sábado, 24 de octubre de 2009

Provida: Un nombre usurpado



¿Con qué derecho se proclaman "provida" cuando saben muy bien que rechazando el aborto, ponen en grave peligro a muchas mujeres, obligandolas a volver a las operaciones clandestinas sin control médico?

¿Con qué derecho se proclaman "provida" cuando por razones puramente dogmáticas niegan el uso del preservativo y dejan a la gente indefensa frente a enfermedades tan peligrosas como el sida?

¿Con qué derecho se proclaman "provida" cuando nunca han hecho nada para proteger la naturaleza que es el símbolo mismo de la vida?

¿Con qué derecho se proclaman "provida" cuando los que han organizado el movimiento y sus ilustres patrocinadores como Aguirre y Aznar no han tenido ningún problema en apoyar sistemáticamente la guerra y las matanzas como solución a los problemas en Medio Oriente? Claman para salvar un embrión pero se quedan mudos frente a los cuerpos mutilados de niños árabes y afganos.

¿Con qué derecho se proclaman "provida" cuando se demuestran insensibles a los estragos de un sistema económico que condena a mas de la mitad de la población del mundo a vivir en condiciones infrahumanas?

¿Con qué derecho se proclaman "provida" cuando la esencia de la vida pasa por la fuerza que nos da el hecho de ser dueños de nuestros destinos y de asumir la responsabilidad de nuestra propia reproducción?

¿Con qué derecho se proclaman "provida" cuando lo que hay por debajo es un odio visceral a la sexualidad, espejo profundo de la vida.,y la idea oscurantista del pecado original domina profundamente todo este debate y pervierte la utilidad de una discusión ético serio?

Ahora bien: quiero que quede claro que soy perfectamente capaz de entender que una persona pueda querer defender los derechos de los embriones.

No sólo eso, sino que considero necesario para la sociedad que este punto de vista venga argumentado seriamente porque el problema es complejo y profundo: lo que es incoherente es que no se manifiesten masivamente por la vida entendida más allá de los embriones, en los puntos que he citado anteriormente. El debate tendría únicamente credibilidad si los que defienden al embrión destacaran además en su lucha por una visión de la vida pacifista, sensual y ecológica, y mejor aún si fuera argumentaba por una mujer.

Quizás no cambiara nada mi manera de pensar, pero os puedo asegurar que escucharía todo el razonamiento con mucho interés y simpatía.



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