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martes, 26 de mayo de 2026

La caída del símbolo y el falso dilema de la izquierda

 

En la siempre desechable y prescindible actualidad política mediática, generada ex profeso por los dueños del capital y de esos emporios comunicativos, solo hay una noticia sobre la que girar: la imputación del ex-presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

La actuación como lobbista de Zapatero en el caso del rescate de la aerolínea Plus Ultra, tiene varias ópticas y ninguna buena para el ciudadano y ciudadana “normal”, que cree en la democracia y no se encuentra idiotizado por la derecha o el frentismo del PSOE. Si finalmente existió el delito de tráfico de influencias y enriquecimiento y el expresidente es culpable, se habrá acabado con una figura trascendente de la historia política del país. Que la acusación de las asociaciones ultras haya ido ya más allá de la mera instrucción policial ya causa un daño tremendo a la imagen pública de Zapatero y al legado e inspiración que tienen en una parte de la sociedad. No hay nada más que conjeturas y suposiciones en los informes de la UDEF que avalen la imputación del ex-presidente, simplemente por el hecho de recibir "cajas de vino" o "facturar trabajos de maquetación en la empresa" de sus hijas. Evidentemente, hay cosas raras, no voy a decir que no. La primera de ellas y quizás más trascendente, el desparrame ético del Zapatero ex-presidente, actuando como mediador o lobbista entre una aerolínea en dificultades extremas y un gobierno. Pero si finalmente, las acusaciones son rechazadas tras las instrucciones judiciales, tendremos un nuevo caso de lawfare, y puesta en marcha de toda la fuerza del aparato del estado para acabar con un gobierno legítimo y más aún con posiciones ideológicas y de compromiso políticas. Como si eso nos sorprendiera, por otro lado.

En cualquier caso hay dos hechos evidentes. El primero que no puede haber democracia si no se atiende a acabar y condenar las presiones que los ricos y poderosos ejercen sobre los representantes políticos, ya sean instituciones, partidos o personas. El lobbismo es una gangrena grave de la democracia que no se debe tolerar, sino combatir, porque pervierte la función política y dinamita la supuesta igualdad entre ciudadanos.

El segundo de los hechos evidentes es la caída del símbolo. La destrucción de Zapatero, un político que aparentemente había pasado por la Moncloa, sin acusar un desgaste personal y a su imagen grande, y donde la corrupción, parecía, no se había instalado bajo su gestión.

Desde luego Rodríguez Zapatero era una pieza de caza mayor para las ultraderechas españolas, toda vez de que lo acusen de ilegítimo, traidor y todos los males de su “españa”, donde entran sin ambages tácticas de deshumanización de la persona, y como se está escribiendo, la puesta en funcionamiento de los resortes del estado en forma de policías, investigadores y jueces, todos ellos empleados a sueldo de los poderosos, y donde su ideología prevalece a unas supuestas lealtades institucionales y a las de los ciudadanos y ciudadanas. Aznar dijoQue quien pueda hacer algo, que lo haga” y bajo esta orden periodistas, jueces, policías y ultras de todo pelaje y condición se han empeñado en derruir la democracia, pervertir sus instituciones y emplear todo lo que tienen a su alcance para acabar con el gobierno de coalición. El poder y el dinero son los objetivos y prevalecen a todo lo demás.

La dicotomía entre la culpabilidad, ya hecha carne y escarnio del acusado, su familia y su partido, y la inocencia, todavía formalmente como presunción, se convierte en secundaria. Si es inocente es un caso más de lawfare, es decir la instrumentalización de la Justicia o la judicialización de la polítca en forma de acoso judicial y mediático, como fueron los cientos de casos que ya ha habido contra miembros de Podemos, IU o Monica Oltra, por decir unos pocos, y que han ido sistemáticamente archivándose por falta de pruebas. Si es culpable, teniéndome a lo especificado en los informes de la UDEF y de fiscalía, sus cuitas parecen poca cosa ante las mentiras de Aznar tras el 11M, el GAL del señor X, o la incógnita de M. Rajoy. Y esto sólo en cuanto a los expresidentes, puesto que ya conocemos los tejemanejes de dinero e intereses en el juego de puertas giratorias entre la empresa privada y los partidos políticos. Sin olvidar la Gurtel y otras tramas, qué decir de la impunidad manifiesta de personajes como Mazón con la tragedia de la Dana, o de Ayuso con los 7291 ancianos muertos durante la pandemia por su homicida y neoliberal gestión. O las labores personales de Montoro y su “gabinete económico”. O de decenas de ex-ministros del PP condenados por mucho menos de lo que se acusa ahora a ZP.

En todo caso, y desde el punto de vista de la izquierda, y de quienes tenemos un sentir patriótico y progresista por el futuro y el bien de este país y sus gentes, el daño ya está hecho. Y no porque Zapatero se hubiera convertido en un emblema o un símbolo, que lo era, sino más bien porque su acusación apuntala la sensación de hastío, de abandono y de derrota general en la que estamos sumidos. Más si cabe, cuando pese a la incompetencia de los líderes regionales que buscaban revalidación y a la nefasta estrategia electoral del botarate de Feijoo que ha provocado el fortalecimiento de la extrema derecha, la izquierda, y fundamentalmente el PSOE, ha ido fracasando elección autonómica por elección autonómica.

No quiero que el lector confunda este sentimiento derrotista ante las previsibles futuras elecciones y al resultado nefasto para la mayoría social que salga de ellas, con una supuesta lealtad o simpatía para con Zapatero.

No. Sin entrar en su inocencia o culpabilidad literalmente Zapatero me importa una mierda. Quienes salimos a las calles el 15 de mayo de 2011, o quienes antes también hicimos la Huelga General de septiembre de 2010, lo hicimos contra su gobierno y su política económica que habría abrazado el neolberalismo, y con él la desposesión de las clases trabajadoras.

Y sí. Yo voté a Zapatero el 14 de marzo de 2004 en unas condiciones muy concretas y dolorosas, pero con una doble esperanza. La primera era recuperar la política para la gente, y evidentemente con lo acontecido aquellos días y el revanchismo de los franquistas del PP, era muy difícil. Pero sobretodo, y aún reconociendo las tremendas dificultades que había, para que se parase en seco la burbuja inmobiliaria, la especulación financiera salvaje sobre la vivienda y el deterioro de las condiciones de trabajo y de vida de las clases populares. Aquellos gritos de “Zapatero no nos falles” en la noche electoral eran el mensaje de que el apoyo electoral, era concreto y determinado de unas personas muy definidas: Cientos de miles de ciudadanos de izquierdas, los más veteranos, desengañados del tacticismo y el coorporativsmo del PSOE, y todos hastiados tanto de las mayorías absolutas del PP y sus acompañantes (las derechas nacionalistas vasca y catalana), como de la intrínseca corrupción de todos.

La memoria, la hemeroteca y este blog atestiguan que Zapatero y el PSOE nos fallaron, y que con el futuro, el esfuerzo y los sueños de varias generaciones se pagaron los destrozos de la orgía ultra liberal.

Por lo tanto, y sin querer caer en la venganza, y mucho menos en la deshumanización del personaje, vaya por delante que se investiga lo que se tenga que investigar, que se judicialice y se condene si es necesario. En todo caso, lo fundamental, es de una vez por todas, que la democracia y sus sujetos, es decir “nosotros” el pueblo, exijamos una prohibición total de los lobbys y los grupos de poder que presionan a los representantes para que legislen a su favor. Que se persigan y también enjuicien y condenen (evidentemente para ello se hace necesario una real y probada separación de poderes, y una judicatura democrática).

Por último, y no menos importante, hacer lectura política del momento. Mientras el PSOE va cayendo en barrena en las elecciones autonómicas, deberíamos trabajar en una configuración de izquierdas estatal, con unas medidas claras, tanto en defensa de los trabajadores como de los derechos humanos. El último escrutinio, el de Andalucía, vislumbra la posibilidad: La suma de las dos candidaturas de izquierdas (Adelante Andalucía, es decir, anti-capitalistas ex de podemos entre otros, y Por Andalucía, confluencia con IU y Sumar) ha sumado más de 100.000 votos que Vox, pero 2 diputados menos por esa fragmentación. Aún teniendo en cuenta la especial configuración de la región del sur español, se sigue mostrando como evidente que hay un espacio a la izquierda del PSOE enorme. Que ese espacio es ideológico basado en una política de izquierdas clara, ecologista, igualitaria, anti machista, anti fascista y anti imperialista. Democrática y socialista que garantiza los derechos sociales (sanidad y educación), así como mejores condiciones de vida y de trabajo y una clara voluntad por acabar con el problema de la vivienda. Un espacio que además está abierto a quien quiera un mejor país y a quien esté desencantado de la corrupción y el bipartidismo.

Sólo hace falta ponerse de acuerdo. El programa no es un problema. Y lo que lo impide, que son los intereses particulares de quienes son o se han auto proclamado portavoces de los demás, debe ser erradicado por esos mismos colectivos que reclamamos la unidad electoral, política y de acción.

Porque mientras esto escribo los conflictos sociales y sectoriales continúan y se agudizan (por la vivienda, trabajadores de la educación y sanitarios, agricultores, mundo rural, mujeres, etc., etc.) y antes que después nos daremos cuenta de que juntos es posible articular una fuerza que los trata y empuja a solucionar.

Y mientras tanto lo que ocurra con Zapatero y con Sánchez o el PSOE es lo de menos. Porque lo importante es que las buenas personas que creen en la democracia y en este país luchen por mejorarlo.

viernes, 6 de marzo de 2026

La Generación Z


Puede que no lo sepas o que no te hayas dado cuenta. Quizás hayas oído algo, como un eco muy lejano, por alguna notificación random de las redes sociales, un teletipo que se ha escapado de la censura capitalista de los medios de disuasión de masas o por un comentario de algún conocido o conocida más ducho en eso de estar informado fuera del sistema. O es posible que realmente sepas de lo que estoy hablando y seas capaz -te lo agradezco mucho-, de comentar esta entrada y añadirle más datos, más contexto y si, también más periodismo.

Desde hace unos años, y ante un silencio interesado y buscado en Occidente, numerosas manifestaciones han ido salpicando multitud de países por todo el mundo. Lo que a mediados de 2021 comenzó en el sudeste asiático, se ha ido extendiendo por todo el planeta, vertebrando protestas y movimientos sociales que, aún surgiendo con diferencias temáticas por los distintos países, comparten mucho.

En primer lugar, un mismo malestar ante la falta de oportunidades que se identifica como generacional, y que es fruto no sólo de una crisis económica concreta, o de las consecuencias de la pandemia de covid-19 en 2020. Sino que se muestran como descalabros cíclicos del sistema económico capitalista, que provoca una cada vez mayor desigualdad social (y entre géneros, entre clases y entre regiones o países), y donde la corrupción y la inoperancia de los sistemas políticos vigentes son tanto causas como ingredientes que empeoran la situación.

En segundo lugar, son protagonizadas, cuando no surgidas, por grupos de jóvenes pertenecientes a la llamada Generación Z. Es decir, aquellas personas, hombres, y también mujeres, aunque dadas las características sociales y culturales de los países en donde han empezado estas movilizaciones los protagonistas son mayoritariamente masculinos, nacidas desde finales de los años 90, hasta 2010. Por lo tanto, una generación marcada por la predominancia de Internet como escenario de las relaciones sociales, y cuya inmediatez acrecenta la sensación de rapidez e insatisfacción. El paso durante la adolescencia por el trauma que supuso la pandemia de covid y los distintos confinamientos, también han marcado profundamente la madurez y expectativas de estas generaciones.

Esa falta de oportunidades y el sentimiento de pertenencia a una misma generación, acostumbrada como digo a “vivir” en las redes sociales e Internet, han tomado cuerpo en una clara posición de hartazgo ante la situación actual. No sólo se trata de la insatisfacción por las esperanzas de futuro, la perenne crisis económica, la falta de respuestas y voluntades ante el cambio climático y los efectos que provoca, la colosal y mundial crisis habitacional o crisis de vivienda que vivimos, la corrupción y un escenario global que se encuentra en la antesala a un conflicto bélico de escala mundial.

Lo más novedoso de estas protestas en comparación con las de los anteriores ciclos de rebeldía juvenil, es que la falta de alternativas tangibles, así como el deterioro continuado de las condiciones de vida y de futuro, se han hecho en oposición a una gerontocracia y un nepotismo que tiene los rostros septuagenarios (¡por lo menos!) de una ristra de dirigentes que pertenecen a lo que se conoce como generación boomer (los nacidos entre 1946 y 1965) o a la anterior, la generación silenciosa (aquella nacida en el período de entreguerras y hasta 1945). No es casualidad que todas las protestas se hayan materializado ante los escándalos gubernamentales, políticos o económicos, protagonizados por dirigentes que peinan más que canas y ostentan mandatos desde hace más de 25 años en muchos casos. El autoritarismo, cuando no directamente el totalitarismo, de muchos países choca de frente con las ansias de libertad de las nuevas generaciones abiertas al mundo como nunca lo habían estado antes. El militarismo y la represión política, con los abusos de los derechos humanos y la laminación de la democracia efectiva han sido el estado latente de muchas de las protestas de la Generación Z, y son causas directas del descontento y de la desigualdad social, política y económica contra la que se levantan.

No es casualidad revisar muchas de las élites políticas y representativas de los distintos países y ver a los mismos personajes ostentan el poder sin haber dado el testigo a las nuevas generaciones. Enclaustrados, pisoteando a los que vienen, ahogándolos y dejándolos sin poder aportar, cercionando de raíz cualquier tipo de progreso (económico, social, cultural, tecnológico, etc.), al tiempo en que se convierten en parásitos y las organizaciones que “lideran” las dejan inútiles e indefensas ante los retos del mundo actual. Por cierto, esto es lo que muchas personas de mi generación hablamos y vemos en nuestro día a día, en las empresas, en los trabajos, en las organizaciones. A veces, es verdad, los boomers no encuentran relevo. Otras las más, y por desgracia, son ellos los que se anquilosan e impiden un correcto y necesario paso de testigo.

Hasta en Occidente siguen dominado los países y domado el poder líderes que llevan diciendo lo que tenemos todos que hacer desde hace más de 25 años. Lo de Trump y Biden, pero también muchos personajes que ya pasaron su época y se siguen atreviendo a dar lecciones como nos ocurre en España con Felipe y Aznar. Pero, sobretodo en los demás países, que además tienen democracias menos consolidadas, cuando no regímenes autoritarios directamente, los mismos rostros, las mismas familias y un ecosistema general, de crisis sistémica.

Todo esto provoca, naturalmente, que las generaciones cuanto más jóvenes de manera más grave, nos sintamos decepcionados, sin ser tenidos en cuenta como agentes políticos o cívicos, y ni nuestras necesidades, ni intereses, ni propuestas sean tomadas en consideración, ni tenidas en cuenta. Nos sentimos abandonados y desgraciados, lo que lleva en buena parte, y parece más en el hemisferio Occidental, que en el Oriental, a la desafección democrática-liberal y al nuevo alzamiento del fascismo, pero que en Asia o África toma la forma de poblaciones jóvenes que quieren participar y que tienen iniciativas e ideas para llevar a cabo en eso de hacer del mundo un lugar donde vivir.

  • La lista de países y movimientos revolucionarios juveniles tuvieron un primer conato en Myanmar en 2021 como respuesta a un golpe de estado militar, que amenazaba con romper las escasas medidas democráticas y progresistas que tenía la ex colonia francesa.

  • Rápidamente, se extendieron a Tailandia o Sri Lanka. En Irán a mediados de 2021 apareció una nueva oleada que tuvo el símbolo de Mahsa Amini, una joven de origen kurdo, que murió asesinada y torturada por la policía religiosa islámica por no llevar el hiyab “correctamente”. Las protestas se extendieron por todo el país y con ellas, la represión y la violencia del estado teocrático.

  • También Pakistán tuvo una oleada de protestas, así como Corea del Sur, donde el golpe de estado perpetrado por el presidente trataba de limitar la democracia en aras de un gobierno autoritario con fuerte presencia militar, en el contexto de una crisis económica gravísima, las amenazas del hermano del Norte y un sistema cultural-social perverso.

  • El siguiente episodio, y quizás donde el movimiento ha tomado sus símbolos y mayor impulso, fue en Bangladesh, que terminaron en la Revolución de Julio (de 2024) como una serie de protestas juveniles y universitarias ante el incremento de un mayor autoritarismo en el país y de las masacres que sucedieron a la primera oleada de protestas en junio.

  • Nepal fue el punto de inflexión. Allí los jóvenes de la Generación Z tomaron partido para protestar contra el bloqueo de las redes sociales determinado por el gobierno del partido comunista nepalí. La brutalidad de la respuesta gubernamental se saldó con varias decenas de muertos, lo que unido a la corrupción y el autoritarismo, llevó a los jóvenes a asaltar diversos centros de poder, incluidas las residencias del gabinete e incendiando el parlamento. El sistema cayó y está a la espera de unas próximas elecciones democráticas que deberán dotar al país de una nueva constitución. El tiempo dirá si este cambio es tan productivo y espontáneo como quiero creer.

  • Las protestas saltaron a África. Nigeria, Kenia y Mozambique vieron movimientos juveniles que protestaban por la falta de porvenir, la perversión de la democracia, la corrupción y el nepotismo, así como la insoportable desigualdad económica.

  • Marruecos ha sido un punto importante, donde las protestas contra la dictadura monárquica de Mohamed VI han venido a reclamar mayor democracia, mayor futuro económico para una población mayoritariamente joven y condenada a emigrar al Norte. El catalizador fue la noticia de la altísima mortalidad femenina en los paritorios marroquíes fruto de la intrínseca corrupción del régimen, así de su nulo respeto por los derechos humanos y de la mujer, y el sobre-coste de las instalaciones del futuro Mundial de Fútbol que buscan blanquear al régimen, que provoca la falta de recursos en los servicios sociales del país.

  • También en América Latina ha habido brotes de esta serie de protestas revolucionarias en República Dominicana por protestas por la corrupción y los pucherazos electorales. O en Perú, donde el golpe de estado de 2021 que sacó el presidente democrático Pedro Castillo, ha derivado en una sucesión de presidentes y una inestabilidad política y económica notable. También Colombia, Chile o ya Argentina, donde la gestión fascista y liberticida de Milei viene siendo contestada con manifestaciones y huelgas. Punto importante fue Puerto Rico en 2024 donde las injerencias norteamericanas amenazan la coexistencia del país como estado libre.

  • Y Europa no podía quedar atrás. Primero las protestas en los Balcanes: Bulgaria, Serbia, Grecia, en ambos casos por la corrupta e inmoral gestión de sendos accidentes ferroviarios. También en Hungría. O en Macedonia del Norte tras el incendio de una discoteca. Y en Georgia, dónde el gobierno pro-ruso se ve cuestionado por una oleada popular que proclama una mayor democracia, un acercamiento a la UE y una mejora general de las condiciones de vida. No puede tampoco obviarse Francia, donde las protestas el pasado septiembre, tomaron forma en una huelga general, el movimiento Bloquons tout (bloqueemos todo), de indudable éxito, convocada a través de las redes sociales y donde tomaba parte muy importante el llamamiento a cesar todo consumsimo.

  • Y otros muchos más países y lugares como Filipinas, Malasya, Timor Oriental, Maldivas, Madagascar, Paraguay, Italia, Suiza, San Marino, Bolivia, Camerún, Tanzania, Uganda, México, de nuevo en Irán, está vez por el incremento del costo de la vida y la falta de democracia, y que ha derivado de aquella manera, en lo que está pasando actualmente.

Internet y las redes sociales, han sido el lugar donde se han alumbrado las protestas y el movimiento, que desde lo nacional o regional, ha derivado en una protesta global. En Internet se han puesto de acuerdo problemas y agendas. Se han organizado quedadas y coordinado protestas, así como se han dado noticias sobre la represión y las salidas políticas y mediáticas que cada contexto exigía. Y por supuesto, ha traído una interconexión entre diversos grupos de jóvenes de muchos países que identifican los mismos problemas y las mismas necesarias soluciones.

Si hace 15 años fue facebook, y sobretodo twitter, el arma que encendió el movimiento del 15M y Occupy Wall Street, ahora han sido Telegram, TikTok y la plataforma de mensajería en entornos de juegos online, Discord. En todos los casos las protestas y movimientos han sido pacíficos, y sólo ante el silencio, cuando no la opresión de los regímenes en el poder, es cuando las protestas han ido a más, respondiendo con disturbios y violencia, a la violencia de las fuerzas gubernamentales.

Sin duda, es bienvenido y bien necesario esta activación global, generacional y aspiracional por hacer del mundo un lugar mejor. Acabar con las crisis capitalistas, revertir o si como parece ya no es posible, aminorar en la medida de lo posible las consecuencias del cambio climático. Terminar con la desigualdad social, con el sufrimiento humano. Garantizar los derechos humanos y la vida en dignidad. Eliminar la corrupción, la censura, la represión y el autoritarismo. Avanzar en la igualdad entre géneros, entre razas y etnias, entre clases. Derrumbar desde abajo desde las poblaciones civiles (más cuando las generaciones jóvenes se supone serán “enviadas” a la picadora de carne que es la guerra) los conflictos internacionales y mundiales, la deriva al fascismo y a la violencia y al confrontación armada como única salida a la disputa. Acabar ya de una vez con la industria militar, y su gigantesco peso. Cerrar para siempre la amenaza a la extinción nuclear.

Todo esto, y mucho más, se tiene que hacer con activación política, cívica y social. Con un músculo contestatario fuerte, que precisa de estar informado y fortalecido por redes de apoyo mutuo, que por supuesto, no deben estar cerradas a otras personas, de otras generaciones, razas o clases. No. Al contrario, somos más fuertes cuanto más mejor, y cuando aprovechamos y nos enriquecemos de la experiencia de unos y de la fortaleza y rebeldía de otros.

La bandera de El Jolly Roger de los Piratas de Sombrero de Paja de la serie de manga One Piece se ha convertido en el símbolo de toda esta serie de protestas. También aparecen referencias a otras sagas como Los Juegos del Hambre o Harry Potter. Son manifestaciones culturales apropiadas a las generaciones más jóvenes. Símbolos naturales de identidad y pertenencia. Si los ves, no tengas miedo. Infórmate. Súmate y participa. Lo que se está dirimiendo en todo el mundo es mucho más allá que el acceso a las redes sociales. De hecho, hay que recordar que la génesis del 15M, no fueron las protestas de la llamada Primavera Árabe, sino la intención del gobierno socialista de imponer la Ley Sinde para acabar con la compartición de archivos peer-to-peer y el internet “gratuito”. De ahí se engranó una activación política que pretendía cambiar lo necesario para hacer del mundo, y de España, un lugar mejor.

Existe un clamor popular y social por un nuevo rumbo en el mundo. Probablemente ya no esté ligado a las ideologías de clase, pero si que es la protesta de unas generaciones que han sufrido las consecuencias de un sistema fallido: el neoliberalismo. Pobreza, desigualdad, privatizaciones, colapso de los estados de bienestar, derrumbe de las certezas de igualdad y libertad que alentaban el progreso generacional (lo de vivir peor que nuestros padres), frenazo a los planes de vida, incomprensión, hartazgo,… crisis económicas, crisis de valores, crisis ambientales… derechos humanos pisoteados, mayor autoritarismo, mayor militarismo y belicismo. Auge del fascismo.



jueves, 9 de febrero de 2023

Rascacielos en el aire

Ser parte del exilio económico de la ciudad y provincia de origen es un trauma. Más si cuando en la distancia uno tiene que ver como su patria chica aparece asimilada a personajes, comportamientos, proyectos e ideas absolutamente disparatadas, vergonzosas y que apestan a estafa a 600 kilómetros. Por lo menos.

La última semana Salamanca es noticia nacional porque al concejal de Cs (parece que la muerte y descomposición de este engendro nos va a dar grandes momentos) del equipo de gobierno, responsable de Turismo (y de macrobotellones, despedidas y sobretodo de dar buenos fajos a sus amigotes hosteleros -los mismos de Mañueco, no olvidemos-), se ha corrido una juerga a costa del presupuesto local. Fernando Castaño que así se llama el sujeto trajo a la milenaria urbe un congreso con jeques y empresas de “medio Oriente y Asia” que en principio, estarían interesados en invertir (¡hasta 15.000 millones indicaron en un primer momento!) para hacer de Salamanca una nueva Dubai.

El tal Castaño va a tener que demostrar, primero ante los medios, después ante el pleno del Ay-untamiento, y probablemente más adelante ante los tribunales, su conveniencia o no con esta trama que ha resultado ser una estafa colosal al erario público y de malversación de la imagen de una ciudad que es Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Con el transcurrir de los días ante la sorpresa de los oriundos de unos supuestos jeques ataviados con galabiyas y thawbs paseando por la Plaza Mayor, sin hablar una sola palabra de castellano o inglés, con la celebración de un congreso “multitudinario” en el Palacio de Congresos, de la noche a la mañana y sin previo aviso, con nombre rimbonbante (Peace City World) y de unas primeras noticias que escandalizaban se va destapando la verdad.

Hasta este momento podemos certificar dos cosas: La primera es que el mega proyecto urbanístico no es que haya sido agua de borrajas: es que ni siquiera ha dado para tomar el camino hacia el bancal. Todo parece un timo de la más burda y baja estofa. No hay nada, ni nadie detrás. Las supuestas empresas no lo son. Los supuestos jeques tampoco. Los currículums, hinchados y falsos, y los historiales en internet y dominios borrados a prisa y corriendo.

La segunda es que las salmantinas y salmantinos han pagado el convite. Como punto de partida “llevamos” casi 4 años pagando un sueldazo a un amigo personal de Castaño, que no tiene ni oficio, pero si beneficio por “captar inversores”. Una tomadura de pelo y una vergüenza que debería acabar con estos dos sujetos compartiendo celda como buenos amigos. Por otro lado, el legar un edificio de todas y todos como es el Palacio de Congresos no es moco de pavo. Es un recurso público al que ya estamos acostumbrados sea usado y manoseado por el PP, pero esto ya clama el cielo. Se ha puesto pasta para pagar traductores y los ágapes de mitad de jornada. Si se sigue escarbando van a aparecer facturas de hoteles y restaurantes, taxis y hasta de los vicios que facturan en “B”.

No habría ningún problema en poner estos recursos a disposición de la posibilidad de que llegasen proyectos e inversión a estas tierras. Sin embargo, estamos más que acostumbrados, a que “nuestros políticos” malvendan lo de todos, sin tener un mínimo de decencia y orgullo patrio, para saber cuál es la esencia a proteger.

Todo esto lo sabemos gracias, y de manera fundamental, a uno de esos pequeños diarios digitales de provincias, que al contrario que otros más mediáticos, no recibe la ingente cantidad de publicidad institucional y parece que todavía no le debe nada a nadie. ¿Verdad 24horas?

La crónica de Salamanca empezó a tirar del hilo y con sus investigaciones ya sabemos una buena parte de la verdad. A los pocos días recogiendo el testigo (por no decir usurpando el trabajo de unos compañeros) una TV nacional volvía a hacer chistes con Salamanca.

Tampoco había que ser un lince. Cualquier proyecto que cambie aspectos paisajísticos, de movilidad o de impacto medioambiental en la ciudad de Salamanca y su alfoz debe recibir la aprobación del Consejo de Estado a través de la subsecretaría de Patrimonio, como representantes de la UNESCO, amén de una certificación de idoneidad por parte de la propia UNESCO, del Ministerio de Turismo y del de Cultura. Así que poca broma. Y esto sólo para empezar. Y esto lo sabe un tío que fue concejal en su pueblo durante menos de dos años.

El caso es que el mega proyecto extranjero busca, en principio, un lugar donde invertir y crear una “Nueva Dubai”. Todo estos rascacielos, tranvías, y hasta ¡un telesilla! por el aire, apestaba a magufada, y a cualquiera debería haberle puesto las orejas tiesas, denunciarlo y huir como de la peste.

Sin embargo, en la clase política gerencial de nuestra querida Salamanca, acostumbrados a malvender el patrimonio de todos, para su beneficio privativo, no sólo no lo vieron mal, sino que pagaron las costas de todo el tinglado, que evidentemente, es más falso que el patrioterismo de la monarquía.

No sólo se trata del impresentable de Ciudadanos. Es que la alta cúpula del PP provincial se bañó en champán con lo supuestos jeques y promotores, a plena luz del día, con luz, taquígrafos y cámaras. De un corrupto como el presidente de la Diputación no sorprende pese a que este en pleno ojo del huracán de la trama corrupta de las Primarias del PP en Castilla y León. Qué el alcalde de Salamanca se haya prestado, por más que ahora se quiera hacer el digno, debería de ir acompañado con su renuncia a ni siquiera presentarse a vicepresidente de una escalera de vecinos. Es que es más: El propio PP de Salamanca, Castilla y León o nacional, tendrían que sacar a todos los sujetos que se han adosado a esta supuesta iniciativa y defenestrarlos. Por su bien. Pero sobretodo, y lo que a mi más me interesa, por el bien de mi tierra y sus gentes.

Un punto interesante en todo este asunto es ver a estos políticos de derecha, tan orgullosa y patriótica, recibiendo con pleitesía y servilismo a los mahometanos, porque, esta vez, son amigos árabes, con la chilaba bien cargada de petrodólares. Supuestamente.

No salen tampoco muy bien parados toda la oposición. Evidentemente según salen las noticias todos van haciendo su labor de vigilancia y exigencia de responsabilidades, pero mientras se perpetraba tal abuso, nadie lo vio venir. Quizás demasiado ocupados en cuadrar sus próximas candidaturas no pudieron hacer hasta una mínima comprobación. Deberíamos de aprender de una vez, pero parece imposible. Hace poco ponía en su sitio a la izquierda salmantina.

La indignación y el bochorno es tremendo. Creo que toda Salamanca debería estar en la calle pidiendo la dimisión de todo el equipo de gobierno del ayuntamiento y de la diputación. Y por supuesto, pasarles la factura dentro de 4 meses en las elecciones. Salamanca no aguanta ya más indignidad y más olvido aprovechado. Es que no va ni de Catalunya, ni de Perro Chanche, ni nada de eso. Esto va de nuestra dignidad, patrimonio, esencia y futuro. Va de que están destrozando nuestra ciudad y nuestra tierra. De que no queda futuro, y que siguen robándolo y malversando. Tirando por la borda nuestro patrimonio y las ganas de la gente. No se puede soportar más que nos echen a todos de allí.

Desde luego este intenso cabreo que llevo tomó varios impulsos cuando, hablando con gente del lugar donde vivo que saben que soy de Salamanca, me preguntaron sobre tal cuestión. Aquí unas fruteras ya lo veían como la estafa que es, pero sin embargo, allí tenemos a unos inútiles y corruptos que cegados por su beneficio e interés se tragan la estampita aunque sea a costa de destrozar todo lo que nos hace únicos y especiales. Aunque sea destrozando Salamanca. Tampoco ayuda tener una población electoral tan reaccionaria y convencida "de los suyos" aunque estos sean unos ladrones, unos inútiles o unos sin vergüenzas. O las tres cosas juntas.

Y todo esto justo cuando la Unión Deportiva Salamanca, tal día como hoy, hubiera cumplido 100 años. ¿Casualidad? Ya no sé ni qué pensar.


viernes, 18 de noviembre de 2022

Boicot al Mundial de Fútbol

 

Viñeta de Eneko en diario Público, sábado 12 de noviembre 2022

 

Este fin de semana empieza el Mundial de fútbol 2022. En Qatar. Ya la propia designación del emirato como sede del Mundial está llena de corrupción y tráfico de influencias. El mismo día que se proclamó a Qatar vencedora, mientras que la Confederación Sindical Internacional pedía a la FIFA que repitiera la votación para evitar que recayera en un país que no respeta los derechos laborales, 15 de los 22 electores estaban contando los calientes billetes que habían prevalecido en su designación. Hoy en día todavía tienen causas pendientes con la justicia. La compra directa y cienmillonaria (Qatargate) de votos le costó el puesto a todo un presidente de Francia, pero ni siquiera viró un milímetro el rumbo de la FIFA, empeñada en seguir adelante como si nada. El dinero ya empezaba a entrar y engrasaba una maquinaria interncional y poliédrica que ponía en marcha la operación de blanqueamiento.

Con la celebración del Mundial ya asignada, toda la construcción de estadios de fútbol e infraestructuras hoteleras y de transportes están bajo sospecha. Las condiciones de trabajo expedidas para una población netamente inmigrante que carece de los derechos más básicos amparados en la legislación laboral internacional, son las propias de un régimen esclavista. No superan la más mínima fiscalización y aún así, pretenden que nos pongamos a ver los partidos y a animar a la roja (o a la que le toque cada uno) sin ni siquiera tener presta una pinza de la ropa para tapar el hedor a la nariz. No vaya a ser que los jeques se fueran a mosquear.

The Guardian publicó una investigación que concluía que 6500 trabajadores habían muerto en Qatar desde que comenzaran las obras para el mundial de fútbol. No era el primer estudio ni la primera denuncia sobre esta atrocidad, pero si la que cuantificaba de forma incuestionable (con datos de los gobiernos de los países de origen de los trabajadores fallecidos) que 6500 personas han perdido la vida en la construcción de infraestructuras en el desierto qatarí.

Mientras los jeques quataríes del petróleo pagasen no importaban ni las acusaciones evidentes de tráfico de influencias y corrupción, ni la absoluta carencia de derechos laborales en el Emirato. Dinero que ha servido para blanquear no solo la falta de derechos bajo esa monarquía absoluta, sino la forma de esclavitud moderna que ha regido la construcción de estadios durante estos años: la kafala.

Kafala significa "garantizar" en árabe y es el sistema de "patrocinio" legal que se basa en dos principios que, en la práctica, se traducen en esclavitud moderna. Según la kafala todo trabajador extranjero debe tener un patrocinador (una empresa o una persona) para trabajar en el país. Este patrocinador tiene todos los derechos sobre el trabajador, ya que puede retener su pasaporte y el trabajador no puede ni cambiar de trabajo, ni salir del país, sin el permiso del patrón. Las condiciones laborales son las que el patrocinador impone porque en Qatar los sindicatos están prohibidos para los trabajadores migrantes, que son el 95% de la mano de obra.

La Kafala fue suspendida en 2020, por aquello de que la esclavitud este permitida y jaleada en un país que alberga un evento internacional del máximo nível. No fuera a ser que el que dirán. Pero ya era muy tarde para los más de 6.500 trabajadores fallecidos en los fastos de esta vergüenza. Hasta entonces no sólo la familia real qatarí y su élite se han beneficiado. Muchas de las empresas constructoras provienen de Occidente, y las tenemos mucho más cerca de lo que imaginas.

Sencillamente, es una dictadura. Libertades básicas hoy en día, como la de prensa y de expresión son inexistentes; se efectúan detenciones arbitrarias, castigándose de manera abusiva sin asistencia letrada y produciéndose desapariciones de activistas y periodistas. Los homosexuales son absolutamente perseguidos y criminalizados. Asimismo, las mujeres continúan bajo un sistema de tutela masculina, ligadas a su tutor varón que a efectos prácticos es dueño y señor de su vida, tomando la decisión final sobre cualquier aspecto de sus vidas: cómo y con quién han de casarse, estudiar, trabajar, viajar al extranjero hasta cierta edad o recibir servicios de salud reproductiva. Una mujer en Qatar pierde automáticamente la tutela de sus hijos e hijas cuando se produce un divorcio. Las condenas y castigos están a la orden del día amparados en las leyes islámicas. Ante el Mundial se han parado estos atropellos que volverán en cuanto la pelotita deje de rodar. En mayo fueron las últimas condenas execrables. Por ejemplo, a una mujer violada se le acusó de adulterio y fue castigada con 100 latigazos.

Por lo tanto, se hace muy difícil seguir, o simplemente asistir a la convivencia de eventos internacionales que amparen a estos estados, sabiendo las cosas que sabemos hoy. Por ejemplo, hace menos de un año que nueve refugiados sirios presentaron una demanda ante el Tribunal Superior del Reino Unido, acusando a funcionarios y empresarios de Qatar, en coordinación con los Hermanos Musulmanes, de lavar dinero para el Frente al-Nusra, considerado la filial siria de Al Qaeda. Hoy, Qatar está bloqueada por EUA, Jordania o Egipto, países de su entorno (geográfico y cultural) acusada de terrorismo.

Una dictadura que con dinero y lazos familiares claros y demostrados con el terrorismo. Un país por el que a través de sus fronteras entran y salen miembros de Al Quaeda, los talibanes y otros grupos que atemorizan a toda la región. Incluso desde la administración estadounidense se llegó a ligar al exministro del Interior de Qatar y miembro de la familia real, Abdullah bin Khalid al-Thani, con los ataques del 11-S, avisando a su autor intelectual, Khalid Shaikh Mohammed, antes de que pudiera ser capturado por EEUU. Y esto son las cosas que sabemos. Pensad en un momento lo que se desconoce, está clasificado o es subterráneo.

En los años 80, Joseph Nye y Robert Keohane, presentaron un extenso ensayo sobre las relaciones internacionales entre países de contextos y tradiciones políticas y culturales distintas. Ahí acuñaron el término de soft power para referirse a esa capacidad que ejercen algunos Estados para persuadir o convencer a otros de que hagan lo que desean sin tener que recurrir a la coacción o al empleo de la fuerza. Y es que las diferencias pueden ser insalvables o apenas leves incordios, si se coincide en lo básico: el interés por el dinero.

En esas prácticas y estrategias están los eventos y la corriente a caballo entre lo literario y lo periodístico que están blanqueando a conciencia la imagen de las execrables dictaduras fundamentalistas de Oriente Medio. Todo ello regado por billetes procedentes del petroleo, gasolina y también motor de nuestra vida actual.

Asistir a besamanos, besapies y todo tipo de pleitesías, por parte de democracias, hacia los sátrapas medievales de los Emiratos del petroleo es una vergüenza, y algo que tendría que ir acompañada con la dimisión del lameculos en cuestión a la mañana siguiente. Se les conceden prebendas y la celebración de eventos internacionales (tanto deportivos, como sobretodo foros económicos y financieros) que no son propiedad de nadie, sino de toda la humanidad, y no deberían servir para blanquear a estos regímenes. La falta de dignidad es tan lacerante, que llega un momento en el que hay que decidir -no digo discutir, digo decidir- por salvaguardar la dignidad, y renunciar al “progreso” alimentado por un combustible que como productos subalternos trae ruindad, opresión, integrismo, misoginia, xenofobia y fascismo. Cuando políticos o empresarios se tiran al suelo al paso de los petrodólares a la vez nos demuestran, a los pargüelas que estamos aquí, la valoración que esta gentuza hace de los Derechos Humanos, la paz, la democracia y el progreso. Incluidos los nuestros. Aquí, no está de más, que no se critica o censura la cultura, de un lugar concreto, en este caso Qatar. Sino sus leyes medievales y crueles, y su intención de con dinero normalizar esta dictadura.

La FIFA ya tiene experiencia más que sobrada en llevar sus multimillonarios eventos a donde más beneficios les otorgue. A veces, da la casualidad que acaban en un país que no dé vergüenza ajena. Pero siempre se aseguran una buena cantidad de comisiones por obras y fastos para sus torneos. También ya hay ejemplos sobrados en los que un Mundial se utiliza para blanquear una dictadura e incorporar como normales regímenes absolutamente criminales y abusivos hacia los Derechos Humanos. Lo hicieron, por ejemplo, con la Argentina del año 78, y si, han pasado más de 40 años, pero con Qatar, repiten el mismo patrón.

Dentro de esto, algunos países participantes, con sus federaciones y sus selecciones les da algo de vergüencita pero sin bajarse de la celebración, que jugar y ganar un Mundial es muy importante. Ponerse de lado, colocándose un brazalete con la bandera del Arco Iris, puede que les sirva ante las comunidades LGTBI de sus países y para lavar su conciencia, por todo lo demás privilegiada. A la historia pasarán como unos imbéciles que se quedaron en el símbolo, sin querer ver la realidad del problema y convirtiéndose en actores necesarios de toda esta farsa.

Si ni la FIFA, ni los directivos nacionales, ni los futbolistas, ni los periodistas deportivos (ni mucho menos los no-deportivos), ni tampoco nuestros políticos (en conjunto) han sido capaces de poner en su sitio a esta gentuza y recuperar algo de dignidad democrática y valores cívicos modernos para su torneo, queda en las manos de la sociedad civil reclamar que lo hagan y actuar en consonancia.

Es decir, ni el racismo, ni el patriarcado, ni el clasismo, ni la homofobía son hechos culturales previos a una opresión, sino que son las construcciones ideológicas que la van a justificar. Celebrar un Mundial de Fútbol (o cualquier evento, de cualquier índole) en un estado que viola conscientemente 20 de los 30 artículos de la Carta de las Naciones Unidas a parte de ser una vergüenza, manda un mensaje erróneo. Que con dinero todo se puede comprar. Y que el dinero está por encima de los Derechos Humanos.

No puedo deciros que tenéis que hacer. Si queréis seguir el Mundial, animar a la selección española, o disfrutar del deporte, lo haréis, se escriba o leáis esta entrada o no. Por mi parte, lo tengo claro: Boicot absoluto a este evento; solidaridad absoluta con las mujeres qataríes y los trabajadores inmigrantes a los que les han pisoteado sus derechos y dignidad; desechar el consumo de toda compañía cómplice de esta barbarie que lo acompañe, patrocine o retransmita; y denuncia en mis modestos medios de la vergüenza internacional que supone.




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