lunes, 15 de agosto de 2011

En el Nombre de la Rosa




"En una abadía benedictina del norte de Italia, a finales de 1327, se produce una serie de asesinatos que el antiguo inquisidor, fray Guillermo de Baskerville, viene a esclarecer. Todos ellos guadan relación con un libro atribuido a Aristóteles que tiene que ver con la risa. Se guarda en el Finis Africae, zona prohibida de la biblioteca y cargada de peligros. La biblioteca se defiende sola. Labertinto espiritual y también laberinto terrenal. Si lograseis entrar, podrías no hallar luego la salida".

Bajó este guión se desarrolla El nombre de la Rosa, obra cumbre de Umberto Eco y que a través de una mezcla de nóvela medieval y novela negra envuelve al lector en el ambiente religioso del siglo XIV, turbio y polémico por los conflictos espirituales y terrenales que las distintas congregaciones cristianas de la época se hallaban. Por un lado en la apartada abadía benedictina en los Apeninos los díscipulos de la congregación que sufren en sus carnes los asesinatos y el miedo, y por otro los delegados del Papa, de origen dominico, con los que iban a celebrar una reunión para dirimir sobre la herejía de la doctrina apostólica entre los primeros, basados en la espiritualidad del mensaje de Cristo, y los segundos que se mueven en el terreno de los vivos cargados de pomposidad y lujos en una época en el que el 92% de la población padecía hambre. Vamos, no sé a que me recuerda esto, fijate. Como complicando el ya de por si díficil acuerdo, una serie de asesinatos atemorizan la abadía, y para tratar de descubrir su origen, el mediador entre ambas facciones, Guillermo de Baskerville (referencia ya en el nombre a Guillermo de Ockham) se encarga de buscar pistas y hallar verdades en la abadía, descubriendo sus entresijos y secretos entre los artesonados y las grietas, llevándole todas ellas a la ya mítica biblioteca benedictina del recinto, en el que entre otras obras se halla el último ejemplar del se gundo libro de la Poética de Aristóteles, el cual según cuenta la mitología (porque no ha llegado a nuestros días, se extravió en la Edad Media entre los tomos recopilados en los distintos conventos de la Europa medieval) narraba supuestamente como la comedia, la risa, el humor y una vida dedicada a la alegría, serían los ejes sobre los que alcanzar la auténtica felicidad y la primera verdad. Evidentemente, mensaje este peligroso, y que se tildaba por hierético por parte de Jorge de Burgos, anciano protector de la biblioteca y de su zona más tenebrosa e interesantes: Supuestas salas en las que se guardan y recopilan notables volúmenes heredados tanto de la tradición romana, griega, persa, hebrea o islámica.

La novela es un elemento notable para conocer y comprender la Edad Media Europea genésis de la actual sociedad, aunque todos reconozcamos el atraso que supuso en la evolución tanto espiritual, racional como social para el ser humano. Pero es evidente que nuestras raíces beben durante unos siglos de esta época de penurias, pobreza, guerra e incultura global, que sólo tenían en las abadías y en los palacios algo de escape y labor de recopilación. Nunca de análisis.

Especialemente, en la planteada por Umberto Eco, podemos conocer tanto la interna diatriba religiosa de la época, heredada hasta nuestros días, como la discusión que la fé siempre ha planteado a la ciencia, encarnada en el intento de resolución por parte de Guillermo de Baskerville de los crímenes, a través del análisis de la natureliza, sus pruebas y utilizando un método racional, siguiendo los pasos de la Navaja de Ockham, según el cual cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja. Algo que rompía la fé en mil pedazos.

Así mientras se suceden los crímenes, se enquista la cuestión moral, todos parecen sospechosos y todos temen ya la racionalidad de Guillermo de Baskerville y su compañero el joven Adso (voz desde la que se narra, muchos años después la historia; esto es una velada referencia por parte del autor a Sir Arthur Connan Doyle y su personaje más famoso, Sherlock Homes y su ayudante Watson, ya que también utilizaban el método científico-deductivo para resolver sus casos), y todo hace indicar que el secreto se esconde en la biblioteca y más allá tras una oscura y apartada puerta, protegida por el oscuro Jorge de Burgos (otra referencia, en este caso a Jorge Luis Borges de cuya poesía Eco se ha declarado incombustible admirador) y que evidentemente escondía a su vez un espacio tenebroso y único en el saber de la época que escondía gran parte de la literatura realizada hasta la fecha, literatura considerada por la iglesia como prohibida y que trataba desde filosofía, la lógica, el esoterismo, la astrología, la astronomía, las ciencias como la física o la biología, la poesía erótica y no sacramental.

Está dividida en secciones según los países de origen de los autores: ACAIA (Grecia), IUDAEA (Judea), AEGYPTUS (Egipto), LEONES (África), YSPANIA (España), HIBERNIA (Irlanda), ROMA, GALLIA (Francia), ANGLIA (Inglaterra), GERMANIA (Alemania), FONS ADAE (significa "Paraíso", contiene Biblias). Echad un vistazo a esta foto:


Ni qué decir tiene que pocos pasos en ella, sin conocerla previamente y sin tener un método a la hora de avanzar por las distintas salas, lleva inequivocamente a la pérdida.

No le voy a dar final en este post a la novela de Eco, aunque muchos lo conocerán, simplemente animar a todos a que la lean con ánimo y ganas, que no se dejen despistar sobre las quizás en ocasiones extensas descripciones que el autor emplea, pero que a la vez nos dejan inmersos con túnica atada a la cintura con un cordel, metidos en medio de tan estimulante lugar.

Y así, he pasado está semana releyendo una obra que descubrí, creo hace unos 9 ó 10 años y cuya lectura me ha vuelto a embriagar (como también lo hizo la película de Annaud de 1986 con Sean Connery como protagonista, la ví hace 4 años) durante esta semana, y que no tengo ninguna duda me volverá a embriagar en varias ocasiones más. Y es que creó firmemente, que además de obligada, aunque no me gusta esa palabra, y amena literatura escolar, se trata de quizás una de las novelas más importantes del siglo XX. Y así para terminar dejo un extracto de la obra, que particularmente me encanta. Se trata de un Bestiario de Satanás:

“… vi una hembra lujuriosa, desnuda y descarnada, roída por sapos inmundos, chupada por serpientes, que copulaba con un sátiro de vientre hinchado y piernas de grifo cubiertas de pelos erizados y una garganta obscena que vociferaba su propia condenación, y vi un avaro, rígido con la rigidez de la muerte, tendido en un lecho suntuosamente ornado de columnas, ya presa impotente de una cohorte de demonios, uno de los cuales le arranca de la boca agonizante el alma en forma de niño (que, ¡ay!, ya nunca nacería a la vida eterna), y vi a un orgulloso con un demonio trepado sobre sus hombros y hundiéndole las garras en los ojos, mientras dos golosos se desgarraban mutuamente en un repugnante cuerpo a cuerpo, y vi también otras criaturas, con cabeza de macho cabrío, melenas de león, fauces de pantera, presas en una selva de llamas cuyo ardiente soplo casi me quemaba. Y alrededor de esas figuras, mezclados con ellas, por encima de ellas y a sus pies, otros rostros y otros miembros, un hombre y una mujer que se cogían de los cabellos, dos serpientes que chupaban los ojos de un condenado, un hombre que sonreía con malignidad mientras sus manos arqueadas mantenían abiertas las fauces de una hidra, y todos los animales del bestiario de Satanás, reunidos en consistorio y rodeando, guardando, coronando el trono que se alzaba ante ellos, glorificándolo con su derrota: faunos, seres de doble sexo, animales con manos de seis dedos, sirenas, hipocentauros, gorgonas, arpías, íncubos, dracontópodos, minotauros, linces, leopardos, quimeras, cinóperos con morro de perro, que arrojaban llamas por la nariz, dentotiranos, policaudados, serpientes peludas, salamandras, cerastas, quelonios, culebras, bicéfalos con el lomo dentado, hienas, nutrias, cornejas, cocodrilos, hidropos con los cuernos recortados como sierras, ranas, grifos, monos, cinocéfalos, leucrocotas, mantícoras, buitres, parandrios, comadrejas, dragones, upupas, lechuzas, basiliscos, hipnales, présteros, espectáficos, escorpiones, saurios, cetáceos, esquítalas, anfisbenas, jáculos, dípsados, lagartos, rémoras, pólipos, morenas y tortugas. Portal, selva oscura, páramo de la exclusión sin esperanzas, donde todos los habitantes del infierno parecían haberse dado cita para anunciar la aparición, en medio del tímpano, del Sentado, cuyo rostro expresaba al mismo tiempo promesa y amenaza, ellos, los derrotados del Harmagedon, frente al que vendrá a separar para siempre a los vivos de los muertos…”


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