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miércoles, 10 de junio de 2026

Un Papa en las Cortes


El Papa León XIV dirigiéndose el pasado lunes 8 de junio a los diputados y diputadas en las Cortes española. Foto de público.es

 

El calor abrasa físicamente la península mientras se consumen los días para que comience el nuevo mundial de fútbol, desarrollado a la limón entre Estados Unidos, Canadá y México, cómplices de una FIFA que paga sus favores en forma de clasificaciones a las federaciones aliadas. La intrínseca corrupción del ente futbolístico mundial nos lega un torneo hiperbólico. Gigantesco. De 48 selecciones, y de las que cuyo nivel, me atrevo a suponer porque estoy absolutamente fuera de la cotidianidad futbolera actual, menos de una decena da para ser candidatos a jugar los cuartos. Sin embargo, la última semana de la primavera y el primer mes del verano se van a agotar despistando a la opinión pública de sus problemas y soliviantando las tertulias, los debates y las charlas en todas las redes y barras de bar.

Como telonero de este evento fastuoso de dinero, poder y relaciones oligárquicas, y ya si eso, después de todo esto, de deporte, en Españistán hemos tenido la visita del papa León XIV. La primera visita de un sumo pontífice en 15 años, que vista en comparación con otros países de nuestro entorno no es tanto tiempo. Pero puesta en perspectiva de lo que supone España para el Vaticano y el Catolicismo hacia mucho tiempo que el papa-móvil no se deslizaba por las calles entre millones de creyentes, miles de banderitas y cientos de guardaespaldas en traje y corbata.

Esta semana León XIV recorre Madrid, Barcelona y las Islas Canarias en el cuarto viaje internacional de su papado. Lo hace acompañado “de cientos de miles de feligreses” venidos de cualquier parte del estado a misas y besamanos en estadios de fútbol y en plazas públicas consagradas a la exaltación católica, apostólica y romana. Las televisiones privadas, incluidas las reaccionarias y las de emporios mediáticos de derecha, ultraderecha y clericales, tratan de rascar los aledaños de la audiencia de una radio televisión pública que una vez más, confunde el servicio público con el servilismo. Y es que la cobertura de la visita papal pasa del mero interés informativo por un acontecimiento señalado a tratar de construir y consolidar después, la imagen de una España única a nivel moral, donde no caben las alternativas, los disensos y ni mucho menos la voz crítica con la Iglesia, tanto desde dentro de la propia masa creyente, como de los que nos consideramos de otras confesiones, agnósticos o ateos.

La realidad es bien distinta. Como atestiguan con menos periodicidad de la necesaria, tanto las encuestas privadas como las públicas, el sentir religioso de la España actual no tiene nada que ver con esa imagen de España católica que huele a cerrao y a blanco y negro. Según la última encuesta del CIS (recogida en laicismo.org porque desde la propia web del CIS es imposible de encontrar), y pese a las toneladas de promoción por tierra, mar y aire, es decir, por medios de comunicación tradicionales, digitales y emblemas culturales que procuran re-introducir la idea de un resurgir cristiano, el seguimiento religioso de las españolas y españoles está en mínimos y continua un inexorable retroceso. Ni siquiera la población migrante, especialmente latinoamericana, impide la caída de la religión católica en el estado español, puesto que esta población está favoreciendo la llegada a Europa de otras sectas cristianas, como el Evangelismo, que es de un peligro atroz y al que si fuéramos inteligentes y estuviéramos a lo que tenemos que estar tendríamos que estar ya dando batalla.

Sin embargo, tampoco podemos clamar al cielo de la laicidad por el espectáculo montado y los costos repercutidos al conjunto del estado y de la sociedad, puesto que España sigue siendo un puntal fundamental en el estatus que tiene el Vaticano, tanto como faro del catolicismo, emblema de la cristiandad (mucho más poliédrica de lo que el común de los españolitos piensa), como mucho más importante, marca de negocio y nación-estado con unas peculiaridades muy concretas.

España, AKA Españistán, es un estado aconfesional. Qué quiere decir esto. Pues que en España no hay una religión oficial de estado. Difiere con el estado laico o irreligioso, umbral al que desde la izquierda se debe desear llegar, en que un estado laico niega e impide cualquier injerencia de los poderes religiosos en la política o el gobierno del país. En el caso del estado aconfesional se abre la posibilidad de establecer convenios, acuerdos o relaciones formales con las instituciones religiosas tanto nacionales como internacionales. Concretamente en España, en el propio artículo 16.3 de la Constitución, abre esta posibilidad directamente con la Iglesia Católica, sacralizando de este modo el concordato que el franquismo firmó con el Vaticano en 1953. De este modo se construye un híbrido (otro más) entre el estado aconfesional “clásico” como pueda ser los casos de Suiza o Francia, con el estado confesional católico, apostólico y romano del franquismo o de otros países donde la fuerza política de la religión es defendida y promocionada desde el propio estado. Por ejemplo, son los casos de Reino Unido con la religión Anglicana, Grecia con la Ortodoxa, o Argelia con el Islam, entre otros.

Por lo tanto, Españistán se presenta como hija de su tiempo y de la negociación durante la transición entre izquierda y extrema derecha, quedando en materia de religión y moral está peculiaridad legislativa que nos deja una iglesia todavía hoy con mucho poder, tanto político, social, económico y cultural como para seguir determinando la vida de las españolas y españoles. En este sentido, se sigue validando la posición de España como un país aliado, quizás el principal sostén del Estado Vaticano, como así ha sido desde la época Moderna, con una relación simbiótica muy potente que permite una injerencia intolerable del catolicismo como religión y del vaticano como símbolo, y con sus representantes en España, la Conferencia Episcopal como altavoz y ariete.

Si este contexto no fuera suficientemente problemático para un sentir laico y progresista, el sainete semanal se ha complementado con una homilía televisada en las Cortes. El sermón del sumo pontífice en el Congreso de los Diputados, en el territorio de la soberanía popular, es decir, de todas y todos los españoles, fue el momento culmen de la visita oficial. Incluso superando la sacralización de la Sagrada Familia de Barcelona porque con el discurso ante sus señorías una vez más se toleró y favoreció la injerencia eclesiástica en el día a día de la sociedad española.

Antes de oír las palabras del Papa en el Congreso hay quien pecando de inocencia, pudiera esperar que se tratarán temas que si que tienen que ver con la institución que representa. Por ejemplo, y sobretodo, todo lo que tiene que ver con los abusos a menores en el seno de la Iglesia, donde la propia pederastia es coronada con el espino del silencio y la impunidad de los criminales. No se trata solo de que, atendiendo al informe del Defensor del Pueblo de 2025, haya habido más de 400.000 víctimas en España, o que haya investigaciones internacionales que muestran como entre el 6 y el 12% de los sacerdotes han estado involucrados en casos de violaciones a menores. El drama y la gravedad del problema es que la jerarquía eclesiástica católica favorece la impunidad y defensa de los suyos, impide la investigación formal tanto policial como judicial. Vilipendia de entrada a las víctimas y sus familias, y sólo cuando la prensa libertaria y las asociaciones que trabajan en defensa de estas personas consiguen las pruebas se presta a no torpedear las indagaciones.

Pero de esto el Papa apenas soltó unas manidas y cuantas frases hechas, que no atacan las bases de esta depredación sexual y moral, y ni mucho menos emplaza a sus embajadores en España, la Conferencia Episcopal, a tomarse este tema en serio, a colaborar con las investigaciones y los gobiernos para erradicarlo y hacer justicia.

Tampoco ejerció su monopolio del perdón para exhortizar la culpa y la intencionalidad que tuvieron comportamientos de la Iglesia española en el pasado como puedan ser las tramas de bebes robados, la colaboración con el franquismo y la opresión sistemática sobre la mujer.

El Papa si habló algo de ecologismo o contra “el rearme internacional”, pero sin atacar las bases capitalistas que son la causa del deterioro acusado y ya casi irresoluble del medio ambiente, con las deplorables y dolorosas consecuencias que traen para el conjunto de la humanidad. Tampoco dijo nada especialmente contra la ola fascista y reaccionaria que alientan un mundo desquiciado de conflictos armados.

Pero por supuesto, lo que hizo fue atacar a quienes la Iglesia Católica ha atacado desde siempre: A los colectivos LGTBi, a los que sabedor de que se mueve en un país especialmente protector con este grupo, paso de soslayo; y fundamentalmente a las mujeres reafirmando la postura del Vaticano contra el aborto (en plena ola de ataque fascista a este derecho), el uso de anticonceptivos u otras cuestiones que atañen a la sexualidad y la intimidad femenina. Una vez más y como siempre, la Iglesia y el Papa entraban en los dormitorios y en las bragas de las mujeres, para atarla al patriarcado y a que estén por debajo del hombre.

Especialmente sangrante cuando esa "defensa de la vida desde la concepción hasta el ocaso" se salta la voluntad popular expresada en reformas legislativas que garantizan el aborto y la eutanasia como derechos cívicos. Una ofensa en la sede de soberanía pública donde precisamente se ha trabajado para garantizar estos derechos individuales ante las apetencias y voluntades de otros. Habría que recordar al Papa y a su séquito, a la curia, a la Conferencia Episcopal y sus altavoces, a sus señorías de la extrema derecha y a millones de católicos que no tienen ningún derecho, ni ninguna legitimidad para imponer su visión moral a los demás. Que el resto hemos acordado medidas garantistas para la mayoría. De hecho para todos. Incluidos católicos que berrean contra el aborto o la eutanasia, pero que cuando lo necesitan bien que han ejercido el privilegio para abortar en el extranjero o para que les apliquen paliativos. Parece que también hay que recordárselo a las señorías del PSOE y de la izquierda posmo y cuqui tan corporativista con el gobierno de coalición que olvida sus propios compromisos, tradiciones e ideales.

Incluso se permitió poner en duda el papel de la mujer fuera del hogar y de la familia, institución a la que vuelve a señalar como atacada, cuando realmente lo que ocurre es que el capitalismo ultraliberal la ha despojado de utilidad y de valor. Animaba León XIV a los jóvenes a formar familias y tener hijos sin entrar a valorar la crisis sistémica mundial de la Vivienda, que en España ya es colosal, y donde su propia casa, la Iglesia con la Conferencia Episcopal y las órdenes religiosas al frente poseen decenas de miles de viviendas en este país y especulan y desahucian con más brío que los propios bancos. Un hipócrita vestido de blanco.

Me cabrea especialmente que el Papa pasará olímpicamente de hablar del incontable patrimonio que su delegación en el estado tiene. Las inmatriculaciones, esa suerte de corruptela inmoral e ilegal perpetrada por Aznar, que no sólo favorece el negocio inmobiliario de una organización privada como la iglesia, que prácticamente no paga impuestos y encima se lleva subvenciones estatales y las “donacionesvía IRPF de algunos incautos. Ni siquiera tienen a bien hacerse cargo del mantenimiento de sus iglesias, que pasan al conjunto del patrimonio estatal, pero bien que esas iglesias, catedrales, monasterios, palacios y museos aparecen cerrados para todo aquel que no pase por caja. Una peculiaridad española que es una aberración en Europa y que debería impedirse hoy mismo.

También me insulta que en la sede de la soberanía popular venga un sujeto a loar la libertad religiosa o “de elección de los padres sobre la educación que quieren para sus hijos” poniendo de manera provocadora al catolicismo en primera posición y sacralizando la intromisión de la religión en la educación pública, vía colegios concertados y universidades privadas. Un país aconfesional debe de poner la educación pública y libre de injerencias dogmáticas de la religión, de cualquier religión, fuera de los ámbitos públicos, quedando en el sentir privado de las familias.

Tampoco llamó a capítulo a sus señorías a que acaben con la corrupción, especialmente de aquellos que venían a "regenerar" el invento. A evitar las discriminaciones y la aporafobia. A ceder poder y favorecer que la gente, especialmente la joven, tomé su lugar en el mundo y lo cambie y actualice acorde a unos valores más progresistas y de futuro. A acabar con tanto fascismo, a abrazar, defender y promocionar como merece por necesario el antifascismo, tanta falta de conciencia, de vergüenza. A luchar contra la catadura moral del que no tiene escrúpulos, y en esencia, a construir un mundo más colaborativo, fraterno y humano.

La “izquierda” o las “izquierdas” o esos representantes sentados en el Congreso si que celebraron las palabras del pontífice sobre la cuestión migratoria y “los más desfavorecidos” para en el fondo volver a pecar de lo anterior: El Papa estuvo casi 2 horas hablando a sus señorías y no puso sobre la mesa ni una sola medida que solucionará los problemas, que llamará al orden a los representantes para que enmendarán los fallos y las injusticias. Y mucho menos para hacer una crítica seria a su Institución y anunciará los cambios que fueran necesarios. Eso sí, sus señorías sin distinción de partidos (salvo BNG y Podemos que esta vez decidieron no asistir) se levantaron prestos a loar la oratoria con 7 minutos de ovación.

Después de esta misa en las Cortes, y tras pasar por Barcelona, la visita va acabar en las Canarias, uno de los puntos claves de la entrada de inmigrantes en Europa. De gente pobre y desfavorecida por los siglos de los siglos, entre otras cosas, por las propias dinámicas que la Iglesia católica ha alentado todo este tiempo. León XIV podía haber aprovechado el Congreso para leer el catecismo a las huestes de las ultraderechas patrias, con Vox y su “prioridad nacional” a la cabeza, pero con el PP, Junts o el PNV tan solícitos a soliviantar la cuestión migratoria y comprar los marcos fascistas de la teoría del recambio, pero especialmente prestas a favorecer la laminación de las clases trabajadoras y su competencia interna para gusto de la avaricia de las patronales.

El drama internacional que tenemos hoy es el de una ola reaccionaria, neoconservadora y neo-fascista que amenaza con dolor y miedo a todas y todos. Que destruye la ilusión y el trabajo por planteamientos progresistas y la salud de las organizaciones de izquierda. Estamos tan mal que es paradójico que el representante de una de las instituciones más arcaicas, retrógradas, misóginas y alienantes de la Historia de la humanidad nos parezca que es “de izquierdas”. Que hace unas declaraciones que defiende la diversidad, el progresismo o el ecologismo. Mal, muy mal, hacemos en caer en este absurdo porque el Papa no es portavoz de ninguna visión progresista. Ni siquiera humanista.

El Papa, el Vaticano, la Iglesia Católica y sus representantes no son defensores de la “socialdemocracia” ni de los trabajadores, ni tampoco los migrantes. No van a “vender su arte para dar de comer a esa gente”, y ni mucho menos, van a alentar una distribución de la riqueza más justa e igualitaria que impida la opresión del hombre por el hombre. Por mucho que las escrituras y sus grandilocuentes encíclicas o sermones pastorales clamen contra el dolor y el desamparo en el mundo.

Por ello me ofende profundamente, como ateo y como demócrata, como libertario y comunista, que el representante de “Dios en la Tierra” ponga los pies en los símbolos políticos que se supone son de todas y todos, que nos ordene cómo tenemos que obrar y que nos insulte directamente “por haber abandonado las enseñanzas de Jesús en la Cruz”. Como si la Iglesia no hubiera garantizado la pobreza, patrocinado el dolor y lucrado de la venta de esperanza. A otro perro con estos huesos.

martes, 2 de diciembre de 2025

La "lux" de Rosalía


 

A mi chica le encanta Rosalía. Y el heavy Metal. Yo soy heavy, y si, me gusta Rosalía. Tengo que admitirlo, pese a que con su carrera me invade un pesar. De hecho desde el primer momento en que me llegó noticia de la artista catalana, me pareció que plegaba su talento y lo ponía a disposición de la industria musical más mainstream, sucia, vergonzosa y de peor calidad que se hayan podido inventar, y que eso le ha valido para ganar mucha pasta y convertirse en un fenómeno viral, fan o del star-system. Mi mujer opina que es una muestra más de sus inquietudes musicales y que tal bajada al fango fue motivada para darse a conocer y llegar a más gente, y poder enseñar a ese público, su arte y otras músicas y expresiones. Creo que ambos tenemos razón.

Hace unas semanas Rosalía lanzó su último trabajo, Lux, una auténtica maravilla desde el punto de vista artístico y formal, el evento del año musical, y un fenómeno de éxito comercial de una artista instalada por derecho propio en el Olimpo de las estrellas de la música y la cultura pop cimentada bajo la hegemonía cultural de todo lo que viene de Estados Unidos. Algo que como españoles, o si sois catalanes como la propia Rosalía, nos tendría que henchir de orgullo, por no hablar en cuanto al sentimiento de clase para quienes nuestros padres y abuelos son trabajadores, precarios y personas humildes de barriada popular. Rosalía viene de ese entorno, pero no del lumpen, sino más bien de la pequeña burguesía, lo que le concedió unos posibles que otros no han podido ni oler. Tampoco lo olvidemos, porque a veces nos dejamos cegar por el brillo, y solo basta con leer su entrada en la Wikipedia para saber dónde se formó y qué relaciones construyó en primer término.

Pero lo cierto, lo innegable, y lo justo además, es decir que Rosalía es una artista tremenda. Qué canta de la hostia. Increíblemente bien. Qué expresa una sensibilidad que a la vez acongoja, despierta e interpela. Y qué muestra y demuestra cada vez un talento innato y potenciado para la composición en donde no rehuye el combate con su bagaje, sus gustos, influencias e intereses.

El nuevo álbum, Lux, es la mejor prueba de ello. Rosalía canta aquí hasta en 13 idiomas. Mezcla neologismos con referencias culturales del misticismo de diferentes credos como Juana de Arco, Santa Teresa, Hildegarda de Bingen, Rabia Al-Adawiya o Anandamayi Ma, con filósofas feministas como Simone Weil. Incluye un pasaje de Patti Smith donde la poetisa del rock de los 70 clama por la emancipación personal y colectiva de las mujeres. Volviendo a Rosalía pasa por varios palos del flamenco, se disfraza de cantautora, incorporando la jerga urbana de su generación y probablemente también de la posterior. Desliza referencias culturales contemporáneas al tiempo que llena los temas de versos inspirados en espiritualidad para tratar los temas actuales que condicionan el día a día de la sociedad, proponiendo una solución, una salida en la religión y en las creencias.

Lo que más destaca y choca de esta propuesta de Rosalía es el nuevo giro estilístico en el que, sin renegar abiertamente del reaguetton y la música urbana de sus anteriores trabajos, se atreve y asalta con éxito pasajes operísticos. Berghain ha sido el primer lanzamiento del nuevo disco en colaboración con Björk, y ahí, Rosalía sorprende lanzándose al mundo del canto lírico, con una cuidadísima hasta el más mínimo detalle escenografía en el video, donde destaca la intervención de una orquesta sinfónica en estado de gracia. La propuesta sin duda sorprende y atrapa, y nos habla en definitiva, de una artista y del reverso de la persona. De su crecimiento íntimo.

 


 

En cuanto a los temas que trata llama poderosamente la atención el mensaje de espiritualidad y religión que se destila del álbum Lux. Que una cantante de éxito colosal e internacional en 2025 haga un alegato, más o menos velado, a la fe, y más o menos abierto a interpretaciones y divergencias, es sobresaliente. No cabe duda de que estamos viviendo una época de reconexión con las creencias, seguramente fruto de una época tumultuosa, llena de incertidumbres y donde se han derribado muchos de los axiomas y entramados sociales y culturales que sostenían la vida tal y como la hemos conocido. El neoliberalismo, el ultra-liberalismo, liberticida, egoísta e irresponsable ha llenado el día a día de individualismo. De un consumismo rápido e inherente, de gratificación inmediata. Donde la tecnología cambia vertiginosamente los patrones de comunicación, acortando cada vez más la atención de la persona converitida en espectador -¿o es al revés?-, (muestra de esto es que con todo Rosalía aquí lancé temas que dificilmente pasan de los 4 minutos, quizás sabedora ella y los de arriba que el público no está capacitado para mantenerse más tiempo a la escucha).

Parece como si Rosalía, convertida en profeta del nuevo catolicismo, sea la encargada de apuntalar una vieja religiosidad, disfrazada de novedosa, donde los jóvenes y no tan jóvenes, se vienen refugiando ante un mundo cambiante, inhóspito donde los patrones de vida y muerte, de presente, pasado y futuro, mudan a un terreno de dolor y carestías. Ese refugio viene a enclaustrarse en más individualismo y en cerrarse a las expresiones colectivas donde se ponen en común problemas y soluciones. Empezando por los que avanzan a regañadientes en mayor igualdad, en especial las mujeres y los colectivos marginados, dentro de esta ola reaccionaria que amenaza con asolar el mundo una vez mas, quizás ya la definitiva.

Volviendo a la música en si, la lista de colaboraciones del disco es abrumadora donde no faltan ni meteoros femeninos del flamenco como Estrella Morente o Silvia Pérez Cruz, mucho oficio en la ejecución y los arreglos, así como voces de la industria musical más expansiva hoy en día en la producción. En conjunto, no hablo de un disco de música pop al uso. Se trataría de algo experimental, profundamente simbólico, donde la fusión y la pureza se deslizan. Más cercano a una obra de música clásica (de hecho los cortes no se presentan como canciones aisladas, sino como movimientos dentro de un conjunto, tal y como desde siempre se han presentado las obras clásicas). Quizás aquí radica el éxito y acierto de Rosalía, en lo que comentaba al principio sobre lo que piensa mi chica sobre la carrera de la artista catalana. Presenta ahora una obra compleja y elevada a un público multitudinario captado en sus anteriores propuestas más bajas, de peor calidad así de claro-, y donde la sexualización de su cuerpo e imagen eran un reclamo por encima de su música.

Yo ya voy por la tercera escucha íntegra de Lux. Evidentemente no puedo más que recomendar su escucha y el acercamiento a este trabajo. Con honestidad y con atención. Luego gustará más o menos. Caerá mejor o peor la intérprete. Denostaremos o felicitaremos su bagaje. O sospecharemos de las manos que mueven los hilos por detrás. Pero por lo menos, esta obra merece una escucha.

martes, 12 de agosto de 2025

Discriminaciones no. Pero sobretodo no a las discriminaciones materiales

 


La conjunción en Españistan de la alta política y los medios de comunicación de masas acostumbran a poner en la palestra toda suerte de problemas irrelevantes y dónde no los hay, tratando de hacer desaparecer de la opinión pública los problemas materiales. Los verdaderamente importantes y trascendentales cuya resolución implicaría que esas mismas instancias de la élite se ocuparan, implicarán y se pusieran a trabajar. Esto no es nuevo. Como tampoco lo es el tener una izquierda institucional entregada de buen gusto a debatir sobre estas situaciones sin atajar nunca el problema de raíz, y soterrando directamente los que su solución provocarían pérdidas en riqueza y poder a las élites cleptómanas del estado españistaní.

La polémica artificial de esta semana es la decisión del pleno del Ayuntamiento de Jumilla, en la región de Murcia, regido por PP y Vox, de prohibir las celebraciones musulmanas en espacios municipales públicos, como venían permitiéndose hasta ahora.

Bien. Aquí hay muchas aristas y agentes involucrados y antes de diseccionarlas voy al final, a lo que me ha puesto de mala leche. Porque encima, aunque uno intente pasar de todo esto, e incluso huir de los informativos, al final llegas a ellos porque te quieres enterar de el tiempo o de la sucesión de incendios forestales. La decisión de que el gobierno, a través de la fiscalía general y el Defensor del Pueblo, entren en tal cuestión con el ánimo de mantener los derechos (supuestos) de la comunidad musulmana, compone en mi opinión, otra más de las traiciones a las clases trabajadoras de este país. Y mientras la extrema derecha a sentarse a esperar el apoyo de las mismas.

Porque yo no he visto a ninguno de estos entes ponerse en marcha, ni en agosto, ni en ningún momento, por acabar de una vez con la especulación inmobiliaria, con los accidentes laborales o con la defenestración de los derechos públicos. Cómo queremos convencer a unas bases electorales que ven una y otra vez sus problemas tratados como irrelevantes, arrinconados en la pila de situaciones “imposibles de solucionar”, y mientras, estas administraciones “corren” a satisfacer las demandas culturales y de identidad de una comunidad (también parte de la clase trabajadora con especial significación en el campo murciano), pero que poco tienen que ver con la identidad predominante dentro de la clase trabajadora del estado español. En vez de ir a los problemas de la gente común, que son todos los mismos independientemente de la religión particular que profese cada uno, o la población en la que viva, nos quedamos en la superficie de lo simbólico.

Es que seguimos sin aprender, y para mi es desesperante, que no debemos entrar en los campos de discusión ideológica que plantea la derecha. Qué le hacéis el juego. Qué entráis en su campo minado. En su terreno de falacias y medias verdades. Qué os convertís en parte colaboradora de la laminación de las condiciones de vida de las clases trabajadoras, bajas o populares como queráis llamarla.

Porque sí. Aquí se plantea una discriminación para con la comunidad religiosa islámica, pero esto no se puede dirimir con herramientas que permanecen permanente calladas cuando se trata de los problemas materiales de la gente. Qué no se levanta cuando se incrementan el precio de la luz, el azúcar, el café o el aceite de oliva. Qué no se indigna cuando trabajadoras y trabajadores tienen que vivir en campos de caravanas como una distopía, o como la realidad norteamericana. Qué permanece desaparecida mientras los trabajadores mueren de golpes de calor o extenuados por la presión oligarca y neoliberal.

E insisto. En Jumilla quieren practicar una discriminación. De acuerdo. Pero a lo mejor se soluciona quitando la sobre-protección que tiene la religión católica en un estado aconfesional, según su constitución, cada vez más navegando a un estado laico, o cuando menos en el que los temas de espiritualidad quedan en el ámbito privado de las personas, si atendemos a las encuestas oficiales.

Evidentemente “se compranlos relatos y marcos de discusión que maneja la ultra derecha. Porque esto no va de “nuevas cruzadas” o “re-conquistas”. No van a replicar a Felipe III quien expulsó a los moriscos (últimos descendientes de la ocupación islámica que mantenían su credo) en 1613. España no va a ser “católica” porque su sociedad ya no lo es y no lo será ya más, fundamentalmente porque lo doctrinario de lo católico choca con lo esencial de lo democrático. Y también porque la globalización es un cambio de paradigma de tal amplio calado que ha roto hasta lo irreversible los condicionantes económicos, sociales y culturales de las sociedades. Igual que por mucho que se empeñen no van a desaparecer la influencia musulmana o sefardí de la cultura española. Ni vamos a recuperar las supuestas bondades del Imperio (que no fue como tal, ni tampoco benefició a las clases bajas peninsulares de los siglos XV al XVIII). A la ultra derecha se la trae floja no conocer la propia Historia del territorio del que quieren adueñarse. Su interés radica en adoctrinar, en presentarse como supuestos defensores de la pureza de unas bases identitarias culturales basadas en la religión, la raza o el idioma. Y encuentran la colaboración interesada de los medios, y la necesaria de una izquierda desnortada que ha perdido el rumbo.

Mientras los ultras persiguen mezquitas, incluso puede que hasta las incendien, y lanzan cacerías en pueblos donde la mano de obra inmigrante magrebí es fundamental, lo que deberíamos aprovechar es a poner en solfa todos los privilegios que la religión católica, la malvada Conferencia Episcopal, tiene, y así, profundizar en un estado laico. También, la propia comunidad islámica de Jumilla o Murcia se verán atacados al no poder disponer de un espacio para sus credos, pero a lo mejor les debería importar más la situación de las mujeres en su seno, y las condiciones de la educación y sanidad en sus comunidades, que por cierto, son compartidas con otros grupos étnicos que conforman las clases más bajas dentro del sistema productivo del agro murciano.

De acuerdo. No habrá rituales islámicos en el polideportivo de Jumilla. Tampoco los debería haber católicos, ni evangélicos, ni de ningún tipo de confesión. Discutamos seriamente qué tiene de religión, qué de identidad cultural y qué de negocio turístico mil millonario las procesiones de Semana Santa. No digo que se prohíban directamente, pero si que reflexionemos sobre si el estado aconfesional es otra licencia más de la transición (como el estado de las autonomías frente al centralismo o el federalismo). Pero a lo mejor si se podría aprovechar esto para reclamar y conseguir que paguen el IBI y sus impuestos. Y estos se dedicasen a los servicios sociales de todas y todos. O por lo menos a mantener con dignidad y seguridad el patrimonio de todas y todos, y que hasta ahora mantienen en usufructo perpetuo.

En Jumilla, donde la base trabajadora inmigrante y magrebí es fundamental para mantener su sistema productivo y económico, con la manipulación más torticera posible (de hecho la que habitualmente destila la derecha, absoluta y dolorosamente incapaz, irresponsable e ignorante) han promovido una legislación que prohíbe la celebración de los ritos de esta comunidad en los edificios públicos. Si, a lo mejor hay que poner en movimiento la maquinaria del estado por aquello de la convivencia entre religiones y comunidades, escenarios verdaderamente falaces porque todo aquel que haya convivido y vivido en los barrios trabajadores sabe que cada uno permanece aislado del resto. Pero se atreven desde la izquierda buen rollista a plantearlos como líneas a defender, cuando no se han movido o incluso han promovido todo tipo de ataques y pérdida de las condiciones materiales y de la identidad de las clases trabajadoras. Incapaces de defender el derecho al trabajo digno y seguro, a la vivienda, a la conciliación familiar o a la educación y salud públicas, desde el círculo interior de la M30 se levantan escandalizados porque no se va a poder hacer “el rito del cordero en el pabellón polideportivo”.

Por otro lado, me hace mucha gracia que la ultraderecha lancé estas ideas desnortadas y de la época de la Inquisición, cuando la realidad es mucho más compleja. Cuando también hay españoles y familias que son musulmanas. Cuando presentan un privilegio para esta comunidad magrebí, y no discuten la presencia hasta el hartazgo de los modos de vida americana yankee, en nuestras ciudades. Cuando todos los días y en todos los lugares se reproducen patrones culturales que no tienen nada que ver con lo español, o con lo de esta tierra si te escandaliza la palabra. Cuando no seguimos nuestro propio urbanismo, nuestra propia Historia, Geografía o Arte. Cuando ignoramos u olvidamos la gastronomía, la música, el baile o las formas de relacionarse tradicionales y que han sido siempre nuestra esencia.

No son malas las interrelaciones e intercambios culturales. Ni mucho menos. Son necesarias y hasta saludables, pero es de broma que se pongan en ristra de defensa de la pureza hispánica, los que nos han metido con calzador las bases norteamericanas, sus restaurantes de comida rápida (busquen los apellidos de los “dueños” en España de estos templos de la bazofia y el consumismo), la música alienante moderna o los usos de reproducción o comunicación social.

Desde luego, me parece mal que no dejen a la comunidad islámica de un pueblo murciano hacer sus celebraciones en un espacio público. Como también me parece mal que se persiga a una asociación cultural o medio-ambientalista por hacer sus actividades y por reclamar mejoras y concienciación en la defensa del patrimonio natural. También me parece lamentable que se persiga cualquier otro tipo de disidencia, incluso infiltrando policías durante años en esas organizaciones, y ahí tampoco se ha levantado de su sillón el Defensor del Pueblo.

Pero me cabrea sobremanera que aceptemos como válidos cualquier salida trasnochada de la ultraderecha y seamos incapaces, bueno en realidad lo es la élite de la “izquierda”, de salir de sus marcos. De hecho, a las bases nos quedan tener que licuar esas incongruencias y seguir.

No a la discriminación por religión, raza, etnia y clase social. Si a la resolución de los problemas de la gente. Atrás hasta el olvido a los rancios y caducos fachas que quieren generar odio y problemas donde no los había. Harto ya de la continua e in crescendo crispación del estado español.

martes, 11 de diciembre de 2018

Tengo ya mi certificado de Apostasía





Esta semana pasada recibí mi certificado de Apostasía de la fe de la Iglesia Católica.
Tengo que decir lo primero de todo que fue más mi pereza (grave pecado capital) lo que ha hecho que me haya demorado tanto en llevar a cabo el acto de la apostasía y por lo tanto añadir coherencia a mi pensamiento y forma de ser. Me declaro ateo en materia espiritual. Y más allá de ello, me declaro beligerante con la Iglesia católica española. Con esta institución empeñada por los siglos de los siglos en anclar a la sociedad española en la más rancia, vulgar, clasista y opresora de las tradiciones.
Entrando en materia de cómo apostatar hay que decir que es un proceso claro y sencillo. Lo primero a hacer es entrar en apostatar.org donde te indican los pasos a seguir y que yo mismo voy a dejar puestos a continuación. Como buena “empresa” instalada en el capitalismo a la Iglesia católica no le interesa que te borres como “cliente. Necesitan que los captados por la tradición o la presión social mantengan su inscripción aunque no hayan decidido sobre ella, en sus bases de datos aunque sea en el régimen de “católicos no practicantes” para poder así sacar sus infladas estadísticas que le dan primacía en las cuestiones religiosas en el estado tardo franquista español.
Por lo tanto, la obligación moral de apostatar y hacer publicidad de ello y de lo fácil que es, prevalece a cualquier otra consideración como puedan ser las presiones de familia y conocidos o tradiciones y actos sociales que ya tienen consolidadas como no puede ser de otra manera, su aspecto civil, laico y garantista.
Estos son los pasos para apostatar:
  1. Pide una copia de tu partida de bautismo. En mi caso acudí a la parroquia en la que me bautizaron a los 4 meses de mi nacimiento. Oliéndome los posibles impedimentos mentí para obtener tal documento (dije que me iba a casar ¡y por la iglesia!), y después de pagar 6€ de gastos por expedición de documento -del que exigí y recibí factura-, conseguí mi partida bautismal.
  2. Haz una fotocopia del DNI y compúlsala. Puedes conseguir que te la compulsen en cualquier comisaría y no es necesario pedir cita previa.
  3. Descarga y rellena el formulario de apostatar.org. Es un documento tipo que explica los motivos con las últimas consideraciones legales derivadas de las sentencias en favor del derecho de apostasía.
  4. Presenta o envía la documentación. Por lo que he visto es mejor hacerlo en persona, así que intenta hacerlo de este modo. Busca la diócesis a la que pertenece la parroquia donde fuiste bautizado y acude a lo que normalmente llaman “Casa de la Iglesia”. Allí pregunta por el responsable de apostasías. La persona encargada, normalmente sacerdote, recogerá tus documentos y te dará escrito de entrada con la fecha de los documentos que has acreditado. Si no lo hace, es conveniente pedírselo. También es posible que te dé el sermón sobre que no debes abandonar la iglesia católica, como si fuera el departamento de retenciones de un operador telefónico.
  5. A los pocos días (en mi caso apenas una semana y eso que era otra provincia) te llegará por correo ordinario tu certificado de apostasía. Si no fuera así, los compañeros de apostatar.org te pueden asesorar para acelerar y lograr el propósito final, que no es más que ejercer tu derecho a vivir una religión de la manera que quieras, y también a pertenecer o no a los organismos e instituciones que te den la gana.
La religión, sea cual sea, es y debe ser reconocida como tal, una situación íntima y propia de la persona. Es en tu hogar donde en caso de ser creyente puedes vivir tu espiritualidad sin necesidad de sustentar a una institución arcaica e instalada en contra de todo progreso de la sociedad, en especial de los oprimidos y más aún de las mujeres.
Somos muchos, millones, los que estamos hartos de como se inmiscuye en la política y la sociedad la iglesia católica española. Como castiga desde sus púlpitos todo lo que huele a progresismo, igualdad y justicia social. Como calla y tapa sus vergüenzas con millones conseguidos de la beneficencia o de dios sabe qué, sus casos de pedrastía y abusos sexuales. Estamos hartos de una educación pública violada por la sacrosanta asignatura de religión que desmorona la filosofía y la ética. Hartos de procesiones y desfiles en los que se ensalza la muerte, la violencia y de paso la dictadura franquista, ensuciando las calles y espacios que debían de ser de todas y todos.
Por todo esto y mucho más, no se puede permanecer un minuto más en esta institución y presumir de ser de izquierdas, y más aún de ser buena persona. Apostatar es fácil, necesario y satisfactorio a nivel personal, ético y de coherencia.


lunes, 10 de octubre de 2011

Quererse mucho o el arte de hacerse pajas

No es que este obsesionado. Ni con el sexo, ni su ausencia de él desde hace un par de meses y sustitución onanística. Cierto es que en el próximo escarceo amatorio, (me) corro el riesgo de matar a la conejita que tenga la inmensa suerte de refrotarse en la intmidad con semejante elemento, pero me apetecía hablar del tema..

Uno de esos momentos de intimidad que más placer y relajación, tiene o ha tenido la naturaleza a bien darnos para nuestro uso (abuso) y disfrute. Habló de la masturbación. Si del simple onanismo, de esa época de la vida en la que pensabas que pelartela como un mandril era una situación transitoria en la vida, pasajera y que abriría, o por lo menos no dejaba candada, una puerta a mayores placeres y con más gente en la habitación. El 5 contra el calvo, hacerse una paja, una gayola, meneársela, darle al manubrio, embocar el par, ir al autoservicio, follarse la mano, hacerse la alemana, frotarsela, cambiar las marchas, o en su acepción femenina, hacerse un dedo, frotarse el chichi, ... (qué corto ando de vocabulario onanístico femenino) pocos momentos existen tan placenteros y agradables para nuestros ratos de soledad, y sobretodo que nosotros mismos podamos hacérnoslo con el simple coste de un poco de cariño y suaves caricias.

La calienturienta mente del hombre no necesita de excesiva información estimulante (visual, auditiva, tactil o incluso olfativa...) para darse placer, por lo que el costo puede quedar en un mínimo de higiene (un par de kleneex). En ocasiones bien por azar o con intencionalidad se busca documentación, por ejemplo a través de internet (Voy a tener suerte), esos links guardados en marcadores, bajo el title de un periódico de información regional de una provincia, por la que ni has pasado ni pasarás en tu vida, o incluso en las siempre ínfimas colecciones (en relación a la cantidad de porno que hay en la red) que casi todos tenemos guardadas en una carpeta privada y oculta, bajo el inocuo nombre de Miscelánea o Baúl, a la que se llega desde una carpeta llamada papelera d reciclaje, con el icono cambiado por la original, y que se encuentra en los documentos del Administrador. La existencia de esta carpeta es una de las grandes negaciones del hombre moderno.

Ya véis, un poco de gasto eléctrico y de conexión a internet y podemos seguir dándole a la zambomba. Incluso los hay que se vienen arriba y añaden toda suerte dispar de juguetitos, lubricantes, prendas, etc... es un mundo amplio e imaginativo, por lo menos tanto, como cada persona que habita el planeta, y que juega y se divierte, primero con inocencia luego con lujuria, de sus genitales. Por no hablar de aquellas veces que nuestro amiguito, o amiguita, nuestro cuerpo en definitiva, pide guerra, y él solito se presta estimulado y diligente a llamar nuestra atención con una excitación notoria y que requiere alivio urgente. Hay mañanas muy chungas.

Pero es que la masturbación no sólo es un acto económico. Es además higiénico y útil. Nos permite investigar nuestro propio cuerpo, nuestros limites y posibilidades. Practicada en pareja, posibilita que ambos se conzcan y se compreneten mucho mejor a la hora de expresar su amor, su borrachera o su "aquí te pillo, aquí te mato" de una manera mucho mejor, placentera y delicada. Y en el caso de los hombres permite la continúa regeneración del semen, y los espermatozoides, para que en su inmensa mayoría se mantengan siempre jóvenes, vigorosos y móviles, y poder así ser más proclives a la fertilidad y tener esa posiblidad de joderte la vida cuando no lo buscas. Antes se pensaba que para provocar el embarazo era requisito fundamental tener los huevos a rebosar. Error. Los espermatozoides tienen un ciclo de vida muy corto (y con vaqueros ajustados o sleeps, más todavía), y es importante tener una actividad diaria para que el ciclo de producción se mantenga activo y funcionando. A la hora de procrear nada como un ejército de jóvenes y vigorsos espermatozoides, en vez de uno senil, cansino y en las últimas.

Ah, y se me olvidaba, ¡¡Encima te corres, qué más le puedes pedir!!

Pues hombre hay algunas cosillas que ayudarían y puestos a pedir: Qué nos dejarán masturbarnos en paz. Las religiones ese cáncer del planeta y más desde que llego en la Edad Media, las religiones monoteístas a su cénit y poder, han acusado al masturbador con su puritano dedo. Con lógica y cordura, uno pensaría que coño le importa a esta gente lo que yo haga en mi baño, o en las letrinas del medievo. Pero es posible que haya que dar un paseo por este blog para recordar que las religiones, en cualquiera de sus disfraces y máscaras han tenido como leiv motiv torturar al personal y denigrar el placer. Siempre el de los otros, inferiores infieles, no el de las castas jerárquicas ya satisfechas de tocar impudemente niños o de gozar de harenes de vírgenes golosas. Un ejemplo, San Agustín , personaje desagradable y reprimido donde los haya, anunciaba que el vicio solitario era peor a ojos de Dios que la violación o el adulterio e imponía siete años de penitencia a las masturbadoras.

Por desgracia, la ciencia médica, olvido el logos y abrazo el theos, y también estas absurdeces religiosas durante varios siglos alimentaron los códigos y libros médicos, provocando que la masturbación fuera enterrada bajo losas de mentira e intolerancia, considerándola una peligrosa desviación que provoca terribles daños en quien la sufría. Los médicos decimonónicos recomendaban el empleo de ataduras y guantes rasposos para evitar que los jóvenes destruyeran su salud por las noches. Una solución parcial, porque no podían recomendar directamente la castración. Para compensar, castraban a las mujeres, ya que la extirpación del clítoris y los labios mayores se consideraba una excelente terapia para proteger a las muchachas de la perdición. Todavía hoy en África se cerebran estas prácticas, con ciertos aires de indiferencia por parte de la comunidad internacional gobernante (NO ciudadanos de a pie y ONGs).

Algunas de las teorías científicas y filosóficas que provocaron el oscurantismo en el onanismo venían en ocasiones mentes preclaras, como por ejemplo la de Aristóteles, quien defendía que el semen venía del cerebro, por lo que "derramarlo por puros fines lucrativos" podía dejar al pajillero sin médula. Sin nadie al volante ahí arriba, vamos. De esta idiotez supina de Aristóteles, quien recordemos alejó la filosofía del hombre para ponerla al uso de los dioses con lo cual supuso un atraso frente a sus antecesores, ha quedado en el vulgo la percepción de que la masturbación produce estupidez, parálisis, e incluso ceguera, y que el joven onanístico consume fuerzas inúltimente pudiendo quedar prematuramente envejecido, tísico y desperdiciado para la sociedad y las labores del campo, quiero suponer. Encima para joder te podáis quedar calvo, y lleno de granos. Una estigmación intolerable a la masturbación.

Yo ante tal sarta de mentiras, mantenidas y consentidas solo puedo decir que desde los 13 años, le he dao al tema con entusiasmo, porque ya que te pones, lo haces bien, y sigo vivo y en muy buena forma. Tengo una buena estatura, un buen cuerpo bien trabajado. Soy fuerte, rápido, vigoroso y activo. Inteligente, genuino, gracioso, hilarante, apispado y con muchísima capacidad de improvisación. Esto no lo digo yo, lo han dicho algunas. Cierto es que el pelo va perdiendo su sitio, no por las gayolas y si por herencia genética. Lo de los granitos nunca fue un problema pasada la pubertad, salvo por una intoxicación alimentaria que tuve hace 4 años. Total, el onanismo, el placer, no tiene porque ser restringido, ni secuestrado, porque no tiene ningún perjuicio, es más solo ventajas, como las ya reseñadas allí arriba.

Por fortuna, uno dejo el catolicismo impuesto, al momento de salir de la primera comunición y ver que los regalos más allá de mis padres, no fueron para tanto, por lo que levantarte pronto un domingo para ir a pasar frío a una iglesia, oír memeces y oler a incienso dejó de ser cita ineludible. No lo recuerdo, pero seguro que mientras otros estaban en misa, yo ya le daba a la mangotera con vigor y frucción. Pero a todos se nos ha quedado grabado algún comentario de algún sacerdote en tv o en esa (anti)educación sexual retrógrada que se ha dao muchos años en este país, en el que te venían a decir que de tanto masturbarte podías quedar disminuido para cuando te hiciera falta.


Pues qué queréis que os diga. Lo cierto es que aunque ya hace tiempo, desde que se acabo el factor superarse a si mismo, no paso de 3 diarias, mantengo una alegre, cariñosa y compañera relación con mi polla, y las reservas no tienen viso de acabarse. Así que como sé que no van a encontrar mejores argumentos para dejar de zumbarmela, seguiré haciéndolo hasta mi muerte, a no ser que consiga morir placidamente, que en mi caso, sería algo así como morir follando. (Muerte por kiki.







Pero en el caso de las mujeres, como siempre, todo es peor. Los peligros que persiguen a la joven onanista son, si cabe, más aterradores que los del varón. En 1870, el doctor Francis Cooke alertó sobre la lacra que amenazaba a la civilización en su obra Satan in Society. Las doncellas victorianas, lejos de guardar su pureza para el altar del matrimonio, se profanaban con el nefasto y solitario crimen de la masturbación. Peor aún, la degradación se camuflaba bajo el disfraz de la amistad ya que, lejos de las miradas de sus padres, las jovencitas estimulaban mutuamente sus genitales, arrastrándose hacia el abismo de los lechos sudorosos. Ufff, cuidao que me está surgiendo algo entre manos.

¿Qué daños se causan las muchachas con sus febriles frotes? Ellas no eyaculan oleadas de médula. Pero ¡ay! la mente femenina, de por sí frágil, se debilita por los espasmos  del tocamiento. La obsesión enfermiza por el placer ahoga el propio deseo de vivir, dejando tras de sí abotargadas jóvenes de rostro macilento, profundas ojeras, y respiración lenta y difícil. Sus cuerpos se vuelven blandos, pesados, sus movimientos torpes y erráticos. Reducidas a muertas vivientes, las desdichadas consumen sus últimas fuerzas, empujadas a la tumba por el desenfreno. Las supervivientes quedan imposibilitadas de concebir hijos sanos. Si por un milagro la onanista llega a reproducirse, su vástago nacerá debil, enfermizo, tísico,  probablemente idiota, apenas humano.

Otro médico, el doctor Talmey, lo resumió con más precisión: la autoindulgencia conduce a la anemia, la malnutrición, la astenia muscular y el agotamiento mental y nervioso. La mujer inmoderada se delata por su palidez, su melancolía y su incapacidad para enfrentarse a cualquier trabajo mental o corporal.

La solución, como ya dije, era quirúrgica. Unos sabios cortes en las zonas pecaminosas y ¡hop! resuelto. Ya en pleno siglo XX algunos cirujanos proponían la lobotomía para prevenir que las ovejitas se descarriaran, porque las niñas buenas no se tocan.
Uno con su bagaje, de amistades y conversaciones pecaminosas y lujoriosas, previas al coito, la comtemplación o al onanismo solitario redentor de la frustración tiene ya su opinión formada. Es decir, algunas amigas, o parejas, me han comentado, en algunas ocasiones con una descripción suficientemente prolija, otras escasa lamentablemente en detalles, los avatares íntimos y si algo he sacado en claro, más allá de los esfuerzos para mantener una atención sana y no sudar excesivamente es que las niñas buenas se tocan (y mucho) y bien que hacen, qué coño, nunca mejor dicho!!! Sin ser médico, mis amigas masturbadoras, son alegres, divertidas, buena gente, bellas, cultas y hasta alguna entiende el fuera de juego. Las hay que ya tienen hijos y son unos torbellinos, nada enqlenques o tísicos, hasta el punto de haber preferido un poco más de tranquilidad.

Pero incluso mi percepción, y sobretodo mi imaginación va más allá. Y es que como en tantos aspectos de la vida, creo que las mujeres pueden darnos sopapos en tema de masturbación. No tienen desgaste con el orgasmo, con lo que pueden enlazar varias pajas seguidas sin demasiada dificultad (una novieta que tuve hace 3 años, me dijo que llegó a enlazar una noche de aburrimiento hasta 15, cuando yo nunca llegue, por más empeño que puse de 7 en  8 horas). Sus corrimientos son mucho más intensos y significativos, para llegar al momento de calentamiento simplemente con frotar disimuladamente los muslos se ponen a tono.

Y para más INRI, joder que cachondo soy, visualmente resulta un arte mucho más bello y erótico. Mientras el sólo hecho de imaginarme desde fuera pelarmela con la mezcla de fortaleza para sostener la base y tronco, y la finura en la cabeza, me revuelve las tripas, el sólo hecho de imaginar a una mozalbeta, deslizar sus manos al bajo vientre, buscar sus hendiduras, apretar y jugar con su botoncito... Vamos todo elegancia. Menuda envidia, si tuviera clitoris no cabe ninguna duda de que lo tendría más que reluciente.

Aunque eso sí, una buena, alegre y abundante eyaculación le da al asunto un toque más decó, más performance. Y además, tenemos una gran arma secreta: La próstata. Campeones y onanistas que estéis leyendo esta sarta de gilipolleces, podéis dejar de encoger el culo. A parte de para mantener ocupados a los proctólogos, la próstata manejada con corrección y saber hacer es una bolsa inagotable de placer y relajación, Para descubrirla, nada como una amiguita experta. Para intimar con ella, mucha soledad, intimidad, porque si tu pareja o tus padres, te descubren con la mano en el culo, no creo que sea fácil convencerles de lo que no es.

Por otro lado, siempre, siempre es aconsejable investigarse, darse a conocer el cuerpo a uno mismo, no sea que con 40 años, vayas al proctólogo y resulte que al hecho de que te metan una mano enguantada en latex por el culo, tu amiguito el calvo responda con una incómoda erección, que haga temblar los cimientos de tu heterosexualidad.

Por otro lado, sed comprensivos y respetuosos si veís a vuestra pareja masturbarse. Y también si son vuestros hijos, el que los tenga. REcordad que pese a ser vuestros hijos, se van a tocar. Y en caso de descubrir la faena, sed discretos y dejarles acabar que no hay paja más triste que la no completada. Luego ya con tiempo y delicadeza se puede introducir el tema, y las ventajas de los pestillos de las puertas (grandes aliados de la masturbación). Y ya de paso se puede improvisar una buena clase de sexualidad, no de pajas porque cuando les pillemos fijo que ya llevarán una buena sarta a sus encalladas manitas, sino de sexo, llamando a las cosas por su nombre, con naturalidad, con seguridad y sanidad, sin hacerles vomitar por el simple hecho de que sus padres hablen con ellos de sexo y plantear un plan de ataque para contestar todas las preguntas que nunca se atreverán a hacer. Lo agradecerán. Y para eso siempre esta el padre de Jim.

Por último os dejo con una clasifiación particular de un hecho importantisimo en la vida de todo hombre y mujer. La masturbación:. Hasta ahora, se creía que siempre son motivadas por un deseo sexual imposible de satisfacer en pareja. Pero con paciencia y papel se puede llegar a diferenciar múltiples diferencias en la motivación de estos actos que tantas satisfacciones nos han dado. He aquí esta perla de sabiduría.
  • -1. La paja viciosa. Es la paja por excelencia, la que hasta ahora se creía la única. Es la que te haces simplemente porque estás salido y punto. Tiene una variante conocida como la paja dedicada, y es aquella que te haces cuando ves una tía que te pone como una moto y te la machacas pensando en ella, antes de que el recuerdo se evapore de tu mente.
  • - 2. La paja ociosa. Es aquella que te haces sin ningún tipo de motivación sexual, simplemente porque te aburres y no tienes nada que hacer. Es la que se da en esas largas tardes de verano, cuando estás de vacaciones y tus colegas no pueden quedar hasta las nueve y todavía son las siete y no sabes cómo matar el tiempo hasta que llegue la hora. Si el nivel de aburrimiento es muy alto, puede derivar en la paja experimental, que es cuando te da por hacer chorradas como pelártela con la mano izquierda, untada en crema o con la mano fría.
  • - 3. La paja valeriana. La que te haces en momentos de estrés buscando no la satisfacción sexual (que nunca viene mal), sino la relajación posterior. Es lo que sueles hacer el día antes de un examen que llevas cogido con pinzas.
  • -4. La paja valium o somnífero. Son las cuatro de la mañana en verano, no te quedas dormido ni a la de tres, y mañana te tienes que levantar a las ocho... Pues eso, pajote al canto y en cinco minutos estás roncando. Existe una variante llamada paja gelocatil, que te la haces porque te duele la cabeza, con la intención de calmarlo.
  • - 5. La paja higiénica. Por extrañas circunstancias de la vida, llevas una larga temporada de inapetencia sexual y hace tiempo que no vacías las pelotas. Se hace imprescindible en momentos así darle al manubrio para evitar las molestas e incómodas de explicar las poluciones nocturnas.
  • - 6. La paja celebrativa. Has conocido a una chica maja, finalmente has triunfado... con dos cojones, cuando llegas a casa te la pelas para celebrar el polvo.
  • -7. La paja sorpresiva. Estás en el tigre tan tranquilo, notas algo raro, miras hacia abajo... ¡Ahí va! ¿Y esto? Te das cuenta de que estás empalmado y no sabes por qué. Pues bueno, ya que estamos, habrá que aprovecharlo...
  • -8. La paja McAulay: Te la haces simplemente porque estás "Solo en casa". Nuestra preferida.
  • - 9. La paja preparativa. Has quedado con una linda señorita que va a servir para que des rienda suelta a tus más bajas pasiones, pero no quieres quedar mal... ¿qué mejor que una buena manuela para evitar desagradables caídas del sistema de forma precoz? Existe un subtipo conocido como paja preventiva, y es la que te haces cuando tienes que hablar en público y no quieres quedar mal por culpa de >una inoportuna e imprevista erección.
  • - 10. La paja rutinaria. Pues bueno, porque siempre te la pelas los viernes a las siete y media o el sábado después de comer, para no perder las buenas costumbres...
  • - 11. La paja reto: es aquella que te haces simplemente por lo bien que queda conceptualmente habérsela hecho. Dos subtipos: Por cantidad ("tengo que llegar a la séptima del tirón", suele desaparecer con la pubertad) y por lugar también conocido como paja estandarte (en lugares raros, como en clase, o en la sacristía...)
  • - 12. La paja innovadora: La primera. Tiene un no sé qué de misterio, de no saber qué va a pasar... finalmente te abre las puertas de un mundo nuevo, pero es una lástima que sólo ocurre una vez en la vida.

Bueno, y ahora os dejo que tengo algo que hacer...

Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

Ahora que ya está aquí el veranito con su calor plomizo, pegajoso y hasta criminal, se llenan las terracitas para tomar unas...