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miércoles, 2 de septiembre de 2026

Inicio del curso político para los ciudadanos y ciudadanas


 

Arranca en estas fechas el curso político 2026-2027 en España que acabará con las elecciones generales en julio del año que viene. Con ellas se cierra la XV Legislatura de la democracia del reino de España tras la transición española que siguió a la dictadura franquista.

A estas elecciones generales o de ámbito nacional -a las Cortes Generales, es decir Congreso de los Diputados y Senado-, le anticiparán en un par de meses las elecciones municipales y autonómicas en varias de las autonomías del Estado. Por importancia Madrid, Comunitat Valenciana, Canarias, Baleares, Murcia, Asturias, Cantabria, La Rioja y Castilla La Mancha también pondrán en liza a sus representantes y con ellos a sus gobiernos, por lo que prácticamente la mitad del estado estará llamada a las urnas hasta en 3 ocasiones en uno o dos meses.

Por lo tanto, este curso político se antoja decisivo en el futuro del estado. A saber, si España se suma a la ola reaccionaria que asalta los gobiernos democráticos en buena parte del globo, esencialmente en el hemisferio Occidental (Estados Unidos y América Latina), así como también muchas de las naciones europeas. O si por el contrario, España se mantiene como un dique de la democracia liberal frente a un mayor autoritarismo y al dominio de los marcos de discusión, o mejor dicho de abuso, que la extrema derecha está logrando imponer.

Anticipar los resultados electorales a prácticamente un año vista es un ejercicio inútil y condenado al fracaso. Más si cabe en un caso como España, con una alta política volátil en extremo, muy condicionada a los estados de opinión inducidos desde arriba (habitualmente por la prensa escrita en Madrid y las direcciones empresariales, de los grandes bancos y de los partidos del bipartidismo; ahora dispersada a través de las redes sociales y los personajes que pululan alrededor) y en el que el hartazgo de los votantes tradicionales de la izquierda determinan tanto el voto. Si estos no votan uniendo en unas pocas papeletas el sentir de opiniones y voluntades diversas en torno al feminismo, las cuestiones identitarias o de clase, y las sensibilidades hacia temas tan trascendentes en este momento como la situación de la vivienda, la protección del medio ambiente o la posición internacional y geoestratégica en defensa de los derechos humanos y el anti-fascismo, la victoria para la derecha estará más cerca, porque estos últimos consiguen aunar sus votos sin discrepancia ni casi ausencias.

El ciclo de elecciones autonómicas de esta primavera ha reforzado una tendencia hacia fortalecer los gobiernos de la extrema derecha en coalición entre PP y Vox, y a castigar a los partidos en el gobierno central, en especial al PSOE al que se le presenta una crisis profunda en regiones que tradicionalmente habían votado socialista como puedan ser Andalucía, Extremadura o Aragón. Sin embargo, estos resultados no han tenido la amplitud que buscaba la dirección nacional del PP, sino más bien han demostrado su propia debilidad al tener que volver a ceder y por un margen bastante mayor a los postulados ultras de Vox, lo que a su vez, imposibilita a menos de momento, cualquier acercamiento entre las derechas nacionalistas y burguesas vascas y catalanas, con lo cual o asaltan el umbral de escaños de la mayoría absoluta sin contar con Euskadi o Cataluña, o el período que se abrirá será el de nuevo gobierno de coalición liderado por Pedro Sánchez.

Y es que en la capacidad de resistencia de Sánchez y en el papel central y vertebrador que el PSOE tiene entre las diversas sensibilidades en la política española radica el principal argumento que pueda tener una victoria de la España progresista -con notorios matices-, ante la avalancha ultra a la que, no olvidemos, mantiene y potencia la ola reaccionaria internacional de un capitalismo depredador y oligarca.

Desde luego el gobierno central tiene un desgaste colosal. Son 8 años desde que Pedro Sánchez asumió el poder y se convirtió en Presidente del Gobierno (el segundo más largo en duración de la democracia española). Ocho años de un ataque que no cesa. Que tiene un fuerte carácter personal hacia la deshumanización del personaje y de su familia. Que ha surgido desde la oposición, desde los medios de los emporios mediáticos de la derecha (incluidos los pseudo-medios patrocinados por estos emporios y financiados por las autonomías del PP), y con furibundos ataques de la justicia y los mandos anticorrupción policiales que ahondan en un cada vez mayor desprestigio de estas instituciones entre el pueblo. Y sí, también del goteo de casos de corrupción en torno al PSOE, a su figura o a la de Zapatero que han provocado un desgaste colosal y puesto en solfa la superioridad moral de la izquierda y la propia coherencia y legitimidad de los altos cargos del PSOE. Sean ciertos o no, sean manipulaciones, bulos o campañas orquestadas desde la oposición y de los enemigos internos y externos a la democracia y a un tibio reparto de la riqueza.

Tampoco se debe de olvidar en el período de análisis y reflexión durante este año, la situación de las fuerzas políticas y sociales de la izquierda. Partidos, sindicatos, organizaciones, asocaciones, colectivos y las consiguientes confluencias entre todos estos agentes deben ser puestos a consideración.

Pero lo cierto es que todo este descrédito, que queda por ver si se debe a unas causas concretas verídicas, y no a campañas orquestadas de “el que pueda hacer que haga” (el miserable de Aznar dixit) no ha acabado de abrir las puertas de la Moncloa a esta ola reaccionaria. Hay varias causas:

Una de las primeras es el propio fantochismo y la incapacidad absoluta, moral, política, comunicativa y funcional de quienes aspiran a gobernar el país. Feijoo y Abascal no son más que unos mamarrachos. Unos títeres que responden a las órdenes de los que mandan, y sus silencios y sus palabras dejan a la altura del betún el interés nacional. Sistemáticamente. Y eso, no es favorable para ganar unas elecciones por mucho dinero e interés que se ponga.

Las incongruencias, la inconsistencia mental y discursiva, las fotos con un narco, las asociaciones con ultras que insultan y menosprecian a una España, que aunque se empeñen, ya no es una única, centralizada y gloriosa, impiden, de momento, aunar la suma de apoyos electorales que requieren. Eso si, están cerca. Y además, no se debe olvidar que esta España también es esa Españistan de corrupción y chiringuito. Que no se pierda en perspectiva.

Pero también el gobierno de coalición ha hecho sus cosas buenas. Los datos macro-económicos son excelentes. El proceso de diálogo y Amnistía con Catalunya ha permitido cierta reconciliación entre Catalunya y España, con una normalización que ha rebajado en varios tonos la crispación que el tema identitario provoca entre los españoles. De hecho, sabedores de que este tema ya no funciona, ha quedado desactivado, las derechas apenas lo mencionan, y lo dejan todo a las negociaciones subterráneas que entre derechas burguesas y parasitarias estén llevándose a cabo. Y otro éxito incontestable del actual gobierno que desmorona el argumentario de la derecha en torno a la cohesión territorial está en el fin de los controles fronterizos en Gibraltar.

Y por supuesto, Pedro Sánchez y todo el gobierno han adquirido una notoria trascendencia internacional por su oposición a esta ola reaccionaria que representan personajes como Trump o Netanyahu, con especial énfasis en el genocidio del pueblo palestino. También no ha habido dudas en abrir conflictos diplomáticos con Italia o Dinamarca por las cuestiones migratorias. De hecho, la propia regularización de inmigrantes (más allá de que se abran las puertas a cientos de miles de ciudadanos latinoamericanos no muy proclives a votar izquierda, digámoslo así) no supone ni "una teoría de reemplazo", ni "un efecto llamada", sino que ha ayudado a mejorar las perspectivas económicas y salariales, al fortalecer los escudos sociales así como la hucha de la pensiones. Más allá estará por ver si la política y la sociedad española son capaces de tejer redes de colaboración y asimilación ante una composición demográfica mucho más diversa.

Evidentemente la labor de gobierno también es censurable en muchos temas. En materia laboral estos 8 años se han mejorado las condiciones empezando por una mejor equiparación entre los salarios mínimos españoles con los europeos. Sin embargo, seguimos lejos en las políticas de racionalización de horarios, reducciones de jornadas, mucha mayor beligerancia en torno a la seguridad laboral y los accidentes y enfermedades profesionales, y mejoras de la movilidad y la vida diaria de las clases trabajadoras.

El terrorismo machista sigue ejerciendo su violencia silenciosa con el beneplácito de unas derechas fascistas y machistas que componen todo ello una lacra social. Ha habido fallos en la protección policial y judicial a las mujeres y esto no se debe tolerar. Tampoco se pueden olvidar las polémicas con los socios de gobierno en torno al tema de la dignidad de la mujer y la igualdad entre géneros, pero es preciso recordar quienes amparan la desigualdad, la atacan y pretenden volver a un mundo talibán de dominio abosluto del hombre sobre la mujer. No lo olviden.

Por otro lado, el gasto militar ha seguido creciendo en un contexto de mayor volatidad internacional. Las guerras en Ucrania, Oriente Próximo, Irán y la situación en África han avalado estos impulsos militaristas que además, no discuten la permanencia en la OTAN, mientras sus aliados en el gobierno, y buena parte de la sociedad, está ya cansada y dispuesta a debatir sinceramente sobre la OTAN, la política de bloques y si esto es una estrategia de defensa como se presenta, o en realidad es un sistema de ataque propiciado por la ideología neoliberal y consolidación del imperialismo estadounidense con la complicidad de los países europeos.

Y por supuesto, la vivienda es el principal problema del estado sin atisbo de acuerdos entre las diversas partes y que sigue castigando inter-generacionalmente a las clases trabajadoras. Estas imposibilidades de acuerdo motivadas en buena parte por la cainita actitud de las derechas patrias impiden acuerdos de Estado en otras materias que por ejemplo permitan la defensa de los bienes públicos, en especial la educación y la sanidad (ambas con conflictos laborales y profesionales muy intensos y lejos de solucionar en la maraña de administraciones y competencias), o el más que recurrente e imprescindible Pacto contra el Cambio Climático y en defensa del medio ambiente y el patrimonio natural. De hecho, agosto tuvo la nefasta noticia de la prórroga de la central nuclear de Almaraz. Tampoco es positivo para el gobierno su poca implicación en la defensa de las libertades civiles, y en especial, la de pensamiento, opinión y prensa cuando estas voces han sido atacadas por la ultra derecha y no han encontrado ni la solidaridad, y ni mucho menos, la respuesta enérgica en su defensa por parte del Gobierno. No han hecho nada, y parece que la inacción ha favorecido un abuso creciente de brutalidad policial y la sensación de impunidad, para que las policías ejerzan su labor conforme a un estado de derecho democrático, y sin embargo, ahí los tenemos afianzando a la ultra derecha, anticipando un estado policial. La Ley Mordaza sigue vigente y tampoco en materia de memoria democrática se han dado todos los pasos imprescindibles. Pero aún queda otro factor que no puede pasarse por alto.

En la gestión de las múltiples y concatenadas emergencias que el gobierno de la nación ha tenido que afrontar en estos años radica otra potencia de movilización electoral que el PSOE y sus socios pueden y deben activar. Mientras que la gestión de la pandemia de covid, la situación en el Hierro tras la erupción volcánica de 2021, la de la DANA en Valencia tanto antes, como durante y después de la tragedia, el asalto de la frontera en Ceuta y las subsiguientes crisis migratoria y humanitaria (el episodio de emergencia nacional peor tratado y todavía no resuleto por el gobierno central en estos años), o los episodios de incendios forestales masivos han demostrado la incapacidad absoluta de los mandos políticos de la derecha, así como lo nefasta que resulta su ideología inmoral y reaccionaria con una estrategia de bajadas de impuestos, recortes en servicios públicos (sanitarios, educativos y sí también en emergencias) y asignación de presupuestos en chiringuitos de la derecha (como símbolo el taurino), ha sido el gobierno central los que han tenido que asumir el mando y dotar de eficacia a la respuesta institucional y administrativa que todas estas emergencias han ido reclamando. Aún con matices, críticas y propuestas para mejorar estas respuestas, el ciudadano debe extraer sus propias conclusiones y comparar cómo se ha sentido ante una catastrofe natural o humana cuando gobiernan unos u otros. Y la principal, es que mientras el gobierno central muestra capacidad resolutiva, implicación y voluntad de acuerdos y trabajo común por solucionar los problemas, la derecha regiendo administraciones o desde la oposición, solo se limita a poner palos en las ruedas, a mostrar su inoperancia y su sinvergoncería en vender el patrimonio de todos, y otras veces a tapar su incapacidad atacando a quien ha venido a salvarles el culo.

De hecho, en cuanto a las elecciones autonómicas y municipales en el horizonte es muy importante que el electorado analice y saque sus propias conclusiones para hacerse valer y defenderse de las agresiones que el capital perpetra con el consentimiento, cuando no, el enérgico apoyo de casi todos los ayuntamientos y autonomías que están en manos de la derecha.

No hay gran ciudad del estado español, ni área regional, que no estén siendo pasto de la degradación del entorno natural y de la propia convivencia. El turismo desatado, auspiciado por la economía del pelotazo ha convertido cualquier espacio en un lugar y un momento sobre el que extraer la riqueza económica denigrando los derechos y el bienestar de los habitantes, y de hecho convirtiéndolos en ciudadanos de tercera, totalmente prescindibles si a la ciudad (o al pueblo, o a la playa, o a la montaña) llegan turistas con dinero en el bolsillo. Especialmente si pensamos en ciudades como Málaga, Valencia, los archipiélagos, Galicia, y por supuesto, y dominando el debate público, Barcelona y Madrid.

Por lo tanto, todos estos ayuntamientos y los gobiernos regionales que caducan mandato en 8 meses deben ser puestos bajo el análisis racional, la crítica constructiva y la reflexión sobre qué modelo de sociedad queremos para nuestros municipios y autonomías.

Temas decisivos como las políticas de vivienda, de movilidad, de protección del medio ambiente y tratamiento de los residuos, de gestión de los espacios, los recursos naturales (especialmente el agua potable) y de las emergencias, las políticas públicas de empresa y sectores productivos (qué y cómo se produce en cada espacio), la defensa de los ciudadanos en su rol de consumidor o de vecinos de un lugar, la protección del patrimonio y de la cultura, entre otras, son políticas traspasadas a las Comunidades Autónomas y a los Ayuntamientos y sus organismos derivados (diputaciones, consejos comarcales, consejos insulares, mancomunidades, etc.) y son quienes las deben de ejercer para beneficio del pueblo. Es el momento de exigir una política municipal y autonómica centradas en el bien común.

Sería inabordable para mi hablar qué retos particulares tienen que afrontar cada una de estas autonomías y la miriada de ayuntamientos que serán elegidos en mayo de 2027. Además, convendría hacerlo con un mayor conocimiento del contexto actual y fundamentalmente, de los problemas y necesidades que van teniendo los vecinos y habitantes. Sin embargo, centrándose en los grandes temas expuestos en el párrafo anterior, y haciéndolo con un sentido público de gestión sincera y eficaz por el beneficio colectivo, buena parte de ellos podrían ir solucionándose para goce de toda la población.

Por todo esto, es un año muy importante y lo es, fundamentalmente, para las y los electores. Es la ciudadanía la que tiene ante sí una etapa trascendente de su vida y de su país. Y es sobre su acción política, simplificada en el acto de la votación donde debe ejercer su derecho y deber democráticos con una clara y sincera reflexión en el bien común y en la prosperidad del estado. Es a lo que se reduce el papel ciudadano en la democracia liberal, toda vez que se han desmontando las herramientas de conflicto colectivo y de expresión y actuación social, y que el propio sistema no iba a permitir que el pueblo, en bruto, tomará sus decisiones de acuerdo a sus necesidades, principios y posibilidades. Aún con todo, es el momento de preocuparse y de hacer los deberes que como ciudadano todos tenemos obligación y necesidad de acometer ante unas elecciones. Se trata de exigir y conseguir una información veraz, que aporte datos y que nos permita discernir el sentido de nuestras opiniones, el contraste de alternativas, el análisis de hechos, de causas y de consecuencias, y en definitiva, la decisión que hayamos de tomar. Hacerlo de forma sosegada y razonada, no dejándose llevar por impulsos, ni por los forofismos de partido sería lo ideal. Pero por desgracia, en España no funcionamos así.

martes, 26 de mayo de 2026

La caída del símbolo y el falso dilema de la izquierda

 

En la siempre desechable y prescindible actualidad política mediática, generada ex profeso por los dueños del capital y de esos emporios comunicativos, solo hay una noticia sobre la que girar: la imputación del ex-presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

La actuación como lobbista de Zapatero en el caso del rescate de la aerolínea Plus Ultra, tiene varias ópticas y ninguna buena para el ciudadano y ciudadana “normal”, que cree en la democracia y no se encuentra idiotizado por la derecha o el frentismo del PSOE. Si finalmente existió el delito de tráfico de influencias y enriquecimiento y el expresidente es culpable, se habrá acabado con una figura trascendente de la historia política del país. Que la acusación de las asociaciones ultras haya ido ya más allá de la mera instrucción policial ya causa un daño tremendo a la imagen pública de Zapatero y al legado e inspiración que tienen en una parte de la sociedad. No hay nada más que conjeturas y suposiciones en los informes de la UDEF que avalen la imputación del ex-presidente, simplemente por el hecho de recibir "cajas de vino" o "facturar trabajos de maquetación en la empresa" de sus hijas. Evidentemente, hay cosas raras, no voy a decir que no. La primera de ellas y quizás más trascendente, el desparrame ético del Zapatero ex-presidente, actuando como mediador o lobbista entre una aerolínea en dificultades extremas y un gobierno. Pero si finalmente, las acusaciones son rechazadas tras las instrucciones judiciales, tendremos un nuevo caso de lawfare, y puesta en marcha de toda la fuerza del aparato del estado para acabar con un gobierno legítimo y más aún con posiciones ideológicas y de compromiso políticas. Como si eso nos sorprendiera, por otro lado.

En cualquier caso hay dos hechos evidentes. El primero que no puede haber democracia si no se atiende a acabar y condenar las presiones que los ricos y poderosos ejercen sobre los representantes políticos, ya sean instituciones, partidos o personas. El lobbismo es una gangrena grave de la democracia que no se debe tolerar, sino combatir, porque pervierte la función política y dinamita la supuesta igualdad entre ciudadanos.

El segundo de los hechos evidentes es la caída del símbolo. La destrucción de Zapatero, un político que aparentemente había pasado por la Moncloa, sin acusar un desgaste personal y a su imagen grande, y donde la corrupción, parecía, no se había instalado bajo su gestión.

Desde luego Rodríguez Zapatero era una pieza de caza mayor para las ultraderechas españolas, toda vez de que lo acusen de ilegítimo, traidor y todos los males de su “españa”, donde entran sin ambages tácticas de deshumanización de la persona, y como se está escribiendo, la puesta en funcionamiento de los resortes del estado en forma de policías, investigadores y jueces, todos ellos empleados a sueldo de los poderosos, y donde su ideología prevalece a unas supuestas lealtades institucionales y a las de los ciudadanos y ciudadanas. Aznar dijoQue quien pueda hacer algo, que lo haga” y bajo esta orden periodistas, jueces, policías y ultras de todo pelaje y condición se han empeñado en derruir la democracia, pervertir sus instituciones y emplear todo lo que tienen a su alcance para acabar con el gobierno de coalición. El poder y el dinero son los objetivos y prevalecen a todo lo demás.

La dicotomía entre la culpabilidad, ya hecha carne y escarnio del acusado, su familia y su partido, y la inocencia, todavía formalmente como presunción, se convierte en secundaria. Si es inocente es un caso más de lawfare, es decir la instrumentalización de la Justicia o la judicialización de la polítca en forma de acoso judicial y mediático, como fueron los cientos de casos que ya ha habido contra miembros de Podemos, IU o Monica Oltra, por decir unos pocos, y que han ido sistemáticamente archivándose por falta de pruebas. Si es culpable, teniéndome a lo especificado en los informes de la UDEF y de fiscalía, sus cuitas parecen poca cosa ante las mentiras de Aznar tras el 11M, el GAL del señor X, o la incógnita de M. Rajoy. Y esto sólo en cuanto a los expresidentes, puesto que ya conocemos los tejemanejes de dinero e intereses en el juego de puertas giratorias entre la empresa privada y los partidos políticos. Sin olvidar la Gurtel y otras tramas, qué decir de la impunidad manifiesta de personajes como Mazón con la tragedia de la Dana, o de Ayuso con los 7291 ancianos muertos durante la pandemia por su homicida y neoliberal gestión. O las labores personales de Montoro y su “gabinete económico”. O de decenas de ex-ministros del PP condenados por mucho menos de lo que se acusa ahora a ZP.

En todo caso, y desde el punto de vista de la izquierda, y de quienes tenemos un sentir patriótico y progresista por el futuro y el bien de este país y sus gentes, el daño ya está hecho. Y no porque Zapatero se hubiera convertido en un emblema o un símbolo, que lo era, sino más bien porque su acusación apuntala la sensación de hastío, de abandono y de derrota general en la que estamos sumidos. Más si cabe, cuando pese a la incompetencia de los líderes regionales que buscaban revalidación y a la nefasta estrategia electoral del botarate de Feijoo que ha provocado el fortalecimiento de la extrema derecha, la izquierda, y fundamentalmente el PSOE, ha ido fracasando elección autonómica por elección autonómica.

No quiero que el lector confunda este sentimiento derrotista ante las previsibles futuras elecciones y al resultado nefasto para la mayoría social que salga de ellas, con una supuesta lealtad o simpatía para con Zapatero.

No. Sin entrar en su inocencia o culpabilidad literalmente Zapatero me importa una mierda. Quienes salimos a las calles el 15 de mayo de 2011, o quienes antes también hicimos la Huelga General de septiembre de 2010, lo hicimos contra su gobierno y su política económica que habría abrazado el neolberalismo, y con él la desposesión de las clases trabajadoras.

Y sí. Yo voté a Zapatero el 14 de marzo de 2004 en unas condiciones muy concretas y dolorosas, pero con una doble esperanza. La primera era recuperar la política para la gente, y evidentemente con lo acontecido aquellos días y el revanchismo de los franquistas del PP, era muy difícil. Pero sobretodo, y aún reconociendo las tremendas dificultades que había, para que se parase en seco la burbuja inmobiliaria, la especulación financiera salvaje sobre la vivienda y el deterioro de las condiciones de trabajo y de vida de las clases populares. Aquellos gritos de “Zapatero no nos falles” en la noche electoral eran el mensaje de que el apoyo electoral, era concreto y determinado de unas personas muy definidas: Cientos de miles de ciudadanos de izquierdas, los más veteranos, desengañados del tacticismo y el coorporativsmo del PSOE, y todos hastiados tanto de las mayorías absolutas del PP y sus acompañantes (las derechas nacionalistas vasca y catalana), como de la intrínseca corrupción de todos.

La memoria, la hemeroteca y este blog atestiguan que Zapatero y el PSOE nos fallaron, y que con el futuro, el esfuerzo y los sueños de varias generaciones se pagaron los destrozos de la orgía ultra liberal.

Por lo tanto, y sin querer caer en la venganza, y mucho menos en la deshumanización del personaje, vaya por delante que se investiga lo que se tenga que investigar, que se judicialice y se condene si es necesario. En todo caso, lo fundamental, es de una vez por todas, que la democracia y sus sujetos, es decir “nosotros” el pueblo, exijamos una prohibición total de los lobbys y los grupos de poder que presionan a los representantes para que legislen a su favor. Que se persigan y también enjuicien y condenen (evidentemente para ello se hace necesario una real y probada separación de poderes, y una judicatura democrática).

Por último, y no menos importante, hacer lectura política del momento. Mientras el PSOE va cayendo en barrena en las elecciones autonómicas, deberíamos trabajar en una configuración de izquierdas estatal, con unas medidas claras, tanto en defensa de los trabajadores como de los derechos humanos. El último escrutinio, el de Andalucía, vislumbra la posibilidad: La suma de las dos candidaturas de izquierdas (Adelante Andalucía, es decir, anti-capitalistas ex de podemos entre otros, y Por Andalucía, confluencia con IU y Sumar) ha sumado más de 100.000 votos que Vox, pero 2 diputados menos por esa fragmentación. Aún teniendo en cuenta la especial configuración de la región del sur español, se sigue mostrando como evidente que hay un espacio a la izquierda del PSOE enorme. Que ese espacio es ideológico basado en una política de izquierdas clara, ecologista, igualitaria, anti machista, anti fascista y anti imperialista. Democrática y socialista que garantiza los derechos sociales (sanidad y educación), así como mejores condiciones de vida y de trabajo y una clara voluntad por acabar con el problema de la vivienda. Un espacio que además está abierto a quien quiera un mejor país y a quien esté desencantado de la corrupción y el bipartidismo.

Sólo hace falta ponerse de acuerdo. El programa no es un problema. Y lo que lo impide, que son los intereses particulares de quienes son o se han auto proclamado portavoces de los demás, debe ser erradicado por esos mismos colectivos que reclamamos la unidad electoral, política y de acción.

Porque mientras esto escribo los conflictos sociales y sectoriales continúan y se agudizan (por la vivienda, trabajadores de la educación y sanitarios, agricultores, mundo rural, mujeres, etc., etc.) y antes que después nos daremos cuenta de que juntos es posible articular una fuerza que los trata y empuja a solucionar.

Y mientras tanto lo que ocurra con Zapatero y con Sánchez o el PSOE es lo de menos. Porque lo importante es que las buenas personas que creen en la democracia y en este país luchen por mejorarlo.

viernes, 6 de marzo de 2026

La Generación Z


Puede que no lo sepas o que no te hayas dado cuenta. Quizás hayas oído algo, como un eco muy lejano, por alguna notificación random de las redes sociales, un teletipo que se ha escapado de la censura capitalista de los medios de disuasión de masas o por un comentario de algún conocido o conocida más ducho en eso de estar informado fuera del sistema. O es posible que realmente sepas de lo que estoy hablando y seas capaz -te lo agradezco mucho-, de comentar esta entrada y añadirle más datos, más contexto y si, también más periodismo.

Desde hace unos años, y ante un silencio interesado y buscado en Occidente, numerosas manifestaciones han ido salpicando multitud de países por todo el mundo. Lo que a mediados de 2021 comenzó en el sudeste asiático, se ha ido extendiendo por todo el planeta, vertebrando protestas y movimientos sociales que, aún surgiendo con diferencias temáticas por los distintos países, comparten mucho.

En primer lugar, un mismo malestar ante la falta de oportunidades que se identifica como generacional, y que es fruto no sólo de una crisis económica concreta, o de las consecuencias de la pandemia de covid-19 en 2020. Sino que se muestran como descalabros cíclicos del sistema económico capitalista, que provoca una cada vez mayor desigualdad social (y entre géneros, entre clases y entre regiones o países), y donde la corrupción y la inoperancia de los sistemas políticos vigentes son tanto causas como ingredientes que empeoran la situación.

En segundo lugar, son protagonizadas, cuando no surgidas, por grupos de jóvenes pertenecientes a la llamada Generación Z. Es decir, aquellas personas, hombres, y también mujeres, aunque dadas las características sociales y culturales de los países en donde han empezado estas movilizaciones los protagonistas son mayoritariamente masculinos, nacidas desde finales de los años 90, hasta 2010. Por lo tanto, una generación marcada por la predominancia de Internet como escenario de las relaciones sociales, y cuya inmediatez acrecenta la sensación de rapidez e insatisfacción. El paso durante la adolescencia por el trauma que supuso la pandemia de covid y los distintos confinamientos, también han marcado profundamente la madurez y expectativas de estas generaciones.

Esa falta de oportunidades y el sentimiento de pertenencia a una misma generación, acostumbrada como digo a “vivir” en las redes sociales e Internet, han tomado cuerpo en una clara posición de hartazgo ante la situación actual. No sólo se trata de la insatisfacción por las esperanzas de futuro, la perenne crisis económica, la falta de respuestas y voluntades ante el cambio climático y los efectos que provoca, la colosal y mundial crisis habitacional o crisis de vivienda que vivimos, la corrupción y un escenario global que se encuentra en la antesala a un conflicto bélico de escala mundial.

Lo más novedoso de estas protestas en comparación con las de los anteriores ciclos de rebeldía juvenil, es que la falta de alternativas tangibles, así como el deterioro continuado de las condiciones de vida y de futuro, se han hecho en oposición a una gerontocracia y un nepotismo que tiene los rostros septuagenarios (¡por lo menos!) de una ristra de dirigentes que pertenecen a lo que se conoce como generación boomer (los nacidos entre 1946 y 1965) o a la anterior, la generación silenciosa (aquella nacida en el período de entreguerras y hasta 1945). No es casualidad que todas las protestas se hayan materializado ante los escándalos gubernamentales, políticos o económicos, protagonizados por dirigentes que peinan más que canas y ostentan mandatos desde hace más de 25 años en muchos casos. El autoritarismo, cuando no directamente el totalitarismo, de muchos países choca de frente con las ansias de libertad de las nuevas generaciones abiertas al mundo como nunca lo habían estado antes. El militarismo y la represión política, con los abusos de los derechos humanos y la laminación de la democracia efectiva han sido el estado latente de muchas de las protestas de la Generación Z, y son causas directas del descontento y de la desigualdad social, política y económica contra la que se levantan.

No es casualidad revisar muchas de las élites políticas y representativas de los distintos países y ver a los mismos personajes ostentan el poder sin haber dado el testigo a las nuevas generaciones. Enclaustrados, pisoteando a los que vienen, ahogándolos y dejándolos sin poder aportar, cercionando de raíz cualquier tipo de progreso (económico, social, cultural, tecnológico, etc.), al tiempo en que se convierten en parásitos y las organizaciones que “lideran” las dejan inútiles e indefensas ante los retos del mundo actual. Por cierto, esto es lo que muchas personas de mi generación hablamos y vemos en nuestro día a día, en las empresas, en los trabajos, en las organizaciones. A veces, es verdad, los boomers no encuentran relevo. Otras las más, y por desgracia, son ellos los que se anquilosan e impiden un correcto y necesario paso de testigo.

Hasta en Occidente siguen dominado los países y domado el poder líderes que llevan diciendo lo que tenemos todos que hacer desde hace más de 25 años. Lo de Trump y Biden, pero también muchos personajes que ya pasaron su época y se siguen atreviendo a dar lecciones como nos ocurre en España con Felipe y Aznar. Pero, sobretodo en los demás países, que además tienen democracias menos consolidadas, cuando no regímenes autoritarios directamente, los mismos rostros, las mismas familias y un ecosistema general, de crisis sistémica.

Todo esto provoca, naturalmente, que las generaciones cuanto más jóvenes de manera más grave, nos sintamos decepcionados, sin ser tenidos en cuenta como agentes políticos o cívicos, y ni nuestras necesidades, ni intereses, ni propuestas sean tomadas en consideración, ni tenidas en cuenta. Nos sentimos abandonados y desgraciados, lo que lleva en buena parte, y parece más en el hemisferio Occidental, que en el Oriental, a la desafección democrática-liberal y al nuevo alzamiento del fascismo, pero que en Asia o África toma la forma de poblaciones jóvenes que quieren participar y que tienen iniciativas e ideas para llevar a cabo en eso de hacer del mundo un lugar donde vivir.

  • La lista de países y movimientos revolucionarios juveniles tuvieron un primer conato en Myanmar en 2021 como respuesta a un golpe de estado militar, que amenazaba con romper las escasas medidas democráticas y progresistas que tenía la ex colonia francesa.

  • Rápidamente, se extendieron a Tailandia o Sri Lanka. En Irán a mediados de 2021 apareció una nueva oleada que tuvo el símbolo de Mahsa Amini, una joven de origen kurdo, que murió asesinada y torturada por la policía religiosa islámica por no llevar el hiyab “correctamente”. Las protestas se extendieron por todo el país y con ellas, la represión y la violencia del estado teocrático.

  • También Pakistán tuvo una oleada de protestas, así como Corea del Sur, donde el golpe de estado perpetrado por el presidente trataba de limitar la democracia en aras de un gobierno autoritario con fuerte presencia militar, en el contexto de una crisis económica gravísima, las amenazas del hermano del Norte y un sistema cultural-social perverso.

  • El siguiente episodio, y quizás donde el movimiento ha tomado sus símbolos y mayor impulso, fue en Bangladesh, que terminaron en la Revolución de Julio (de 2024) como una serie de protestas juveniles y universitarias ante el incremento de un mayor autoritarismo en el país y de las masacres que sucedieron a la primera oleada de protestas en junio.

  • Nepal fue el punto de inflexión. Allí los jóvenes de la Generación Z tomaron partido para protestar contra el bloqueo de las redes sociales determinado por el gobierno del partido comunista nepalí. La brutalidad de la respuesta gubernamental se saldó con varias decenas de muertos, lo que unido a la corrupción y el autoritarismo, llevó a los jóvenes a asaltar diversos centros de poder, incluidas las residencias del gabinete e incendiando el parlamento. El sistema cayó y está a la espera de unas próximas elecciones democráticas que deberán dotar al país de una nueva constitución. El tiempo dirá si este cambio es tan productivo y espontáneo como quiero creer.

  • Las protestas saltaron a África. Nigeria, Kenia y Mozambique vieron movimientos juveniles que protestaban por la falta de porvenir, la perversión de la democracia, la corrupción y el nepotismo, así como la insoportable desigualdad económica.

  • Marruecos ha sido un punto importante, donde las protestas contra la dictadura monárquica de Mohamed VI han venido a reclamar mayor democracia, mayor futuro económico para una población mayoritariamente joven y condenada a emigrar al Norte. El catalizador fue la noticia de la altísima mortalidad femenina en los paritorios marroquíes fruto de la intrínseca corrupción del régimen, así de su nulo respeto por los derechos humanos y de la mujer, y el sobre-coste de las instalaciones del futuro Mundial de Fútbol que buscan blanquear al régimen, que provoca la falta de recursos en los servicios sociales del país.

  • También en América Latina ha habido brotes de esta serie de protestas revolucionarias en República Dominicana por protestas por la corrupción y los pucherazos electorales. O en Perú, donde el golpe de estado de 2021 que sacó el presidente democrático Pedro Castillo, ha derivado en una sucesión de presidentes y una inestabilidad política y económica notable. También Colombia, Chile o ya Argentina, donde la gestión fascista y liberticida de Milei viene siendo contestada con manifestaciones y huelgas. Punto importante fue Puerto Rico en 2024 donde las injerencias norteamericanas amenazan la coexistencia del país como estado libre.

  • Y Europa no podía quedar atrás. Primero las protestas en los Balcanes: Bulgaria, Serbia, Grecia, en ambos casos por la corrupta e inmoral gestión de sendos accidentes ferroviarios. También en Hungría. O en Macedonia del Norte tras el incendio de una discoteca. Y en Georgia, dónde el gobierno pro-ruso se ve cuestionado por una oleada popular que proclama una mayor democracia, un acercamiento a la UE y una mejora general de las condiciones de vida. No puede tampoco obviarse Francia, donde las protestas el pasado septiembre, tomaron forma en una huelga general, el movimiento Bloquons tout (bloqueemos todo), de indudable éxito, convocada a través de las redes sociales y donde tomaba parte muy importante el llamamiento a cesar todo consumsimo.

  • Y otros muchos más países y lugares como Filipinas, Malasya, Timor Oriental, Maldivas, Madagascar, Paraguay, Italia, Suiza, San Marino, Bolivia, Camerún, Tanzania, Uganda, México, de nuevo en Irán, está vez por el incremento del costo de la vida y la falta de democracia, y que ha derivado de aquella manera, en lo que está pasando actualmente.

Internet y las redes sociales, han sido el lugar donde se han alumbrado las protestas y el movimiento, que desde lo nacional o regional, ha derivado en una protesta global. En Internet se han puesto de acuerdo problemas y agendas. Se han organizado quedadas y coordinado protestas, así como se han dado noticias sobre la represión y las salidas políticas y mediáticas que cada contexto exigía. Y por supuesto, ha traído una interconexión entre diversos grupos de jóvenes de muchos países que identifican los mismos problemas y las mismas necesarias soluciones.

Si hace 15 años fue facebook, y sobretodo twitter, el arma que encendió el movimiento del 15M y Occupy Wall Street, ahora han sido Telegram, TikTok y la plataforma de mensajería en entornos de juegos online, Discord. En todos los casos las protestas y movimientos han sido pacíficos, y sólo ante el silencio, cuando no la opresión de los regímenes en el poder, es cuando las protestas han ido a más, respondiendo con disturbios y violencia, a la violencia de las fuerzas gubernamentales.

Sin duda, es bienvenido y bien necesario esta activación global, generacional y aspiracional por hacer del mundo un lugar mejor. Acabar con las crisis capitalistas, revertir o si como parece ya no es posible, aminorar en la medida de lo posible las consecuencias del cambio climático. Terminar con la desigualdad social, con el sufrimiento humano. Garantizar los derechos humanos y la vida en dignidad. Eliminar la corrupción, la censura, la represión y el autoritarismo. Avanzar en la igualdad entre géneros, entre razas y etnias, entre clases. Derrumbar desde abajo desde las poblaciones civiles (más cuando las generaciones jóvenes se supone serán “enviadas” a la picadora de carne que es la guerra) los conflictos internacionales y mundiales, la deriva al fascismo y a la violencia y al confrontación armada como única salida a la disputa. Acabar ya de una vez con la industria militar, y su gigantesco peso. Cerrar para siempre la amenaza a la extinción nuclear.

Todo esto, y mucho más, se tiene que hacer con activación política, cívica y social. Con un músculo contestatario fuerte, que precisa de estar informado y fortalecido por redes de apoyo mutuo, que por supuesto, no deben estar cerradas a otras personas, de otras generaciones, razas o clases. No. Al contrario, somos más fuertes cuanto más mejor, y cuando aprovechamos y nos enriquecemos de la experiencia de unos y de la fortaleza y rebeldía de otros.

La bandera de El Jolly Roger de los Piratas de Sombrero de Paja de la serie de manga One Piece se ha convertido en el símbolo de toda esta serie de protestas. También aparecen referencias a otras sagas como Los Juegos del Hambre o Harry Potter. Son manifestaciones culturales apropiadas a las generaciones más jóvenes. Símbolos naturales de identidad y pertenencia. Si los ves, no tengas miedo. Infórmate. Súmate y participa. Lo que se está dirimiendo en todo el mundo es mucho más allá que el acceso a las redes sociales. De hecho, hay que recordar que la génesis del 15M, no fueron las protestas de la llamada Primavera Árabe, sino la intención del gobierno socialista de imponer la Ley Sinde para acabar con la compartición de archivos peer-to-peer y el internet “gratuito”. De ahí se engranó una activación política que pretendía cambiar lo necesario para hacer del mundo, y de España, un lugar mejor.

Existe un clamor popular y social por un nuevo rumbo en el mundo. Probablemente ya no esté ligado a las ideologías de clase, pero si que es la protesta de unas generaciones que han sufrido las consecuencias de un sistema fallido: el neoliberalismo. Pobreza, desigualdad, privatizaciones, colapso de los estados de bienestar, derrumbe de las certezas de igualdad y libertad que alentaban el progreso generacional (lo de vivir peor que nuestros padres), frenazo a los planes de vida, incomprensión, hartazgo,… crisis económicas, crisis de valores, crisis ambientales… derechos humanos pisoteados, mayor autoritarismo, mayor militarismo y belicismo. Auge del fascismo.



jueves, 9 de febrero de 2023

Rascacielos en el aire

Ser parte del exilio económico de la ciudad y provincia de origen es un trauma. Más si cuando en la distancia uno tiene que ver como su patria chica aparece asimilada a personajes, comportamientos, proyectos e ideas absolutamente disparatadas, vergonzosas y que apestan a estafa a 600 kilómetros. Por lo menos.

La última semana Salamanca es noticia nacional porque al concejal de Cs (parece que la muerte y descomposición de este engendro nos va a dar grandes momentos) del equipo de gobierno, responsable de Turismo (y de macrobotellones, despedidas y sobretodo de dar buenos fajos a sus amigotes hosteleros -los mismos de Mañueco, no olvidemos-), se ha corrido una juerga a costa del presupuesto local. Fernando Castaño que así se llama el sujeto trajo a la milenaria urbe un congreso con jeques y empresas de “medio Oriente y Asia” que en principio, estarían interesados en invertir (¡hasta 15.000 millones indicaron en un primer momento!) para hacer de Salamanca una nueva Dubai.

El tal Castaño va a tener que demostrar, primero ante los medios, después ante el pleno del Ay-untamiento, y probablemente más adelante ante los tribunales, su conveniencia o no con esta trama que ha resultado ser una estafa colosal al erario público y de malversación de la imagen de una ciudad que es Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Con el transcurrir de los días ante la sorpresa de los oriundos de unos supuestos jeques ataviados con galabiyas y thawbs paseando por la Plaza Mayor, sin hablar una sola palabra de castellano o inglés, con la celebración de un congreso “multitudinario” en el Palacio de Congresos, de la noche a la mañana y sin previo aviso, con nombre rimbonbante (Peace City World) y de unas primeras noticias que escandalizaban se va destapando la verdad.

Hasta este momento podemos certificar dos cosas: La primera es que el mega proyecto urbanístico no es que haya sido agua de borrajas: es que ni siquiera ha dado para tomar el camino hacia el bancal. Todo parece un timo de la más burda y baja estofa. No hay nada, ni nadie detrás. Las supuestas empresas no lo son. Los supuestos jeques tampoco. Los currículums, hinchados y falsos, y los historiales en internet y dominios borrados a prisa y corriendo.

La segunda es que las salmantinas y salmantinos han pagado el convite. Como punto de partida “llevamos” casi 4 años pagando un sueldazo a un amigo personal de Castaño, que no tiene ni oficio, pero si beneficio por “captar inversores”. Una tomadura de pelo y una vergüenza que debería acabar con estos dos sujetos compartiendo celda como buenos amigos. Por otro lado, el legar un edificio de todas y todos como es el Palacio de Congresos no es moco de pavo. Es un recurso público al que ya estamos acostumbrados sea usado y manoseado por el PP, pero esto ya clama el cielo. Se ha puesto pasta para pagar traductores y los ágapes de mitad de jornada. Si se sigue escarbando van a aparecer facturas de hoteles y restaurantes, taxis y hasta de los vicios que facturan en “B”.

No habría ningún problema en poner estos recursos a disposición de la posibilidad de que llegasen proyectos e inversión a estas tierras. Sin embargo, estamos más que acostumbrados, a que “nuestros políticos” malvendan lo de todos, sin tener un mínimo de decencia y orgullo patrio, para saber cuál es la esencia a proteger.

Todo esto lo sabemos gracias, y de manera fundamental, a uno de esos pequeños diarios digitales de provincias, que al contrario que otros más mediáticos, no recibe la ingente cantidad de publicidad institucional y parece que todavía no le debe nada a nadie. ¿Verdad 24horas?

La crónica de Salamanca empezó a tirar del hilo y con sus investigaciones ya sabemos una buena parte de la verdad. A los pocos días recogiendo el testigo (por no decir usurpando el trabajo de unos compañeros) una TV nacional volvía a hacer chistes con Salamanca.

Tampoco había que ser un lince. Cualquier proyecto que cambie aspectos paisajísticos, de movilidad o de impacto medioambiental en la ciudad de Salamanca y su alfoz debe recibir la aprobación del Consejo de Estado a través de la subsecretaría de Patrimonio, como representantes de la UNESCO, amén de una certificación de idoneidad por parte de la propia UNESCO, del Ministerio de Turismo y del de Cultura. Así que poca broma. Y esto sólo para empezar. Y esto lo sabe un tío que fue concejal en su pueblo durante menos de dos años.

El caso es que el mega proyecto extranjero busca, en principio, un lugar donde invertir y crear una “Nueva Dubai”. Todo estos rascacielos, tranvías, y hasta ¡un telesilla! por el aire, apestaba a magufada, y a cualquiera debería haberle puesto las orejas tiesas, denunciarlo y huir como de la peste.

Sin embargo, en la clase política gerencial de nuestra querida Salamanca, acostumbrados a malvender el patrimonio de todos, para su beneficio privativo, no sólo no lo vieron mal, sino que pagaron las costas de todo el tinglado, que evidentemente, es más falso que el patrioterismo de la monarquía.

No sólo se trata del impresentable de Ciudadanos. Es que la alta cúpula del PP provincial se bañó en champán con lo supuestos jeques y promotores, a plena luz del día, con luz, taquígrafos y cámaras. De un corrupto como el presidente de la Diputación no sorprende pese a que este en pleno ojo del huracán de la trama corrupta de las Primarias del PP en Castilla y León. Qué el alcalde de Salamanca se haya prestado, por más que ahora se quiera hacer el digno, debería de ir acompañado con su renuncia a ni siquiera presentarse a vicepresidente de una escalera de vecinos. Es que es más: El propio PP de Salamanca, Castilla y León o nacional, tendrían que sacar a todos los sujetos que se han adosado a esta supuesta iniciativa y defenestrarlos. Por su bien. Pero sobretodo, y lo que a mi más me interesa, por el bien de mi tierra y sus gentes.

Un punto interesante en todo este asunto es ver a estos políticos de derecha, tan orgullosa y patriótica, recibiendo con pleitesía y servilismo a los mahometanos, porque, esta vez, son amigos árabes, con la chilaba bien cargada de petrodólares. Supuestamente.

No salen tampoco muy bien parados toda la oposición. Evidentemente según salen las noticias todos van haciendo su labor de vigilancia y exigencia de responsabilidades, pero mientras se perpetraba tal abuso, nadie lo vio venir. Quizás demasiado ocupados en cuadrar sus próximas candidaturas no pudieron hacer hasta una mínima comprobación. Deberíamos de aprender de una vez, pero parece imposible. Hace poco ponía en su sitio a la izquierda salmantina.

La indignación y el bochorno es tremendo. Creo que toda Salamanca debería estar en la calle pidiendo la dimisión de todo el equipo de gobierno del ayuntamiento y de la diputación. Y por supuesto, pasarles la factura dentro de 4 meses en las elecciones. Salamanca no aguanta ya más indignidad y más olvido aprovechado. Es que no va ni de Catalunya, ni de Perro Chanche, ni nada de eso. Esto va de nuestra dignidad, patrimonio, esencia y futuro. Va de que están destrozando nuestra ciudad y nuestra tierra. De que no queda futuro, y que siguen robándolo y malversando. Tirando por la borda nuestro patrimonio y las ganas de la gente. No se puede soportar más que nos echen a todos de allí.

Desde luego este intenso cabreo que llevo tomó varios impulsos cuando, hablando con gente del lugar donde vivo que saben que soy de Salamanca, me preguntaron sobre tal cuestión. Aquí unas fruteras ya lo veían como la estafa que es, pero sin embargo, allí tenemos a unos inútiles y corruptos que cegados por su beneficio e interés se tragan la estampita aunque sea a costa de destrozar todo lo que nos hace únicos y especiales. Aunque sea destrozando Salamanca. Tampoco ayuda tener una población electoral tan reaccionaria y convencida "de los suyos" aunque estos sean unos ladrones, unos inútiles o unos sin vergüenzas. O las tres cosas juntas.

Y todo esto justo cuando la Unión Deportiva Salamanca, tal día como hoy, hubiera cumplido 100 años. ¿Casualidad? Ya no sé ni qué pensar.


La Revolución Francesa de 1789

 Prise de la Bastille (1789), de Jean-Pierre Houël   La Revolución Francesa es el acontecimiento que originó el mundo tal y como lo c...