y nos había dejado con ganas de más, que como digo, el disco es capaz en conjunto de mantenerlas.

 


 

Con The Lautern volvemos al Amorphis primigenio con una melodía densa y oscura, embriagados por la pericia de los músicos y donde somos interpelados con unos guturales tremendos, de una calidad incomensurable. Una canción que espero se vuelva recurrente en el repertorio en directo de la banda porque paladearla tiene que ser un placer.

Bordeland y Despair son las dos últimas canciones y en ellas seguimos viendo al Amorphis más atemporal, más primigenio. En ambas se transita por compases progresivos y folk para ir ganando intensidad y junto a las voces guturales se consigue acabar toda la obra en lo alto.

En general, con Borderland vemos a un Amorphis en estado de gracia. Una banda madura y con las ideas muy claras. Acompañados de una producción que ha sabido darles de todo lo que necesitan para que pudieran expresarse con cada canción y con el disco en su conjunto. Y ganando de esta manera un ramillete frondoso y estimulante para hacer aún más grandes sus conciertos.

Y para rematar este disco, aunque no en la edición que he adquirido y probablemente se adjunte en las siguientes, recientemente Amorphis ha publicado una nueva canción, Crowned in Crimson, que forma parte de la banda sonora de una ambiciosa película finlandesa basada en las leyendas de Kalevala y que se titula Son of the Revenge. En esta última obra Amorphis no sólo mantiene el nivel de Borderland, sino que lo aúpa varios escalones más gracias a unos arreglos sinfónicos que dan una atmósfera épica al tema para que entre redondo y sin fisuras como parte de la promoción de la película. Para culminarla como se merece la canción sirve como introducción del talento que atesora Lida Joutsen, hija, lógicamente de Tomi Joutsen. Ambos llevan el peso de la canción en un diálogo donde se nos descubre a una nueva voz que sin duda tiene capacidad para hacer su propio camino. Una exquisitez que dejo aquí abajo. 

 

 

viernes, 30 de enero de 2026

"Ascension", obra culmen de Paradise Lost


No hay duda de que una de las bandas más influyentes y trascendentales del Heavy Metal son los británicos Paradise Lost. Rastrear sus casi 40 años de carrera es viajar en el tiempo al inicio de los subgéneros como el Doom y el Metal Gótico. La lista de bandas que se han visto influenciadas, cuando no inspiradas, por las propuestas de Paradise Lost es un auténtico quién es quién del panorama actual del Heavy. Desde Dark Tranquillity e In Flames y toda la línea del death melódico de Escandinavia. El Folk metal y bandas como Tiamat, Tristania, Theatre of Tragedy que van desde lugares más oscuros y pesadas, hasta propuestas más luminosas como las de Epica, Within Temptation o Nightwish. Y esto es un brevísimo resumen de un listado casi infinito de grupos y músicos que tiene a Paradise Lost como referentes y visionarios.


La banda liderada desde sus orígenes por Nick Holmes como cantante y Greg MacKintosh como guitarra principal han sabido no quedarse en el éxito de lo que ha funcionando, sino que según han progresado y cambiado a nivel personal, su música lo ha hecho, evolucionando, redefiniendo los límites y fronteras entre subgéneros. Disfrazando su melancolía y una nostalgia por sus raíces, con la intensidad y la energía de letras y composiciones pesadas y poderosas que han compuesto un sonido propio, reconocible y para muchos indispensable.

 

Y en las últimas semanas de 2025 Paradise Lost ha vuelto a marcar un hito en su extensa carrera con la publicación de su último disco, Ascension, una obra grabada con una producción brillante que lega una atmósfera propia, y como digo totalmente reconocible, que atesora una música plena que con cada escucha trasciende el mero disfrute sonoro para añadirle algo más, para sumarle mucha emoción y trascendencia.

Como parte indisoluble de la propia obra que muestra el "alma" del disco es la propia portada del mismo La obra pictórica Court of Death (ca. 1870 - 1902) del pintor George Frederick Watts, pintor academicista, cuya obra enmarcada en el período victoriano posee un fuerte simbolismo. 

 


Los primeros cortes Serpent On The Cross, Tyrants Serenade y Salvation nos presentan el sonido más puro de Paradise Lost y sirven como presentación de que estamos ante una obra pletórica y conmovedora. Particularmente la última que rompe lo esperado al aparecer un diálogo entre voces que añaden fluidez a la música y envolviéndonos totalmente en la propuesta del disco.

 

 

Desde una letra que supone una crítica abierta a la guerra, la siguiente canción, Silence like the Grave presenta una melodía cargada y densa donde los pasajes de los teclados otorgan un aire mágico, casi celestial y mitológico a la voz de Holmes que me suena casi como un profeta.

Las transiciones entre canciones ganan mucha importancia como muestra el siguiente corte, Lay a Wreath upon the World, donde desde un amplio pasaje acústico suave y delicado nos lleva al terreno más puro y desgarrador Paradise Lost.

Diluvium es la siguiente canción y nos presenta una composición más veloz y agresiva que acaba con el sonido gótico más puro y reconocible. Una vez más, las canciones aparecen y se transforman sin dejar de sonar a Paradise Lost y dándonos toques y recuerdos a sus anteriores obras como sobretodo, con esta parte intermedia del disco, al majestuoso e icónico Draconian Times (1995).

Savage Days, Sirens y Deceivers nos llevan a la parte final del disco sin perder un ápice de la intensidad, mientras remarcan el sonido en la fase actual de la banda. La atmósfera oscura y cargada se mantiene presente, no se aligera y al tiempo que se canta por tiempos impetuosos e impredecibles no deja de mantener la dureza que le es propia y atemporal.

Quizás el objetivo de estas canciones anteriores era ponernos en alerta ante The Precipice, décimo corte, y que es sin duda el tema más arriesgado y experimental del disco. No es que se alejen de su sonido habitual. Más aún lo reafirman ejecutando un tema que se plantea como una balada con la inclusión de arreglos al teclado clásicos, pero donde el ritmo va creciendo donde tanto el dueto bucal en gutural y clásico, como las intervenciones de la guitarra principal, en especial el “solo final” nos colocan ante ese precipicio. Nos hacen visualizar el final, la deriva de las cosas y su misma trascendencia. Sin duda la canción que más me gusta, y que creo que se volverá importante en sus futuros setlists.

Los últimos cortes This Stark Town y A life Unknow se quedan algo planos, y aunque no desmerecen al resto del disco si parecen en general más “suaves” y carentes de la crudeza del principio, o del tema anterior.



De esta manera escuchando Ascension viajamos junto a Paradise Lost a través del legado de la banda donde la ambientación épica, oscura, la melancolía y la trascendencia resuenan con esos riffs poderosos de Mackintosh y esa voz magnética de Holmes. Sin duda un disco imprescindible.

 

domingo, 18 de enero de 2026

El problema de la vivienda en España: Un apropiado resumen



Decíamos antes de ayer El problema de la vivienda en España: A tener en cuenta a la hora de alquilar una vivienda 

 

Decíamos el jueves El problema de la vivienda en España: A tener en cuenta a la hora de comprar una vivienda.

Decíamos el miércoles El problema de la vivienda en España: Una perspectiva geográfica a sus ramificaciones en el Urbanismo.


Decíamos el martes El problema de la vivienda en España. Una aproximación histórica al fenómeno de la especulación inmobilaria.


y decíamos el lunes El problema de la vivienda en España.

 

 

Había dedicado varios días a preparar las entradas al blog de esta semana (enlazadas ahí arriba) con la intención de escribir y discurrir sobre la vivienda y su crisis, con algunas de sus ramificaciones a nivel socio-económico, político, geográfico y ambiental. También con un par de artículos con consejos y aspectos a tener en cuenta antes de buscar vivienda, en propiedad o en alquiler, basados en mi experiencia. Además, de juntar unas letras en torno a este último año de nuestra vida bajo una situación dantesca, así como, recapitular algunas experiencias propias y de conocidas y conocidos en torno a la vida en alquiler. Pues bien, como si pareciera que me re-programasen -no aspiro a tanto y no soy tan iluso-, la propia deriva e inmediatez cíclica de la agenda política y mediática ha proporcionado más contexto aún a la crisis de la vivienda en España, que es una parte de la crisis de la vivienda mundial que tenemos entre manos. 

En las tertulias políticas de los medios y por supuesto, en los propios partidos saben que la situación de la vivienda va a ser el factor de la vida real que va a erosionar la mayoría social por el gobierno de coalición y entregárselo a la ultra-derecha. Por eso, de vez en cuando, se lanzan medidas en política de vivienda, como hemos visto estos días con respecto a los alquileres. Pero estas propuestas lanzadas por el PSOE pecan de lo mismo de siempre: de un afán por no incordiar a los amos del cotarro, es decir, de no restar ni un ápice de rentabilidad y seguridad a la especulación financiera frente a las necesidades habitacionales y de vivienda de la gente. Sólo así se entiende que una vez más se anuncien medidas que protejan a los rentistas y sus ganancias frente a la dignidad de los alquileres. Que vuelven a ejercitar la extracción de capitales por los privilegiados castigando por segunda vez los más desfavorecidos. La tercera es cuando además se premia a los inquilinos con bonificaciones fiscales, cuando no dejan de tener dos viviendas, por lo menos. Otros muchos millones no tenemos ninguna.

Solo basta con echar un vistazo a lo que he escrito y publicado esta semana para ver que el actual gobierno “de izquierdas”, así como el propio estado liberal no atajan el problema. Ni siquiera discuten la necesidad de garantizar el escudo social que puede promover una política que tenga a la vivienda como un derecho humano y económico que permita una vida con dignidad. Por lo tanto, las medidas anunciadas profundizan en un modelo claramente fallido, ineficaz, que no cumple con el derecho constitucional de la vivienda digna, ni tampoco con la progresividad fiscal.

Se garantiza el negocio de la vivienda. El de alquileres abusivos fuera de mercado. Un mercado que no se regula ni vigila y que tiene como resultado a una minoría fagocitando los recursos y la capacidad de ahorro de las clases trabajadoras. Para ser de “izquierdas”, “socialista”, “progresista” o “comunista” como dicen desde los medios, todos de derechas, resulta que este gobierno legisla a favor de los ricos. Una nueva traición a las bases y a las clases obreras para no molestar a las élites y para seguir apostando por los marcos de discusión liberales. En vez de hablar de clases, de su intrínseca lucha, de propietarios y excluidos, es decir, de la realidad material de las cosas, nos centramos en la cuestión aspiracional, en que la gente compre una casa, y después otra, alquile o revenda la primera, y así sucesivamente. Se “vende” la idea de clases medias a las que se pertenece o aspira a, desechando la verdad del día a día de cada hogar, cada familia e incluso cada individuo. Nadie quiere ser un trabajador. Quiere ser clase media. Y la vivienda es el medio, no para vivir, sino para especular. Todos entonces creen que pueden hacer lo mismo, pero con la cada vez mayor especulación se lastran las rentas del trabajo y se lamina el ahorro de las familias. Por lo tanto, se parte de una idea falsaria y manipulada que no beneficia a la mayoría, sino que cimenta la hegemonía de los de arriba.

En este sentido, el fracaso de la socialdemocracia como opción política, y de los partidos e ideas más a la izquierda, dentro del modelo liberal se debe a que se embaucaron en este marco impuesto por la propia derecha. Sin discutir los derechos económicos como parte de los derechos humanos donde no debería caber ni una sola cesión, se han “comprado” las exigencias ultra-liberales, y lo que ayer era radical, en contra del estado o del propio sentido común en materia económica o política, hoy es lo aceptado y normalizado. La publicidad y el marketing electoral pueden presentarte como muy de izquierdas, pero si en gobierno o en oposición aceptas los marcos neoliberales y los dogmas capitalistas, no sólo estas avalando esas políticas agresivas, anti-sociales y hasta anti-patrióticas (porque van en contra de la abrumadora mayoría de la población y además despojan del sentido al estado como estructura material de la nación). Es que además favoreces que se desplace el umbral de lo tolerable hasta el punto de que un estado-mínimo (ejércitos y fuerzas del orden, judicatura y sistema de partidos) sea concebido como lo normal, mientras que la defensa de unos derechos públicos de calidad se convierta en lo radical. Sin duda, una aberración.

Evidentemente todavía hoy hay diferencias entre que te gobierne una derecha elitista, ultra, amoral y corrupta a que lo haga una pseudo-izquierda que propone reforzar derechos o que en cuestiones identitarias de igualdad o en cultura dan batalla (a parte de que sean corruptas o no), pero cuando se someten a los dictados de una ideología conservadora en aspectos de defensa o interior y neoliberales en lo económico lo que hacen es afianzar el régimen. Que las cosas no cambien independientemente de quien gobierne. Y lo que es peor, que en el tiempo medio se den por sentadas esas tropelías y ya no se cambien, ni se acepte ni la más mínima discusión. Por ejemplo, pensad en la Ley Mordaza. O en las constantes cesiones que desde el PSOE se ha hecho en materia de igualdad de género con la ley del “Sí es sólo Sí.

Ni siquiera el hecho de haber encabezado por así decirlo la oposición al estado de las cosas internacional en cuanto al tema del Genocidio en Gaza o las presiones intolerables de la administración Trump (con el silencio y comodidad evidente de la élite europea), sirven para que a la mayoría de la ciudadanía le queden simpatías por un gobierno que se dice de izquierdas y garantista del bienestar de la gente, pero que en realidad funciona respaldando las peores políticas económicas de la derecha.

Y eso, como digo, se ha refrendado en la política de vivienda que ha perdido su valor como derecho y que es aceptado como un medio de negocio donde prima la rentabilidad y la especulación.

Frente a la lucha contra la especulación inmobiliaria que ya muchos países, no precisamente comunistas, han empezado a ejercer (Singapur, Países Bajos, Austria, Nueva Zelanda, Dinamarca, etc.), “nuestro” gobierno continua con las cesiones y favores a los propietarios que quieren hacer negocio con la vivienda. Deducciones fiscales, bonos, incentivos o llamamientos a la construcción desaforada que no van a cerrar los agujeros en los bolsillos de las clases trabajadoras, sino que sustentan el régimen de propiedad, profundizando en un mercado dual y muy diferenciado entre propietarios y no-propietarios, y que además, cumplen con el ideario neoliberal. Cualquier cosa antes que discutir el marco narrativo, llamar a las cosas por su nombre y centrarse en donde está el problema: las viviendas son para vivir con dignidad, y no activos financieros dopados por los gobiernos en seguridad y rentabilidad.

Es este modelo económico neoliberal, ultra y radical, el que ha provocado esta situación de crisis mundial con respecto al tema de la vivienda. No hay sociedad, país, región o ciudad que tenga severos problemas a la hora de dotar de vivienda a sus poblaciones, y esto genera una serie de problemas de toda índole. Se ha ganado mucho dinero con la vivienda que ha ido a parar a determinados bolsillos, al tiempo que se ha despojado de función social a la política inmobiliaria.

Y esta situación, este contexto, no es un fallo de mercado o un problema de teoría económica. No. Se trata de un mercado capitalista funcionando de manera perfecta para sus propios intereses. Esto es, con las viviendas capturadas en mercados financieros y especulativos, como valores seguros y de alta rentabilidad, sin ningún tipo de protección social o gubernamental, desprovistas de su garantía, lo que se ha generado es un mercado donde los beneficios se privatizan y las pérdidas, cuando las hay, se pasan al conjunto de la sociedad que las paga con sus servicios sociales y derechos básicos. Y ahí, las clases trabajadoras son atracadas por segunda vez.

El anuncio de esta semana de bonificar con el 100% a los rentistas que no suban el alquiler a sus inquilinos es un insulto a los millones de personas que no tenemos una casa en propiedad y tenemos que vivir bajo esos alquileres.

¿Qué clase de sistema moral e ideológico se tiene para que haya que premiar a los que van a especular con un bien básico? ¿Por qué entre todos tenemos que pagar (porque al fin y al cabo si se decide que unos cuantos no paguen lo que les corresponde, directa o indirectamente los pagamos el resto) los impuestos y excepciones de los demás? ¿Por qué no se lucha contra la compra-venta de viviendas y propiedades que no se utilizan para habitarlas de forma permanente? ¿Por qué no se prohíbe la especulación inmobiliaria?

Han pasado 17 años de la crisis de 2008 provocada por la avaricia descontrolada de unos pocos sobre el derecho a la vivienda. Más de 3 lustros en los que se validó un mercado loco, desregulado, que no se dejo colapsar porque “era demasiado grande para caer”. Sin embargo, los derechos básicos y sociales, la educación, la sanidad públicas de los países occidentales si se están dejando caer lastrados por los presupuestos públicos que tuvieron que “salvar” la economía, los bancos, etc., que en realidad, garantizaron con los recursos de todos, los beneficios privados y guardados de unos pocos. Por eso, después de la crisis y la recesión, los precios de la vivienda no bajaron tanto, se contuvieron, y cuando se ha ido recuperando la economía, particularmente con la intervención directa de los estados con la crisis de la covid en 2020, ha vuelto a crecer exponencialmente el precio de la vivienda, provocando de nuevo una crisis sistémica que es el mar de fondo de muchas de las crisis de toda índole que vivimos (generacionales, internacionales, mentales e individuales, económicas, sanitarias, ambientales, etc.)

Y hoy como entonces en aquel momento, vuelve a ser más que evidente que el mercado inmobiliario, la vivienda, no puede estar libre de controles y garantías. Es el momento de consolidar el derecho a la vivienda, cuando no recuperarlo y ejercerlo de manera sólida y garantista para el grueso de la población. No cometamos los mismos errores una y otra vez.

 

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