martes, 30 de junio de 2026

Escena de caza (furtiva): la novela definitiva sobre la opresión y la degeneración del franquismo

 


A través de un documental emitido en el espacio Imprescindibles de la2 de RTVE nos llegó la vida y obra de Agustín Gómez Arcos. El desconocido literato español, exiliado en Francia, país que reconoció su legado y trascendencia incluso con la condecoración de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia en 1985, actualizada 10 años después en grado de oficial.

Una de las obras de Gómez Arcos que más atención y parabienes del público, la academia y la crítica francesa recibió fue Escena de caza (furtiva) publicada en 1978, y como el resto de su obra a partir de 1968 en francés.

Escrita a la limón entre París y Madrid, Escena de caza (furtiva) se estructura en 5 capítulos nominales que presentan los pensamientos y la biografía de cada personaje, en relación con el protagonista absoluto de la obra: el inspector de policía Germán Enríquez. Los cuatro primeros atienden a la viuda, a su mejor amigo, a su amante y la madre de esta, así como a una de sus víctimas y se concentran en torno al sepelio del inspector de policía. El último atañe a su verdugo y al momento del asesinato tomado como una escena de caza furtiva.

Bajo esta estructura y utilizando con agilidad y fluidez recursos narrativos de tiempo atrás y adelante, introspecciones, recuerdos y sueños de futuro, Gómez Arcos logra dotar de una inusitada ligereza a una narración honda y profusa. Cargada de adjetivos y presentaciones minuciosas del detalle, con un estilo que pasa del barroco del lenguaje al manierismo de la composición, y todo ello para centrar la acción en apenas unas pocas horas, las que van desde el asesinato al entierro. Y sin embargo, ni te sientes parado en la lectura ni llevado a una vorágine de acontecimientos. La calidad literaria del texto sobresale sin apagar de ningún modo el ritmo de la narración demostrando el absoluto dominio que Gómez Arcos poseía sobre la palabra escrita.

Y toda esta capacidad, conocimiento y recursos Agustín Gómez Arcos los pone al servicio de una obra política que funciona como una crítica total al fascismo y al franquismo. El autor expone la brutalidad del estado que se vale de la salvaje depravación de elementos como el inspector de policía para imponer su estado del miedo y la coerción. Como la mano ensangrentada de vísceras y vidas es la herramienta perfecta para que la élite del régimen continúe su abuso de las clases obreras y de los derrotados.

Las altas instancias de la Iglesia, de la policía, de la burguesía patria y de las pequeñas burguesías locales, del ejército o de los sindicatos verticales necesitan del concurso de sicarios bien pagados por mantener un orden (“su orden”) que significa opresión, persecución, miseria y muerte. Todos quedan retratados ante el lector y ante la Historia por formar parte de un entramado criminal y amoral. La opresión y la degeneración del franquismo como ideología, como acción política y cultural, y como presencia física e individual de quienes formaron parte del mismo o se lucraron de él, quedan expuestas de manera brillante y a la vez, hosca y carnal.

Con Escena de caza (furtiva) Agustín Gómez Arcos expone una vez más el radical conflicto entre oprimidos y opresores; la dialéctica entre poseedores y explotados sin perder de vista la decadencia física y moral de los verdugos y traidores. Componiendo un relato duro y salvaje el autor nos transporta a una época de dolor e ignominia que explica muy bien lo mal que estamos hoy.

Si en cualquier momento la lectura, cualquier lectura, es necesaria y recomendable, un texto como el de Escena de caza (furtiva) se vuelve ineludible, catártico y fundamental cuando se hace fuerte el verbo del horror, la violencia, la dictadura y el fascismo.

 

"Se bebe de un trago las arcanas aguas de la memoria materna, tragedia en que, sin lugar a dudas, la bestia representa el papel de protagonista. No logra reconocer a su padre en aquel amasijo de recuerdos dispersos, concentrados en un solo personaje. Pero si reconoce a la bestia. La asimila en profundidad: ángel tutelar de su propia vida (ángel diabólico, piensa), responsable del silencio que siempre pesó sobre él, de su clandestinidad de nombre y condición, del grueso cristal que nunca logró romper y que le impide mirar, y vivir, al otro lado del mundo. Llega a la conclusión de que no habrá vida para él mientras exista la bestia."

Agustín Gómez Arcos, Escena de caza (furtiva). del original en francés (1978) Scène de chasse (furtive). Ed. Cabaret Voltaire, 2ª edición, 2026. Trad. Adoración Elvira Rodríguez (2012).

 


Agustín Gómez Arcos fue un novelista y dramaturgo español exiliado en Francia desde mediados de los años 60. Nacido en 1933 en el seno de una familia muy humilde pasó su infancia y juventud en su Almería natal, cultivando un fuerte amor por la literatura gracias a su profesora vital Celia Viñas, al tiempo que la represión y las penurias provocadas por la Guerra Civil y la brutalidad de la incipiente dictadura, se hacían perennes. El acceso a la educación superior lo llevó primero a Barcelona y luego a Madrid donde ya comenzó a publicar y a moverse en los círculos editoriales y teatrales, llegando a trabajar simultáneamente como dramaturgo, director, actor o traductor. Su compromiso se hacía ya ver con su biografía e identidad, condicionada por su homosexualidad, al tiempo que plasmaba en sus trabajos un ferviente rechazo a las estrecheces que el franquismo provocaba llevándole a sus primeros enfrentamientos con la censura.

A partir de 1962, ya instalado en Madrid, Gómez Arcos plantea textos y obras que por una parte reciben la atención del círculo antifranquista, la aprobación y celebración académicas que le otorgan varios premios nacionales, y la persecución de una censura concentrada en cortar de raíz sus escritos en favor de la libertad de conciencia y en la identidad como ser humano.

Por esto último en 1966 decide exiliarse, primero en Londres y luego en Francia donde se instala definitivamente. En París Agustín Gómez Arcos continúa escribiendo obras de teatro desde los café-teatros, pero pronto amplia su carrera como escritor, convirtiéndose en narrador, en novelista notable, siempre publicando en francés. A partir de 1973 inicia el trabajo y redacta El cordero carnívoro que se publica en 1975. Supone un éxito meteórico que le abre las puertas del reconocimiento en Francia. En 1976 publica Maria Republica, y, en 1977, Ana no, novela que cierra la que ha dado en llamarse “Trilogía de la posguerra”, y que fue galardonada con el Prix Thyde Monnier en 1977 y el Prix Roland Dorgelès en 1978. A ellas les sigue la publicación en 1978 de Escena de caza (furtiva) que queda finalista del prestigioso Premio Goncourt (certamen literario anual que consagra a las mejores obras del año en francés). En total, Gómez Arcos publica catorce novelas, escritas todas ellas en francés.



Pese a que tras la muerte del dictador, volvió a España de manera periódica, Agustín Gómez Arcos siguió viviendo en París y formando parte de la vida cultural y literaria francesa. Mientras tanto en España su obra pasaba inadvertida, escondida por las editoriales y olvidada por todos pese a su indudable y reconocida categoría.

Agustín Gómez Arcos falleció en 1998 en París donde fue enterrado en el Cementerio de Montmartre. Su obra, en un acto de justicia literaria y política, está viviendo un gran éxito y un aumento de la popularidad y el reconocimiento en España, al ser reeditada por Cabaret Voltaire a partir de 2010.

No puedo decir más que leáis y disfrutéis con Escena de caza (furtiva), así como con el total de la obra y vida de Agustín Gómez Arcos. Un genial novelista. Seguramente el mejor en castellano en el siglo XX. Un hombre bueno.

 


 

miércoles, 24 de junio de 2026

Barbarians: Un emblema del rugby y del deporte


  

El 9 de abril de 1890 en el Leuchster Restaurant de Bradford, Inglaterra, un grupo de jugadores de rugby de los dos equipos del barrio se juntó para almorzar y bajo unas pintas charlar sobre la temporada que acababa de terminar. Los jugadores se sentían huérfanos de partidos ya que hasta finales de octubre no podrían retomar su deporte y actividad de hermanamiento. En ese instante, traído por una lógica aplastante, uno de ellos, William Percy Carpmael tuvo una genial de idea: Juntar a los mejores jugadores de ambos equipos en uno sólo, sin distinción de a que fábrica, gremio y confesión perteneciesen, sólo para jugar al rugby, y hacerlo contra algunos otros equipos durante los meses hasta la nueva temporada.

Lo que comenzó como una aventura para pasar el verano, en el fondo tenía la intención de aunar un colectivo que diera un paso más y construir un equipo más fuerte. Carpmael era un fornido delantero que pasó por la Universidad de Cambridge y había jugado en los dos equipos y sentía que una unión de ambas estructuras les permitiría mejorar su nivel, y sobretodo, jugar más partidos. La idea en un primer momento era construir un equipo que pudiera hacer pequeñas giras por Reino Unido, de una o dos semanas. Un inicio extremadamente similar a lo que sucedió en pueblos y ciudades de toda Gran Bretaña (y todavía hoy sigue sucediendo en muchos lugares y con muchos deportes).

Pero algo cambió. El 27 de diciembre de 1890 en el Friary Field ante el equipo de Hartlepool, los Southern Nomads, un equipo compuesto por jugadores de los condados industriales del Norte, vencieron al conjunto local por 9-4 celebrando el Boxing Day (luego se pasó al día 26 cuando se permitió a las tiendas abrir ese día), e iniciando el recorrido de un equipo de leyenda. El viaje había sido de “apenas 150 kilómetros” pero fue suficiente para fijar la tradición de esas pequeñas giras para 3 o 4 partidos. Al acabar el partido tomaron el nombre de Barbarians.

Su indumentaria fueron unas camisetas a rayas gruesas horizontales blancas y negras, con pantalón negro. Para las medias usaron las de sus equipos de origen. Y esa tradición y esa ropa de juego les acompaña hasta el día de hoy. Incluso cuando los jugadores internacionales son convocados y pueden calzarse una pierna con una media de su club profesional, y otra con la de su selección. Otros se ponen la media de su club o escuela como recuerdo y respeto a sus orígenes. Los Barbarians habían nacido y con el tiempo ganaron su propio apodo tomado de la contracción del nombre: Baa-Baas.

Desde un primer momento la composición del equipo no debía quedar ligada únicamente a la pericia en el campo. Tenían que ser buenos jugadores por supuesto, pero fundamentalmente debían ser buenos deportistas. Los valores de respeto, educación y compañerismo quedaban por encima de la técnica o el físico. También era primordial inculcar un estilo de juego y presencia en la gira en la que la diversión fuera el gran objetivo. Dentro y fuera del terreno de juego. Conjugar ambas vertientes, los valores del rugby y la propuesta festiva, era una seña de identidad del nuevo conjunto, y ante la segunda gira que tomaron, en 1891 por el Este y Sur de Gales, se plasmó en el lema: “Rugby Football is a game for gentlemen in all classes, but for no bad sportsman in any class” (“El Rugby es un juego para caballeros de todas las clases, pero no para ningún mal deportista de cualquier clase”).

Este emblema fue pronunciado por el obispo Walter Julius Carey, ex jugador de rugby, aficionado y prelado en Bloemfonteim quien resumió a la perfección el espíritu de los Barbarians y el leiv motiv que los iba a mover de ahí en adelante.

Por todo ello, desde el primer día y hasta hoy ser convocado por los Barbarians es el mayor orgullo que un jugador de rugby puede recibir. Y es algo que no queda restringido a los Baa-Baas, sino que más aún, muchos clubes amateurs han instaurado su propio Barbarians para seguir llamando a los antiguos jugadores para celebrar jornadas festivas y homenajearlos y agradecerles, y con ello al mismo rugby.

Con los Barbarians y en aquellas primeras giras a finales del siglo XIX y primeros del XX se fijaron una serie de partidos tradicionales y anuales de los Barbarians. El partido del Boxing Day, contra Leicester Tigers se jugó desde 1909 hasta la irrupción del profesionalismo en 2006.

De la primera gira por el Gales se fijó un Easter Tour, es decir, una gira en semana santa en la que les llevaba a enfrentarse a equipos en Penarth (el Viernes Santo), Cardiff (el sábado santo), Swansea (el Lunes de Pascua) y Newporth (al día siguiente martes) y que también se mantuvo hasta finales de los años 90.

Los Barbarians han tomado parte de las conmemoraciones por las Guerras Mundiales, con su homenaje anual al soldado y ex-jugador Edgar Moobs quien murió durante la Primera Guerra Mundial y que fue recordado con un partido anual contra Northampton o una selección de las east midlands. También participan en el Día del Recuerdo, durante la conmemoración de noviembre, en el que tradicionalmente jugaban un partido contra el equipo de los ejércitos británicos. Estos partidos se han visto relegados por el auge del profesionalismo en el rugby, pero se han recuperado con el concurso de ex-jugadores y aficionados.

El The Final Challenge es el último partido de la gira que los Barbarians juegan en Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda o Sudáfrica. Se toma como el partido más importante de la serie y suponía el enfrentamiento contra la selección nacional del país en cuestión. En las giras por el hemisferio sur suponían una estancia de un mes recorriendo el país, lo que hacía que no todos los años se produjeran por su coste, y los partidos contra Wallabies, Springboks o All Blacks eran acontecimientos tan importantes como los propios partidos de estos contra los British Lions (después British and Irish Lions) o las visitas de Inglaterra.

Del mismo modo cuando estas selecciones devolvían visita en el Norte podía darse un partido contra Barbarians, normalmente al comienzo de la gira, dejando el partido cumbre, el último contra el anfitrión, la selección nacional.

 


Los Barbarians en Twickenham antes de jugar contra Inglaterra en mayo de 2017. David Rogers - FRU.


Hoy en día, en el rugby de élite, hiper profesionalizado, donde las televisiones imponen sus propios ritmos a los jugadores, los clubes, las federaciones y las instituciones que deberían velar por la salud de toda la familia del rugby, los partidos de los Baa-Baas no han perdido su trascendencia. Éste de por sí es un gran logro de la institución de Barbarians y de la familia del rugby.

En la actualidad la convocatoria de Barbarians sirve de homenaje y despedida a jugadores que abandonan la práctica profesional, por lo que se premia y loa sus servicios con los honores de enfundarse el uniforme a franjas blancas y negras y el escudo bordado con el entrelazado de las letras B, F, y C (Barbarians Football Club). También sigue siendo un hito en la conmemoración de los jugadores que han brillado por su desempeño tanto dentro como fuera del terreno de juego, sobretodo si han protagonizado acciones deportivas y reverenciales por el rugby, sus estamentos (en especial el colectivo arbitral) y en favor de la comunidad. A la icónica camiseta le acompañan desde 1929 la entrega de la chaqueta azul y su corbata correspondiente, y al acabar el partido de la gorra (la cap) conmemorativa del enfrentamiento con la fecha y el emblema de cada equipo, tradición está de cualquier partido internacional de rugby.

Eso sí, ante cualquier partido los Barbarians tienen la tradición de presentar un 15 de inicio con al menos un jugador debutante, esto es, que nunca antes haya jugado con los Baa-Baas. De este modo se va agrandando la familia barbarian, y mantiene la incertidumbre y la ilusión por ser convocados en los propios jugadores y también en los aficionados. Evidentemente estos condicionantes ponen en dificultad el montar un equipo sólido para el entrenador (otro gran honor), pero la trascendencia y el simbolismo de vestir las franjas negras y blancas se ponen por delante.

En todos estos años los Barbarians han jugado en más de 25 países, enfrentándose a selecciones nacionales de Oceanía, África, América y Europa, además de con los British & Irish Lions y partidos contra clubes y franquicias de los principales países del rugby union. La lista de jugadores que han participado es colosal y un quien es quien de la Historia del rugby.

Carl Aarvold, Adrian Stoop, Cyril Holmes, David Duckham, Peter Thompson, Bleddyn Williams, Jack Matthews, Malcolm Thomas, Andy Mulligan, Jack Kyle, Cliff Morgan, Tony O’Reilly, Arthur Smith, John Spencer, Mike Gibson, Andy Irvine, Gareth Edwards, Jonathan Davies, Gavin Hastings, Jeremy Guscott, Nick Farr-Jones, Francois Pienaar, Zinzan Brooke, Joost Van der Westhuizen, Olivier Magne, Lawrence Dallaglio, Santiago Cordero, Felipe Contepomi, Jonah Lomu, Brian Habana, Brian O´Driscoll, Dan Carter, Jerome Kaino… Curiosamente no ha jugado contra Francia, al ser un equipo eminentemente británico, la propia federación francesa impulsó sus propios barbarians franceses. Recientemente jugadores franceses ya han sido llamados y han jugado con los Baa-Baas.

Entre los partidos icónicos a guardar y recordar destaca el famoso partido contra los All Blacks el 23 de enero de 1973 en el Cardif Arms Park, que muchos consideran el mejor partido de la Historia del rugby y que aloja el mejor ensayo sin discusión. Aquel que anotó la leyenda de Gales Gareth Edwards tras una espectacular jugada coral.

 


 

Por último señalar que esta genial tradición y emblema se ha instalado como tiene que ser en el rugby femenino y desde 2017, el Nomads Women's rugby team, convoca a las mejores jugadoras internacionales con el mismo espíritu y reverencia que los Barbarians.

Ahora que ya está la gira de Barbarians hay que buscarse los partidos, como el del pasado sábado ante Sudáfrica en Twickenham y el de este sábado ante Gales (que servirá de homenaje a George North y con enfrentamiento previo también en femenino) porque más allá del espectáculo y del propio rugby, está el juego en sí, los valores que representa y el respeto que atesora.

 

domingo, 21 de junio de 2026

Hail To the Hordes para el Día Internacional (europeo) de la Música



 
 Hail to the Hordes
Build me a nation
A fountain of life
And let us be the voice for what words cannot express
The failed, the outcasts
The sagacious and wise
Will form a bond, impeccable art
Crafted through eons of time

If night will fall
Black shadows are taking our sight
We carry each other through the darkest moments in life
Stronger than hate, stronger than fear, stronger than all

We are one
Hail to the hordes
We are one
Hail to the hordes

Build me a nation
Let's make a stand
Live our lives to the full, come let's walk hand in hand
Let us remember what it once meant
To be no Untertan, no God and no government

If night will fall
Black shadows are taking our sight
We carry each other through the darkest moments in life
Stronger than hate, stronger than fear, stronger than all

We are one
Hail to the hordes
We are one
Hail to the hordes

If night will fall
Black shadows are taking our sight
We carry each other through the darkest moments in life
Stronger than hate, stronger than fear, stronger than all

We are one
Hail to the hordes
We are one
Hail to the hordes

Hail
Hail
Hail
Hail


Kreator es la banda alemana de trash metal liderada por Mike Petrozza. Es considerada junto a Sodom, Tankard y Destruction una de las Cuatro grandes del Trash Metal Alemán, y sin duda, es la que más trascedencia ha conseguido. Su sonido es fácilmente identificable, donde juega a favor la peculiar y agresiva voz de Petrozza, así como composiciones muy cargadas, dotadas de intensidad y en la que la batería del inconmensurable Jürgen 'Ventor' Reil, aporta un dinamismo atroz a toda su música.

El estilo de Kreator se caracteriza por una fusión explosiva de riffs afilados, batería rápida y vocales feroces que encarnan el espíritu del thrash metal. Desde sus inicios, la banda se destacó por un sonido que combinaba la rapidez del hardcore punk con la técnica del metal, creando un enfoque distintivo que los diferenciaba de sus contemporáneos. Álbumes como "Pleasure to Kill" (1986) y "Extreme Aggression" (1989) son ejemplos notables de esta fórmula, donde la violencia sonora se encuentra alineada con letras que abordan temas de guerra, política y la oscura condición humana.

Con el paso del tiempo, Kreator ha experimentado transformaciones que han enriquecido su música sin abandonar sus raíces. En "Coma of Souls" (1990), la banda incorporó elementos melódicos y estructurales más complejos, expandiendo su paleta sonora. Esta evolución se consolidó aún más en álbumes posteriores como "Renewal" (1992), donde la banda exploró nuevas direcciones, fusionando influencias industriales y cambiando ligeramente su enfoque lírico hacia la introspección y la crítica social.

Por lo tanto, sería un error clasificar a Kreator simplemente dentro del ámbito del thrash metal. Su discografía también refleja una capacidad para reinventarse y adaptarse a las tendencias emergentes del metal, aunque siempre con un toque distintivo que evita la pérdida de su identidad. Álbumes como "Violent Revolution" (2001) y "Enemy of God" (2005) marcan un regreso al sonido más crudo de sus primeros trabajos, al mismo tiempo que introducen elementos más modernos en su producción, mostrando una madurez musical que equilibra la nostalgia con la innovación. Discos que han marcado la tendencia y madurez de la banda y que han servido para citarnos a todos ante cada nueva propuesta de la banda, ya sea nuevos discos, videos o directos.

Por ello, su anterior album Gods of Violence (2017) fue todo un fenómeno y que unió a crítica especializada y a público para proclamarlo el mejor disco del año de Heavy Metal.

En él se incluye Hail to the Hordes canción que nos llama a todos a formar una horda común. Una marea de todos aquellos a quien el sistema nos ha marginado para armarnos a través de la pertenencia a la música y el heavy metal para poder luchar y sobrepasarlos. Stronger than fear, stronger than all -Más fuertes que el miedo, más fuertes que todos-; Hail to the hordes -Salvemos las hordas-; We are one -Somos uno-. Nos interpela a toda la platea del Heavy. Nos muestra el camino a través de la identidad de una canción que es reconocible a Kreator, a su música y a nuestro género.

Todo creado por una atmósfera plena alimentada por una secuencia de las guitarras donde el martilleo de la batería resuena a plenitud de pericia y técnica. Se genera así una base rítmica que ya nos induce al éxtasis del headbanger mientras comienza a destilarse la letra que nos enciende y une.

La catarsis es plena, y pese hay quien pueda pensar que los temas de batallas y guerras están muy trillados en el metal, en realidad se trata de una reflexión y un llamamiento colectivo porque las luchas todavía continúan y porque todavía hay tiempo de resolverlas a nuestro favor.

Sólo así se entiende el énfasis con que se introducen los coros y es vitoreada en vivo. Mientras se entrelazan los riffs más melódicos con fases más duras no ceja ni la agresividad de la melodía, ni la intensidad del doble bombo, caja y timbales, y la voz de Petrozza alcanza tal grado de ferocidad que redondea la canción. Una muestra del talento y dominio de Kreator, desde la fase de composición, hasta su ejecución.



Sin duda, y con Hail to the Hordes lo cumplen a la perfección, Kreator es una banda con un fuerte compromiso con el género, al que es fiel, y más que eso, se convierte en uno de los grupos más intensos en hacer identificable el Heavy Metal, y particularmente el trash. Sus letras incisivas, con temáticas sobre la violencia, la guerra, los colapsos y la lucha contra las injusticias y un compromiso por la reflexión social y política. No faltan temas donde se pone el énfasis en las discriminaciones y en los que se explora la oscuridad del alma humana.

Por todo ello os deseo un feliz día de la música, y Hail to the Hordes!!!!! 

 


miércoles, 10 de junio de 2026

Un Papa en las Cortes


El Papa León XIV dirigiéndose el pasado lunes 8 de junio a los diputados y diputadas en las Cortes española. Foto de público.es

 

El calor abrasa físicamente la península mientras se consumen los días para que comience el nuevo mundial de fútbol, desarrollado a la limón entre Estados Unidos, Canadá y México, cómplices de una FIFA que paga sus favores en forma de clasificaciones a las federaciones aliadas. La intrínseca corrupción del ente futbolístico mundial nos lega un torneo hiperbólico. Gigantesco. De 48 selecciones, y de las que cuyo nivel, me atrevo a suponer porque estoy absolutamente fuera de la cotidianidad futbolera actual, menos de una decena da para ser candidatos a jugar los cuartos. Sin embargo, la última semana de la primavera y el primer mes del verano se van a agotar despistando a la opinión pública de sus problemas y soliviantando las tertulias, los debates y las charlas en todas las redes y barras de bar.

Como telonero de este evento fastuoso de dinero, poder y relaciones oligárquicas, y ya si eso, después de todo esto, de deporte, en Españistán hemos tenido la visita del papa León XIV. La primera visita de un sumo pontífice en 15 años, que vista en comparación con otros países de nuestro entorno no es tanto tiempo. Pero puesta en perspectiva de lo que supone España para el Vaticano y el Catolicismo hacia mucho tiempo que el papa-móvil no se deslizaba por las calles entre millones de creyentes, miles de banderitas y cientos de guardaespaldas en traje y corbata.

Esta semana León XIV recorre Madrid, Barcelona y las Islas Canarias en el cuarto viaje internacional de su papado. Lo hace acompañado “de cientos de miles de feligreses” venidos de cualquier parte del estado a misas y besamanos en estadios de fútbol y en plazas públicas consagradas a la exaltación católica, apostólica y romana. Las televisiones privadas, incluidas las reaccionarias y las de emporios mediáticos de derecha, ultraderecha y clericales, tratan de rascar los aledaños de la audiencia de una radio televisión pública que una vez más, confunde el servicio público con el servilismo. Y es que la cobertura de la visita papal pasa del mero interés informativo por un acontecimiento señalado a tratar de construir y consolidar después, la imagen de una España única a nivel moral, donde no caben las alternativas, los disensos y ni mucho menos la voz crítica con la Iglesia, tanto desde dentro de la propia masa creyente, como de los que nos consideramos de otras confesiones, agnósticos o ateos.

La realidad es bien distinta. Como atestiguan con menos periodicidad de la necesaria, tanto las encuestas privadas como las públicas, el sentir religioso de la España actual no tiene nada que ver con esa imagen de España católica que huele a cerrao y a blanco y negro. Según la última encuesta del CIS (recogida en laicismo.org porque desde la propia web del CIS es imposible de encontrar), y pese a las toneladas de promoción por tierra, mar y aire, es decir, por medios de comunicación tradicionales, digitales y emblemas culturales que procuran re-introducir la idea de un resurgir cristiano, el seguimiento religioso de las españolas y españoles está en mínimos y continua un inexorable retroceso. Ni siquiera la población migrante, especialmente latinoamericana, impide la caída de la religión católica en el estado español, puesto que esta población está favoreciendo la llegada a Europa de otras sectas cristianas, como el Evangelismo, que es de un peligro atroz y al que si fuéramos inteligentes y estuviéramos a lo que tenemos que estar tendríamos que estar ya dando batalla.

Sin embargo, tampoco podemos clamar al cielo de la laicidad por el espectáculo montado y los costos repercutidos al conjunto del estado y de la sociedad, puesto que España sigue siendo un puntal fundamental en el estatus que tiene el Vaticano, tanto como faro del catolicismo, emblema de la cristiandad (mucho más poliédrica de lo que el común de los españolitos piensa), como mucho más importante, marca de negocio y nación-estado con unas peculiaridades muy concretas.

España, AKA Españistán, es un estado aconfesional. Qué quiere decir esto. Pues que en España no hay una religión oficial de estado. Difiere con el estado laico o irreligioso, umbral al que desde la izquierda se debe desear llegar, en que un estado laico niega e impide cualquier injerencia de los poderes religiosos en la política o el gobierno del país. En el caso del estado aconfesional se abre la posibilidad de establecer convenios, acuerdos o relaciones formales con las instituciones religiosas tanto nacionales como internacionales. Concretamente en España, en el propio artículo 16.3 de la Constitución, abre esta posibilidad directamente con la Iglesia Católica, sacralizando de este modo el concordato que el franquismo firmó con el Vaticano en 1953. De este modo se construye un híbrido (otro más) entre el estado aconfesional “clásico” como pueda ser los casos de Suiza o Francia, con el estado confesional católico, apostólico y romano del franquismo o de otros países donde la fuerza política de la religión es defendida y promocionada desde el propio estado. Por ejemplo, son los casos de Reino Unido con la religión Anglicana, Grecia con la Ortodoxa, o Argelia con el Islam, entre otros.

Por lo tanto, Españistán se presenta como hija de su tiempo y de la negociación durante la transición entre izquierda y extrema derecha, quedando en materia de religión y moral está peculiaridad legislativa que nos deja una iglesia todavía hoy con mucho poder, tanto político, social, económico y cultural como para seguir determinando la vida de las españolas y españoles. En este sentido, se sigue validando la posición de España como un país aliado, quizás el principal sostén del Estado Vaticano, como así ha sido desde la época Moderna, con una relación simbiótica muy potente que permite una injerencia intolerable del catolicismo como religión y del vaticano como símbolo, y con sus representantes en España, la Conferencia Episcopal como altavoz y ariete.

Si este contexto no fuera suficientemente problemático para un sentir laico y progresista, el sainete semanal se ha complementado con una homilía televisada en las Cortes. El sermón del sumo pontífice en el Congreso de los Diputados, en el territorio de la soberanía popular, es decir, de todas y todos los españoles, fue el momento culmen de la visita oficial. Incluso superando la sacralización de la Sagrada Familia de Barcelona porque con el discurso ante sus señorías una vez más se toleró y favoreció la injerencia eclesiástica en el día a día de la sociedad española.

Antes de oír las palabras del Papa en el Congreso hay quien pecando de inocencia, pudiera esperar que se tratarán temas que si que tienen que ver con la institución que representa. Por ejemplo, y sobretodo, todo lo que tiene que ver con los abusos a menores en el seno de la Iglesia, donde la propia pederastia es coronada con el espino del silencio y la impunidad de los criminales. No se trata solo de que, atendiendo al informe del Defensor del Pueblo de 2025, haya habido más de 400.000 víctimas en España, o que haya investigaciones internacionales que muestran como entre el 6 y el 12% de los sacerdotes han estado involucrados en casos de violaciones a menores. El drama y la gravedad del problema es que la jerarquía eclesiástica católica favorece la impunidad y defensa de los suyos, impide la investigación formal tanto policial como judicial. Vilipendia de entrada a las víctimas y sus familias, y sólo cuando la prensa libertaria y las asociaciones que trabajan en defensa de estas personas consiguen las pruebas se presta a no torpedear las indagaciones.

Pero de esto el Papa apenas soltó unas manidas y cuantas frases hechas, que no atacan las bases de esta depredación sexual y moral, y ni mucho menos emplaza a sus embajadores en España, la Conferencia Episcopal, a tomarse este tema en serio, a colaborar con las investigaciones y los gobiernos para erradicarlo y hacer justicia.

Tampoco ejerció su monopolio del perdón para exhortizar la culpa y la intencionalidad que tuvieron comportamientos de la Iglesia española en el pasado como puedan ser las tramas de bebes robados, la colaboración con el franquismo y la opresión sistemática sobre la mujer.

El Papa si habló algo de ecologismo o contra “el rearme internacional”, pero sin atacar las bases capitalistas que son la causa del deterioro acusado y ya casi irresoluble del medio ambiente, con las deplorables y dolorosas consecuencias que traen para el conjunto de la humanidad. Tampoco dijo nada especialmente contra la ola fascista y reaccionaria que alientan un mundo desquiciado de conflictos armados.

Pero por supuesto, lo que hizo fue atacar a quienes la Iglesia Católica ha atacado desde siempre: A los colectivos LGTBi, a los que sabedor de que se mueve en un país especialmente protector con este grupo, paso de soslayo; y fundamentalmente a las mujeres reafirmando la postura del Vaticano contra el aborto (en plena ola de ataque fascista a este derecho), el uso de anticonceptivos u otras cuestiones que atañen a la sexualidad y la intimidad femenina. Una vez más y como siempre, la Iglesia y el Papa entraban en los dormitorios y en las bragas de las mujeres, para atarla al patriarcado y a que estén por debajo del hombre.

Especialmente sangrante cuando esa "defensa de la vida desde la concepción hasta el ocaso" se salta la voluntad popular expresada en reformas legislativas que garantizan el aborto y la eutanasia como derechos cívicos. Una ofensa en la sede de soberanía pública donde precisamente se ha trabajado para garantizar estos derechos individuales ante las apetencias y voluntades de otros. Habría que recordar al Papa y a su séquito, a la curia, a la Conferencia Episcopal y sus altavoces, a sus señorías de la extrema derecha y a millones de católicos que no tienen ningún derecho, ni ninguna legitimidad para imponer su visión moral a los demás. Que el resto hemos acordado medidas garantistas para la mayoría. De hecho para todos. Incluidos católicos que berrean contra el aborto o la eutanasia, pero que cuando lo necesitan bien que han ejercido el privilegio para abortar en el extranjero o para que les apliquen paliativos. Parece que también hay que recordárselo a las señorías del PSOE y de la izquierda posmo y cuqui tan corporativista con el gobierno de coalición que olvida sus propios compromisos, tradiciones e ideales.

Incluso se permitió poner en duda el papel de la mujer fuera del hogar y de la familia, institución a la que vuelve a señalar como atacada, cuando realmente lo que ocurre es que el capitalismo ultraliberal la ha despojado de utilidad y de valor. Animaba León XIV a los jóvenes a formar familias y tener hijos sin entrar a valorar la crisis sistémica mundial de la Vivienda, que en España ya es colosal, y donde su propia casa, la Iglesia con la Conferencia Episcopal y las órdenes religiosas al frente poseen decenas de miles de viviendas en este país y especulan y desahucian con más brío que los propios bancos. Un hipócrita vestido de blanco.

Me cabrea especialmente que el Papa pasará olímpicamente de hablar del incontable patrimonio que su delegación en el estado tiene. Las inmatriculaciones, esa suerte de corruptela inmoral e ilegal perpetrada por Aznar, que no sólo favorece el negocio inmobiliario de una organización privada como la iglesia, que prácticamente no paga impuestos y encima se lleva subvenciones estatales y las “donacionesvía IRPF de algunos incautos. Ni siquiera tienen a bien hacerse cargo del mantenimiento de sus iglesias, que pasan al conjunto del patrimonio estatal, pero bien que esas iglesias, catedrales, monasterios, palacios y museos aparecen cerrados para todo aquel que no pase por caja. Una peculiaridad española que es una aberración en Europa y que debería impedirse hoy mismo.

También me insulta que en la sede de la soberanía popular venga un sujeto a loar la libertad religiosa o “de elección de los padres sobre la educación que quieren para sus hijos” poniendo de manera provocadora al catolicismo en primera posición y sacralizando la intromisión de la religión en la educación pública, vía colegios concertados y universidades privadas. Un país aconfesional debe de poner la educación pública y libre de injerencias dogmáticas de la religión, de cualquier religión, fuera de los ámbitos públicos, quedando en el sentir privado de las familias.

Tampoco llamó a capítulo a sus señorías a que acaben con la corrupción, especialmente de aquellos que venían a "regenerar" el invento. A evitar las discriminaciones y la aporafobia. A ceder poder y favorecer que la gente, especialmente la joven, tomé su lugar en el mundo y lo cambie y actualice acorde a unos valores más progresistas y de futuro. A acabar con tanto fascismo, a abrazar, defender y promocionar como merece por necesario el antifascismo, tanta falta de conciencia, de vergüenza. A luchar contra la catadura moral del que no tiene escrúpulos, y en esencia, a construir un mundo más colaborativo, fraterno y humano.

La “izquierda” o las “izquierdas” o esos representantes sentados en el Congreso si que celebraron las palabras del pontífice sobre la cuestión migratoria y “los más desfavorecidos” para en el fondo volver a pecar de lo anterior: El Papa estuvo casi 2 horas hablando a sus señorías y no puso sobre la mesa ni una sola medida que solucionará los problemas, que llamará al orden a los representantes para que enmendarán los fallos y las injusticias. Y mucho menos para hacer una crítica seria a su Institución y anunciará los cambios que fueran necesarios. Eso sí, sus señorías sin distinción de partidos (salvo BNG y Podemos que esta vez decidieron no asistir) se levantaron prestos a loar la oratoria con 7 minutos de ovación.

Después de esta misa en las Cortes, y tras pasar por Barcelona, la visita va acabar en las Canarias, uno de los puntos claves de la entrada de inmigrantes en Europa. De gente pobre y desfavorecida por los siglos de los siglos, entre otras cosas, por las propias dinámicas que la Iglesia católica ha alentado todo este tiempo. León XIV podía haber aprovechado el Congreso para leer el catecismo a las huestes de las ultraderechas patrias, con Vox y su “prioridad nacional” a la cabeza, pero con el PP, Junts o el PNV tan solícitos a soliviantar la cuestión migratoria y comprar los marcos fascistas de la teoría del recambio, pero especialmente prestas a favorecer la laminación de las clases trabajadoras y su competencia interna para gusto de la avaricia de las patronales.

El drama internacional que tenemos hoy es el de una ola reaccionaria, neoconservadora y neo-fascista que amenaza con dolor y miedo a todas y todos. Que destruye la ilusión y el trabajo por planteamientos progresistas y la salud de las organizaciones de izquierda. Estamos tan mal que es paradójico que el representante de una de las instituciones más arcaicas, retrógradas, misóginas y alienantes de la Historia de la humanidad nos parezca que es “de izquierdas”. Que hace unas declaraciones que defiende la diversidad, el progresismo o el ecologismo. Mal, muy mal, hacemos en caer en este absurdo porque el Papa no es portavoz de ninguna visión progresista. Ni siquiera humanista.

El Papa, el Vaticano, la Iglesia Católica y sus representantes no son defensores de la “socialdemocracia” ni de los trabajadores, ni tampoco los migrantes. No van a “vender su arte para dar de comer a esa gente”, y ni mucho menos, van a alentar una distribución de la riqueza más justa e igualitaria que impida la opresión del hombre por el hombre. Por mucho que las escrituras y sus grandilocuentes encíclicas o sermones pastorales clamen contra el dolor y el desamparo en el mundo.

Por ello me ofende profundamente, como ateo y como demócrata, como libertario y comunista, que el representante de “Dios en la Tierra” ponga los pies en los símbolos políticos que se supone son de todas y todos, que nos ordene cómo tenemos que obrar y que nos insulte directamente “por haber abandonado las enseñanzas de Jesús en la Cruz”. Como si la Iglesia no hubiera garantizado la pobreza, patrocinado el dolor y lucrado de la venta de esperanza. A otro perro con estos huesos.

Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

Ahora que ya está aquí el veranito con su calor plomizo, pegajoso y hasta criminal, se llenan las terracitas para tomar unas...