miércoles, 17 de agosto de 2011

Con mis impuestos, NO




Tomada prestada del twitter de @heycaramelo


Si España no va a Dios, Dios irá a España. Y como el representante terreno de Dios es alemán, ha decidido venir en agosto, como todos sus compatriotas.

Viene, eso sí, financiado por un nutrido grupo de patrocinadores entre los que se encuentran los muy cristianos El Corte Inglés, Movistar y Banco Santander, cuyas juntas de accionistas ya se han garantizado, con el gesto, el Reino de los Cielos.

No me malinterpretes. Defiendo la libertad de creer cualquier superchería. Hay quien consume homeopatía, quien busca reducir las cartucheras con Somatoline, quien acude a reiki, quien lleva Power Balance y quien reza a nuestro señor Jesucristo (yo mismo hice esto último en mi infancia). El placebo es de libre uso, y no veo motivo para que los católicos no se metan un buen chute de autoestima supersticiosa coreando totus tuus (o lo que coreen ahora) en el centro de Madrid.

Ocurre que la pasta de los patrocinadores no es suficiente, mira tú, porque mover al vicario de Cristo es caro de cojones. Ni siquiera con la contribución de Ford y SGAE -muy cristianos también- alcanza para transportar al pastor de pastores, su coche de diseño exclusivo y su faraónico séquito. De modo, damas y caballeros, que hay que apoquinar.

Dicen los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud que el evento saldrá rentable porque va a generar un cuantioso retorno. Y probablemente estén en lo cierto. Jesucristo tiene más groupies que Harry Potter, muchos de ellos dispuestos a mover su inmaculado culo allende fronteras para ver al Santo Padre en acción.

La próxima semana las cadenas de televisión vomitarán toneladas de imágenes donde personas procedentes de todo el mundo ensalzan las virtudes del autor de reflexiones como “la homosexualidad es un desorden objetivo”. El mismo tipo que afirmó que los condones agravan el problema del SIDA en África. Un tipo que ha llegado a comparar el ateísmo con el nazismo, un personaje con unas ideas que, de no llevar ese extravagante traje blanco, sería calificado de fanático, imbécil o algo peor que, por respeto al lector católico, dejo en elipsis.

Con la visita de un anciano alemán políglota y malcarado, Madrid se llenará de personas racionales comportándose con irracionalidad, místicamente arrebatados por la superstición que han mamado desde niños. Me parece estupendo. Cada uno se engaña como quiere. Pero el estado no paga mi placebo. Que no pague, por tanto, el de los católicos. Por muchos que sean.

El mensaje del Papa

Hay algo peor que utilizar las arcas públicas para financiar la visita de un líder religioso, y es pagarle para que además haga oposición. Hace unos días, el ministro de Presidencia, Ramón Jáuregui, dejó caer que “no sería nada oportuno que el papa tuviese algo que decir sobre España”, aunque aseguró que “es muy libre de decir lo que quiera”. El temor a que Joseph Ratzinger pronuncie discursos contrarios a leyes que ha promovido este Gobierno es comprensible, más aún si se trata de su principal patrocinador. Ya en su anterior visita a España, el papa criticó que en este país había “nacido un laicismo fuerte y agresivo como lo vimos en los años 30″. No obstante, esa no sería la peor afirmación que cabría esperar de Ratzinger.

Todos conocemos ya las leyes sobre las que la Santa Sede ha colocado la diana de sus dardos envenenados: matrimonio homosexual, aborto, divorcio y muerte digna. Si algo bueno tiene la web del Vaticano es que se ha convertido en la mejor hemeroteca del discurso de la Iglesia. Es ahí donde podemos leer, por ejemplo, que consideran “pecados graves” los “actos y tendencias homosexuales”. Por ello, no admiten la ordenación de “quienes practican la homosexualidad” porque, en su opinión, “obstaculizan gravemente una correcta relación con hombres y mujeres”. Pero no se quedan ahí, sino que llegan a afirmar que si el único matrimonio posible no fuese el de personas de sexo diferente se produciría “un grave deterioro del bien común“, arguyendo que los países que permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo “entran en contradicción con sus propios deberes”. Eso sí, dicen respetar “plenamente” la “dignidad” de “la persona homosexual”, aunque eso “no significa la legitimación de comportamientos contrarios a la ley moral”.

En lo que respecta al aborto, no dudan en definirlo como “crimen abominable“. Asimismo, aseguran que detrás de cada aborto hay una “malicia moral”. Por si no ha quedado claro lo que piensa la Iglesia sobre este tema, son más directos: “Una intervención que directamente provoca la muerte del feto, llamada en ocasiones de manera inapropiada aborto ‘terapéutico’, que nunca puede ser lícito, constituye el asesinato directo de un ser humano inocente”. El actual papado de Ratzinger no ha dudado, además, en comparar a su manera el aborto con el divorcio. Lo hizo el propio papa durante un discurso en un congreso en 2008 llamado “El aceite sobre las heridas. Una respuesta a las plagas del aborto y el divorcio“. En él, Benedicto XVI insiste en el “juicio ético de la Iglesia con respecto al divorcio y al aborto” que, en su opinión, son “culpas graves que menoscaban la dignidad de la persona humana”.

Las explicaciones del rechazo de la eutanasia por parte de la Iglesia son de libro. No solo interpretan a su manera la opinión de las personas que piden una muerte digna, sino que incluso siembran dudas sobre la profesionalidad de los médicos. “Las posibles peticiones de muerte por parte de personas que sufren gravemente casi siempre constituyen la manifestación extrema de una apremiante solicitud del paciente que quiere recibir más atención y cercanía humana”, opinan para después afirmar que “en la legitimación de la eutanasia se induce una complicidad perversa del médico, el cual está llamado siempre a sostener la vida y a curar el dolor, y jamás a dar muerte ni siquiera movido por las apremiantes solicitudes de cualquiera”. Pero si hay algo que de verdad llama la atención es que atribuyen una posible legislación en favor de la eutanasia a “razones de gasto público”.

Pero los mensajes de Ratzinger bien pueden ir por otros derroteros. No estaría mal, por otra parte, que explicase cual es la verdadera posición de la Iglesia respecto al uso del preservativo. Si bien él mismo reconoció el año pasado —y por primera vez en la historia— que el condón sirve para “reducir el riesgo de infección de VIH”, durante la Conferencia de Alto Nivel sobre el VIH/SIDA que tuvo lugar en junio de este año en la sede de la ONU en Nueva York, el observador permanente del Vaticano ante Naciones Unidas, el arzobispo Francis Assisi Chullikatt, volvió a asegurar que “la Santa Sede no apoya el uso de preservativos como parte de programas de prevención del VIH y del sida, ni de programas o clases de educación”. ¿Cómo prevenirlo entonces? “El único método seguro y completamente fiable de prevenir la transmisión sexual del VIH es la abstinencia antes del matrimonio y el respeto y la fidelidad mutua dentro del matrimonio, que es y debe ser siempre la base de todo debate sobre la prevención y el apoyo”. Y tan anchos.

Cosas que serían interesantes: Arrestar al Papa

Hay dos tipos de turismo sexual infantil: el que requiere de un viaje anterior al acto y el que se compra los billetes después. El padre Lawrence C. Murphy es de los segundos.

El buen reverendo se pasó por la piedra, según la información del New York Times del enlace anterior, a unos 200 niños sordos entre 1963 y 1969. Varios obispos de Wisconsin escribieron al Cardenal Joseph Ratzinger comentándole el caso (aunque créanme: lo más indicado en esta situación es llamar a la policía. Es más rápido y da mejores resultados). Murphy alegó que ya estaba mayor, que no andaba para esos trotes, que de aquello habían pasado 25 años, que de todas formas allí había defectos de forma en el proceso y que se iba de vacaciones a casa de su hermano en Texas, que en Wisconsin hace frío.

Se estarán preguntando qué pasó. Ya se lo digo yo: nada. Lo mismo que con Neil Gallanagh, por poner un ejemplo más cercano.

Me remonto a 1985. Joseph Ratzinger, en calidad de responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe, envía la siguiente respuesta al obispo John S. Cummins en relación a otro caso de señor de negro juguetón. La traducción es mía tomando como base el texto en inglés ofrecido en su día por el Telegraph (la carta original está, vaya, en latín). La negrita está añadida por mí:

Habiendo recibido su carta el 13 de septiembre de este año, en relación al asunto de la retirada de todos los cargos eclesiásticos del Rev. Stephen Miller Kiesle en su diócesis, es mi obligación compartir con usted lo siguiente:

Esta corte, aunque reconoce que los argumentos presentados a favor de la retirada en este caso son de gran importancia, cree en todo caso necesario considerar el bien de la Iglesia Universal junto con el del demandante, y es incapaz de arrojar luz sobre el detrimento que la concesión de la dispensación puede provocar en la comunidad de los creyentes en Cristo, particularmente en relación a la temprana edad del demandante.

Para esta Congregación es necesario tratar los incidentes de este tipo con cuidadosa consideración, lo que necesita un largo período de tiempo.

Se lo vuelvo a poner más breve, que quedó algo largo: no me joda, que tenemos una reputación y unos clientes. Suena lo suficientemente feo como para intentar preguntarle al buen señor qué era lo que quería decir; podría uno pensar que se estaba poniendo el bien de la ponzoña que surgió de una piedra sobre el de las personas.

Coincidiendo con la visita de Ratzinger al Reino Unido hace dos años, Geoffrey Robertson, Richard Dawkins y Christopher Hitchens aparecieron en los medios como parte de una campaña para arrestar al Papa a su llegada a suelo británico. Hitchens lo comenta con la claridad que lo caracteriza:

Este hombre no está por encima ni fuera de la ley. El encubrimiento institucional de abusos a menores es un crimen bajo cualquier ley.

Aquello, si la memoria no me falla, quedó en nada. No sé si soy el único que piensa que a este señor habría que interrogarlo. Y luego ya, si quiere, que lo juzgue su dios, pero al menos que no se pase la justicia humana, que es la única que ha dado muestras de funcionar, por el forro de los cojones.

También sería bonito tener en España una investigación como la irlandesa. Pero eso a lo mejor ya es mucho pedir, no se vaya a romper la aconfesionalidad si empezamos a usarla.

Las quejas de un paleto

Opina Braulio Rodríguez, arzobispo de Toledo, que es de “paletos” criticar la Jornada Mundial de la Juventud. Que estamos haciendo el “ridículo mundial”. Tanto, tanto, que dice estar “indignado”. Se queja Rodríguez de que parece que es el papa quien tiene que “arreglar” el paro y los problemas de muchas familias sin recursos no viniendo. No. Una vez más, no lo han entendido. Las críticas a la visita papal no vienen dadas por su presencia en España. Nacen por otra serie de motivos, por los privilegios que disfrutarán solo y únicamente quienes lleguen a España —o estén ya aquí— a corear los cánticos de Joseph Ratzinger. A continuación, enumero los motivos de las quejas de este “paleto” según el arzobispo de Toledo:

1. El papa no viene a España como jefe de Estado del Vaticano, por mucho que algunos se empeñen en defenderlo. Viene aquí a promulgar su religión, la católica, y lo hará con un precio de entrada de 50 millones de euros, 25 de los cuales los pagará el Estado, esto es, todos y todas. El resto estará financiado eso sí, por los propios asistentes a los actos de la JMJ y por una buena cantidad de empresas privadas, que podrán gozar —por obra y gracia del Gobierno— de beneficios fiscales de hasta el 80%.

2. El Gobierno, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid cederán a los obispos gratuitamente 800 centros escolares financiados con fondos públicos para acoger a todas las personas que se reunirán en la ciudad durante la visita del papa. Tampoco sorprende sabiendo que la propia Iglesia es aún hoy la encargada de nombrar a dedo a los profesores de religión que luego cobrarán del Estado.

3. Mientras la Comunidad de Madrid encarece el precio del billete único de bus y metro —de un euro pasa a valer 1,50—, los asistentes a la JMJ disfrutarán de un precio ultrareducido de los abonos turísticos. Les costarán cinco veces menos. Y eso que la Consejería de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid defendió en su momento que el encarecimiento de los billetes “sólo” afectaría a los viajeros esporádicos.

4. Según los organizadores del evento, la JMJ es una “buena inversión” y reportará beneficios a España. Pero… Si los asistentes disponen de alojamiento gratuito, apenas pagarán el transporte y gozarán además de comidas gratuitas debido a un acuerdo entre el Arzobispado y un grupo empresarial de locales de alimentación, ¿en qué se dejarán el dinero los peregrinos?

5. El plan de movilidad desarrollado por el Ayuntamiento de Madrid supondrá un enorme trastorno para los madrileños. El centro de la ciudad estará cortado durante una semana. Aquí se explica cómo estará la capital: “Dispositivo de Movilidad con motivo de la visita del Papa”.

6. El 15-M no puede mantener un punto de información estable en Sol, pero el papa sí puede disponer gratuitamente de todo el aeródromo de Cuatro Vientos, el Paseo de Recoletos, la plaza de Cibeles, el Palacio de Congresos, el Palacio de los Deportes o hasta la propia sede del Ayuntamiento. Y no nos olvidemos del parque del Retiro, donde ya hay instalados 200 confesionarios.

7. El Museo Reina Sofía abrirá sus puertas de forma gratuita a quien presente a la entrada su carnet de peregrino.

8. La Federación Española de Baloncesto regalará 3.000 entradas a voluntarios de la JMJ para el partido de este sábado contra Lituania.

9. Esta es la tercera visita del papa a España en menos de un año. Si tenemos en cuenta que su estancia en Santiago de Compostela —donde estuvo ocho horas— y Barcelona —permaneció en la ciudad apenas un día— costó a las arcas públicas alrededor de seis millones de euros, el Estado se ha dejado al menos 31 millones de euros en la visita de un líder religioso.

¿Quién dijo eso de “España, estado aconfesional”?

¿Quién paga la JMJ?


Según la web de la JMJ [1]

Los gastos de la JMJ se sufragan: por las cuotas de participación de los jóvenes, que pagan una contribución para cubrir los gastos. Esta es la principal fuente de financiación de la JMJ. Por las empresas patrocinadoras de la JMJ, que ayudan con dinero y en especie a esta iniciativa de ámbito mundial, como manifestación de su responsabilidad social corporativa, y en cambio de la visibilidad en los actos, carteles, publicaciones, etc. Por donativos pequeños y grandes de muchas personas de todas las edades, que quieren poner su grano de arena a esta convocatoria del Papa a la juventud del mundo, para hablarles de Jesucristo, de paz, de reconciliación, de compromiso por los más necesitados. Por la Fundación Madrid Vivo [2].

La organización ha declarado que la JMJ tendrá "coste cero para el contribuyente" y que será financiada en un 70% por las cuotas de participación y 30% por patrocinadores [3]. Según estas fuentes, el presupuesto final será de 50.482.621 euros [4].

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Hace meses anunciaron que vendrían 2 millones de personas, pero a 4 días del comienzo de la JMJ la organización admite que se han inscrito 428.505 peregrinos y 30.000 voluntarios. Para llegar a los 31.500.000 euros estas personas habrían pagado una media de poco más de 70 euros cada una, según las distintas modalidades de inscripción [5]. Por experiencia de años anteriores, calculan que la asistencia llegará a 1 millón de personas, la mitad no inscritas.

Tan arraigada parece la idea de autofinanciación que hasta los voluntarios pagan cuota. Esto incluso cuando la ley española de voluntariado lo prohibe [32].

¿Hay gasto público en la JMJ?

La financiación pública se puede hacer por activa (préstamos, gastos y subvenciones) y por pasiva (descuentos y exenciones). Vamos a hacer una recopilación de todo el apoyo público que recibe (si sabes más, por favor déjalo en los comentarios con un enlace que lo demuestre).

La organización reconoce aportaciones "en especie" de las arcas públicas [6], que se traducirían en los siguientes servicios:

  • cesión de colegios públicos, polideportivos y albergues, un total de 693 espacios [28] en 128 municipios de la Comunidad de Madrid [7]. No olvidemos que toda cesión de espacio o servicios requiere de empleados públicos, en este caso conserjes de colegios, institutos y gimnasios [8]*. Los gastos de agua y luz los paga la JMJ. [9]
  • 40.000 flores amarillas y blancas (colores del Vaticano) plantadas por el Ayuntamiento de Madrid. [10]
  • otras acciones del área de Ambientación Ciudadana del Ayuntamiento de Madrid: maratón pancartero, suelta de miles de globos, kilos de confeti y serpentina, lonas en edificios y banderines en las calles, logo de la JMJ dibujado con sal sobre el asfalto, cruz de vinilo adhesivo y foco emitiendo luz desde Torre España. [10]
  • desmantelamiento de marquesinas de los autobuses, sustituidas por postes provisionales.** [11]
  • aviones y pilotos de la patrulla acrobática Águila del Ejército del Aire y escolta de la Guardia Real [12], legionarios venidos desde Málaga para procesionar con el Cristo de Mena [33] y otros militares uniformados (en total, 600 [34])
  • actos de recepción en Barajas, Cibeles y la Puerta de Alcalá y de despedida en Barajas. [12]
  • iluminación especial en el Museo del Prado, Neptuno, El Palacio de Correos, la Biblioteca Nacional y la Casa de América, entre otros edificios. [12]
  • alquiler para cesión gratuita del Palacio de Congresos de la Castellana. [13]
  • cesión del aeródromo de Cuatro Vientos, el Palacio de los Deportes y la sede del Ayuntamiento. [13]
  • gastos del séquito papal y de la Familia Real española durante los actos de la JMJ. [13]
  • instalación de 2.000 grifos en el recinto de Cuatro Vientos por parte del Canal de Isabel II (por ahora, empresa pública). [31]

Por pasiva, las administraciones públicas han reducido beneficios:

  • la JMJ ha adquirido 600.000 abonos de transportes rebajados alrededor del 80%: el de tres días de 25 a 4 euros, el semanal de 50 a 10. [11] (El Consorcio de Transportes alega que la base utilizada para el cálculo es el abono joven y no el turístico [14], pero hay que recordar que normalmente el joven cubre hasta los 23 y para inscribirse en la JMJ no hay límite de edad).
  • carné joven gratuito [15] Normalmente cuesta 4 euros.
  • entradas gratis a museos nacionales: Reina Sofía [16], Ciencias Naturales, Romanticismo, Antropología, Artes Decorativas... y otros muchos museos públicos (Ciudad, Orígenes, Geominero, Sorolla, Traje, etc).
  • entradas a monumentos: Palacio Real de Aranjuez, Monasterio del Escorial, Panteón de los Hombres Ilustres, Palacio de las Descalzas Reales, etc. Algunas de estas entradas son gratuitas con el carné joven, otras no.
  • visados gratuitos [17] (El precio suele variar según país y caso).

Llama la atención especialmente la reducción de impuestos de la que se beneficiarán patrocinadores y donantes:

  • Entre el 40% y el 90% de las donaciones practicadas pueden ser recuperadas por las empresas a través de deducciones fiscales. Coca Cola, Endesa, El Corte Inglés y Mahou son las cuatro compañías que recuperarán el 90% de lo invertido [18]
  • En cuanto a las personas físicas, las deducciones son entre el 30% y el 90%. Además, habrá bonificaciones del 95 por ciento del impuesto de actividades económicas para las actividades artísticas, culturales o deportivas y también de los gravámenes locales en las operaciones relacionadas con la jornada. [19]
  • Cuando no hay carácter de excepcionalidad como en este caso, las donaciones a ONG, fundaciones, la Iglesia Católica o entidades sin fines lucrativos disfrutan de deducciones del 25 del importe en el caso de las personas físicas y del 35 en el caso de las empresas. [19]

Para justificar este gasto, se nos dan una serie de motivaciones:

  • El consorcio de transportes ingresará 5 millones de euros. Pero, ¿cuánto ingresaría si vendiera los abonos a precio normal?
  • También justifican los abonos para evitar el colapso de Madrid, ¿quieren hacernos creer que si no hubiera reducción en transporte estos jóvenes de todo el mundo vendrían con su propio vehículo a transitar por calles cortadas?
  • Ingresos para hostelería... pero si los participantes tienen tickets de comida, van a ser mayoritariamente para las cadenas de alimentación que han firmado el acuerdo: Rodilla, Autogrill, Le Pain Quotidien, Cafestore, Mc Donald's, el Grupo Restalia [100 Montaditos] o Telepizza [6].
  • Sobre los hoteles, las previsiones más halagüeñas de ocupación hostelera apuntan a un 70% de reservas durante esta semana. El año pasado en agosto en Madrid se ocuparon el 50% de las plazas [29]. ¿Con semejante acto multitudinario sólo hay un 20% de diferencia? Será porque la mayoría de los jóvenes se hospedan en espacios cedidos.

La finanación privada queda evidentemente a voluntad de empresas patrocinadoras. En este apartado podríamos valorar el hecho de que Telefónica sea una de ellas, mientras ejecuta un ERE de 6.500 personas [20], o destacar que la SGAE exime a la JMJ de cualquier pago en concepto de derechos de autoría [4]; pero criticar la ética de estas empresas no es objeto de este texto. Tampoco lo es entrar en el despilfarro inmoral que la Iglesia hace con su propio dinero, pero valga el dato de que se han bordado 14.060 casullas, albas y mitras expresamente para el clero que acuda a los actos centrales de la JMJ [28].

¿Solamente en Madrid?

En Sevilla, los miles de jóvenes que acudan a pasar los "días en las diócesis" una semana antes, también podrán disfrutar de transporte gratuito, mientras que en Valencia podrán visitar, también sin coste alguno, más de tres decenas de museos. Rutas por Toledo o Segovia, celebraciones públicas en Barcelona [6]

¿Por qué mucha gente piensa que sí hay gasto público a pesar de lo que diga la organización?

Porque no hay transparencia respecto a la cantidad de servicios "en especie", recursos y empleados públicos puestos a disposición de la JMJ. Porque las relaciones habituales entre Iglesia y Estado nos hacen sospechar: por ejemplo, curso tras curso el Ministerio de Educación paga los sueldos del profesorado de religión en la enseñanza pública y éste es seleccionado y aleccionado por la Conferencia Episcopal. Porque los antecedentes de visitas de Joseph Ratzinger a España no son muy tranquilizadores: sabemos que la Xunta de Galicia gastó 8 millones de euros en las 8 horas que pasó en Santiago de Compostela [21], que cuando estuvo en Valencia solamente Canal 9 gastó 11 millones [22] y que las administraciones catalanas cifraron en 1,8 millones su aportación a la estancia de un día en Barcelona [23].

Por otro lado, también porque la propia JMJ reconocía hace un año y medio que, de los 50 millones de euros estimados, el Estado pagaría la mitad. Esto es, 25 milones de euros. Y con gusto:

"La acogida por parte de todas las Administraciones públicas ha sido excelente", indicó Yago de la Cierva, responsable de Comunicación de la JMJ. La colaboración "será total". (...) Como subrayó el propio Rouco, "se han acordado todo tipo de facilidades y ayudas para el desarrollo con éxito del evento". [24]

Y porque José Blanco, ministro de Fomento, declaró el pasado 15 de agosto:

"Es verdad que acarreará algunos gastos, pero también importantes ingresos y, al final, ponderando ambos, no será un gasto para el Estado”. [30]

O sea, que sí que hay gastos... y a estas alturas de la película, cuando un político dice "habrá ingresos", hemos aprendido a sospechar que no repercutirán en la ciudadanía sino en los mismos pocos de siempre.


* No vamos a hacer demagogia sumando el gasto en personal de limpieza, sanidad y vigilancia policial extra (10.000 agentes [28]), pues entendemos que es lo usual en cualquier aglomeración de personas en el espacio público. No tenemos datos comparativos para juzgar si es excesivo que el Ayuntamiento de Madrid movilice a 12.000 empleados. [25]

** Tampoco haremos demagogia con los gastos ni molestias derivadas de las alteraciones del transporte público, como pasa con cualquier otro evento multitudinario. No obstante, no conocemos antecedentes de ningún evento que haya causado tantas alteraciones durante una semana entera, desde cambios de circulación [26] hasta el cierre por las tardes de la Biblioteca Nacional. [27]

Resumiendo:

De este inminente viaje del Papa ya se pueden extraer algunas conclusiones:

1. Una consecuencia gravísima, de primera magnitud, es que agudiza enormemente la división entre los españoles en la cuestión religiosa, hasta el punto de convertirlos en irreconciliables. Es una provocación.

2. Especialmente grave es la ruptura ideológica entre la juventud que oficialmente acude a estas jornadas y los jóvenes del 15-M.

3. El Estado español, con el Gobierno socialista a la cabeza, se rinde sin condiciones ante la fuerza de la Iglesia Católica. No es temerario prever la injerencia política en los asuntos de España y de su Parlamento.

4. Las molestias originadas a los ciudadanos de Madrid son evidentes y muy superiores a las que causaría, por ejemplo, la visita de Obama o de la Reina Isabel II del Reino Unido, y también Jefa de la Iglesia de Inglaterra.

5. La gran ausente es la ternura.

6. Es vergonzoso comprobar cómo se restringe la libertad de reunión y manifestación para expresar quejas y rechazo.

7. Deberían hacerse públicas las cuentas de ingresos y gastos al día siguiente, pero no se hará, aunque la parte más sustanciosa sea gasto público. Una vez más. El oscurantismo. También debería conocerse previamente el presupuesto, otra quimera.

8. Apuntala a la derecha política de España, por si aún no estuviese suficientemente apuntalada ante las próximas elecciones.

9. Ha venido a plantear problemas y a no arreglar ninguno.

10. España es el último reducto de la Iglesia Católica de la Europa desarrollada. Más que Italia.

11. Es humillante para España lo afirmado por el cardenal Cañizares de que “el problema de Europa no es la crisis económica, sino el olvido de Dios”. Si Benedicto XVI no lo desautoriza públicamente, también será aún más humillante para el pueblo español, con las estrecheces que está soportando.

Asimismo humillará gravemente a la juventud española si no desautoriza al cardenal Rouco por decir que “una parte muy considerable de la juventud española está con la moral y la ética bajo mínimos”. La moral y la ética de Rouco, claro.

Pero no hará ninguna de las dos cosas. Es más, los reforzará. Son los ciegos de Cristo.

Eso sí. Nos dirá que somos malos, rojos, ateos y que vamos al infierno, y que encima, no contentos con eso, condenamos a toda la población mundial al mismo destino, sin importarse él, para qué, de los que ya viven un infierno en esta, única y real vida, muchas veces alimentado y generado por la Iglesia católica y el resto de credos violentos, fascistas, machistas, xenófobos y radicales.

También, nuestro supuesto relativismo moral, es causa de la crisis económica y mundial, también de la social, de los valores, de la educación y la sanidad, y seguramente de la derrota en unos minutos del cristiano Real Madrid. Justificará las amenazas, las prohibiciones y seguirá alimentando la voz del odio y la intolerancia, a las personas que deciden vivir su vida, y lo que hacen o dejan de hacer, en su baño, con quien duermen cada noche, a quién van a amar durante su vida o durante 15 minutos; si utilizarán preservativo o no; si abortarán aunque sea causa de una violación; obviará las violaciones de niños pagadas y silenciadas por esta misma jerarquía eclesiástica, estos mismos hombres son los que han echado paladas de tierra para tratar de ocultar el horrendo vestigio con que acompañan en no pocas ocasiones, su trasnochada, antinatural, irrespetuosa y enfermizas creencias, consejos y baladíes.

Piden respeto y no lo dan. ¿Dónde esta el respeto a una marcha atea? ¿Y mi supuesto derecho a apostatar, y evitar hacerme, convertirme y sufragar los pomposos sátenes, las comilonas, bacanales, orgías y vicios de los del Vaticano y Cía.? Por qué con mis impuestos cuando se suprimen servicios sociales, mucho más básicos que una omilía por muy barata que fuera (y este precisamente no es el caso), como la vivienda, las ayudas a los dependientes, servicios sanitarios, urgencias médicas, colegios y universidades, investigación y desarrollo, ciencia y tecnología, pensiones, parados, funcionarios... Y todo ello con el beneplácito (y la hucha tanto económica como de credito político) del gobierno que no sólo permite la ingerencia de un estado, y me la pela que sea Alemania, Francia o el Vaticano, en nuestros asuntos internos. ¿Por qué esta gente tiene alineados a los que permiten la libertad y el libertinaje en los mercados que han denigrado aún más si cabe la vida de miles de millones de personas; y sin embargo tanto les preocupa lo que haces en tu water, que se quieren meter en él? Y encima Zp además de puta, pone la cama...

¿Para cuándo un estado laico?

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