A través de un documental emitido en el espacio Imprescindibles de la2 de RTVE nos llegó la vida y obra de Agustín Gómez Arcos. El desconocido literato español, exiliado en Francia, país que reconoció su legado y trascendencia incluso con la condecoración de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia en 1985, actualizada 10 años después en grado de oficial.
Una de las obras de Gómez Arcos que más atención y parabienes del público, la academia y la crítica francesa recibió fue Escena de caza (furtiva) publicada en 1978, y como el resto de su obra a partir de 1968 en francés.
Escrita a la limón entre París y Madrid, Escena de caza (furtiva) se estructura en 5 capítulos nominales que presentan los pensamientos y la biografía de cada personaje, en relación con el protagonista absoluto de la obra: el inspector de policía Germán Enríquez. Los cuatro primeros atienden a la viuda, a su mejor amigo, a su amante y la madre de esta, así como a una de sus víctimas y se concentran en torno al sepelio del inspector de policía. El último atañe a su verdugo y al momento del asesinato tomado como una escena de caza furtiva.
Bajo esta estructura y utilizando con agilidad y fluidez recursos narrativos de tiempo atrás y adelante, introspecciones, recuerdos y sueños de futuro, Gómez Arcos logra dotar de una inusitada ligereza a una narración honda y profusa. Cargada de adjetivos y presentaciones minuciosas del detalle, con un estilo que pasa del barroco del lenguaje al manierismo de la composición, y todo ello para centrar la acción en apenas unas pocas horas, las que van desde el asesinato al entierro. Y sin embargo, ni te sientes parado en la lectura ni llevado a una vorágine de acontecimientos. La calidad literaria del texto sobresale sin apagar en absoluto el ritmo de la narración demostrando el absoluto dominio que Gómez Arcos poseía sobre la palabra escrita.
Y toda esta capacidad, conocimiento y recursos Agustín Gómez Arcos los pone al servicio de una obra política que funciona como una crítica total al fascismo y al franquismo. El autor expone la brutalidad del estado que se vale de la salvaje depravación de elementos como el inspector de policía para imponer su estado del miedo y la coerción. Como la mano ensangrentada de vísceras y vidas es la herramienta perfecta para que la élite del régimen continúe su abuso de las clases obreras y de los derrotados.
Las altas instancias de la Iglesia, de la policía, de la burguesía patria y de las pequeñas burguesías locales, del ejército o de los sindicatos verticales necesitan del concurso de sicarios bien pagados por mantener un orden (“su orden”) que significa opresión, persecución, miseria y muerte. Todos quedan retratados ante el lector y ante la Historia por formar parte de un entramado criminal y amoral. La opresión y la degeneración del franquismo como ideología, como acción política y cultural, y como presencia física e individual de quienes formaron parte del mismo o se lucraron de él, quedan expuestas de manera brillante y a la vez, hosca y carnal.
Con Escena de caza (furtiva) Agustín Gómez Arcos expone una vez más el radical conflicto entre oprimidos y opresores; la dialéctica entre poseedores y explotados sin perder de vista la decadencia física y moral de los verdugos y traidores. Componiendo un relato duro y salvaje el autor nos transporta a una época de dolor e ignominia que explica muy bien lo mal que estamos hoy.
Si en cualquier momento la lectura, cualquier lectura, es necesaria y recomendable, un texto como el de Escena de caza (furtiva) se vuelve ineludible, catártico y fundamental cuando se hace fuerte el verbo del horror, la violencia, la dictadura y el fascismo.
"Se bebe de un trago las arcanas aguas de la memoria materna, tragedia en que, sin lugar a dudas, la bestia representa el papel de protagonista. No logra reconocer a su padre en aquel amasijo de recuerdos dispersos, concentrados en un solo personaje. Pero si reconoce a la bestia. La asimila en profundidad: ángel tutelar de su propia vida (ángel diabólico, piensa), responsable del silencio que siempre pesó sobre él, de su clandestinidad de nombre y condición, del grueso cristal que nunca logró romper y que le impide mirar, y vivir, al otro lado del mundo. Llega a la conclusión de que no habrá vida para él mientras exista la bestia."
Agustín Gómez Arcos, Escena de caza (furtiva). del original en francés (1978) Scène de chasse (furtive). Ed. Cabaret Voltaire, 2ª edición, 2026. Trad. Adoración Elvira Rodríguez (2012).
Agustín Gómez Arcos fue un novelista y dramaturgo español exiliado en Francia desde mediados de los años 60. Nacido en 1933 pasó su infancia y juventud en su Almería natal, cultivando un fuerte amor por la literatura gracias a su profesora vital Celia Viñas, al tiempo que la represión y las penurias provocadas por la Guerra Civil y la brutalidad de la incipiente dictadura, se hacían perennes. El acceso a la educación superior lo llevó primero a Barcelona y luego a Madrid donde ya comenzó a publicar y a moverse en los círculos editoriales y teatrales, llegando a trabajar simultáneamente como dramaturgo, director, actor o traductor. Su compromiso se hacía ya ver con su biografía e identidad, condicionada por su homosexualidad, al tiempo que plasmaba en sus trabajos un ferviente rechazo a las estrecheces que el franquismo provocaba llevándole a sus primeros enfrentamientos con la censura.
A partir de 1962, ya instalado en Madrid, Gómez Arcos plantea textos y obras que por una parte reciben la atención del círculo antifranquista, la aprobación y celebración académicas que le otorgan varios premios nacionales, y la persecución de una censura concentrada en cortar de raíz sus escritos en favor de la libertad de conciencia y en la identidad como ser humano.
Por esto último en 1966 decide exiliarse, primero en Londres y luego en Francia donde se instala definitivamente. En París Agustín Gómez Arcos continúa escribiendo obras de teatro desde los café-teatros, pero pronto inicia por una carrera como narrador, como novelista notable, siempre publicando en francés. A partir de 1973 inicia el trabajo y redacta El cordero carnívoro que se publica en 1975. Supone un éxito meteórico que le abre las puertas del reconocimiento en Francia. En 1976 publica Maria Republica, y, en 1977, Ana no, novela que cierra la que ha dado en llamarse “Trilogía de la posguerra”, y que fue galardonada con el Prix Thyde Monnier en 1977 y el Prix Roland Dorgelès en 1978. A ellas les sigue la publicación en 1978 de Escena de caza (furtiva) que queda finalista del prestigioso Premio Goncourt (certamen literario anual que consagra a las mejores obras del año en francés). En total, Gómez Arcos publica catorce novelas, escritas todas ellas en francés.
Pese a que tras la muerte del dictador, volvió a España de manera periódica, Agustín Gómez Arcos siguió viviendo en París y formando parte de la vida cultural y literaria francesa. Mientras tanto en España su obra pasaba inadvertida, escondida por las editoriales y olvidada por todos pese a su indudable y reconocida categoría.
Agustín Gómez Arcos falleció en 1998 en París donde fue enterrado en el Cementerio de Montmartre. Su obra, en un acto de justicia literaria y política, está viviendo un gran éxito y un aumento de la popularidad y el reconocimiento en España, al ser reeditada por Cabaret Voltaire a partir de 2010.
No puedo decir más que leáis y disfrutéis con Escena de caza (furtiva), así como con el total de la obra y vida de Agustín Gómez Arcos. Un genial novelista. Seguramente el mejor en castellano en el siglo XX. Un hombre bueno.

