viernes, 16 de octubre de 2009

Un hasta luego...


Mi hogar se ha quedado vacío. Has sido mi invitada y de mi familia y te has ganado todo su cariño, respeto y amor. Y yo, que ya enamorado estaba, ahora vivo aumentando todos esos sueños, alimentando la certeza de que la vida que me espera junto a ti, va a ser la mejor; de que tengo ganas de estar junto a ti y empezar a vivirnos cotidianamente. Amarte en mi lecho ha sido un regalo divino, que tenía su ocaso en verte dormir y un postre maravilloso en despertarte, captar tu sonrisa y mirada dormida unos segundos antes de cagarte en el momento y en mi por no dejarte dormir, para al momento fundirnos en un abrazo extremo que nos fusionaba en una misma alma sobre la cama, igual que la noche anterior.

Efectivamente hacías falta en mi casa. Y también para que engañarnos, en mi vida. Necesitaba un amor, un reto, una alegría por la que vivir y luchar. Alguien capaz de controlarme, de hacerme ser ese muchacho de carácter y sensible que siempre he sido. Ser mejor persona en definitiva. Es lo que intento, mantener la coherencia e intentar ser feliz y hacer feliz a los que me rodean. Y tu llegada es el impulso, el gatillo para disparar todos los sueños que he tenido durante mi vida, y que sigo acumulando año tras año, y que ahora si, contigo, tengo la intención de ir superando.

Tu amor por las cosas pequeñas, por la belleza de momentos y situaciones que al resto de almas pasan desapercibidas, nos hermana. Una simple hoja de un árbol, caída y roída es para nosotros nuestro corazon. Una tarde como la del viernes 9 de octubre es inolvidable, uniéndonos como pareja, como hombre y mujer con un mismo objetivo, con muchos aspectos en común, en un paseo por Salamanca, en un museo maravilloso como la Casa Lis, sonriendo y amándonos ante los pequeños objetos de gigantesca belleza que fueron testigos de nuestro amor. Pasear por ese rinconcito nuestro que es el Huerto de Calixto y Melibea. Revivir a los amantes, pero no para morir, sino para vivir, para llegar al mañana viviendo el dia de hoy. Y así unos días bellos, mágicos, que ya me han convencido del todo, porque pequeña, somos el uno para la otra y la una para el otro; somos uno, como la luna a la noche, el violín a la música o la rebeldía al sentimiento.

Por gustarme me gusto hasta nuestra despedida. No te engañes, no es que quisiera que te fueras. Pero fue mucho mejor que aquella en Chiclana. Llorando cerrando nuestro amor sobre el hierro que une Salamanca y Cádiz, para al rato reírnos y amarnos por última vez hasta dentro de unas semanas. Fue la mejor manera; porque las lágrimas las vertimos estando solos, porque beberemos de ellas muy pronto. Ahora me encuentro bien, muy alegre... también mal, porque no puedo vivir sin verte y sin estar contigo, e imagino que a ti cielin, te pasa igual. Pero el tiempo es todo y es nuestro, y uno sólo de tus besos merece todos los sacrificios, cuanto más la realidad de que estaremos juntos.

Ahora todo es diferente, ya nada es oscuro ni gris, ya no hay nubes, ya nada es oscuro, ya el sol volvió a brillar, la calma se hizo en mi, ya no hay ganas de huir, de dejarlo todo, de salir, de escupir, de pedir al mundo que pare que me bajo aquí, en la nada en el vació, ese mismo es alqo que ya no hay, ahora todo cada segundo es nuevo, se llena de sentimientos de nuevo, ya no hay infierno, ya no me quemo, al revés vivió apacible y tranquilo, esperando que llegue la siguiente ola, para subir a mi tabla y disfrutar de las olas del mar.

Pienso que estoy en una nube tumbado como si fuera algodón y la muerdo, y no me caigo, pienso que todo es un sueño que nada es real, todo es producto de la fabrica de mis dibujos de mis ilusiones, pero de repente algo me agarra, me toca, lo siento, no es un sueño estas ahí, delante mio.

Gracias por hacerme sentir lo que es la vida, ya no por volver a sentirme querido, zafio sentimiento, ilusión de almas no entregadas. Sino amado. Sentir que me quieres es lo más grande y bello que me podía pasar, y yo que ahora estoy certero de que nunca lo sentí, sentirlo así y contigo es sinónimo de alcanzar la más alta cima en la felicidad de la vida y derribar el anhelo vital de una vida.

Te has convertido en lo que más quiero en el mundo, en parte de mi familia y en la mujer con la que voy a pasar mi vida. Así de claro; se puede decir más alto, pero nunca será tan contundente de que me has hecho muy feliz, y que quieres y sabes como hacer que lo sea durante toda nuestra vida.



No hay comentarios:

Publicar un comentario