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miércoles, 10 de junio de 2026

Un Papa en las Cortes


El Papa León XIV dirigiéndose el pasado lunes 8 de junio a los diputados y diputadas en las Cortes española. Foto de público.es

 

El calor abrasa físicamente la península mientras se consumen los días para que comience el nuevo mundial de fútbol, desarrollado a la limón entre Estados Unidos, Canadá y México, cómplices de una FIFA que paga sus favores en forma de clasificaciones a las federaciones aliadas. La intrínseca corrupción del ente futbolístico mundial nos lega un torneo hiperbólico. Gigantesco. De 48 selecciones, y de las que cuyo nivel, me atrevo a suponer porque estoy absolutamente fuera de la cotidianidad futbolera actual, menos de una decena da para ser candidatos a jugar los cuartos. Sin embargo, la última semana de la primavera y el primer mes del verano se van a agotar despistando a la opinión pública de sus problemas y soliviantando las tertulias, los debates y las charlas en todas las redes y barras de bar.

Como telonero de este evento fastuoso de dinero, poder y relaciones oligárquicas, y ya si eso, después de todo esto, de deporte, en Españistán hemos tenido la visita del papa León XIV. La primera visita de un sumo pontífice en 15 años, que vista en comparación con otros países de nuestro entorno no es tanto tiempo. Pero puesta en perspectiva de lo que supone España para el Vaticano y el Catolicismo hacia mucho tiempo que el papa-móvil no se deslizaba por las calles entre millones de creyentes, miles de banderitas y cientos de guardaespaldas en traje y corbata.

Esta semana León XIV recorre Madrid, Barcelona y las Islas Canarias en el cuarto viaje internacional de su papado. Lo hace acompañado “de cientos de miles de feligreses” venidos de cualquier parte del estado a misas y besamanos en estadios de fútbol y en plazas públicas consagradas a la exaltación católica, apostólica y romana. Las televisiones privadas, incluidas las reaccionarias y las de emporios mediáticos de derecha, ultraderecha y clericales, tratan de rascar los aledaños de la audiencia de una radio televisión pública que una vez más, confunde el servicio público con el servilismo. Y es que la cobertura de la visita papal pasa del mero interés informativo por un acontecimiento señalado a tratar de construir y consolidar después, la imagen de una España única a nivel moral, donde no caben las alternativas, los disensos y ni mucho menos la voz crítica con la Iglesia, tanto desde dentro de la propia masa creyente, como de los que nos consideramos de otras confesiones, agnósticos o ateos.

La realidad es bien distinta. Como atestiguan con menos periodicidad de la necesaria, tanto las encuestas privadas como las públicas, el sentir religioso de la España actual no tiene nada que ver con esa imagen de España católica que huele a cerrao y a blanco y negro. Según la última encuesta del CIS (recogida en laicismo.org porque desde la propia web del CIS es imposible de encontrar), y pese a las toneladas de promoción por tierra, mar y aire, es decir, por medios de comunicación tradicionales, digitales y emblemas culturales que procuran re-introducir la idea de un resurgir cristiano, el seguimiento religioso de las españolas y españoles está en mínimos y continua un inexorable retroceso. Ni siquiera la población migrante, especialmente latinoamericana, impide la caída de la religión católica en el estado español, puesto que esta población está favoreciendo la llegada a Europa de otras sectas cristianas, como el Evangelismo, que es de un peligro atroz y al que si fuéramos inteligentes y estuviéramos a lo que tenemos que estar tendríamos que estar ya dando batalla.

Sin embargo, tampoco podemos clamar al cielo de la laicidad por el espectáculo montado y los costos repercutidos al conjunto del estado y de la sociedad, puesto que España sigue siendo un puntal fundamental en el estatus que tiene el Vaticano, tanto como faro del catolicismo, emblema de la cristiandad (mucho más poliédrica de lo que el común de los españolitos piensa), como mucho más importante, marca de negocio y nación-estado con unas peculiaridades muy concretas.

España, AKA Españistán, es un estado aconfesional. Qué quiere decir esto. Pues que en España no hay una religión oficial de estado. Difiere con el estado laico o irreligioso, umbral al que desde la izquierda se debe desear llegar, en que un estado laico niega e impide cualquier injerencia de los poderes religiosos en la política o el gobierno del país. En el caso del estado aconfesional se abre la posibilidad de establecer convenios, acuerdos o relaciones formales con las instituciones religiosas tanto nacionales como internacionales. Concretamente en España, en el propio artículo 16.3 de la Constitución, abre esta posibilidad directamente con la Iglesia Católica, sacralizando de este modo el concordato que el franquismo firmó con el Vaticano en 1953. De este modo se construye un híbrido (otro más) entre el estado aconfesional “clásico” como pueda ser los casos de Suiza o Francia, con el estado confesional católico, apostólico y romano del franquismo o de otros países donde la fuerza política de la religión es defendida y promocionada desde el propio estado. Por ejemplo, son los casos de Reino Unido con la religión Anglicana, Grecia con la Ortodoxa, o Argelia con el Islam, entre otros.

Por lo tanto, Españistán se presenta como hija de su tiempo y de la negociación durante la transición entre izquierda y extrema derecha, quedando en materia de religión y moral está peculiaridad legislativa que nos deja una iglesia todavía hoy con mucho poder, tanto político, social, económico y cultural como para seguir determinando la vida de las españolas y españoles. En este sentido, se sigue validando la posición de España como un país aliado, quizás el principal sostén del Estado Vaticano, como así ha sido desde la época Moderna, con una relación simbiótica muy potente que permite una injerencia intolerable del catolicismo como religión y del vaticano como símbolo, y con sus representantes en España, la Conferencia Episcopal como altavoz y ariete.

Si este contexto no fuera suficientemente problemático para un sentir laico y progresista, el sainete semanal se ha complementado con una homilía televisada en las Cortes. El sermón del sumo pontífice en el Congreso de los Diputados, en el territorio de la soberanía popular, es decir, de todas y todos los españoles, fue el momento culmen de la visita oficial. Incluso superando la sacralización de la Sagrada Familia de Barcelona porque con el discurso ante sus señorías una vez más se toleró y favoreció la injerencia eclesiástica en el día a día de la sociedad española.

Antes de oír las palabras del Papa en el Congreso hay quien pecando de inocencia, pudiera esperar que se tratarán temas que si que tienen que ver con la institución que representa. Por ejemplo, y sobretodo, todo lo que tiene que ver con los abusos a menores en el seno de la Iglesia, donde la propia pederastia es coronada con el espino del silencio y la impunidad de los criminales. No se trata solo de que, atendiendo al informe del Defensor del Pueblo de 2025, haya habido más de 400.000 víctimas en España, o que haya investigaciones internacionales que muestran como entre el 6 y el 12% de los sacerdotes han estado involucrados en casos de violaciones a menores. El drama y la gravedad del problema es que la jerarquía eclesiástica católica favorece la impunidad y defensa de los suyos, impide la investigación formal tanto policial como judicial. Vilipendia de entrada a las víctimas y sus familias, y sólo cuando la prensa libertaria y las asociaciones que trabajan en defensa de estas personas consiguen las pruebas se presta a no torpedear las indagaciones.

Pero de esto el Papa apenas soltó unas manidas y cuantas frases hechas, que no atacan las bases de esta depredación sexual y moral, y ni mucho menos emplaza a sus embajadores en España, la Conferencia Episcopal, a tomarse este tema en serio, a colaborar con las investigaciones y los gobiernos para erradicarlo y hacer justicia.

Tampoco ejerció su monopolio del perdón para exhortizar la culpa y la intencionalidad que tuvieron comportamientos de la Iglesia española en el pasado como puedan ser las tramas de bebes robados, la colaboración con el franquismo y la opresión sistemática sobre la mujer.

El Papa si habló algo de ecologismo o contra “el rearme internacional”, pero sin atacar las bases capitalistas que son la causa del deterioro acusado y ya casi irresoluble del medio ambiente, con las deplorables y dolorosas consecuencias que traen para el conjunto de la humanidad. Tampoco dijo nada especialmente contra la ola fascista y reaccionaria que alientan un mundo desquiciado de conflictos armados.

Pero por supuesto, lo que hizo fue atacar a quienes la Iglesia Católica ha atacado desde siempre: A los colectivos LGTBi, a los que sabedor de que se mueve en un país especialmente protector con este grupo, paso de soslayo; y fundamentalmente a las mujeres reafirmando la postura del Vaticano contra el aborto (en plena ola de ataque fascista a este derecho), el uso de anticonceptivos u otras cuestiones que atañen a la sexualidad y la intimidad femenina. Una vez más y como siempre, la Iglesia y el Papa entraban en los dormitorios y en las bragas de las mujeres, para atarla al patriarcado y a que estén por debajo del hombre.

Especialmente sangrante cuando esa "defensa de la vida desde la concepción hasta el ocaso" se salta la voluntad popular expresada en reformas legislativas que garantizan el aborto y la eutanasia como derechos cívicos. Una ofensa en la sede de soberanía pública donde precisamente se ha trabajado para garantizar estos derechos individuales ante las apetencias y voluntades de otros. Habría que recordar al Papa y a su séquito, a la curia, a la Conferencia Episcopal y sus altavoces, a sus señorías de la extrema derecha y a millones de católicos que no tienen ningún derecho, ni ninguna legitimidad para imponer su visión moral a los demás. Que el resto hemos acordado medidas garantistas para la mayoría. De hecho para todos. Incluidos católicos que berrean contra el aborto o la eutanasia, pero que cuando lo necesitan bien que han ejercido el privilegio para abortar en el extranjero o para que les apliquen paliativos. Parece que también hay que recordárselo a las señorías del PSOE y de la izquierda posmo y cuqui tan corporativista con el gobierno de coalición que olvida sus propios compromisos, tradiciones e ideales.

Incluso se permitió poner en duda el papel de la mujer fuera del hogar y de la familia, institución a la que vuelve a señalar como atacada, cuando realmente lo que ocurre es que el capitalismo ultraliberal la ha despojado de utilidad y de valor. Animaba León XIV a los jóvenes a formar familias y tener hijos sin entrar a valorar la crisis sistémica mundial de la Vivienda, que en España ya es colosal, y donde su propia casa, la Iglesia con la Conferencia Episcopal y las órdenes religiosas al frente poseen decenas de miles de viviendas en este país y especulan y desahucian con más brío que los propios bancos. Un hipócrita vestido de blanco.

Me cabrea especialmente que el Papa pasará olímpicamente de hablar del incontable patrimonio que su delegación en el estado tiene. Las inmatriculaciones, esa suerte de corruptela inmoral e ilegal perpetrada por Aznar, que no sólo favorece el negocio inmobiliario de una organización privada como la iglesia, que prácticamente no paga impuestos y encima se lleva subvenciones estatales y las “donacionesvía IRPF de algunos incautos. Ni siquiera tienen a bien hacerse cargo del mantenimiento de sus iglesias, que pasan al conjunto del patrimonio estatal, pero bien que esas iglesias, catedrales, monasterios, palacios y museos aparecen cerrados para todo aquel que no pase por caja. Una peculiaridad española que es una aberración en Europa y que debería impedirse hoy mismo.

También me insulta que en la sede de la soberanía popular venga un sujeto a loar la libertad religiosa o “de elección de los padres sobre la educación que quieren para sus hijos” poniendo de manera provocadora al catolicismo en primera posición y sacralizando la intromisión de la religión en la educación pública, vía colegios concertados y universidades privadas. Un país aconfesional debe de poner la educación pública y libre de injerencias dogmáticas de la religión, de cualquier religión, fuera de los ámbitos públicos, quedando en el sentir privado de las familias.

Tampoco llamó a capítulo a sus señorías a que acaben con la corrupción, especialmente de aquellos que venían a "regenerar" el invento. A evitar las discriminaciones y la aporafobia. A ceder poder y favorecer que la gente, especialmente la joven, tomé su lugar en el mundo y lo cambie y actualice acorde a unos valores más progresistas y de futuro. A acabar con tanto fascismo, a abrazar, defender y promocionar como merece por necesario el antifascismo, tanta falta de conciencia, de vergüenza. A luchar contra la catadura moral del que no tiene escrúpulos, y en esencia, a construir un mundo más colaborativo, fraterno y humano.

La “izquierda” o las “izquierdas” o esos representantes sentados en el Congreso si que celebraron las palabras del pontífice sobre la cuestión migratoria y “los más desfavorecidos” para en el fondo volver a pecar de lo anterior: El Papa estuvo casi 2 horas hablando a sus señorías y no puso sobre la mesa ni una sola medida que solucionará los problemas, que llamará al orden a los representantes para que enmendarán los fallos y las injusticias. Y mucho menos para hacer una crítica seria a su Institución y anunciará los cambios que fueran necesarios. Eso sí, sus señorías sin distinción de partidos (salvo BNG y Podemos que esta vez decidieron no asistir) se levantaron prestos a loar la oratoria con 7 minutos de ovación.

Después de esta misa en las Cortes, y tras pasar por Barcelona, la visita va acabar en las Canarias, uno de los puntos claves de la entrada de inmigrantes en Europa. De gente pobre y desfavorecida por los siglos de los siglos, entre otras cosas, por las propias dinámicas que la Iglesia católica ha alentado todo este tiempo. León XIV podía haber aprovechado el Congreso para leer el catecismo a las huestes de las ultraderechas patrias, con Vox y su “prioridad nacional” a la cabeza, pero con el PP, Junts o el PNV tan solícitos a soliviantar la cuestión migratoria y comprar los marcos fascistas de la teoría del recambio, pero especialmente prestas a favorecer la laminación de las clases trabajadoras y su competencia interna para gusto de la avaricia de las patronales.

El drama internacional que tenemos hoy es el de una ola reaccionaria, neoconservadora y neo-fascista que amenaza con dolor y miedo a todas y todos. Que destruye la ilusión y el trabajo por planteamientos progresistas y la salud de las organizaciones de izquierda. Estamos tan mal que es paradójico que el representante de una de las instituciones más arcaicas, retrógradas, misóginas y alienantes de la Historia de la humanidad nos parezca que es “de izquierdas”. Que hace unas declaraciones que defiende la diversidad, el progresismo o el ecologismo. Mal, muy mal, hacemos en caer en este absurdo porque el Papa no es portavoz de ninguna visión progresista. Ni siquiera humanista.

El Papa, el Vaticano, la Iglesia Católica y sus representantes no son defensores de la “socialdemocracia” ni de los trabajadores, ni tampoco los migrantes. No van a “vender su arte para dar de comer a esa gente”, y ni mucho menos, van a alentar una distribución de la riqueza más justa e igualitaria que impida la opresión del hombre por el hombre. Por mucho que las escrituras y sus grandilocuentes encíclicas o sermones pastorales clamen contra el dolor y el desamparo en el mundo.

Por ello me ofende profundamente, como ateo y como demócrata, como libertario y comunista, que el representante de “Dios en la Tierra” ponga los pies en los símbolos políticos que se supone son de todas y todos, que nos ordene cómo tenemos que obrar y que nos insulte directamente “por haber abandonado las enseñanzas de Jesús en la Cruz”. Como si la Iglesia no hubiera garantizado la pobreza, patrocinado el dolor y lucrado de la venta de esperanza. A otro perro con estos huesos.

jueves, 25 de agosto de 2022

Sobre lo de tener hijos en Españistan


Mercado de los sábados en Martel,
Imagen tomada por Ángel Luis Domínguez el sábado 20 de abril de 2019 a las 11:11,  desde el casco histórico de Martel, departamento del Lot, Región de Occitania. Francia.
En la imagen vemos el ajetreo del mercado de Martel en su emplazamiento tradicional. En Francia se mantiene la costumbre de los mercados al aire libre de productores locales.  Punto de encuentro de las familias, con personas de todas las edades y parejas jóvenes con niños pequeños.

 

En los últimos días ha vuelto a salir a la palestra el asunto de la baja natalidad en el estado español (ahora mismo la más baja de Europa). Lo llaman "crisis de natalidad" porque "precariedad laboral, salarios de mierda y el precio de la vivienda infladísimo" les señalaría a ellos en lugar de a nosotros. Y es que todo el argumentario que vendría a explicar tal drama demográfico es culpabilizar a la gente joven (cada vez me admira más la capacidad del modelo liberal para echar las culpas de todo a otros, sin discutir la inmaculada concepción del capitalismo). Nos llaman -me incluyo aunque bordeo ya los 40- egoístas e inmaduros. Que hemos decidido “mantener” una vida de fiestas, festivales, borracheras, viajes mochileros en vez de asumir la responsabilidad de la procreación, la creación y sustento de la familia. Se preguntan compungidos¿Quién va a pagar las cotizaciones en el futuro?”; “¿Están los españoles y europeos en peligro de extinción?” atizan los más reaccionarios.

La estadística no miente

La evolución demográfica en Europa entre 2018 y 2020.

El Viejo continente representa el paradigma en la evolución demográfica en las sociedades desarrolladas. Tenemos una demografía propia de la etapa moderna del Modelo de transición demográfica1. Los datos representan sus principales características: Bajas tasas de natalidad y mortalidad, bajísima mortalidad infantil y una alta esperanza de vida.

Durante estos años sigue el proceso de envejecimiento de la población2. Esto se debe a las buenas condiciones de vida3, con estados del bienestar consolidados (sistemas públicos de pensiones, sanidad y educación públicas) y sistemas políticos estables, que en definitiva, propician una evolución demográfica en Europa entre 2018 y 2020 que corresponde a un crecimiento demográfico estancado o muy bajo4.

El gran reto demográfico de Europa5 radica en mantener su modelo de bienestar con tasas de natalidad muy bajas y altas esperanzas de vida, lo que pone en duda aspectos como la tasa de reposición de la sociedad o los sistemas públicos de pensiones. Una buena solución viene de la mano de la migración.

Esto a su vez, trae problemas de arraigo, exclusión social de los migrados, racismo xenofobia, pero Europa necesita de la migración y de una acogida solidaria y efectiva para sostener sus modelos demográficos y sociales.


 

Las consecuencias de la evolución del Indicador Coyuntural de Fecundidad (ICF) en Europa

Conocemos como Indicador Coyuntural de Fecundidad (ICF) al número de hijos que tiene cada mujer. La expansión de la edad de los estudios, la plena incorporación de la mujer al trabajo (unida a una falta de concienciación política en la importancia de promover políticas de conciliación familiar) explican parte de la evolución a la baja del ICF en Europa. Sin embargo, razones coyunturales como las consecuencias de la crisis económica de 2008 y la falta de perspectivas de futuro completan el contexto de los datos extraídos.

Un caso paradigmático es España7 el segundo país de la Unión Europea con un ICF más bajo. La especulación inmobiliaria que impide la emancipación de los jóvenes, el acceso a la vivienda y un mercado laboral precario e inseguro ayudan a contextualizar los datos8. Frente, a países que mantienen un ICF más alto y con una edad para tener el primer hijo en las mujeres más bajo, como Suecia (31,3) o Polonia (29,7), las mujeres españolas son las que más tarde tienen a su primer hijo (32,3).

Viendo los datos9 a través de distintas fuentes podemos decir que las mujeres europeas están teniendo menos hijos lo que contribuye a la disminución del crecimiento natural de la población. Llega incluso en varios estados o regiones a una inversión del crecimiento natural de la población, es decir, a que haya más defunciones, que nacimientos10.

La evolución actual del ICF en Europa es a la baja. Desde mediados de los 90 la tasa de reposición ha bajado de los 2 hijos por mujer y durante todo el siglo XXI lo ha seguido haciendo hasta situarse en 1,5311. Desde el punto de vista demográfico esta evolución acentuará el envejecimiento de la población, llevándonos a un crecimiento nulo o incluso con pérdida de población (a menos que la emigración desde fuera de Europa se mantenga como mínimo, en los niveles actuales).

Desde el punto de vista económico y social al estar accediendo a pirámides de población de bulbo12 (típicas de sociedades desarrolladas) aparecen problemas, y se agravarán con el tiempo, de sostenimiento de los modelos de bienestar instalados en Europa (especialmente en Occidente). Cada vez menos población activa tendrá que ayudar a sostener a más población pensionista. Este factor puede hacer que aumente la inestabilidad política y social, tanto por la falta de perspectivas de futuro (quién colaboraría en un modelo de bienestar del que en un futuro no se va a beneficiar) como por los deseos de realización frustrados. Por lo tanto, parece evidente que los gobiernos tendrán que ajustar la economía a esta nueva realidad demográfica.

Para poder revertir esta situación se hacen necesarias medidas políticas y sociales que permitan a las mujeres y parejas bajar la edad media en la que tienen a su primer hijo (para que puedan tener también al siguiente, etc.): Políticas de distribución de la riqueza, conciliación familiar, ayudas directas a la maternidad/paternidad, educación pública, mejora de los mercados laborales.


Evolución del ICF en la UE (27) y en países interesantes14


2010

2011

2012

2013

2014

2015

2016

2017

2018

2019

UE (27)

1,57

1,54

1,54

1,51

1,54

1,54

1,57

1,56

1,54

1,53

España

1,37

1,34

1,32

1,27

1,32

1,33

1,34

1,31

1,26

1,23

Islandia

2,20

2,02

2,04

1,93

1,93

1,80

1,74

1,71

1,71

1,74

Noruega

1,95

1,88

1,85

1,78

1,75

1,72

1,71

1,62

1,56

1,53

UK

1,92

1,91

1,92

1,83

1,81

1,88

1,79

1,74

1,68

---

Turquía

2,04

2,03

2,09

2,08

2,17

2,14

2,11

2,07

1,99

1,88

Ucrania

1,43

1,46

1,53

---

1,46

1,36

1,35

1,26

1,20

1,14


1 El Modelo de Transición demográfica. Publicado el 10/10/2011 por M19941999. Consultado el 23/03/21. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=Tc8cq-u9bYk.

2 Estructura demográfica y envejecimiento de la población. Publicado por Eurostat Statics Explanied en agosto 2020. Consultado el 23/03/2021. https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/Population_structure_and_ageing/es

3 6.6 We Live Longer but also Healthier. Muszyska, Magdalena M. ; Vaupel, James W.. "Europe, the oldest-old continent". En: Neyer, G. ; Andersson, G. ; Kulu, H. ; Bernardi, L. ; Bühler C. (eds.). The demography of Europe. Pág. 132

4 LA TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA EN LA UNIÓN EUROPEA, por Ángel López y Vicent Arnal. Publicado por Publicado por Cuatro Geógrafos y un Destino el 26 de abril de 2014. Consultado el 23/02/2021. http://cuatrogeografosyundestino.blogspot.com/2014/04/la-transicion-demografica-en-la-union.html.

5 El riesgo de colapso demográfico se concentra en Europa. Diario Público. Publicado por Diego Herranz, Madrid el 03/03/2020. Consultado el 23/03/2021. https://www.publico.es/economia/riesgo-colapso-demografico-concentra-europa.html

6 Fuentes de elaboración de la tabla.Instituto de Estadística de Cataluña. Indicadores de la Unión Europea. https://www.idescat.cat/indicadors/?id=ue&lang=es

7 Indicadores de Fecundidad Resutados por provincias. Tasa Global de Fecundidad por provincia. INE. Consultado el 23/03/2021. https://www.ine.es/jaxiT3/Tabla.htm?t=1480&L=0

8 Cristian Segura, María Sosa Troya Barcelona / Madrid - 07 mar 2021. La natalidad se desploma en España por el confinamiento. Diario Consultado el 23/03/2021. ELPAÍS. https://elpais.com/sociedad/2021-03-06/la-natalidad-se-desploma-en-espana-por-el-confinamiento.html

9 Total fertility rate. Number of children per woman Publicado por Eurostat (datos actualizados 17 de marzo 2021). Consultado el 23/03/2021. https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/view/tps00199/default/table?lang=en

10  Population change - crude rates of total change, natural change and net migration plus adjustment. Eurostat. Consultado el 2/03/2021. https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/view/tps00019/default/table?lang=en

11 El Instituto de Política Familiar ( IPF) presentó en el Parlamento Europeo el Informe de Evolución de la Familia en Europa 2018 coincidiendo con la celebración del aniversario del Día Internacional de la Familia. Publicado por ps el 16 de mayo 2018 Alertas e publicacions de politica social. Consultado el 23/03/2021. https://blogs.xunta.gal/publicacions-ps/es/informe-evolucion-de-la-familia-en-europa-2018/.

12 Europe 2020.Population Pyramids of the World from 1950 to 2100. Publicado por Population Pyramids. Consultado el 23/03/2021. https://www.populationpyramid.net/europe/2020/

13 Fuentes de la tabla. ICF (https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/view/tps00199/default/table?lang=en). Edad a la que una mujer tiene a su primer hijo (https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/view/tps00017/default/table?lang=en).

14 Fuentes de la tabla. ICF (https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/view/tps00199/default/table?lang=en).

 

Mi caso personal

Cuando mi madre tenía mi edad, hacía seis años que mis padres habían terminado de pagar la vivienda en propiedad que adquirieron al casarse. Oficialmente sólo trabajaba mi padre a jornada completa, aunque mi madre añadía a su trabajo como ama de casa, la limpieza de otra vivienda que cobraba en negro. Con esa ayuda y el sueldo de un obrero cualificado sin más, mis padres no sólo pagaron nuestra casa: No faltó nunca un plato de comida, ni un juguete, un libro o ropa digna para mi y para mi hermano. No dejaron jamás de pagar una factura, ni hubo descubierto alguno. Ahorraban poquito, para un imprevisto o un par de veces al año visitar a algún lugar cercano durante 3 o 4 días. Cuando mi madre tenía 39 años, yo ya tenía 13, y hoy que ya estoy cerca de los 40, no tengo intención de tener descendencia. No pude en su momento, en torno a los 30 años, por circunstancias personales y laborales. Es un anhelo que ya he dejado atrás por la precariedad laboral y la inestabilidad personal en la que influye el trabajo, la pareja y mis propias convicciones no sólo para poder disfrutar de los hijos con edad más apropiada, sino además, sobre qué clase de futuro va a tener mi propia prole.

Los años 80 en España demográficamente fueron una década de crecimiento, sustentado por las ilusiones de un país de tener un futuro mejor, más progreso y con mayor optimismo. Esa generación debía de haber conseguido su emancipación y constituido sus propias familias la década pasada. Somos por el contrario una generación castigada, una generación maldita. Hemos sufrido inestabilidad en los sistemas educativos, con alargamientos injustificados de los curriculums lectivos, tanto en la educación obligatoria, como en la superior. En todo caso y de manera recurrente, sus costes se han incrementado. Tenemos, por el contrario, los años de la crisis y la especulación inmobiliaria, de la inestabilidad laboral y de la precariedad. En estas condiciones ha sido muy difícil plantearse tener familia y los que lo han hecho tienen mi admiración total. En mayo de 2011 los que salimos a las calles y plazas, mayoritariamente, pertenecíamos a los nacidos en los 80.

Una familia ha de constituirse en un hogar, en una vivienda. La compra del domicilio familiar es la compra más importante en la vida de una persona o una pareja. Y eso no cambia, tengas ganas o no de formar y ampliar tu familia. Pero la realidad es que la vivienda lleva más de 25 años con unos precios absolutamente desproporcionados, irreales, metidos en una burbuja inmobiliaria, que pese a que explotó (y se llevó buena parte de nuestros derechos laborales, nuestro futuro y nuestros servicios básicos), no ha visto el precio del suelo bajar. Tener un techo donde vivir es un derecho constitucional, pero sigue imbuido en la dinámica ultraliberal y es un negocio muy rentable para especuladores patrios y extranjeros. Y sin un hogar donde cobijarse, dónde hacer el amor, dónde criar y educar, dónde vivir, cómo demonios pretenden que nazcan niñas y niños en este país.

Tenemos un paro juvenil y de personas de menos de 35 años gigantesco. Y la solución que proponen es que las personas de más de 60 años trabajen más y más años. Obviando que si, que la esperanza de vida está en los 80 años, pero la esperanza de vida con una vida saludable queda en los 65 (y no hablemos de las condiciones que esta sociedad neoliberal da a nuestros mayores). Quieren exprimir hasta el último minuto y el último gramo de fuerza de la clase obrera. Lo que hay que hacer es bajar la edad de jubilación a los 60 años, y luego a los 58 y así sucesivamente; que se contraten a personas jóvenes, incluidos los que se beneficiarían de una reducción de la duración de la jornada laboral (a 7 y luego 6 horas; de 5 a 4 días laborales) y no solo manteniéndose los salarios. Es que estos tienen que subir y el precio de la vivienda (en compra y sobretodo en alquiler) tienen que bajar. Es necesario tomar medidas urgentes ya por los gobiernos. O la sociedad tendrá que hacerlas a la fuerza, porque sino, cómo leches pretenden que nazcan niñas y niños en este país.

Defender a las familias es defender la sanidad y la educación pública. Es defender y garantizar las condiciones laborales de la clase trabajadora. La verdadera clase mayoritaria del estado español. La familia que cobra menos de 50.000€ brutos anuales. O incluso más allá: la que el 51% de sus rentas viene de su trabajo, por cuenta propia o ajena. Acabar con los bajos salarios y con la inseguridad en el puesto de trabajo. Con las jornadas eternas en el curro, 5 o 6 días a la semana. Con una movilidad horrible que aún borra más horas a la familia. Si esto no cambia ya, cómo coño quieren que nazcan niñas y niños en este país.

Qué clase de conciliación familiar propugna este país y este capitalismo despiadado sin un sistema de cuidados público y bien remunerado. Cómo pretenden que tengamos hijos si para poder mantenerlos tenemos que trabajar multitud de horas y ni siquiera existe un sistema público de guarderías. Mientras privatizan y desmontan la educación pública. Qué pretenden. Qué los abuelos de la clase trabajadora tengan una vejez mediatizada por el cuidado de los nietos. Esta es la sociedad que buscan. Personalmente, no quiero que mi madre tenga su tiempo y su salud, después de toda una vida de trabajo y sacrificios por sus hijos, marcada por la agenda de sus nietos. En caso de tener hijos me gustaría que pudiera disfrutar de ellos, no que tuviera que cargar con ellos. Las abuelas, al igual que las madres, y toda las mujeres, siguen acaparando las actividades económicas de cuidados sin recibir una remuneración y atención justas. Siguen paliando las carencias del sistema socio-económico capitalista llevando a cabo las actividades que éste valora como intrascendentes o de poca ganancia. Incluso sigue pasando cuando ya se han jubilado de su actividad profesional. Esto no puede ser.

La familia como símbolo, que es como gusta a la derecha apropiarse de ella, ha cambiado. Dicen que está en riesgo, que la izquierda la está atacando. La realidad es que la familia como otras tantas cosas en la vida, cambia por la propia evolución de las sociedades y sus rasgos culturales. De hecho, si la familia ha cambiado y en ese cambio se ha hecho más débil y perdido valor y presencia cultural no ha sido por la labor de la izquierda: Ha sido el sistema socio económico neoliberal.  El sistema que defiende a ultranza la derecha. El capitalismo ha traído las continuas crisis de especulación atajadas con cada vez más recortes en los derechos y oportunidades. Así ha llegado la precariedad laboral, la imposibilidad de acceso a la vivienda con racionalidad y una garantía de justicia social. La cultura del individualismo y la competición, las jornadas laborales infinitas, el resguardo en los placeres individuales, incluidos el alcohol, el juego, la pornografía, etc.

La familia sigue existiendo pero el valor social y cultural que imprime y atesora no encaja en el capitalismo porque este es incapaz de monetizarlo. De especular y ponerlo en un mercado. Como no le encuentra valor, lo desperdicia y ejecuta acción en sentido de la minusvaloración de la familia, que considera inservible y secundaria. No atiende a las consecuencias de su destrucción porque de momento sus consecuencias socio-económicas se han podido sortear ampliando los mercados: la llegada de los grandes capitales financieros extranjeros, la llegada de población emigrante demandante de empleo y porvenir, la dispersión y atomización de las cadenas de producción y distribución o la inclusión de las nuevas tecnologías.

Así desde hace lustros el auge del ultraliberalismo ha desencadenado una crisis demográfica en el primer mundo, en la que particularmente España, es su cénit más acentuado. No sólo es la imposibilidad de tener un hogar, con un trabajo estable para pagarlo. Es también tener la certeza y cierta seguridad de un futuro mejor. De que nuestros hijos e hijas, y demás descendientes, van a heredar un hábitat mejor, un mundo más seguro, más fraterno. Sólo basta ver las noticias un día cualquiera para ver que lo que se avecina es dolor y drama. Y así, cómo demonios pretenden que nazcan niñas y niños en este país.


Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

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